Filial
Disclaimer: Five Nights at Freddy's y todos sus personajes son propiedad de Scott Cawthon, y no me pertenecen.
Nota: Este fanfic trata de un universo alternativo creado por mi persona, el mismo se titula: Filial AU (nombre que comparte con este fanfic), y se basa en el hipotético escenario en donde William Afton jamás se convirtió en el asesino conocido como el Hombre Morado. Este universo utiliza la línea de tiempo y teorías creadas por The Game Theorists (Mattpad), además de teorías y opiniones personales, así que ciertas cosas pueden no tener sentido o, inclusive, carecer de este (me disculpo por eso último). Fichas de personaje, antecedentes, curiosidades, headcanons y demás estarán disponibles en una de mis historias en Wattpad (por si desean ir a echarles un vistazo, mi nombre de usuario allí es Lady_Yiyika o, directamente, Yiyika1929).
** Son libres de usar este AU para la creación de historias, arte o cualquier otra cosa, solo pregúntenme y/o denme créditos, nada más. **
Dicho esto, disfruten el fic y no olviden dejar su review.
Prólogo
La lluvia caía como si no hubiese un mañana, algo raro, ya que normalmente no llovía de esa manera a esas horas.
El olor a tierra mojada, metal oxidado y salsa de pizza vieja inundaba sus fosas nasales; para otros, aquello sería asqueroso, pero él, bueno, estaba acostumbrado a esa mezcla de aromas. No había traído su paraguas ese día, para su desgracia, así que decidió esperar en la puerta trasera del local hasta que la lluvia cesará un poco.
Estaba por amanecer, aunque las nubes grises no dejaban ver los tenues rayos de luz, que se asomaban por el horizonte.
"Deben estar levantándose." Pensó la decaída figura, recargada en el marco de la puerta.
El sonido de las gotas de lluvia golpeando el techo del local, hacían eco en el desolado callejón, detrás de este. El pelicastaño oscuro miró a la nada por un segundo, dejando que sus pensamientos lo condujeran a aquel añorado hogar del que ya no formaba parte, pero que extrañaba, todo gracias al recuerdo de sus hermanos esperando pacientemente su visita.
"Tal vez papá me deje visitarlos en acción de gracias…", negó con la cabeza. "Muy pronto… ¿Navidad?" El rostro de su novia apareció en su mente. "Nah, ya se lo prometí a ella." Se llevó una mano a su barbilla. "Quizás en año nuevo. Papá siempre está ocupado para esas fechas, así que no habrá problema." Asintió en silencio y retiro su mano, para luego sonreír cálidamente a la nada. Varios planes aparecían en su mente. "Los llevaré a cenar, les daré los regalos que les debo de navidad, me molestaran por no haber ido a visitarlos, yo los molestare por ser tan infantiles, pelearemos, intentarán convencerme para que hable con…" Giro su cabeza a una de las esquinas del oscuro callejón, luego de que un extraño ruido lo sacase abruptamente de sus pensamientos.
Se irguió bajo el marco de la puerta y miró en todas direcciones. —¿Hola…? — pregunto a la nada, algo temeroso. Silencio, eso fue lo único que recibió como respuesta. Por un segundo creyó que había sido solo su imaginación, pero, antes de que pudiera soltar un suspiro de alivio, el mismo ruido volvió a producirse, sin embargo, esta vez fue mucho más claro y cercano a él. —¿Hola? — volvió a repetir, tratando de tranquilizarse a sí mismo. El ruido se produjo nuevamente, fue más fácil distinguirlo en esa ocasión, se escuchaba como piezas de metal chocando una contra otra. Retrocedió, sintiendo escalofríos recorrer su espalda. Inspiró, tomó la linterna que siempre solía llevar en su cinturón y espiró, para luego caminar hacia el callejón.
Encendió la linterna e inspeccionó, de manera algo paranoica, todo el oscuro espacio. La lluvia continuaba, aunque, la intensidad bajaba paulatinamente. Se irguió para mirar todo el lugar y suspiro, tal vez sí había sido solo su imaginación.
*Clank*
—...— se giró completamente, su corazón latía a mil por hora. —¡¿Hola?!— el sonido de algo moviéndose en la oscuridad hizo que apuntará el haz de luz a cada esquina del callejón. —¡¿Hay alguien ahí?!— volteo en todas direcciones, iluminando cada esquina en busca de la persona, o cosa, que estuviese produciendo esos sonidos. —¿H-hola? — el silencio se volvió a hacer presente. —¿Hola? — repitió, intentando tranquilizarse. Inhaló y exhaló una gran bocanada de aire, apagó y guardo la linterna en su cinturón, para luego regresar a su anterior lugar.
Sin embargo, algo no estaba bien. A pesar de estar convencido de que no había nada en aquel lugar, podía sentir como algo lo observaba desde la oscuridad.
"Quizás papá tenía razón y este lugar sí es peligroso." Pensó, con algo de ironía. En cualquier otra ocasión hubiese creído que sólo bromeaba, pero, por primera vez en su vida, sentía que las palabras de advertencia de su progenitor sobre aquellas pizzerías podían tener más razón de lo que creía.
—En ese caso, debería disculparme con él. — pensó en voz alta, recargándose en el marco de la puerta. —Puede que tenga razón, y sólo intenta protegerme. — miró hacia el cielo. La lluvia parecía, por fin, estar cesando. —Pero, eso no quita el hecho de que ya soy un adulto. Papá debe aceptarlo y dejarme vivir mi vida. — miro a la nada nuevamente, buscando respuestas en la oscuridad. ¿Por qué su progenitor era tan duro con él? ¿Qué tenía de malo que trabajase en ese lugar? ¿Por qué les había prohibido a sus hermanos y a él acercarse a esas dichosas pizzerías desde que eran pequeños? Se sentía demasiado sospechoso, casi como si… Ocultase algo. —Ja, ocultar algo. Si, como no.— dijo, con un deje de burla. —Papá es demasiado malo mintiendo. Si estuviese ocultando algo, yo ya lo habría…— algo lo distrajo de finalizar la oración, era un peculiar objeto brillante que se encontraba en el suelo del callejón, a pocos metros de él. —¿...Descubierto? —
Se acercó a este, y se agachó para observarlo más de cerca. Era una pequeña pieza de metal, similar a una tuerca, pero más grande y de forma irregular. La tomó e inspeccionó de cerca, los tenues rayos de sol que se asomaban por el horizonte, finalmente libres del yugo de las nubes grises que estaban desapareciendo, iluminaron e hicieron brillar la pieza.
Miles de preguntas invadieron su cabeza, otra vez. ¿Cómo no había visto esa tuerca antes? Había revisado todo el lugar, era imposible que no la hubiese visto.
"A menos…" El sonido de algo moviéndose detrás de él, hizo que se le erizaran los vellos de la piel. "...que algo la haya dejado caer mientras estaba…" Se volteo lentamente, llevándose una mano a la linterna en su cinturón, de manera casi instintiva. "...de espaldas." Se giró completamente, y se arrepintió de haberlo hecho casi de inmediato.
Delante suyo se encontraba una extraña criatura de aspecto robótico, demasiado inmensa para su gusto. Media casi tres metros, su cuerpo parecía viejo y estaba sucio y horriblemente desgastado, despedía un olor a basura podrida y las peculiares orejas de oso, rematadas por un sombrero diminuto y descolorido, sobre su cabeza, le daban un aspecto perturbador y retorcido.
Intentó retroceder con la lentitud más grande del mundo, pero, sólo necesito mover un solo músculo para que la inmensa criatura se abalanzara sobre él.
Intento gritar, pero el masivo cuerpo del ser sobre él ahogó todo el sonido. Se removió con desesperación, lanzando patadas y puñetazos al aire, hiriéndose tras impactar la dura coraza, que gracias a eso comprobó que era metal, en la mitad de esos inútiles intentos por liberarse. Su respiración se aceleró, grito de manera desesperada, rasgándose la garganta con cada nuevo alarido de ayuda y dolor. La criatura se encogió sobre el suelo, apretando su cuerpo contra el duro suelo del callejón, sentía que estaba por ser aplastado, sus músculos se contraían y podía sentir sus entrañas estirándose, como si se prepararán para ser reventadas.
Grito, lloro y golpeo de manera inútil la dura coraza del ser, lastimándose aún más en el proceso. Su cuerpo se retorcía adolorido, y sentía su nariz arder por el olor a putrefacción. La inmensa criatura se encogió aún más sobre él, la oscuridad lo rodeo. Sentía que el aire le faltaba, y su respiración se entrecorto. Miró en todas direcciones buscando una ruta de escape, pero no vio nada, todo lo que había era oscuridad. Pateó y golpeó todo a su alrededor, buscando, en vano, abrirse un camino, que lo sacase de la prisión metálica en que se había convertido el cuerpo de la criatura. Pero no funcionó.
De repente, tuvo la impresión de que la oscuridad lo estaba tragando. Gritó con todas fuerzas, en un último intento de ser salvado, pero el cuerpo del ser silencio todo el ruido. Los minutos pasaron, y poco a poco el agotamiento y la falta de oxígeno se hicieron presentes. Todo se puso más negro, si es que eso es posible, dejo de respirar y todo su cuerpo se contrajo, abandonándose a la voluntad de la criatura, que espero un par de segundos para luego apartarse de su cuerpo.
Pero, antes de abandonarse completamente a aquel ser, pudo distinguir el rechinante sonido de algo abriéndose y cerrándose varias veces. Sintió que su cuerpo se hacía liviano como el aire, y pudo escuchar el mismo sonido chirriante una vez más.
El sonido de las últimas gotas de lluvia, cayendo sobre la coraza metálica de la criatura, fue lo último que escuchó antes de perder el conocimiento.
Volví.
-Yiyika1929.
