Gracias por pasar a leer otro capitulo! Disfruten el verano en casa.
Disclaimer: Personajes de J.
CAPÍTULO 20
Tres semanas más tarde
―Tía Hermione, ¿por qué estás tan triste?
Se obligó a responder a Lorcan con una verdad a medias.
―No estoy triste. Solo cansada. Y pensaba en…
―¿El tío Draco?
Hermione se paralizó. El tío Draco. Hombre. Eso sonó raro. Y, sin embargo, no era extraño en lo absoluto. Esbozó una sonrisa para su perspicaz sobrino.
―No. Estoy pensando en cuánto tiempo ha pasado desde que hemos tenido una pijamada. Tú, Lissander y yo. Podríamos jugar Jenga, ver Iron man, ahora que tengo televisión por cable. Comer galletas Oreo y hacer un concurso de eructos. ¿Qué dices?
―¡Muy bien! Pero sigo pensando que estás triste. Creo que el tío Draco tiene que volver a casa y besarte porque eso siempre te hace feliz.
―Lorcan. Deja a tía Hermoine en paz ―dijo Luna―. Lleva a Lily afuera a jugar con tu hermano, Ginny vendra pronto por ella.
―Pero yo no quiero ir…
Luna señaló la puerta corredera de cristal. ―Aire fresco, niños. Ahora.
Lorcan suspiró y agarró de la mano a Lily.
―Mamá dice que deberíamos hacer pasteles de barro. Tan pronto como la puerta se cerró, Hermione sonrió.
―Va a tener a las chicas haciendo cola cuando llegue a la adolescencia.
―Lo sé. Teo está muy feliz . ―Con las manos enharinadas, Luna amasaba una bola de masa en el mostrador―. Pero, ¿tiene razón mi intuitivo hijo? ¿Estás triste porque echas de menos a Draco?
―Le echo de menos. Lo que apesta es esa parte de su trabajo, que siempre está afuera. ―Frunció el ceño―. O que tenga que ir con él, lo que será casi malditamente imposible una vez que la clínica esté en marcha y funcionando.
Draco había llamado desde donde diablos fuera que estuviese, anoche. Había tomado el teléfono y maldecido la falta de cobertura, hasta que oyó la voz de Draco, apenas audible, que le decía con voz áspera:
—No puedo creer que eche de menos que me insultes, sabelotodo. —Entonces él había colgado. O tal vez solo había soñado toda la maldita cosa.
Las manos de Luna dejaron de amasar. ―¿Te estás replanteando tu relación con él?
―Sí. No. ¿Quién sabe? Sólo estoy cansada. Aunque me encanta el trabajo y la gente de Cheyenne, el viaje se me hace pesado.
―¿Cuánto tiempo más vas a trabajar en el Hospital de Veteranos?
―Uno o dos meses. Dependiendo de mi situación financiera con el edificio. ―Dependiendo de si Draco la echaba del apartamento después que terminaran oficialmente.
―Reconozco esa mirada de "dame espacio", tu hermano a menudo tiene la misma. Pero si necesitas hablar, Hermione, siempre estaré aquí para ti.
―Lo mismo digo. ―Hermione tomó una galleta ―. Honestamente Luna, Por favor no se lo digas a nadie, especialmente a Teo, pero las cosas no van bien entre Draco y yo.
Luna puso una mano llena de harina sobre la de ella. ―Oh, lo siento. Me preguntaba si ese era el caso. ―¿Por qué?
―Porque Lorcan tiene razón, pareces triste desde que volviste de Denver. Y también pareces estar llenando todo tu tiempo libre con actividades de la familia Granger. Aunque te estemos agradecidos, te queramos y a todos nos guste pasar tiempo contigo, te mereces tu propia felicidad, Hermione, en tu propia vida. Ya sea aquí o en Denver, ya sea con Draco o con alguien más.
Hermione se asomó a la puerta para ver a los niños jugando en el patio trasero.
―Lo sé. Yo sólo... ―Lo amo y él no lo sabe. Y nada de esto fue alguna vez real. E incluso si lo fuera, no creo que pudiera elegir vivir con él y no estar cerca de la familia―...desearía que Draco yyo quisiéramos las mismas cosas.
―A lo mejor funciona. Improbable.
―Tal vez. Gracias. ―Hermione saltó del taburete―. Tendrás que utilizar una manguera con tus hijos. Lorcan y Lisander tienen una pelea de barro. ¡Oh, y mira! Ahora los gemelos se están arrojando agua sucia.
―Oh Dios mío. ¿Qué me hace pensar que puedo manejar dos más? ―Te encanta y vosotros no lo haríais de ninguna otra manera.
Lo único que pasó por la mente de Draco cuando vio como Sundance brillaba en la distancia fue
Gracias a Dios.
Aparte de la muerte de su padre, los pasados veintitrés días habían sido la mierda más grande de toda su vida. Los proyectos habían ido bien, aunque ninguno de ellos le haría rico. Diablos, lo más probable era que perdiera dinero cuando incluyera los gastos de su viaje.
Lo que encajaría con la forma en que iba su vida. Casi pierde la jodida cabeza cuando se vio obligado a decir adiós a Hermione en Denver. Ella lo había puesto del revés cuando le pidió entre lágrimas que no la llamara. También lo había cabreado. Había logrado dejarla ir, pero sólo temporalmente. Nada había terminado entre ellos. En lo absoluto.
Cuando Draco volvió a la habitación del hotel, se dio cuenta de la pequeña caja de Legos que Hermione había escondido en su maleta. Con una nota, Solo trabajo y nada de diversión hacen de Draco un chico aburrido. Recuerda dejar tiempo para divertirte. Con amor, tu vaquera.
Él había mirado el paquete sin abrir, parpadeando para hacer retroceder las lágrimas. Hermione lo conocía hasta los huesos, así que ¿cómo podía ser tan condenadamente ajena al hecho de que se había enamorado de ella?
Durante las últimas tres semanas había hecho todo lo posible para quitarse de la cabeza todas las cosas que echaba de menos de Hermione, sus ardientes y adictivos besos, la violación de su espacio personal para dormir, su respuesta sexual sin inhibiciones, sus originales maldiciones, su dedicación absoluta a su familia, su estúpida música country, su camioneta sucia y devoradora de gasolina, su amable insistencia con sus pacientes... Pero ella nunca estaba muy lejos de sus pensamientos.
Así que Draco se había dado por vencido y la había llamado. Solo quería escuchar su voz. Pero no había sido suficiente. Había reservado el último vuelo de Des Moines. Cuando había aterrizado en el aeropuerto de Denver después de la medianoche, se subió a su coche y condujo directamente hacia allí.
A ella.
Al diablo que si no tenían que hablar. De todos modos, parecían tener sus mejores momentos cuando peleaban. Draco sólo tenía que convencer a Hermione de que valía la pena luchar.
Sundance parecía un pueblo fantasma a las cuatro de la mañana. Arrastró su culo al otro lado del callejón y buscó a tientas sus llaves, sólo para descubrir que la puerta exterior del edificio no había sido cerrada con llave.
Después subió la oscura escalera, llegó al rellano y trató de abrir la puerta del apartamento. Resultó fácil. Maldita sea. Hermione no se había molestado en cerrar la puerta. Le volvía loco que ella no tomara ninguna medida de seguridad. Cualquier espeluznante hijo de puta podría haberse deslizado en el interior y atacarla.
¿En Sundance? Has vivido en la gran ciudad demasiado tiempo.
Draco empujó la puerta abierta. Las bisagras no chirriaron. El apartamento estaba negro como boca de lobo. Se dirigió hacia el dormitorio. Pero el pelo en la parte posterior de su cuello se le erizó justo antes de percibir un movimiento con su visión periférica. Se tiró al suelo cuando el aire se agitó por encima de él.
Hermione gritó:
―¡Quédate en el suelo, hijo de puta! ¡Tengo una pistola y te volaré la cabeza! ―¿Hermione? ¿Qué mierda te pasa?
Silencio. A continuación, un incrédulo: ―¿Draco?
―Sí, soy Draco. ¡Jesucristo! Me has dado un susto de mil diablos.
―¿Qué estás haciendo rondando por mi apartamento a las cuatro de la madrugada? Podrías haber llamado.
―Me dijiste que no te llamara, ¿recuerdas? ―Se puso en pie y miró el objeto que tenía fuertemente agarrado en su mano―. Joder. ¿Balanceaste una sartén de hierro fundido por encima de mi cabeza? ¡Podrías haberme matado!
―Esa era la idea, idiota. Él gruñó.
―¿Dónde está la maldita pistola?
―En la mesa de la cocina.
―¿Cargada?
―Eh. No. Me olvidé que no tenía balas.
―Por suerte para mí ―murmuró. Dio otro paso hacia adelante hasta que pudo ver su rostro.
Draco pensaba que su corazón estaba acelerado por la adrenalina y el miedo, pero era como una línea plana en comparación a la forma en que golpeaba al estar tan cerca de Hermione. Por primera vez en semanas.
La sartén de hierro fundido cayó al suelo con un ruido sordo y Hermione se lanzó contra él. ―Draco, bastardo presumido.
―Hermione, pueblerina psicópata.
Entonces su boca estuvo sobre la de él, convirtiendo en una broma cada beso apasionado que habían compartido antes de ese momento. Cuando ella se enroscó a su alrededor, como si tratara de meterse dentro de su piel, Draco realmente creyó que podría estar amándolo.
―Tócame. Pon tus manos sobre mí. Ha pasado tanto tiempo. Dios, Draco, me he estado muriendo por ti. Por favor.
La levantó y ella rodeó con las piernas su cintura, besándole como una loca, pasando sus manos por el pelo mientras la llevaba al dormitorio.
Hermione liberó su boca y le besó a lo largo de la mandíbula, sus manos tirando en su garganta. ―Tú y tus corbatas, GQ. Hacen que sea difícil desnudarte rápidamente.
Draco se rio suavemente.
―Tú y tus pijamas de franela, vaquera. Hacen que sea fácil desnudarte rápidamente. Quiero esa cosa tan fea fuera de ti.
―No te tengo aquí para mantenerme caliente.
―Estoy aquí ahora. ―Le dedicó una sonrisa lobuna― Fuera. Ella se desnudó. Él se desnudó.
La arrastró hasta la cama. Fijando sus brazos por encima de su cabeza, él se movió entre sus muslos.
―Draco. Yo...
Su cuerpo se detuvo. Hermione parecía tan seria.
―¿Qué botón de oro?
―Yo… te extrañé. Él sonrió.
―Yo también te extrañé. ―Flexionó sus caderas y empujó en su interior.
Oh demonios, sí. Ella estaba caliente y húmeda y perfecta. Y era suya. Y maldita sea, ¿por qué se sentía como si por fin estuviera en el lugar al que pertenecía?
―Te sientes bien. ―Ella acarició su clavícula―. Siempre te sientes bien sobre mí. Dentro de mí.
Su boca volvió a conectar con la suya. Provocándola. Saboreándola. Él la folló sin prisa, pero con concentración. Queriendo alargarlo, pero también necesitando esa descarga de placer sin igual mientras se vertía dentro de ella.
Hermione se reunió con él en cada acometida. En cada beso. Cuando ella se retorció bajo él, apretando su polla con los músculos de su vagina, él empujó más, follándola más duro. Ella arqueó el cuello, jadeando su nombre cuando empezó a correrse.
Draco no podía apartar los ojos de su rostro, tan bello perdido en la pasión. Él capeó el temporal con ella. Sus caderas embestían, esforzando su espalda, sus pelotas se apretaron, deslizándose cada vez más cerca del éxtasis con cada rápida penetración... pero fue un beso de Hermione con la boca abierta sobre su pecho lo que lo lanzó de una patada al límite.
Fueron las delicadas caricias de Hermione las que lo trajeron de vuelta a la realidad. ―La próxima vez trataré de golpearte con un rodillo de amasar ―murmuró ella. Él se echó a reír.
Retiraron la colcha y se metieron entre las sábanas. Hermione se movió hasta que estuvieron lo suficientemente cerca como para respirar el mismo aire. Una contoneante, caliente y desnuda mujer que rozaba su suave, sexy y caliente cuerpo sobre él, no lo relajó en lo más mínimo.
Draco la situó encima de su cuerpo y le susurró:
―Otra vez. ―Se tomó su tiempo en lamer, chupar y acariciar cada centímetro de su delicioso cuerpo. La subida al placer fue más larga, más dulce, pero más intensa a medida que escalaban las alturas juntos.
Después, agotados y envueltos el uno en el otro. Draco murmuró:
―Mañana a primera hora tenemos que tener una conversación seria, ¿de acuerdo? ―Draco, necesito…
Él la beso – Mañana.
Draco se despertó solo. No era de extrañar que Hermione se hubiera ido, el reloj marcaba las 10 a.m. Había dejado una nota, haciéndole saber que había ido a Moorcroft.
Después de ducharse y vestirse, comprobó su teléfono para escuchar los mensajes. Maldita sea. Había perdido una llamada de Henry. El buzón de voz sólo le pedía a Draco para llamara a Henry a la primera oportunidad.
Eso era todo. Draco marcó y esperó hasta que contestaron la llamada. ―Henry, Draco Malfoy.
―Draco ―dijo Henry con rotundidad. Lo que no presagiaba nada bueno.
―Recibí tu mensaje. Supongo que el comité ha tomado una decisión. ―Sí. Hemos decidido ir con DMO, la compañía de Vincent Crabbe.
Draco se desplomó hacia delante, como si un machete hubiera sido clavado en su espalda.
―Ya veo. Como ya he gastado una cantidad considerable de tiempo y dinero lanzando este proyecto, tengo curiosidad por saber por qué se decidieron por Crabbe. Silencio – ¿Henry?
―Bueno, llamó la atención del Comité que no fueses muy comunicativo sobre algunos aspectos de tus negocios, francamente, eso nos molestó.
―¿Por ejemplo?
―Realmente creo que no es apropiado…
―Te equivocas. Si el comité está cuestionando mis prácticas en los negocios, tengo derecho a saber que está siendo cuestionado.
―En primer lugar, eras consciente que cuando inicialmente sacamos a oferta este proyecto consideramos solo empresas moralmente sólidas, de tipo familiar para desarrollar el proyecto. Reconsideramos la tuya cuando nos enteramos de tu compromiso. Sin embargo, no estábamos enterados de tu... convivencia con la señorita Granger.
―¿Convivencia?
―Vamos, Draco, ¿no están tú y la señorita Granger viviendo juntos en Sundance? Jesús.
―¿Has adjudicado el contrato a Crabbe sólo porque me quedo con Hermione, la mujer con quien planeo casarme, en el edificio que tengo, en lugar de en un hotel, cuando viajo a Wyoming?
―No, no es solamente por eso, pero es un hecho que no podemos ignorar, ni tolerar. También ha sido traído a nuestra atención que hay cierto… digamos, nepotismo en tu trabajo.
―Está bien. Henry. Me he perdido.
―¿Eres o no eres, el supervisor de un proyecto de remodelación de la señorita Granger?
―Sí. Pero, ¿qué relación…?
―Vamos, Draco, no puedes esperar que creamos que en tu interés y en el de tu novia, no firmarás y aprobarás automáticamente todos los cambios en la construcción de su proyecto, sin importar si esos cambios satisfacen las leyes del Estado sobre edificios históricos.
La furia lo atravesó.
―¿Dónde demonios has oído eso?
―No maldigas ante mí, joven. Sólo te relato los hechos tal y como me han sido expuestos. ―¿Por quién? ―preguntó Draco con los dientes apretados.
―Eso es irrelevante.
―¿Por quién? ―repitió Draco―. Si mi reputación profesional está siendo examinada, tengo derecho a saber quien está tratando de difamarme. Es tu obligación moral decírmelo, ¿no?
Henry suspiró.
―La empresa Vincent Crabbe nos lo expuso. En los dos días que Vincent y su encantadora esposa Pansy pasaron en Milford, ella reveló algunas cosas inquietantes, incluyendo tu pasada relación con ella. Pansy se preguntó si seguirías adelante con tu boda con la señorita Granger, dada tu incapacidad para comprometerte con ella durante el año en que estuvisteis juntos en Chicago. También mencionó que inmediatamente disolviste la sociedad con Vincent y te mudaste al otro extremo del país, antes de que ella se casara con tu socio.
Draco hervía. Demasiado enfadado para hablar.
―Vincent planteó la ética de tu empresa, firmando con la Sociedad Histórica de Wyoming para ejecutar la reforma de la señorita Granger, sobre todo teniendo en cuenta que los dos estáis íntimamente relacionados.
Irreal. Esto era una jodida pesadilla.
―Imagina nuestra sorpresa cuando la señora Crabbe preguntó si habíamos acordado evaluar las obras de arte del Oeste del hermano de la señorita Granger. Creo que tú nos lo mencionaste como un posible escultor para nuestro proyecto de la plaza de la ciudad, ¿no?
―Sí. Pero Harry G…
―Posiblemente será tu cuñado, así que puedes ver el punto de vista del comité sobre otro posible caso de nepotismo, Draco. Con todas estas… incidencias frente a nosotros, estoy seguro que entiendes por qué estábamos preocupados.
―Estoy seguro de que puedes entender que la información de la señora Crabbe es bastante sesgada, considerando mi historia con ella. ¿Cómo averiguó esa información acerca de…?
―Te sugiero que hable con su novia, señor Malfoy ―dijo Henry con frialdad―. La señora Crabbe dijo que la señorita Granger libremente le transmitió esta información durante una conferencia de negocios en Denver hace unas semanas.
Draco se quedó helado.
―Además, tu novia audazmente afirmó que tenías nuestro proyecto de restauración adjudicado. Vincent Crabbe estaba muy molesto, es comprensible, ya que no había tenido la oportunidad de exponernos sus ideas todavía.
No podía pensar en absolutamente nada que decir.
―Ten la seguridad de que esta información sobre tu empresa se mantendrá confidencial entre los miembros del Comité. Adiós Draco y buena suerte.
Henry colgó el teléfono.
Esa vaquera bocazas lo había jodido.
Lo que va, vuelve.
Enfurecido, se dirigió a Moorcroft.
Hermione no podía creer lo rápido que el edificio estaba tomando forma. Dentro de un mes podría abrir su negocio, la clínica.
La puerta se cerró y Draco entró como una bala.
Hablando de sueños hechos realidad... Hermione tenía la intención de decirle a Draco que lo amaba, con la esperanza de que la última pieza del rompecabezas de su vida encajara en su lugar.
Pero Draco no llevaba la mirada suave de un hombre enamorado. Draco estaba absolutamente furioso. E iba directamente hacia ella.
―¿Le dijiste a Pansy que estábamos viviendo juntos?
Extraña manera de iniciar una conversación. ―Sí, pero…
―¿También le dijiste que tenía el proyecto de restauración de Milford "adjudicado"?
―No creo que dijera "adjudicado", pero le dije que al Comité le gustaba tu idea.
―Jesús Cristo, mierda, Hermione, ¿tienes idea de qué coño has hecho conmigo? ¡Has torpedeado mi maldita carrera!
Antes de que Hermione se defendiera, Draco se salió por la tangente.
―Yo confiaba en ti. ¿Y cómo me devuelves esa confianza? Echando mierda sobre mí. A lo grande. Porque de alguna manera Pansy hirió tus pobres sentimientos, tu solo tuviste que abrir tu bocaza y atacarla, ¿no? Diciéndole que estábamos viviendo juntos. Diciéndole que tenía el proyecto de Milford en el bote. Burlándote de ella, diciéndole que te había pedido que te casaras conmigo, cuando no le había pedido a ella.
―Pero yo no…
―Bueno, ¿adivina qué, vaquera? La oferta del matrimonio está fuera de discusión para siempre. Esto se acabo
El estómago Hermione se sacudió.
―Ahora, no solo perdí el maldito proyecto de Milford, mi ética está cuestionada. ―Draco se clavó un dedo en el pecho―. Mi ética. ¿Sabes lo duro que he trabajado para mantener mi reputación impecable? Ahora estoy siendo acusado de nepotismo.
―¿Nepotismo?
―No te hagas la tonta. Vincent y Pansy también se preguntaban incluso si se me debería permitir firmar este proyecto para ti ya que estamos íntimamente relacionados. ¿No te parece lo más probable que la siguiente llamada que hagan sea al Departamento de Preservación Histórica de Wyoming? ¡Podría conseguir que me quitaran mi jodida licencia! Y si me quitan la licencia en un estado, ¿qué probabilidades crees que tengo de que me dejen ejercer en todos los demás estados? Bastante jodidas, garantizado. No sólo eso, ¿le hablaste a Pansy de Harry? ¿Cómo mierda crees que me hace parecer eso? Por no mencionar a tu hermano. Sí, le sugerí al Comité de Milford que considerara la contratación de Harry para hacer un par de bronces. Ahora, estoy siendo acusado de nepotismo de nuevo, y Harry va a perder una comisión potencialmente enorme. Por ti. ¿Cómo crees que reaccionará cuando se entere de que le has jodido esa opción? ¿Crees que va a estar tan malditamente ansioso de saltar en defensa de su hermanita cada jodida vez que me doy la vuelta?
No llores. No llores. Jesús, Hermione, mantente dura como Wyoming.
―¿No tienes nada que decir?
Tragó saliva. Su voz salió más suave que de costumbre.
―¿Qué quieres que te diga, Draco? Lo tienes todo muy claro. Todas las culpas colocadas. Bien por ti. Debe ser estupendo ser tan jodidamente perfecto. Tan malditamente... engreído y santurrón. ¿No te estás olvidando de lo más importante? Tal vez el Comité de Milford tenía todo el derecho a poner tu ética en entredicho.
Él masculló:
―¿De. Qué. Diablos. Estás. Hablando?
―Preparaste un compromiso falso conmigo, una mujer a la que odiabas, sólo para tener una opción en su proyecto. Y cúlpame todo lo que quieras porque tu ex-novia tiene una boca muy grande y difundió tu sórdido pasado personal de forma que tu ex-socio pudo joderte frente a una supuesta organización profesional, pero es mentira y lo sabes. El fondo es éste: tú ya habías perdido toda posibilidad de contrato antes de que decidieras echar a un lado tu ética y engañar al comité. Estabas tan jodidamente desesperado por escupirles en la cara cuando no te consideraron lo suficientemente bueno o con la moral suficiente para ser siquiera un candidato de su precioso proyecto de mierda. ¿Fui adelante con esta farsa porque quería algo de ti? Sí. ¿Me siento culpable? No, porque gracias a mí y a este estúpido falso compromiso de mierda que tú inventaste tuviste la oportunidad de impulsar toda esa importante carrera, jodiéndoles además el proyecto a Vincent y Pansy. Mientras que antes, no la tenías. Y tal vez sea ironía o justicia poética, o cómo sea que quieras llamarlo, que estés ahora mismo exactamente en la misma posición de mierda que estabas hace dos meses: sin una maldita posibilidad de conseguir lo que quieres.
Draco río con aspereza.
―Escucha y escucha bien. No seré el único que no consiga lo que quiere en esta jodida situación, porque no hay forma de que alguna vez firme este proyecto de construcción, Hermione. De. Ninguna. Maldita. Manera.
―No esperaba menos de ti, Idiota. ―Con un movimiento brusco, lleno de ira, Hermione se quitó el anillo de compromiso y lo tiró a sus pies tan fuerte como pudo―. Tienes diez minutos para largarte de mi propiedad o llamo a la policía.
Hermione giró sobre sus botas y se fue sin mirar atrás.
Draco recogió el anillo y lo miró. No sentía nada de la reivindicación que esperaba. De hecho, le dolía el estómago. Como si hubiera perdido algo más que un trabajo. Había perdido la dignidad. Su propósito. Sus principios. El rumbo.
Perdiste el rumbo hace mucho tiempo, amigo. Y ahora has perdido lo mejor que te ha pasado en la vida. ¿Feliz?
No. Mierda no. ¿Qué estaba mal en él?
Jesús. ¿Cuándo se había convertido su vida en un maldito desastre? ¿Justo cuando parecía que todo lo que siempre había querido estaba a su alcance? ¿Qué clase de imbécil de mierda era que lo apartaba con ambas manos y duras palabras?
Curvó los dedos alrededor del anillo, casi deseando que la maldita cosa se hubiera roto y los fragmentos de metal perforaran su piel. Tal vez entonces sentiría algo más que el peso de la total desolación presionando sobre él como un yunque.
Tú te has hecho esto a ti mismo. Todo lo que ella te dijo es cierto, y como de costumbre, no quisiste escucharlo. Ve con ella. Ve tras ella. Haz lo correcto. Para los dos. Defiende tu caso. Alega locura. No dejes que esto se te escape de las manos.
La enormidad del error de Draco le quitó el aliento de sus pulmones. ¿Y él la había acusado de ser una bocazas? Jesús. Una profunda vergüenza lo paralizó hasta el punto que sus malditos pies no se movían. Sabía que tenía que ir tras Hermione ahora mismo. Pedir perdón, humillarse, llorar, suplicar, arrastrase. Se cosería la boca para evitar decir tan viles mentiras de nuevo. Dedicaría su vida a adorarla como merecía. Le demostraría cien veces al día que la amaba. Si ella sólo le daba una oportunidad más.
―Ya has oído a la dama. ¡Lárgate! La cabeza de Draco giró rápidamente.
Chet y Remy estaban el uno junto al otro, los puños apretados, sus posturas gritando,
Vamos a patearte el culo, estúpido hijo de puta.
―¿Cuánto habéis oído?
―Suficiente. Silencio
– Grandioso.
―Según mis cálculos te quedan seis minutos. Y confía en mí, no querrás estar aquí cuando Theo Granger entere de esto ―advirtió Chet.
―O Harry ―dijo Remy.
―No te olvides de Sirius, es todo un bastardo ―agregó Chet con una sonrisa burlona. Remy se encogió de hombros.
―Apuesto por Cedric.
―Remus no se queda atrás tampoco. Es por los callados por los que hay que preocuparse, ¿verdad hermano?
Draco recibió la advertencia alto y claro: los callados como Chet y Remy, por no mencionar al padre de Hermione, le harían pedazos. Pronto.
―Mirar. Si Hermione regresa…
―Le tendremos tu patético culo en una jodida bandeja de plata si eres tan estúpido como para quedarte ―gruñó Remy.
―Cinco minutos ―espetó Chet.
―Comprendo que os preocupéis por ella, pero no penséis ni por un momento que yo no me preocupo por ella también.
Bufaron en estéreo. Lo cual le molestó.
―Y, honestamente, esto es entre Hermione y yo, nadie más, así que voy a decir esto una sola vez, y no dudéis en decírselo a todos los Grangers: manteneros fuera de esto.
―Cuatro minutos ―anunció Remy. Chet se inclinó hacia delante.
―Voy a ser honesto. Una parte de mí quiere que te quedes. Joder.
Su cuerpo escuchó el mensaje y se largó. Salió por la puerta, medio sorprendido de no haber sentido una barra de hierro golpeándole la cabeza por detrás.
Pero ese no era el estilo de los West. Tampoco de los Granger. No, ese grupo de vaqueros psicópatas irían por él con un ataque frontal, sin puñaladas por la espalda como el jodido Crabbe.
Draco lo recibiría con gusto. De hecho, tenía casi decidido hacer algunas llamadas y poner en marcha todo el maldito asunto.
No tenía nada más que perder.
Como les parecio el capitulo? Aquien creen que llamara Draco para tratar de solucionar las cosas? Hermione lo perdonara tan facilmente?
Besos y Libros
Blue Nayade
