En el cual los chicos se ajustan a Hogwarts…
Ace se despierta repentinamente con unas manos agarrando sus hombros y sacudiéndolo frenéticamente. Sus ojos se abren en una respuesta entrenada, solo para que su cuerpo se sacuda torpemente, no acostumbrado a tan rápida acción. Finalmente registra a Luffy, sentado radiantemente en la cama de Ace.
— ¡Deeespierta! ¡Tenemos clases de magia! –dice Luffy.
Es cierto.
Escuela de magia.
La… reencarnación.
Ser un pelirrojo.
Luffy siendo Harry Potter.
Teniendo una familia.
Mierda. Todo era tan extraño. No sabía cuán listo estaba para enfrentar el nuevo mundo. Los quejidos de Luffy son insistentes, y Ace se encuentra levantándose y dejando la comodidad de su cama. Se frota los ojos con las gastadas mangas de su camisa y retira la cortina que cierra su cama de todos los demás. Es recibido por varias miradas extrañas de los otros tres chicos en la habitación. Entonces se da cuenta de que todo el asunto con Luffy probablemente parece bastante raro, ya que se supone que los dos son casi desconocidos. Ah, bueno. Se encoge de hombros internamente antes de ir a su baúl y encontrar algo cómodo que usar debajo de su túnica. Luffy se baja de su cama en un excitable salto y hace lo mismo, curioseando su baúl de manera descuidada. Los otros chicos todavía están mirándolos.
— ¿Qué es? –pregunta Ace finalmente, después de quitarse la camisa con la que duerme y poniéndose una nueva sobre la cabeza.
—N-Nada –responde uno de los chicos más ansiosos, Neville.
— ¿Qué horas es de todos modos?
Dean, cuyo acento es agradablemente diferente, mira el reloj de cuerda en su muñeca.
—Casi las siete.
Ace parpadea.
—Las clases no comienzan hasta las nueve –se gira hacia Luffy que no ha prestado atención a la conversación en lo más mínimo.
— ¿Por qué me despertaste dos horas antes? –preguntó Ace.
— ¡Descubrí por ese chico Perky que el Gran Comedor abre a las siete y cuarto! ¡Así que apresúrate!
— ¿Perky? –todos miraron hacia él con confusión. A Ace le tomó casi un minuto traducir.
— ¿Te refieres a Percy? –Ace no puede detener la risa. 'Perky[1]' no es cómo describiría a su serio y severo hermano mayor.
—Sí, ese chico –dijo Luffy con ligereza, y la realización finalmente amanece en Ace.
— ¿Me despertaste por comida? –la voz de Ace es completamente inexpresiva.
—Sep –desvergonzado. Su hermano es un desvergonzado.
—Vale –dice Ace con tono de aceptación, poniéndose la túnica. Al menos él es coherente.
— ¿Eso no te molesta? –Seamus, quien también tiene un acento que hace que los ojos de Luffy brillen, pregunta.
—Tengo hambre, ¿Por qué no? –Ace mira a los otros tres que están de pie o sentados en sus respectivas camas. — ¿Por qué estás despierto? ¿L—Harry te despertó?
—Bueno, sí –admitió Seamus. —Está bien sin embargo. Quiero asegurarme de tener todo lo que necesito antes de ir a clase, así que esto me da un poco de tiempo, supongo.
Ace aprecia que el chico este siendo amable con Luffy y sus excentricidades. Por otra parte, podría ser solo los nervios de tener compañeros de habitación por primera vez, especialmente desde que Luffy es aclamado como el mesías…
Ace se sacude a sí mismo. Incluso él todavía siente la leve sensación de adoración al héroe en el fondo de su mente desde antes de recordar todo. No obstante, cuando mira a su hermano, nunca encuentra la apariencia de un héroe, solo el maravilloso brillo de algo inexplicablemente especial y normal—solo Luffy.
—Vamos, ¡Vamos ya! –Dice Luffy, tirando de la manga de su túnica. Ace deja que su hermano lo guíe, y son seguidos por miradas desconcertadas y raras de sus compañeros de cuarto.
El sentido de orientación de Luffy nunca ha sido el mejor, ni tan malo como el de cierto espadachín, si Ace recuerda las innumerables historias bien – pero Luffy puede perderse fácilmente por lo sin esfuerzo que se mueve su mente. Aunque encontrar comida nunca ha sido un problema. Luffy arrastra a Ace con entusiasmo por las escaleras móviles, solo esperando la siguiente por el agarre constante de Ace. Si alguien viera a Ace y su hermano saltando desde varias decenas de metros en el aire, es probable que sean enviados a San Mungo, sin mencionar que Ace no está seguro de cuán bien sus cuerpos infantiles no entrenados podrían lidiar con la tensión.
Llegaron al Gran Comedor en un tiempo récord, justo cuando Flich estaba abriendo las puertas. Luffy acelera y reclama un asiento en la mesa en la que se sentaron ayer. Mientras se sientas, apareció una pequeña sección tipo buffet a su alrededor. Luffy dejó escapar un sonido excitado y procedió a comer todo como si no hubiera mañana. Ace se une a un ritmo más tranquilo. Está contento de que sean los únicos allí porque realmente están haciendo un desastre. Probablemente debería trabajar en eso… él y Luffy realmente no necesitan sobresalir más, y además, su madre y sus hermanos se burlaran de él por su falta de modales solo por masticar con la boca abierta. Apenas puede imaginar la mirada de sorpresa en el rostro de su madre si ella lo viera… Hace una nota para hablar de eso con Luffy más tarde.
Afortunadamente, la alimentación de Luffy se ha ralentizado considerablemente cuando otras personas comienzan a llegar, y para las ocho en punto su hermano menor se ha detenido por completo. Ace lo mira con preocupación, y Luffy le da una mirada increíblemente perturbada.
—No puedo comer mucho.
Ace se rió.
—Bueno, tienes once años de nuevo. No necesitas tanto.
Luffy dejó escapar un gemido antes de poner su cabeza sobre la mesa miserablemente. Ace solo sonríe mientras come una empanada de cereza.
— ¿Sr. Potter, Sr. Weasley? –una voz demando su atención. Ambos voltearon para ver a la Profesora McGonagall rondando hacia ellos.
—Sí, ¿Profesora? –pregunta Ace, sus modales reflexivamente cayendo en su lugar.
—Tengo sus horarios –dijo ella. Con un movimiento rápido de varita, dos hojas de papel aparecieron ante ellos, flotando en el aire. Luffy se ríe de placer, y Ace no puede evitar sonreír también. Técnicamente ha crecido con magia toda su vida… y entonces, al mismo tiempo, no. Es esa parte de él que comparte secretamente una sonrisa con Luffy.
—Si primera clase es conmigo –dijo McGonagall. —No lleguen tarde.
Con esa advertencia, se mueve por la banca hacia otros estudiantes.
Ace parpadeó antes de tomar su horario desde el aire. Luffy hace lo mismo. Ninguno de los dos mira demasiado las clases que tienen antes de colocarlos uno al lado del otro, viendo los que coincidían. Ace se da cuenta con éxtasis de que tiene todas las mismas clases juntas. Todas ellas. ¡Parece demasiado bueno para ser verdad! Pasará todos los días con su hermano pequeño, como cuando eran más pequeños.
Su hermano maravillosamente vivo. No se ha permitido pensar en todo lo sucedido—
la sangre fluyendo por una mano con magma, mezclándose con la de su hermano pequeño
abrazándolo mientras ambos sangraban
muerte
—Y en realidad, todavía no puede pensar en eso. No si quiere evitar tener un ataque de pánico. Tendrá que enfrentarlo eventualmente… pero Luffy está sentado frente a él, el brillo bailando en sus ojos. Estará bien si lo pospone por un tiempo, ¿Verdad? Todo lo que tiene que hacer ahora es encontrar la manera de lidiar con tener recuerdos de dos vidas muy diferentes, asistir a la escuela de magia y mantener a salvo a su hermano. no parece tan difícil. Lo único importante en mantener su cordura…
Luffy sonríe como un idiota, y Ace sabe que estará bien con todo lo que se cruce en su camino. Porque él y Luffy están juntos.
La escuela, Ace pronto se da cuenta, es un poco aburrida. Al no haber asistido a ningún tipo de escolarización formal, descubre que las restricciones y la precisión de su horario son una irritante construcción. Si tan solo pudiera escoger y elegir cuándo iban a clases…
Aunque a Ace no le desagradan las clases; Luffy y él en realidad disfrutan de la gran mayoría de ellas. La transfiguración es especialmente genial. Luffy está completamente enamorado de ella ('Ace, ¡Podemos convertir las cosas en carne!'). Ace acepta que es genial, pero ninguno de ellos sobresale especialmente en la clase. No como Hermione Granger. El primer dpia ella es la púnica que se las arregla para convertir su cerilla en una aguja, y Luffy la aplaude.
— ¡Eso es tan increíble! ¡Genial, Hermit!
El rubor resultante de vergüenza en su rostro no era lo que Luffy estaba buscando, pero Ace sabía que no había forma de evitarlo. Hermione poco a poco se acostumbraría a los dos hermanos y a sus extrañas manías, al igual que todos los demás en su año. El hecho de que nadie parpadeara cuando Luffy ponía estrellas en sus ojos y gritaba '¡Eso es tan genial!', eran una señal de que el proceso ya comenzó.
Defensa Contra las Artes Oscuras, por otro lado, era una especie de broma. Ace estaba deseando que llegara ese momento, pero el profesor era tan raro que difícilmente hacían algo. Era tan malo que en realidad Luffy tenía dolores de cabeza por la clase.
Algo que Ace no esperaba, era disfrutar tanto Historia. Después de escuchar a todos quejarse y lamentarse sobre Historia de la Magia, Ace no esperaba mucho, pero resulto ser una de sus clases favoritas. Luffy y él tomaban asiento en la parte de atrás y entonces… zzzzzz. Era como una siesta programada y la voz del Profesor Binns creaba un ruido blanco excelente. Cada vez que Ace hacia contacto visual con Hermione Granger después de despertarse de una siesta excepcionalmente refrescante, la atrapaba lanzándole severas miradas de desaprobación. Luffy siempre sonreía cuando las veía.
Los miércoles y viernes, se quedaban despiertos hasta tarde y subían a la torre de astronomía, donde estudiaban las estrellas y trazaban las constelaciones. Ace estaba completamente fascinado al darse cuenta de que el cielo aquí era diferente al que estaba en casa, y estaba ansioso por explorar las diferencias, y Luffy simplemente adoraba mirar las estrellas (Ace bromeaba sobre cosas brillantes y Luffy nunca lo refutaba). Le explicaba a Ace que había personas que habían estado en la luna en este mundo, llamados astronautas.
Era una cuestión muggle, por lo que Ace entendía por qué nunca había escuchado de eso, pero de repente se preguntó qué otras cosas se perdió al aprender porque no eran mágicas. Había crecido con un prejuicio contra los muggles, ahora se daba cuenta. Los muggles no eran tan malo –de hecho, inofensivos– pero ellos eran tratados como niños lentos en su casa; esos muggles tontos y luchadores, tan inconscientes del mundo mágico que los rodeaba, ahora se daba cuenta de que su familia y el resto del mundo mágico ciertamente no eran mejores. Llevar a alguien a la luna era un gran asunto… y genial. Ace hizo una nota mental para preguntarle a Luffy sobre eso más tarde, como lo hacía cada vez que aparecía algo como esto, pero siempre se encontraba olvidándolo. La escuela era más ocupante de lo que esperaba. Ya sea explorando nuevas partes del castillo, asistiendo a clases, haciendo tareas o simplemente corriendo por los pasillos con Luffy, el horario de Ace estaba completo. Admitía que era bastante agradable, a pesar de las molestas restricciones.
Habían descubierto una buena cantidad de 'salas misteriosas' como Luffy las llamaba. ¡En la primera semana, incluso encontraron un enorme perro de tres cabezas! Vigilaba una puerta trampa que solo suplicaba a Ace y Luffy que la expliraran. El sentido común y un horario repleto les impedía hacerlo, a pesar de sus deseos, y finalmente se desvaneció de su mente, solo otra peculiaridad del increíble castillo.
Encantamientos era una clase genial, aunque el Profesor Flitwick era excitable. Tomaban todo tipo de hechizos inútiles que hacían la vida mucho más conveniente. Ni siquiera podía imaginarse cómo sería la otra línea de tiempo de Ace si tuvieran tales cosas. Alohomora, por ejemplo, habría sido útil cuando se trataba de habitaciones cerradas con llave, baúles, y esposas—
esposas de piedra marina que cortaban contra su cuerpo dolorosamente tangible
luchando para escapar de ella mientras su familia cargaba hacia la batalla en su nombre
él nunca quiso eso—
Ace… Ace no tenía tiempo para pensar en cosas como esas con todas sus clases pasando. Cada vez que algo así surgía y él se distraída por un minuto o dos, inmediatamente lo empujaba al fondo de su mente. De todos modos, a Ace le gustaba Encantamientos en su mayor parte, a excepción de la leve fascinación de Flitwick con su hermano pequeño. Durante la primera clase, el bajo Profesor se cayó de su pila de libros después de decir 'Harry Potter'.
No era el único que hacia una pausa y jadeaba. Eso molestaba a Ace. Ellos trataban a su hermano como una especie de criatura extraña. Se encontraba mirándolos más fuerte de lo que debería ser. Sin embargo, cada vez que se enojaba demasiado, Luffy estaba allí, riéndose, silenciosamente diciéndole que no importaba. Ace todavía no sabía qué tan cierto era eso, aunque Luffy parecía creerlo menos.
Todavía no podía reconciliar el hecho de que su hermano aparentemente era El-Chico-Que-Vivió. Un día Ace se entregó a su curiosidad y preguntó si Luffy recordaba algo de esa noche. Su hermano sacudió la cabeza y se encogió de hombros. Ace se preguntó cuánto le molestaba realmente, pero tenía miedo de alcanzar el tema. Había un vacío en esos ojos que Ace no estaba preparado para enfrentar, por lo que Ace preguntaba sobre su vida y quedaba cautivado por las fantásticas historias muggles que su hermano contaba.
Aparentemente vivía con su tía, su tío, y su hijo, Dudley. Luffy no parecía demasiado aficionado a ellos por la razón que sea (Ace suponía que eran personas increíblemente aburridas, algo que probablemente haría suspirar a Luffy y llorar dramáticamente), por lo que no presionó demasiado el tema.
En cambio, Ace regresaba con creces, compartiendo partes de su vida con Luffy. Muchas de sus historias tenían que ver con sus otros hermanos y Ginny. Luffy se veía emocionado por tener tantos hermanos, y a Ace le daba un poco de pena darse cuenta de que en este monto, no solo tenía uno, que él estaba solo… pero eso fue antes de que Ace regresara. Nunca permitiría que Luffy olvidara que tiene un hermano, aunque tiene que contenerse de muestras de afecto fraternal. Odia tener la misma edad. No puede cuidar de Luffy como lo hacía antes, y simplemente no es justo.
Pociones con el Profesor Snape es… interesante. El hombre tiene un aire intimidante. O al menos es probable para los niños de once años con los que Luffy y Ace comparten la clase (eso excluye a los Slytherin, que parecen estar en su zona), pero para los dos hermanos que se han enfrentado a un Shichibukai, mirando a la muerte a la cara, librando una guerra contra el orden mundial y se entrenaron con Garp—no era demasiado impresionante. El primer día que el par tuvo su clase, Snape se desvivió por meterse con Luffy. Ace casi incendia su escritorio compartido en su enojo por el descarado desdén hacia su hermano sin más motivo que la fama inherente de Luffy. Luffy sonrió todo el tiempo, por lo que Ace no puede decir nada.
—Dime, Potter, ¿Qué obtendría si añadiera la raíz pulverizada de asfódelo en una infusión de ajenjo? –su profesor dijo en voz cansina.
La mano de Hermione se elevó en el aire, y Ace casi pudo verla caer de su asiento en su frenesí.
—No sé –chilló Luffy, son molestia. Algunos niños corrieron el riesgo de reírse, pero se detuvieron cuando Snape hizo una cara particularmente desagradable.
—Gracias por eso. Ahora que todos sabemos que la fama claramente no complementa la redondez de una persona en lo más minino. ¿Sabes por casualidad dónde podrías encontrar un bezoar?
De nuevo, Hermione levantó su mano, luciendo como si pudiera sufrir de un desgarre de musculo.
Luffy inclinó la cabeza.
— ¿Qué es un bezoar? ¿Es comestible?
Esta vez, muchos de los niños comenzaron a reírse. Gryffindors y Slytherins por igual. Ace rodó los ojos. A veces Luffy es increíblemente estúpido. Aun así… eso no es excusa para que Snape lo critique. Dicho profesor se ve increíblemente engreído y disgustado al mismo tiempo, y Ace casi puede ver los comentarios peyorativos que se ciernen sobre su lengua.
—Dime, ¿Cuál es la diferencia entre acónito y luparia?
— ¡Ni idea! –Luffy respondió una vez más, antes de que sus ojos se giraran hacia Hermione. — ¿Puedo usar una lifeline[1]?
Todo el mundo hizo una pausa, y algunos de los niños hijos de muggles se ahogaron con aire. Ace no tiene idea de qué se trata eso. Shanks se veía tan desconcertado.
— ¿Una qué? –siseó Snape.
—Una lifeline. Es la cosa en ese programa con dinero. Cuando la persona no sabe la respuesta, puede eliminar algunas opciones o llamar a un amigo.
— ¿Estás hablando de un programa de juegos? –Snape finalmente gruñó. Eso no aclaraba nada para Ace, y veía a muchos de los otros niños confundidos, pero algunos parecían saber lo que estaba sucediendo, y sus ojos eran tan amplios que parecían salir de sus orbitas. Era interesante para Ace, sin embargo, que Snape entendiera la referencia.
— ¡Sí! ¡Entonces lo entiende! De acuerdo, usaré mi lifeline y llamaré… mmmmm, ¡Hermit! –Luffy apuntó hacia la chica aturdida cuyo brazo todavía estaba levantado. Su rostro rápidamente se calentó con ira.
— ¡Mi nombre es Hermione!
— ¡Eso es lo que dije! ¿Me vas a ayudar o no? Estoy bastante seguro de que hay un límite de tiempo para estas cosas.
Ella no necesito más invitación.
—A lo primero, señor, crearía una poción para dormir increíblemente poderosa. Un bezoar puede encontrarse en el estómago de una cabra, ¡Y el acónito y la luparia son la misma planta! –Hermione soltó todo en una ráfaga de palabras muy educada. Ace no entendió ni una pizca, pero por el interesante tono rojo que estaba ganando el rostro de su profesor, parecía que él sí.
— ¡Cincuenta puntos menos para Gryffindor por tan descarada indiferencia a un profesor y completa arrogancia! Ahora, ¡¿Por qué no toman notas?! Escriban esto –dijo Snape, alzando la voz. Muchos de los niños de Gryffindor parecían listos para protestar, pero su expresión todavía furiosa les impidió hablar. Les dio la espalda para escribir en la pizarra.
Hermione parecía que estaba a punto de llorar, por lo que Ace se giró levemente y le dio una sonrisa y un guiñó amistoso. Ella miró, luciendo insegura de qué hacer con eso aparte de darle una sonrisa incierta, y Ace miró al frente de nuevo. Por el rabillo del ojo vio que Dean y Seamus le daban un pulgar arriba y una amplia sonrisa, por lo que Ace sabía que al menos la amistad valía más que los puntos de la casa, lo cual era un pensamiento bastante cálido.
No fue hasta las tres semanas en el término cuando Ace y Luffy encontraron tiempo para visitar al gigante amistoso con el paraguas 'increíble'. Luffy parecía pensar que el guardabosque era más que genial, por lo que Ace estaba naturalmente curioso. Su hermano pensaba que muchas cosas eran increíbles, algunas de las cuales eran ataques de enemigos, cosas brillantes y ciborgs, por lo que Ace no podía tragar por completo la sospecha que ocasionalmente sentía por las personas que pasaban tiempo con su hermano. Ace no dudaba realmente de que este tipo Hagrid era probablemente tan amable como sonaba, pero todavía quería verlo de nuevo.
Mientras seguían las instrucciones que Hagrid les envió en el correo esa mañana, el dúo se encontraba acercándose a una pequeña cabaña justo al borde del bosque. Oh sí, el bosque. Luffy casi estaba salivando por los extraños sonidos que escuchaban venir de allí, y Ace tenía que empujar a su hermano para mantenerlo en el objetivo.
Hagrid, como dijo Luffy, era amistoso y bastante genial. Durante la visita, un gran perro llamado Fang los babeó enérgicamente, y ambos disfrutaron jugando con él, mientras que Hagrid hablaba felizmente acera de algunas extrañas criaturas de las que Luffy parecía no podía evitar gritar y aullar con deleite. Hagrid también hacia un increíble pastel de café que era un verdadero desafío para sus mandíbulas, pero habían comido cosas más difíciles antes, y aunque era un poco rara, tenía un sabor único. El hombre parecía completamente encantado cuando le pidieron un poco para llevar de vuelta al castillo. Sin embargo, lo que realmente selló el trato para la aprobación de Ace era el afecto aparente cuando Hagrid miraba a su hermano. Cerca del final de la visita, después de conocerse y ponerse al día, lágrimas se juntaron en los ojos de Hagrid. Los hermanos se miraron entre sí, alarmados, mientras el hombre alto hipaba y sollozaba en el pañuelo más grande que Ace hubiera visto.
—Te ves tan feliz, Harry –se las arregló para decir después de un tiempo. —Es tan agradable de ver. Me alegra que estés feliz aquí.
La sonrisa de Luffy se suavizo y se lanzó hacia adelante para darle un abrazo al gentil gigante. Ace se preguntaba cómo era su hermano antes, cuando era solo Harry, para que el guardabosques tenga tal reacción. Su propia impresión de Harry se limitaba a dos minutos de presentaciones incómodas, y quería preguntar por qué podría haber sido infeliz al salir de la cabaña, pero Luffy escaneó su entorno antes de lanzarse hacia el borde del bosque. Ace se le unió con gusto, y mientras trepaban por uno de los enormes árboles, con los brazos ardiendo por el ejercicio repentino, todos los pensamientos salieron de la mente de Ace excepto libertad.
A partir de entonces, el par tenía la costumbre de ir al bosque una vez al día durante la semana y tres veces al día los fines de semana (regresando solo por comida y tareas). El bosque Prohibido rápidamente convirtiéndose en su refugio. Es el único lugar en el que pueden llamarse 'Ace' y 'Luffy' sin preocuparse de oídos chismosos. Tampoco tienen que limitar su fuerza, lo cual es un alivio particular. No son muy fuertes en ese momento, pero están alcanzándolo, día a día, con cada patética pelea de entrenamiento.
Ace nunca entendió lo que sería tener que esconder continuamente su poder de Fruta del Diablo. En otro mundo, no había necesidad. Aquí, no obstante, sería arrojado a San Mungo o interrogado por el Ministerio si alguien lo veía prenderse en fuego. Así que se mantenía en la línea, sin dejar escapar una chispa de su ser—incluso cuando Snape intimidaba a su hermano, o los otros chismorreaban porque aparentemente no había nada más de qué hablar. Era restrictivo y doloroso. Ace sabía que Luffy lo sentía con la misma intensidad. De vez en cuando, Ace atrapaba a su hermano estirando su brazo en dirección a algo lejano—era reflexivo, solo parte de lo que él había sido desde que tenía siete años, y Ace estaba francamente impresionado de que su hermano siempre sea capaz de recuperarse antes de ser atrapado. La acción siempre es seguida por una expresión en blanco antes de que Luffy rescinda su alcance.
Ace solo tuvo su fruta después de unirse a los Piratas de Barbablanca, por lo que solo habían pasado dos años desde que estaba en fuego. Al no tener esa sensación ardiente y oxigenada flotando justo debajo de su piel, la ingravidez que proporcionaba ser usuario de logia—era sofocante pensarlo siquiera. Ya no podía imaginarse viviendo sin eso, ahora que lo recordaba. Luffy debía tenerlo mucho, mucho peor, porque había sido de goma por más de die años. Luffy utilizaba el tiempo en el bosque que no gastaba entrenando, trepando por los grandes árboles, extendiendo los brazos a ridículas longitudes.
Ace decidió que algo que absolutamente debía enseñarle a su hermano era Haki. Antes de la batalla de Marineford no sabía que Luffy poseía la capacidad de Haki del Conquistador, pero viendo todo lo que sabía de su hermano, ahora parecía bastante obvio para él. Ace intentó en su tercera visita al bosque forzar a una araña bastante grande que encontraron (había un montón en este bosque por alguna razón) a figurativamente arrodillarse. Si intentó fue inútil y todo lo que gano fue un dolor de cabeza por su problema. Por un momento, no entendió porque no podía usarlo. Lo activó cuando tenía esa edad antes.
—Tal vez no seas lo suficientemente fuerte –sugirió Luffy de manera insulsa mientras golpeaba a la araña contra la tierra. —Mente y cuerpo. Eso es lo que Zoro solía decir.
Eso hizo clic por una vez para Ace y se estableció una determinación sombría en su cuerpo. Necesitaban ponerse en forma antes de fin de año si querían comenzar con los inicios de Haki.
Afortunadamente, parecían tener tiempo, clases, comer, entrenar, dormir—ese era su horario. Nada malo o incluso emocionante (para su consternación) sucedió alguna vez fuera de las peculiaridades habituales de sus clases.
Mientras que la escuela era limitada, aburrida e incluso estresante, Ace encontraba que el bosque y su hermano calmaban todos sus factores de tensión, y esos momentos se sentía como casa.
