"PESADILLA DE AMOR"

Al día siguiente de la Noche Buena muy temprano cuando ya empezaba a salir el sol, todos estaban más que dormidos después de la gran velada de anoche, un rato después que el día se iluminaba cada vez más, los chicos y los animalitos despiertan para salir a pescar el desayuno y conseguir frutas y vegetales para la comida y el agua del día. Serena normalmente acostumbra a lavar la ropa cerca del río, junto a la cascadita para luego tenderla en una soga a un lado de la cabañita que ella misma puso para eso. Seiya es quien ayuda a los animales cotidianamente a conseguir el alimento para el día y la noche. En sus ratos libres aprovechan para relajarse, divertirse un poco, ya sea nadando en el mar y/o en el río junto a la catarata, o también caminando y jugando por el bosque y la costa.

Ese mismo día los chicos y los animalitos se encontraban jugando y bañándose en la cascadita del río, la joven blonda (rubia) fue la única que faltaba por salir para después ir a dar una vuelta por la playa junto con los demás, pero ella prefirió mojarse otro ratito antes de ir con ellos cuando de repente notó que sus manos estaban manchadas de una sustancia roja y se asustó mucho hasta pegar un grito que capturó la atención de todos y haciendo que corrieran a donde ella.

¿Qué pasa Bombón por qué gritaste te lastimaste o te hiciste daño?- preguntó Seiya muy alertado.

¿Qué pasó por qué ese grito?- preguntaron los animalitos sobresaltados también.

Serena no decía ni media palabra más que ver sus manos hasta que alegó:

No lo sé, no es nada váyanse déjenme sola- dijo molesta y atemorizada. ¡VÁYANSE!- habló más fuerte y así todos se fueron, pero el joven no dejaba de preocuparse por ella.

La joven no hizo nada más que derramar lágrimas y sentirse mal por la forma en que trató a los otros una vez que se alejó del río.

No entiendo qué le pasa por qué nos departió de esa manera- indagó Lucero.

Ni que nosotros le hubiésemos hecho algo malo para que se desquitara de ese modo- expresó Tornado enojado.

Es extraño ella jamás nos había hablado así- comentó Celeste atónita y preocupada.

No es justa su actitud hacia nosotros y más hacia Seiya- agregó Colmillos molesto también.

Bueno no creo que esa haya sido su intención tampoco, lo que debió asustarla fue lo que la hizo reaccionar de esa forma- justificó la Pegaso.

Como sea su comportamiento fue grosero. Estoy de acuerdo contigo- dijeron el Dragón y el Vampiro disgustados aún.

Lucero tiene razón mejor hay que darle tiempo para que se calme y se relaje un poco- dijo la Ardilla tranquilizando la inquietud de los otros.

Bueno ya para qué amargarnos el día mejor sigamos recorriendo la costa- dijo Tornado más serenado.

Si mejor olvidémonos de todo esto- concluyó Colmillos y así todos continúan su camino por la arena y a seguir disfrutando del día fuera de amarguras y corajes.

Pero desafortunadamente el único que no dejaba de pensar en lo que pasaba con Serena era Seiya, mucho menos en la actitud que tomó hacia él como si hubiera sido el causante de ese susto y claro sin dejar de sentirse irritado, aunque ya no tanto y nada más se queda fuera de la casita sentado en la rampa de paja cuando ve que la pelirrubia se acerca.

Perdóname Seiya no quise agredirlos, estaba muy alterada no supe lo que decía ya no te enojes conmigo, por favor discúlpame- expresó la chica muy apenada.

Está bien Bombón ya no te mortifiques más te perdono, tú tranquila- expuso el pelinegro abrazando a la moza y besando su cara.

Al llegar la noche, los animales volvieron al jacal muy exhaustos, hambrientos y sedientos, en ese momento los muchachos prepararon una apetitosa cena, y todos se acercan a la mesa para comer y beber del agua de piña depositada en unas conchas como vasos.

¡MMMM Que rica sopa de camarón! ¡Está exquisita! ¡Sabrosa! ¡Ni se diga del dulce de ésta agua de piña!- opinaron los animalitos con mucha placidez.

Muchas gracias chicos- contestaron los jóvenes.

Por cierto quiero ofrecerles a todos ustedes una disculpa por cómo me porte, no quería hacerlos enfadar, de verdad es que estaba despavorida, perdónenme les prometo que tendré más cuidado con mi forma de hablar- profirió la rubia apenada y recibiendo un abrazo de sus amigos. Y así todos siguieron disfrutando de la deliciosa cena con amor, paz y armonía.

Un rato más tarde en la playa, se veía a una linda joven jugando entre las olas desnuda, dentro de la cabaña se podían ver a cuatro animalitos descansando en sus camitas y contándose chistes o rumores cursis, y en la parte de arriba de la choza estaba un joven asomándose por una ventana observando a la chica desnuda nadando en el océano sin dejar de mirarla y deleitándose por su hermoso cuerpo, en ese momento él decide ir con ella pero sin que los demás se dieran cuenta.

En el azulado océano, se reflejaba a la moza nadando de varias formas y braseando las olas bajo la luz de la luna sin dejar de sonreír, ni juguetear con el agua. En ese instante, una silueta desnuda y varonil se arrojó al mar en dirección a la muchacha sorprendiéndola con un abrazo en la cintura y sin separarse de ella, ambos nadan sobre el agua cristalina e irradiante.

Oigan ¿y Serena no ha llegado todavía de nadar?- preguntó Colmillos algo preocupado.

¿Y Seiya? No está en la alcoba a dónde se fue- indagó Tornado inquieto también.

Ay chicos cómo se ve que ustedes no saben ni conocen nada de los humanos- dijo Lucero muy entusiasta.

¿De qué hablas? ¿A qué te refieres?- curiosearon el Vampiro y el Dragón Azul.

Que no se dan cuenta, ellos están juntos en la playa disfrutando bajo las estrellas y la luna su nidito amoroso- contestó Celeste muy alegre.

Lucero y yo discretamente nos percatamos de que Seiya fue a seguirla hasta el mar a escondidas de nosotros- agregó la Ardilla. Y con esto los animalitos curiosos salieron a la costa para ver a los tortolitos nadando juntos en el océano.

Al amanecer, todos se encontraban durmiendo en silencio, en su camita soñando tranquila y profundamente, pero al parecer la chica no dejaba de hacer muecas con la cara, ni dejaba de moverse entre las sábanas.

En la playa todos estaban jugando a las pelotas de arena y nadaban entre las olas verdes que tronaban fuerte como el viento, cuando ya todos salían del mar, de pronto notaron que faltaba alguien y a lo lejos se podía ver a un chico ahogándose y tratando de salir pero no paraba de sumergirse cada vez más, poco después sale un cuerpo a la orilla de la arena todo petrificado y lleno de insectos y animalitos saliendo de su cuerpo.

¡NOOOOOOO!- gritó la joven provocando un ambiente de espanto en la cabaña y despertándolos a todos sobresaltados también.

¿Quién gritó? ¿De dónde vino ese escándalo? ¿Qué sucede? ¿Qué pasa?- preguntaron muy alarmados.

¿Qué te pasa Bombón tuviste una pesadilla acaso, nos asustaste con ese grito?- inquirió Seiya alertado al igual que los demás.

Fue una horrible pesadilla, soñé que te perdía en medio del océano Seiya, de verdad fue algo espantoso- manifestó Serena llorando.

Podían dejarnos solos un momento por favor amigos- propuso el pelinegro muy preocupado.

Vengan a conseguir alimento para el desayuno- dijo Lucero llevándolos afuera de la casita. Cuando ya se quedaban solos ella descargaba su miedo y tristeza en el hombro de él.

Prométeme que jamás vas a abandonarme- le pidió Serena abrazándolo.

Te lo prometo con el corazón en la mano, nunca te voy a dejar sola por nada ni nadie en este mundo, sabes que te quiero demasiado como para no perderte- respondió el chico tocándose el pecho y abrazándola con ternura y cariño. Y en ese momento, los dos se recuestan en la cama lentamente sin dejar las caricias, ni los besos ardientes.

Les recuerdo que los únicos seres humanos van a ser ellos dos nada más y si llegué a incluir a muchos otros personajes fue sólo para que conocieran el origen de cómo ellos dos fueron a dar a esa isla, pero hasta ahí. Darien no existe en ésta historia, aclaro de una vez. Otra cosa si ya quieren escenas de pasión, no se pierdan el siguiente capítulo.