Reylo Microfics AU

Día 24: Silvict / Silvicultura.

Rey estaba nerviosa, era la primera vez que iba como ponente y no como estudiante, además de que él estaría ahí: Ben Solo, su profesor de silvicultura.

Se prometió una cosa: o tendría éxito en su conferencia o conquistándolo. Cruzó los dedos y entró.

El centro de convenciones era enorme. Le habían indicado que los ponentes tendrían su propia sala para prepararse. Se dirigió a uno de los guardias de seguridad y le indicó el camino.

Después de travesar el lugar, fue directo hasta una puerta que rodeaba el escenario del lugar internamente. Largos pasillos solitarios la llevaron a la que era el lobby de los ponentes. El lugar estaba lleno de gente. Rey reconoció a varios intelectuales ahí que como ella iban a dar conferencias. Algunos eran los autores de libros que ella leyó durante su educación y eso le emocionaba. Nunca pensó que podría codearse con ese tipo de personas.

Se detuvo un momento en la entrada. Algunas miradas se posaron en ella, así que dio los buenos días de forma general. Entonces lo vió. Ben estaba sentado en uno de los sillones del fondo y la miraba con una enorme sonrisa. Ella se la devolvió. Asió su maletín con fuerza enfundándose valor y fue hasta él.

— Buenos días, profesor Solo—le saludó ella sentándose a su lado intentando darle la mano, pero él la miró divertido.

— Rey, hace más de un año que te graduaste y que trabajamos para la misma empresa, ya es hora de que cambiemos este trato, te lo he repetido muchas veces pero tu insistes, además hoy es tu primer conferencia y creo que ya es hora de que me digas colega y no profesor. O simplemente dime Ben.

— De acuerdo, Ben, disculpa es que es extraño, tantos años bajo tu tutela…

— Si, pero ya no eres mi estudiante, vete acostumbrando. ¿Cuándo llegaste?

— Hoy a las 6 de la mañana. Fue una locura ir al hotel y después venir acá.

— No sé porque insistieron en mandarnos por separado, hubiera sido mejor llegar aquí juntos.

— Es que yo tenía unos reportes que entregar aun, supongo que a ti si te dio tiempo adelantar todo tu trabajo, pero a mí me cargaron la mano.

— ¿En qué hotel te hospedas? —le preguntó él con un ápice de curiosidad.

— En el imperial, ¿y tú?

— También —sonrió Ben—. ¿Tomamos un trago después de las conferencias? He escuchado que habrá una fiesta de cierre en nuestro hotel.

— De acuerdo —asintió ella emocionada.


Las conferencias habían terminado. Rey se arreglaba el vestido que había elegido para la ocasión. Estaba nerviosa. El simple hecho de tomar un trago con Ben la ponía a temblar. Ya había triunfado en su ponencia y ahora su otra motivante, estaba en el aire y la ocasión era perfecta.

Rey siempre había admirado a su profesor. Era un hombre muy culto, inteligentísimo y serio, pero de un sentido del humor bastante divertido cuando lo llegabas a conocer de verdad. Durante sus años universitarios se había conformado con sólo ser su alumna y no había ido más allá, por la diferencia de edades, aunque también porque ella sostenía un romance con un ingeniero y su profesor estaba comprometido. Sin embargo, ninguna de esas dos relaciones en las que cada uno estaba envuelto había progresado. Cuando Rey se graduó, intentó seguirle los pasos y se ganó su puesto en la organización Mundial de la Preservación Forestal misma en donde Ben trabajaba. Se habían vuelto compañeros cercanos y pese a la atracción que sentía por Ben ella no había querido actuar porque él estudiaba un doctorado y estaba bastante ocupado. Además, el trabajo que ella realizaba también ocupaba mucho de su tiempo. Entonces había decidido esperar un poco más. Cuando se enteró que los dos habían sido invitados a aquel congreso supo que era su oportunidad. Iba a arriesgarse, así él no le hubiera mostrado algún indicio. Necesitaba hacerlo para conseguir algo u olvidarlo de una vez por todas.

Rey se echó una última mirada al espejo. Aquel vestido azul le quedaba perfecto. Sonrió y salió echa un manojo de nervios de su habitación.


Ben ya estaba en el salón del hotel. Estaba sentado en la barra del bar esperando a su colega. Rey había estado estupenda en su conferencia. Él había tomado asiento entre los asistentes para verla y se maravilló totalmente. Ella era muy inteligente y muy buena en su trabajo cosa que le admiraba muchísimo. Además, él no era ciego, los años habían pasado y la que había sido su alumna, ya era toda una mujer.

En ese entonces, cuando la había tenido bajo su tutela, la había visto así, como su estudiante y ya. No eran cercanos, pero ella había sido de las mejores en su clase y de vez en cuando platicaban. Siempre le pareció vivaz y guapa. Sin embargo, en esos momentos, sentado ahí escuchándola hablar tan apasionadamente, sintió algo recorrerle el cuerpo, igual que la vez en la que la vio entrando a la organización en su primer día de trabajo. No obstante, cuando la chica comenzó a trabajar junto a él, tampoco quiso intentar nada, porque él era mayor por diez años, estaba cursando un doctorado, no tenía tiempo y la herida de su compromiso fallido aún estaba fresca.

— Buenas noches —saludó Rey sacándolo de sus pensamientos y sentándose en el taburete de al lado. Ben la miró atónito. Estaba bellísima en ese vestido azul. Su cabello estaba suelto en sus bellos caireles y portaba unas arracadas de plata que la hacían ver muy atractiva.

— H-Hola —le saludó nervioso—. Llegando tarde como siempre señorita Rey.

— No quería perder la costumbre, profesor Solo —contestó ella recordando sus años de estudio. Solía ser demasiado impuntual —Rey contuvo el aliento al observar a Ben. Iba con un traje negro con camisa blanca y moño negro. Se veía impresionantemente guapo.

— ¿Una copa? —le ofreció.

— En realidad se me antoja una cerveza —admitió ella un poco apenada.

— A mí también —concedió él, contento de dejar un poco las formalidades del evento.


— Y entonces, ¡Rose pisó el hongo y el profesor Hux casi la asesina! —Rey se echó la carcajada y Ben se contagió.

— Ya me imagino la cara de ese pobre tipo —dijo riendo.

— Creo que el profesor no quiso hacer un escándalo, pero vimos cómo se aguantó las ganas de irse encima de ella y Rose estaba muy asustada…

— El profesor Armitage nunca me cayó del todo bien, digamos que nunca estuve muy de acuerdo con sus métodos de enseñanza, pero hubiera pagado por estar ahí y ver su cara.

Volvieron a reir. Los dos habían bebido ya un poco y comenzaban a sentirse más sueltos. Habían escalado de la plática seria sobre sus trabajos hasta las anécdotas estudiantiles de ambos. Se sentían tan a gusto platicando que prácticamente ignoraron a los demás ponentes e invitados en esa fiesta y se limitaron a platicar entre ellos

— Oye —dijo Rey cortando el momento y haciendo un ademán con el dedo para que Ben pusiera atención—, esa canción me gusta —la melodía movida había cambiado a una balada suave—. Ven, vamos —lo jaló. Ben entró en pánico.

— Yo… no sé bailar Rey, perdona…

— Eso no importa, no tienes que hacer gran cosa —tiró de su mano, aunque él se resistía un poco. Ella lo movía por milímetros debido a que él era muchísimo más alto y fuerte que ella.

— Vamos, por favor —le suplicó con aquellos ojos verdes que lo desarmaron. Sus pies cedieron y se dejó llevar por ella de la mano. Llegaron en medio de la pista en donde ya no quedaban muchas parejas y se colocaron uno frente al otro.

— Enserio, tengo dos pies izquierdos… —comenzó él de nuevo a explicar pero Rey lo ignoró y le agarró ambas manos.

— Sólo sígueme. Una mano aquí —le dijo colocando una de sus palmas en su cadera, y la otra aquí con la mía y ahora solo mueve los pies así y demos vueltas —le enseñó. Ben tragó saliva, pero la siguió. Nunca había sido buen bailarín además de que hacía mucho que no bailaba con nadie. Siguiendo el ritmo y comenzaron a dar vueltas. Él podía percibir el delicioso aroma de la chica y cerró los ojos dejándose llevar. Rey hizo lo mismo, disfrutando la cercanía con él. Era el momento, lo sabía y lo deseaba.

— Ben… —lo llamó, separándose un poco de él y posando la mano en su mejilla. Él se sorprendió de aquel contacto, pero no se apartó.

— Rey… —susurró él viéndola intensamente.

— Hay algo que he querido hacer desde la mañana —dijo ella, mirando a su boca. Él no pasó desapercibido eso y entonces dijo:

— Hay algo que yo he querido hacer desde hace un año —declaró él con el corazón al mil. Rey se puso de puntillas, se acercó a él y Ben se agachó tomándola fuerte de la cintura. Los labios de ambos se encontraron en el camino.

— ¿Me aceptas un café mañana temprano? —le preguntó Ben, acariciándole la mejilla a Rey.

— Te acepto los buenos días —sonrió ella.


Ahhhhh! Oficialmente este es la viñeta mas larga de todas y me doy cuenta que los AU's se me dan! En cuanto comencé a escribir este mis dedos no pudieron parar! Amo esto de su diferencia de edades enserio, que el sea mas maduro que ella y se de cuenta de que ella ya creció y cambien sus roles por lo mismo y ponerle dejándose llevar! Y Rey toda decidida a conquistar a Ben! Me mata escribir asi de ellos! Y ya me di cuenta que muchas como yo estamos empezando a amar los Au! Me parece que este es el último AU en todas las viñetas, pero las demás también están lindas, lo prometo. Gracias por leer mis locuras, espero les gusten y les diviertan y les hagan fangirlear! Abrazote!