El miércoles por la mañana Terry había quedado con el doctor Martín para desayunar juntos, y por gusto del mayor fueron a su lugar favorito. Cuando entraron al local lo primero que hizo el castaño fue ir al lavabo a lavarse las manos, desde su lugar escucha la melodía que hay de ambiente, a su amigo saludar a alguien… entonces recuerda cuando el sábado estuvo en ese lugar por primera vez

Una dama frente de la máquina del café está calentando algo con el vaporizador, Martín saluda de una manera muy familiar, ella se gira para contestar mientras una sonrisa acompaña a los hoyuelos de sus mejillas

-Buenos días doctor Martín ¡Bienvenido!

Dr.M- Mira, quiero presentarte a un amigo, él es el doctor Grandchester…

Con un ademan de su mano señala al joven a su lado quien está observando el local de manera despreocupada, al escuchar su nombre vuelve a posar sus ojos en la mujer

Dr.M- Terry, ella es Patricia

Pa- Mucho gusto doctor

Te- Igualmente

Fue lo único que dijo como respuesta, mientras pensaba que no se sentía tan mal en ese lugar

Dr.M- ¿Hoy estás tú sola?

Pa- No, Leidy me echa una mano pues Angese tendrá toda la semana libre

Dr.M- ¿De verdad? Qué pena, me hubiese gustado presentarle a mi amigo quien finalmente se ha dignado en venir

Pa- Hehehe… de seguro algún día coinciden… y díganme ¿Qué les sirvo?

Mientras se seca las manos con el papel le pareció haber escuchado una voz familiar, muy familiar, vamos ¡De cajón!

-Doctor Martín esa es una propuesta muy indecente hehehe ¿Qué pensarán en su trabajo si se enteran que me está proponiendo esto?

Terry entreabre la puerta y ve a su amigo hablando con alguien que está tras la barra, no puede verle el rostro porque él la cubre

Dr.M- Hahahaha yo solo espero que me digas que sí, la pasaremos muy bien en el congreso, como la última vez

Al escuchar esa declaración frunció el ceño un poco confundido, no sabía de qué iba todo eso; se acerca hasta donde Martín y advierte que es una pelirroja de cabellos cortos rizados, ve que la persona está colocando unas tazas sobre la máquina del café, cuando finalmente se gira… no puede evitar quedarse de piedra ante semejante descubrimiento y por lo visto ella también no se lo esperaba, algo se calló al suelo con un ruido estrepitoso haciendo que ambos se sobresaltaran más, como haciéndoles ver que ¡Esto no es un sueño!

Dr.M- Hombre, muchacho hasta que apareces… mira, te presento a Angese… preciosa, él es mi amigo el doctor Grandchester, Terry Grandchester

Ca- Já… ese no es un doctor, más bien un torturador

Dr.M- ¿Lo conoces Angese?

Aún no ha pronunciado palabra alguna, pero percibe claramente que algo en ella le disgusta

Te- ¿Será que le molesta mi presencia o apariencia? Pero ¿Cómo es que ella está aquí?

Martín observa las reacciones uno y luego gira su rostro para ver el de otro y repite el gesto un par de veces, ni uno contesta a su pregunta, hasta que finalmente cayó en cuenta

Dr.M- ¡Oh Claro! Si es el hermano de Albert, es obvio que lo conoces

Cuando Terry escuchó ese detalle no puede evitar dejar de levantar una ceja,

Te- desconocía que Martín conociese a mi hermano y más aún ¿Cómo es que sabe que Albert y Candy se conocen?

Ca- Sí… Antes creía que estaba en chicago con su familia, pero el año pasado me lo encontré en la Barceloneta

Te- Cierto… y te vi el pie cuando pisaste el erizo de mar

Ca- Querrás decir "Torturaste"

Con el simple hecho de recordar ese encuentro y que ella no estaba sola no pudo evitar molestarse con ella, con el erizo y con él mismo por su comportamiento

Ca- Bueno, pide lo que quieras, invita la casa… espero que lo disfruten, si me disculpan me tengo que ir, nos vemos otro día

Ve como la que antes era rubia sale de la barra, toma su bolso y el abrigo para dejar el local, es entonces que llama a una niña que estaba sentada en una mesa… su corazón se retorció en su lugar al ver como trataba a la pequeña con dulzura

Te- ¿Quién es esa niña? Tendrá unos cuatro o cinco años como mucho… ¿Será de ella? ¿Entonces no estará con el tipo que la acompañaba en la playa? Porque la niña es morenita y ese tal "Pol" es blanco… a no ser… que sea el fruto de una relación anterior… pero entonces…

Las palabras de su compañero lo trajeron de sus cavilaciones, pero cuando se encontró nuevamente a solas en su casa Candy volvió a ser el centro de sus pensamientos. Los siguientes días se presentó en la cafetería Renacer, pero ella no estaba. Como último intento se presentó nuevamente el viernes por la tarde y hombre que estaba hablando por teléfono tropieza con él, pero se disculpa sin prestarle mucha atención, cuando pasa la puerta se encuentra a Patty detrás de la barra, Candy junto con ese tal Pol y la niña

Te- Buenas tardes

Al escuchar el saludo todos se giran a verlo, no pudo evitarlo, pero el hecho de saber cerca ese hombre de Candy lo puso de mal humor. La morena lo atiende y se pide un té con limón para beber; el silencio reina todo el tiempo que Patty tarda en servir, repiquetea sus dedos uno tras otro sobre la superficie de la barra… empieza a sentir que ha sido una mala idea el haber ido a ese local. Escucha que la pelirroja le pide a Pol que vaya a buscar el coche

Te- Eso quiere decir que está de paso… se irá con ese… ahhsss ¡Qué desagradable!

Después que le dejan una tetera y la taza frente de sí y la castaña se hace a un lado, casi como dándoles privacidad, Candy sigue bebiendo sin prestarle mucha atención… Terry tiene la enorme necesidad de decir algo o siente que va a explotar

Te- Nunca me hubiese imaginado que saldrías con un hombre como ese

Ca- ¡¿Perdón?!

Al mismo momento ambos giran sus rostros para verse a la cara, ella parece haberse molestado por el comentario y él está furioso por verla con otro hombre a su lado… tensión… duelo de miradas.

Te- Es curioso que ahora te gusten los hombres rubios, altos y delgados - ¿Qué más defectos le puedo encontrar? Es el hecho de que me aparte de ti… pero ¿Qué estoy diciendo?

Ca- ¡¿A ti quien te ha dicho que me puedan gustar los hombres así?! ¿Qué vas a saber tú de lo que me puede o no gustar?

Ese comentario más ambiguo hizo que el mal genio del castaño saliera a flote, más todavía… tira de su sarcasmo, debido a las emociones

Te- Entonces ¿No estás saliendo con ese rarito el de la playa?

Ca- No te estoy admitiendo ni negando nada

Te- ¿Me estás diciendo que no sales con ese chico o que eso no es un chico?

Ca- Assshh

Te- Eso quiere decir que no es un chicho ¿Es hermafrodita? Hahahaha si es así me temo que él no te necesita

Ella parece muy molesta, en otra ocasión habrían terminado riéndose los dos por esas tonteras, pero por lo visto algo ha cambiado entre ellos.

Ca- ¿Te estás burlando? Tú, Terreuce Grandchester ¿Me criticas mis gustos con respecto a los hombres con los que pueda salir?

Te- ¿Acaso hay otra Candy en este lugar?

Ca- Pero ¿Quién cojones te has creído que eres? Yo no tengo por qué darte explicaciones de mis gustos, maneras y aficiones. Ya no soy la misma niña tierna, amorosa, ingenua e ignorante que le viste la cara hace más de cinco años, la que te amó ciegamente, quien se entregó sin reservas y que despreciaste como si fuera cualquier porquería

Te- Si tanto te altera es porque algo escondes

Ca- ¡Ahhsss!

El fastidio es más que evidente en Candy, él por su parte se da cuenta cuan miserable se está comportando, realmente no tiene razón alguna para estar diciéndole nada… la situación se les ha salido de las manos

Ca- ¡Yo no escondo nada chaval! Simplemente que no soy la misma… no tienes ni idea, si lo hago con cinco o me meto con cero, si utilizo juguetitos soy yo la del juego… si me puede gustar un hombre como Pol o un negrito africano… ¡No sabes nada!

Pa- ¡Basta Angese!...

Al ver que Candy estaba alzando la voz por el disgusto su compañera Patricia había decidido intervenir, Terry por su parte estaba desconcertado con lo que ha escuchado

Pa- … solamente que le baste son saber, señor Grandchester, que mi querida Angese no está sola

Te- Lo siento… creo que lo mejor será que me retiré, que no nos volvamos a ver

Saca un billete de cinco euros y lo deja sobre la barra y sale del local, se siente miserable, había pedido una oportunidad para disculparse con ella y cuando la tiene cerca se comporta como un completo idiota. Se siente confundido, con unas enormes ganas de estrellar su cabeza contra una pared, por lo que se propuso que lo mejor sería mantener las distancias, no es que le vaya a hacer daño, más, de ser posible, pero debe admitir que no está haciendo las cosas bien.

Y su esfuerzo por marcar la distancia entre ambos parece un chiste, incluso se presenta en compañía de Owen, Queralt y Martín, pero no le dirige la palabra, si no es necesario; otra en darse cuenta que la pelirroja atrae la atención de los hombres que la acompañan es la doctora Pujol, por lo que su trato cambió radicalmente, el desprecio que siente por ella cada vez le es difícil de poder disimular, porque observa que, aunque Terry no le dice palabra alguna siempre tiene su mirada fija en esta. Hasta el doctor Martín ha percibido el silencioso interés que muestra por la pelirroja señorita Candice Angese Brither. El fastidio aumenta en Grandchester cuando descubre que su amigo le coquetea

Te- ¿Pero qué cojones se cree este Owen para estar invitando a mi Candy a una cita? ¿Pero qué estoy diciendo? Ella ya no es mía, vamos Terry ¡Deja ese lado posesivo de una vez! Mírala, sonríe, es feliz y no es por ti ¿Para qué perturbarle esa paz?

Ve como Candy se despide con dos besos y un abrazo de su amiga Patty y se marcha sin decirle palabra alguna, pero sus ojos no pueden dejar de seguir la figura de la pelirroja hasta que un manotazo llama su atención

Pa- ¡Deja de mirarla!

Te- ¿Perdona?

Pa- Nada de perdona ¡Olvídate de Angese! Ella nunca te hará caso

Te- ¿Qué te tiene tan segura?

Pa- No eres su tipo

Te- ¿Ah no? Y ¿Cómo es su tipo?

Pa- Ahss… ¿Todavía no te has dado cuenta?

La mujer sigue hablando a la vez que sus manos enfatizan las palabras con ademanes

Pa- Metro setenta, cabellera sedosa, con lentes, curvas pronunciadas, una buena pechonalidad

Terry frunce el ceño más confundido aún

Te- Perdona, ¿Qué?

Pa- Ahsss ¡Mira que eres cortito! El tipo de Angese ¡Soy yo!

Te- ¡¿Quéeee?!

Pa- Ella es mi chica ¿Vale? Así que por respeto a í, te sugiero que la dejes en paz

Había que recoger la quijada del hombre con una pala, sus ojos se abren en su totalidad cuando sus neuronas procesan lo que Patty ha dicho

Te- ¿Tú y Candy está… están…? - ¿No se supone que estaba con ese tal Pol?

Pa- ¿Qué pasa? A parte de torpe ¿Eres homofóbico o qué? Angese es mi pareja y no me gusta la forma en que la miras ¿Pensabas que nunca me daría cuenta de cuanto te atrae?

Te- Perdona, no es mi intención ofenderte… la verdad es que respeto sea cual sea tu inclinación sexual

Patricia sonríe en sus adentros por haber logrado intimidar a ese hombre, está por añadir algo más cuando un cliente llega y sin hacer mucho ruido este se marcha. Las cosas que ha visto, oído y que la misma Candy le ha dicho a Terry, lo tienen descolocado, no sabe que pensar exactamente de todo eso. Desde un extremo del pasillo Queralt observa el mutismo del castaño, ella había albergado la esperanza que en algún momento podría haber algo entre ambos, pero desde que ha conocido a esa pelirroja, él ha dado un cambio radical a comparación del hombre lúgubre y silencioso que conoció cuando llegó al hospital.

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Ese sábado le tocaba ir a trabajar, se pone su cazadora negra, el casco y sube a su moto, antes de llegar al semáforo en la calle del Nord se encuentra nuevamente al ciclista parado, le toca la bocina para que se haga a un lado, pero este le ignora, el castaño le siguió de cerca con intención de presionarlo y tal parece que el tío ni se inmuta. Al llegar al Passeig del Comte d'Égara, pensó que se libraría de este, pero resulta que también el ciclista gira a la derecha; sube a la acera para poder estacionar su moto en ese momento ve que se quita el casco y sacude su melena al aire, los rayos del sol hacen parecer como si desprendiera llamas, nunca se hubiese imaginado que era Candy quien andaba en bici nuevamente. Desciende de su moto y como atraído por un imán se acerca a ella justo cuando busca las llaves en su mochila.

Te- Buenos días

Ca- Bueno días

Te- Ehhh… ¿Hoy te toca trabajar?

Ca- Sí

Te- Hoy luces diferente

Ca- ¿Diferente?

Te- Muy deportiva, más masculina sin tanto glamour – ahhhs ¡Más vale que te controles Terry! – y con gustos diferentes

Ca- ¿Con gustos diferentes?

Te- Si… ya no son los hombres… me has sorprendido

Ca- ¿De qué hablas?

Te- Oh, perdona… no sabía que lo querías mantener en secreto tu decepción por los hombres y tu nuevo interés por…

Ca- ¿Mi decepción por los hombres?...

Candy lo interrumpe, está confundida con lo que él intenta decirle

Ca- … Hahahaha, realmente estás mal de la sesera, ese casco tuyo tiene alguna fuga y tu cerebro se ha oxigenado demasiado que ya no sabes ni lo que dices

Te- Hehehe ¿En serio eso crees?

Ca- No llevo nada a escondidas, soy una mujer liberal

Te- Si, ya me di cuenta de eso

Ca- Ahss… tú no sabes nada, ya te dije que no la que tú conociste en Chicago, te he superado, ya no sufro por ti ni mi cuerpo te extraña

Te- ¿Estás segura?

Un brillo perverso se vislumbra en los iris azules, recordando los días pasados cuando ella estaba desnuda y ansiaba sentirla disfrutar su intimidad. Da un par de pasos para acercarse a ella, pero Candy procura mantener distancia

Ca- por supuesto… ahora conozco mi cuerpo y lo que desea, lo que más le gusta, lo cual difiere mucho a la experiencia sexual contigo

Te- Me dices que ¿Fui una experiencia sexual para ti?

Da otro paso más hasta arrinconarla contra a puerta del local, incrédulo de que no sea capaz de incitar nada en esa mujer, levanta su diestra para retener la mano que Candy ha posado sobre su pecho en un vano intento de empujarlo

Ca- Por supuesto ¿Qué te pensabas, que nunca estaría con otro hombre en mí vida? Lamento decepcionarte don "Soy guapo e irresistible a todas las mujeres", incluso hasta podría darte unos consejos con ciertos juguetitos sexuales, ciertas posturas, inclusive recomendarte otros lugares que no son la cama precisamente para hacerlo… disfrutar tu solo, con uno o dos amantes… y ¿Por qué no? La vida de los swinger o…

Te- Incluso preferir estar con una mujer en vez de un hombre

Sus mejillas están rojas, pero no sabe si por el ejercicio o la conversación, Candy se ha quedado un poco descolocada con lo último que le dijo; Terry posa su mirada sobre los labios de ella que titubean nervioso una respuesta inaudible, inclina su rostro a tal punto que está tentado, pero muy tentado de probarlos

QU- ¡Terry!... Terry ¿Me estabas esperando?

Al escuchar la voz de la mujer a escaso metro de ellos, se sorprenden; renuente se ve obligado a separarse de la pelirroja y soltar su mano

Te- Buenos días Queralt

QU- Venga Terry, se nos hace tarde para llegar al trabajo

La doctora le dedica una agradable sonrisa al castaño y lo toma del brazo como si él se lo hubiese ofrecido para luego tirar de éste y caminar en dirección al hospital ignorando por completo a Candy. Una sensación extraña los invadió, algo que una vez experimento cuando Terry salió de su vida años atrás; los ve marcharse y su corazón le dio unas punzadas dolorosas

Ca- Ahhsss… debo superar de una vez el efecto del Gremlin Grandchester de una vez…