Gracias por el apoyo a esta historia! espero que les disfruten este capitulo y #QuedateEnCasa
los peronajes no me pertenecen son de J. y la historia de la maravillosa Lorelei James. A mi solo me gusta jugar con sus personajes y libros.
Capítulo 17
Dos días más tarde…
Draco daba vueltas por su apartamento esperando que Hermione llegase. ¿Por qué había insistido ella en ver dónde vivía?
Se supone que estáis comprometidos, idiota.
Inspiró profundamente. Por amor de Dios, no debería estar avergonzado. Había pagado un montón de dinero por este apartamento con vistas a las Montañas Rocosas.
Draco contempló los picos irregulares cubiertos durante todo el año de nieve. Como un niño de una granja de Dakota del Sur, criado en una pradera plana, quedaba maravillado cada vez que contemplaba las majestuosas montañas.
A pesar de todo, la panorámica de afuera hacía ver su sala de estar aún más lamentable. No había gastado tiempo o dinero en la decoración aparte de añadir dos sillones reclinables de cuero negro. Era verdad que había gastado una pasta por el mejor sistema de entretenimiento con una gigantesca pantalla plana y calidad de sonido envolvente. Su enorme colección de DVDs, estaban ordenados alfabéticamente en las estanterías del centro de entretenimiento que abarcaba toda la pared.
La frase centro de entretenimiento lo hizo gruñir. Nunca se había entretenido aquí. Nunca había cocinado. Aparte de la señora de la limpieza, nunca había invitado aquí a una mujer. Temía las miradas de compasión o peor, las miradas calculadas con ideas para decorar el apartamento.
Trabajar fuera de casa significaba que no mantenía ninguna conversación de pasillo con sus compañeros de trabajo, pero después de la fea situación con Vincent y Pansy, consideraba esto una ventaja.
Desde que Draco se había trasladado a Colorado desde Chicago, hacer dinero tuvo prioridad sobre hacer amigos. Y si, tal vez se había escondido en un agujero después de que Pansy le abandonara por Crabbe. Nadie le podría culpar por esconderse y lamer sus heridas.
Han pasado tres años. Supéralo. Tienes la oportunidad de tener una vida mejor, más plena.
¿Con Hermione Granger? A pesar de su atractivo sexual, la dulzura que camuflaba bajo insultos, su seriedad, su ambición, su astuto sentido del humor y su tendencia para dar todo de sí misma a aquellos que le importaban, Hermione no era el tipo de mujer con la que había esperado pasar su vida. Ella nunca saldría de Wyoming, nunca se iría lejos de su familia, lo que lo llevaba a pensar que ella tenía una estrecha visión del mundo.
¿Más estrecha que la tuya?
Draco reconoció que pasar las últimas semanas con Hermione, su familia y sus amigos le demostraba lo vacía que era su vida fuera de las horas de trabajo. Ninguna verdadera relación. Ningún grupo de amigos para invitar a un partido de los Broncos o los Rockies.
El único amigo sólido que había mantenido a lo largo de los años era Harry. Draco pensó que la amistad podría enfriarse después de que Harry se casara con Ginny, pero, al contrario, se habían hecho más cercanos. Harry y Ginny le dieron la bienvenida en su vida. En los últimos seis años, había disfrutado de cada instante pasado en su casa en Canyon River con sus tres salvajes muchachos.
Tal vez no eres tan alérgico a la noción de hogar y chimenea como te has empeñado en creer.
No obstante, tal vez Harry continuó su relación por la habilidad de Draco para buscarle comisiones de arte. ¿Si este beneficio terminase, Harry lo seguiría llamando? O peor, ¿Qué pasaría después de que el compromiso con Hermione se terminara? ¿Le culparía Harry y cortaría todos los lazos?
Aquel pensamiento lo paralizó totalmente.
El interfono sonó y su ritmo cardiaco se disparó. Oprimió el botón.
—¿Sí?
—La señorita Hermione Granger está aquí para verlo señor.
—Gracias. Hágala subir.
Dio vueltas, sintiéndose tenso y con los nervios a flor de piel.
Dos golpes enérgicos. Draco abrió la puerta, observó su hermosa cara y todo dentro de él se relajó.
—Hola. Adelante. ¿Cómo fue el viaje en coche?
—Sin incidentes.
Ella rodeó la sencilla pared blanca que dividía el vestíbulo del salón. En la sala de estar su mirada vagó hasta las ventanas desde el suelo al techo.
—En los años que viví en Denver siempre me pregunté cómo sería la panorámica desde aquí arriba.
—¿Y?
—Todavía te hacen sentir lejos, ¿no?
Él realmente no supo cómo responder a eso.
Hermione caminó hacia el comedor, que no tenía una mesa, sino una tabla de dibujo, una máquina de musculación y un set de pesas. Atravesó la cocina. Su mirada recorrió la barra de desayuno, el fregadero doble, los hornos dobles, el lavavajillas empotrado, la isla con fogones insertados en el mármol y el refrigerador no frost. Ella no dijo una sola palabra buena o mala, mientras doblaba la esquina y continuaba por el vestíbulo hacia los dormitorios.
El cuerpo de Draco estaba en alerta total.
Ella asomó la cabeza por el cuarto de baño principal. Casi podía oír su evaluación: nada extravagante. Aburridas paredes blancas, lavabo blanco, el inodoro blanco, tanto la ducha como la bañera blanca y el suelo de baldosas blancas.
Entró en el segundo dormitorio que Draco utilizaba como oficina. Había dos mesas grandes de dibujo alineadas en la pared más larga y un escritorio de caoba en un extremo de la habitación. El vestidor había sido convertido en estantes para almacenar los planos de edificios y para alojar su colección de libros de restauración, así como también, libros de fotografías. En el único trozo de pared desnuda entre los estantes, destacaba un enorme mapa de los Estados Unidos salpicado de alfileres de colores.
—¿Estos alfileres son dónde has realizado proyectos de restauración?
—Sí.
—Qué forma más genial de ver todo lo que has logrado.
Draco sonrió. Hermione lo veía como algo positivo. Cada vez que se sentía frustrado con los planos de algún proyecto, miraba los alfileres que marcaban edificios terminados y esto lo motivaba a continuar.
—Es espacioso y muy acogedor con los libros, pero ¿dónde se sientan tus clientes?
—No traigo clientes a mi casa, Hermione. Ella lo enfrentó.
—¿Pero tienes otra oficina en otra parte?
—No. La mayor parte del negocio inicial es hecho por teléfono. Viajo donde soy necesario, por lo tanto, no tengo ninguna necesidad de una oficina formal. Un apartado de correos, una conexión a Internet, un teléfono y estoy listo para ir a cualquier parte.
—Oh. Pues bien, pensaba… —Sus ojos se desviaron—. No importa.
—¿Qué?
—Pensaba que puesto que eres un especialista en preservación histórica tendrías una oficina moderna, en algún edificio enorme que hubieras restaurado, con fotografías de tus trabajos. Nada del otro mundo, sólo…
—¿Algo además que un segundo dormitorio sobrecargado en un moderno apartamento en Denver?
Ella se sonrojó.
—Más o menos.
—Tuve una oficina impresionante cuando trabajaba en Chicago. Por lo visto la mesa de negociación en la sala de reuniones era el lugar favorito de Pansy y Vincent para follar, así que estoy decepcionado de las oficinas formales.
—No tienes porqué regañarme, Draco, era una simple pregunta. —Se dio la vuelta. Draco atrapó su muñeca cuando pasó a su dormitorio.
—Lo siento. Mi casa no es nada interesante… Básicamente es una mierda y estoy avergonzado. No tiene personalidad y he vivido aquí durante tres años. Es como si acabara de mudarme.
—O estés esperando irte —murmuró ella. No había pensado en ello de esa manera.
—¿Es este tu dormitorio?
Cómo deseaba poder mentir, porque era una basura, un cuarto completamente desnudo también. Un edredón francamente aburrido color café en la cama extra grande, una mesita de noche y un tocador, ambos de madera marrón. Ninguna silla.
—Al menos la desafortunada decoración de aquí encaja con el resto de lugar —dijo él.
—Sí que vives aquí como si estuvieras esperando comenzar tu vida en otra parte. Otro comentario perspicaz, aunque algo irritante.
Hermione deambuló hasta el armario.
—Dios mío, GQ. ¿Realmente usas todos estos trajes?
Él entrecerró los ojos y miró la línea ordenada de chaquetas, pantalones y camisas. Las docenas de corbatas colgadas, separadas por colores, los pares de zapatos de vestir negros, grises, marrones y beige. Su ropa informal apilada al lado contrario, una selección considerablemente más pequeña.
—Sí. Los uso todos.
—Ya que no atiendes a tus clientes aquí, cuándo te levantas por la mañana para ir a trabajar a tu oficina, el dormitorio de al lado, ¿te pones de verdad… un traje completo?
A ella le parecía ridículo. Diablos, le parecía ridículo a él.
—Algunas veces—admitió—. Si tengo que salir más tarde, por lo general me pongo un traje. Estoy más cómodo con traje que con vaqueros, Hermione. Es simplemente mi forma de ser.
—Lo que es para llorar de pena, porque llenas un par de vaqueros muy bien. Sin embargo, apenas puedo ver tu atractivo trasero o tu impresionante paquete cuando la chaqueta del traje te cubre por delante y por detrás.
—Eso oculta un gran problema cada vez que estoy cerca de ti, botón de oro. Hermione manoseó un montón de jerséis, arreglados por color
—Vivo en pantalones vaqueros, odio arreglarme, pero lo hago, cuándo la ocasión lo merece. — Metió las manos en sus bolsillos—. ¿Te ayudaron para organizar el armario? Esta tan ordenado.
—Tengo ayuda eligiendo mi guardarropa, pero sé colgar las cosas yo solito —dijo irónico. Hermione le miró boquiabierta.
—¿Alguien te ayuda a ir de compras?
—He tratado con dos tiendas de ropa masculina en Chicago durante algunos años. Mi comprador personal sabe lo que me gusta.
—Nunca había conocido a nadie que utilizase un asesor de imagen. Dios mío, debes estar podrido de dinero.
Él evadió el asunto del dinero.
—¿Crees que soy un marica porque me importa cómo visto?
—No. Esos compradores valen cada penique porque estás siempre estupendo.
—¿Estupendo? —Draco gimió—. Joder, esa palabra me hace sonar como un metrosexual.
—Eres un hombre atractivo, sensual, varonil, por experiencia sé que no debes preocuparte. Hermione esquivó el armario para sentarse sobre la cama, con una mirada extrañamente pensativa.
Mierda. Tal vez pensaba que era un afeminado porque no tenía un armario lleno de Wranglers, malolientes botas y franelas.
—¿Qué?
—Estoy fuera de tu nivel aquí. ¿No tendrás una puerta giratoria en el dormitorio?
Él sacudió su cabeza, menos cohibido por su patética vida sexual que por su deprimente apartamento.
—De hecho, eres la primera mujer que he invitado a entrar en mi dormitorio, Hermione.
La mirada de sorpresa se transformó en una de pura seducción. Hermione estiró su mano, cerró sus dedos alrededor del nudo de su corbata y tiró con fuerza.
—¿Qué te parece si bautizamos la cama?
—No estoy seguro…
—Yo sí. —Usando la corbata, tiró su rostro más cerca—. Si tienes miedo de que vaya a arrugar tu precioso traje, GQ, tienes razón. Pero sé que tienes todo un armario lleno de reemplazos, así que anímate y fóllame.
La polla de Draco estaba tan dura como una viga de acero al ver el brillo taimado de sus ojos. Avanzó lentamente sobre ella en medio de la cama.
—Desnúdate.
Excepto que Hermione empujó a Draco sobre su espalda. Sentándose a horcajadas sobre él, dijo:
—Un truco ingenioso, ¿eh?
—Con cinco hermanos mayores, no estoy sorprendido.
Ella lo besó, dejando que los labios y las lenguas los calentasen a ambos. Entre besos, ella susurró:
—Deja que me ocupe de ti, Draco.
—Todo lo que quieras. Soy tuyo.
—Entonces te tomaré. —Hermione salió de la cama, se quitó la ropa y volvió a subirse encima de él. La mujer era increíble, toda desnuda, suave y enérgicamente femenina.
Sus dedos desanudaron la corbata. La dejó deshecha en su cuello y desabrochó los botones abriendo la camisa, exponiendo su pecho. Después bajó la cremallera y le quitó sus pantalones y el bóxer.
Mordisqueó su garganta. Sus manos trazaron un mapa de cada canto y cada musculo de su pecho.
—¿No encuentras que es travieso que esté desnuda con el culo al aire encima de ti y tú todavía vestido con camisa y corbata? ¿Cómo si fuera tu pervertida secretaria y nos escabulléramos para que pueda tomar… un dictado?
Draco se rió suavemente.
—¿Oral?
Hermione mordió su tetilla izquierda y él se arqueó de puro placer.
—¿Te gusta rudo, jefe? —Inclinó su boca sobre su tetilla derecha e hizo lo mismo.
—Hermione…
—Aquí va un memo. Si no cierras la boca dejaré de tocarte.
—Cerrándose ahora mismo.
Ella saboreó y atormentó su pecho hasta que Draco pensó que se dispararía como un adolescente cachondo si ella ponía siquiera la mano sobre su pene.
Pero ella evitó su polla. Aun cuando esta se sacudía y goteaba mendigando su atención.
Hermione le besó demasiado brevemente y se puso de rodillas sobre su pelvis. Tocó sus labios con los dedos.
—Abre.
Él separo los labios y ella introdujo sus dedos profundamente en su boca, mojándolos bien. Ella murmuró:
—Haces esto tan bien, Draco.
Luego arrastró sus húmedos dedos hasta su raja y se los sumergió en su coño. Su polla golpeó contra su vientre.
Hermione se pellizcó su pezón con su mano libre. Gimió en voz alta mientras continuó follándose con sus dedos.
Draco miraba embelesado a Hermione, hermosa en su abandono.
Ella fijó su mirada en él y sacó los dedos de su sexo con un sonido mojado. Luego los presionó sobre sus labios otra vez.
Él chupó, gruñendo cuando el sabor oscuro y dulce de sus jugos fluyó sobre su lengua.
—¿Estoy lo bastante mojada para tomar todo el dictado?
—Sí. Maldita sea, Hermione me estas volviendo loco.
—Bien. —Inclinó su boca sobre la suya y se hundió hasta la raíz de su polla.
Lo montó duro. Sus tetas rebotaban de manera sensual mientras colgaban sobre él, su cabeza echada hacia atrás. Repitiendo el movimiento y el ritmo, llevándolos a ambos hasta el límite.
Draco agarró su culo en un puñado y la dirigió para que bombeara sus caderas más rápido. No pudo aguantar más y entonces sus pelotas se apretaron. La combinación de arquear la pelvis al mismo tiempo que sus músculos vaginales apretaban su miembro lo hizo gritar hasta que le dolió la garganta.
Una sensación de paz flotó sobre él.
Unos besos dulces lo despertaron. Abrió los ojos. Mierda. ¿Se había corrido Hermione? Ella apoyó su frente sobre la suya.
—Para contestar la pregunta que veo en tus ojos, sí, me corrí. No me has dejado insatisfecha. Nunca me dejas insatisfecha, Draco.
—Eso es un alivio. Creo que me desmayé al final.
—Exactamente lo que buscaba. —Tres besos coquetos más y Hermione sonrió contra su mejilla—. Ahora la cama está totalmente bautizada.
Decir gracias parecía triste y patético, pero lo murmuró de todos modos.
—Fue un placer. La próxima vez lo haremos en el sillón reclinable del salón. ¡Ah, y para eso! Quiero que uses una chaqueta marrón. Y los bóxers de Scooby Doo.
Hermione insistió en conducir su camioneta hasta el hotel, mascullando algo sobre quedarse atascada en la ciudad sin un medio de escape.
Después de registrarse, Draco se puso un traje diferente. Le divertía ver a Hermione quejarse continuamente mientras se vestía para la fiesta. Ella raramente se arreglaba en exceso, no lo necesitaba, siempre estaba completamente impresionante, pero tomó más tiempo con su maquillaje.
Ella suspiró.
—¿Debería recogerme el pelo?
Se movió detrás de ella en el espejo del inmenso cuarto de baño y besó su hombro.
—No. Tu pelo es hermoso de esta forma.
—¿Hermoso? Es tan alborotado y aburrido y…
—Perfecto. Déjalo así. Me encanta.
—¿En serio?
—Mmm-hmm.
—Está bien. ¿Qué hay acerca de mi maquillaje? ¿Debería añadir más lápiz de ojos?
—Hermione. Para. Respira botón de oro, estás fabulosa. Ella inspiró y soltó el aliento lentamente.
—Estoy nerviosa.
—¿Por qué? Esto no es diferente a lo de Milford. Lo hiciste bien allí. Mejor que bien. Solo sé tú misma.
Cuando Draco salió del cuarto de baño, le pareció oírla murmurar, Eso es lo que me da miedo.
El salón de banquetes estaba lleno y la fiesta estaba en pleno apogeo cuando Draco y Hermione entraron. Ella rehusó una bebida, ya que las opciones eran sólo vino tinto o vino blanco.
Una vez que sus colegas los notaron, fueron rodeados. Los hombres quisieron una mirada más cercana de Hermione. Las mujeres también la evaluaron, lo cual aumentó el nerviosismo de Hermione. Siguió tirando de su vestido y jugueteando con su pelo.
Diez minutos de insulsa tertulia social más tarde, el momento que Draco había estado esperando llegó: Vincent Crabbe y Pansy se acercaron a ellos.
Crabbe extendió su mano.
—¡Draco! Me alegro de verte, amigo. Debemos de habernos perdido durante los seminarios. Draco devolvió el vigoroso apretón de manos de Crabbe.
—Me alegro de verte también, Vincent. Hice un par de sesiones matutinas, pero Hermione venia esta tarde así que me temo que me los he saltado. —Colocó su brazo alrededor del hombro de Hermione, empujándola hacia adelante—. Vincent, ésta es mi prometida, Hermione Granger. Hermione, Vincent Crabbe, mi antiguo socio comercial.
Hermione sonriente ofreció su mano.
—Es un placer conocerte.
—El placer es todo mío. Permíteme presentarte a mi esposa, Pansy. Pansy extendió los dedos de uñas con manicura.
—Hermione. Estoy segura de que tendremos mucho tiempo para charlar más tarde. —Luego la boca pintada de Pansy presionó un beso en cada una de las mejillas de Draco —Draco. Querido. Es maravilloso verte. Estás sumamente guapo, como siempre.
Draco apretó sus dientes por la mala pronunciación de Pansy del nombre de Hermione. Manejó una sonrisa cortés.
—Te ves… descansada.
Vincent se río entre dientes.
Pansy se permitió una frágil sonrisa y se dirigió a Hermione.
—¿No es esto incómodo? Estoy segura de que Draco te ha hablado de nuestra antigua relación. Cada vez que nuestros caminos se cruzan y él es tan frío, me doy cuenta de que echo de menos los divinos cumplidos que solía prodigarme.
Él refrenó un resoplido. Prodigar. Seguro.
Hermione parpadeó inocentemente hacia Pansy.
—¿Tú y Draco tuvisteis una aventura? ¿En serio? —le dio un codazo a Draco en el estómago—. Parece que alguien se olvidó mencionar ese dato.
Los ojos de Pansy se entrecerraron primero en Hermione, luego en Draco, como si no pudiera creer no haber sido mencionada.
Draco se inclinó para presionar un beso suave en la sien de Hermione.
—Lo siento, cariño. Hemos estado ocupados, ¿no es verdad?
—Sí, todos quedamos muy sorprendidos al escuchar que el playboy había sido atrapado. —La mirada de Pansy permaneció mucho tiempo en el abdomen de Hermione—. Me imagino, ya que el compromiso fue tan rápido, que una boda de emergencia debe seguir pronto.
La muy perra pensaba que Hermione estaba embarazada. Jesús. ¿Cómo alguna vez se sintió atraído por ella? La mujer era una pesadilla absoluta.
—No, realmente no hemos fijado una fecha. Tal vez el año que viene. Ella está usando mi anillo. Eso es todo lo que me importa.
—Ah, sí, déjame ver el anillo —susurró Pansy. Hermione tendió su mano izquierda.
Pansy escudriñó el diamante.
—Precioso. ¿Qué es? ¿Cerca de siete quilates?
—Casi once —Draco respondió—, un recordatorio diario de que Hermione está por encima de un perfecto diez ante mis ojos.
Hermione tragó saliva. Para cualquier otro parecería que estuviera superada por la emoción, pero Draco sabía que contenía un bufido de incredulidad.
—¿Diseño de Tiffany? —Pansy preguntó.
—No, de Harry Winston. —Podría ser mezquino, pero sabía que eso dolería a Pansy. Ella siempre dejaba caer indirectas sobre su deseo de una joya con ese nombre exclusivo y él nunca la había complacido.
—Espero que aceptes mis más sinceras felicitaciones —dijo Vincent—. Es bueno verte sonreír de nuevo, Draco.
—Sí, gracias. Tengo mucho porqué sonreír estos días. Nos veremos más tarde. —Condujo lejos a Hermione.
Cuando estuvieron solos, Hermione preguntó,
—¿De verdad te la follabas? Amigo. ¿Acaso su bífida lengua se siente excepcionalmente bien en la polla o algo por el estilo?
Draco sonrió.
—Ella no hizo eso más que una vez, si no recuerdo mal. Mi gusto ha mejorado notablemente, ¿no es cierto?
—Sí. También tu capacidad de decir estupideces. —Hermione exploró con atención sus ojos—. ¿Un recordatorio diario que estoy por encima de un perfecto diez? Por favor Draco, casi me atraganto con las náuseas.
—Mmm. —La besó dos veces—. ¿Por qué crees que salimos de allí tan rápido?
—Bien pensado. Después de esto… necesito alcohol, incluso beberé una copa de vino de mierda.
—Espera aquí. Voy y vengo.
Después de traer el vino, Draco dejó a Hermione en medio de un grupo de esposas de colegas que había conocido y saludado antes con gran éxito, no le necesitaba para sujetarle la mano, especialmente cuando él tenía negocios de que hablar. Hermione era resistente. Inteligente. Podía mantenerse firme con cualquiera. Estaría bien.
Esta fiesta era la peor pesadilla de Hermione.
En primer lugar, estaba mal vestida. Demasiado informal. Las mujeres a su alrededor llevaban elegantes vestidos de coctel, la clase de vestidos que probablemente costaban más que su camioneta. El desaliñado vestidito de compromiso que había funcionado tan bien en Wyoming y Utah la hizo parecer una fugitiva de la serie Hee Haw en este lujoso entorno.
En segundo lugar, le dolían los pies. Usaba tacones pero revisando los zapatos caros de las otras mujeres, las sandalias hubieran sido una mejor elección como calzado y habrían desentonado menos. Las cejas levantadas como diciendo ¿Son esos zapatos de Payless? de las mujeres apuntaban a sus doloridos pies.
En tercer lugar, nada de cerveza. ¿Qué clase de fiesta no tenía una barra abierta que sirviera cerveza? Eso fue otro recordatorio de lo desesperadamente vulgar que era. Cuán lejos estaba del nivel de Draco.
En cuarto lugar, el Señor Clase Alta mismo la había abandonado por completo. Ninguna mirada, ninguna sonrisa alentadora a través del cuarto. La había abandonado en un nido de víboras.
Aunque las pulseras y pendientes femeninos sonaban como sonajeros, dudaba obtener cualquier advertencia previa antes de ser golpeada.
—¿Eres de Wyoming? —preguntó una morena con demasiadas inyecciones de Botox. Mantenlo sencillo.
—Sí.
—Nunca había conocido a nadie de Wyoming en realidad —comentó otra morena con ojos pequeños como perlas—. ¿Qué haces allí? ¿Hay algo para hacer? ¿O es por eso que el estado está casi despoblado? ¿Porque nadie quiere quedarse?
Risa femenina. Hermione se sonrojó.
—Oh, estoy segura que Hermione nos puede regalar un montón de cuentos pintorescos y curiosos de su vida en el Salvaje Oeste, Laura. —Pansy sorbió su vino blanco—. ¿Imagino que tienes un caballo?
—En realidad, tengo dos caballos. Uno…
—¿Así que no tienes coche? —Pansy dijo sarcástica.
—Por supuesto que tengo un vehículo. Una camioneta.
Risas disimuladas.
—¿Con barro en las llantas, una percha para armas y un fardo de heno en la parte trasera? — soltó una sarcástica rubia, compañera de Pansy.
—Oh, Reagan, no olvides la música country sonando a todo volumen mientras conduce por el camino de grava para cuidar su caballo —lanzó otra morena.
—Caballos —Pansy corrigió dulcemente—, ella posee más de uno, ¿recuerdas? Apuesto queuno es un verdadero semental.
Risas.
—¿Cómo se siente Draco sobre dejarte montar otro potro?
No digas una sola palabra.
—No, en serio, Pansy. Estamos encantados por ti y por Draco. Aun así, estamos un poco sorprendidas por su… elección. —Los colmillos de Pansy centellearon—. ¿Has estado casada antes?
Hermione frunció el ceño.
—No. Por qué iba…
—Tan solo asumí que las chicas en tu rincón del bosque se casaban jóvenes. De cualquier manera, estoy segura que tu familia estará contenta de que hayas atrapado a un hombre como Draco.
Atrapado. ¿Cómo una presa en el cebo? Joder, dame un maldito respiro.
—¿Consigue Draco ganado, tierra, cerdos o algo por el estilo después de la boda? —preguntó con fingida sinceridad una rubia repugnante.
—¿O cuarenta acres y una mula? —añadió otra. Pansy la amonestó.
—¡Theresa! Eso no fue nada agradable. Estoy segura que el precio de la novia y la dote son disparates del pasado. —Miró directamente los ojos de Hermione—. ¿No es así?
Risitas y murmullos.
Hermione quería meterse en un agujero y morir. Esta situación estaba más allá de cualquier horror en que se hubiera encontrado jamás. Nada podría hacer a estas mujeres ser civilizadas con ella. La vieron como carne fresca recién salida de la granja y decidieron cortarla en mezquinas rebanadas, poco a poco, todas a la vez.
Contraataca.
No. No avergonzaría a Draco delante de sus colegas, lo cual significaba no disparar groseras insinuaciones. Sufriría la humillación con toda la dignidad que pudiera reunir. Pero si Draco quería quedarse con sus crueles amigos después de la cena, pretextaría un dolor de cabeza y volvería a la habitación.
¿No querrás decir escabullirte como un cachorro apaleado?
Fue una experiencia nueva dar marcha atrás y morderse la lengua. Estas engreídas necesitaban un serio combate, pero Hermione Granger no podía esgrimir la paleta verbal esta noche. O cualquier otra noche.
La gente comenzó a dirigirse al salón de banquetes. Hermione no se movió, rezando para que las víboras se arrastraran lejos. Tal vez podría reunirse con otros que no fueran tan increíblemente groseros. Pero sobre todo esperaba que Draco viniera a salvarla.
Tanto para su mantra feminista de no necesitar a un hombre para rescatarla. Pansy susurró lo suficientemente fuerte para que todas sus amigas la escucharan.
—Debes comprender que no estamos acostumbrados a oír el sonido de una campana como señal para la hora de comer, pero si sigues al rebaño te darás cuenta que comienzan a servir la cena.
—Gracias. — "Cerda miserable, de culo apretado".
—O puedes venir conmigo ya que nos sentaremos juntas. Un pánico puro la atravesó. ¿No se sentaba con Draco?
Los labios de Pansy se curvaron con burla.
—Ah, pobrecita. ¿Draco no te lo dijo? Típico de él, es tan distante e indiferente para todos excepto para sí mismo. En estos acontecimientos separan a los hombres y las mujeres. Así los hombres pueden hablar de negocios y las mujeres… bien, puedes imaginarte lo divertido que será, llegándonos a conocer durante los cinco platos de la cena.
Su estómago se revolvió. Dudaba que fuera capaz de tragar un solo bocado. Y si Hermione pensó que no podría empeorar, estaba tristemente equivocada. Theresa preguntó si masticaba tabaco.
Reagan preguntó si usaba heno como palillos de dientes. Laura preguntó si cazaba y mataba su propia comida. Pansy preguntó si se cosía toda su ropa.
Después de que se cansaron de burlarse de ella, tomaron el gran placer de descubrir como de rural era Hermione. Se quedaron sin aliento al oír que nunca había estado en la ciudad de Nueva York, o el Caribe, o el Oriente, o Europa. Nunca había escuchado acerca de cualquier marca de ropa, zapatos o diseñadores de bolsos de quienes hablaron hasta la saciedad. Nunca había asistido a una ópera o una obra teatral de Broadway o el ballet. Cuando Hermione admitió que había estado en la apertura de una exposición de arte, es decir de su hermano Carter, pusieron los ojos en blanco. En el Oeste el arte no era verdadero arte.
Hermione no había previsto el sarcasmo de Pansy. Pero había traspasado los límites de cualquier tipo de celos por Draco al ser su anterior amante. Y Hermione no entendía por qué Pansy se molestó en participar en el ataque Hermione es una palurda de clase baja si creía que estaba tan por debajo de su esfera social.
La comida, los insultos y el horror de la noche se prolongaron y continuaron.
Durante una pausa en el programa del orador, Hermione huyó al cuarto de baño, debatiendo si debía cortar el cebo y correr. Cuando salió de la cabina, Pansy retocaba su lápiz de labios en el lavabo.
Hermione no pudo mostrar una sonrisa. O incluso encontrar los ojos crueles de Pansy en el espejo. Se lavó las manos lentamente, esperando que Pansy saliera.
No hubo suerte.
Pansy esperó mientras Hermione se secaba las manos. Naturalmente, parecían ser las únicas en el cuarto de baño.
—No vas a retenerlo, lo sabes. Hermione no respondió.
—Sé que Draco te habló de mí, sobre nosotros. Estoy segura que también te ha dicho que lo dejé por su socio. ¿Pero me apostaré tu anticuado vestido que no te contó la verdad de por qué dejé al sexy y encantador Draco Malfoy por un hombre mayor?
Pues por el dinero, se cernía sobre la lengua de Hermione.
Pansy se deslizó más cerca y Hermione se obligó a mantenerse firme. Pero se negó a mirarla.
—Draco es un adicto al trabajo. Sospecho que tiene algo que demostrar debido a su origen humilde. Al principio no presté atención a su obsesión por los negocios cuando estábamos juntos. Era tan dinámico que lo perdonaba. Finalmente no pude continuar pasando por alto las cenas perdidas, los planes rotos, las vacaciones arruinadas, las cancelaciones de última hora porque priorizaba el negocio por encima de todo. Tenía pocos amigos. No tenía nada que ver con su familia. Draco es todo trabajo, hará cualquier cosa por llevar la delantera en este negocio.
Un retintín extraño se abrió camino por la columna vertebral de Hermione. Por mucho que odiara admitirlo, abundaba la verdad en aquella declaración.
—Cuando se dignaba a pasar tiempo conmigo, esperaba que lo gastara tumbada en su cama. Sí, Draco es un amante asombroso, pero encontré su apetito sexual bastante primitivo y excesivo. Más depravado de lo que estaba dispuesta a darle. ¿Apuesto que ha encontrado el tipo todo está permitido en una joven tan inusual como tú?
No te sonrojes.
Pansy suspiró.
—Puedo ver por tu obstinado silencio que no me crees. Te compadezco. He estado en tu lugar. Soy afortunada de que Vincent pudo ver que infeliz era cada vez que iba a la oficina de Draco y no estaba allí. Vincent me trata como merezco, derrochando tiempo y atención en mí. Me ha dado todo lo que quiero. Vincent y yo estamos bien emparejados, lo que, entre nosotras, a Draco le molestó más que nada acerca de la situación. No entendía que no importaba cuánto dinero ganara o qué tan triunfador se volviera, siempre trataría de probar a todo el mundo y a sí mismo que era lo suficiente bueno para mí.
La boca de Hermione se abrió con la valoración completamente estúpida de Pansy sobre Draco. Pero finalmente se topó con los ojos de serpiente en el espejo.
—¿Honestamente crees que si Draco y tú os hubierais quedado juntos, habría sido porque él aceptó que él… estaba bien casado?
Sus ojos se volvieron fríos como el hielo.
—Mejor que estar mal casado. —Esos ojos llenos de asco la recorrieron de la cabeza a los pies—. Dios mío. ¿No puedes ser más ratón de campo? Ni siquiera sabes cómo vestirte correctamente para una función social. Qué vergüenza para Draco. Está realmente utilizando el último recurso contigo ¿cierto?
Directo al blanco. La malicia de Pansy torpedeó cualquier resto de confianza en Hermione.
—No te hagas ilusiones de que realmente vaya a casarse contigo. Cada año, es la misma triste historia. Draco aparece en la convención con su último pedazo de culo. Joven, sexy, insignificante. Todo el mundo sabe que está tratando de darme celos, tratando de probar a sus colegas masculinos qué es un semental. Todos nosotros nos reímos. Es tan patético. Estoy segura que te has dado cuenta como lo miraron todos y susurraban cuando te trajo. Ésta es una pequeña comunidad y encontrarás que nadie tendrá tiempo para hacer amistad contigo. ¿Con qué fin? El próximo año será otra.
No llores. Dios, no le des a esta mujer la satisfacción de ver tus lágrimas.
Pansy reacomodó los mechones de su pelo frente al espejo.
—Siento lástima por ti. Eres tan ingenua como pareces y has caído con fuerza por el encanto de Draco. Mi mejor consejo es, conserva ese anillo que te ha dado. Te comprará un caballo nuevo o pagará algunas reparaciones en tu camioneta o no importa qué lastimosa cosa necesites después que tire tu culo ratonil de regreso a Wyoming. —Giró en sus talones y salió airadamente.
La sangre ardía en las mejillas de Hermione. Una enferma sensación de traición y resolución se establecieron profundamente en sus huesos. No estaba segura si tendría fuerzas para moverse. Pero no tenía fuerzas para quedarse tampoco. No en el baño, no en el hotel, no en Colorado. No con Draco.
Vuelve a casa. Es donde perteneces. Se sentía como Dorothy en El Mago de Oz, cuando la frase no hay ningún lugar como el hogar se repetía en su cabeza mientras regresaba a su habitación.
En una especie de estupor, Hermione se cambió de ropa e hizo la maleta. No deseando toparse con alguien, bordeó los ascensores y bajó las escaleras hasta el garaje dónde había estacionado su camioneta. Curiosamente, encajaba en su estado de ánimo descubrir que había estacionado en el nivel más bajo.
Después de que hubiera dejado los límites de la ciudad Denver, se dio cuenta que no estaba en condiciones de conducir hasta Sundance. Esconderse en un hotel no le apetecía. No quería ver a nadie que la conociera o hablar con alguien que ella conociese. Confesar los comentarios degradantes de Pansy era bastante malo, pero oír los tópicos de cómo no debería dejar que las inseguridades de Pansy la afectaran sería mucho peor.
Las palabras de Pansy la habían herido profundamente. Tal vez fueron simplemente observaciones mordaces, pero picaban tanto si fueron hechas de forma intencional como accidental.
Todo lo que Hermione quería era reencontrarse consigo misma. Recordar quién era ella.
En piloto automático, condujo hacia el refugio donde se escapaba en los años que había vivido en Denver. Siempre se había reencontrado allí. Pero antes de salir de la camioneta, se acurrucó en el respaldo del asiento y lloró.
Que piensan de la actitud de la Pansy? Se habra salido con la suya? Cuanto creen que tarde Draco en ver que Hermione se ha ido? Respuestas a estas preguntas en el proximo capitulo.
Besos y libros
Blue Nayade
