"EL JARDÍN DEL AMOR"
Te ves tan hermosa bombón- expresó el pelinegro acariciando la espalda y besando su cuello con ternura. La bella rubia no hacía ni decía nada más que dejarse llevar por la pasión, incluso derramando una lágrima de felicidad.
Seiya- pronunció la chica halagando el cuerpo del joven y correspondiendo sus arrumacos.
Mientras que los animalitos jugaban y nadaban en la playa para luego ir al bosque, debido a la reacción de Serena por su mal sueño, creyeron que lo mejor sería dejarla respirar en compañía de su amado amigo y de esa manera tener más tiempo para divertirse los cuatro amiguitos sin parar.
En la cabaña se hallaba un gran silencio y paz de tranquilidad junto a dos personas muy melosas en la camita de la blonda.
Oye espera pueden llegar en cualquier momento- se preocupó la joven.
No te preocupes bomboncito si quieres voy a asomarme para que no te sientas inquieta- dijo el chico dirigiéndose a la playa. Al notar que no había ninguna señal de vida de los animalitos, supuso que irían al bosque e incluso podrían tardar, quien sabe cuánto tiempo pero eso lo animó más para pasar todo el tiempo con su dulce.
¿Qué paso ahí vienen?- preguntó la rubia en ascuas.
Ya no te mortifiques dudo que vengan pronto al parecer se fueron al bosque después de pasar un rato en el mar, ¿qué te parece si nos vamos a otra parte tú y yo para estar más solos y tranquilos sin que nadie pueda molestarnos?- inquirió yendo de regreso a la camita de Serena junto a ella.
MMM me agrada tu propuesta- respondió la rubiecita sonrojada.
Entonces vamos- concluyó el pelinegro tomándola de la mano y caminando fuera de la casita en dirección opuesta y desayunando unas frutas tiradas en la playa bajo las palmeras para después encaminarse nadando sobre las aguas saladas hacia una parte de la isla solitaria donde ni una señal de sus amigos los animales notoria.
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Yujuuu esto si es adrenalina- expresó Colmillitos deslizándose sobre un tobogán junto a las cataratas del río.
Fue muy buena idea crear una resbaladilla para hacer más conmovedora la diversión- dijo Celeste con mucha alegría.
Sí todo sea por explayar nuestra recreación y la de nuestros amigos- agregó Lucero con una colosal felicidad.
Ahora voy yo no aguanto las ansias de deslizarme- expuso Tornado tan entusiasmado.
Y así los animalitos se la pasaron la mayor parte del día jugando y divirtiéndose sin parar, dándose recesos para descansar y comer algo para continuar con su reventón y ni quien se acuerde de sus amigos humanos.
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Mientras tanto en medio del mar los dos jóvenes nadaban sobre el agua salada agarrados de las manos riendo como niñitos de disfrutar la cristalina agua verdosa hasta llegar a un lugar totalmente silencioso y solitario, pero viéndose un hermoso y enorme jardín del Edén. Al pisar tierra, ambos estaban admirando las bellas y florecientes flores de distintas clases, los árboles y palmeras reflejando los rayos del sol, pero eso no les impedía disfrutar del fresco aire despojando sus prendas de su cuerpo lentamente.
La chica de cabello dorado acariciaba y olía con mucha dulzura los madrigales, en tanto que el chico de pelo negro solamente se dedicaba a mirar el rostro alegre y hermoso de su amada bombón acercándose lentamente para comentarle:
Bombón
¿Qué pasa Seiya?
Ven vamos a donde están aquellos árboles- enunció el joven pelinegro llevándola de la mano y caminando juntos como Adán y Eva hacia la parte más alejada y oscura del jardín bajo la arboleda.
Jajajajajaja- riendo sin parar y acurrucados uno sobre el otro, abrazándose y fijando sus miradas en un silencio absoluto por un buen rato.
Siento como si algo acelerara mi estómago y mi corazón, las manos me sudan- expresó la chica muy nerviosa.
A mí me pasa lo mismo Bombón, siento que mi corazón late muy rápido al estar así contigo- dijo el ojiazul algo nervioso también pero con su cuerpo sobre el de ella.
La joven no decía ni una palabra más que mirarlo fijamente y al igual que él solamente acariciando con suavidad y ternura el rostro de la muchacha hasta unir más sus caras con un cálido beso uniendo sus labios para luego estremecer sus brazos sobre el cuello del chico, rodeando la espalda de la rubia también recorriendo sus manos más abajo, al igual que la espalda del pelinegro de arriba para abajo.
Los labios del joven viajaban por el gollete de la chica con ternura y pasión para después llegar a su pecho desnudo. Las piernas de la jovencita envolvían la espalda del chico mientras que las manos de él mimaban el cuerpo desierto de su dulce bombón hasta las piernas, sintiendo la calidez y delicadeza de su piel.
Después de un buen rato en el fastuoso jardín sólo se sentía el cálido y fresco aire, el viento soplando los árboles, el fuerte sonido de las olas del océano, las flores soltando su apetitoso aroma, y en el centro del edén se veían dos siluetas humanas muy unidas una encima de la otra con caricias y un beso apasionados y deseosos juntando sus labios con tanta ternura.
Te amo- susurró el chico en el oído de ella.
Yo también te amo- contestó la rubia dejándose llevar.
Siempre soñé con esto desde hace muchísimo tiempo, pero también creí que esto fuera sólo un sueño y no es así porque ahora se hizo realidad- expresó el joven pelinegro rozando el hermoso rostro de la muchacha con sus labios.
Quédate conmigo no quiero estar sola jamás- respondió la chica acariciando con sus suaves manos su fisionomía y recibiendo su delicada boca por todo su esbelto cuerpo.
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Al caer la noche, los animalitos estaban en la casita de la playa sentados y preocupados por no ver ni un alma humana de sus amigos.
Es demasiado tarde y ellos no llegan- dijo Lucero algo angustiada y molesta.
Pero ¿a dónde se metieron esos dos todo el día?- se preguntó Tornado inquieto.
Tal vez les dimos tanta privacidad- pensó Celeste.
Como sea no se vale que se tomen demasiada confianza- expresó Colmillos descontento también.
En ese momento aparece la pareja tórtola sonriente y feliz, hasta que se llevaron la sorpresa de ver un grupo de rostros enfadados y angustiados.
¿Dónde han estado todo el día?- inquirió primeramente el dragoncito azul.
Ya vieron lo tarde que es y más de noche- señaló el vampirito.
Ya nos tenían muy preocupados- dijeron la yegüita
Pensamos que les pudo haber pasado algo malo y más en esta isla desierta y remota- agregó la ardillita.
Oigan tranquilos miren sentimos haberlos angustiado de esta manera por nuestra ausencia, pero estamos bien aquí con ustedes no tuvimos ningún problema.
No nos dimos cuenta del tiempo chicos, por eso queremos disculparnos si les causamos mucha intranquilidad, los queremos mucho, lo saben.
El disgusto de los animalitos se fue pacificando poco a poco al saber que sus amigos volvieron sanos y salvos, después de haberles hecho pasar un mal rato. Y así todos cenaron en paz y armonía para luego disfrutar de una hermosa lunada y estrellada.
En medio de la madrugada en la cabaña, se notaba una figura humana levantándose de su cama dirigiéndose hacia donde dormía la rubiecita causándole un sobresalto a la joven.
¿Quién anda ahí?- preguntó la joven asustada.
Tranquilízate, soy yo Bomboncito- contestó el pelinegro recostándose en su camita, tomándola de la cintura.
Seiya casi me matas de un pavor, pero aun así me encanta que estés aquí- dijo la chica excitada.
Tú me encantas más, por eso te amo tanto- expresó él abrazándola con mucha ternura y pasión, cruzando sus manos mutuamente hasta quedar dormidos con sus cuerpos desnudos y cubiertos con la sábana blanca bajo la luna.
Disculpen la tardanza el trabajo me tiene muy absorbida, pero que esta historia continua con un final feliz así será, en fin espero lo disfruten.
