CAPÍTULO 11

He Aquí! observad el nuevo capítulo publicado en menos de 7 días de diferencia. un nuevo récord señoras y señores. espero que disfruten esta historia de Lorelei James con personajes de JKRowling solo por diversión

...

Draco absorbió el grueso de la caída cuando cayeron sobre el colchón. Rápidamente inmovilizó las manos de Hermione por encima de su cabeza y utilizó su peso corporal para sujetarla. Sin embargo, la mujer se resistía como un potro salvaje.

Cuando dio media vuelta y corrió, Draco actuó como cualquier macho depredador en su posición: corrió tras ella para medir hasta donde llegaría en la batalla de voluntades.

La pregunta era qué hacer con ella ahora que la había atrapado.

Había dejado caer la pala de servir pastel después de que ella había huido. Así que tendría que utilizar un utensilio diferente. ¿Su mano? Sería caliente como el pecado ver su huella en su estupendo culo, todo rosa y rojo y suyo.

―No te atrevas a azotarme, o yo...

Eso lo decidió. La castaña se merecía una azotaina. El aroma a lilas impregnaba su trenza y él aspiró tanto de esa dulzura como sus pulmones pudieron mantener.

―Tomarás todo lo que decida darte. Y si no fueras tan malditamente impulsiva, te habrías dado cuenta de que estaba tratando de disculparme por mi comentario pedante. Sin embargo, has optado por presionarme, así que yo te presionaré a ti.

―Draco. Por favor.

―Por favor, ¿qué? ―le murmuró en su oído.

―Muévete – jadeó la castaña debajo de él

―¿Moverme así? ―Deslizó sus caderas de lado a lado, apretando su erección contra su culo―. ¿O así? ―presionó con su pelvis, empujando mientras rodaba sus caderas.

―Eres un pervertido.

―Sólo es otra cosa que tenemos en común vaquera. ―Draco hundió ligeramente sus dientes en su oreja y calmó el escozor con un suave beso.

Ella siseó. Su boca se desplazó a la curva de su mandíbula.

―Te follaré de esta manera si así lo decido, Hermione. Boca abajo sobre la cama. Manteniendo mis intenciones poco claras hasta el momento en que mi polla se meta dentro de ti. Podría ser en tu coño. Podría ser en tu culo. Podría apretar mi polla contra la raja de tu culo y venirme sobre tu espalda.

Hermione se estremeció y no de miedo.

―No te muevas. Tomarás lo que tenga para ti. ―Sujetando sus muñecas con la mano izquierda, se giró al lado izquierdo, estirando su pierna derecha sobre la parte posterior de sus muslos.

Ella dejó de luchar.

Draco frotó la mano sobre sus nalgas. Maldita sea. El culo de Hermione llenaba un par de 50111 a la perfección. No dejaba de acariciarla, acrecentándole su anticipación. Con sus dedos alrededor de sus muñecas, sentía saltar su pulso cada vez que cambiaba de dirección o velocidad.

Su primer azote no fue fuerte. Tampoco lo fue el segundo. Pero el tercero y cuarto, uno en cada cachete, los notó en su mano. Draco sabía que le habían escocido, incluso a través de la tela de los vaqueros. Dejó caer a cada lado una serie de rápidos azotes, terminando con tres duros golpes más abajo, donde el muslo se curvaba en su culo.

Cuando Hermione se mantuvo quieta, esperando más, retiró la pierna y liberó sus muñecas. ―Ya he terminado. Y premio el buen comportamiento. Ponte sobre tus manos y rodillas.

Ella no le miró, pero obedeció. Draco se tomó un segundo, increíblemente humilde, increíblemente agradecido, increíblemente conmovido por esta mujer fuerte que se entregaba a su control sexual sin vacilaciones.

Bajó sus pantalones hasta las rodillas, de hecho, inmovilizándola. Draco se arrodilló sobre la cama, sus ojos devorando las rojas marcas que había dejado en su trasero.

Joder, eso era caliente. Deslizó la palma de la mano sobre las marcas. Caliente, literalmente. Pasó la lengua por la rosada carne.

―Oh, Dios mío.

Él bañó todos los puntos hinchados. Sopló sobre la piel caliente hasta que ella se arqueó hacia él por más. Humedeció las marcas de posesión hasta que olió su excitación y vio la dulce crema salpicando la cara interna de sus muslos.

Draco le quitó los vaqueros. Puso una mano entre sus omóplatos y empujó la parte superior de su cuerpo contra el colchón, dejando su culo en el aire. Tomó una nalga en cada mano y la abrió para su boca.

Hermione se quedó sin aliento.

Lamió su raja, desde el clítoris hasta su dulce y pequeño ano. Recorrió los pliegues con la lengua, saboreando los sexy gemidos de aprobación que ella no se molestaba en ocultar.

Un estremecimiento lo atravesó. A Hermione le gustaba su lado lascivo. Su completo desenfreno aumentó la determinación de Draco de darle placer más allá de sus más salvajes sueños.

―Si esta es tu idea de un castigo, tengo la intención de ser mala todo el maldito tiempo.

Él se rió y continuó atormentándola. Recorrió su culo y su coño con la lengua hasta que ella se sacudió de necesidad, susurrando por favor, por favor, por favor, con una cadencia ronca que hizo que su polla se presionara contra la cremallera.

―Date la vuelta.

En cuanto se tumbó sobre su espalda, Draco hundió el rostro en su coño. Se concentró en su clítoris, chupando sin descanso hasta que Hermione se restregó contra su boca, y se corrió con una ráfaga de humedad en su cara. Él no soltó su jugoso sexo hasta que sus piernas dejaron de temblar.

Una vez más, Draco se sintió humilde al ver a Hermione totalmente relajada, hermosa en su abandono. Besó su húmedo montículo. La piel delicada entre los huesos de su cadera. El tatuaje de aspecto extraño en la cadera, que sospechaba sería una marca. El bonito hueco de su ombligo. La miró, esperando que viera lo mucho que ella significaba para él en ese momento.

Ni una sonrisa. Ninguna broma en sus ojos. Ella sólo dijo:

―Fóllame, Draco. Como quieras. En la cama. En el suelo. Sobre la silla. Colgando del maldito techo. No me importa. Sólo necesito ver esa salvaje mirada en tus ojos y saber que yo la puse ahí.

Su honestidad lo derribó. Draco tomó su boca con un beso brutal. Deslizó las manos bajo sus nalgas y la levantó de la cama, devorando sus labios. Tambaleándose, la giró y la sujetó contra la pared.

Separó la boca de ella.

―Ayúdame a quitarme los vaqueros.

Entre los dos se los quitaron. Su piel caliente y desnuda contra él lo llevó fuera de sí. Tomando su caliente culo en sus manos, le inclinó la pelvis y hundió su polla en profundidad. ―Sí. Oh Dios. Sí.

Con las piernas alrededor de su cintura, bajaba hacia él cada vez que él empujaba hacia arriba. Slam, slam, slam. Sin besos. Sin caricias. Sin hablar. Solo follando, duro, rápido.

Su cabeza cayó hacia atrás contra la pared y gimió:

―Más duro. ―Enredó los dedos en su pelo mientras lo apretaba con los músculos de su vagina.

Slam, slam, slam.

Hermione, de repente, se irguió, con una mirada afligida en su rostro. ―Espera. ¿Has oído a alguien caminando por el pasillo?

―No.

―Yo sí. Draco. Detente. Creo que mis padres están en casa. ―¿Y?

―¿Y? No podemos hacer esto si mi madre y mi padre están abajo.

Draco acababa de pronunciar las palabras, "estás paranoica," cuando la madre de Hermione gritó: ―Herms, cariño. ¿Estás ahí arriba?

―¡Mierda! Bájame.

―No. Sólo contesta.

―Tenemos que parar. Él se opuso.

―De ninguna maldita manera. Respóndele ya, antes de que mueva su trasero hasta aquí. Hermione le miró de reojo y gritó:

―Sí, mamá, ahora bajo. Pausa.

―¿Está Draco ahí contigo?

―¿Ves? ―susurró ella.

Draco comenzó a empujar otra vez. Maldición. ¿Alguna vez había sido el sexo así de bueno?

―Responde, botón de oro ―murmuró contra su garganta, y luego chupó ese lugar de su cuello que la volvía del revés.

―¡Sí! Es decir, Draco está aquí y acabaremos… quiero decir bajaremos en unos pocos minutos. ―Está bien. Estaremos en la cocina.

―Maldito infierno, ¡mi padre está ahí abajo también! ―susurró con furia.

―¿Y? ―Aumentó el ritmo de sus embates.

―Maldita sea Draco, para. No puedo tener un orgasmo ahora. Él le sonrió.

―¿Quieres apostar? ―La folló sin pausa, con los dientes en la garganta, hasta que ella se corrió jadeando, maldiciendo su nombre, lo que extrañamente fue suficiente para excitarlo aún más. Draco le tiró del pelo, su orgasmo fue intenso. Él ahogó un grito en su hombro mientras calientes ráfagas salían disparadas de su polla.

Fue entonces cuando se dio cuenta de por qué el sexo era tan bueno. ―Mierda. Nos olvidamos del condón.

Ella parpadeó adormilada, con la expresión saciada de una mujer bien follada. ―Mmm. ¿Qué has dicho?

―Sin condón.

―Oh. Debo admitir que prefiero "montar a pelo".

―Yo también. Pero…

Ella le besó en la boca. Dos veces.

―No te preocupes. Estamos a salvo. Estoy tomando la píldora.

―Me lo podías haber dicho ayer por la noche.

―Hemos sido amantes desde hace menos de veinticuatro horas. Habría salido en la conversación. ―Se encogió de hombros y trató de ocultar un bostezo―. Bájame, así por lo menos pueda arreglarme el pelo para que no parezca que me he pasado la última hora follando como una loca contigo.

―Buena suerte con eso. ―Draco se retiró y la puso de pie―. ¿Quieres que bajemos de uno en uno para que no sospechen? ¿O podemos ir juntos?

―Es vergonzoso que me pillen follando en mi antigua habitación ahora de adulta, cuando no lo hicieron cuando era una estúpida jovencita.

Dracose subió la cremallera de los pantalones. ―¿Nunca te pillaron?

―No. Pero yo los pillé a ellos un montón de veces y no fue menos desagradable.

―¿Carson y Carolyn haciendo cochinadas? Estoy sorprendido.

―Digamos que yo no tenía ni idea de lo que era una mordaza de bola hasta que un fin de semana vine de la universidad a casa para hacerles una visita sorpresa, y vi una en la boca de mi madre y mi padre la había atado a una silla del comedor.

―¿En serio? Tal vez tu padre pueda darme algún consejo sobre qué marca es la mejor, a menudo he querido amordazarte.

―¡Draco Malfoy!, no te atrevas a sacar el tema! Lo juro por Dios, si te…

Él aplastó su boca contra la suya, cortando su protesta. Sin embargo, sus besos no la aplacaron. Ella se apartó y lo miró.

―No estoy bromeando.

―Relájate, vaquera. Voy a comportarme. Pero, sin duda, estoy deseando que nos sentemos en el comedor.

Carolyn McKay les dirigió una mirada de complicidad y alegremente les ofreció una porción de pastel de melocotón.

La mirada de Carson Granger podría haber incendiado el pelo de Draco. Pero su sonrisa hacia Hermione fue de auténtica adoración. El Sr. Ranchero Duro estaba absolutamente dominado por su hija. Dominado.

Draco estaba empezando a entender el sentimiento.

―He visto que has limpiado el establo una vez más, pequeña. Gracias. ¿Rosa y tú tuvisteis un buen paseo?

Hermione se limpió la boca.

―Fue una cabalgata estupenda. Estuvimos fuera casi tres horas. Pensé que después de todos los preparativos para la fiesta y de estar con la familia ayer necesitaríais tiempo solo para vosotros.

―¿Quién dice que no? ―Carolyn le hizo un guiño. Se dirigió a Draco―. ¿Tu madre y Damien llegaron bien?

―Sí. Almorzamos antes de que volvieran casa. Mi madre se preocupó porque se había quedado con la pala de servir el pastel. Me hizo prometerle que te la devolvería.

―¿Y cómo terminó en el suelo de la sala de estar? Hermione no le miraba, la muy cobarde.

Draco sonrió a Carolyn.

―Un descuido. Estaba ocupado haciendo otra cosa y debe de habérseme caído. Carson carraspeó, pero no pidió más detalles.

―Entonces, ¿qué tienen pensado los dos tortolitos para esta semana? ―preguntó Carolyn.

―Mañana sabremos si Draco consiguió que el comité histórico aprobara sus planes de remodelación. Luego él se dedicará a lo suyo y yo haré lo mío. Estaré trabajando en la clínica desde el martes al viernes.

Draco frunció el ceño ante Hermione

―El viernes no. Volaremos a Milford el viernes por la mañana. Concretamente, aterrizaremos en Salt Lake City y luego conduciremos unas dos horas hasta Milford.

―¿Eso era esta semana?

―Te lo dije la semana pasada.

―¿Cuándo? ―preguntó ella―. Tuvimos una pelea antes de que te marcharas. Estuviste fuera hasta que comenzó la fiesta ayer por la noche y cuando llegamos a casa…

―No nos dedicamos a hablar, ¿verdad? ―murmuró, haciendo caso omiso al gruñido de Carson.

―Maldita sea, Draco, esto no es divertido. Dijiste que íbamos a ir a Milford en algún momento, pero nunca dijiste cuándo.

―Bueno, botón de oro, es este fin de semana. El viernes por la noche darán una cena en nuestro honor. El sábado lo revisaré todo por última vez antes de presentarles mi última propuesta de remodelaciones. Hay otra cena en la noche del sábado. Pero espero que podamos salir escaparnos de la ciudad el domingo en la mañana, antes de que nos arrastren a la iglesia.

―No puedo creer que esta sea la primera vez que haya oído hablar de esto. Draco le advirtió:

―Conocías este "compromiso" desde el principio, Hermione.

―No me parece que Hermione tenga demasiado interés en ir ―reflexionó Carson.

―No importa. Ella va.

Hermione suspiró.

―No tendré que usar un vestido largo ni ninguna extraña cosa cubriéndome la cabeza, ¿verdad?

Carson puso su mano sobre Hermione

―Querida niña, si no te sientes cómoda yendo, entonces no vayas. Que estés comprometida con él no significa que tengas que hacer todo lo que diga.

¿Qué coño estaba pasando? Draco no podía creer que Carson alentara abiertamente a su hija para que se opusiera a él. Era su prometido, por Dios santo. Mejor que Hermione se diera cuenta pronto de que su relación tenía prioridad sobre cualquier otra relación en su vida.

¿Qué relación? Este compromiso no es real, ¿recuerdas?

Ah, diablos. Con la intensidad de las últimas veinticuatro horas, de alguna manera, Draco se había olvidado de eso.

Hermione apretó la mano de su padre.

―Está bien. Quiero ir con Draco. Este es un cliente potencial muy importante y él ha hablado tanto acerca de ello que estoy deseando que llegue el momento. Es sólo que... las fechas me tomaron por sorpresa. ―Sonrió a Draco―. Mi hombre y yo tendemos a pelear antes de resolver las cosas.

―Suena como alguien que conozco ―murmuró Carolyn. Los labios de Carson hicieron una mueca.

―De todos modos, voy a cambiar a mis clientes del viernes. No importa. Papá, ¿puedes montar a Rosa por mí esta semana? Parece que no estaré aquí hasta el próximo domingo.

―Claro, preciosa, lo que quieras. ―Gracias. Eres el mejor padre del mundo.

Carson lanzó un gruñido, pero Draco sabía que estaba complacido. Con una sonrisa forzada, Draco dijo: ―Gracias por el pastel Carolyn, estaba delicioso.

―No hay de qué. ¿Ya os vais?

Él dijo, "Sí" al mismo tiempo que Hermione decía "No". Se miraron el uno al otro. Midiéndose uno a otro.

―Tengo que terminar un trabajo antes de mañana ―señaló él.

―Pues vete. Tenemos dos coches. Tengo que resarcirme por la última vez que jugamos al siete y medio, papá me vapuleó dos veces, ¿verdad?

―Por supuesto, chica. Voy por el tablero y las cartas ―dijo Carson y desapareció de la mesa. Carolyn y Hermione charlaban mientras recogían los platos del pastel y se dirigían a la cocina.

Draco salió por la puerta trasera. Se detuvo en el porche, apoyando los codos en la barandilla para admirar la vista. El paisaje era realmente espectacular. No era de extrañar que a Hermione le gustara tanto.

Las puertas del porche chirriaron y Carson apareció en su visión periférica. Draco se sentía como un adolescente a punto de tener "la charla" con el padre de su novia. ―Bonita noche.

―Sólo voy a decir esto una vez, Malfoy. Esa chica significa un mundo para mí. Ha sido la luz de mi vida desde el día en que nació. Haría cualquier cosa para hacerla feliz. Siempre, siempre lo haré. Confío en su buen juicio, pero hijo, no confío en ti. Y definitivamente no confío en ti con ella. Así que si haces cualquier cosa para hacerle daño, juro por Dios que te…

―¿Me destriparás? Sí, recibí esa advertencia cinco malditas veces anoche, de tus hijos ―dijo Draco secamente.

―No esperaba menos de mis muchachos y tú tampoco deberías. Pero no son sus advertencias las que deberían preocuparte.

―Déjame adivinar. La tuya sí.

―Síp. Destriparte sería demasiado fácil y no lo bastante doloroso. Piensa en eso, hijo, porque te garantizo que lo haré.

Los músculos del estómago de Draco se contrajeron involuntariamente. En lugar de dejar que la amenaza quedara sin respuesta, se enfrentó al padre de Hermione

―Aprecio la advertencia, Carson.

―Buenas noches, Draco. ―La puerta se cerró y Carson se había ido.

Absorto en un posible nuevo proyecto, Draco prestó poca atención a Hermione cuando regresó a casa unas pocas horas después y se dirigió a la ducha.

Pero su concentración se fue directamente al infierno cuando el aroma a lilas le llegó desde el cuarto de baño. Levantó la vista cuando Hermione pasó delante de él vestida como había venido al mundo.

Ella le hizo un gesto con el dedo meñique antes de cerrar la puerta del dormitorio. Síp. ¿Cómo se suponía que iba a terminar ahora cualquier trabajo?

Tal vez que Hermione paseara desnuda era una insinuación. Tal vez ella lo estaba esperando, tendida sobre la cama, tocándose, anticipándose a su llegada.

La puerta se abrió y ella surgió con un pijama a cuadros fosforescente. Un pijama de franela. Un pijama que la cubría de pies a cabeza. Qué maldito desperdicio.

Con su cuerpo, Hermione debería usar camisones translúcidos elaborados con las más finas telas y que mostraran sus impresionantes curvas. Con guantes de encaje que se abotonaran en sus muñecas para que él pudiera arrancarlos con los dientes. Con tangas de seda. Y altísimos tacones. O mejor aún, botas que le llegaran por encima de las rodillas. De charol negro. Y pantis de red. No, medias de red que se abrocharan a un liguero de encaje. Oh, sí, y unos pantalones cortos de cuero, y arriba un corpiño de terciopelo azul que hiciera juego con sus ojos. Y un collar. Claro que alguna una vez le gustaría ver cómo reaccionaría si le ponía un collar de esclava.

―Debería darte una bofetada, Malfoy , por el desagrado con que estás mirando mi pijama favorito.

―No puedo evitarlo. Me sorprendió... ¿De franela? ¿En serio?

―Tengo frío. Y me gusta estar cómoda cuando estoy descansando. Sólo soy una sencilla chica de campo con gustos sencillos. ―Señaló su ordenador portátil―. ¿Qué tal tu trabajo?

―Podría dejarlo esta noche si tuviera el incentivo adecuado.

―Si el incentivo es un eufemismo para sexo, céntrate en otra cosa y olvídate de tu pene. Necesito un poco de tiempo para recuperarme de tu fuerza follando.

Esa admisión lo sorprendió. ―¿Fui demasiado rudo?

―Sí, pero me encantó cada segundo. No estoy acostumbrada a tener relaciones sexuales ocho veces en menos de veinticuatro horas, semental. ―Suspiró con ensueño―. Y pensar que no creía tus afirmaciones sobre que no necesitabas Viagra.

Él quiso decir algún comentario inteligente, pero le molestó que pudiera haber llegado demasiado lejos con ella en su primer día como amantes.

Eso no debería sorprenderte. Todo lo haces a lo bestia, acelerando a fondo, sin pausas, sin tomar prisioneros.

―Oye. ―Hermione se subió a su regazo―. Me duele porque hace tiempo que no he tenido relaciones sexuales estables desde hace tiempo.

Draco estaba absurdamente contento: Hermione quería tranquilizarlo. Puso su pelo húmedo alrededor de su mano.

―No puedo decir que lamente nada de eso.

―Yo tampoco.

―Así que tu pobre coño necesita un tiempo de recuperación, ¿significa eso que el sexo anal está fuera?

Hermione lo golpeó en el brazo.

―Por supuesto, Sherlock. Pensé que podría distraerte de los pensamientos de sexo obsceno con... ―Agarró su barbilla―. ¿Me estás escuchando?

Él la miró a los ojos.

―¿Qué? He perdido cualquier lógica de pensamiento en cuanto mencionaste el sexo obsceno. Hermione puso los ojos en blanco.

―El sexo está fuera de la lista de cosas que podemos hacer esta noche. ¿Quieres jugar al siete y medio?

―No sé cómo jugar a las cartas. ¿Sabes jugar al ajedrez?

―Nones… James, Lorcan y Albus están obsesionados y continúan pidiéndome que aprenda. Pero la verdad es que me darían una paliza, y eso sería totalmente desmoralizante.

―¿Damas?

―Solía jugar a las damas chinas con Harry, pero de eso hace años. ―Podríamos ver la televisión.

Ella gimió.

―Cualquier cosa menos la televisión. ―¿Qué tienes en contra de la televisión?

―Es una pérdida de tiempo. Prefiero salir con mi familia o mis amigos o hacer algo divertido o interesante en vez de sentarme sola frente a la televisión noche tras noche.

Sí, eso casi describía la vida nocturna de Draco

―Dame en el gusto. Déjame probarte que hay algo en la TV que merece la pena mirar. ―Está bien. Pero tienes que darme en el gusto mañana por la noche.

Mierda. Había caminado directamente a una trampa. ―¿Qué pasa mañana por la noche?

―Un rodeo junior. Mis sobrinos competirán. Les prometí que iría a animarlos. ―Deslizó suavemente la mano por un lado de su rostro. Él tuvo la imperiosa necesidad de ronronear―. Además, eso reforzará nuestra "tapadera" como una pareja de recién comprometidos salvajemente enamorados, si vas conmigo.

―¿Tu padre estará allí?

―Probablemente. ¿Por qué?

Porque probablemente trate de tirarme debajo de un toro.

―Por nada. Por supuesto que voy a ir. Pásame el control remoto.

Hermione apagó las luces mientras él apagaba su computadora. Ella se dejó caer a su lado. Ni cinco minutos más tarde estaba durmiendo, tumbada en su regazo. No es que le importara. Él se estiró y ella se acurrucó contra su pecho, dándole la espalda a la TV. A él tampoco le importó eso.

Lo peor de todo es que ella tenía toda la razón. No había absolutamente nada que ver. Así que la observó dormir durante un tiempo antes de llevarla a la cama.

...

¿Quien estara cayendo bajo lo encantos del otro? ¿el sofisticado Draco Malfoy? o la ¿orgullosa Hermione Granger? denme su opinion en un Review y envien esta historia a 10 amigos y mañana tendrán un nuevo capitulo ( jajajajaja odio las cadenas...excepto las de oro ;)

Besos y Libros

Blue Nayade