Entramos a comer los macarrones, apenas y me encontraba con el ánimo de comer mientras escuchaba risas y conversaciones de mi nueva familia a mi alrededor. Me sentía perdida en mis pensamientos, en preguntarme ¿Por qué Rei me eligió? ¿Acaso ella me estaría utilizando? ¿Estaba yo metiéndome en algo más?
Al pensar, no lograba comprender por qué cada vez que yo le contaba a Rei algo de Neherenia, ella siempre se lo decía a Darien además de agregarle cosas malas sobre ella en lugar de esconder los hechos. Empezaba a sospechar que por algún motivo ella no me estaba diciendo la verdad. ¿Quería acaso que yo me interpusiera entre ellos? ¿Sería verdad lo que decía sobre Neherenia o sería una mentira?
Pues debía admitir que tan solo al mirarla podrías apreciar esos ojos frios y calculadores. Cuando miraba a Darien ella estaba como queriendo cazarlo para luego hacer lo que le viniese en gana con él. ¿No era eso lo que Rei y yo estábamos haciendo?
Nosotras teníamos a Darien a nuestra merced porque teníamos su confianza, pero él no era un juguete pero yo sentí que esto no estaba bien pero si no lo veía me faltaría el aire y de tan solo pensar que si yo lo alejaba él terminaría en brazos de aquella mujer me tenía convencida de que a pesar de todo, estaba yo haciendo lo correcto.
Me encargaría de darle una hermosa vida, sería la mejor novia que él podría desear, lo amaría como nadie y le daría recuerdos nuevos para amar y atesorar mientras esperaba que me perdonara por lo que haría. Lo amo y eso no va a cambiar, este hombre, no lo perdería, lucharía por él.
-Princesa ¿En qué planeta estás amor?- me miró Darien preocupado mientras yo observaba a todos mirarme extrañados– No haz tocado el plato. ¿No tienes hambre amor? ¿Quieres alguna otra cosa?- me tomó de las manos mientras Helen me miraba inquieta
-No Darien, no tengo hambre- dije con desgana
-¿Preciosa? ¿Es por ella? ¿Entonces es cierto?-
-¿Qué?-
-Dime la verdad, te lo exijo Serena- su voz era muy seria. Mi cara solo mostraba incredulidad. Yo no entendía nada
-¿D…de qué?- tartamudeé
-Serena Tsukino- su tono era frio
-¿Da…Darien?-
-¿Es cierto o no?-
-¿El qué?-
-Niños vamos a la sala, vean una película mientras comen. Quiero hablar con Serena- dijo Helen seria
Tammy y Mathews obedecieron mientras tomaban sus platos de macarrones yendo a comer.
-Ustedes también niños- dijo mirando a sus dos hijos
-Pero mamá, no entiendo. Darien ¿qué pasa?- dijo la pelinegra
-Solo háganlo- habló fuertemente logrando que ambos salieran de la cocina no sin antes mirarme ambos preocupados
-Aún no he terminado de hablar con mi novia mamá- exigió Darien
-Pues ahora sí. Darien Chiba ahora a la sala-
-¡Mamá ya estoy grande para que decidas por mí!- yo temblaba al oirlo, lágrimas salían de mi rostro, no entendía nada.
-Darien, mira a tu novia. ¡Está confundida!-
-¡¿Confundida?! ¡Yo soy el que no recuerda nada, mi pregunta es muy simple yo solo quiero saber si yo la engañaba con esa z...!-
-¡Basta hijo! Estás asustándola Darien. Si sigues así terminarán su relación antes de haber empezado algo. Piensa en esos dos niños a los que llamas hijos. ¿Acaso no lo haces por ella? ¿Acaso quieres que esos niños se vuelvan en tu contra y te alejen de ella porque tengan miedo de ti? ¿Acaso crees que no están pensando en que es mejor no mudarse contigo? ¿Crees que Serena no lo está pensando justo ahora?-
Él volteó a verme asustado –Princesa, amor…. Lo siento tanto amor…. Yo solo…. Amor….yo… no quiero perderte Serena. Solo pensar que te engañaba me hace darme asco Serena.- lo veía intentar abrazarme pero yo solo retrocedía cada vez que él avanzaba. En mi mente me estaba imaginando su reacción al saber la verdad.
-Darien, no, tú eres un buen hombre…- susurré mientras a lo lejos escuchaba a Molly llorar. Darien quiso salir a la sala pero me quedó mirando
-Juvi, por favor, déjanos solos- dije Helen. Yo ni siquiera me había acordado que ella estaba aquí. Juvi asintió cogiendo un plato con galletas y se iba al patio abriendo al deslizar la puerta
-Serena, yo no quiero terminar lo nuestro. Te necesito más que nada amor. Te pido perdón, yo no soy así amor, soy un hombre tranquilo Serena y te amo. Me alteré porque no me dices la verdad pero…- yo no podía más con la conciencia
-Darien, déjame con ella hijo- dijo su madre
-Mamá- le respondió
-Por favor anda a disculparte con tus hijos y calma a tu hija- Él asintió para abrir la puerta de la sala, detrás de la cual se encontraba Rei, quien me miró seria
-Serena, solo están estresados porque van al colegio pronto. Tranquila, mi hermano los calma- su voz era mordaz, como advirtiéndome de no decir nada al verme desencajada y con emociones a flor de piel mientras cerraba la puerta de la cocina
-¿Qué pasa hija?- me miró seria
-No comprendo Helen-
-Mi hijo te mira atemorizado, como si fueras a terminar con él. Serena ¿vas a terminar con él? Porque si es así, no debiste hacerlo enamorarse de ti de nuevo-
Hay madre santa, mis nervios no me dejaban ... espera, la excusa perfecta ya me la había dado Darien, con esto me aseguraba que la versión de Rei fuera real y Darien no volvería con esa loca…. Creo que mejor no… pero es ….no mejor no….. mejor si… ¿Y si le digo que acabo de descubrir que su hijo me engañó y que Rei se lo dijo a su hermano? Al fin y al cabo ¿No era esto lo que Rei quería? ¿Acaso ella no quería que su hermano no volviera con Neherenia? Si yo le decía a Helen lo que acababa de averiguar, ella misma se aseguraría de no permitir que esa loca pisara su casa, y yo me quedaría con su hijo. Era un plan que podía herir a Darien, pero él mismo tenía sospechas de haberme engañado, no estaría mintiendo del todo, solo asegurando el terreno, asegurándome que Darien se quedara conmigo… Estoy loca… pero enamorada
-Esta noche volví a ver a Neherenia- empecé a llora
-¿Qué pasó?- Helen fue a abrazarme
-Dar… me engañaba con ella, me lo confirmó- sollocé
-¿Qué?- exclamó
-Ella me dijo cosas… Dar cree también que me engañaba, usted misma lo escuchó… yo lo amo, no sé qué hacer, no sé si terminar con él. Darien es todo para mí, lo amo. Estoy segura que él y ella…-
No sabía qué haría si después de todo él volviera con ella, yo moriría de amor. No sabría qué hacer
-No termines con él, Darien te adora- Helen se pasó la mano por la cabeza en un gesto de desesperación – Hija, te voy a hablar con sinceridad. No creo que haya un hombre tan bueno y guapo como mi hijo que te ame y mire como él lo hace contigo. A pesar de que te haya engañado quédate con él como yo hice con mi esposo-
-¿Cómo?- me sorprendió
-Prométeme silencio Serena-
-Lo prometo-
-Harold se casó conmigo por la empresa de mis padres, yo estaba enamorada de él, en ese momento no le dí importancia a que él no me amara. Yo a él si lo hacía… Él me engañaba con su secretaria cuando Darien tenía 4 años y yo estaba embarazada de Rei. Harold no sabía de mi embarazo cuando los vi besarse apasionadamente en la oficina- Helen empezó a derramar lágrimas- Se la estaba comiendo, sus manos amasaban sus pechos como un loco mientras le abría la blusa para comérsela. Es una imagen que se quedó grabada… claro que ellos no estaban ni enterados. Creí morir al verlo como la acariciaba, pensé en entrar en la escena pero no sabía por qué mis piernas se quedaban allí. En ese momento supe que si lo dejaba moriría sin él. No quería eso, así que hice una locura de la cual no estoy orgullosa pero ello salvó mi matrimonio. Mentí … y hasta hoy nadie lo sabe excepto tú. Esperé a que la zorra saliera de la oficina y fuera al baño. Yo… la dejé alistarse y cuando se estaba pintando los labios sonriéndome, la tiré hacia los baños, ella cayó al suelo sorprendida. Pero más sorprendida por lo que yo hice…me golpeé la cara contra el caño, tiré de mis ropas desgarrándolas. Luego me arrodillé delante de ella que aún estaba tirada en el suelo, tomé sus manos y con sus uñas me arañé la cara mientras gritaba como loca. Esa mujer me miraba asustada mientras yo gritaba por ayuda… Nos separaron unas secretarias. Cuando Harold entró nos miró sorprendido por el estado de mi ropa y los arañones que yo tenía. La cara de mi esposo fue como si quisiera tomar el lado de ella. Sentí que él me dejaría por ella. Y allí le dije que yo le había dicho a esa zorra que estaba embarazada y le había pedido ideas para sorprenderlo y que ella me atacó diciendo que me mataría a mi bebé y a mí, que yo no se lo quitaría ni a él ni su dinero.- las lágrimas no paraban de salir de su rostro – El resto es historia, yo me quedé con Harold pero hasta el día de hoy no me arrepiento de eso. Ese día me decidí, empecé a averiguar más de él. Lo conquisté, le enseñé a amarme y vi amor puro en sus ojos. Me propuse enamorarlo y lo logré. Aún amo a mi esposo y veo amor en él-
-Lo siento Helen, no sabía…-
-No lo sientas, aprende de mí. Lucha por lo que es tuyo, mi hijo es tuyo, no dejes que ninguna mujer te lo quite, ni Neherenia ni nadie. Y cuando ya tengas a tus hijos y tu familia no te arrepientas de nada.-
-Eso haré-
-Tienes mi apoyo, cualquier cosa me avisas. No dejaré que mi hijo bote a la primera buena mujer que tiene en su vida por una trepadora-
-¿Primera?-
-Si, sabes como son los chicos, piensan con lo que está entre sus piernas. Pero tú hija eres buena para él y supe que se mudan juntos, tienen mi bendición pero quiero que me prometas que lucharás por él-
-Si-
-Perfecto, ahora ve a la sala, lo tienes nervioso-
No sabía al final qué había pasado, pero sí entendía que tenía el permiso de la madre de Darien para hacer lo que fuera necesario por conservarlo. Eso era raro.
-Serena, amor ven- dijo Darien al estirar su brazo para sentarme a su lado y abrazarme
-Te amo- le dije besando sus labios sorprendiéndolo
-Y yo a ti amor- él estaba aliviado de mis palabras – Serena lo siento tanto amor-
-Tranquilo, te amo-
Rei y su madre se despidieron y mis hermanos se fueron a acostar. Arropamos a Molly para luego ir a mi cuarto…bueno nuestro al parecer. Me había decidido. Esa noche Darien entendería que era totalmente mio.
Me prendí a sus labios. Darien se quedó rendido ante mis besos. Le arranqué lo botones de su camisa sin importarme nada mientras que Darien respiraba como si se asfixiara. Yo aproveché en acariciar sus hombros y espalda sin dejar de besar sus hermosos labios. Él tomo mis pechos entre sus manos con lujuria y empezó a succionar mi pezón izquierdo a través de mi blusa. Se sentía como el paraíso. Luego yo volví a mi tarea de besar su pecho, adorándolo mientras él acariciaba mi dorada melena.
Sin avisar le desabroché el pantalón y lo empujé hacia la pared. Darien estaba excitado, lo notaba en su mirada. Le bajé el pantalón y el calzoncillo para tener su erecto miembro a la vista. Nunca había hecho esto pero esos videos que alguna vez ví con amigas tendrían que bastar. Empecé a lamerlo sin detenerme, era raro, pero estaba dispuesta a complacerlo, lo amo. Darien intentaba acallar sus gemidos.
-Amor,… Serena-
-Te amo- dije al parar de succionar para responderle y volver a mi labor
Volví a introducir lo más que pude de su pene a la boca y continué succionándolo.
-A…..amor…. ahhh… déjame darte placer- dijo de un tirón antes de gemir de nuevo
El rostro de Darien era un poema de placer cuando llegó al climax.
Me levantó del suelo y me lanzó a la cama. Darien se teminó de quitar el pantalón y empezó a besarme con urgencia. Me destrozó la blusa y me quitó el sostén. Le ofrecí mis pechos y no dudó en saborearlos. Los mordía y lamía como si fuesen el mejor festín mientras repetía mi nombre una y otra vez.
Tomé su rostro y lo besé – Quiero intentar algo, si te asusta pararé- susurró – Puede que te guste amor –
-Bien- dije sin aliento
Él se apartó de mi un poco, me volteó poniéndome de espaldas a él. Mi espalda estaba en su pecho. Él empezó a lamerme el cuello mientras sus manos acariciaban mis pechos sin tregua apretándolos, podía sentir como su miembro volvía a estar erecto en mi trasero. Sus manos no me daban tregua, metió dos dedos de su mano derecha en mi dolorida vagina, su mano izquierda no paraba de acariciar mi pezón izquierdo y su boca estaba succionando mi cuello. Yo solo gemía.
-¿Estás bien amor? ¿Quieres que pare Serena?- preguntó lamiendo mi oreja
-No- gemí
- ¿No qué amor?- dijo mientras sus dedos arremetían con más fuerza en mi vagina, sentía que estaba en el paraíso. Sus dedos eran maravillosos, los metía y sacaba.
-No pares Dar- gemí – Te amo-
-También yo amor- Darien sacó sus dedos repentinamente y me sentó sobre su miembro entrando rápidamente- esto va a ser rápido mi vida- me hizo cabalgarlo así, jamás pensé que pudiese ocurrir.
Nos besamos al terminar, nos echamos agotados, no hacía falta decir nada. Nuestras miradas lo decían todo. Nos amábamos.
Bueno, muchas gracias por haber leído este capítulo, espero les guste. Como siempre agradezco a las personas que tan amablemente me dejaron sus comentarios en el capitulo anterior Nitoca, tamij18, Ali y Tsuki
Yalit
