Tanjiro era un joven viajero que en ese momento se encontraba de excursión con sus amigos, le hacía mucha ilusión llegar a distintos lugares y enriquecerse con cada cultura y tradición que éstos tuviesen.
Le agradaba mucho llegar a esas pequeñas tiendas donde vendían antigüedades, personalmente le encantaban en especial las que tenían una historia o pasado detrás. Si tenía oportunidad de comprarlas lo hacía, y las coleccionaba como recuerdo.
También era muy fan de las leyendas o mitos, que pudieran tener la ciudad o pueblo en donde estuviera de visita en ese momento. Podía pasar horas escuchando las historias de los abuelos a los que ayudaba de forma altruista, y lo disfrutaba mucho.
Y ahora mismo, se encontraba ensimismado con la historia que acababan de contarle, respecto al pueblo en el que estaba de excursión.
Existía un mito sobre un enorme lago que yacía en la punta del pueblo, ese lago era una belleza de día, pero de noche le podría provocar escalofríos incluso al hombre más valiente del mundo.
Se supone que nadie debía aparecerse en ese lugar después de la media noche, ya que de hacerlo se dice que te encontrarías con algo sumamente aterrador. Nadie sabía el qué exactamente, después de todo no existió persona que realmente lo hubiera hecho y se le volviera a encontrar. Así que los rumores se fueron deformando a lo largo de los años, lo nombraron como un lago maldito, ya que aunque fuera un mito, la verdad es que era un hecho que cualquier persona que se apareciera por ahí a tales horas no regresaba nunca.
Se sabía que no funcionaba si iban acompañados, y de día tampoco ocurría nada especial más que apreciar el bello paisaje.
Al menos en la actualidad, nadie se atrevía a acercarse por ahí una vez el sol se ocultara, fuera mentira o no, los rumores a cerca de lo que podía ocurrir provocaban escalofríos. Algunos decían que te podrías encontrar con una criatura que representaría tus peores miedos y pesadillas. Para cada persona sería diferente, ya que tomaría la forma de lo que sea que te provocara tu mayor temor o fobia.
Terminarías tan horrorizado, que el mismo trance te provocaría cometer suicido, y si no, esa misma criatura se encargaría de acabar con tu vida y arrastrar tu cuerpo hasta el fondo del lago.
Tanjiro se llenó de curiosidad, y sin poder evitarlo convenció a sus amigos de caminar hasta ese lago para poderlo observar. Zenitsu estuvo en contra desde el principio, también le agradaba mucho viajar y conocer la cultura de distintos lugares, pero las leyendas de éstos no eran lo suyo. Aunque al final Tanjiro logró convencerlo a él y a los demás, puesto que según los rumores no ocurría nada de día, y menos yendo acompañados.
Al llegar todos se quedaron asombrados con la atmósfera y la vista, no parecía el lugar dueño del mito más aterrador que habían escuchado desde hace tiempo. Tanjiro aprovechó para tomar muchas fotos del paisaje y a las flores.
Entre todos acostumbraban a acampar cuando llegaban a un pueblo, era su parte favorita. Los pueblos por lo general les permitían apreciar las estrellas en todo su esplendor, adoraban armar las casas de campaña, encender la fogata y cenar recostados en el césped. Contando las anécdotas que habían tenido de manera individual durante el día, o mostrando las cosas que se habían comprado, así como planear lo que harían el día siguiente.
El problema fue que cuando ya todos estaban dormidos, Tanjiro no pudo evitar darle vueltas a todo el asunto del lago. Ese mito le intrigaba mucho, no solía ser una persona que se arriesgaba sin motivo, y aunque dudara un poco, si las personas que iban a ese lugar siempre desaparecían debía ser por algo.
"¿Existirán los demonios?" pensaba.
No pudo más y se levantó para caminar, en un principio no pensaba dirigirse al lago, después de todo no quedaba especialmente cerca de donde habían acampado. Solo planeaba dar un par de vueltas para despejarse, pero sin que se diera cuenta de repente ya estaba parado a un par de metros de ahí.
"¿Q-Qué...?"
"Pero...no he caminado mucho, solo dí un par de vueltas"
"Esto es...imposible"
El pecho le palpitaba con fuerza mientras pensaba en aquello, no lo podía negar, estaba asustado, su respiración comenzó a volverse agitada. Intentó dar un paso atrás pero no pudo moverse, su mirada estaba clavada hacia el frente, el lago seguía viéndose sumamente hermoso, en especial por la luna y estrellas que estaban reflejándose encima.
La atmósfera era muy tranquila, pero no podía evitar sentir mucho miedo, ¿estaba sugestionándose por la historia? quizás solo era eso, lo pensó para intentar tranquilizarse pero seguía sin poder moverse.
Más encima, una pequeña luz que no era ni las estrellas ni la luna reflejándose en el agua, comenzó a emerger. Era tenue, pero cada vez se fue volviendo más clara. Hasta que alcanzó a ver un par de ojos asomándose.
Por alguna razón se veían a contraluz, así que no lograba notarlo muy bien, pero pudo apreciar ese color menta observándolo. Y sin poderlo explicar, Tanjiro al fin tuvo la capacidad de caminar lentamente, pero para acercarse un poco más.
Al mismo tiempo, el dueño de ese par de ojos fue emergiendo también, ahora Tanjiro podía apreciar ese rostro de rasgos finos. Su cabello era muy largo, se fue notando más conforme iba saliendo del agua, era una criatura bellísima.
Hubo un momento en el que quedaron frente a frente, Tanjiro no se dio cuenta cuando dejó de sentir miedo, ahora tenía una sensación de tranquilidad.
—N-No puedo creerlo...
Pronunció prácticamente maravillado, pensaba que estaba soñando, le observaban con una mirada tranquila y adormilada. Hasta que esa criatura comenzó a elevar lentamente sus manos hasta su rostro, estaban heladas, pero la sensación en sus mejillas era cálida.
Su expresión relajada cambió sonriéndole de forma dulce, Tanjiro volvió a sentir palpitar su pecho pero esta vez no era por miedo. Sin poder evitarlo posó sus manos sobre las ajenas, y comenzó a bajar para recorrer los brazos con suavidad, llegando a su cintura. Siguieron por abrazarse ambos sin dejar de mirarse, comenzando a dar vueltas lentamente por el césped tal como si fuera una danza.
Discretamente esa danza los fue hundiendo de a poco hacia el lago, el agua les llegaba a la mitad del cuerpo mientras seguían abrazados. La criatura se separó un poco tomándolo por los hombros, no dejaba de observarle directamente y Tanjiro estaba hipnotizado ante ese gesto.
Sintió una de esas manos soltarle un momento, para tocar con el índice su nariz, bajando lentamente siguiendo las líneas de sus labios. El sonido de las gotas de agua cayendo al lago desde el rostro de esa criatura, era lo único que podía escucharse dentro del silencio que permanecía en aquel lugar.
El mismo dedo fue bajando por su mentón, acariciando su cuello y pecho, haciendo una línea hasta llegar a su vientre. Le vio morderse los labios y no pudo más, acercó su rostro para posar suavemente sus propios labios sobre los de ese ser.
Comenzó lento y tranquilo, pero fue de a poco necesitando más. Ahora estaba recorriendo con sus manos ese cuerpo sobre los costados, acariciando sus piernas, muslos y llegando de nuevo a su cintura. Parecía una obra de arte, Tanjiro estaba completamente embriagado en ese momento.
El beso se profundizó cuando aquella criatura le abrazó por el cuello para unir más sus cuerpos, el ser de larga cabellera se separó un momento solo para empezar a plantar más besos en el rostro de Tanjiro, bajando a su cuello sacó su lengua con lentitud, recorriendo con ella de a bajo hacia arriba, llegando de nuevo a su rostro. Tanjiro volvió a buscar sus labios ésta vez con más ansias, saboreando ahora él con su propia lengua mientras iban hundiéndose sin que se diera cuenta.
Estuvieron bajando cada vez más, hasta que Tanjiro al fin abrió los ojos, solo para encontrarse con otros ojos menta, observándole de lejos en medio de esa oscuridad. Por alguna razón comenzó a sentir una presión en el pecho, y el miedo lo hubiera aprisionado de nuevo, de no ser porque el pequeño ser que lo seguía abrazando, posó ambas manos sobre sus ojos. Cubriendo con delicadeza mientras continuaba el beso, adueñándose del poco aire que le quedaba al contrario.
Tanjiro ya no sentía miedo, las sensaciones que tenía en ese momento eran placenteras, de paz y tranquilidad.
Tanjiro no volvió a abrir los ojos, y jamás lograron encontrarlo.
...
Creo que dar una explicación haría perder la magia, pero quisiera dar unos detalles de ese mito (que no es real, claro xD)
Por ser lo que es, es normal que se inventaran muchos rumores al respecto, pero la realidad era diferente. Mientras que la gente pensaba que lo que sea que te encontraras en el lago, tomaría forma de algo horrible, representando tus más grandes miedos y esas cosas, Muichiro era un tipo de sirena que sí cambiaba de forma, pero según la pureza/bondad y buenas intenciones de la persona. Depende de tí si Muichiro se transformaba en un monstruo, o si te trataba bien, ya que al final vieras lo que vieras te llevaría al fondo del lago. Pero depende de tu calidad como ser humano si te causaba miedo o no, si te trataba bien en el proceso, con cariño o si te maltrataba(?)
Hubieron muy pocos que llegaron a ver algo hermoso, en su mayoría podían ver algo aterrador, pero el plus de esto es que Muichiro no estaba solo. Aquí es donde en parte los que soltaban rumores del mito tenían razón, ya que Yuichiro era casi lo mismo que Mui, pero él se resguarda en el fondo, si llegas a verlo él sí terminaría por transformarse a sí mismo y a su alrededor en una ilusión representando tus más grandes miedos. Así que digamos que cuando Tanjiro abrió los ojos y miró los de Yuichiro, si Muichiro no se los hubiera cubierto probablemente hubiera visto los cuerpos de su familia muerta flotando alrededor (?)
