Bienvenidos a otro capitulo. gracias por sus follows y reviews. espero disfruten este capitulo. cuyos personajes son de JRowling no mios


CAPÍTULO 05

—Veo que algunas cosas no han cambiado entre ustedes dos —dijo Ginny —. Se está armando una pelea y no quiero estar cerca durante la reconciliación. —Tomó la mano de James —. Vamos, hijo. La tía Luna tiene un tazón de Cheerios con tu nombre abajo en Dewey's.

James ni le dio a Hermione un abrazo de despedida. La única cosa que le interesaba al chico más que los Legos era la comida.

La puerta se cerró.

—¿Le dijiste a ella la verdad? —preguntó Draco.

—No. Ella piensa que porque no la he regalado con las historias de nuestras pervertidas proezas sexuales esto debe ser amor, verdadero amor —dijo ella hablando como bebé.

—Citar La Princesa Prometida no alejará mi atención del hecho de que no conducirás mi coche hoy ni ningún otro día, botón de oro.

—¿Por qué no? Estamos comprometidos. Es mi derecho conducirlo, especialmente si tú sales en mi camioneta.

—¿Dónde tienes que ir hoy?

A ninguna parte, pero ella no iba a admitirlo ante él.

—Tengo una vida, Draco. Tengo un trabajo. Necesito un coche. Y no, no le pediré a nadie que me transporte por el pueblo cuando hay un coche en perfecto estado parado en el estacionamiento. Además, la gente murmuraría que mi prometido no confía en mí para tocar su precioso Beemer.

Draco se inclinó sobre ella.

—Yo no confío en ti. ¿Tienes alguna idea de lo que pagué por ese coche?

—¿Demasiado? —preguntó ella con dulzura.

Él gruñó.

—¿A quién le importa? Es sólo un coche.

—¿Sólo un coche? Es una hazaña de ingeniería alemana

—¡Tremenda hazaña! No tiene un maletero lo bastante grande más que para meter una cafetera francesa hecha en China y una bolsa de granos de café de Guatemala. —Cuando él resopló, ella le pinchó el pecho con su dedo índice—. Este es el trato. La única manera de que yo te permita tomar prestada mi camioneta para recoger esa importante TV de pantalla grande es si tú me dejas conducir tu coche.

Draco caminó hacia la sala. Masculló para sí mismo y se devolvió hacia ella.

—De acuerdo. Pero si algo pasa, y me refiero a una leve salpicadura de una piedrecilla o un pequeñísimo rasguño, te arrancaré el pellejo, ¿entendido?

—Completamente. Lo trataré como si fuera mío.

Y esa fue probablemente la razón por la que Hermione recibió una multa por exceso de velocidad ni dos horas después.

Pero había sido tan condenadamente tentador. ¿Un V-12 con 360 caballos bajo el capó? ¿Y un largo tramo de un vacío camino negro delante de ella? Puro cielo.

Ella había omitido mencionarle a su prometido su amor por los coches rápidos. Cambiar su viejo Corvette, después de los años que había pasado sorteando a toda pastilla el tráfico de Denver y pisando el acelerador en las carreteras desiertas del oeste, le había roto el corazón. Pero cuando Hermione volvió a casa en forma definitiva, sabía que el clima de Wyoming podía cambiar en un instante. Hacer el largo y solitario viaje entre Sundance y Cheyenne en los meses de invierno era peligroso y necesitaba una camioneta con tracción en las cuatro ruedas.

Así que si Hermione tropezaba con la oportunidad de meterle mano a un coche hecho para ser conducido duro, rápido y libremente, ella lo hacía sin una pizca de culpa.

Para su mala suerte, había pasado volando frente a una patrulla del Sheriff del Condado de Crook cuando había alcanzado la marca de los doscientos kilómetros por hora. Cuando las luces intermitentes finalmente la alcanzaron, tuvo la esperanza de que el Sheriff Shortbull estuviera al volante. La dejaría ir con una advertencia. Siempre lo hacía. Se fabricó una encantadora pero contrita sonrisa.

Hermione vio por el espejo retrovisor como la puerta del conductor de la patrulla se abría. Su sonrisa se secó. Su estómago bajó. La inconfundible forma descomunal de su hermano Theo se dirigía hacia ella.

¡MIERDA!

Bajó la ventanilla a regañadientes.

—Puedo explicar…

—Licencia y registro.

—Theo. En serio. Sólo escucha por un segundo.

Él metió la cabeza dentro del coche.

—Ni. Una. Otra. Palabra. Licencia y registro.

Hermione abrió la guantera y encontró el registro del vehículo justo donde se suponía que estaría. Lo pasó junto con su licencia por la ventanilla, esperando mientras Theo hacía su asunto policial.

—Sal del vehículo y ven conmigo.

Hermione caminó de mala gana hasta el lado del pasajero de la patrulla y se subió.

—¿Realmente te dejó Draco conducir su coche? ¿O se lo robaste cuando no estaba mirando?

—Me dejó tenerlo. Intercambiamos. Él necesitaba mi camioneta.

—¿Él sabe que manejas como una idiota?

Ella lo miró airada.

—Y a propósito, ¿qué es esta estupidez de que tú y Draco Malfoy vais a casaros?

El hermano mayor número cuatro no se andaba por las ramas. Ella le dio tiempo para que se retractara de su irritante declaración. Cuando no lo hizo, le ofreció un soberbio:

—No es una estupidez.

Theo se sacó las gafas. Sus ojos disparaban fuego.

—Sí, lo es. Te conozco. He visto el veneno en tus ojos cuando lo miras, así que no me vengas con esa mierda de "Estoy locamente enamorada de él". Desembucha. Ahora mismo.

La verdad es que Theo la conocía hasta la médula. Y ella tenía una sola oportunidad de desviar la conversación.

—Muy bien, sabelotodo, si me conoces tan bien, entonces, ¿En que he estado trabajando durante los últimos cuatro meses?

Él la miró con su mirada de puedo meter tu inteligente culo a la cárcel.

Hermione no se echó para atrás.

—No tienes idea, ¿verdad?

—Bueno, cariño, en lo que sea que hayas estado trabajando en secreto, has hecho un maldito buen trabajo en ocultarlo, no sólo a mí, sino que a la familia. Y yo sabría todo sobre ocultar cosas, ¿no? Entonces, ¿quién mejor que yo para descubrir la verdad?

—Pero…

—Uh-uh. No he terminado. Lo que sí sé, hermanita, es que Draco Malfoy te hizo algo en la recepción de la boda de Sirius e India que te hizo llorar. Nunca he presionado sobre el asunto, incluso cuando quería castrar al hijo de puta por lastimarte. Y, ¿si hubiera pensado que te había herido físicamente? Lo habría matado en el acto. Punto.

Glup.

—Así que dime la verdad.

Ella odiaba mentirle a su hermano. Theo consideraba que mentir era el mayor pecado, la traición más grande, pero lo hizo de todos modos.

—Sí, odiaba a Draco. Sin duda hemos tenido un pasado difícil. La razón por la que no te he contado lo que pasó entre nosotros esa noche es porque es entre Draco y yo. Tú también me conoces bastante bien, si él me hubiese lastimado, yo le habría cortado la polla antes de que tú hubieras tenido la oportunidad. Dicho esto, yo he cambiado. Draco ha cambiado. Cuando necesité su ayuda, él de verdad me ayudó.

La mirada de ojos entrecerrados que él había heredado de su padre apareció de nuevo.

—¿Ayuda con qué?

—Con el edificio que compré en Moorcroft.

—¿Qué edificio? Jesus, Hermione, ¿por qué no he oído hablar de eso hasta ahora?

—Porque no es asunto tuyo. —Hermione lo explicó por trillonésima vez. Theo no estuvo más feliz con la explicación de lo que habían estado los demás.

—Nosotros, yo, Remus, Cedric, Sirius, Harry y Fred, George, Percy y Bill te habríamos ayudado a echar un vistazo. Somos la familia. Deberías haber acudido a nosotros primero.

—Hasta donde yo sé, ninguno de vosotros tiene licencia de la Sociedad Histórica de Wyoming para facilitar la aprobación de mis planes de remodelación. Draco sí. Así que todo lo que tú, Remus, Cedric, Sirius, Harry, Fred, George, Percy, y Bill podríais haber hecho es decirme que el edificio necesita un montón de trabajo, lo que yo ya sé. Para ser justos, si hablé con Chet y Remy, así que ya reuní toda la ayuda experta que necesitaba sobre el tema de la construcción. Lo que necesito de ti ahora mismo es tu apoyo en otras cosas.

—¿Por ejemplo?

—No me hagas problemas por mi compromiso con Draco. Él es mi... elección.

—Está bien. Lo dejaré por ahora. Pero aun así te multaré por conducción imprudente.

Hermione tomaría gustosamente la multa de doscientos dólares en lugar de someterse al continuo escrutinio de Theo. Ella sonrió.

—¿Dónde firmo?

Draco se detuvo detrás de su BMW en el estacionamiento del Edificio Brewster e hizo un recorrido visual de los daños. Por suerte para esa vaquera respondona, todo se veía bien.

Volvió a asegurar los amarres de las cajas en la parte de atrás de la camioneta y agarró su portapapeles antes de dirigirse a las escaleras.

Adentro, dejó que el ambiente del pasado y la promesa del futuro lo inundaran. A veces, cuando se paraba en un edificio antiguo, juraba que la energía de los habitantes anteriores lo rodeaba. Guiándolo a considerar el pasado. Este proyecto no era diferente, a pesar de las extrañas circunstancias.

Draco echó un vistazo al techo de hojalata pintada. Tomó notas. Chequeó las paredes combadas. Cada pulgada de listones y yeso tenía que salir. Al arrancar la plomería en el piso superior se solucionarían los problemas causados por el daño de agua. Deambuló, medio escuchando el golpear y entrechocar de las herramientas.

Una larga escalera en espiral subía por el lado derecho, terminando en un balcón. La barandilla curvada estaba en buena forma, a pesar de que las balaustradas de madera habían desaparecido. Necesitaría una solución específica para esas reparaciones en los planos de remodelación. Ya que la escalera era el foco arquitectónico de la habitación, era necesario conservar tanto del diseño original como fuera posible.

Había garabateado otra pregunta acerca de sustituir las ventanas de vidrios individuales frente a las oficinas en el balcón, cuando Hermione dobló la esquina hecha un bólido, llevando un pedazo de tabique podrido. Lo lanzó afuera por la puerta lateral con un gruñido.

—Mierda asquerosa.

—¿Qué era?

Ella jadeó y se giró de golpe.

—Whoa. No sabía que estabas aquí.

—Lo supuse. ¿Qué estabas tirando?

—Alguien puso un pedazo mohoso de estuco delante del acceso de la antigua caldera y la selló, probablemente con la ayuda de un galón de orina de ratón. —Ella se estremeció—. Una porquería repugnante y maloliente.

—¿Están por ahí Chet y Remy?

—Sí. —Hermione silbó agudamente—. ¡Chicos! Draco está aquí.

Draco dio un respingo.

—Un aviso sobre tu silbido ensordecedor no estaría mal la próxima vez.

—¿Dónde estaría la diversión en eso?

Dos chicos bajaron por las escaleras. Ambos de treinta y tantos años. El hombre alto y fornido, tenía el pelo rizado castaño claro y ojos oscuros. El hombre más bajo y más corpulento tenía el pelo castaño oscuro y ojos claros. Los Primos de Hermione. Draco recordaba vagamente haberlos conocido en la boda de Harry. Les extendió la mano.

—Draco Malfoy. Consultoría Full Circle.

El hombre más alto habló primero.

—Chet West. Construcciones West.

El tipo más bajo se metió entre ellos.

—Remy West, también de Construcciones West. La prima Hermione aquí nos dijo que eres el dueño del Edificio Sandstone. ¿Es eso cierto?

Draco asintió con la cabeza.

—Vosotros chicos hicisteis un gran trabajo en esa remodelación.

—Como que tuvimos elección —dijo Chet—. Ahora sé porque fuiste tan rompe huevos sobre la aprobación de los planos. Los arquitectos como propietarios son la peor pesadilla de los constructores.

—Y sin embargo habéis vuelto por más.

Remy sonrió.

—No somos tontos. Puedes ser un dolor en el trasero, pero pagaste muy bien y nos diste una buena recomendación.

—¿Cómo es que yo no supe eso? —preguntó Hermione a sus primos.

—Porque mantenemos nuestra boca cerrada. Cueste lo que cueste. —La mirada de Chet se movió entre Hermione y Draco—. Vosotros también. Hermione ni una vez mencionó estar involucrada contigo a un nivel personal. Ella jugó toda tímida y reservada acerca de su ayuda "experta".

Draco levantó una ceja a Hermione.

—Hemos sido discretos, ¿no es así botón de oro? Ahora estamos comprometidos y no se puede negar que soy un hombre afortunado. —Cuando él trató de poner su brazo alrededor de ella, ella dio un respingo. La maldita mujer podría por lo menos fingir que no lo rechazaba cuando la tocaba. Sólo por ser terco, la atrajo a su lado, manteniendo sus cuerpos en contacto—. Vamos, Hermione, no hay necesidad de ser tímida. Estamos con la familia. —Le besó la coronilla—. En verdad es dulce que sea tan del tipo de novia que se ruboriza, debajo de ese exterior de vaquera arrogante.

Hermione se quedó inmóvil, y luego se puso rígida de furia.

Draco se preguntó si debería haber llevado un protector testicular.

Chet se dirigió a Hermione.

—La tía Caro va a dar una gran fiesta para vosotros, ¿eh?

—El próximo fin de semana. Nos encantaría que vinierais, pero os advierto, mis hermanos andarán a la caza de vosotros.

—¿Por qué?

—Por guardar el secreto de la compra del edificio.

—Deja que los Granger lo intenten —dijo Remy—. Nosotros no nos echamos atrás por nadie. Nuestra palabra es nuestra garantía.

—Amén hermano. —Chet y Remy golpearon puños

—Hablando de garantía... los documentos de vuestro negocio están al día. Si Construcciones West llegó a un acuerdo con Hermione sobre funciones específicas, costos de proyecto, sobrecostos potenciales y los plazos para cada etapa, por lo que a mí respecta, estamos listos para partir el lunes.

—Siento un pero.

Los dientes de Draco destellaron ante Chet.

—Un par de consideraciones menores que no tienen que ser tratadas hoy, pero me gustaría aclararlas la próxima semana. ¿Es un trato?

—Demonios sí, trato hecho. —Remy estrechó la mano de Draco primero, seguido de Chet.

—Gracias. Una cosa más. ¿Estaríais interesados en remplazar el calentador de agua en el apartamento de Hermione? No sabía lo malo que estaba hasta que empecé a quedarme con ella.

—Seguro. ¿Quieres que lo hagamos ahora?

—Si tenéis tiempo.

—Síguenos a la tienda de materiales de construcción. Estoy bastante seguro de que Jeb mantiene una unidad extra por ahí. ¿Tienes una camioneta?

Hermione resopló.

—¿Crees que puedes meterlo en el maletero de tu Beemer?

—Tengo la camioneta de Hermione, pero la parte de atrás está llena de equipos electrónicos.

—No hay problema. Recogeremos el calentador, nos reuniremos en el apartamento y te ayudamos a descargar. —Remy golpeó a Hermione ligeramente en el brazo—. Te conseguiste uno bueno aquí, Herms.

Cuando estuvieron lejos para oírla, Hermione murmuró,

—Que bobos por una billetera abierta.

—Tan pronto como se hayan ido esta noche, vamos a tener una seria discusión sobre un par de cosas. —Draco sostenía las llaves de Hermione, con la cadena con el patito de goma, en frente de su cara con el ceño fruncido—. Devuélveme mi coche.

—No hasta que hayas descargado tu mierda de mi camioneta.

De vuelta en el apartamento, Chet y Remy acarrearon las voluminosas cajas, insistiendo en ayudar a Draco a montar la TV después de instalar el nuevo calentador de agua. Cuando se marcharon eran pasadas las ocho.

Draco la sintió instalarse frente a él y abrir una botella, una botella de cerveza que él había comprado.

—Dijiste que teníamos que hablar. Así que habla.

—Dame un segundo para disfrutar de mi cerveza antes de que te lances a una discusión conmigo, ¿vale?

—No siempre discuto contigo.

—Sí, lo haces.

—No, no lo hago.

—¿Ves?

Hermione resopló impaciente.

—Lo siento.

Él trató de acomodarse en el sofá ladeado mientras bebía su cerveza y ordenaba sus pensamientos. Mejor saltar de una vez que meterse de a poco en el agua, sabiendo que el tiburón mordería de todos modos.

—¿Por qué te sobresaltas cada vez que te toco?

—Bueno, duh. No estoy acostumbrada a que me toques, Draco.

—Bingo. Tienes que acostumbrarte. —Draco no rompió el contacto visual—. Ven aquí a mi lado.

Su burlón "No gracias, estoy perfectamente cómoda aquí" le cayó jodidamente mal.

—Ven aquí. Ahora. O te recogeré y te arrastraré. —Su pequeño destello de miedo lo hizo retroceder—. Sólo hazlo. Por favor.

Hermione se encogió de hombros y se dejó caer a su lado.

—¿Y ahora qué?

Draco puso su mano en su muslo derecho. Ella saltó y le sacó la mano de un golpe.

—¿Ves lo que quiero decir?

—Maldición. No pensé. Sólo reaccioné.

—Lo que significa que necesitamos condicionarte para que cambies tu reacción.

Sus ojos se llenaron de escepticismo.

—Supongo que has descubierto una manera de "condicionarme".

—Tengo una o dos ideas.

—Esto debería ser divertido —refunfuñó ella.

—Oh, definitivamente divertido. —Él sonrió abiertamente, sabiendo que no parecía arrepentido y no le importó—. No confías en mí, ¿verdad?

—¿Por qué debería?

—Tal vez esa es la base de nuestro problema.

—No. La base de nuestro problema es que no nos caemos bien, Draco. Lo que hace que sea difícil tener confianza. ¿Por qué no me hablas de ese método de acondicionamiento?

—Prefiero mostrártelo. —Él colocó suavemente su mano en la cara de Hermione y ella se sobresaltó—. Relájate.

—¡Lo hago! —exclamó ella, esquivándolo.

Draco retiró su mano, esperó un segundo, y luego le acarició la mejilla con el dorso de los nudillos.

Ella saltó de nuevo.

—Maldita sea, Hermione, no es que te vaya a golpear. Quédate quieta.

—Al menos si me fueras a golpear yo podría golpearte de vuelta.

Su mano se paralizó.

—¿Preferirías que te golpeara a que te toque?

Hermione mantuvo su cuerpo inmóvil, lo que no le brindó a Draco un estímulo mayor que su encogimiento.

Grandioso. Entre Pansy que lo había dejado y el incidente con Hermione, que lo afectaba mucho más de lo que jamás se admitiría a sí mismo, su ego sexual había recibido un duro golpe en los últimos años. ¿Estaba haciendo todo esto mal?

Ella exhaló.

—Está bien. Prueba de nuevo.

Él puso su mano sobre su rodilla.

—Tal vez deberíamos empezar aquí.

—¿Ves? Apenas me sobresalté.

—Eso es alentador. —Draco acarició ligeramente la suave piel. Ella no se opuso. Esto podría funcionar si él lo hiciera de a poco.

Si claro, si tienes suerte tal vez la espinosa mujer te dejaría tomar su mano mañana.

El cínico sexual dentro de él se rio de que sólo un idiota desesperado llegaba a excitarse por tocar la linda rótula de Hermione.

Mierda. Esto no era para nada él. Esperando. Pidiendo permiso. Él era grande y estaba a cargo.

—Tal vez deberíamos comenzar contigo sirviéndome tequila —musitó Hermione.

Draco frunció el ceño.

—¿Tienes que estar borracha sólo para hablar conmigo?

—Tú preguntaste.

—¿Puedes dejar de llevar la contraria por un maldito segundo?

Hermione abrió la boca, probablemente para disparar, no te llevo la contraria, pero la cerró.

Ah. Progreso. Mientras él esperaba que ella reiniciara la conversación, pasó ligeramente su pulgar por la rodilla de Hermione.

—¿De qué debemos conversar? —entonó ella dulcemente.

—Ponme al día sobre tu familia. Podrías hablar de ellos toda la maldita noche.

Una pequeña sonrisa.

—Cierto. ¿Qué quieres saber?

—Me imagino que pasas mucho tiempo con tus sobrinos ya que tienes todo un armario lleno de juguetes.

—Te diste cuenta. Excepto que ahora tengo sobrinas también.

—¿Quien tiene niñas?

—Siempre he contado a las tres hijas de Fred como mis sobrinas ya que Fred es como mi sexto hermano. Y Lavender tiene a la dulce bebita, Sophia, pero estoy hablando de las niñas de Theo y Luna, Oxsana y Liest.

—Eh. Carter me contó que ellos planeaban adoptar mellizos. ¿Un niño y una niña?

—Lo hicieron. Dimitri es el hermano mellizo de Oxsana. Cuando Theo y Luna estaban en el orfanato en Rumania, Liest, quien tenía cinco años en ese momento, empezó a seguirlos, contándoles lo que les gustaba y disgustaba a Dimitri y Oxsana.

—¿Liest hablaba inglés?

—Supongo que aprendió por ver la televisión.

Él la golpeó con el hombro juguetonamente.

—¿Ves? La TV no es del todo mala.

La hermosa sonrisa nostálgica de Hermione volvió a aparecer.

—De acuerdo conTheo, Luna se habría traído a todos los niños del orfanato, por lo que es irónico que fuera él quién presionara para adoptar a Liest.

—¿Por qué? —La mano de Draco subió un poco más por su pierna.

—Theo, siendo como es de curioso, se dio cuenta de que Liest cojeaba, pero ella siempre se relegaba y se escondía cada vez que él le preguntaba sobre ello. Cuando interrogó a los cuidadores del orfanato, ellos le contaron que una mina terrestre le había volado la pierna cuando tenía dos años.

—Mierda. ¿En serio?

—Sí. Ella se había alejado de sus padres, que estaban aturdidos por las drogas, hacia un jodido campo minado. Entonces la abandonaron al cuidado del Estado. Por suerte, le consiguieron una pierna ortopédica, lo que no siempre es el caso, y de hecho, está fuera de la norma.

—¿Por qué es eso?

Ella se encogió de hombros.

—Los aparatos son difíciles para los niños más pequeños porque crecen mucho. El equilibrio es siempre un problema. Necesitan prótesis nuevas constantemente y son caras. Puedes imaginar que no es una prioridad en el que básicamente es el tercer mundo.

—Parece que sabes mucho sobre prótesis —murmuró él.

—Aprendí un montón ayudando a Theo a encontrar la más adecuada. En fin, a Theo se le partió el corazón porque nadie quería adoptarla debido a su discapacidad. Él probablemente entiende mejor que nadie lo que es vivir con esa vergüenza. Ese miedo de estar solo. —Ella hizo una pausa—. Él luchó por ella. En realidad, no iba a dejar Rumania sin ella. Así que Liest regresó a E.E.U.U. con ellos y los mellizos. Cada día, durante unos tres meses después de que la trajeron a casa, Liest batallaba al ir a dormir por la noche. Tenía miedo de despertar y encontrar que su nueva vida era todo un sueño.

La voz de Hermione se quebró y Draco le apretó el muslo.

—Y ahora... no puedo imaginar a Liest no siendo parte de su familia. La tranquila vida de Theo y su prístina casa es cosa del pasado, pero él y Luna no lo harían de ninguna otra manera.

—Suena como que deberían ser canonizados.

—Sospecho que no han terminado con la adición a su prole. Es gracioso. Theo siempre tuvo sentimientos encontrados acerca de ser padre. Así que es histérico que sea él quien probablemente termine con la mayor cantidad de hijos que cualquiera de mis hermanos. Dicho esto, Dios sabe que todas las esposas de mis hermanos están en una loca carrera para ver quién sale con más Grangers. Jesús. Están todas embarazadas otra vez. Es una epidemia que me hace querer estar muy, muy lejos de sus úteros hiperactivos.

Él acariciaba su piel suave, observándola de cerca.

—¿Están todas embarazadas?

—Sí ,Ginny y Tonks están embarazadas. También lo está India. Y Lavender. Y la esposa de mi primoPercy, Penelope, está en el bebé número dos. Por el lado West, la esposa de Blake, Willow, está esperando el primero. La esposa de su hermano Nick, Holly, está esperando el segundo.

Draco lanzó un silbido.

—Ese sí que es un encantamiento reproductivo de temer en serio.

—Dímelo a mí. Y eso no incluye a ninguna de mis amigas. Muchas están en el bebé número tres. Diablos, algunas de ellas están ya en el marido número tres.

Tan sigilosamente cómo fue posible, Draco pasó el brazo por detrás de Hermione en el respaldo del sofá. Su pelo era bastante largo, él pudo enroscar un rizo sedoso alrededor de su dedo índice.

—¿Nunca has estado tentada de dar el paso?

—He tenido mi cuota justa de novios. Algunos dicen que más que mi cuota, pero nunca me he visto con ninguno de ellos a largo plazo.

—¿Por qué crees que es eso?

El cuerpo de Hermione se tensó.

—No sé. Tal vez estoy fallada. Estoy segura de que tendrías gran alegría en detallar todo lo que está mal en mí.

—No sé si tu opinión de mí me molesta más que tu opinión de ti misma.

Hermione resopló.

—Por favor.

—No hace falta que te diga que eres una mujer hermosa, Hermione. No diste una idea de tu inseguridad porque estabas buscando cumplidos.

Silencio. Un infeliz e incómodo silencio.

—¿Qué dije?

—Deja de tomarme el pelo. —Ella trató de alejarse.

—No estoy tomándote el pelo. —No seas brusco con ella—. ¿Por qué es tan condenadamente difícil para ti recibir un cumplido mío?

—Porque tú nunca me has dado uno y no es sincero —replicó ella.

Draco tiró de su cabello hasta que se enfrentó a él.

—Si estás dudando de mi sinceridad, entonces debería al menos tener la oportunidad de probarlo.

—Yo no necesito pruebas. Estamos pretendiendo estar comprometidos por Dios santo. ¿Qué menos sincero puede ser?

—Podríamos estar mintiendo sobre algunas cosas, pero esta… atracción entre nosotros es real.

Hermione se estremeció.

—Eso no es…

—Puedo demostrártelo si quieres.

—Pensé que me estabas condicionando.

—Eso también —murmuró él—. Arriésgate, vaquera.

—Y si digo que no, ¿me llamarás gallina?

—Síp. Incluso cacarearé.

Ella se rio suavemente.

—Estás loco.

—Lo sé. Es parte de mi encanto. —Draco ladeó la cabeza hasta que su nariz rozó su oreja. Maldita sea. El olor de la mujer era una inyección de adrenalina directo a su ingle—. Cierra los ojos, Hermione.

—Draco, no pienso que…

—No pienses. Sólo hazlo.

Ella murmuró algo ininteligible, pero cumplió.

Fascinante.

Él arrastró los dedos hasta la parte superior de su muslo donde ella tenía su mano cerrada en un puño. Pasó su boca por la piel perfumada de lilas debajo de su oreja.

—Mis labios son un ajuste perfecto para este lugar, justo aquí.

Ella se arqueó un poco hacia él.

—Podría pasar una hora tocándote con mi boca y mis manos.

—¿Por encima de mi ropa?

—Para empezar. Luego desabrocharía tu camisa, besando cada sección de piel mientras te desvisto. Miraría hasta saciarme. Saborearía hasta saciarme.

—¿Y entonces?

Los labios de Draco rozaron el hueco de su garganta.

—Y entonces lo que quieras, Hermione, sólo nómbralo.

—¿Qué prueba esto? —preguntó ella sin aliento.

—Nada. Te estoy condicionando a que te toque, ¿recuerdas?

—¿Entonces esto es sólo un juego?

—Sí. —Draco dejó que su aliento acalorado siguiera la sexy curva de su mandíbula—. Y no. Que te sientas cómoda con mi toque es un medio para un fin, pero el progreso no es una penuria. En lo absoluto. —¿No había notado la mujer que su polla luchaba contra la cremallera?

El aliento de Hermione quedó atrapado cuando él le tiró el lóbulo de la oreja con los dientes.

Él sonrió contra su mejilla, pensando que la había conquistado.

—¿Te lo estoy demostrando?

—No.

—¿Por qué no? —Enervado por su respuesta, se quedó inmóvil. Si no la había convencido, entonces, ¿por qué su voz era vacilante? ¿Por qué su aliento se oía entrecortado?

—Porque no eres el tipo de hombre que toma las cosas con calma o que vaya paso a paso.

—¿Y me conoces así de bien? —murmuró él con un poco de humor.

—Lo suficiente para saber que prefiero la respuesta de cero a cuatro segundos que tienes, ya sea por enojo o por lujuria. Eso es honesto. Esta seducción calculada no lo es. —Hermione se zafó de su lado y se paró. Alcanzó su cerveza—. Tal vez sería mejor si sólo vemos la televisión.


Adelanto del siguiente capitulo:

''...Podemos ir directamente a la cama, a siete metros de aquí —dijo con un ronroneo de seda—. No tenemos nada más que tiempo.

Los ojos de Hermione se abrieron con cómico sarcasmo.

—Oh. ¿Y no necesitarías tiempo para buscar tu frasco de Viagra? -Draco la tiró del cabello.

—Para tu información, botón de oro, no necesito ningún Viagra de mierda.

—¿De verdad? —Ella le golpeó la mano hasta que le soltó el cabello—. Hubiera sido muy útil hace tres años cuando puse mi mano en tu desinflado pene -El humor de Draco se desvaneció mientras surgía su orgullo...''

uyyyyyyyyy. no es la primera vez que ellas han tratado de estar juntos. ¿que creen que haya pasado en la boda de Sirius para que Hermione este asi de resentida con Draco? nos veremos la próxima publicación amigos.

Besos y libros

Blue Nayade