Reylo Microfics AU

Día 28: Iwis: Certainly / Ciertamente

—¿Acaso no es lo más hermoso que has visto en tu vida? —le preguntó Rose sonriente— Se ve divina —Ben miró a Rey alejarse caminando graciosamente hacia la cocina con su barriga de 8 meses rebosante.

— Ciertamente, lo es —sonrió extasiado.

Aún faltaba un mes para el nacimiento de sus bebés. Rey y él estaban muy emocionados y ya no veían la hora de conocer a sus hijos. Ben les hablaba cada que le tocaba la barriga a su esposa y sentía como los dos niños se removían ahí dentro de felicidad. Aquello era el motivo de su más grande alegría. Esa que no pensó merecer ni experimentar. Jamás se le había cruzado por la mente que llegaría a ser padre pero el poder disfrutar el proceso con su amada Rey era algo que atesoraba y agradecía infinitamente. Cuando todos se enteraron del embarazo los felicitaron a ambos con suma alegría, pero también le desearon directamente a Ben la mayor de las suertes con Rey y sus cambios de humor. Al principio Ben pensó que el asunto hormonal se les saldría de las manos, pero la verdad era que había disfrutado demasiado mimar a su esposa cuando estaba triste, cumplirle sus antojos e incluso soportar sus repentinos enojos. Había comenzado a practicar su paciencia, pero sobretodo, había puesto todo su amor en cuidar de ella. Rey había sido muy aventurera al principio y había insistido en seguir dando clases en la academia Jedi, sin embargo, en los últimos meses aquella labor se volvió casi imposible. Se fatigaba más rápido y su vientre le impedía hacer ciertos movimientos en sus entrenamientos. Así que muy a su pesar, había tenido que dejar sus clases y a sus alumnos. Rose había llegado entonces para cuidarla mientras Ben se hacía cargo de los padawans y en las próximas semanas Finn, Poe y Jannah se le unirían para ayudarla cuando los bebés nacieran.

— ¡Ay! —exclamó Rey desde la cocina. Rose y Ben escucharon el estruendo de un vaso caerse. Suerte que Ben había guardado toda la cristalería y los había sustituido por unos de plástico.

— ¡Yo lo recojo! —le gritó Ben yendo hasta ella. Encontró a Rey tratando de alcanzar aquel vaso mientras hacía una especie de sentadilla con las piernas abiertas. Evidentemente no lograba llegar al piso—. Preciosa, ya te he dicho que no te esfuerces por favor —le ofreció su mano y ella se fue poniendo lentamente de pie. Rey inhaló y exhaló con violencia.

— Esta bien, está bien, pensé que podía, pero ya vi que no —dijo algo molesta.

— ¿Ya te dije que te ves sumamente hermosa cuando te enojas?

— Me lo dices cada que tienes la oportunidad —respondió ella tocando su pansa.

— Me fascina verte con esta enorme barriga, haciendo pucheros, berrinches, riéndote como loca, dándome órdenes, enviándome a comprar tus antojos, ME ENCANTAS, mi cielo —declaró él acercándose a su boca y plantándole un beso a ella.

— Ay, Ben —su tonó cambió totalmente a uno con cierta pena—. No he sido la mejor, pero es que, esto del embarazo, no me mal interpretes es hermoso, muero por conocer a nuestros hijos, pero a vece son puedo evitar ponerme así. Eres tan bueno conmigo, no sé cómo me aguantas.

— Vivo para complacerte mi Rey-na —volvió a besarla con dulzura y luego acarició su abultado vientre—. Hijos, apúrense a llegar, su mamá y yo los esperamos con impaciencia —les habló y posó su mano sintiendo sus pataditas.

— No les digas eso, Ben o son capaces de nacer en este preciso instante. Aún falta así que se esperen otro rato más.

— Oigan tortolitos… no quiero interrumpirlos, pero ya casi es hora de la clase de Ben —dijo Rose asomándose por la puerta de la cocina.

— Es verdad, ya debo irme —anunció Ben besando a Rey y luego besándole la pansa—. Hijos, cuiden a su madre. Rose —se detuvo y le apretó el hombro con la mano—. Gracias por cuidarla.

— No me lo agradezcas, Ben. Es un gusto.

— Oye mi amor, podrías… ¿podrías traerme unos pastelillos de chocolate?

— Lo que a mi hermosa esposa se le antoje —le guiñó el ojo—. Prepárate Rose, porque los tres vamos a engordar otro poco lo que resta de este mes —bromeó el futuro padre.

— Ay no, yo estaba a dieta —confesó la chica con pesar.

— Pues déjame decirte que ya no lo estas —le advirtió Ben encogiéndose de hombros.


Ay muero de amor! Estamos de acuerdo que Ben sería un esposo ultra consentidor y amoroso y que se desviviría por Rey? Ben sería el mejor consintiéndola y siento que aunque Rey estallaría por el asunto hormonal él le tendría toda la santa paciencia del mundo y le encantaría vivir esa faceta con ella porque está muy feliz y agradecido. Y por supuesto moriría por conocer a sus hijos! Me los imagino y los amo aún mas y me muero de ternura y amor. Me imagino a Rey con su enorme barriga y aun tratando de hacer de todo. Quise meter a Rose en esta porque no había tenido la oportunidad y porque yo creo que ellas terminarían siendo amigas muy cercanas.

Mañana estaré posteando las últimas 3 viñetas de este reto de los microfics y precisamente celebrando el May the 4th! Mañana nos leemos por aqui! Espero que esta les haya gustado yo morí de ternura al escribir! Abrazos!