Los personajes pertenecen a y la historia esta adaptada de Lorelei James. Yo solo me divierto imaginando los personjes de HP. Esta historia tiene fines de lucro para la diversion. El precio? es una sonrisa por capitulo.
Capitulo 3
―¿Ca… casarme contigo? ―balbuceó Hermione―. ¿Es una especie de broma de mal gusto?
―No. Estoy serio como un muerto.
―¿Por qué diablos me voy a casar contigo? Ni siquiera me gustas.
―Lo mismo digo, nena, pero esto podría solucionar nuestros problemas.
―Tú eres mi problema ―se quejó ella.
―Sólo escúchame, ¿vale?
―Voy a escucharte hasta que lleguen los chicos con la camisa de fuerza, porque estás loco.
Draco se cernió sobre ella, sus vibrantes ojos grises centelleando.
―¿No acabas de decir qué harías cualquier cosa por tenerme supervisando tu proyecto?
―Sí. Pero…
―Entonces calla y escucha.
Maldito hombre. Dando órdenes a su alrededor.
Eso te gusta. Te gusta que no siga las reglas.
―La semana pasada fui excluido como candidato en un proyecto de restauración enorme debido a mi estado marital... o más bien, a mi falta de él.
Hermione parpadeó.
―¿Por qué importa si estás o no se casado?
―Simplemente importa ―dijo él irritado.
―¿Es un trabajo de remodelación en un convento o algo así? ―El Cielo sabía que Draco Malfoy tentaría hasta a una monja a probar los pecados de la carne. En repetidas ocasiones. Con absoluto gusto y cero arrepentimiento.
―No. Pero estás pensando en la dirección correcta. El comité que seleccionará la empresa que supervisará este proyecto es muy conservador, muy tradicional y tienen el dinero suficiente para ser exigentes. ―Suspiró―. Podrá parecer extraño, pero a menudo las organizaciones religiosas seleccionan a sus contratistas basados en sus preferencias religiosas.
―¿En serio?
Él asintió con la cabeza.
―La Iglesia Católica es un ejemplo. Tienen derecho a considerar sólo a los contratistas católicos. Este grupo ha establecido unos parámetros que pueden parecer extraños, pero he tratado con requisitos mucho peores, créeme.
―¿Es porque el consultor tiene que vivir en esa ciudad conservadora durante la duración del proyecto? ¿El comité teme que un tipo soltero atractivo represente una amenaza para las mujeres solteras?
―¿Un soltero atractivo? ―repitió él, dirigiéndole una sonrisa de chico malo―. Cuidado, Hermione, podrías darme la idea equivocada de que estás un poco atraída por mí.
En vez de decir, "Eres atractivo y estás tan bueno como una bolsa de patatas fritas, nene", Hermione puso los ojos.
―Después de visitar el lugar y reunirme con el comité la semana pasada, supe que estaban interesados en mis ideas. Pero cuando la entrevista llegó a mi vida personal... su entusiasmo se desvaneció.
Su cerebro la advirtió, "no le preguntes si el Comité cree que es gay", pero no sirvió de nada; su boca ignoró su consejo.
―¿Tienen miedo de que tengas un amante masculino escondido en el armario en tu casa?
Con ese sarcástico comentario, empujó a Draco demasiado lejos.
Él la apoyó contra la pared.
―¿Buscas una demostración de primera mano de mi destreza heterosexual, vaquera? Porque yo estoy más que preparado para el reto.
Por favor. Tu cuerpo es caliente y duro y huele tan condenadamente bien y hace siglos que no he tenido un verdadero hombre así de sexy tan cerca mío.
―Mmm...
―Jesús. ―Draco retrocedió y se frotó la zona de piel entre las oscuras cejas―. Puedes sacarme de quicio en un segundo.
―Por eso esa idea del matrimonio no funcionaría. Hemos llegado a las manos más de un par de veces.
―Cierto.
―Además, ni siquiera vivimos en el mismo estado.
―Déjame pensar. ―Caminó, murmurando para sí. Se detuvo frente a ella con un brillo triunfante en los ojos―. Una boda no es una opción. ¿Qué tal si anunciamos que estamos comprometidos?
―¿Comprometidos en qué? ¿En pelear? No es una noticia de última hora, Malfoy.
Él frunció el ceño.
―Listilla. Lo digo en serio.
―Yo también. ¿Por qué un compromiso sería mejor?
―Explicaría por qué estamos viviendo separados.
Hermione se le quedó mirando.
―Estás loco. ¿Cómo te propones explicar el hecho de que no podemos soportarnos el uno al otro?
―Tendríamos que cambiar eso. En público vamos a tener que hacer creer que estamos en la luna del amor o alguna mierda cursi similar. Fingiremos que hemos sacudido el mundo del otro.
Se tragó su respuesta inmediata de "esa mierda nunca sucederá" y dijo:
―Eso es imposible.
Los penetrantes ojos grises se estrecharon.
―¿Por qué? ¿Tienes una relación?
―No. ¿Y tú?
―Han pasado tres años desde que encontré a mi novia follando con mi socio y terminé siendo yo el jodido.
Guau. ¿Una mujer había sido tan estúpida como para engañar a Draco Malfoy? Hermione quería que le diera todos los sucios detalles, pero Draco se alejó. Se pasó la mano por el pelo mientras miraba por la sucia ventana.
―¿Draco? ¿Qué sucedió?
―Mi vida personal y profesional fue pasto de las llamas. Nada de esa basura importa ahora. ¿Pero este trabajo en Milford? Es más que un trabajo. Es como si tuviera la oportunidad de recuperar lo que perdí.
Su turbación le provocó a Hermione una aterradora sensación de verdadera compasión. Y de empatía. Salvar el orgullo era algo que ella entendía.
―Mira, antes de que grite "de ninguna jodida manera" y eche a correr, detállame exactamente que gano yo con este pacto del diablo, si es que me decido a hacerlo.
―Yo personalmente supervisaría el proyecto de restauración. Después de examinar los planes de renovación de tu contratista, llamaría al jefe de la Comisión de Preservación Histórica de Wyoming y firmaría oficialmente como tu asesor. Ellos esperan que se supervise el cumplimiento de la ley con frecuencia ya que este será un trabajo apurado.
Su cabeza bullía con una mezcla de emoción y miedo. Tal vez su vida no estaba arruinada. Sin embargo, se mantuvo fría.
―¿Qué esperas de mí?
―Necesitaré que estés comprometida conmigo un mes como mínimo. Durante este compromiso viajarás a Milford conmigo y convenceremos al comité de que estamos locamente enamorados.
―¿No me has dicho que el comité sabe de qué estás soltero y sin compromiso desde hace tiempo?
Draco paseó de nuevo.
―Yo no compartí con ellos detalles sobre mi vida personal. Más o menos eludí la pregunta. Pero tiene que haber una manera de que podamos convencerlos de que hemos estado juntos en secreto durante los últimos meses... ―Él chasqueó los dedos―. ¡Ajá! Ya lo tengo.
―¿Tienes qué?
―La razón de no hacer pública nuestra relación, incluso a nuestras familias, fue debido a nuestro difícil pasado. Te veía como la molesta hermana pequeña de mi mejor amigo, que fue plantada por mi hermano menor. Pero nos cruzamos otra vez cuando necesitabas mi ayuda con este proyecto de restauración. Se convirtió en algo más que una relación de trabajo. Cada hora que pasamos juntos construyó un puente sobre nuestro pasado hacia nuestro futuro hasta que… bam… cambiaron nuestros sentimientos.
Hermione empezó a aplaudir.
Draco le dirigió una sonrisa llena de malicia y le hizo una profunda reverencia.
―No tengo ninguna duda que la historia es plausible para el público de Milford, pero te estás olvidando un pequeño detalle. No podemos ser selectivos sobre a quién se lo decimos. Tenemos que decírselo a todo el mundo. Lo que significa que tenemos que convencer a toda mi familia de que somos pareja.
Una expresión de horror cruzó el rostro de Draco.
―¿Te das cuenta? Nadie que nos conozca creerá jamás que hemos dejado nuestras diferencias a un lado. Ni por una hora, ni por un día y, ciertamente, no para siempre. Ninguno de nosotros sabe actuar muy bien. Así que gracias por venir personalmente y arruinar mi vida. ―Hermione se escabulló bajo su brazo y empezó a alejarse.
―¿Eso es todo?
―Sí. No dejes que la puerta te golpee el culo a la salida. Literalmente. Puede caerse y aplastarte.
Su risa profunda y sexy provocó una reacción no deseada en la parte baja de su vientre.
―¿Qué es tan gracioso?
―Pensé que habías dicho que no eras solo bla-bla. Nunca me imaginé que la salvaje Hermione Granger tuviera miedo.
Hermione dio la vuelta.
―¿Perdona? ¿De qué tengo miedo?
―De mí.
―¡Por Dios Santo! Eso es ridículo. ¿Por qué debería tener miedo de ti?
―Tal vez tengas miedo de que pueda hacer que te enamores de mí de verdad.
―¿Hacer que me enamore de ti? Vamos hombre. Lo único que me dan ganas de hacer es darte un puñetazo en la cara.
―¿Ves? El sarcasmo es un mecanismo de defensa para ocultar tu miedo. ―Con cada palabra había acortado la distancia entre ellos―. Así es más fácil escabullirse.
―Oh. Dios. Mío. Sabía que tenías un ego enorme, pero…
Draco apretó las manos en su trasero. Hermione chilló pero él la mantuvo apretada, frotando la parte inferior de su cuerpo inferior con el suyo.
―El ego no es la única cosa que tengo grande, nena. ¿Quieres montar el martillo de Draco? Te garantizo que te mantendré despierta toda la noche.
IAg. IAg. IAg.
―¡Suelta!
―No es vergonzoso admitir que me deseas. ―La acarició la piel en la parte delantera de la oreja y un escalofrío recorrió su cuello.
―¿Se supone que me debo excitar con este acto propio de un seboso vendedor de coches usados? Porque no está funcionando, amigo.
Él se rio suavemente.
―No estoy tratando de excitarte, sólo demostrándote que se actuar. ¿De verdad creías que me había transformado en un acosador?
Sí, maldita sea. Draco había ganado esta ronda.
―Podemos hacer esto, Hermione. Si dices que sí, conseguiremos lo que queremos: tú obtendrás la aprobación para la construcción de tu proyecto de remodelación, yo tendré una oportunidad en el proyecto de Milford y ambos salvaremos nuestro orgullo. Cuando terminemos, podemos volver a odiarnos el uno al otro, como siempre.
Hermione admitió que había un cierto atractivo en su loca propuesta. Ella había mantenido a su familia ajena a la compra del edificio y a sus planes de carrera. Si confesaba que el motivo de su secretismo se debía en parte a su íntima relación con su anterior enemigo, Draco Malfoy ... la cosa tendría mucho sentido.
Draco susurró con voz ronca:
―Puedo decir que estás considerando la idea.
―¿Cómo?
―Te estás presionando contra mí en vez de alejarte.
¿Lo estaba? ¡Santa mierda! ¿Qué diablos le pasaba? Hermione puso las manos sobre su firme pecho y trató de empujarlo. El maldito sólido hombre ni se movió. La apretó más cerca.
―Bueno, ¿es esto una forma de tratar con tu decisión?
―Tengo decidido limpiarme con lejía cuando todo esto termine.
―Me parece justo. Pero por ahora... ¿tenemos un trato?
Di que no. Grita. No vale la pena.
―Sí. Pero…
Draco levantó la mano y sacó su teléfono móvil. Marcó. Esperó con una sonrisa de suficiencia.
―¿Henry? Draco Malfoy. Sólo quería darte las gracias por tu hospitalidad la semana pasada. Milford es una gran ciudad y agradezco la oportunidad de hablar contigo y el Comité sobre mis ideas. De todos modos, la razón por la que te llamaba... ¿has encontrado por casualidad un reloj de oro en tu oficina? Oh. No, está bien. Me pregunto cómo explicaré la pérdida a mi novia, que fue quien me lo regaló.
No había vuelta atrás.
La miró estrechando los ojos.
―¿En serio? Pensé que te había hablado de Hermione. ¿No? Bueno, lo hemos mantenido en secreto, pero ahora el gato está fuera de la bolsa. ―Los dientes de Draco brillaron en una sonrisa victoriosa―. Por supuesto que me encantaría llevarla a Milford. Seguro. Llámame cuando hables con el Comité y tengas una fecha fija.
Colgó el teléfono, dando puñetazos al aire y exclamando:
―¡Sí! ―Era el gesto más juvenil que ella había presenciado de Tengo-Un-Palo-En-El-Culo Draco Malfoy ―. ¡Ya está!
―Así que nos reuniremos. ¿Y ahora qué?
Draco miró su reloj.
―Por mucho que no quiera regresar en coche a Denver, no tengo elección. Pero estaré de vuelta mañana con mis cosas.
―¿Cosas? ¿Qué cosas? ¿Cosas de trabajo?
―Y cosas personales. Voy a trabajar fuera del apartamento por un tiempo. Hay acceso inalámbrico a internet, ¿verdad?
―Eh, eh, eh. ¿Trabajar fuera del apartamento? ¿De mi apartamento?
―¿Recuerdas quien es el propietario del edificio? Ahora es nuestro apartamento, ―la corrigió él con voz afilada―. No sólo voy a trabajar aquí, voy a vivir aquí.
―¿Qué? ¡No! Oh, claro que no. No puedes mudarte conmigo.
Draco enseñó su sonrisa lobuna.
―Oh, vaquera, por supuesto que puedo.
Mierda. Podía. Estaba completamente jodida.
―Ten preparados los planos de la construcción para que pueda verlos pasado mañana.
―No me mandonees, Draco
―Acostúmbrate, Hermione.
¿De verdad esperaba que jugara a ser una dócil y sumisa novia cuando no estuvieran en público?
Al diablo con eso.
Antes de que Hermione expresara una protesta, Draco le colocó el pelo detrás de la oreja, dejando que su toque seguro aunque juguetón, se deslizara por la curva de su mejilla. Dios. Tenía unas manos asombrosas.
―¿Por qué no quedas con tus padres para cenar? Así podremos contarles la buena noticia. Esperemos que eso nos allane el camino para convencer a tu familia de que estamos locamente enamorados.
Ella arrugó la nariz. Ya. Si Theo dirigía su mirada de poli malo hacia ella, vertería hasta las tripas. Harry la engatusaría y se burlaría de ella hasta que admitiera que era una farsa. Cedric la presionaría hasta que soltara la verdad. Sirius la ataría al corral hasta que confesara los hechos. Remus solo enviaría a su esposa, Tonks, a sonsacarla. Su mejor amiga nunca se creería que Hermione hacía el amor con Draco, y mucho menos que sus mocasines vivían bajo su cama de forma permanente.
Esto no iba a funcionar para nada.
Draco se retiró y la señaló.
―Eso es exactamente de lo que estoy hablando, Hermione. Será mejor que te acostumbres a mirarme con adoración, no asco.
―¿Sí? Entonces es mejor que me traigas un maldito anillo de compromiso enorme como incentivo para que finja que te amo.
Al final de la tarde del día siguiente, Draco gritó:
―Cariño, ya estoy en casa.
Hermione lo miró boquiabierta mientras subía la escalera.
―Jesús, Draco, ¿por qué no gritas un poco más fuerte para que Tonks, Ginny y Luna se precipiten hasta aquí?
Un bolso de gran tamaño y una bolsa de trajes enorme aterrizaron en la parte superior de las escaleras.
―Sin embargo, sus chillidos femeninos acerca de tu buena suerte al conseguirme como pareja pueden ser un poco embarazosos para ti, botón de oro.
―Estás a menos de cuatro segundos de que te atice, amigo
―¿No hay un enorme beso húmedo y baboso para tu hombre tras el viaje? Muy bien. ―Draco se ajustó las correas de la mochila y se inclinó para recuperar sus bolsas.
Ella le dio un codazo en el estómago tan pronto como sus manos estuvieron ocupadas.
―Ahí está tu beso estilo irlandés, cariño.
―Maldita sea, Hermione. Eso estuvo fuera de lugar.
―Probablemente. Pero fue divertido.
―La venganza es una mierda. Recuérdalo.
Ella tuvo la sensación de que iba a ser una larga noche.
Decidieron ponerse de acuerdo en lo fundamental sobre su compromiso. Hermione se puso en contacto con Draco por su experiencia debido a su preocupación acerca de la compra del edificio. Se reunieron en Denver y Cheyenne, hablaron, una cosa llevó a otra..., bla, bla, bla. Un amor instantáneo.
Lástima que hubiese tenido que tomarse dos tragos de whisky antes de que su "amor" los llevara a la casa de su familia
Draco aparcó junto al granero y la miró.
―¿Lista?
―No. Nos estamos olvidando de algo. ―Le dirigió una mirada llena de dudas―. Mierda. No tengo un anillo de compromiso. No se creerán que no puedes vivir sin mí si…
―Compré un maldito anillo, Hermione. ―Abrió la guantera y sacó una caja de terciopelo azul con la joya―. Debimos haber hecho esto antes, así que espero que te sirva. ¿Me concedes tu mano?
Hermione cerró los ojos mientras el frío metal se deslizó hasta sus nudillos. No era así como había imaginado el momento mágico, cuando el hombre de sus sueños deslizaba un anillo en su dedo.
―¿Tienes miedo de mirarlo?
―Ajá.
Draco se rio entre dientes.
―Vamos, vaquera, dame algo de crédito. No lo saqué de una caja de cereales.
Su mano se sentía pesada. No era de extrañar. Cuando miró el diamante de corte cuadrado montado sobre un aro de platino, se dio cuenta de que la piedra tenía el tamaño de una uña. Hermione se encontró con la mirada de Draco.
―¿Es auténtico?
―¿Qué? ¿La piedra? Sí, es auténtica.
―Supongo que me tomaste en serio cuando hablé de un anillo enorme, ¿eh?
―Me imaginé que diez quilates llamarían tu atención.
―Y la atención de cualquier persona dentro de una milla. ―Hermione movió sus dedos, admirando los destellos brillantes del diamante―. Es espectacular. No sé qué decir.
―Debe ser la primera vez ―dijo él secamente―. Gracias, Draco, sería un buen comienzo. Hermione le miró desde el otro lado del coche y puso la mano sobre su mejilla suavemente afeitada.
―Gracias, Draco.
Sus ojos eran suaves, de un gris luminoso, casi hipnótico. El momento fue tan íntimo que ella casi creyó que era real.
Su padre golpeó la ventanilla y gritó:
―¿Entráis o qué? ―y su grito la trajo de vuelta de su momentánea pérdida de juicio.
Draco besó el interior de su antebrazo y susurró:
―Hora de actuar.
Los nervios bailaban en su estómago. Con los años había aprendido a estirar o eludir la verdad a sus padres, pero nunca les había dicho una mentira tan descarada como "¡Draco y yo vamos a casarnos!"
Los padres de Hermione tomaron la noticia como ella esperaba: completa y total INCREDULIDAD.
Por supuesto, su madre trató de ser cortés, mostrar algún tipo de entusiasmo y no acusar a su única hija de locura absoluta.
Su padre no fue tan delicado. Quiso saber si estaba embarazada.
Hermione desvió las preguntas adicionales sobre su inminente boda hablando de su compra del edificio Brewster. Hasta el más mínimo detalle. Había hablado tanto tiempo que incluso se aburrió a sí misma con una narración tan detallada.
―¿Cómo has mantenido algo tan grande en secreto, nena? ―preguntó su padre.
―Lo de siempre. Amenazas. Sobornos. ―Agitó las pestañas a Draco―. Encanto. Cuando todo se juntó tan de repente, pareció…
―El destino ―terminó Draco con voz sedosa.
Oh, bocazas.
―Es malditamente precipitado, si me preguntáis, ―se quejó su padre.
―¿Qué? ¿La compra del edificio? ¿O que me vaya a casar?
―Las dos cosas. ¿Cómo sabes en lo que te estás metiendo?
―No lo sé. Es por eso que me puse en contacto con Draco. Él es el experto.
Los ojos de su padre se ensombrecieron aún más.
―¿Experto? Diablos, ¿cuántas veces has estado casado, muchacho?
―Ninguna ―contestó Draco sin alterar su voz.
―Papá, yo estaba hablando de la experiencia en restauración de Draco, no en su experiencia con el matrimonio.
Carson, el padre de Hermione carraspeó.
―¿Habéis pensado en una fecha para la boda? ―preguntó Carolyn, la madre de Hermione.
Draco le dedicó a Carolyn una sonrisa deslumbrante.
―Yo votaría por inmediatamente, pero depende de nuestras agendas. Hermione está ansiosa por poner la clínica en funcionamiento, así que terminar el edificio es nuestra primera prioridad.
―¿Estamos hablando de semanas o meses?
―Meses, probablemente.
Carolyn tomó un sorbo de té y le dirigió a Carson una mirada astuta.
―¿Estás pensando en lo que estoy pensando, querido?
―¿Que este compromiso es una señal del Apocalipsis?
―¡Papá! ―Miró a su madre buscando apoyo y deseó no haberlo hecho. Mierda. Esto no iba bien. Los ojos de su madre tenían ese aire calculador que nunca eran un buen augurio para nadie.
―No. Estoy pensando que podemos preparar una fiesta de compromiso para Draco y Hermione como esta ciudad nunca ha visto. Inmediatamente.
Hermione dejó de remover su puré de patata.
―¿Qué? No. Mamá. Eso no es necesario…
―Por supuesto que es necesario, cariño. Nuestra única hija se va a casar con el hombre de sus sueños. Queremos que todos, y me refiero a todo el mundo en los cuatro condados, se alegre con nosotros, con la noticia de que el último salvaje Granger ha sido domado.
¿Domada? Oh, joder.
―Si eso no merece una fiesta enorme con toda la parafernalia no sé qué otra cosa puede merecerlo.
No entres en pánico. Sonríe. Actúa como si no importara.
―Además, mi amor, con tantos, tantos de nuestros familiares y amigos aquí, es la mejor manera de hacer el anuncio oficial y permitir que te feliciten en persona. ¿No te acuerdas de lo salvaje y divertida que fue la recepción de la boda de Sirius e India?
El pobre Draco se veía realmente verde. Hermione hubiera disfrutado de su malestar si no se hubiera sentido un poco verde ella también. Sin embargo, no pudo resistirse a pincharlo un poco.
―Es algo que Draco y yo nunca olvidaremos, ¿verdad? ¿Estás preparado para esto, Draco querido?
Los labios de él se curvaron en una media sonrisa.
―Como siempre dices, cuantos más mejor, ¿no? ―dijo devolviéndole el golpe.
Bastardo.
―Estoy segura de que la madre de Draco tiene su propia lista de invitados. No queremos que solo asistan Granger y West, ¿verdad? De todos modos, déjame su número de teléfono, Draco, la llamaré mañana. Entre las dos lo organizaremos todo y lo único que los dos enamorados tendrán que hacer es presentarse en la fiesta.
El vaso de leche de Draco se detuvo en pleno vuelo.
―¿Vas a llamar a mi madre para que te ayude?
―Por supuesto. ―Carolyn dejó su taza de té en el platillo―. ¿Es eso un problema?
―No, en absoluto ―insertó Hermione sin dudar―. Es muy amable de tu parte que quieras incluir a Narcisa desde el primer momento, mamá. Salvo que todavía no le hemos dicho nada a la madre de Draco sobre el compromiso.
De nuevo, hubo un brillo de enojo en la mirada de su padre.
―Diablos, ¿por qué no? ¿Estás avergonzado de casarte con mi niña, Malfoy?
―No, señor.
―No se lo hemos dicho, porque queríamos decíroslo primero ―dijo Hermione.
La mirada furiosa de su padre se mantuvo en Draco mientras le pasaba a Carolyn otra bolsita de azúcar.
―Llamaremos a Narcisa esta noche, ¿verdad cariño? ―le susurró a Draco.
―Por supuesto, botón de oro ―susurró Draco.
―¿Se lo has dicho ya a alguno de tus hermanos? ―exigió Carson.
―No.
―¿Tonks?
―No.
―¿Luna?
―No.
―¿Ginny?
Hermione negó con la cabeza.
―No parece que estés deseando ponerte la bola y la cadena, si no se lo has dicho a nadie importante para ti, niña.
―Os lo estoy diciendo a ti y mamá, papá. ¿Eso no cuenta?
Cuando él miró, Hermione se dio cuenta de que él sabía que estaba tramando algo. El hombre siempre la pillaba.
―De todos modos, Draco y yo estamos encantados de que nos deis una fiesta ―dijo Hermione simulando tanta alegría como pudo. Dio unas palmaditas en la mano a su madre, asegurándose de que le echara un buen vistazo a su descomunal anillo de compromiso―. Te hago totalmente responsable de la planificación de la fiesta de compromiso que siempre has soñado para mí.
―¿Con juegos?
―¡No! ―Maldita sea―. Quiero decir, ¿por qué desperdiciar todos esos estupendos juegos cuando hay hombres alrededor? Vamos a reservar los juegos para la despedida de soltera.
La mirada de su madre se convirtió en astuta.
―¿Eso significa que vas a llevar un vestido? ¿Un vestido bonito? ¿No una falda vaquera y unas botas? ¿O una minifalda y unas botas?
Por supuesto que no.
―Bueno yo…
Draco se inclinó hacia adelante, la imagen de la seriedad.
―Te prometo que llevará algo apropiado para la ocasión, aunque tenga que vestirla yo mismo.
―Gracias, Draco.
―De nada, Carolyn. ¿Puedo ayudarte a lavar los platos antes de que Hermione y yo nos vayamos?
Hermione no estaba segura de si sus orejas estaban jugándole una mala pasada, o si en realidad su padre había murmurado:
―Lameculos.
Mientras Draco trataba de encantar a su madre en la cocina, su padre tomó dos vasos de la vitrina china. Sirvió whisky Jameson en cada vaso y le pasó uno a ella. ―¿No deberían estar mamá y Draco aquí si brindamos para celebrar mi próxima boda?
―No estoy celebrando. Todo esto me está dando indigestión y el whisky es mejor que un antiácido. Bebe. ―Su mirada se volvió astuta cuando Hermione vaciló―. ¿A menos que realmente tengas un bollo en el horno y por eso no estés bebiendo mi buen irlandés?
El astuto hombre la había juzgado bien. Se bebió el whisky, se sirvió otro y lo vació también.
―¿Feliz ahora?
―Nada acerca de esta situación que me hace feliz, pequeña.
―¿Por qué no?
Los ojos azules que había heredado la inmovilizaron en el sitio.
―Porque él debería haber hablado conmigo antes de pedirte matrimonio.
Por Dios Santo. ¿Su padre estaba cabreado por eso?
―Puede parecer anticuado, pero tú eres mi única hija. ―Llenó de nuevo su vaso de whisky―. Sólo estoy diciendo que habría sido agradable que me lo hubiera pedido.
Hermione, extrañamente, se conmovió. Se movió hasta donde estaba sentado, en su sillón favorito, y lo abrazó por detrás.
―Si eso te hace sentir mejor, le exigiré que lo haga.
―Me sentiría mucho mejor si no os casarais. Es malditamente rápido.
―Te recuerdo que tú se lo propusiste a mamá la misma noche que la conociste. Así que prueba de nuevo.
Él carraspeó.
―Listilla. Él no es tu tipo.
¿Desde cuándo un hombre alto, guapo, musculoso, sarcástico y rico no era su tipo?
―¿Qué quieres decir?
―No es un vaquero, Hermione.
―Tú eres el primer y único vaquero en mi vida, papá. No creo que te gustara la competencia.
―Chupamedias, pero lo acepto. ―Apretó su curtida mejilla contra la suya―. Ahora vamos, lárgate de aquí y deja de beberte todo mi maldito whisky.
¿Cómo estuvo? A que les gusto! por ue a mi si. y Aquí les dejo un adelanto del proximo capitulo:
''...Ella se deshizo de su camiseta y se tomó los pechos. Eran de tamaño pequeño, pero Draco, de todos modos, no era un hombre de tetas. Sus pulgares se dibujaron círculos alrededor de los pezones rosados, frotándose las puntas hasta que se fruncieron. Ella gimió y se deslizó las manos por su vientre, debajo de la cinturilla de los pantalones de franela, balanceando sus caderas con gusto. Su largo cabello castaño azotaba de lado a lado mientras se meneaba quitándose los shorts...''
