Bienvenido a otro capitulo. en este momento de Cuarentena por el Covid19 es necesario tener un espacio en nuestras mentes para la relajacion y no etresarnos mas de lo que estamos por el mundo afuera. y Que mejor forma que actualizando las historias de Fanfic ahora que el gobierno nos ha obligado a quedarnos en casa para prevenir la propagacion. Ayudemos a los doctores #QuedateEnCasaYLeeUnFanfiction XD

Los personajes son de J. y la historia inspirada en Lorelei James.

CAPÍTULO 14

Draco estaba listo para salir por la puerta cuando Hermione se volvió como un tornado. Su boca se movió a un millón de kilómetros por hora.

―Así que me dirigí de nuevo a Moorcroft después de salir del trabajo y estoy asombrada. No puedo creer que terminaran todo eso hoy. Me estoy haciendo pis en mis pantalones, estoy tan entusiasmada.

―He ahí una imagen que necesitaba, Hermione – Ella reparó en su apariencia.

― ¿Dónde vas todo arreglado?

―Fuera con Harry. Vestir pantalones limpios y un jersey no me califica como arreglado ―dijo secamente.

―Lo que tú digas, Vanidoso. ―Le besó la mejilla―. Te ves bien y hueles mejor. ¿Qué vais a hacer, chicos?

―Comer primero, luego discutir los detalles de un par de proyectos que he planificado para él. Hermione lo miró con curiosidad.

― ¿Eres el proxeneta de Harry?

―Es una forma de hablar. Está muy subestimado en el mundo del arte occidental. ―Se ajustó la manga ―. No es gran cosa. Haré lo que pueda para conseguirle un nombre fuera de aquí. Pasándole contactos comerciales.

―No sabía que estabas tan involucrado en la carrera de Harry.

―Y no se lo puedes decir a nadie ―le advirtió―. Se cabrearía como el infierno si pensara que he cotorreado contigo.

―Pero estamos ''enamorados''. Se supone que tienes que contarme todo. ―Hermione dejó un sonoro beso en su boca―. No te preocupes, mis labios están sellados. Te veré más tarde.

― ¿A dónde vas?

―Mi liga de dardos se inicia a las ocho. Draco entrecerró los ojos.

― ¿Juegas en una liga de dardos? ¿Por qué no lo sabía?

―Me imaginé que podías pensar que era irremediablemente vulgar, así que no lo mencioné. ―Saltó de a un pie y se quitó las botas. Luego se dirigió hacia el dormitorio.

Él la siguió y se apoyó contra la jamba de la puerta mientras la veía desnudarse. ― ¿Cuánto tiempo has estado jugando a los dardos?

Hermione se quitó la camisa.

― ¿En la liga? Seis meses. Pero Sirius me enseñó a jugar cuando era niña. Yo era pésima tiradora con arco y flecha. Pensó que los dardos me podrían enseñar coordinación ojo-mano, pero me terminaron gustando más los dardos que el tiro con arco. ―Fue pasando las perchas en el armario.

― ¿Qué otros pasatiempo tienes que yo no sepa?

―Leer, Pero Los dardos no son exactamente un pasatiempo. Es una excusa para pasar el rato con mis amigos y beber cerveza. Ellos han estado tratando de conseguir que me uniera a una liga de voleibol, pero no me interesa. Estoy en el club de lectura.

―¿Qué prefieres leer?

―Literatura Clásica, Romances eróticos ―Hizo un guiño―. ¿En cuanto a otras actividades? Estoy en la lista de voluntarios para el centro comunitario y lo cubro cuando alguien está enfermo o de vacaciones. Ah, y me gusta bailar.

Draco se preguntó si su calendario social era excesivo porque no le gustaba estar sola.

― ¿No se te ocurre quedarte en casa y relajarte? ¿Quitarte las botas y quedarte un rato?

―Por supuesto. Pero mi idea y la tuya de relajarse son distintas.

¿Por qué se erizaba? ― ¿Qué quieres decir?

―Me relajo cuando estoy dormida. ¿Reclinarse frente a la televisión como una forma de relajarse? No, gracias. Prefiero hacer cosas con personas reales en lugar de pretender que lo que sucede en una comedia o en un drama o en un reality es importante. Las conexiones son importantes para mí. Y no hay nada más relajante que reír con la familia y amigos. ―Abotonaba ya el último botón de la camisa de la liga de dardos de India's Ink.

Por el amor de Cristo. Esa mujer jugaba en una liga de dardos patrocinado por una tienda de tatuajes. Ella tenía tatuajes. Ella conducía una camioneta sucia. Tenía una vida social que rivalizaba con la de Paris Hilton. ¿Tenía una sola cosa en común con ella además del sexo espectacular?

Sí. Que os necesitáis mutuamente para encaminar bien vuestras carreras.

A veces, Draco olvidaba el panorama general. A veces se olvidaba que su relación no era real. Lo que realmente le molestaba era que a veces incluso se olvidaba que Hermione no era su tipo.

―Hablando de las familias. Anoche, Cho dejó caer la bomba que está esperando ¡una niña! Nadie me dice nada importante en estos días.

―Bueno, es importante que no hagas planes para mañana por la noche porque tenemos que hablar sobre el viaje a Milford.

―Pero la noche del jueves es mi noche de…

Draco levantó la mano deteniendo su protesta.

―No me importa si es tu noche de herrar los caballos o de bordar edredones o de enlatar la remolacha escabechada. Te necesito aquí.

―Bien. ―Pasó junto a él. En la puerta del baño se dio la vuelta―. Que te diviertas con Harry. Pero no me esperes despierto.

No me esperes despierto.

Draco apretó los dientes. Tres horas habían pasado y su último comentario aún lo irritaba.

― ¿Draco? ¿Amigo? Vas a tener una embolia si mantienes el ceño fruncido de esa forma. Así que dime lo que pasa.

―Tu hermana me vuelve condenadamente loco.

―¿Y eso es nuevo? ―Harry se rió―. El hecho de que vosotros dos no os hayáis matado uno al otro hasta ahora es de interés periodístico. Nunca ni en un millón de años habría predicho que vosotros seriáis pareja.

―Únete al club.

―Así que dime... ¿qué hizo mi hermanita para cabrearte? Antes en el lugar de trabajo, vosotros chicos os atacasteis caliente y pesado. Yo pensaba que mi padre iba a coger la manguera y rociaros.

Draco restregó las manos por la barba sin afeitar de su mandíbula.

―No entiendo por qué tiene que estar haciendo algo todo el tiempo. ¿Por qué no puede simplemente quedarse en casa? Es como si no pudiera soportar estar sola. Harry no dijo nada.

En un primer momento, Draco se preguntó si había sobrepasado los límites. A continuación, le preocupó que Hermione se hubiera guardado algo importante.

― ¿Qué?

― ¿Hermione no te dijo cómo se ha pasado los últimos cinco años?

Draco se retorció. Debería haber mantenido la boca cerrada. Debería saber todo sobre el pasado de su prometida. Si mostraba su ignorancia, Harry sospecharía.

― ¿Draco?

Él negó con la cabeza.

―Era de imaginarse que no te haya puesto al corriente. ―Harry señaló a la mesera para otra ronda.

Como Harry no empezaba a hablar, Draco se preocupó y se enojó.

―No se puede dejar caer algo así en la conversación y dejarlo ahí en el aire ―No está en el aire. Estoy debatiendo.

― ¿Sobre qué?

Esa mirada idéntica a la de Hermione, tenía a Draco clavado en su lugar.

―En que, si debo mantener mi reputación de boca grande en la familia y simplemente te lo digo de plano, o si debería dejarlo en el aire, por lo que te verías obligado a preguntarle a Hermione al respecto. Una parte de mí piensa que, si ella hubiera querido que lo supieras, te lo habría dicho ella misma. Pero otra parte de mí piensa que estás en tu derecho a saber.

Cuando la camarera balanceó la bandeja con más cerveza, Draco ordenó dos tragos de Fire Whisky.

Harry se inclinó hacia atrás en el asiento. Su postura no era perezosa, sino desafiante.

―Si piensas que emborrachándome harás que derrame las entrañas, estás ladrando al árbol equivocado, amigo.

¿Qué estaba pasando con esa familia y los coloquialismos coloridos? ―Los tragos son para mí, no para ti.

El silencio se extendió entre ellos hasta que la camarera trajo los tragos de fire whisky. Draco tragó uno y colocó el otro al lado.

―Eres muy parecido a ella, ¿sabes? La mirada gris acero de Draco saltó a la de Harry.

― ¿Hermione? ―resopló―. Seguro. Hablando de aceite y agua. Fuego y hielo. Concreto y cristal. Su comentario debió de haber aliviado las dudas de Harry. Puso los codos sobre la mesa. ―Si te digo esto, Malfoy, necesito tu palabra de que no le dirás a Hermione que lo sabes.

―No lo haré.

―Después de que Theo y Luna se casaron estábamos todos juntos pasando un día familiar. Los niños estaban viendo una película en la sala, los bebés estaban dormidos y sólo los adultos estaban alrededor de la mesa del comedor, cosa que raramente ocurre. Estábamos tomándonos el pelo, bromeando unos con otros, como siempre lo hacemos, cuando alguien, no recuerdo quién, lanzó un comentario al aire sobre Theo, no estaba poniendo su peso con el rancho, una broma total, ¿verdad? Quiero decir, acabábamos de tener a Theo interesado en ser parte de la familia otra vez y ninguno de nosotros quería joder eso. Así que comenzaron a meterse conmigo y lo devolví, y la siguiente cosa era que todos estábamos molestando a Hermione.

Incluso antes de que se hubiera mudado al apartamento de Luna ella desaparecía durante días, a veces semanas. Por lo que sabíamos, trabajaba a tiempo parcial en el Hospital de Veteranos en Cheyenne un par de días al mes y que era su único trabajo. Nos preguntábamos si tenía a un hombre encadenado que la mantenía lejos de casa. Por lo tanto, bromeábamos que estaba demasiado ocupada persiguiendo hombres para conseguir un trabajo real, o para ayudar en el rancho. Tengo que admitir que estábamos siendo realmente pesados con ella, trayendo a colación todas las estupideces que había hecho en el pasado. Tratándola como si fuera una preadolescente malcriada. Cuestionando su ética de trabajo después de vivir en la gran ciudad. Normalmente Hermione habría mandado los insultos de vuelta, pero cada vez estaba más y más silenciosa. Estábamos tan ocupados burlándonos de ella que no nos dimos cuenta.

Las tripas de Draco se anudaron, y no por el trago de whisky.

―Finalmente la presionamos demasiado. Hermione se levantó y dijo que la razón que nadie en nuestra familia sabía lo que había estado haciendo durante sus viajes a Cheyenne era porque éramos un grupo de gilipollas auto-absorbidos y no nos habíamos molestado en preguntar acerca de su vida. Nos miramos unos a otros en estado de shock y nos dimos cuenta de que tenía razón.

Cuando no estaba trabajando en los hospitales de Veteranos o en los privados de Cheyenne y Ft. Collins, estaba en el circuito de rodeo como técnico médico de deportes por dinero extra. La razón por la que no tenía energía para gastar en su miserable porción del rancho de testosterona era porque estaba agotada.

― ¿Miserable porción del rancho? ―repitió Draco. Harry se detuvo para tomar un sorbo de cerveza.

―Largo y enrevesado galimatías jurídico, en el que no voy a entrar.

Sin embargo, Harry le dio detalles de los sacrificios personales que Hermione había hecho por Theo para regresarlo a las pistas después de su baja del ejército. Dejando sus estudios en espera, manteniendo a raya a sus familiares, a petición de Theo, incluso enojándolos y asumiendo la culpa.

Draco estaba más que aturdido, escuchando la profundidad del compromiso de Hermione con su familia, oyendo hablar de su generosidad y su determinación, postergando sus propios sueños.

―Lo peor de todo fue que después de comparar todas las historias, nos dimos cuenta que, así como Hermione sabía todo de nosotros, nosotros no la conocíamos como un adulto en absoluto. Eso fue lo que más la hirió.

―Me lo imagino. ―Draco se tomó el otro trago, luchando por controlar sus emociones, sobre todo, su admiración por la mujer que actuó por amor sin esperar nada más que ser amada de vuelta. Era malditamente humillante darse cuenta de que nunca había tenido esa profunda conexión con ni una sola persona, y mucho menos la cantidad de gente conectada con Hermione diariamente. El gran número de personas que se beneficiaban sólo por tener a Hermione Granger en sus vidas.

¿Qué se sentiría estar en el extremo receptor de tal devoción? ¿O tener las pelotas para devolverlo sin miedo?

― ¿Draco? ―dijo Harry ―. ¿Qué pasa?

Todo.

―Nada. Sólo estoy tratando de asimilar todo esto de Hermione ¿Ginny no sabía lo que estaba haciendo? ¿Qué pasa con Luna? ¿O Cho?

―Mi conjetura es que Ginny sabía lo que Hermione estaba haciendo. Cho y Luna estaban liadas con sus esposos y los niños.

― ¿Y qué pasó después?

―Nos arrastramos. ¡Y cómo!

Draco se río suavemente. Incluso cuando su corazón se rompió un poco por la mujer que dio tanto.

―Ella gritó mucho y nos llamó de todo, pero nos perdonó porque ella es de esa manera. La chica tiene un corazón tan grande como una montaña. ―Harry se frotó la barbilla―. Mi punto es, que tú eres más como ella de lo que crees, Draco. Los dos trabajáis duro para mantener vuestra vida personal y profesional por separado. Me imagino que tiene derecho a salir todas las noches de la semana si compensa todos los años que no se divirtió.

― ¿Diversión? ¿No fuiste tú el que me dijo que era una niña salvaje?

―En la escuela secundaria ―se burló Harry―. Eso fue hace una década. Pudo estar un poco confundida al principio cuando fue a la universidad, o desinhibirse cuando llegó a casa, pero su vida cambió después de que Theo fue herido.

Eso tenía sentido. Pero ¿por qué no había compartido Hermione todo eso? ¿Es que no confiaba en él? ¿Especialmente después de haberse abierto con ella sobre los asuntos de su familia? Respiró hondo, tratando de aliviar la tensión que crispaba sus músculos.

―Te agradezco que me lo estés diciendo.

Pero Harry no estaba prestando atención. Su enfoque estaba más allá de los hombros de Draco. Murmuró:

―Joder. ― ¿Qué?

―Nada. Estoy cansado. Ahora que hemos terminado con los negocios deberíamos ponernos en marcha.

Draco miró el reloj.

―Son las diez. No tienes a tu esposa y los niños aquí. No es que me quiera emborrachar, pero ¿por qué están tan ansiosos por irte?

―No hay razón. Solo cansancio.

Entonces Draco lo supo. Hermione estaba ahí. La pregunta era, ¿con quién estaba?

― ¿Dónde está?

―En la pista de baile.

Le gustaría tener otro maldito trago para tragar. ― ¿Sola?

Harry negó con la cabeza. Draco gruñó.

Antes de salir disparado, Harry agarró su antebrazo. ―Es sólo su amigo Oliver. No vayas tras él.

―No es tras de Oliver de quien voy a ir.

―Draco…

―No me esperes. ―Arrancó el brazo de la garra de Harry y salió del reservado.

Draco no salió disparado y sacó a Hermione de la pista de baile. Él observó desde las sombras, planificando su emboscada. Si ella luchaba, la arrastraría fuera del maldito bar por el pelo.

¿Cuándo había comenzado a sucumbir a su mentalidad de cavernícola?

La canción rápida terminó. Comenzó una basura con demasiada guitarra eléctrica y un violín triste. Sus oídos amenazaban con sangrar. Odiaba la música country. Pero no quería mantenerse al margen y dejar que otro hombre tomara a su mujer.

Fue hacia la pista de baile. El hombre con las manos en Hermione saltó hacia atrás con sus manos arriba. ―Hermione y yo sólo somos amigos. Sólo estábamos bailando.

Hermione se dio vuelta.

― ¿Draco? ¿Qué estás haciendo aquí?

― ¿Sorprendida de verme? ―dio a Oliver una sonrisa salvaje y su fiera mirada acerada ―. Piérdete.

El chico dejó marcas de arrastre cuando salió corriendo tan rápido.

―Oh. Mi. Dios. Tú no sólo…

Draco la agarró, pegando sus cuerpos. Puso su boca en su oído.

―Te lo advertí. El único hombre que tiene permitido tocarte soy yo. Esto incluye el baile. Así que hazlo bien o voy a hacer el resto de la noche un infierno en vida.

―No me asustas.

Él se río entre dientes.

―Oh, Granger, eso fue lo peor que podías decir. ―Los hizo girar y en el proceso deslizó su muslo entre sus piernas. Cada vez que se movía, él ponía el duro músculo en medio de sus piernas.

Ella siseó: ―Para.

― ¿Por qué? No tienes miedo de mí ¿recuerdas? ¿No tienes miedo de que si mantengo esto voy a hacer que te corras aquí en la pista de baile?

―No.

―Lo quieres. Tu cuerpo está temblando. ―Le acarició la mejilla―. Siento tus pezones metiéndose en mi pecho. Estas excitada. Si yo moviera mi mano en tus vaqueros en este momento, ¿te encontraría mojada?

― ¿Por qué haces esto? ―exigió ella.

―Porque puedo. Y serás malditamente afortunada si hacerte correr aquí es todo lo que te hago esta noche.

En un ataque de resentimiento, Hermione intentó voltear la cabeza.

Draco no permitió nada de eso. Él subió su barbilla y selló su boca a la suya. Ella reaccionó como él esperaba: luchó contra él durante cinco segundos y le devolvió el beso con igual abandono.

A lo largo del beso y el baile lento él se mantuvo presionando su muslo en su clítoris. Frotando de un lado a otro de la manera en que ella se excitaba. Su sexo era fuego caliente cabalgando en su pierna. El corazón le latía tan fuerte como el de ella.

Hermione apretó sus muslos temblorosos moviéndose alrededor de los suyo, una señal de que estaba a punto de explotar.

Él alejó su pierna, permitiendo a sus labios aferrarse a ella durante varios segundos antes de separarse, dejando su boca libre.

―Draco. Por favor.

―Voy a dejar que te corras con una condición.

― ¿Cuál?

―Me vas a seguir tan pronto como esta canción termine. Sin hacer preguntas. Sin decir adiós a tus amigos. Sólo tú y yo, Hermione, resolviendo esto a mi manera, como yo quiera.

―Sí.

―Respuesta correcta. ―Empujó su muslo de nuevo a donde ella más lo necesitaba―. Cierra los ojos. Siente el roce de la tela en tu clítoris. ¿Está tu coño caliente y palpitante? ¿Deseando que mi polla te estuviera montando en lugar de mi pierna? ¿Sabes lo duro que mi pene está en este momento? Tú me lo pones así. Me haces ponerme tan jodidamente duro que se me nubla la vista. ―La boca de Draco volvió a su oído―. Córrete en mí. Te quiero tan caliente y húmeda que empapes tus vaqueros y dejes una mancha de humedad en los míos.

Ella se empezó a correr y él se tragó su grito con otro beso hambriento.

Cuando Draco sintió el pulso y el endurecimiento de su coño alrededor de su muslo, apretó el cuádriceps más duro, aumentando la presión. Él le acarició el cabello. A quien los viera, parecían ser una pareja perdida en un momento dulce.

Hermione finalmente abrió las piernas, dejando caer la frente en su pecho mientras trataba de normalizar su respiración.

La canción terminó. Draco la sacó de la pista de baile, pasando por el bar y un pasillo desierto. Miró hacia ambos lados y la arrastró hasta el baño de hombres. Era una mejor apuesta que el baño de mujeres siempre ocupado. Adentro, echó el cerrojo.

El pánico revoloteó por de los ojos de Hermione

―Draco…

―Ni una sola palabra. ―Colocó su cuerpo de cara a la puerta. En poco tiempo le desabrochó el cinturón de diamantes de fantasía y abrió la cremallera de sus vaqueros. Aplastando la palma de su mano sobre su abdomen, siguió su montículo mojado hasta que sus dedos encontraron la humedad cremosa. Mierda, ella estaba caliente. Él tiró de los vaqueros sacando de su camino―. Manos sobre la cabeza.

Draco se aflojó su pantalón y se bajó los calzoncillos hasta las rodillas. Presionando su mano izquierda sobre su coño, dirigió su pelvis y alineó su polla. Su calor tibio y húmedo lo llamaba. Flexionó sus caderas y se empaló en ella.

―Oh Dios.

―Rápido y sucio, castaña. ―Draco se sumergió, dentro y fuera, apretando los dientes contra el impulso de correrse de inmediato. El placer incesante de follarla era casi demasiado―. Yo quería comerte el insolente culito. Pero me reservaré eso para cuando te tenga atada, a mi merced.

Ella gimió.

Draco golpeaba contra ella sin pausa. El sudor goteaba en sus ojos. Serpenteaba por su espina dorsal. Su lado primitivo lo instó a utilizar sus dientes para marcarla. En su hombro. Su cuello. Así, cuando viera el símbolo de su pasión ella recordaría quién tenía derecho a tocarla. Para darle placer. Giró su mano y le acarició el clítoris con el dedo medio.

―Sí. No te detengas. Más rápido.

Ella estaba tan mojada que mantener agarrado nudo resbaladizo resultaba difícil. Curvó sus dedos y pinzó su clítoris con los nudillos. Apretando cuando su polla embestía contra ella.

La bendita liberación se burlaba de él. Sus músculos se tensaron directamente desde la base de su cuello hasta su entrepierna, tirando de sus testículos hacia arriba. Se disparó como un cohete.

―Jesús Cristo.

El coño de Hermione convulsionó alrededor de su polla, cada rítmico tirón lo llevaba más profundo dentro de su resbaladizo calor femenino. No podía dejar de bombear su pelvis debido a que su clímax desencadenó un segundo orgasmo para él.

Joder. Eso nunca había sucedido antes. Dejó caer la cabeza hacia atrás mientras capeaba otra serie de calientes pulsos.

Su mente quedó en blanco. Por último, el clin-clin-clin goteando de la llave y el tic-tic-tic del calentador lo despertó, los sonidos se mezclaban con sus respiraciones entrecortadas.

Draco se retiró y las piernas de Hermione se doblaron. Él envolvió sus brazos alrededor de su cintura, manteniéndola de pie.

―Te tengo. ―Le acarició el pelo, tranquilizándola. Acariciándola hasta que ella recuperó su equilibrio―. ¿Estás bien para vestirte ahora?

―Um. Sí.

Mientras Draco se ordenaba su propia ropa, consideró disculparse por su obsesión de necesitar follarla, en ese mismo maldito momento, en el baño de un antro. Pero Hermione no parecía estar arrepentida. Dios sabía que él no lo estaba. La besó en la parte posterior de la cabeza y le susurró:

― ¿Necesitas ayuda?

―No sé. Yo sólo... ―Su cuerpo se estremeció―. Draco. Nos vamos a matar el uno al otro si seguimos con esto.

Eso era decir poco. ―Lo sé.

―Me muero de miedo.

―Yo también. Venga, vámonos a casa.

...

Que piensan de el Capitulo? Ese Draco es un Celoso y cabeza dura con sus sentimientos. Quien de los do piensan que se de cuenta primero de lo que esta sintiendo? Draco o Hermione?

Besos y Libros

Blue Nayade.