Bienvenidos a otro resfrescante capitulo de esta historia. donde pasaran estas vacaciones de verano? en la Sala o en su cuarto. yo en lo personal la pasara dentro del refrigerador porque no tengo aire acondicionado y hace mas calor en el sahara medio dia.

Disclaimer: los peronajes son de J.K. Rowling y la historia de Lorelei James


CAPÍTULO 19

Hermione y llegaba con veinte minutos de retraso al coctel previo a la cena. No de forma intencional, le fue difícil encontrar un lugar bastante grande para estacionar su camioneta. Había terminado en el nivel más bajo del aparcamiento. Otra vez. No era una buena señal.

Equivocada. No puedes bajar más, solo subir.

Cierto. Con cada paso que daba hacia el hotel su animadora interior le gritaba un enérgico, ¡Puedes hacer esto! ¡Puedes hacer esto! Lo estaba haciendo; solo que no estaba segura si erainteligente.

Cuando entró, el salón de banquetes quedó en silencio, en una pausa colectiva como había visto en las películas.

Que se jodan. Deja que miren. Este es tu verdadero yo. Orgullosa de ser cien por ciento una autentica vaquera de Wyoming. Si no les gustaba podían irse a saltar a un lago. También Draco.

Hermione llevaba puestos un par de pantalones vaqueros, azul oscuro, muy ajustados. Había pasado su cinturón de cristal de fantasía a través de las presillas del pantalón y había remetido su camisola azul claro favorita para mostrar la hebilla con forma de herradura cubierta de diamantes de fantasía. Finalmente se había puesto una camisa que dejaba al descubierto sus hombros y buena parte de su escote, de un fuerte color azul, bordada con flores de maíz, y rematada con unos pequeños botones a presión de perla. Sus pies lucían unas botas de piel en color cafe. Su cabello caia en bucles castaño claro sobre sus hombros.

Vincent Crabbe fue el primero en acercarse a ella, sus ojos redondos y brillantes la recorrieron lentamente. Se esforzó por no estremecerse ante su sonrisa lasciva. Él extendió su mano con dedos como salchichas.

—Hermione. Encantado de volver verte.

—El placer es todo mío, Vincent —mintió—. ¿Has visto a Draco? No conocí a mucha gente anoche antes de dejar la cena. —Gracias a tú vomitiva esposa.

—Seguro que Draco esta por aquí en algún sitio. No te preocupes. Estaré encantado de presentarte a todo el mundo —Vincent Crabbe le aseguró.

Hermione liberó su encanto campechano. En cierto momento, se dio cuenta de que media docena hombres la rodeaban. Un hombre larguirucho con un bocio pronunciado y un peinado estilo Fabio le estado hablado.

—Lo siento, dulce, ¿qué dijiste?

—Yo… yo, ¿me preguntaba si te gustaría una copa de vino?

—En realidad, soy más una chica de cerveza. Sonrisas masculinas.

—¿Proporciona el hotel un servicio completo de bar esta noche?

—Umm… no. Lo siento. Solo vino.

—Bastardos presumidos. No hay nada malo con la cerveza y estamos en el país de la Coors después de todo.

Más risas.

Hermione colocó su mano en el brazo de Fabio.

—Gracias por preguntar. Me encantaría un vaso de agua helada. Él resplandeció.

—Vuelvo en seguida.

—¿Desaparezco unos minutos y ya tienes a alguien jugando a ser tu esclavo?

La voz sexy y ronca de Draco le causó una onda de deseo. Ella se volvió; la hermosa y perfecta cara de Draco estaba justo allí. Los ojos grises, la boca curvada en una sonrisa de lado. Sin preámbulos, él presionó sus labios suaves y cálidos a los suyos, besándola profundamente.

Hermione se derritió contra él.

—Estas impresionante como siempre. Con una excepción, estoy decepcionado que no estés llevando tu lazo.

—Lo dejé arriba sobre la cama. —Le guiñó un ojo y le dio un golpecito con la cadera—. Para más tarde.

Más risas. Hombre. Estaba en ascenso.

—Veo que has conocido algunos de mis colegas.

—Vincent fue lo bastante amable para ofrecerse a presentarme a los caballeros que no conocí anoche.

—Ahora, Vincent, no estarás tratando de robarme otra mujer—Draco lo regañó. Los tipos del grupo no supieron si debían reírse.

Vincent finalmente sonrió.

—Si yo hubiera sabido que Hermione estaba en tu futuro, Draco, podría haber esperado para robarla en cambio.

—Es bueno saber que soy tan prescindible —dijo Pansy burlona detrás de ellos.

—Pansy. Cariño. Sabes que estamos bromeando —añadió Vincent, haciéndola entrar en el círculo.

Los demás del grupo se dispersaron dejando a los cuatro a solas.

Pansy ignoró a Vincent, concediendo a Hermione una inspección desde la cabeza a la punta de los pies.

—Qué pena, pensaste que ésta era una fiesta de disfraces, Hermin.

—Es Hermione, no Hermin, pero estoy segura que a tu edad es difícil recordar los nombres correctamente. —Hermione mostró sus dientes—. Y gracias por notar mi traje, aunque éstas son mis ropas de diario. No había razón para usar mis mejores galas cuando no hay nadie aquí que necesite impresionar.

—Pues a mí me impresionas más cuando no llevas puesto nada en absoluto —fingió Draco un susurro.

Hermione le dio un suave empujón.

—Eres insaciable, Draco Malfoy. Compórtate en público.

—Siempre, pero nunca en privado. Si nos excusáis, necesito un minuto a solas con mi bella futura esposa. —Draco la condujo a un rincón que no era privado en lo más mínimo.

Hermione sonrió.

—¿Sorprendido de verme?

—Mucho. —Rizó su mano alrededor de su cuello, acariciando con el pulgar a lo largo de su mandíbula antes de besuquear sus labios con suavidad y dulzura—. Estoy muy feliz de verte.

—¿Sí? ¿Qué hay en la agenda esta noche?

—La cena, seguida de una larga y aburrida reunión anual. Luego te llevaré arriba a nuestra habitación y te follaré hasta que grites mi nombre.

—¿Sintiéndote seguro? – Draco frunció el ceño.

—Nunca en lo que se refiere a ti, botón de oro. Vaya. No era la respuesta que había esperado.

—Vamos a mezclarnos así podremos salir volando en cuanto esto haya terminado —dijo Draco.

Durante la cena se sentaron con una pareja de Chicago, así como otros compañeros de Draco que le gastaron una broma por su estado hermético en los últimos años. Hermione se divirtió más de lo que había esperado. Draco estaba atento, no abiertamente obvio, pero actuando como si de verdad sintiera cariño por ella.

Astoria y ella se escaparon cuando la reunión de negocios comenzó, teniendo la intención de dirigirse a una tienda de juguetes del centro de la ciudad. Ya que Astoria había olvidado su bolso en su habitación, Hermione esperó en un área tranquila de recepción muy cerca del ascensor principal.

La tranquilidad no duró mucho tiempo.

—Bueno, si no es la aspirante a reina del rodeo.

Hermione contó hasta diez antes de dignarse a levantar la vista de su teléfono celular.

—Bueno, si no es la señora Crabbe. —Pronunciado más como algo desagradable.

—¿Te crees muy valiente y genial vestida así? —Una mirada despectiva parpadeó sobre ella.

—Vaya. De verdad no tienes otra cosa mejor que hacer que tratar de hostigarme ¿Por qué te importa lo que llevo puesto si soy tan insignificante para ti?

—A mi no podría importarme menos. Te estás avergonzando a ti misma otra vez.

—¿Algo así como que tus dulces palabras de ánimo en el cuarto de baño tenían que avergonzarme? ¿Creías que tus mentiras tenían el poder mandarme a empacar? Error. Las mujeres de Wyoming están hechas de una materia más fuerte.

—De materia más pegajosa definitivamente —resopló por la nariz.

—Ooh, y fue tan elegante tu perorata celosa sobre Draco… en el ¿cagadero?

—¿Celosa? Yo no…

—No sé qué nos hizo reír más, tu ridícula historia sobre Draco trayendo a chicas bonitas y tontas a estas convenciones, o tu bizarra creencia de que Draco seguía enamorado de ti. Hablando de sentirse avergonzado por ti, señora. Draco superó lo tuyo hace más de tres años.

—¿Y cómo lo sabes? —Pansy se burló.

—Porque Draco y yo acabamos juntos en la boda de mi hermano en Wyoming un mes antes de que lo "dejaras" por Vincent.

—Estás mintiendo.

Síp.Pero Pansy se lo tenía merecido.

—Conozco a Draco desde que yo tenía dieciséis años, señora Crabbe. Encontré… esclarecedor en nuestra fiesta de compromiso el mes pasado que su madre y su hermano no supieran absolutamente nada de ti. Si Draco no se molestó en hablarle a su familia sobre vuestra relación, de verdad, ¿qué tan importante podías ser para él?

Pansy la miró pero no se marchó echando chispas. Probablemente trataba de encontrar algún comentario sarcástico acerca del pelo de Hermione o la ropa, ya que ese era el grado de su repertorio de insultos.

—La verdad es que te saca de quicio haber cometido el error de plantarlo. No puedes dejar de comparar al increíblemente atractivo Draco Malfoy, con el anciano aburrido, gordito con el que te casaste. Especialmente cuando ves que Draco es feliz y tiene éxito sin Vincent.

—¿Éxito? —se burló.—Eso es una exageración.

—Estás equivocada. Apostaría tu bolso de diseño que Draco obtiene el proyecto de restauración Milford porque yo estaba allí cuando lo presentó. Le aman y les encantaron sus ideas.

Sus ojos se volvieron sagaces.

—¿Estabas allí?

—Sí. Y además de ese proyecto, Draco está contratado para mi edificio histórico, un juzgado en Montana y dos proyectos en Iowa. Esto solo hasta finales de este año.

—¿Qué quiere decir mi edificio histórico? —Pansy exigió.

—Draco está supervisando la restauración de un edificio histórico que albergará la clínica de rehabilitación que voy abrir en Moorcroft.

—¿Un servicio gratis para ti? Qué cosa tan caritativa. Dudo que pase mucho tiempo en eso ya que esta tan… ocupado. —Hizo resaltar en el aire la palabra ocupado.

—Puesto que trabaja desde nuestro apartamento en Sundance, no es un viaje largo hasta Moorcroft.

—¿Estás viviendo con Draco en Wyoming?

—No sabias eso, ¿verdad?

La cara de Pansy se ensombreció.

—Draco y yo tenemos una historia. Tenemos un futuro. Así voy a decir esto tan simplemente como pueda. Aléjate de mí. Aléjate de Draco. Si alguna vez me arrinconas en un cuarto de baño otra vez, prepárate porque yo no saldré amedrentada.

El elevador produjo un sonido metálico y Astoria salió de una esquina. Una vez que vio a Pansy trató de echarse hacia atrás.

—Oh, lo siento, voy a esperar allí…

—No, estoy lista para disfrutar de un poco de aire fresco. —Se marchó dando media vuelta, con la cabeza bien alta.

Dentro del ascensor, Hermione se rió.

—Qué perra tan pretenciosa. No puedo creer que casi la dejé atemorizarme. Astoria dijo,

—Ella me asusta. Asusta a todo el mundo en esta organización.

—No a mí. Ya no más.

Cuando Hermione lo dijo, realmente lo creyó.

Después de comprar regalos para sus sobrinos y sus sobrinas, y una sorpresa para Draco, Hermione regresó a su habitación del hotel. No sabía cuánto tiempo Draco se quedaría atrapado en la reunión.

Para matar el tiempo, llenó la inmensa bañera y añadió un aceite perfumado. Se metió bajo las burbujas, suspirando ante esta inusual indulgencia. Colocando su cuello sobre una toalla, tomó un sorbo de cerveza que había sacado de la nevera del dormitorio.

Hermione bloqueó su mente a todo excepto al agua caliente acariciando su piel. El suave estallido de las burbujas de jabón. El sabor áspero de la cerveza fría.

Pero su conversación con Pansy regresó a la superficie como una manzana podrida. En sus veintisiete años había conocido un montón de gente a quién no gustaba. Pero siempre por una razón, no simplemente por existir.

No, a Pansy no le gustas porque tienes a Draco.

Qué risa.

Estar enamorada de un hombre que no podía tener apestaba. Seguro, podría tenerlo esta noche, su cuerpo, toda su atención, su experticia sexual. Pero al llegar la mañana, dirían adiós. Él se iría por las próximas tres semanas. Durante ese tiempo la mayor parte de la restauración de su edificio estaría completada. Durante ese tiempo probablemente le sería adjudicado el proyecto Milford. Durante ese tiempo ella se vendría abajo, sabiendo que nunca encontraría a otro hombre que estuviera a la altura de Draco Malfoy.

Mirando hacia atrás, eso era lo que siempre había temido, enamorarse de él. Habría sido más fácil seguir odiándole.

—Ahora, he ahí una bonita vista —dijo Draco arrastrado las palabras.

Hermione tuvo un sobresalto. En la profundidad de sus tristes pensamientos, no le había oído entrar. Pero no abrió sus ojos, no quería que reconociera su melancolía.

—¿Pero que ha puesto ese ceño fruncido en tu cara, botón de oro?

El pensamiento de perderte. Cuando nunca has sido mío de verdad.

Como distracción agitó la botella medio vacía.

—Me imaginaba como te enojarías cuando me vieras bebiendo una cerveza de diez dólares del mini bar.

—Puedo encontrar un modo creativo para que pagues la deuda.

—Estoy segura. —Hermione bebió unos tragos y dejó la botella en el exterior de la bañera—. ¿Cómo fue el resto de la reunión?

—Larga y aburrida. Inútil. ¿Mencioné larga y aburrida?

—Sí.

—¿Cómo fue la excursión de compras con Astoria?

—Cara. Válgame Dios. ¿Por qué tengo tantos sobrinos y sobrinas? Me limité a gastar diez dólares en cada niño y aun así volví doscientos dólares más pobres.

—Los amas y no te estás quejando de verdad. Hermione sonrió.

—Es cierto.

—¿Prefieres que me ponga de cara a ti o me siento detrás tuyo?

Esa pregunta la hizo abrir los ojos repentinamente. Oh Caray. Draco estaba totalmente, gloriosamente desnudo. Estaba totalmente, gloriosamente desnudo, y completamente excitado. Y sujetando dos cervezas. De verdad era el hombre perfecto. Se deslizó hacia adelante, salpicando agua por todas partes.

—Puedes sentarte detrás de mí.

—De alguna manera sabía que dirías eso.

Draco entregó a Hermione una cerveza. Cuando se estiró en la bañera, ella fue envuelta por su sustancial presencia, un hombre todo músculo, caliente y sexy.

Definitivamente tardaría mucho tiempo en olvidarlo.

Ella se situó entre sus muslos. Su columna vertebral contra su pecho. Su cabeza parecía encajar perfectamente en la curva de su cuello.

Él había atenuado las luces del techo y las lámparas del dormitorio ofrecían una iluminación dorada. ¿Buscaba Draco una atmosfera más romántica? Probablemente no.

La mano libre de Draco le acarició suavemente el brazo que descansaba sobre el borde de la bañera.

Él bebió. Ella bebió. El agua se había enfriado. Ella levantó su pie y giró la manivela del grifo de agua caliente con los dedos del pie. Después que se había calentado, se echó hacia atrás contra él.

—Qué dedos tan talentosos tienes, señorita Granger.

—Desafortunadamente es el único truco que puedo hacer con ellos.

—Lástima. Esperaba que pudieras hacer juegos malabares.

—Lamentablemente, nunca aprendí a hacer juegos malabares. ¿Y tú?

—Solía hacer juegos malabares. No lo he probado en años.

—Supongo que es como montar en bicicleta.

—Tal vez.

—¿Tratarías de hacer malabares para mí?

—¿Te excitaría?

—Con toda probabilidad. Todo lo que haces me excita, Draco. —Maldita sea. ¿Por qué había dicho eso?

—Entonces por supuesto que haré juegos malabares para ti. —Draco besó la curva de su hombro y su piel se puso como carne de gallina—. ¿He mencionado lo mucho que me gusta esta parte de tu piel?

En repetidas ocasiones arrastró besos con la boca abierta sobre la carne desnuda. La carne de gallina siguió como consecuencia de su boca merodeadora.

—Eres tan sensible a mí —murmuró él.

—Draco. Dios mío. Para.

—¿Para?

—Por ahora. De verdad me gusta estar desnuda en la bañera contigo, relajándonos, bebiendo está muy sabrosa y muy cara cerveza.

—Mmm. A mí también. —Draco dio un golpecito con su lengua en el cuello— Pero una vez que la cerveza se acabe, eres mía.

¿Lo prometes?

Maldita sea, Hermione. No vayas hacia allá.

Por mucho tiempo no hablaron, simplemente flotaron juntos relajándose.

—Dime lo estás pensando —dijo Draco suavemente.

—Estoy pensando en ti.

—¿En mí?

—Hay muchas cosas que no sé sobre ti.

—Pregúntame cualquier cosa. —Presionó un beso en su sien—. Mi vida es un libro abierto para

ti.

Hermione refrenó la pregunta obvia ¿que sientes por mí? y habló sin pensar.

—Ya que tu carrera es sobre estudiar detalles arquitectónicos, ¿has viajado a Europa? Él pasó rozando sus dedos por la superficie del agua.

—No, no lo he hecho. Nunca he querido, para ser realmente honesto.

—¿Por qué no?

—Ya viajo mucho por trabajo. Así que, para mí, las vacaciones perfectas no implican un viaje. Nada de visita a lugares de interés. Ninguna las cosas típicas de turistas.

—¿Prefieres una de esas vacaciones en casa de las que la gente en la costa habla tanto?

—Pasar una semana en mi apartamento nunca lo consideraría vacaciones —dijo secamente.

—Tu cama es cómoda.

—Me pensaría lo de unas vacaciones en casa si estuvieras en mi cama una semana entera, vaquera.

Hermione mordisqueó con sus dientes su mandíbula.

—Sabelotodo. Hablo en serio. ¿Ya que… estamos pretendiendo estar comprometidos, dónde me llevarías en nuestra falsa luna de miel?

—Una isla privada. Donde el sol calienta, la arena es suave, el agua está tibia y la ropa es opcional. No hay nadie alrededor, excepto nosotros. Dos semanas de estar completamente a solas, haciendo todo lo que se nos ocurra.

—Estaría bien versada en sacar la arena en mi ba-jingo.

—¿Ba-jingo? —Draco susurró a su oído—. Sabía que miras la TV. Eliot en Scrubs es el único al que alguna vez he escuchado usar la palabra ba-jingo

Ella sonrió.

—Culpable. Después de que Ginny se casó con Harry, me pasaba horas disfrutando las reposiciones de la TBS y pensando que hacer con mi vida.

Los músculos de su garganta se tensaron al ingerir un trago de cerveza.

—¿Es cuándo surgió la idea de una clínica?

—Algo así. Fue cuando comencé a viajar con el equipo de medicina deportiva en los circuitos de rodeo. El aspecto de la rehabilitación me atrajo, pero a largo plazo, no a corto plazo. Fue una gran experiencia práctica. No sólo gané créditos para la universidad, fue puro cielo poner mis manos en todos esos ardientes vaqueros y entrar al rodeo gratis todas las noches. —Draco gruñó suavemente y le encantó que estuviera celoso—. Pero realmente no reuní las piezas hasta después de la herida de guerra de Teo.

Los dedos mojados de Draco se arrastraron por su brazo.

—Sé que la experiencia Theodore fue dura para toda la familia, pero Harry dijo que fue más difícil para ti. ¿Es verdad?

—Sí. —Hermione bebió de un trago el último líquido de la botella y la dejó a un lado—. No sólo porque vivía con él y le ayudé a ponerse de pie, ja, ja, después de regresar de Irak. Verás, Teo y yo siempre hemos tenido un vínculo especial, ya que ambos siempre supimos que nunca seriamos parte del manejo del rancho Granger como adultos. Teo por elección. Yo por el género.

Él no se aplacó.

—¿Tu padre te sacó de tu herencia del rancho porque eres una mujer? Jesús, Hermione, eso es arcaico. ¿Y cómo diablos eso es justo?

Ella cubrió con su mano la suya, asombrada por la vehemencia en su defensa.

—No es así.

—Entonces explícame cómo es. Porque antes de que mi papá muriese, aun cuando sabía que yo nunca asumiría el control de la granja, me dio la opción. Parece que Carson no te está dando esa misma opción.

—Yo tengo una participación del rancho Granger, más pequeña que mis hermanos. Que es cómo debe ser porque no ayudo con el trabajo cotidiano. Tengo una parte de las ganancias, si las hay. Tomo la cantidad mínima y dejo el resto del dinero para el mantenimiento. Teo hace lo mismo.

Draco apretó su mano.

—Pero, ¿dónde te deja eso?

Su amable preocupación le permitió ser honesta acerca de la situación, tal vez por primera vez.

—Me deja buscando mi lugar en la familia y en la comunidad. La compra del edificio fue el primer paso para estar por mi cuenta como adulto. Como Hermione Granger, propietaria de un establecimiento médico, no Hermione Granger, la niña pequeña del clan, la niña salvaje.

—¿Ese apodo te molesta?

—Ya no. No es quién soy. Hice lo que hice. Cosechamos lo que sembramos, bla, bla, bla. Algunas cosas eran estupideces, pero nada peor de lo que cualquier otra persona de mi edad estaba haciendo. —Se rió —. Hubo apuestas de que estaría embarazada de un vaquero y casada a los diecisiete, divorciada a los diecinueve, vuelta a casar con otro vaquero a los veintiunos. Tendría un par de niños más, terminaría divorciada otra vez, y para cuando alcanzara los veinticinco años, me establecería con un ranchero local que mis padres aprobasen. Por supuesto, nadie sabe los pormenores de nuestra línea familiar para la sucesión del rancho. Incluso si me casara con un ranchero, mejor que tuviese su propia tierra porque no conseguirá una pulgada de tierra Granger.

—¿Ni siquiera casado con una Granger?

—Nones. Todo pasa por herencia masculina, ¿recuerdas? Después a los descendientes directos, mi papá y mis tíos, tuvieron que cambiar legalmente todo de forma que el rancho mantenga una línea patriarcal después de que nací.

—¿Así que no obtienes nada? —Draco exigió.

—Obtuve todo —dijo en voz baja—. Crecí en el lugar más bello de la tierra rodeada por toda la gente que amo. Todavía puedo atravesar cualquier parte de las tierras Granger en el momento que desee. Pero en lo de participar en controlar el rancho Granger. No va a suceder. —Hermione tembló porque el agua se estaba enfriando—. Así que siempre me pregunté si los vaqueros revoloteaban a mi alrededor porque la mayor parte de mi atractivo femenino era mi conexión a las tierras Granger.

Draco dejó a un lado su botella de cerveza y capturó con su mano su mandíbula, obligándola a mirarle.

—Ten la seguridad que tu atractivo no es debido a tu apellido de familia o algún pedazo de tierra de Wyoming.

—¿De verdad?

—De verdad. Eres tú, vaquera. Claro y simple. Y no estoy detrás de tu tierra.

—¿De que estas detrás, Draco? —Por favor di mi corazón.

—Esto. —Draco la besó—. Y esto. —Un beso más profundo con una prolongada caricia hacia el centro de su cuerpo—. Y especialmente esto. —Su mano flotó para rodearle los senos.

Cuanto más la besaba más difícil era mantener la conexión. Draco volteó su cara para afrontarla, salpicando agua por la pared y sobre el borde de la bañera. La sentó a horcajadas sobre su regazo y envolvió sus piernas alrededor de su cintura. Piel resbaladiza contra piel resbaladiza. Boca contra boca. Los besos eran largos. Lentos. Mojados. Interminables. Y perfectos. Este hombre sabía justo cómo tocarla. Sabía cómo leer todos sus lados.

Draco quitó el broche de su pelo y peinó sus dedos a través de las hebras castañas, dejando las puntas caer al agua.

—Nunca te cortes el pelo. Es tan hermoso.

—Lo mismo te digo. —Ella le tocó las puntas húmedas de su pelo rubio platinado—. Me gusta que lo lleves un poco largo. Es muy de chico malo y sexy para un profesional de traje y corbata.

—Entonces así se queda. —Sus labios hambrientos pasaron por su cuello mojado mientras lamía el agua de su piel—. Hermione. Te necesito. Te necesité anoche, pero yo…

—Nunca te diría que no, Draco.

—Sé eso. No me dices que no aun cuándo deberías hacerlo. —Más besos dulces. Besos más ardientes. Caricias más profundas. Más urgentes. Draco dijo—: Levántate.

Hermione se agarró a los bordes de la bañera y levantó su cuerpo. Bajó por su miembro poco a poco, prolongando el mutuo placer hasta que su dureza masculina la llenó. Cuando estaban abrazados así juntos, cuerpo a cuerpo, alma con alma, respirando el mismo aire húmedo, todo parecía correcto.

Era raro para ella contemplar la cara de Draco desde una posición más alta. No pudo detener su asombrado,

—Maldición, Draco. Eres un hombre muy guapo.

La mano de Draco temblaba mientras retiraba los mechones húmedos de su mejilla.

—No tanto como tú, Hermione y. Me deshaces. Cada vez que te miro.

—Muéstrame. —Ella puso sus manos sobre su cuello y los fuertes hombros mientras se movía sobre él. Abrazándolo. Observándolo. Deseando que se sintiera tan… completo con ella como ella se sentía con él.

El agua salpicaba por todas partes mientras se mecieron juntos. Se corrieron juntos.

Después de secarse se metieron en la cama, Hermione comprendió que éste realmente era el final.

A la mañana siguiente, se mostraron inusualmente callados mientras la separación de sus caminos se acercaba.

Draco ayudó a Hermione a cargar sus paquetes y su equipaje en la camioneta. Decir adiós en el estacionamiento parecía desilusionante después de todo lo que habían pasado. Sobre todo después de buscarse en dos ocasiones más durante la noche, sin saber quien había dado el primer paso, no importaba, solo el regocijo de cada caricia.

—Ven aquí —Draco dijo con brusquedad.

Hermione caminó directamente a sus brazos sin titubear.

—Conduce con cuidado.

—Lo haré.

—Bien. —Draco besó su coronilla—. Te llamaré después de que consiga…

—No.

—¿Qué?

Ella negó con la cabeza y enterró su cara en su cuello, inhalando el perfume oscuro, familiar, preguntándose si sería la última vez que estaría tan cerca de él.

—No me llames.

—¿Por qué no? No quieres decir eso.

—Sí, lo hago.

—Hermione…

—Necesito distanciarme de ti, Draco – Una pausa de desconcierto.

—¿Por qué?

—Me he acostumbrado demasiado a tenerte cerca. En mi cama. En mi vida. Sabíamos que esto no era permanente. Alargar esto solo será más difícil para los dos.

—¿Y que se supone que debo hacer? ¿Alejarme de ti?

—Sí.

—Piensa bien lo que dices, botón de oro.

—Tengo que hacerlo. Vuelve a pensar en mí como un cliente. Mejor aún, no pienses en mí en lo absoluto. Simplemente… vuelve a odiarme.

Draco guardó silencio mientras su mano acariciaba la parte de atrás de su cabeza, repetidas veces, con tanta suavidad que ella no pudo evitar derretirse contra él. Hermione susurró,

—Cuídate. Te veré en el trabajo en un par de semanas. —Ella besó el hueco de su garganta y se apartó dando media vuelta sin encontrar su mirada.

O sin mirar hacia atrás por el espejo retrovisor mientras se dirigía a casa a Wyoming, donde pertenecía.


Que tal les parecio el capitulo? Esos dos son mas tercos que una mula.

Besos y Libros

Blue Nayade