Filial
Disclaimer: Five Nights at Freddy's y todos sus personajes son propiedad de Scott Cawthon, únicamente está historia y el AU presentado en ella son de mi autoría.
Capítulo 1
La penumbra rodeaba la pequeña estancia, en la que un joven de cabello castaño, observaba su peculiar colección de muñecos de felpa. Había una gallina amarilla, de ojos morados, con un babero que parecía un delantal y que sostenía un pequeño pastelillo rosa, con una velita y ojos amarillos; un oso marrón, de ojos azules, con un elegante sombrero de copa negro y una corbata de moño a juego; un conejo morado, de ojos y corbata de moño rojos; y un zorro rojo, de ojos dorados, con un parche sobre su ojo derecho y disfraz de pirata.
Sin embargo, el joven parecía inquieto, algo no parecía estar bien con su colección.
—Uno… ¡No! ¡Dos! — exclamo el castaño. Eso era, ¡Faltaban dos muñecos! Los más importantes de su colección, los que más atesoraba y le recordaban los buenos tiempos, aquellos donde la preocupación y el estrés aún no se hacían presentes en su vida.
El joven volteo en todas direcciones, buscando, de manera desesperada, un indicio entre las tinieblas que rodeaban la estancia de manera misteriosa. Apartó a sus muñecos con cuidado de sus puestos, esperando encontrar a los faltantes detrás de ellos, pero no tuvo suerte. Miró a lo que consideraba era el techo, luego al suelo, después a un lado, luego al otro, otra vez miró al techo y repitió las mismas acciones inútiles de antes, en el mismo orden, por varios minutos. Pero, era claro que se trataba de un esfuerzo infructífero.
El castaño dejó escapar un suspiro de resignación, una vez se dio cuenta de la realidad. Acomodo a sus muñecos de felpa en la misma posición de antes, se recostó boca bajo en el suelo y los observó en silencio. Los minutos pasaron, el joven dejó que su mente divagara, alejándolo de aquella sensación de pérdida y derrota, que pesaba dentro de su ser.
"Oye…" llamó una voz desde las sombras. E inmediatamente un escalofrío recorrió la espina dorsal del joven, y lo saco, abruptamente, de sus pensamientos. "... ¿Buscabas esto?"
De la nada, la oscuridad inundó la estancia, y, un segundo después, una potente luz se hizo presente en su centro. El castaño quedo cegado por el resplandor, sin embargo, este fue bajando poco a poco su intensidad, hasta revelar a dos muñecos: Un conejo dorado, de ojos verde aceituna y corbata de moño roja, y un oso dorado, de pupilas negras e irises plateados, con un sombrero de copa morado y corbata de moño a juego.
El joven miró sorprendido a ambos muñecos, e inmediatamente sintió una alegría profunda invadir su pecho. Se levantó rápidamente del suelo, acto seguido, tomó a ambos muñecos y los coloco con cuidado al frente de los otros. Su colección estaba, por fin, completa nuevamente. El castaño contempló a sus muñecos, mientras aquella molesta sensación de pérdida y derrota, que aun prevalecía dolorosamente en su interior, se desvanecía con rapidez de su ser.
–Gracias…– murmuró, sin apartar la vista de ellos. –Ahora todo está bien. –
"¿En verdad lo está?" respondió la voz.
–¿A qué te refieres? – preguntó el joven desconcertado.
"Pregúntale a tu hermano."
–¿A mi hermano? – exclamó el castaño, clavando su vista en el oso dorado por un momento, para luego desviarla a una esquina de la estancia. Las tinieblas se movieron de forma extraña. –Pero, él está…– de pronto, una misteriosa niebla envolvió por completo la estancia. –…ocupado. – el joven no temió, sólo sintió algo de sorpresa. Miró a sus muñecos, que fueron tragados, de pronto, por la oscuridad, en un solo instante. Él cerró sus ojos, sabiendo que seguiría el mismo destino que ellos.
"Entonces… Pregúntale a tu padre" escucho murmurar a la voz, antes de sentir que todo se desvanecía.
…
Tenues rayos de sol entraban por la ventana de una de las habitaciones de una casa, alejada del resto, en uno de los vecindarios más atestados de la ciudad de Hurricane, Utah. Era temprano, el sol se vislumbraba en el horizonte, una fresca brisa soplaba y un par de inusuales nubes oscuras podían verse en el cielo. Algunas personas salían de sus casas a disfrutar de la fresca mañana, los adultos salían a trabajar, al igual que algunos jóvenes, mientras otros permanecían en casa preparando el desayuno o disfrutando de algunas horas más de sueño.
De regreso a la habitación de la alejada casa: Un bulto se revolvía inquieto entre las sábanas de la cama, colocada justo en el centro de la habitación. Una mesita de noche, con un peculiar reloj despertador sobre esta, se encontraba a un lado de la cama, marcando justamente las 6:59 a. m.
De repente, la puerta de la habitación se abrió estrepitosamente, y una joven de cabello naranja atado en una coleta con un moño rojo, ojos verdes y atuendo casual en tonos pasteles, emergió de ella. Justo entonces, el reloj marcó las siete en punto y un programa de radio empezó a transmitirse a través de este, a modo de alarma.
"Buenos días, Hurricane. Hoy es un hermoso día de verano, de los últimos que veremos, porque el otoño está a la vuelta de la esquina. Así que salgan y disfruten lo que queda del sol mientras puedan. Sobre todo ustedes jóvenes, porque esta es su última semana de vacaciones y-"
–Y, debemos ir a comprar varias cosas al centro por el regreso a clases. – exclamó la peli naranja, apagando la 'alarma' del reloj despertador. –¿Michael? – El bulto sobre la cama se removió un poco. –Sé que me escuchas, Michael. – la joven tomó una de las sábanas y tiro con fuerza de ella, revelando a un joven de cabello castaño y ojos marrones, que aún se encontraba algo adormilado, sobre la cama.
–Hmm… Creí que habías dicho que iríamos el fin de semana…– murmuró Michael, dándose la vuelta, para darle la espalda a la joven.
–Va a estar muy lleno el fin de semana. Y no quiero tener que pelear, con un montón de chicos que decidieron dejar sus compras para último momento, por un mísero lápiz. – exclamó la ojiverde con disgusto, el castaño ni se inmutó. –Ay, Michael… Por favor. – la joven tomó asiento al borde de la cama. –Sé que estas semanas han sido difíciles, sobre todo con lo de Jonny y papá. Pero, son nuestros últimos años de secundaria, debemos estar preparados si es que queremos graduarnos con un buen título, así no tendremos tantos problemas con nuestras solicitudes para la universidad. – la peli naranja miró de reojo al castaño, pero este no dio alguna señal de estarla escuchando. –Y, quizás… Papá al fin se interese completamente en nuestras futuras opciones de carrera y… nos apoye. – su contrario se removió un poco, para luego incorporarse en la cama y deslizarse hasta el borde, para sentarse junto a ella.
–¿Crees que eso suceda, Elizabeth? – cuestionó Michael, mirando a la susodicha directamente a los ojos.
–Por supuesto que sí, Michael. – respondió la peli naranja sin dudar.
–Bueno, si lo dice mi hermana… – el castaño se puso de pie, y se estiró hasta que escucho un crujido de parte de alguno de sus huesos. –… entonces creeré en su palabra. – ambos sonrieron. –Ella nunca me decepciona. – mencionó de manera amena el ojimarrón, alargando un poco su sonrisa. La peli naranja soltó una pequeña risa. –Y si lo hiciera, me compraría tres pasteles de cinco capas: Uno de chocolate, otro de vainilla y el otro de…–
–Ya entendí, ya entendí. – dijo Elizabeth, entre pequeñas risas. –Pero, no te preocupes. Yo sé que papá verá que lo que quieres hacer con tu futuro no es algo malo. –
–Pero, ¿De verdad estás segura de ello, Elizabeth? Papá es un hueso duro de roer, y más de convencer…– la peli naranja se reincorporó, y coloco ambas manos sobre los hombros de su hermano. El castaño la miro anonadado.
–Claro que sí, sólo dale tiempo. Eso es todo lo que necesita. – su contrario la miró y sonrió, para luego abrazarla. Elizabeth también sonrió y correspondió el abrazo.
Aquellos meses en verdad habían sido difíciles, no sólo porque su hermano mayor había confrontado a su padre sobre su propio futuro, sino también porque Michael había intentado hacer lo mismo, pero había fracasado, aún que no tan mal como Jonny. Y ahora, gracias a eso, su progenitor estaba aún más distante de lo normal, y, cada vez que él y los dos menores se reunían, todo se ponía MUY incómodo. Aunque, aún había esperanza. Elizabeth lo sabía, y ahora que su hermano también lo veía, tal vez las cosas mejorarían un poco para los dos miembros más jóvenes de la familia Afton.
–Entonces… ¿Vamos a ir al centro ya? – preguntó Michael, una vez que ambos se separaron del abrazo.
–Aún no. Es mejor que desayunemos primero. – respondió Elizabeth, con su semblante calmado, pero también animado, habitual.
–¿Aquí? Pero siempre comemos en el centro cuando… Espera, ¿Eso quiere decir que papá aún está en casa? – algo de angustia se reflejó en el rostro del castaño, pero se desvaneció ligeramente al momento de recordar algo.
"Entonces… Pregúntale a tu padre", fue lo que resonó en la mente del ojimarrón.
–No, él ya se fue. Pero dejó algo de tocino y pan tostado. – respondió la peli naranja con tranquilidad.
–Oh. – eso pareció aliviar en cierto modo a Michael, pero, al mismo tiempo, hizo que apareciera un pequeño sentimiento de intranquilidad en su interior.
–¿Todo bien, Michael? – inquirió Elizabeth, acercándose nuevamente al susodicho. –No te sientas mal, recuerda lo que acabamos de hablar. Si le das algo de tiempo a papá, él podrá reflexionar, vera que la manera en que ha está reaccionando y actuando no es precisamente la mejor, y todo se calmará. – la peli naranja sonrió para reconfortarlo, como usualmente hacía. –Ni siquiera necesitarás esos pasteles. –
El castaño sonrió. –¿Enserio? – inquirió alzando una ceja, con una sonrisa alegre pintada en su rostro. –¿Ni siquiera el de chocolate? –
–Ni siquiera ese. – respondió la peli naranja, sonriendo de la misma forma. –Ahora, ¿Qué tal si te preparas para salir? Si lo haces rápido, quizás pasemos por una rebanada de esos pasteles de zanahoria que tanto te gustan, en la pastelería de siempre. Luego de comprar todo lo necesario, por supuesto. –
–¿Y qué tal si pasamos antes de ir a comprar? – exclamó Michael, con una sonrisa algo maliciosa.
–Comer tanta azúcar en la mañana puede ser dañino para tu salud, Michael. – dijo Elizabeth, adoptando un semblante algo serio.
–Pero, ya habremos desayunado. Además, ¿No había una promoción de pastelillos con forma de payaso la última vez que fuimos, hermanita? – la sonrisa del castaño se ensancho.
–Ay, Michael. – la peli naranja negó con la cabeza. –No tientes al destino, hermano. Te espero abajo. – y sin más que decir, la peli naranja se retiró de la habitación, con una sonrisa algo maliciosa, y divertida, dibujada de oreja a oreja.
–¿Enserio? – el castaño estaba algo decepcionado. –¿No podemos discutirlo? – preguntó con un pequeño deje de esperanza, desde la puerta de su habitación. –¡Sería sólo un pequeño pedazo! ¡Enserio! –
–¡Tú y yo sabemos que eso no es cierto! – respondió Elizabeth desde las escaleras de la casa.
–Ay... tienes razón. – murmuró Michael derrotado, para luego cerrar la puerta de su habitación y comenzar a rebuscar su cepillo de dientes, en uno de los cajones de su mesita de noche.
Sin dudas, sería un largo día.
Primer capítulo, y ya siento que voy a arruinar la coherencia de la historia en el segundo. :'D
Por cierto, una pregunta: Si tuvieran que elegir… Capítulos cortos, pero más frecuentes o capítulos largos, pero con menos frecuencia, ¿Cuál preferirían? Es sólo una preguntita, no es tan importante.
Les agradezco muchísimo por leer este capítulo, no olviden dejar su review y recuerden que si me buscan como Lady_Yiyika en Wattpad, podrán encontrar un libro con extras, fichas y curiosidades sobre este AU de FNaF. (Que pienso actualizar con las fichas de Michael y Elizabeth, protagonistas de esta historia).
Sin más que decir, les deseo unas felices fiestas (atrasadas, lo siento) y un feliz año 2020, espero que la hayan pasado bien y que este nuevo año esté lleno de mucha felicidad para todos. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo, chau!
-Yiyika1929.
