"DIEZ AÑOS DESPUÉS"

Dragón Azul- Tornado

Pegaso- Lucero

Ardilla- Celeste

Vampiro- Colmillos

Un día en el hermoso bosque, los rayos del sol iluminando el paisaje

con los árboles más altos, las flores y el pasto floreciendo con el viento,

un azul río reflejando una gran parte del bosque en el agua cristalina, y

en las orillas de la isla donde se veía la playa y el verde mar soltando

sus olas se encontraba una joven de pelo rubio sujeto en dos coletas

largas y dos mechones durmiendo en una casita construida con palos

de madera y paja cerca de la playa fuera del bosque.

Esto es para ti Bombón, lo he guardado durante todos estos años desde

la noche en que nos unimos tú y yo- decía un joven con una voz

masculina y juvenil, con el cabello negro como el ébano sujeto en una

coleta larga, y guardando un accesorio precioso de valor en una concha

decorada con distintos colores.

Oye ¿qué es lo que estás teniendo en tus manos?- pregunta la Pegaso.

¡SHHHH baja la voz es un obsequio de navidad para ella!- responde el

joven.

¡Oooo si es cierto ya es Navidad pero que guardadito te lo tenías he!,

¿No quieres ir a nadar un rato al mar o a la catarata que está al principio

del río antes del almuerzo?- preguntó Lucerito.

Si me meteré al agua para hidratar mi cuerpo un poco- dijo el pelinegro.

Y si quieres le digo a los demás y a tu amiguita para que nos

acompañen- le propuso la caballito.

Mmmm mejor a ella la dejamos dormir otro rato, recuerdo que siempre

fue muy dormilona y no acostumbraba a levantarse tan temprano, mejor

hay que dejar que descanse otro ratito- contestó Seiya.

¿Y si se enfada?, ¿No le preguntamos mejor?- dijo la Pegaso

curiosamente.

Pues si quieres sería su primera madrugada- respondió él con una risita.

JAJAJA- rio la yegüita.

En eso ambos regresan a la choza a animar a los otros animalitos para

darse un chapuzón en el océano. Pero al final, como ven que la joven

hermosa de cabellos de oro no escuchaba que le hablaban para que se

levantara, así que dijeron que lo mejor, y como había dicho Seiya, era

que siguiera durmiendo hasta el almuerzo, y así todos se van a la playa

a disfrutar del día.

En la costa, todos se encontraban nadando y jugando en el mar con las

olas verdosas, mientras que el joven después de mojarse un buen rato,

se queda sentado sobre una roca y sin dejar de mirar hacia la casita

donde aún duerme su amada amiga de la infancia.

Ya vieron a Seiya está ahí sentado viendo hacia otra parte- dijo el

Vampiro.

Si está muy pensativo ¿qué tendrá?- se preguntó el Dragón Azul.

La Ardilla y la Pegaso solamente podrían pensar qué es lo que pasaría

por la mente de su amigo.

Oigan yo creo que ya es hora de desayunar- comentó el Tornado.

Muero de hambre- se quejaba el Colmillos.

Tienen razón vayamos a preparar todo- dijo la Celeste.

Si ya hace hambre volvamos a la choza- indicó la Lucero.

Cuando todos los animalitos, que también habían crecido al mismo

tiempo que los niños, se dirigían al jacal, se llevaron una gran sorpresa

al llegar.

Wow no puede ser ya todo está listo y se ve muy rico- comentó el

Colmillos muy asombrado.

¿Tú preparaste todo el almuerzo?- examinó Celeste sorprendida.

Siii ¿qué tal les gusta?, poco después de que se fueron a nadar me

levanté para buscar algunas frutas y empecé a arreglar todo como

ustedes saben hacerlo y yo lo puse en práctica- explicó la hermosa

rubia.

Pues vaya que te esmeraste, pensábamos que seguías dormida porque

como no reaccionabas cuando tratábamos de despertarte y no hacías

ninguna señal, Seiya nos decía que lo mejor era que siguieras

descansando- dijo Lucero.

Es que como siempre has sido dormilona, no queríamos interrumpir tus

hermosos sueños- expresó Tornado.

¿Cómo creen? Mejor desayunamos, por cierto ¿Dónde anda Seiya?-

preguntó la joven.

No sabemos desde hace rato que estuvimos en el mar se fue a sentar

a una roca fijando la vista hacia acá- dijo Colmillos.

Algo extraño de él- opinó Tornado.

Bueno Serena nosotras siendo hembras como tú, por decírtelo de algún

modo, tampoco entendemos muy bien qué es lo que está pasando por

la mente de nuestro amigo pero no creemos que sea algo raro o malo,

ahorita le decimos que nos acompañe a almorzar esto tan rico que

preparaste con tus manitas y tú le preguntas ¿te parece?- propusieron

Lucero y Celeste.

De acuerdos amigos ahora vuelvo- dice ella y con esto sale a la playa

en busca del pelinegro cuando de pronto aparece de forma sorpresiva.

SEIYA, ya estás aquí- expresó la joven un algo asustada.

No puede ser Bombón ¿tú hiciste todo esto con tus hermosas y

delicadas manos durante nuestra ausencia? - cuestionó él tomando las

manos de la muchacha.

Sí Seiya yo lo preparé con mucho amor y cariño- enunció la rubia.

Y así todos en la choza se sentaron alrededor de la mesa de madera y

cubierta con un mantel de tela muy suave color blanco a comer y

disfrutar del almuerzo. Después de eso como dos horas, decidieron salir

en dirección al centro de la isla donde se encontraba el bosque, la

cascada cayendo de cierta altura y el gran río avanzando en medio de

toda la isla hasta la costa.

Los animales se hallaban bañándose en el agua, jugando en la catarata,

en el pasto bajo los altos árboles del bosque, corriendo y/o volando por

los aires frescos, la dulce joven de cabello dorado no hacía nada más

que dejar caer el agua de la cascada sobre su cuerpo como una

regadera gigante pasando sus manos por su blanca y suavecita piel

mientras que el joven apuesto pelinegro estaba recostado sobre una

roca junto al río mirando con delicadeza y muy pensativo a su amada

amiga de la infancia.

Siempre tan apacible y agraciada mi dulce bombón, no sabes las ganas

que tengo de sacar todo esto que me está matando por lo que siento

por ti, te amo mi linda princesa- exclamaba él muy embelesado.

Seiya ¿qué me está pasando? siempre que estás cerca de mí, me

siento tan bien como nunca antes me había sentido, es algo que he

concebido desde cuando te conocí, pero aun así has sido, eres y serás

siempre el mejor amigo de toda mi vida- pensó ella saliendo del agua

en dirección a donde él sentándose juntos en la roca.

¿Qué pasa Bomboncito ya te aburriste de mojarte en la cascadita?-

preguntó él estrechando su brazo sobre el hombro de la chica.

Pues ya me cansé, hasta sentí como si el agua quisiera quitarme la

ropa- expresó Serena sonriente y carcajeando con Seiya.

Te quiero demasiado Bombón como nunca antes desde que te conozco-

pronunció el joven pelinegro.

Y yo a ti chico sexy, eres un amor lo sabías- dijo la joven de pelo dorado

muy cariñosa.

Lo he sabido desde siempre dulcecito- enunció el chico y haciendo

sonrojar a la muchacha.

Oigan ¿piensan quedarse todo el día y la noche ahí sentados?-

inquirieron los animales viéndolos muy efusivos.

Y así todos se regresan a la costa y se preparan para festejar y cantar

la canción de Navidad con un arbolito que habían decorado con conchas

y caracoles de distintos colores y uno que otro pintados.

Lucero ayúdame a que mi amiga no vea esto por favor- le pidió el joven

pelinegro a la caballito mientras colocaba una cajita de regalito junto al

árbol navideño.

Claro que si Seiya cuenta conmigo- respondió Lucerito cubriéndole la

espalda.