"LA LAGUNA DE LAS SIRENAS"

Desde esa noche, los dos jóvenes comenzaron a realizar muchas cosas, pero sobre todo, vivir momentos juntos sin estar separados el uno del otro ni un instante, gracias a ese enorme amor que se han tienen desde pequeños, y cada vez lo hacen más grande desde aquel jardín, en la playa y en el lugar de reunión y diversión tanto para ellos como sus amigos los animalitos: la cascada del río en el bosque. Sin embargo, los demás han notado la ausencia de sus amigos, siempre que quieren estar solos sin que nadie los moleste, y esto ha llegado a provocar una envidia de celos, hasta llegar a pensar que ya no los quieren o les estorban, tal vez por ser de especies muy distintas y de fantasía como si quisieran alejar a un bicho raro.

Ya ven nunca quieren estar con nosotros, ya no es como antes- expresó colmillitos muy molesto.

Es verdad ellos sólo piensan en estar solos- dijo tornado muy triste.

Nunca nos han hecho daño pero ya no nos hacen caso como antes, ya ni nos vemos- respondió Lucero muy angustiada y enojada.

Saben creo que nos hemos tomado mucha confianza con ellos desde que los encontramos, y ahora se les hace fácil tirar nuestra amistad por un arroyo sin importarles lo que pensamos o sentimos- manifestó Celeste decepcionada.

En ese momento deciden ir a recorrer el bosque para ver si sus penas y tristezas logran disminuirse, pero durante su largo recorrido encuentran una hermosa laguna azul con una caída de agua que reflejaba un hermoso arcoíris, con seres sobrenaturales al igual que ellos, unas bellas sirenas con sus respectivas parejas de tritones varoniles y apuestos, jugando en la dulce, cristalina y verdosa agua azulenca bañándose en la cascada, mientras que otros se hallaban sentados sobre unas rocas blancas llenas de flores y plantas preciosas.

Hace cuanto que no venimos a este lugar- dijo el dragoncito alegre.

Siiii extrañaba tanto esta laguna- replico la ardillita más tranquila.

Wowww se ve que no ha cambiado nada sigue siendo tan hermoso como siempre- respondió la pegasito muy entusiasmada.

Es verdad cuánto tiempo sin venir aquí, bueno y qué estamos esperando vamos a saludarlos- respondió el vampirito con tanta felicidad.

Pero ¿creen que nos recuerden?- preguntó Celeste un poco inquieta.

Yo pienso que si no creo que nos hayan olvidado de la noche a la mañana- contestó Lucero algo nerviosa.

Y por qué no mejor nos acercamos para ver cómo reaccionan al vernos y así nos sacamos de dudas qué les parece- propuso Colmillos decidido.

Tiene razón vamos sin miedo y con valentía- dijo Tornado con valor.

Los animalitos deciden encaminar hacia la laguna azul para saludar a sus viejos amigos de la infancia y existencia.

Oigan ya vieron quién viene- dijo una sirena conmocionada

No puede ser, serán quienes pienso que son- habló un tritón.

Si son Tornado, Celeste, Lucero- señaló un hada.

Y Colmillos- agregó otra sirena.

¡Hola chicos, cómo están!

¡Hola muchachos!

Todos entusiasmados al ver a sus amiguitos después de tanto tiempo de no verse se acercan para recibirlos y darles la bienvenida con mucha emoción y felicidad.

Hemos llegado- expresó la Pegaso con mucha impresión.

Qué gusto volver a verlos- dijo otra sirena.

¿Por qué tardaron tanto tiempo?- preguntó otra hada.

¿Nos extrañaron? Nosotros nunca los olvidamos- inquirió otro tritón.

Cómo los íbamos a olvidar, ustedes han sido los mejores y más grandes amigos que hemos tenido- contestó la Ardilla muy alegre.

Los extrañábamos mucho- comentó el Dragón exaltado.

Nos da tanto gusto verlos otra vez después de tanto tiempo, nunca dejamos de quererlos- agregó el Vampirito con tanta emoción.

¿Y ustedes cómo han estado qué han hecho?- preguntó Lucero.

Uuuuyy como saben ustedes que nos conocen desde siempre, no hemos hecho nada más que disfrutar de la naturaleza de esta isla, cantando nuestras armoniosas melodías, cuidándonos las espaldas lejos de esos barcos humanos despiadados sin sentimientos que han pasado por aquí, - respondió una sirena.

Tiene razón- agregó otra.

¿Pero ustedes qué nos cuentan, qué ha sido de su vida, por qué ya no habían venido por acá?- cuestionó un tritón.

Pues verán es una larga historia- dijo Celeste.

Es que ahora que mencionan a los humanos, pues nosotros vivimos algo parecido durante todos estos años- adicionó Colmillos.

Mmmmm nos están intrigando chicos- expresó un hada poco asustada.

¿Qué quieren decir, acaso hay un ser humano en esta isla que quiere invadirnos o acabar con nosotros?- comentó otra sirena muy inquieta.

Si díganos qué pasa- expuso otro tritón muy extrañado.

Cálmense tranquilos por favor, les contaremos todo ok?- dijo la yegüita rosada aminorando el ambiente frustrante.

Lucero tiene razón, no se espanten chicos- añadió la ardillita coladita.

Cuando la situación comenzaba a apaciguarse, poco a poco y con detalle les fueron relatando la historia sobre su experiencia vivida durante todos estos años junto a los dos jóvenes humanos que encontraron hace mucho tiempo a la orilla del mar, y cómo fueron conociéndolos aunque si dijeron que al principio cuando notaron que eran seres de otra especie se espantaron así como sus amigos, pero con el paso del tiempo, se dieron cuenta de que no son iguales a todos los humanos despiadados, que no tienen sentimientos ni escrúpulos, pero con estos chicos era totalmente diferente porque entre ellos nació una inmensa amistad en todo ese tiempo que estuvieron ausentes de sus otros amiguitos de la laguna. Sin embargo, también comentaron que ellos se han distanciado mucho de ellos como si ya no los quisieran.

Entonces quédense con nosotros aquí en nuestro hogar como antes- sugirió una de las sirenas.

Si olvídenlos no valen la pena, al fin y al cabo todos los humanos son iguales- opinó un tritón.

Pero con todo este cuento, si como nos dijeron hubo y creció una enorme amistad entre ustedes como para que ese lazo se rompiera así nada más como cualquier objeto, me resulta increíble ese cambio de actitud de esos tales chicos en tan corto tiempo- reflexionó una de las hadas.

Eso es cierto, un cambio tan radical de la noche a la mañana, jamás había sucedido nunca, y más en este lugar- comentó otra hada.

Bueno pero eso qué importa, lo mejor es que van a estar otra vez con nosotros, no es así como en los viejos tiempos sin que nada ni esos humanos nos vuelvan a separar- dijo otro tritón.

Siiiiii- pronunció Colmillitos.

Es verdad volveremos a ser los amigos inseparables que nunca debió dividirse- expresó Lucerito.

Como quieran chicos, aun así extrañaba tanto este hermoso lugar que no abandonaré por segunda vez- enunció la pequeña Celeste.

Este siempre fue nuestro hogar desde que nacimos, fuimos unos tontos cambiarlo por ellos- disertó el pequeño Tornadito.

Y así todos renovaron su amistad, renaciendo y viviendo una vez más aquellos viejos momentos y recordando todo lo que solían hacer con sus amigos de la laguna, hace muchísimo tiempo. Jugaban en el agua, sobre las rocas, las flores, chapoteando en la cascada con el arcoíris, entonando dulces melodías, riéndose y disfrutando al máximo sin parar.

Después de pasar un largo tiempo lleno de felicidad, alegría, sueños y fantasías, a lo lejos se oían unas voces juveniles como si los estuvieran buscando, pero ellos seguían como si nada divirtiéndose hasta que hubo una pauta.

Chicos no escuchan parece que nos están buscando- dijo Celeste.

Mmm si verdad, parece que nos están llamando- comentó Tornado.

Es cierto se escucha muy lejos pero ni cabe duda que son ellos- opinó Lucero.

¿Y qué? por nosotros que se pierdan buscándonos aquí estamos mejor con nuestros únicos y mejores amigos- expresó Colmillos sin importarle.

No puede ser, ¿están diciendo que son los humanos de los que nos hablaron?- señaló un tritón sorprendido.

¡Ay no! tengo mucho miedo no podemos permitir que lleguen hasta acá- habló una sirena muy asustada.

Esperen, cálmense chicos no hay que alborotarse, debemos mantener la calma y permanecer unidos para arreglar esta situación- indicó un hada animosa.

Tiene razón, no vamos a dejar que nada ni nadie nos amedrente- agregó otra hada con intrepidez.