Cinco jóvenes salían graduadas del tercer año de la secundaria de Nanamori, Kyoko Toshino y Yui Funami lideraban a las graduadas que estaban saliendo en fila con sus uniformes negros ceremoniales y listones al pecho junto a los diplomas enrollados en sus manos. La rubia otaku como mangaka estaba riendo y hablando con unas cuantas jóvenes sobre lo siguiente en la preparatoria como su proyecto de vida.

De pronto una de las estudiantes conversó con Kyoko algo que más tarde dejaba sin habla a la que fue hasta ahora presidenta del consejo estudiantil, Ayano Sugiura. Una joven pelirrosa de cabellera larga y pequeñas coletas preguntó a su compañera de curso.

-Oye, Toshino-san

-¿Qué pasa Kanzaki?

-Cuando tú piensas en la ceremonia de graduación, tú piensas en eso, ¿Verdad?

-¿Eh? ¿En que?- Alzó la ceja

-Lo que se refiere Kanzaki-san es una tradición antigua…- Irrumpió Chitose que estaba junto con ellas camino a sus casilleros- Esa tradición consiste en que hay una carta en la taquilla de los zapatos y se confiesan detrás de la escuela

-Lo dudo…- Esta vez fue Yui quien tomó partido en la conversación- Eso es típico en los doramas y en los mangas- Miró un poco complico a su amiga de infancia

-Bueno, como esto es una escuela para chicas, eso no va a suceder aquí- Dijo Ayano la cual seguía reacia a los sentimientos que tenía ocultos hacía la joven otaku que lideraba a las graduadas

-Nah, vamos Sugiura-san, a veces la realidad puede superar a la ficción- Dijo Kanzaki mientras asentía con Chitose de manera mutua aunque eso no le importó a la pelimorada pero al rato ya entendería aquel dicho a más concreto cuando abrió su taquilla

La joven tsundere en menos de nada se dio de cuenta de que un sobre estaba precisamente sobre sus zapatos, al principio hubiera jurado que se había fumado de la buena pero a los segundos ya estaba con los ojos saltones y boca abierta con mandíbula salida pues en verdad no creía que ese tipo de cosas le sucedían, justo en su graduación y para colmo nunca pudo del todo abrir sus sentimientos por cierta rubia ingenua de la vida.

Quería comentar de eso a sus amigas pero supuestamente la darían como una loca a lo cual no quiso hablar de eso a nadie, solo se reservó a leer el contenido del sobre mientras se formulaba unas cuantas interrogantes, ¿Por qué diablos eso en su graduación? ¿Quién se la envió? No tenía alguna respuesta al respecto pues dicho sobre estaba sin autor ni remitente a lo cual abrió el sobre y mostraba una pulcra escritura japonesa sobre todo por los párrafos de izquierda a derecha en vertical.

El contenido de la carta solo decía escrito lo siguiente

Ayano-chan…

Estaré esperando por ti detrás de la escuela. Por favor ven segura

Una estudiante más de la secundaria Nanamori

Un leve sonrojo se asomó en sus mejillas mientras leía el contenido, quizás tenía sus suposiciones pero no sabía que era muy popular y tenía a más de una persona atraída hacia ella, mientras ignoraba que unos ojos azules estaban mirando sobre el hombro aquel contenido.

-¿Qué sucede Ayano?- En menos de nada la joven mencionada entró en shock cuando notó que Kyoko estaba viéndola mientras cerca de ella estaba Kanzaki la cual sonreía chistosamente mientras a una distancia estaba la mayor de las gemelas Ikeda lidiando con una cura nasal que le dio la pelirrosa de coletas.

La tsundere en menos de nada se paró frente a las dos jóvenes mientras trataba de ocultarse el sobre con las manos a la espalda mientras lidiaba con el sonrojo que inudaba casi la totalidad de su rostro intentando mostrarse seria pero fallando en el proceso, más cuando su amor imposible estaba ante sus ojos.

-¡N-nada! ¡Absolutamente nada de nada!

La joven con algo de prisa se puso su calzado escolar y alistaba su maleta ante la mirada extrañada de casi todas las presentes quienes en los próximos días harían tramites para las escuelas preparatorias asignadas.

-Lo siento Chitose, pero puedes seguir sin mí. Te alcanzaré más tarde

Mientras la joven se preparaba para irse al tan ansiado punto de encuentro algunas empezaron a conversar acerca de la extraña actitud de su compañera

-¿Qué le habrá sucedido a Sugiura-san?

-Ni idea…

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.

.

Ayano estaba caminando a uno de los parajes al lado trasero de la escuela dando con que no había nadie en el punto acordado, en ese preciso instante se apretaba el pecho sintiendo como su corazón latía a 1000 por hora mientras miraba hacia todos lados victima del nerviosismo como de la incertidumbre, era como si la presunta autora de la carta la pusiera en evidencia como también sabría de su atracción hacia Kyoko.

Aparte era extraño que en el día de la graduación pudiera ser llamada a un lugar como ese, o quizás eso fuera una fachada de parte de alguien que querría algo de ella o quizás era el punto de una horrible broma. Probabilidades eran muchas, quizás sea una confesión de amor después de todo pero obviamente no iba ser de Kyoko, ella por sí sola no se dar cuenta de sus sentimientos, de hecho ella parecía que vivía en su mundo por lo cual no se daría cuenta de ello.

Posiblemente pudiera ser de otra estudiante pues había adquirido una popularidad como ser alguien de quién daría mucho de que hablar debido a su posición como presidenta del consejo estudiantil aunque habría otra posibilidad… ¿Y si fuera un grupo de delincuentes que quería cobrarse contra ella?

No era un secreto que Ayano logró un record en imponer un orden dentro de la secundaria durante su año de mandato hasta habían estudiantes que batieron record en su archivo permanente y claro posiblemente habrían grupos de gamberras queriendo pelea con ella y darle la paliza de su vida cuyo destino fuese el hospital y el funeral.

¿O quizás fuese la nota de alguien que quisiese violarla? Cual sea el caso estaba con una gran incertidumbre a lo cual no esperaba más, no sabía que demonios debía hacer en este caso por lo cual tendría que ignorar a esa dichosa persona e irse por donde vino pues era una perdida de tiempo esperar a un desconocido.

De pronto unos pasos sonaron a los oídos de la pelimorada la cual se mantuvo alerta y una voz conocida que la hizo casi morir del susto

-¡Ya llegó por quien lloraban!

En menos de nada la joven tsundere se volteó y de pronto su gesto se volvió de total enfado mientras señalaba nerviosamente con el dedo como si hubiera visto algo paranormal

-¿Qué demo…? ¡Toshino Kyoko, no me pegues esos sustos!

-Lo siento, jejeje- Se disculpó la rubia otaku mientras se rascaba la cabeza mientras se reía tontamente mientras la pobre tsundere seguía con su cara de enfado ante una de las tantas bromas de su amor imposible

-De cualquier forma, ¿Qué haces aquí afuera?- Indagó duramente la pelimorada mientras la rubia ni se inmutaba ante esa reacción

-¿Podría ser que en tu taquilla hubiera una carta que dijera algo como "Esperaré por ti detrás de la escuela, por favor ven segura… De una cierta alumna de la secundaria Nanamori"

-¡¿Cómo lo supiste?!- De pronto se quedó en pausa cuando supo la negra intención de su amor imposible, quería a matarla a golpes por lo que hizo- ¡¿Tú pusiste esa carta allí?!

-Yo pensé que te dejaría un recuerdo más sobre la graduación

De pronto nuestra tsundere estaba con una cara de completa ira al muy estilo Vegeta, ya saben una mirada de mentón agudo como cara bien cuadrada, ojos plasmados de ira, venas en la sien y dientes apretados con un puño alzado con una vena brotante

-Maldito insecto, ¿Quieres que tú recuerdo de graduación sea mi puño encima de tu cabeza?

La pobre chica otaku estaba con gotas en la cabeza mientras agitaba sus manos abiertas

-No… Esto Ayano… Lo sé, eso no está bien, lo siento

La tsundere tuvo que suspirar pues esa actitud de esa chica nunca cambiaría para nada, decidió apartarse a unos pasos pero una mano la detuvo, y en menos de nada unos labios tocaron los suyos, suave y lento el contacto donde el tiempo paraba al instante mientras el viento chocaba como movía sus cabellos.

Solo esperaba que no fuera una de sus malditas bromas…