"SUPERLUNA"

Esa misma noche en esa isla de la fantasía en medio del océano, el agua cristalina reflejaba la enorme, blanca y redonda luna más grande que podía existir en la vida, cada siglo o cuando mucho cada dos o tres décadas, un fenómeno natural conocido como la gigante y famosa SUPERLUNA. En la cabañita de la playa todo estaba silencioso y tranquilo sin ninguna señal de ruido ni movimiento alguno, la parejita estaba durmiendo con tanta quietud y los animalitos se hallaban muertitos en un profundo sueño y uno que otro ronquido cuando de pronto una figura humana se levantaba de las sábanas blancas usando un largo vestido blanco caminando en dirección a la salida del jacal hacia la playa mirando la gran luna blanca.

Qué extraño no recuerdo haber visto antes tan grande la luna si siempre se ve pequeña- se dijo ella misma pensativa.

¿Bombón dónde estás?- dijo él asustado y poniéndose de pie usando una liana blanca afuera de la casita cuando la ve sentada a la orilla del mar.

¿Qué haces aquí en plena madrugada, acaso ves la superluna?- preguntó el joven pelinegro sentándose junto a ella y abrazándola con ternura.

Seiya por un momento me sacaste un susto, pues si mira lo grande que se ve nunca antes la había visto de ese tamaño- respondió la rubia recargando su cabeza sobre su pecho.

¿Nunca habías escuchado hablar de la superluna?

No que yo pueda recordar.

Pues mira Bombón, se le conoce como superluna cuando está de ese tamaño sobrenatural que como es normalmente así de pequeña, es un fenómeno que ocurre cada cien, treinta o incluso hasta cincuenta años, yo la recuerdo muy bien porque mi abuelo lo vivió en su juventud y luego él se lo contó a mi padre y él a mí, por eso es que yo conozco y se sobre la superluna chiquita bombón- relató con un beso en su frente y mejilla.

Órale mira tú si sabes, pero como te dije jamás había escuchado sobre la gran luna tan hermosa y blanca como siempre no importa el tamaño siempre brillará así de grande o pequeña que se vea- expresó sonriente.

Pero no más que tú mi hermosa Bombón.

Ay Seiya siempre tan dulce.

Porque tú siempre has sido y serás mi caramelito.

Después de admirar la superluna ambos deciden ponerse de pie para volver a la cabaña pero él la jala hacia su cuerpo tomándola de la cintura, con un beso en los labios apasionado mientras que ella toma su cuello y lo abraza con una inmensa emoción. Las manos del pelinegro rozaban más hacia abajo hasta llegar a las piernas de la guapa rubia al igual que sus labios recorrían su lindo cuello provocando los gemidos suaves de su boquita, pero ella no se quedaba atrás ya que sus cálidas manos acariciaban lentamente la espalda desnuda del chico bajando poco a poco hasta la cintura.

En tanto que él por su parte mimaba con sus patrocinios los hombros, bajando los finos tirantes y la parte de arriba del vestido blanco chocando sus labios en el pecho desnudo de la joven jugando por un ratito con sus senos besándolos y manoseándolos con pasión. Mientras que ella con su embocadura chupeteaba el cuello varonil, llegando a los hombros y embistiendo con sus dulces labios el desnudo pecho del joven bajando lentamente sus cuerpos llenos de una inmensa excitación y calor hasta tocar la suave y blanca arena colocando su cuerpo por encima de ella quedando ambos en completa penuria.

El joven besaba, acariciaba y mordía los pequeños senos de la chica mientras que ella gemía mediante su voz todo el placer que él le sacaba con tanta urgida sin detenerse, en tanto que ella resbalaba sus manos por la espalda del chico y bajaba espaciosamente hasta llegar a los suaves y hermosos glúteos varoniles cuando él le susurra al oído:

Esto te dolerá pero relájate que yo seré tu guía- dijo el pelinegro poniéndose entre los muslos de la joven para comenzar un goce que difícilmente olvidarían.

La moza no podía evitar estar nerviosa, pero con ayuda de unos rozados por su cuello y su boca pudieron hacer que su inseguridad se redujera poco a poco hasta sentir el miembro masculino entrando mansamente dentro de ella provocándole un dolor pero a la vez, una excitación y gemidos inmensos. Los pies de ambos estaban entrelazados raspando la blanca y suave arena junto al mar, los besuqueos y los arrumacos se podían oír y sentir con tanta ternura, pasión y deseo, pero sobre todo, con mucho amor sin ningún límite de tiempo.

Después de vivir un momento lleno de felicidad, cariño, calor, pero más que nada, inseparable, los dos tortolitos deciden separar sus áridos cuerpos para descansar bajo la superluna como testigo de esa inmensa placidez de estos jóvenes que se tienen mutuamente, y ha crecido desde el momento en que se conocieron cuando eran unos pequeños e inocentes niños enamorados, lo cual les hizo recordar ese matrimonio en aquel crucero de esa noche terrorífica cuando naufragaron, algo que ninguno de los dos ha querido volver a recordar ya que se acostumbraron a esa nueva vida llena de muchas aventuras y fantasías y con amigos sobrenaturales tan tiernos y apreciables de extrema confianza y caridad, en una isla desierta en medio de las aguas azules.

Te amo mi dulce Bombón- expreso el pelinegro abrazando a su amor.

Y yo a ti Seiya- respondió la rubia sintiéndose cómoda en los brazos de su enamorado, quedando ambos recostados, mirando la hermosa e incomparable superluna como si estuviera feliz de ver a dos personas que se quieren tanto de aquí al universo entero.

Oye Seiya

Qué pasó Bombón- respondió pellizcando suavemente su nariz.

¿Recuerdas cuando me prometiste amor esa noche que nos casamos?

Claro que sí hermosa como olvidarlo, desde que te ví por primera vez y después de eso, supe que no quería estar lejos de ti Bombón- le dijo acariciando su rostro.

Sabes te confieso que al principio cuando te conocí pensé que eras de esos niños odiosos que se sentían la gran cosa por tenerlo todo así como mi familia, pero también como nuestros padres trabajaban juntos y nos decían que tú y yo teníamos que tratarnos y llevarnos bien aunque yo no estaba de acuerdo porque no me caías bien me sentía como un pajarito enjaulado, pero conforme te conocía, mis pensamientos hacia ti empezaron a cambiar poco a poco y reconocí que me había equivocado respecto a ti. Por eso te pido perdón Seiya por haber actuado de esa manera cuando éramos niños sin conocerte más.

Tú nunca me debes bomboncito, porque desde ese entonces siempre supe que te quería por ser diferente a las otras niñas que solo les importaba las apariencias sin ver más allá de lo material, por eso nunca voy a dejar de amarte ni aun cuando la muerte nos separe.

Las lágrimas de la dulce rubia fluían por el pecho del joven haciendo que sus dedos detuvieran su llanto concluyendo este momento emotivo con un fuerte abrazo y un beso apasionado, quedando el cuerpo de la joven a espaldas de él con sus brazos rodeando su pecho de la chica y con las piernas de ambos entrelazadas fuertemente hasta caer en un profundo sueño en la orilla junto al mar.

NOTA: Más que los amigos de estos jóvenes también agrego que en el bosque encantado también rondan hadas y luciérnagas nocturnas que como su nombre lo dice merodean por el bosque al caer la noche, lo cual tendré en cuenta para los capítulos posteriores.

Otra cosa únicamente los personajes de Serena y Seiya al igual que los que nombré en el segundo capítulo son propiedad de Naoko Takeuchi

Si este capítulo fue más corto fue nada más basándome en la noche de la superluna, pero los capítulos faltantes ya los extenderé como antes ok, en fin disfrútenlo nos estaremos viendo pronto, byeee.