Ladies and Gentlemen!

¿Han visto las imágenes recientes que subió Mashima a su Twitter? Pues de esto se va a tratar esta pequeña historia que se me ocurrió de un momento a otro y también porque me imagine que me preguntarían si no iba a escribir algo relacionado a ello. La imagen de que cada uno de nosotros nos debemos de cuidar como la imagen donde se ve a Erza y Jellal se ve que están cepillando sus dientes y casualmente se encuentra en esa apariencia que a ninguno se le paso desapercibido. Yep, escuche sus plegarias antes de que quisiera que la escribiera y me adelante a los hechos, así que espero que les guste. Sera bastante hermoso y con muchos sentimientos que he aprendido a escribir esta vez que estoy volviendo a leer el manga.

It's showtime!


Aclaración: Fairy Tail no me pertenece. Es propiedad de Hiro Mashima. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias.


Al final, siempre es imposible ocultar lo que el corazón desea, es imposible el querer ocultar aquellos sentimientos que hacen sentir bien a uno, que hacen sentir las típicas mariposas en el estomago aunque al final, uno quisiera eliminarlas pero era realmente imposible porque siempre iban a volver aparecer, siempre regresaban por venganza y provocaba que aquello se convirtiera en algo más fuerte e imposible de controlar. Solo te dejaban guiar por los mismos como con los instintos y siempre uno cedía. Si, así de difícil era el romance, así de difícil era el amor que en esos momentos, no podían evitar escaparse.

Es de esta manera, que empezamos esta historia.

¿Cuándo fue que decidieron estar juntos? No lo podían recordar, simplemente paso y ya. Todo paso después de que el mundo mágico ya no persiguiera a Jellal como un criminal y donde Erza, empezaba a vestirse un poco más femenina solo por la persona que tanto quería. Solo sucedió porque ambos necesitaban un lugar al cual querer regresar, un lugar donde podrían verse cuando quieran y no sentir aquel mal presentimiento que siempre ocurre desde el momento que piensan que algo está mal, se tranquilizaban al saber que se encontraban bien, sentían sus hombros ligeros y como un largo y muy pesado suspiro, salía de lo más profundo de su pecho. Podían sentirse tranquilos, podían sentirse libres de todo mal, de todo pecado. Se sonreían con ternura, con complicidad y una vez que la puerta de la casa era cerrada, Erza y Jellal empezaban actuar de otra manera.

¿A qué se refiere cuando empiezan actuar de otra manera?

Ambos sonreían más, ambos no tenían miedo de que alguien los viera de esa manera y empezaba a sacar conclusiones de lo que no era, aunque siendo sinceros, ellos hacían todo aquello de lo que se hablaba que les daba igual que pensaran así. Aquellas sonrisas cómplices, lo decía todo. No tenían miedo de tomarse de las manos y dejarse llevar por las emociones que en ese momento, pudieran llegar a sentir, no tenían miedo de lo que sus corazones pedían, dejaban que actuaran por puro instinto, actuaban a como les indicaba sus emociones, aquel cariño que por mucho tiempo ocultaron. Soltaban pequeñas risitas, hacían pequeñas e inocentes bromas, como si se trataran de esos pequeños niños que fueron desde el momento que se conocieron. Ambos ayudaban a limpiar ese pequeño pedazo de hogar como hacer la comida o hacer las compras. Ambos se apoyaban mutuamente y desde un punto de vista exterior, podían verse como una pareja de recién casados que realmente se amaba. Que no dudaban en mostrar aquel amor y cariño que tenían por el otro.

Aunque tal vez eran aquellas miradas de amenaza que Erza le dedicaba a los chismosos a que no mencionaran nada o realmente iban a conocer su furia. Inconscientemente, sus manos se buscaban, inconscientemente, sus manos se enlazaban con fuerza. Nunca más alejarse del otro, nunca más permitir el dolor y el sufrimiento en el contrario y nunca más, volverse alejar, volver a permitir que su sentido común los domine y solo sean guiados de una mala manera que en algunas ocasiones, terminan por lastimarse aun más que por una herida de batalla.

Tal vez fue el miedo que sintieron en aquel momento. Tal vez fue el miedo que sintieron en el momento que se perdieron, que no pudieron evitar preocuparse por el otro, velar por el otro y llorar por el otro. El daño y el dolor de uno, era el del otro. Las lagrimas y las sonrisas de uno, eran la del otro. Así de simple y sencillas eran las cosas para ambos magos que esperaron mucho tiempo, aprendieron y crecieron para poder darse una oportunidad. Para poder dejar florecer todo aquello que en un principio habían cortado de raíz y que ahora, ahora no podían evitar sentir aquellos dulces sentimientos como el suave palpitar de sus pechos.

Si eso no era amor, entonces no se que podría ser.

.o.

La oscuridad invadía la habitación pero por fuera, se podían escuchar los pequeños pajaritos cantando. Tal vez si fuera en otra oportunidad, Erza ya los habría mandado a callar con alguna de sus espadas, era en especial de cuidar al momento de despertarla. Era muy bien sabido, que Erza odiaba despertar temprano cuando no tenía ninguna misión que realizar y no tenía muchas ganas de visitar el gremio. Pero ese, ese era otro tiempo, ese era otra vida que en ningún momento se molesto de ser despertada de esa manera. Al contrario, no pudo evitar sentirse un poco feliz, soltar una pequeña risita y estirarse en la gran cama. Miro a su lado con atención, no había nadie. ¿Por qué no había nadie? Cerró los ojos con cuidado, escuchando todo lo que estaba a su alrededor hasta que escucho el agua de la regadera. Sonrió. Vaya que necesitaba un baño.

Se sentó en la cama, una vez más se estiro y miro con atención la habitación. Normalmente se encontraría ordenada, a ella le gustaba el orden pero en ese momento, no se encontraba de esa manera. Unas cuantas cosas en el piso, mucha ropa en el piso. Después la recogería.

Camino un poco cansada y adolorida al cuarto de baño. La puerta se encontraba medio abierta, así que no dudo en pasar y mirar con atención la persona que se encontraba bostezando y tallando sus dientes con aquel cepillo de dientes de color rojo. No pudo evitar acercarse con cuidado y abrazarlo por la espalda, ante aquel acto, Jellal no pudo evitar brincar un tanto sorprendido mientras sus mejillas se pintaban de un bonito rojo. Miro por el espejo a Erza que le sonreía con cariño, aquellas manos con un bonito barniz azul que decoraba sus uñas como su largo cabello rojo que se supone, había estado ocultando su desnudez. Soltó un pequeño suspiro antes de pasar uno de sus brazos por su cintura, era una desgracia que en ese momento se encontraba cepillando sus dientes, si no, realmente haría otra cosa. Negó con una sonrisa a Erza al mismo tiempo que ella sonreía y de igual manera, tomaba su cepillo de dientes de color azul, le untaba un poco de pasta y empezaba de igual manera.

Ambos no podían evitar mirarse por el espejo y sonreírse con aquellas miradas tan cansadas pero que en ese momento no les importaba incluso que sus cabellos se encontraban un tanto desacomodados, algunas marcas que se podían apreciar en su cuerpo y la desnudez como la libertad en la que estaban.

Una vez que sus dientes estaban limpios y el agua ya estaba caliente. Ambos no dudaron en meterse bajo el chorro del agua mientras empezaban a limpiarse un poco su cuerpo y pasarse el shampo o el jabón que estaba cerca del otro. ¿Cuándo fue que se les hizo común ver el cuerpo desnudo del otro? No lo saben aunque también saben que fue vergonzoso al principio pero después de tanto tiempo convivir, se les hizo tan normal ver al otro de esa manera y después de lo que hacían todas las noches. Que era tan normal.

-Eres diferente de lo que mencionan de ti, Titania -Menciono Jellal.- Me alegra conocerte realmente Erza y ser el único con el que haces este tipo de cosas

-Bueno -Erza sonrió con complicidad.- Quien iba a pensar que el mago más fuerte, aún se apene al mostrarse desnudo frente a una chica

-Es que eres tú Erza -Soltó una pequeña risita.- Y no me importa estar así si solo es contigo además, eso no dijiste ayer que ni siquiera te deje levantarte de la cama

-¡No digas las cosas como así! -Se quejo Erza un tanto avergonzada.- ¡Eres un descarado!

-A mi no me eches la culpa que tú fuiste la primera que empezó -Jellal soltó una carcajada más fuerte.- Yo solo te estoy siguiendo el juego

-Eres un idiota

-Lo sé, lo sé y tú solo eres mía Erza

Erza en ese momento no pudo evitar sonreír, una sonrisa muy fuerte que sus mejillas dolieron y aquel típico sonrojo en su rostro se hizo presente. ¿Cuándo fue que empezaron acostumbrarse a hablar de esa manera? No lo pudieron recordar pero era como si siempre las dijeran y que a pesar de que ya no tartamudeaban o sus rojos se ponían tan rojos que había ocasiones en las que se sentían un poco mareados, ahora solo era tan normal, ahora solo era algo tan especial y que les confirmaba lo que estuvieron escondiendo todo ese tiempo. Ese amor y cariño que siempre quisieron hacer realidad, esos sentimientos ocultos.

Qué bien se sentía todas esas cosas.

-Y tú solo eres mío Jellal, no permitiré que te vuelvas alejar de mí

-Nunca lo voy a permitir Erza, nunca más volveremos a separarnos y nunca más volverás a sufrir por mi culpa

-Mientras estemos juntos…

-No hay nada que temer…

Erza se paró un poco de puntitas para enredar sus brazos al cuello de Jellal y darle un pequeño y tranquilo beso en los labios. Pequeños y cortos besos, pequeñas risitas y sonrisas cómplices. Sus ojos cerrados y los sentimientos floreciendo mientras sus manos seguían buscándose, seguían anhelándose. Solo ellos dos en aquella burbuja, solo ellos dos recuperando todo ese tiempo que se perdieron y enfrentando juntos cada uno de los deseos que empezaban a tener.

Si de eso no se trataba el amor, entonces no sé qué es lo que quieren.

En eso se basaba su cariño, en eso se basa ese amor que por mucho tiempo ocultaron y que ahora que se encontraban solos, no tenían miedo de conocerse, miedo de enfrentarlo. Era de esta manera en la que aprendieron a convivir con el otro, era de esta manera en la que aprendían a vivir juntos. Porque aún les faltaba mucho tiempo para poder mostrar al mundo con total libertad, lo que ya muchos pueden imaginar, lo que ya todos deben de saber.

Este, solo era el inicio de su propia aventura.


¡Muchas gracias por leer!

¡Muero de ternura por ellos! Son una pareja cannon pero no tan cannon que realmente pienso que se les debe dar su oportunidad como todos los demás. Como he mencionado, he vuelto a leer el manga de Fairy Tail y había dejado escapar algunos sentimientos y emociones de nuestros personajes favoritos que ahora ya sé cómo manejarlos, ya sea como brindarles todos aquellos pequeños y grandes detalles que cada uno nos brinda a su manera. Así que me tendrán por mucho tiempo más escribiendo mis historias de Fairy Tail como se ha esperado. ¡Aun tendrán mucho por lo cual aguantarme!

No olviden seguirme en mi página de Facebook : Anzuzu Dragneel.

El Link de mi página, como el demás redes sociales, la encuentran en mi perfil de fanfiction.

Por cada comentario el escritor desvelado tendrá una gran sonrisa en su rostro y más energías al seguir escribiendo.

Nota importante: El sitio de Wattpad, es usado como medida de precaución ante el anterior robo de historias que se sufre. Por favor, de apoyar a su escritor favorito, nunca intenten copiar las historias en otros sitios y usarlos como suyos, recibirán grandes sanciones por parte de la comunidad como la falta de respeto que se podrían ganar. Solo obligan a que nosotros como escritores, ya no confiar en ustedes, dejar de escribir y en caso mucho más grave, eliminar nuestras historias.

¡Nos vemos a la próxima!


Atte.: AnZuZu Dragneel

Fecha: Lunes 4 de Mayo de 2020