—ChenQing, tu ropa—regañó amable y suave al menor, acomodándole la bata negra que usaba el otro como única prenda, a modo de cubrir su pecho y piel que no debería ser expuesta a otros espíritus de armas o instrumentos.
—Eres el único que se preocupa de eso—murmuró apenas, dejándose hacer con completa satisfacción, ya que el otro siempre solía cuidarlo de esa forma.
—Exactamente, nadie más que yo debe ver tu cuerpo...—indicó con cierta posesividad, acariciando el rosto de su pequeño—Si alguien te viera así querrían robarte-
—Sabemos que eso no es verdad, nadie querría una flauta fantasmal...mucho menos una que provocó tanta desgracia—dijo bajando el rostro, recordaba bien cómo fue que perdió el control al intentar contener las emociones de su amo.
—ChenQing...dijimos que aquello quedó enterrado y olvidado en LuanZang—alzó el rostro de su pareja, depositando un suave beso en sus labios—Desde esa vez en que lloraste entre mis brazos supe que jamás en mi existencia encontraría un ser tan hermoso y especial como tú...Eres la mitad que me complementa, así que por favor no me digas ese tipo de cosas...
—Lo siento—alzó sus brazos como si nada, provocando que su bata se levantara y dejara ver las calcetas mal puestas en sus pies, colgándose del cuello ajeno—WangJi...
Guqin no respondió, a cambio, besó nuevamente los labios del otro, envolviendo ese menudo cuerpo entre sus brazos mientras le alzaba con cuidado y le llevaba hasta un montón de cojines que había en un rincón, recostándose con él en su pecho mientras sus manos suavemente se deslizaban por los cabellos negros de su amante, bajando por su espalda hasta descansar en su cadera.
—WangJi...¿qué planeas hacer?—consultó con voz algo provocativa, jugando con un dedo en el pecho contrario, mirando al otro mientras movía sus pestañas para llamar su atención.
—Sabes bien cómo acabamos cada vez...—suspiró al sentir sus gestos y acciones, sonriendo apenas al besarle lento, pegándolo más a su cuerpo.—Además...SuiBian y BiChen no están hoy, así que podemos estar a solas sin mayor problema.
—Lo sé...sabes que sólo dejo caer mi ropa cuando estás cerca...porque me gusta cuando reaccionas de forma posesiva sin cambiar tu expresión serena...además...sólo contigo me gusta hablar sin detenerme.
—Oh, mi flautita, créeme que amo más cuando tu hermosa voz canta para mí al hacer otras cosas—soltó a su oído, dejando alguno besos en su cuello.
El menor no respondió, sabía que con él las palabras sobraban porque WangJi podía entenderlo sin que hiciera ni el más mínimo sonido, era −en palabras de SuiBian− su intérprete para cuando le daba pereza expresar alguna idea o comentario. Sin embargo, cuando se trataba de estar a solas, no podía evitar el hablar con él, las palabras "tu voz es la más hermosa que he escuchado" siempre resonarían en su cabeza, provocando que no pudiera callarse al estar cerca de guqin para así captar su atención y "darle" gusto escuchando el sonido que salía de su garganta al hablar.
—Dime, ChenQing—comenzó el otro al estar tocando ese pequeño cuerpo bajo la escasa tela que usaba como ropa—¿Cómo te gustaría ser mimado hoy?
—Como siempre—respondió de inmediato, acomodándose más sobre él, subiendo "sin darse cuenta" la parte inferior hasta que sus redondas y tersas nalgas quedaron a la vista como dos hermosas colinas que emergían de la negra ropa. Tomó una de las manos contrarias y la llevó directo a su trasero, mirando al mayor con inocencia y, hasta cierto punto, fingida inexpresividad.
—Mi pequeña flauta—dejó ir un suspiro al poder tocar una de sus nalgas, bajando un poco más hasta tomarle del muslo y atraer una de sus piernas, dejando al menor en una posición más que explícita para poder manosearlo a su antojo.
—WangJi...quiero estar abajo—pidió al acariciar su rostro—Estando de esta forma no puedes tocarme bien...y quiero que abras tus ojos(1) para mí y me veas—pidió sin miedo a lo que ello siempre significaba para los demás.
—De acuerdo—le dedicó su más dulce sonrisa y con cuidado lo recostó en los cojines, observando, con los ojos entreabiertos entre esas tupidas pestañas, al espíritu más hermoso de toda su existencia, deslizando una de sus manos en una caricia desde la mejilla, pasando por el cuello y el torso del chico hasta bajar más y posarse en su vientre, acariciando la zona con sumo amor y cuidado—Me aseguraré que te sientas bien...
—WangJi...deja de hablar—regañó al tomarle de las mejillas—Sólo hazlo y abrázame como sueles hacer siempre.
Guqin obedeció sin más, quitando lo que quedaba de la tela ajena para ver su cuerpo totalmente desnudo salvo por aquel collar de cuero y cordón que estaba atado al cuello del menor y las calcetas sueltas y mal puestas de sus pies, algo que, a ojos de WangJi, era la visión más erótica y perfecta que pudiera apreciar.
Bajó de inmediato a su cuello, evitando el accesorio, besó y lamió cada trozo de esa lechosa piel, dejando que sus manos se asieran a la cintura estrecha y delgada de su pareja, acariciando con el pulgar mientras él marcaba su cuerpo con los labios. Dejo ir un par de mordidas en la clavícula que, seductoramente, se alzaba apenas para tentarlo, junto al pecho que subía y bajaba cada vez más marcado por la creciente excitación de su dueño.
—WangJi—jadeó apenas con la voz en un hilo cuando uno de sus pezones fue mordido, mirando al otro tan concentrado en su trabajo, sólo alzó una de sus manos y le quitó el adorno del cabello, lo que derramó sobre sí una cascada de lacio y terso pelo de tono gris, el cual se esparció como torrente sobre su cuerpo y le dio un aire más etéreo, más del que ya solía tener por ser un espíritu instrumental de alto poder.
Por su parte, guqin ya había llegado al ombligo, dejando a su paso dos pequeños botones rojos y alzados, como si fueran pequeñas fresas emergiendo de un pastel. Presionó su lengua en aquel orificio, sonriendo al sentir los espasmos del que estaba bajo su cuerpo ante cada una de las acciones que él realizaba. Una vez que se sintió satisfecho y la zona donde jugaba se volvió rosada, decidió que era tiempo de ponerse un poco más atrevido. Separó las piernas delgadas y delicadas del moreno, dejándolas cual alas de mariposa al sol, y bajó con expresión serena; primero fue un beso, luego dos y varios más hasta haber abarcado toda la intimidad que sólo él conocía a la perfección, sonriendo cuando alzó la vista a su amante y le vio con ese rostro siempre inexpresivo cargado del color rojo que tanto amaba en él y los labios entreabiertos al estar jadeando quedo, como si cada beso le robara el aliento.
—Eres hermoso—soltó al tomar con una de sus manos el sexo que ahora estaba a medio despertar, acariciándolo como si de verdad fuera una flauta delicada que querría tocar para dejar que su melodía hiciera su "magia".
Se inclinó nuevamente, esta vez abrió la boca y lentamente dejó pasar el miembro del menor por sus labios, acariciándolo tan gentil como podía, usando su lengua para provocar ese espasmo que tan bien conocía.
—Date prisa, no me gusta cuando juegas demasiado—se quejó el pequeño, jalando apenas el cabello ajeno al apegarlo más a su intimidad—Quiero a guqin ahora.
—La ansiedad va a matarte—expresó con un dejo de diversión, separándose un poco para acomodar la cadera ajena sobre otro cojín.
—Tu ropa...sabes que odio que la conserves cuando lo hacemos—murmuró al verle desde su posición con los ojos brillando por el deseo de pertenecerle una vez más.
—Lo sé, iba a quitarla después—contestó al soltar sus ropas y dejar que cayeran tras de sí, alzándose para quedar desnudo a la vista del menor, volviendo a posicionarse entre sus piernas para esta vez avanzar con algo más.
—Aquí—jaló su mano y lamió sus dedos lento, tentándolo con perversión para chuparlos como si fueran algo más hasta dejarlos completamente húmedos.
Lo siguiente que hizo guqin fue tocar con sus dedos el botón entre las nalgas ajenas, acariciando al comienzo con sus dedos húmedos para luego presionar con cuidado, tratando con suma delicadeza a su pequeño amante. Primero una falange, luego el dedo completo. A medida que el menor se retorcía y relajaba fue adentrándolo más hasta que pudo ingresar tres en aquel pequeño orificio. Luego de escuchar un rato los jadeos y leves gemidos del otro, fue apartado con un pie, el que se posó en su pecho y le empujó levemente hacia atrás.
—Ya deja de jugar, te lo dije—demandó impaciente, quería ser abrazado por él, pero el otro sólo jugaba con su cuerpo.
—Está bien, está bien...—sonrió tranquilo y le abrazó con cuidado, acomodándolo sobre su regazo para entrar poco a poco hasta hacerlo por completo y sostenerlo.
—Siempre me haces trabajar—se quejó al moverse sobre él, sosteniéndose de los hombros contrarios para impulsarse y así subir y bajar en el sexo de su compañero.
—Cada vez entiendo más a HanGuang-Jun—susurró acariciando el trasero de su niño, ayudándole en su labor mientras sus cuerpos poco a poco se fundían en uno.
Las estocadas suaves pronto se convirtieron en embestidas fuertes, el menor volvió a caer de espaldas y sus piernas se movían cual mariposa aleteando ante el movimiento de las caderas de ambos chocando con pasión y deseo. Los besos no se hacían de rogar, sus lenguas se enredaban y succionaban con hambre mientras sus espíritus se mezclaban, provocando que una nota fuera tocada en el cuerpo físico de guqin y una suave y ligera tonada saliera por la flauta que estaba sobre el otro instrumento en medio del JingShi.
—WangJi...ahí—pidió al sentir que golpeaba aquel punto especial que provocaba que todo en él se estremeciera y calentara su cuerpo al punto de sentirse derretir entre sus brazos.
El peligris golpeó aquel lugar sin descanso, yendo rápido y profundo mientras besaba y mordía la piel ajena con cuidado de no marcar demasiado a su niño. Aferró la cintura estrecha y delgada en sus brazos, moviéndose varias veces más hasta sentir que una suave y cálida esencia se derramaba entre ambos acompañada de una presión y succión sobre su miembro, extrayendo de él el fruto de su placer en el clímax dentro del moreno.
—WangJi...bésame más—exigió con las piernas enredadas en la cadera contraria, estirando sus brazos para recibirlo.
—No me hagas esto—se quejó con falsa resignación al llenarlo de besos, rodando apenas para dejarlo recostado sobre su cuerpo—Me harás repetir...
—No le veo el problema—avisó sonriendo sólo para él—Anda, puedes hacerlo hasta que quedes satisfecho.
—Mi flautita...eres más insaciable de lo que cualquiera podría pensar—finalizó cuando decidió dejarse llevar como pocas veces y poseer a la temida flauta fantasmal que, desde aquel día hace muchos años, era su más preciado tesoro.
...
Notas:
(1): Según los arts en los queme baso para crear la historia de ellos (que son los que pertenecen a zeldacw) guqin siempre está con los ojos cerrados y sólo en una oportunidad intenta abrirlos, pero es detenido por BiChen... Lo imagino como algo peligroso, como (para los que conocen Saint Seiya) cuando Shaka de Virgo abría los ojos, pero que con ChenQing puede abrirlos sin lastimarlo ni nada.
Créditos: Las imágenes que usaré de SuiBian, BiChen, ChenQing y WangJi son todas las que ha dibujado zeldacw, pasen a ver su twitter porque tiene unos dibujos realmente preciosos, además de otras tiras de la novela y personajes.
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Gracias por leer, comentar y votar en el cap anterior!
Iba a publicar el 2, pero creo que era necesario poner algo de esta parejita, ya que por lo mismo decidí que sean los cuatro quienes lleven el control de la historia. Luego de publicar el capítulo que continúa es probable que venga un especial de SuiBian y BiChen para luego entrar de lleno a lo que será la trama de esta historia.
Nuevamente gracias por llegar hasta aquí y espero atenta sus comentarios.
Nos vemos en la próxima actualización.
PD: Si hay algún error de tipeo me avisan para editarlo :D
