Reylo Microfics
Día 9: Force majeure/Fuerza Mayor
— Ha habido alta traición a nuestro reino y por esta causa de fuerza mayor, el matrimonio pactado se anula —anunció la Reina Leia.
— Lo siento madre, pero, con contrato o no, Rey será mi esposa —sentenció Ben mientras subía a su caballo y salía del castillo.
Cabalgó hacia el bosque, para reunirse con ella. El joven príncipe estaba molesto pero decidido. No habían pasado por tanto para que les fueran a arruinar sus planes:
Cuando él era un niño de apenas 10 años, su madre la reina Leia y su padre el rey consorte Han, lo habían prometido en matrimonio a Rey Palpatine, hija del Príncipe Sid Palpatine del reino contiguo al suyo.
Como la diferencia entre ellos era algo marcada, Ben y Rey se conocieron formalmente cuando ella tenía 5 años y él 15. Le costó un poco verla como su futura esposa porque era una niña, pero la verdad fue que ambos se hicieron muy buenos amigos. Ella era una pequeña dulce y tierna y un poco tosca con sus modales de princesa, pero eso le gustaba a Ben, porque era diferente. Él, a esa edad ya tenía camino recorrido en los asuntos políticos de su reino y prácticamente era un adolescente al cual se le acercaban muchas doncellas, sin embargo, estaba comprometido con su deber y a respetar aquel pacto entre la familia Organa y la familia Palpatine. El príncipe siempre se daba el espacio para convivir con esa pequeña niña durante algunos periodos en el año y por ellos sus lazos se afianzaron. Cuando no estaban juntos, él le escribía cartas contándole sus aventuras en el reino junto a su padre. Le contaba de sus entrenamientos con la espada y de sus lecciones de historia y filosofía. Rey también le devolvía las cartas, platicándole sobre sus lecciones de modales, de costura y sobre sus doncellas.
Los años pasaron, él y Rey siguieron mandándose cartas, pasando temporadas juntos entre los veranos y así fueron creciendo. Cuando ella cumplió los 18 años, el príncipe Sid Palpatine, la llevó al reino de su futuro esposo. Cuando se vieron, sintieron una conexión inmediata. Rey se había vuelto una hermosa señorita con un gran sentido del humor. Su aversión a los modales de princesa no había cambiado para nada y era una mujer muy diferente a las demás de la nobleza. Era inteligente, sincera, noble y muy divertida y se interesaba por los soberanos y la política. Ben cayó por completo ante sus encantos sin siquiera proponérselo.
Para ella fue igual. Recordaba que cuando era niña veía a Ben con cierto cariño, era su amigo, su mejor amigo, pero cuando volvió a verlo, eso que sentía se transformó inmediatamente en atracción. Le gustaba muchísimo. Era un hombre sumamente alto y fuerte, con una pose gallarda que la hacía suspirar. Se sentía hipnotizada por su mirada dulce y su bella sonrisa, esa que era muy raro que la mostrara con otros, pero que todo el tiempo era para ella. Le encantaba su cabello ondulado que le caía arriba de los hombros y su voz, grave y profunda.
En esa ocasión ambos agradecieron porque sus padres hubieran tenido la maravillosa idea de prometerlos en matrimonio, pues nadie lo había previsto pero se habían enamorado.
Ben llegó al claro del bosque en donde Rey ya lo esperaba. El joven príncipe se bajó de su Caballo y fue al encuentro de su princesa. La cargó por la cintura y giró con ella. Luego le plantó un beso desesperado que ella correspondió, nerviosa ante el tacto.
— ¿Te has enterado? —le preguntó Ben acariciando su mejilla.
— Mi abuelo… el Rey lo ha hecho… ha declarado la guerra a tus padres… —dijo contrariada.
— La Reina quiere disolver nuestro matrimonio —le tomó las manos y se las besó—, pero nadie va a apartarme de ti Rey, nadie… he esperado este momento durante mucho tiempo y nadie va a arruinarlo.
— ¿Qué haremos? ¿Pedimos una audiencia con el Rey? —Ben asintió.
— Tenemos que convencerlo de que detenga esta estupidez. Tenemos que convencerlo de que nos dé su bendición para la boda o…
— O tendremos que matarlo —sonrió ella, decidida.
— Te amo, Rey… nada va a impedir que seas mi esposa.
— Y yo te amo a ti, Ben. Lucharemos juntos o moriremos en el intento —declaró ella, valiente.
— Que así sea —rezó el príncipe.
Aiñ! Esta es uno de los microfics que más amé ampliar y creo que fue el más largo de todos los que ya tengo escritos. Yo sola me puse a fangirlear porque tengo cierta debilidad por esta época medieval, me gusta mucho. Creo que en un futuro (no sé que tan cercano) si me gustaría aventarme un AU sobre ellos en esta época, tengo esa espinita...
En fin, la verdad me encantó escribir esto. Imaginármelos conociéndose de niños o bueno con una diferencia de edad bien marcada, luego haciéndose amigos, escribiéndose cartas y luego boom! El reencuentro y quedando enamorados... Sip, definitivamente necesito hacer algo asi en un fic a parte.
Espero les haya gustado!
