CAPÍTULO 13
Y a que no se esperaban que subiera otro capitulo después de otro capitulo. La verdad es que me encanta esta historia y no puedo esperar a terminarla despues de tanto tiempo Ayyy Dios que emocion! por fin tengo tiempo para mi despues de tres años de esclavitud 7 dias a la semana 13 horas al dia mas los turnos yeyyyyyy libre soyyyy libre soyyyy
Historia inspirada en libros de Lorelei James y personajes de JKRowling
...
Debido a un calendario de trabajo liviano, Hermione salió del trabajo temprano. Condujo hasta Moorcroft para verificar el progreso del edificio.
Draco estaba de mal humor. No gritaba, pero hablaba con un tono cortante, llevando esa mirada de "no me jodas". Con ojos acerados serios, boca tensa, y cejas arqueadas. Además, su pelo estaba casi de punta después de pasarse las manos por la cabeza.
Podría parecer cobarde, pero se mantuvo alejada de él.
Chet y Remy cubiertos de polvo y suciedad, se apoyaban contra la pared junto a la puerta trasera. Hermione se dirigió hacia ellos con cautela.
—Hola chicos.
—No preguntes como nos va, porque voy a decírtelo ahora mismo, no estamos bien, prima. Para nada —dijo Chet.
Un nudo se formó en su vientre.
—¿Qué ocurre?
Remy tomó un largo trago de agua antes de contestar.
—Nada, ese es el problema. Antes de que podamos llegar a la parte real de la remodelación para la cual nos has contratado, tenemos que derribar todos los materiales estropeados y sacarlos fuera. Eso nos ha ocupado la mayor parte del tiempo que nos has asignado. Draco no está contento con esto.
—¿Por qué no? Eso es parte del proceso, ¿no?
—Sí. Y no. Hemos trabajado todo el maldito día sacando las molduras y el yeso en la primera habitación de arriba. Una habitación. De todas estas habitaciones.
—Y no hemos hecho el vago tampoco —añadió Chet. Su mirada confusa se movió entre ellos.
—No lo entiendo.
—Sé que no, cariño. Pero la verdad es que necesitas contratar un equipo de demolición para venir aquí y dejarlo listo para que podamos comenzar. Hemos hecho todo lo posible trabajando sin parar, pero la verdad es…
Chet y Remy intercambiaron una mirada.
—La verdad es ¿qué?
—La verdad es: ese no es su trabajo, Hermione. Se dio la vuelta y se enfrentó a Draco.
—¿Qué?
—Se han estado rompiendo el culo esperando que se volviese más fácil, pero no es así. Ni el trabajo, ni el hecho de que desde el principio tendrían que haberte dicho que la demolición no está especificada en el contrato.
Hermione contempló a sus primos con total mortificación.
—¿Es eso cierto?
Remy se ruborizó.
—Sí. Es cierto. No queríamos que te sintieras mal. Eres de la familia y queríamos ayudarte. Como Draco ha dicho, pensamos que podíamos ser capaces de derribarlo fácilmente, pero no podemos. Y ahora nos hemos retrasado, no sólo con el horario de Draco para este proyecto, también en nuestros otros proyectos de construcción.
No sólo estaba jodiendo su propio proyecto por su ignorancia, sino el de Draco, así como aquellos de Construcciones West con los que se habían comprometido. Hermione tuvo la imperiosa necesidad de ocultar su cara de vergüenza.
Anímate. Eso es lo que hacen las chicas grandes. Reconocen sus errores y los corrigen.
—Os agradezco que finalmente me lo hayáis contado. No quiero ni pensar cuánto tiempo más podría haber continuado esto si Draco no hubiese sacado el tema. —Intentó sonreír—. Ya que estamos siendo sinceros, necesitaré vuestras hojas de asistencia de la semana pasada, así os podré pagar por el trabajo de demolición que ya habéis realizado.
Chet protestó.
—Hermione. Eso no es necesario.
—Lo es. Habéis trabajado duro. No os joderé el dinero sólo porque seáis unos tipos demasiado buenos. No es vuestra culpa que tengáis una prima despistada, ¿de acuerdo? Puedo pagaros.
Otra comunicación silenciosa pasó entre los hermanos. Remy dijo:
—De acuerdo. Tendremos el papeleo hecho y aquí mañana.
—Gracias. ¿Conocéis alguna empresa que pueda contratar para terminar la demolición? ¿Para qué vosotros podáis empezar cuando ellos acaben?
—Sé de un equipo en Meeteetsee, pero lo último que supe de ellos es que comenzaban un trabajo en Livingston, Montana.
—Y no son baratos —puntualizó Remy.
—¿De cuánto dinero estamos hablando? Chet se encogió de hombros.
—Supongo que… alrededor de cincuenta o sesenta.
—¿Cincuenta o sesenta qué? —preguntó Hermione
—Cincuenta o sesenta mil dólares. Creo que es una cifra baja, incluso para este lugar —añadió Draco
A Hermione casi se salieron los ojos de las órbitas. Mierda. Esa cantidad se comería una gran parte de su presupuesto del primer año. Pero si no lo hacía… la clínica no se podría abrir. Ahora mismo parecía que su sueño no era nada más que una quimera. Le ardían los ojos por las lágrimas no derramadas.
Llorar no solucionaría ni una maldita cosa. Tenía que pensar en ello. Como debería haber hecho desde el principio. Se avergonzaba de estar mal preparada, creyendo que tenía la parte de construcción del proyecto bajo control.
—Te ayudaremos en todo lo que podamos, Hermione, ya lo sabes —dijo Remy en voz baja.
—Lo sé. —Miró su reloj—. También sé que llego tarde a mi función como niñera de los diablillos de Cho y Cedric. Os veré mañana chicos.
Draco no siguió a Hermione porque ella necesitaba tiempo para asumir su error. Más tarde, esta noche podrían hablar de soluciones como adultos racionales. Señaló la nevera de Chet.
—¿Tienes algo más fuerte que agua?
—Claro. —Sacó una botella de Coors Light—. Toma.
—Gracias. —Draco quitó la tapa, tentado de beberla de un solo trago.
—Draco ¿podemos Remy y yo preguntarte algo sin que te cabrees con nosotros?
—Dispara, pero sin garantías.
—¿Por qué no le dijiste a Hermione que necesitaba un presupuesto por separado para la demolición? Sobre todo porque la has estado ayudando a averiguar lo que costaría que este sitio quedara decente.
—Un descuido. Los hemos cometido todos —mintió—. Me estoy pateando igual que lo estáis haciendo vosotros.
—Es una mujer independiente y vehemente. Este descuido la volverá loca. Se culpará, perderá la confianza, se cerrará…
—Y luego saldrá adelante sin ayuda de nadie y hará lo que haya que hacer —añadió Remy—. No es el tipo de quedarse parada, retorciéndose las manos y esperando que alguien la rescate. Lo que es malditamente sorprendente cuando piensas en ello. Ella podría haber resultado ser tan diferente.
—Amén, hermano. Esto lo sobresaltó.
—¿Qué quieres decir?
—Hemos… sus hermanos y primos tanto los Granger como los West… la protegen. No habría tenido que hacer nada más que estar por ahí viéndose bonita y desvalida. Pero así no es como Hermione está hecha. Así no es cómo es ahora, o cómo era siquiera cuando era una niña. No quiere nada regalado. Aprendió a hacer las cosas por sí misma. Si no sabía cómo hacer algo, encontraba a alguien que le enseñara. La admiramos como el infierno por mantener esa actitud cuando sería más fácil ceder.
—¿Ante su familia?
—Sí. Dios ame a nuestros primos Granger, pero ellos habrían mandado directo al traste su compra del edificio. Sin querer ellos habrían hecho que Hermione se sintiese estúpida por tratar de hacer algo sin su ayuda.
Draco frunció el ceño.
—No nos malinterpretes —dijo Chet—. No son crueles con ella. Diablos, ni siquiera creo que se den cuenta de lo que están haciendo. Pero porque todos son mayores, no ven a Hermione como un adulto. La tratan como a una niña pequeña. Y habrían visto la compra de este edificio como otro de los caprichos de Hermione. Sabíamos lo mucho que significaba para ella cumplir el sueño de toda su vida. También sabemos que si este proyecto de la clínica fracasa, su familia actuará como si no fuera gran cosa, cuando esto la destruirá.
—Lo que también es la razón de que si no tiene dinero para contratar a alguien para hacer la demolición, de ninguna manera pedirá ayuda financiera a su familia —señaló Remy—. Diablos, antes entrará aquí con una pala y hará todo el trabajo ella misma.
Cada uno se perdió en sus propios pensamientos hasta que Draco notó las miradas de curiosidad de Chet y Remy sobre él.
—¿Qué?
—Puesto que Hermione y tú vais a casaros, si encuentra una empresa para hacer la demolición, ¿estarías dispuesto a pagar por ello? —preguntó Chet con cuidado.
Otra pregunta difícil.
—Voy hacer todo lo posible por ayudarla. Pero todos sabemos que no va a aceptar dinero de mí. No es porque no me lo pueda permitir, pero será una cosa de orgullo para ella.
—Sí, tampoco estaba nada contenta al saber que eras el propietario del edificio Sandstone ¿verdad? —reflexionó Remy.
—No. Estoy viviendo con ella y todavía me paga el alquiler. Entonces así como vosotros no queréis ver a sus hermanos aplastar sus sueños, yo no voy a tomar parte en que se sienta en deuda conmigo. Ella me contrató. Ella me está pagando. En su mente cuando se trata de temas del edificio sólo trabajo para ella. Y punto.
Remy y Chet intercambiaron una mirada escéptica.
—Ya has visto como actuó Hermione. ¿Llegó volando aquí y me dio un beso sonoro? No. ¿Lloró en mi hombro cuándo descubrió que había cometido un gran error que le costaría un montón de pasta? No. Ella levantó el ánimo, ofreció rectificar las cosas con vosotros y me trató como si fuese cualquier otro empleado. —A decir verdad, su comportamiento picaba como el infierno. Pero esta situación no era sobre él.
—Entiendo lo que dices, Draco, de verdad. Ojalá hubiera alguna forma de ayudarla sin que ninguno de nosotros trate de embolsarse su dinero.
Una solución comenzó a formarse.
—¿Cuántos tipos trabajan en el equipo de Meeteetsee? Remy se rascó la barbilla.
—Probablemente una docena. ¿Por qué?
—Si hubiera una docena de tipos trabajando horario completo, ¿cuánto tiempo se necesitaría para demoler este lugar?
—Tres días. Pero eso probablemente sería explotarlos. Los clientes se volverían locos si creyeran que la compañía puede hacer cincuenta mil en un solo día.
—Pero si conseguimos hacer venir una docena de tipos, digamos mañana. Por todo el día, ¿estaríais dispuestos a ayudarme a supervisar qué es arrancado y qué se queda?
Chet y Remy asintieron mutuamente con la cabeza.
—Por supuesto. ¿Qué tienes en mente? Draco sonrió.
—Os los diré, pero tenéis que prometerme que Hermione nunca lo sabrá.
Draco llamó a Carson Granger. Se sintió de verdad aliviado de que el bastardo le contestara con un brusco Hola.
—Carson. Draco Malfoy. ¿Tienes un minuto para hablar?
—Sólo por un minuto. Tengo que ir a recoger a Caro enseguida. ¿Qué necesitas?
—En primer lugar, Hermione no puede saber que te llamé sobre esto. Carson carraspeó, lo que Draco tomó como un asentimiento.
Draco relató la historia sobre cómo la compañía que Hermione contrató para la demolición se echó atrás. Cómo esto podría poner en peligro todo el proyecto de la clínica debido a las restricciones de tiempo. Hermione estaba muy disgustada, pero no quería incomodar a nadie de su familia pidiendo ayuda.
—Esa muchacha. ¿No sabe qué haríamos cualquier cosa por ella? —dijo Carson con exasperación.
—Por eso te llamo. Si te presentas mañana en la obra con un grupo de hombres dispuestos a trabajar, bajo mi dirección y la de Chet y Remy, Hermione no perderá un solo dólar, o un día en el plazo de reconstrucción del edificio.
Carson se quedó callado durante más o menos un minuto, pero Draco esperó. Finalmente le dijo,
—Me ocupare de ello. Pero quiero saber ¿por qué no quieres llevarte el mérito?
—No tengo que decirte que Hermione Granger es obstinada y orgullosa. Si lo organizo para arreglarlo lo vería como una intromisión en sus asuntos. Y créeme, cuando se trata de ese edificio, mi relación con ella es sólo de negocios.
Él soltó un bufido.
—Si tú te presentas con sus hermanos y primos queriendo ayudarla a salir del atasco… lo verá de otra manera. Además, todos vosotros habréis estado involucrados en alguna parte del proceso de este proyecto que lo significa todo para ella. —Draco hizo una pausa—. Ella ayuda a sus hermanos todo el tiempo. De hecho, ahora mismo está cuidando a los niños de Cedric. Estaría bien que su familia pagara esa amabilidad cuando Hermione más lo necesita y menos lo espera. Y confía en mí, lo necesita.
Otro brote de silencio.
—Tienes todas las bases cubiertas, hijo, y no te puedo criticar por cuidar de ella, de hecho, lo agradezco. Pero ¿cómo va esa chica fisgona a creer que simplemente oí hablar sobre sus problemas en el edificio?
—Fácil. Chet y Remy. Sólo dile que anoche te detuviste brevemente para ver el progreso después de hablar con ella el domingo. Chet y Remy te mencionaron los problemas con la demolición. Te fuiste a casa, hiciste unas llamadas y convocaste a la construcción de un granero a la antigua pero al revés.
—¿Seguro que no eres un político, Draco?
—Diablos, no, Carson, seguro que sabes lanzar un insulto como una maldita daga. Carson se rió entre dientes.
—Nos vemos mañana. Pero si este plan sale mal, primero caes tú, garantizado. Draco dijo
—No esperaría nada menos, —al tono del teléfono.
Aunque Draco estaba inquieto, arrastró su ordenador portátil al dormitorio y se puso al corriente con el papeleo. Se imaginó que era inútil tratar de dormir, por lo que le sorprendió despertarse a la una de la madrugada completamente desorientado. Apiló los papeles, apagó el ordenador y entró en la sala de estar.
Allí estaba ella, completamente vestida, dormida en el sofá.
Un sentimiento protector se extendió por su pecho. Quería cuidar de ella. Y no sólo esta noche. Draco la levantó en sus brazos.
Ella parpadeó con ojos soñolientos.
—¿Draco? ¿Qué estás haciendo?
—Llevándote a la cama. Te has dormido en el sofá, botón de oro.
—Llegué a casa y pensé en ver la televisión pero no pude encontrar la manera de encenderla. Hoy soy un autentico desastre con todo.
—No digas eso. Te lo enseñaré mañana. —Draco dio un puntapié para cerrar la puerta del dormitorio.
—Te juro que sólo cerré los ojos durante un minuto. Los niños de Cedric me agotan.
Dejó a Hermione de pie al lado de la cama. La desnudó, menos las bragas y una camiseta sin mangas. Ella se deslizó bajo las sábanas.
Una vez que Draco estaba en la cama, se envolvió en torno a él.
—Sabes, GQ, comienzas a gustarme un poquito. Él besó la parte superior de la cabeza.
—Lo mismo me pasa, vaquera
A la mañana siguiente Hermione comenzó su día con menos entusiasmo de lo normal. Draco había hecho café, pero ya se había ido. Había dejado una nota junto a su tazón favorito, recordándole que ella había prometido pagar a Chet y Remy hoy por su trabajo de demolición.
Lo último que quería era conducir a Moorcroft y afrontar su fracaso. Había pensado en el problema y no había encontrado una solución viable, además de contratar una empresa de demolición y tratar de mantener el calendario previsto. Draco había asignado seis semanas. Ya habían quemado casi dos.
Draco Había sido tan dulce otra vez anoche. Cargándola hasta el dormitorio. Al meterla en la cama no la hizo sentir como una niña; sino que la hizo sentir querida. Ayer cuando se enteró de que la había jodido a lo grande, Draco no la había menospreciado por su ignorancia. No se había abalanzado para ofrecerse a arreglarlo por ella.
¿Habrías aceptado su ayuda si la hubiera ofrecido?
No. No importa lo buenas que fueran sus intenciones, Hermione no podía aceptar dinero de él. Era su error; encontraría una manera de arreglarlo.
Cuando se estacionó en el edificio una hora más tarde, había camionetas estacionadas por todas partes. Diez contenedores de basura de tamaño industrial se alineaban en el estacionamiento. ¿Qué demonios estaba ocurriendo?
Entró en el edificio con cautela en medio de golpes y martillazos. Resonaban voces masculinas. Dentro de la sala principal, se quedó sin aliento. Toda la planta superior era una cáscara vacía.
Hermione llamó,
—¿Chet? ¿Remy?
¿Y qué cabeza apareció la primera? La de su padre.
—¿Papá? ¿Qué diablos estás haciendo aquí?
Él se limpió las manos en un pañuelo y se dirigió hacia ella.
—Antes de que pongas esa mirada en tu cara escúchame hasta el final, Hermione.
Ella abrió la boca para preguntar ¿Qué mirada? pero se conformó con: —Te escucho.
—Anoche pasé para verte.
—¿Sí?
—Hablé un poco con Chet y Remy. Me dijeron que tenías problemas para demoler este lugar. Así que me fui a casa y me puse a pensar.
—Siempre es peligroso —murmuró ella. Él le agitó el pañuelo.
—Sabelotodo. De todos modos, destruir cosas es lo que muchos de los Granger hacen mejor. — Él sonrió—. Hice algunas llamadas. Y aquí estamos, haciendo nuestro mejor esfuerzo por desmantelar este lugar para que los muchachos West puedan reconstruirlo.
Hermione no dijo ni una palabra. Estaba absolutamente sorprendida. Y conmovida. Y a punto de quebrarse y llorar.
—Niña, me da miedo cuando te quedas tan callada. Ella no podía hablar por el nudo en su garganta.
—¡Ay!, diablos, no estarás molesta ¿verdad? —Él suspiró suavemente, limpiándose las manos con nerviosismo en el pañuelo—. Yo sólo quería ayudar. Parece que no me necesitas, ahora que has crecido.
De ninguna manera pudo evitar las lágrimas, o de abalanzarse sobre él.
—Papá. Yo… yo no puedo…
—Lo sé, niña —la calmó—. Está bien.
Hermione aspiró su aroma, algodón calentado al sol y sudor honesto, café y tabaco Red Man, colonia English Leather y un rastro del perfume de su madre. Olores que le daban consuelo, seguridad y confianza como ninguna otra cosa en su vida. Le susurró.
—Siempre te necesitaré. Siempre.
—Es bueno saberlo. —La apretó con tanta fuerza que apenas podía respirar. Sollozó con más fuerza cuando con voz ronca él le dijo—: Te quiero, niña.
Después de que su papá la soltase, Hermione se limpió las lágrimas con los dedos. Él le entregó un pañuelo con un malhumorado:
—Toma. No entiendo por qué el sexo que siempre llora por algo nunca recuerda un maldito pañuelo.
Ella se rió.
—Gracias, Papá.
—Cuando quieras, calabaza. No vas a creer todo lo que ya han hecho. Chet y Remy están supervisando. Así como Draco. Él es condenadamente estricto y exigente.
—Cómo si no lo supiera.
Dentro del edificio, apenas podía oír por encima de los sonidos de los avances. Harry y Cedric trabajaban arriba con Fred. En la trastienda, Chet y Remy retiraban cables Y sus otros primos y hermanos estaban arrancando listones y yeso de la sala de estar, quitando partes del techo. Su variedad de parientes masculinos le sonrió y volvieron a la rutina.
Su padre se dirigió hacia la puerta principal y Hermione enganchó su brazo.
—No puedo creer…
Él hizo una mueca.
—¿Qué le pasa a tu brazo?
—Nada.
—Déjame verlo.
Le mostró el interior de su antebrazo izquierdo. Debajo de la rasgadura de su camisa había un rasguño con sangre.
—¿Qué pasó?
—Draco y yo estábamos sacando una vitrina del cuarto de baño. La maldita cosa me cortó.
—Vamos. Te voy a curar. —Afuera, Hermione extrajo el botiquín de primeros auxilios de debajo del asiento delantero de su camioneta. Limpió la zona con un algodón desinfectante, la untó con crema antibiótica y la cubrió con una venda cuadrada. Incluso le dio un beso curativo—. Ves. Como nuevo.
—Gracias. Tu madre me va a regañar por romper la camisa. Hermione puso los ojos en blanco.
—Mamá nunca te regaña por nada. Él limpio su frente.
—Que poco sabes, niña. —Deambuló hasta la vuelta de la esquina.
Fue entonces cuando Hermione vio a Draco esperando en las escaleras. Feliz, fue directamente hacia él y él la atrapó en un fuerte abrazo. Ella tragó su sonrisa sorprendida con un beso profundo que resultó inesperadamente suave. Le susurró.
—Gracias.
—¿Por qué?
—Por llevarme a la cama anoche. Por hacer café esta mañana. Por supervisar la demolición aunque no sea parte de tu trabajo.
—Es un placer castaña.
—Siento no poder quedarme y ayudar, ya que reprogramé mis citas del viernes para hoy.
—No te preocupes. Con tantos hombres, será hecho con rapidez. —Draco acarició sus labios con los suyos—. Y para ser Grangers, aceptan órdenes sorprendentemente bien de un Malfoy
Hermione apoyó su frente en la suya, sintiendo un nudo en la garganta de nuevo.
—Nena. ¿Qué pasa?
—¿Cómo se supone que alguna vez vaya a pagarles, Draco? Gracias no es suficiente. Está por encima y más allá, incluso para la familia.
—No, para ellos no lo es. Lo están haciendo por ti, por cómo eres.
—A veces eres tan agradable que no puedo creer que alguna vez te odiara. Él la besó de nuevo. Por más tiempo. Más profundo. Más dulce.
—Buscad una habitación —gritó Theo
—A trabajar —añadió Remy.
Las risas masculinas se hicieron eco.
—Te van a fastidiar el resto del día por este morreo rubiales.
—Estoy preparado para el desafío.
—Bueno. Te veré mas tarde.
Afortunadamente para Hermione el día no se alargó tanto como había temido. Terminó en la clínica y condujo de nuevo a Moorcroft, ansiosa por ver los cambios.
Había atardecido. Los vehículos habían desaparecido. Abrió la puerta trasera y se aventuró en el interior. No necesitó un reflector para ver las diferencias; el lugar estaba vacío. Completamente vacío. Las paredes se habían ido. El cielo raso había desaparecido. Las tuberías no estaban. Los cables de electricidad habían desaparecido. El espacio era una pizarra en blanco. Un lienzo limpio.
Por primera vez lo sintió suyo.
Hermione trató de imaginar dónde dividirían los espacios en habitaciones para los pacientes. Cómo se vería la madera restaurada. Si el techo de estaño brillaría después de que cien años de suciedad fuesen quitados.
Eufórica, giró en el suelo de madera, con los brazos abiertos, riendo. Tratando de capturar el momento, su sueño estaba finalmente a su alcance.
...
y he aqui otro capitulo! que alguien me detenga porque estoy loca pasando esta historia jajaja euforia al máximo nivel!
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Blue Nayade
