Bienvenidos a otro capitulo. Me a costado un poquito actualizar. Pero al fin conseguí un buen lugar en la casa para alcanzar la señal de Wi-fi del vecino. :D es broma. Solo lo engañe un poquito para que me diera la contraseña para ''hacer tareas''. Todo sea en el nombre de otra publicación.

Gracias a La historia continua: El padre de Hermione no se traga la noticia todavía jajaja Mi personaje favorito es Theo. Es super protector con su pequeña hermanita.


Capitulo 4

—¿Una fiesta de compromiso? —Draco masculló al segundo que ella cerró la puerta del coche.

Hermione se retorció

—¿Qué se suponía que tenía que decir?

No, para empezar.

—Eres un oportunista. Piensa en ello como la última oportunidad para convencer a la gente de que realmente vamos a casarnos.

Draco se tragó su réplica y encendió la radio.

Hermione tardó unos treinta y cinco segundos antes de quitar la música.

—¿En realidad, te gusta ese ruido?

—¿Por qué iba a escucharla si no?

—Probablemente pienses que te hace parecer sofisticado si le dices a la gente que escuchas jazz.

—¿Y sería mejor escuchar esa mierda de cabra tirolesa qué prefieres?

—Sí. Por lo menos es honesto.

—Tan honesto como los ejecutivos de música de Nashville que pueden manipularla hábilmente en un estudio de grabación de varios millones de dólares, con un equipo de marketing entre bastidores.

—¿Muy molesto?

—Por tu culpa —señaló.

—¿Cómo puede ser por mi culpa?

—Estás en mi coche, poniendo en duda mis elecciones de música —exhaló un profundo suspiro—. ¿Puedes simplemente no hablar durante el resto del camino?

—Bien.

Un minuto más tarde ella sacó su iPod y empezó a cantar. En voz alta. En el momento que Draco estacionó detrás de su edificio, casi deseaba no haberle pedido que no le hablara.

Hermione lo evaluó con frialdad.

—¿Quieres que me quede en el coche contigo mientras llamas a tu madre?

—¿Para qué? ¿Para sostener mi mano?

—Vete a la mierda, Draco. Pensé que a Narcisa le gustaría hablar conmigo, pero puedes tratar con ella tú solo. —Justo cuando agarró la manilla de la puerta para salir, Draco bloqueó las cerraduras automáticas. Hermione se enfrentó a él una vez más, la furia hacía rígidos sus movimientos—. Déjame. Salir.

—Lo siento. Y sí, botón de oro, me gustaría que estuvieras por aquí cuando la llame. —Él le ofreció una sonrisa encantadora—. Mi madre te adora. Ella esperaba que tú y Damien terminarais juntos.

Hermione apartó la mirada.

—Sí, bueno, espero que no sepa por qué eso no funcionó.

—No funcionó porque rompiste con Damien.

Sin respuesta.

Sus largas pausas nunca fueron un buen presagio para él.

—¿Hermione?

—Estás equivocado. Damien rompió conmigo después de que le dijeras que me plantara.

Draco repitió silenciosamente la secuencia numérica de pi hasta el decimoquinto dígito antes de hablar.

—¿De verdad me culpas de la estupidez de mi hermano?

—Parcialmente.

—¿Por qué?

Se giró hacia él.

—Yo no sé por qué Damien te habló de nuestra cita de Año Nuevo con su amigo Logan. Dios sabe que yo nunca le he dicho a ninguno de mis hermanos nada sobre mis aventuras sexuales. Estoy asumiendo que Damien quería... impresionarte o alguna maldita cosa. Todo lo que sé es que Damien me dijo que le dijiste que NO ERA LA MUJER PARA ÉL.

—¿Qué?

—Damien no vino directo y admitió que quería dejarme a causa del trío, pero insinuó bastante convencido que mi comportamiento licencioso, el que disfrutó inmensamente mientras estábamos en el momento, por si te interesa, era por lo que estaba rompiendo conmigo... después de hablar contigo.

—Joder. Damien es un idiota.

—¿No le dijiste nada de esa mierda a él?

—Lo que dije fue que él debía saber que no eras mujer para él, porque no le molestaba ver a su compañero follarte. Le dije a Damien que si te amara, debería haber lanzado a Logan por la ventana del maldito hotel por haberse atrevido a poner sus manos sobre ti. —Draco recordaba haber estado extremadamente cabreado porque su hermano tenía a Hermione Granger en su cama y no era lo suficientemente hombre para mantenerla satisfecha, ni era lo suficientemente hombre para tomar las decisiones.

La comprensión apareció en los ojos de Hermione.

—Hablas en serio.

—Completamente. Ese idiota sacó todo totalmente fuera de contexto y tú me echas la culpa.

—No del todo. Yo sobre todo culpo a Damien.

—Bien. Él no podía manejarte de todos modos, ¿cierto?

—Nones. —Ella le regaló una sonrisa coqueta que hizo apretar sus pelotas—. ¿Crees que se va a disgustar por nuestro compromiso?

—Probablemente. Pero no flipará tanto como tu hermano.

—¿Qué hermano?

—Harry.

Hermione resopló.

—Harry es un gatito. Deberías estar preocupado por Theo, que está siempre armado. Además, él sabe que hubo un incidente... en la boda de Sirius e India.

No era de extrañar que el hombre siempre lo mirara.

—¿Le contaste lo que pasó?

—¿Estás bromeando? Yo no le he dicho a nadie la vergonzosa verdad. Todo lo que Theo sabe es que yo estaba molesta y que fue por tu culpa.

—Fantástico. —Draco pasó sus manos por el pelo platinado otra vez—. Realmente tienes que llamar esta noche a todos, ¿no?

—Síp. Y puesto que tu gente no se reproduce como conejos, tu lista es mucho más pequeña que la mía.

—Mi madre y mi padre querían más hijos. Sería más fácil ahora para ella si tuviera más familiares alrededor... —La culpa apareció. De nuevo. Seguida rápidamente por pesar. Una vez más.

Ella le acarició el antebrazo.

—Siento lo de tu padre, Draco. Lucius fue muy dulce conmigo el par de veces que me encontré con él.

Un hueco vacío se expandía en su pecho cada vez que el nombre de su padre era mencionado.

—Gracias.

—Aunque sea tarde para disculparme... Siento mucho haber sido una idiota hace dos años en el picnic de mi familia. Cuando te vi abatido, pensé que era porque me negué a hablar contigo. No tenía idea de que era porque tu padre había muerto. Después de que Ginny me regañara, fui a buscarte para expresarte mis condolencias, pero ya te habías ido.

—Está bien. Tal vez puedas interceder por mí ante Ginny cuando se entere de que soy el dueño del edificio Sandstone. Me imagino que va a querer romperme algo.

—Trato hecho. —Hizo un gesto a su teléfono—. Ponte las pilas. Voy a pasar el rato hasta que termines.

Su madre estaba fuera de sí por que él hubiera escogido esa "hermosa joven" Hermione Granger por esposa. Pasó más tiempo charlando con Hermione que con él. Tal vez porque Hermione le tomó una foto a su anillo de compromiso con su teléfono móvil y se la envió. Tal vez porque Hermione le rogó que ayudara a Carolyn a planear la fiesta de compromiso. Pero Draco no podía acusar a Hermione de falsedad, porque a ella realmente le gustaba su madre. Sintió la primera punzada de culpa por esta farsa, esto heriría a su madre cuando él y Hermione suspendieran el compromiso.

Un sexy trino de risa llamó la atención de Draco, y vio curvarse los labios de Hermione en una sonrisa.

—Honestamente, no se lo hemos dicho a nadie, así que tu chico no te está dejando al margen, Narcisa. Te lo prometo. Sí. Se lo diré.

—¿Decirme qué?

Hermione apretó el botón de apagado.

—Tu madre dice que tu padre estaría orgulloso de ti.

Más culpa.

—¿Quién sigue en la lista?

—¿No podemos simplemente enviar a todos los demás un mensaje de texto con la foto de tu anillo de compromiso? —Diablos. Eso de verdad sonó quejumbroso. ¿Qué coño le estaba pasando?

—Esa es una gran idea, pero vamos a tomar una foto de nosotros. La luz es toda dorada y resplandeciente ahora mismo. —Ella tiró de la manilla de la puerta. Cuatro veces en rápida sucesión—. Déjame salir.

—La paciencia no es tu fuerte, ¿verdad?

—Es mejor saberlo desde el principio. —Después de que Draco dio la vuelta a la parte delantera del coche, Hermione lo colocó contra el lado del pasajero y se hizo cargo. Él se lo permitió. Por ahora. Pero la vaquera se equivocaba gravemente si pensaba que él era maleable como los hombres con los que generalmente se citaba.

—Pon tu mano aquí. No, aquí. Ahora acércame. Gira tu cabeza sobre la mía. Espera. Quiero captar el anillo en la foto también. —Colocó la mano izquierda en un lugar destacado en el centro de su pecho—. Está bien. Mantén esa hermosa sonrisa a la cuenta de tres. Una. Dos...

En el último segundo, Draco se volvió y la besó en la mejilla.

—Maldita sea, Malfoy. —Ella saltó lejos de él—. Eso estuvo fuera de lugar.

—Te dije que la venganza era una mierda. Así que vamos a ver.

—No. —Hermione levantó la cámara fuera de su alcance—. No la vas a…

—Sí, voy. —Draco le arrebató el teléfono, haciendo clic en la última imagen. Él sonrió. La luz se reflejaba en el brillante pelo castaño de Hermione, creando un efecto de halo. Ella sonreía graciosamente mientras él cariñosamente besuqueaba su mejilla. Giró el teléfono para que ella pudiera ver la pantalla.

—Está bien, pero creo que…

—Cualquiera que vea esto pensará que estamos felices, y ese es el punto, ¿verdad? —Él apretó un par de botones y envió la imagen a cada número de su libreta de teléfonos con el mensaje, ¡Draco Malfoy y yo estamos comprometidos! Besos, Hermione—. Listo. Es un hecho. Ahora todo el mundo lo sabe.

—¿Qué? —Hermione le arrebató el teléfono y lo desplazó hacia abajo—. ¡No, no, no, no! ¿Les enviaste esto a todos? ¿Incluyendo a... Oh mi Dios, Oliver y Justin y Seamus?

—¿Quiénes son Oliver, Justin y Seamus?

—Algunos chicos con los que he estado…

Draco la encajonó contra su coche con su cuerpo, obligándola a prestarle su atención.

—No me joderás, nunca, ¿entendido? No llamarás a otros tipos. No coquetearás con otros tipos. No besarás a otros tipos. No tocarás a otros tipos. Por lo que al mundo le concierne, estamos comprometidos de verdad, y no me avergonzarás a mí, o a ti misma, al actuar de otra manera que no sea locamente enamorada de mí, ¿lo entiendes?

La mirada de Hermione se deslizó a su boca y se humedeció los labios.

Joder. Se había pasado demasiadas horas pensando en qué haría si la boca tentadora de ella estuviera cerca de la suya otra vez. Si bajara la cabeza podría probar la dulzura de esos jugosos labios rojos y carnosos mientras tragaba su gemido de sorpresa...

El teléfono sonó en su mano con un mensaje de texto

Maldito sea el infierno.

—Dije ¿Entendiste?

—Uh-huh. —Ella se quedó mirándolo con esos enormes ojos cafes medianoche.

—¿Nada que decir? —dijo él.

—Sólo una cosa.

—¿Qué?

—¿Muy posesivo?

No sabes ni la mitad. Draco se permitió una sonrisa salvaje.

—Es mejor que lo sepas desde el principio. —Se echó hacia atrás y le guardó el teléfono en el bolsillo delantero de la camisa—. Sube las escaleras y haz tus llamadas. Subiré enseguida.

Hermione se alejó.

Draco buscó en su teléfono móvil hasta llegar a la imagen de compromiso que se había enviado a sí mismo. Mostraba una pareja que parecía salvajemente enamorada. Redactó de nuevo el mensaje de texto y pulsó enviar a todos.

No había vuelta atrás.

Tres horas más tarde, Draco golpeó su almohada de encaje por millonésima vez. No podía sentirse cómodo en esta cama estúpida, llena de bultos, de tamaño enano.

No puedes estar cómodo porque tienes una erección del tamaño de un bate de Louisville.

Miró fijamente a las filas de muñecos de peluche que cubrían las estanterías. Escalofriantes malditas cosas. Luego miró hacia el techo, bien despierto.

Había pasado las últimas dos horas tratando de no mirar boquiabierto las piernas de Hermione. O su culo. O sus tetas. O la pequeña porción de su vientre que provocaba donde sus pantalones cortos dejaban un hueco por la parte delantera. O donde la curva inferior de los cachetes de su trasero se asomaba por detrás.

¿Qué clase de hombre se ponía duro con un par de pantalones cortos de franela?

Él, evidentemente. Ella no lo había provocado deliberadamente tampoco. Si Hermione hubiera salido de su dormitorio con un escaso atuendo de Victoria Secrets, él no hubiera reaccionado.

Cierto. Hermione Granger podría vestir un hábito de penitencia y todavía la desearía.

Lo había ignorado mientras limpiaba la cocina y ordenaba el salón. Le había entregado el control remoto para un modelo antiguo de TV. Hablando de horrores… no tenía una pantalla plana grande, ni cable. Eso tendría que cambiar mañana a primera hora.

Entonces Hermione le deseó buenas noches. A las diez y media. Draco no sabía qué hacer consigo mismo. Podría haber abierto el portátil, pero el trabajo no lo seducía. Vagar por la barra del bar local, solo, no sonaba muy divertido. Ver la televisión imposible. Instaló su cafetera. Luego se fue a la cama.

Y allí estaba con su polla tan rígida como una barra de acero.

Cada vez que pensaba en algo no sexual, como la conversación con Harry, que fue poco más que palabrotas entrelazadas con amenazas; o su conversación con Damien, que fue poco más que la acusación de que Draco había jodido la relación de Damien con Hermione solo para que Draco pudiera tenerla, el latido en la ingle disminuía un poco.

Un poco.

Pero entonces, Hermione, la sexy, atrevida, sensual, la vaquera de olor dulce como el infierno, flotaba en su mente otra vez y lo llevaba de vuelta al punto de partida. Duro, caliente. Odiando no tener salida.

Error. No hay vergüenza en hacerse una paja. No es diferente de cualquier otra noche en tu patética vida sexual.

Cierto. Así que Draco cerró los ojos, separó las piernas y se tomó a sí mismo en la mano. Se imaginó a Hermione levantándose esa camiseta amarilla, revelando una extensión cremosa de su tenso vientre. En su fantasía, su ombligo estaba traspasado con un pequeño cascabel de plata que tintineaba con cada movimiento de sus caderas curvilíneas.

Se acarició el pene desde la raíz hasta la punta.

Ella se deshizo de su camiseta y se tomó los pechos. Eran de tamaño pequeño, pero Draco, de todos modos, no era un hombre de tetas. Sus pulgares se dibujaron círculos alrededor de los pezones rosados, frotándose las puntas hasta que se fruncieron. Ella gimió y se deslizó las manos por su vientre, debajo de la cinturilla de los pantalones de franela, balanceando sus caderas con gusto. Su largo cabello castaño azotaba de lado a lado mientras se meneaba quitándose los shorts. Su coño estaba afeitado a excepción de una pequeña franja de pelo café. Trazó la línea de su raja con su dedo delgado, separando los delicados labios rosados.

Oh joder sí. Su mano sobre su polla se movió más rápido.

La imagen fantasma de Hermione se desvió hacia adelante, su insinuante mirada fija en el movimiento de su puño mientras él se masturbaba. Ella apoyó su pie izquierdo en el pie de la cama, dándole una vista despejada de su sexo brillante. Se metió su dedo medio en el coño y gimió suavemente mientras lo bombeó dentro y fuera. Mostrándole la humedad, mordiéndose el labio mientras se complacía frente a él.

Cuando ella se comenzó a frotar la palma de la mano en su clítoris y a pellizcarse el pezón, el slap, slap, slap de Draco trabajando su polla se hizo más fuerte. Hermione sacó los dedos de su sexo jugoso y los chupó con su traviesa boca.

Draco se perdió, tirando con furia de su pene hasta que su semen brotó y recubrió su mano.

Después de recuperar el aliento, abrió los ojos. Solo en su habitación, pajeándose por una ilusión otra vez. Pero, maldita sea, qué ilusión.

¿Qué pasaría si no lo fuera? Una vez que la noticia de su compromiso se extendiera, todo el mundo asumiría que dormían juntos. ¿Y si tuviera a Hermione como su compañera de juegos sexuales por un tiempo?

Seguro. Hermione iría a por ello totalmente. Sin pensar en el hecho de que no pudieran soportarse. Y al menos en su fantasía Hermione no había hablado y lo había arruinado, como estaba seguro de que haría en la vida real.

No. Era mejor tener la fantasía en este caso.

Decidido, Draco finalmente se relajó lo suficiente para dejarse ir hacia el sueño.

A las siete de la mañana un desconocido zumbido chirriante despertó a Hermione. Saltó de la cama en ropa interior y una camisola y corrió a la cocina, pensando que un aparato había explotado. Pero el ruido era de una cafetera de lujo. Los granos se estaban moliendo, el vapor se elevaba, el agua silbaba y reventaba. Un ruidoso clic y el aroma de café caliente y fresco comenzó a salir.

A Hermione se le hizo la boca agua.

—Una belleza, ¿no?

La voz profunda de Draco, áspera por la mañana le envió un cosquilleo agradable por la espalda.

—Es malditamente ruidosa. ¿Hornea panecillos también?

—No lo necesita. Hace el mejor café del mundo y te olvidarás de todo acerca de panecillos, una vez que lo pruebes. Si me lo pides de buena manera incluso podría permitirte tomar una taza.

—Si me lo pides de buena manera, incluso podría permitirte pedir prestada una taza.

—Esta… —se armó con un tazón del estante para platos— …estará bien.

Ella arrancó su taza favorita fuera de su alcance.

—Huh-uh. Busca otra y mantén tus garras fuera de esta.

—¿Eres siempre tan gruñona por las mañanas?

—Sí. Acostumbrarte.

—Tal vez deberías volver a la cama.

—Bien. —Hermione giró sobre sus talones y cerró de golpe la puerta de su dormitorio. Ella puso su tazón favorito de la UWYO en la mesita de noche y se tiró sobre la cama.

Maldita sea. Ella no quería compartir su apartamento ni nada con Draco. No el café. No una pequeña charla. Nunca podría sobrevivir a este falso compromiso. Nunca. Puede ser que también le devolviera el ostentoso anillo, junto con unas realmente desagradables cuatro verdades.

—¿Hermione?

Ella levantó la cabeza y lo miró.

—¿Qué?

—Estaba bromeando sobre mandarte de vuelta a la cama. ¿Querías café?

¿Qué diablos? ¿Por qué tenía Draco que ser amable con ella?

Sólo déjate llevar.

Hermione respiró lenta y profundamente.

—Por supuesto. Sólo déjame ponerme algo.

La mirada de Draco subió por su cuerpo sistemáticamente. Cuando sus ojos se encontraron, el calor y el interés que vio la dejaron de una pieza.

—No hay necesidad de vestirse por mi causa. De hecho, lo único que necesitas es tu taza especial, vaquera.

—¿Sugieres una charla de café con ropa opcional?

Su sonrisa en respuesta fue decididamente malvada.

—Funciona para mí.

El hombre estaba teniendo éxito en mantenerla fuera de su equilibrio.

Se desvió al baño y se cepilló los dientes, pero no trató de arreglarse el cabello indomable. En el área de cocina, se sentó frente a Draco en el comedor pequeño.

Le sirvió café de una aislada jarra plateada.

—Creo que no te pregunté anoche si tenías una reunión con Chet y Remy hoy.

—Nos reuniremos con ellos a las dos.

Draco frunció el ceño.

—Tenía la esperanza de salir de esto a primera hora de la mañana.

—Están empleados en un trabajo fuera de Aladdin y eso fue lo más temprano que podían escapar. —Hermione sopló en su taza de café antes de tomar un sorbo. Oh. Era divino. No muy amargo, ni muy suave. Tomó otro sorbo. Síp. El segundo tan bueno como el primero.

—¿Te gusta?

—Mmm-hmm. Sin embargo, encuentro… interesante que de todas las cosas que podrías haber traído de tu casa en Denver, una cafetera encabezara la lista.

—No es sólo una cafetera, es la cafetera, —se burló él—. El primer sistema de colado de café todo-en-uno utilizando el método de la prensa francesa. Y sólo compro granos de café de Guatemala de libre comercio lo que hace que la experiencia del café cercana al…

—¿Orgasmo? —Le facilitó ella.

—Un sentido de humor sucio y mezquino a primera hora de la mañana. Debo aprender aún a que me guste. —Sonrió cuando ella le sacó la lengua—. Después de llamar a la compañía de cable y que nos enganchen al siglo XXI, me dirigiré a Spearfish y compraré una TV nueva antes de la reunión de las dos.

—¿Por qué? Yo no veo mucha televisión.

—Yo lo hago.

—¿Cuánto planeas estar aquí?

—Lo que sea necesario.

—¿Estoy asumiendo que la tele irá a tu habitación?

—¿Dónde la pongo, en medio de todos esos animales de peluche? —Draco sacudió la cabeza—. Irá en la sala de estar.

No discutas. Él sólo te recordará que es dueño del apartamento y que puede poner cualquier cosa donde malditamente quiera.

—Lo que sea. Me voy a la ducha. —Tal vez fue mezquina, pero se quedó bajo el agua hasta que no quedó ni una gota de agua caliente. Se untó con su loción favorita, Sueño de lilas de Sky Blue, de pies a cabeza, y pasó un peine por su cabello enredado, diciendo que estaba bien. La mayoría de los días no protestaba por su apariencia. Con la excepción de hoy porque no quería que Draco Malfoy pensara que ella no estaba a su altura.

Normalmente, iría caminando desnuda a su dormitorio, pero con Draco aquí... Su niña mala interior la instó a pasear lentamente sacudiendo su culo desnudo al cruzarse con él. Su niña buena interior remilgadamente le recordó que se cubriera, así ni un centímetro de piel fuera visible.

Su buena chica interior ganó para variar. Se envolvió una toalla alrededor de su torso antes de escabullirse a su habitación.

Hermione acababa de vestirse cuando oyó fuertes golpes en la puerta. Temprano para visitas, pero ella sabía quién había aparecido por sorpresa. Sin culpa. Ginny estaba en el rellano, agarrando la mano de James.

—¿Qué es ese montón de basura sobre tu matrimonio con Draco Malfoy ? —exigió Ginny.

—No es basura. —Hermione palmeó sus manos y James corrió a sus brazos con una risita de muchachito que derretía el corazón. Ella lo levantó y lo hizo girar con más risas—. ¿Extrañaste a tu tía, James?

—Uh-huh.

Ella lo miró por encima, completamente enamorada. Con su cabello oscuro y desgarbada constitución, Foster era la viva imagen de su padre, Harry, si no fuera por el color azul de sus ojos, que había heredado de Ginny.

Él le dio una palmada con sus manos en sus mejillas.

—¿Jugamos al Lego?

—Te juro que sólo me quieres por mis juguetes. —Ella lo besó en la frente antes de él se bajara. Cogió la caja del armario de juguetes y vació el contenido sobre la alfombra—. Él o bien va a llegar a ser un albañil o un constructor de casas.

—Estás eludiendo la pregunta. Quiero todos los detalles, Hermione Jean Granger, y los quiero ahora.

Hermione suspiró.

—Sé que no puedes tomar un café en tu condición, pero ¿quieres un vaso de zumo?

Ginny cruzó los brazos sobre su pecho en una postura beligerante.

—Nones. Suéltalo. Ahora.

—Hace unos meses me compré un edificio en Moorcroft para convertirlo en una clínica…

—¿Y no me contaste eso tampoco? Vaya, Herms, pensé que era tu mejor amiga y ahora descubro…

—Tú eres mi mejor amiga, pero esto era algo que no podía hablar con nadie.

—¿Nadie, excepto Draco Malfoy? —replicó Ginny.

¿Cómo se suponía que tenía que convencer a Ginny, que podía oler una mentira a veinte pasos, de que el compromiso con Draco era real? En el estado hormonal de Ginny, bromeando, engatusando y esquivando sólo la molestaría. Lo mejor era ir a la defensiva. Hermione ofreció una sonrisa frágil.

—Es difícil de creer, pero tengo una vida fuera de Sundance y la familia Granger. Desde que me paso la mitad del tiempo trabajando en el Hospital de Veteranos en Cheyenne, no se sabe nada de esa parte de mi vida.

—Así que ponme al corriente.

Después divagando sobre su necesidad de secretismo, suspiró.

—Para acortar el cuento, me puse en contacto con una empresa certificada para la restauración histórica, sólo para descubrir que Draco es el propietario de la empresa. Nos pusimos a hablar y cuanto más tiempo pasamos juntos, más las cosas... habían cambiado entre nosotros.

—¿Cuánto hace que este "cambio" ha tenido lugar?

—Dos meses. Más o menos.

—¿Y no se te ocurrió mencionar a mí ni a nadie más en la familia que te habías enamorado del hombre que solías odiar?

—No es así…

—Lo es para mí. Todavía lo odio en tu nombre, H... —Ginny arrugó la nariz—. No me puedo sacar de la cabeza el hecho de que vas a casarte con él.

—El odio es una palabra muy fuerte para el hombre que es tu casero —dijo Hermione con sorna.

—¿Mi casero? —Sus ojos se abrieron al comprender—. ¿ Dewey's Delish Dish?

—Sí, lo que significa que también es el casero de Tonks por Por Healing Touch Massage, y el casero de India por India's Ink, y el casero de Skylar por Sky Blue.

—Me estás tomando el pelo. ¿Draco es el dueño del edificio Sandstone?

—Uh-huh. Draco Malfoy es Western Property Management. Evidentemente, él es dueño de una media docena de diferentes propiedades de alquiler en varios estados.

Después de un minuto o así, Ginny habló,

—¿Así que Draco ha estado riéndose de nosotros manteniendo guardada esa información?

—Tendrás que preguntarle a él. —Y Hermione no podía esperar para presenciar la reacción de India. Hablando acerca de querer romperle algo. Esa mujer redefinía el término en tu cara y era diez veces peor cuando estaba cabreada. Je, je.

La puerta del baño crujió. Hermione y Ginny se giraron hacia el sonido. Draco salió a grandes zancadas.

Hermione apretó la mandíbula para evitar que se le cayera al suelo. Mierda. Draco estaba sin camisa. La parte superior de su cuerpo era una masa de músculos definidos, sus pectorales, bíceps y tríceps eran tan perfectos como la lisa piel de mármol que cubría su cuerpo inmenso. Su cintura bajaba en un abdomen plano y caderas delgadas, abrazada por los jeans de cintura baja. Nunca había visto a Draco vistiendo vaqueros desgastados. El hombre que vivía en trajes... parecía bien adecuado para los 501s.

Las puntas de su cabello platinado, húmedo, rozaban sus hombros, lo que reforzaba su aspecto salvaje. Su boca se curvó en una sonrisa seductora cuando su mirada conectó con la de Hermione.

Una potente lujuria la arrolló.

Draco cruzó la habitación con la gracia de una pantera.

Su cuerpo se puso rígido cuando él le acarició el costado de su cuello y puso sus manos grandes alrededor de sus brazos.

—No me dejaste agua caliente de nuevo, nena. Tuve que tomar una ducha fría.

Oh diablos. Olía delicioso. A pesar de su afirmación de agua fría, su pecho se sentía lo suficientemente caliente como para quemar la ropa.

—Lo siento. Tal vez deberías convencer al casero para que reemplace el pequeño y sobrecargado calentador de agua.

—Tu encanto hace lo que quieras conmigo. Y una ducha de agua fría fue probablemente lo mejor para mí esta mañana después de anoche. —Draco se enderezó y sonrió a Ginny —. Señora Granger. Me alegro de verte. —Su mirada por un momento cayó a su hinchado abdomen—. Felicidades. ¿Para cuándo esperas?

—Cuatro meses. Toma esto en consideración cuando estéis escogiendo una fecha de boda. Hermione no quiere a su madrina de honor embarazada de nueve meses en las fotos de la boda.

—Tomo nota —murmuró Draco.

—¡Mira! —gritaron a sus espaldas.

Se volvieron hacia James, que había apilado los Lego con la forma de una casa.

—Eso está muy bien. —Draco se agachó y admiró la creación de James —. Es interesante cómo utilizas el rojo en la parte inferior y el amarillo en la parte superior. Muy original.

Foster parpadeó sus azules ojos a Draco.

—Es un poco tímido —dijo Ginny.

—Nah. Solo está pensando. Eres un artesano, ¿no? Yo también. Vamos a ver lo que puede ocurrir. Yo solía pasar horas jugando Legos. Me olvidé de lo mucho que me gustaba. —Draco se sentó junto a James y agarró cuatro largas secciones de bloque blanco para alinear la base.

Hermione se derritió un poco por Draco, viéndolo jugar absorto con su sobrino. Nunca imaginó que sería el tipo de persona que se sentara en el suelo y jugara a los Legos.

No te dejes engañar por su lado más suave. Que no es real. Es parte de la estafa.

¿No es cierto?

Ginny tiró de Hermione a la cocina. Susurró con fiereza.

—Está bien. Tengo que admitir que veo su atractivo. No sólo es increíblemente guapo, tiene un cuerpo increíble y le gustan los niños…

—Y no te olvides que está forrado —agregó Hermione.

Ginny la envolvió en su brazo.

—Esa no es la forma de elegir al hombre con el que vas a pasar el resto de tu vida. ¿Me imagino que el sexo es bastante movido también?

Hermione apartó la mirada y rezó para que Ginny lo dejara.

No hubo suerte.

—Oh. Mi. Dios.

No pudo mirar a Ginny, por temor a que su mejor amiga hubiera adivinado la verdad sobre la situación de Draco.

—¿Qué?

—Este es el adecuado de verdad para ti, ¿no?

—¿Por qué dices eso?

—Debido a que no me estas deleitando con los cuentos del tamaño de su pene, o como follaron en el baño del Coors Field, o cómo se la hiciste en una carretera de montaña con curvas, o los trucos perversos que puede realizar con su larga lengua.

—¿Y?

—Así que, quedándote los detalles íntimos para ti significa que lo que pasa entre vosotros dos es demasiado personal para compartir.

O que no hay ningún detalle bajo y sucio para compartir.

Ginny abrazó y sollozó en su oído.

—Estoy feliz por ti, Herms. Incluso si Draco no es el hombre que yo elegiría para ti.

Yo tampoco.

—Gracias.

Hermione suspiro de alivio en silencio. Si había convencido a Ginny acerca de la legitimidad del compromiso, estaría fuera de peligro en tanto el resto de su familia se lo tragara.

—¿Qué está pasando? —Draco rodeó la esquina con James, quemando a Hermione con una mirada.

—Charla de Chicas. Ginny tiene grandes ideas para los arreglos de centro de la fiesta de compromiso. Un ramo de flores silvestres de Wyoming.

Draco levantó la mano.

—Prometiste que no habría detalles de la fiesta, ¿recuerdas? Necesito las llaves de tu camioneta para mi viaje a Spearfish.

Hermione abrió la boca para dar un grito pelado, Oh absolutamente no, no tocarás mi camioneta cuando se dio cuenta del desafío en sus ojos.

—Draco, cariño, yo puedo conducir. De hecho, me encantaría ir contigo ya que hemos pasado tan poco tiempo juntos recientemente.

—¿Ves lo dulce que es? —Draco le dijo a Ginny con una sonrisa totalmente falsa—. Pero me doy cuenta de que tienes un montón de cosas que hacer en la casa hoy, cocinar, limpiar, planchar mis camisas de trabajo, organizar mi lado de la cómoda, antes de estudiar minuciosamente los planos con los de Construcciones West esta tarde.

—Eso es verdad. —Ella dejó escapar un suspiro dramático—. Intercambiar los coches hoy funcionará de maravilla.

La alarma bailó en los ojos de Draco.

Ella se mordió la mejilla para detener la risa. Draco mimaba su BMW 760Li. La idea de entregarle las llaves le daría un colapso nervioso.

Qué bien se lo merecía.


Eso es todo por este capitulo amigos. Ahora un adelanto del próximo:

''… ¿qué es esta estupidez de que tú y Draco Malfoy vais a casaros?

El hermano mayor número cuatro no se andaba por las ramas. Ella le dio tiempo para que se retractara de su irritante declaración. Cuando no lo hizo, le ofreció un soberbio:

No es una estupidez.

Theo se sacó las gafas. Sus ojos disparaban fuego.

Sí, lo es. Te conozco. He visto el veneno en tus ojos cuando lo miras, así que no me vengas con esa mierda de "Estoy locamente enamorada de él". Desembucha. Ahora mismo…''