El primer juego de Quidditch de la temporada fue en una tarde fría a mediados de Noviembre. Ace y Hermione fueron al terreno de juego, charlando sobre el futuro juego. Luffy ya estaba en el campo de juego calentando, y Ace simplemente no podía esperar a ver a su hermanito vencer al otro Buscador.

Desde Halloween, Hermione había sido un elemento fijo en la vida de los dos hermanos, algo que Ace agradecía y le exasperaba a la vez. Ella lograba que tanto Ace como Luffy visitaran la biblioteca al menos una vez al día para hacer todo su trabajo, algo que Ace admitía tímidamente que se había saltado de vez en cuando. Ni él ni Luffy poseían la voluntad de posponer la exploración del Bosque Prohibido para hacer la tarea, pero Hermione los sentaba con palabras severas y no los dejaba ir hasta que ambos hubieran entregado sus ensayos para que ella los revisara. Su madre probablemente estará muy feliz cuando reciba la boleta de calificaciones de Ace durante el verano, y Ace está seguro de que la tía y el tío de Luffy sentirían lo mismo.

Desafortunadamente, el tiempo sacrificado provenía de su régimen de ejercicio, por lo cual Ace estaba bastante amargo. Luffy y él finalmente se estaban acercando a la fuerza que tenían a esta edad la primera vez y Ace estaba ansioso por ponerse al día. Sabía que en este mundo era extrañamente fuerte, pero para ellos todavía era lamentable… pero no es como si pudieran traer a Hermione con ellos para jugar en el Bosque Prohibido. Es posiblemente que hubieran roto sus opiniones sobre las reglas, pero todavía no habían alcanzado su nivel. Ace seguía siendo optimista. Si alguien podía convencerla, era Luffy. Hasta ahora habían tenido que reducir sus visitas a los bosques todos los días a una vez los fines de semanas. Eso carcomía a Ace, pero no iba a engañar a Hermione de esa manera. Ella seguía siendo sensible; su manera insistente, casi mandona, solo se veía atenuada por su timidez e incertidumbre. Ace apostaba a que ella nunca había tenido amigos antes, algo con lo que simpatizaba mucho.

Un punto importante a su favor era que parecía estar adaptándose lentamente a Luffy. Hermione tendía a tomarse lo que decía menos en serio, e ignoraba la franqueza de su discurso. Y, en los días buenos, terminaba riéndose casi tanto como Luffy, lo cual decía algo.

Mientras caminaban por los balcones para llegar al área de las porras, se encontraron con Neville, Seamus y Dean, todos estaban hundidos en sus bufandas oro y carmesí. Cada uno de ellos le otorgó a Ace y Hermione un saludo y un gesto corto que regresaron. Después de charlar un poco más, los jugadores finalmente irrumpieron en el aire, tomando sus posiciones. Ace le arrebató los binoculares a Hermione y escaneó el aire hasta que encontró a su hermanito flotando en la posición que Wood le taladró (a Luffy le gustaba vagar mientras esperaba que empezara el juego, un habitó que Ace y Wood todavía estaban tratando de romper).

El silbato sonó y Luffy se disparó más arriba en el aire, luego cruzó rápidamente los tobillos alrededor de la escoba y se deslizó hacia un lado para colgar de ella, con las manos libres y cruzadas sobre su pecho. Mientras flotaba sin hacer nada, solo agarrado por sus tobillos. Ace escuchó jadeos y gritos desde cada centímetro de la arena, incluso de Hermione y los otros tres Gryffindors.

—No se preocupen por eso –les aseguró Ace —, lo hace todo el tiempo.

Mas jadeos llenaron el aire cuando la escoba comenzó a moverse a la izquierda, lo que le daba a Luffy una mejor vista.

—Supongo que sé por qué lo eligió McGonagall –Neville tartamudeó un poco.

—Es el mejor –Ace sonrió, sin duda orgulloso de su hermanito. El grado de concentración que Luffy le daba al juego era impresionante para Ace, una señal obvia de cuánto disfrutaba Luffy el deporte.

Y entonces, con una brusquedad que sorprendió a gran parte de la multitud, Luffy se acomodó ágilmente sobre su escoba y se lanzó hacia la zona arenosa alrededor de los postes de Gryffindor. Una vez más, Ace agarró los binoculares de las manos de Hermione y observó a su hermano. Efectivamente, Ace vio destellos de oro corriendo delante de su hermano. Hermione le arrebató los binoculares de sus manos con una mirada de reproche que Ace se quitó de encima con un encogimiento de hombros sin remordimientos.

El otro Buscador se dio cuenta del hallazgo de Luffy, pero ya era demasiado tarde, Luffy atrapó la snitch. La arena estalló en vítores y Ace gritó más fuerte que todos ellos. ¡Ese era su hermano pequeño! Antes de que Luffy pudiera aterrizar, su escoba se sacudió repentinamente en el aire.

Ace casi podía escuchar la respiración colectiva cuando su hermano fue arrojado de su escoba, dejándolo con una sola mano agarrando la manera. El corazón de Ace saltó en su garganta; por mucho que el supiera, Luffy era capaz de mantener un agarre bajo una presión todavía mayor, aún así era aterrador ver su cuerpo balancearse violentamente de un lado a otro en el aire.

— ¡Es un encantamiento! –Hermione rápidamente descubrió antes de levantar los binoculares de nuevo. Ace comenzó a mirar a su alrededor frenéticamente para ver si alguien cercano estaba lanzándolo. Hermione dejó escapar un pequeño jadeo por algo que vio, y Ace se los quitó de la mano y miró en la misma dirección. ¡Era el puesto de profesores, y mirando más de cerca vio a Snape murmurar! Y detrás de él, estaba Quirrell juntando sus manos y entonando para sí mismo. La sangre de Ace hervía.

—Me encargaré de eso –dijo Hermione con rápidamente, pero Ace la detuvo con una mano. Pensando con rapidez, sacó su varita y la apuntó hacia el puesto de profesores, fingiendo un hechizo. Con un solo pensamiento, el calor se acumuló en las túnicas de Quirrell antes de estallar en llamas. A través de los binoculares, Ace vio a Quirrell y Snape ponerse de pie en pánico ante el repentino incendio, su concentración completamente rota. Sin embargo, a Ace no le importaban. Sus ojos regresaron a su hermano, cuyo vuelo se ha calmado lo suficiente para aterrizar.

Ace bajó los binoculares hacia abajo y exhaló aliviado.

— ¡Eso fue increíble, Ron! –dijo Hermione.

— ¡No sabía que sabías hechizos tan poderosos! –agregó Neville con asombro.

—Te has estado conteniendo, amigo –dijo Seamus, luciendo impresionado.

—Siempre he sido con los hechizos de fuego –murmuró Ace en respuesta. Él estaba más interesado en asegurarse de que su hermano estuviera bien e investigar el comportamiento sospechoso de los dos profesores.


—Aaaccceee –Luffy se quejó mientras su hermano lo revisaba por tercera vez. — ¡Estoy bien!

Hermione, Ace y Luffy estaban parados en los bordes del campo. Casi todo los demás ya habían regresado.

Ace ignoró al chico más joven y lo reviso una cuarta vez.

—Hermione, ¿Conoces un hechizo para revisar encantamientos residuales?

—Uhm. Se detuvo por un segundo antes de levantar de manera vacilante su varita.

—Incantatum… ¿Finites?

No pasa nada, y Ace no sabía si era una señal de que el hechizo salió mal o que no había nada malo.

—Aceeee –se quejó Luffy de nuevo. —Déjalo.

—Podrías haber muerto allí arriba, Luffy. ¡Ese encantamiento podría haber sido cualquier clase de hechizo peligroso! –Ace finalmente se quebró. Y todavía estaba muy cerca

fuera del alcance de Ace

muriendo ante sus ojos

solo

—Ace –Luffy lo jaló en un abrazo, sacudiendo los pensamientos oscuros de la mente de Ace. El chico mayor se enfocó en la realidad de su hermano y trató de ignorar la realidad inminente. Se encontró con los ojos de Hermione sobre los hombros de su hermano, y se veía simpática, aunque incomoda. Sabía que probablemente la desconcertaban son su intensidad a veces, pero Ace todavía no había pensado en una manera suficiente de explicar su relación. Retrocedió con un suspiro.

—Ten más cuidado la próxima vez –dijo finalmente Ace.

— ¡Vale! –Luffy chilló, probablemente sin sentirlo. Ace no podía obligarlo.

— ¡Harry!

Los tres se dieron la vuelta y vieron al gran Guardabosques caminando apresuradamente hacía ellos, con el rostro iluminado en una sonrisa tupida.

— ¡Hagrid! –Luffy sonrió ampliamente.

—Ron, Hermione –saludó mientras se acercaba.

—Hola Hagrid –respondió Hermione, mientras que Ace solo hacia un movimiento de cabeza. Todavía estaba tratando de recuperarse.

—Mejor nos dirigimos de vuelta al castillo. Hace bastante frío –dijo Hagrid, guiando al trío hacia el edifico de piedra.

— ¡¿Me viste atrapar la snitch?! –preguntó Luffy con emoción. Hablando por unos momentos, para gran diversión del hombre.

—Me alegro de que estrés bien, Harry –Hagrid dijo cuándo Luffy tomó aire.

— ¡Por supuesto! –Luffy se rió.

— ¿Atraparon a Snape o Quirrell? –preguntó Ace.

— ¿Atrapar? ¿De qué estás hablando?

—Por embrujar la escoba –Hermione aclaró.

— ¿Ustedes creen que Quirrell y Snape estaban hechizando la escoba? –Hagrid los miró con incredulidad. — ¿Por qué rayos piensan eso?

—Ambos estaban murmurando.

—No sé sobre eso…

Ace se encontró con los ojos de gigante y no retrocedió hasta que Hagrid apartó la mirada.

Después de una pausa, el mayor preguntó: — ¿Qué rayos te hace pensar que intentarían matar a un estudiante.

La mente de Ace corrió hasta encontrar una solución probable.

—Tal vez ellos saben que encontramos al perro de tres cabezas –respondió Ace.

— ¡¿Fluffy?! ¡¿Encontraron a Fluffy?!

— ¿Qué perro de tres cabezas? –preguntó Hermione, mirando entre el adulto y Ace con curiosidad.

— ¡Hay un perro increíble en el tercer piso! ¡Es muy juguetón! –Luffy se rió y Ace quería poner los ojos en blanco. Después de derrotar a la criatura juntos, fue muy amable con ellos. ¿Antes de eso? No mucho. Ace sabía que el perro estaba cuidando algo y pensó que quizás había llegado el momento de que Luffy y él lo exploraran.

—Me alegro de que no les haya hecho daño –dijo Hagrid, molesto. — ¡Pero el corredor del tercer piso está prohibido!

—Es por eso que intentaron asesinarnos entonces. Hay un secreto que están tratando de guardar.

— ¡Tonterías! E incluso si lo hubiera, ¡Eso no es de su incumbencia! ¡Hay algunas cosas que no son de su incumbencia! Y ese pasillo del tercer piso es uno de ellos. Es únicamente entre el Profesor Dumbledore y Nicolas Flamel—urk –Hagrid se interrumpio.

— ¿Nicolas Flames? –Luffy inclinó su cabeza.

—Nada. Nada de nada. He dicho demasiado –Hagrid se veía completamente preocupado ahora. —Prométanme, los tres, que no volverán a acercarse a Fluffy. ¡Hay cosas que suceden en este castillo que no necesitas saber!

Ace, Luffy y Hermione intercambiaron miradas antes de asentir.

Ace probablemente pretendía mantener la promesa. Tal vez. Mientras se despedían del guardabosques, Hermione susurró.

—Si ambos estaban murmurando, entonces es posible que uno de ellos estuviera tratando de salvar a Harry.

—O había una tercera persona y ambos estaba tratando de salvar a Harry –Ace hizo una hipótesis. No lo creía, pero era una posibilidad.

—O ambos lo estaban maldiciendo y sus encantamientos se cruzaron –Hermione habló en voz baja.

Ace suspiró. ¿Por qué su hermano no podía mantenerse lejos de problemas?


Ace se despertó naturalmente en la mañana de Navidad, con las nubes bloqueando la luz. Se sentó y miró a su alrededor con sueño, entonces sonrió un poco al ver a Luffy a su lado, completamente atrapado en sus sábanas compartidas y pareciendo una oruga. Ya que solo Luffy y él se quedaron en el dormitorio, aprovechando la oportunidad y compartieron una cama, como lo hicieron durante toda su infancia. Luffy hizo un suave sonido de angustia, y Ace pasó sus manos a través del cabello de su hermano con dulzura. La respiración de Luffy se suavizo después de un momento, y Ace suspiró levemente de alivio. A pesar de que Luffy y él no le habían dicho a nadie sobre las imágenes horribles que asechaban sus mentes, su sueño tendía a sufrir. Acostándose sobre sus codos en la clase es suficiente para mantenerse alejado de las pesadillas. Anoche, los sueños de Ace fueron excepcionalmente suaves, lo que se lo daba la presencia calmante de su hermano.

Mientras la falta de los otros niños en la habitación filtró la mente de Ace, comenzando a sacudir los hombros de su hermano.

— ¡Luffy, despierta!

Su hermano gimió lastimosamente antes de abrir los ojos.

— ¿Ace? –preguntó con lentitud.

— ¡Es navidad, Luffy! –dijo Ace, un poco sin aliento, porque de repente recordó que podía celebrar esta temporada con su hermano por primera vez, y no podía ocultar su entusiasmo.

Luffy, por otro lado, no parecía devolver el sentimiento tan vigorosamente.

—Feliz Navidad –murmuró.

—Levántate –Ace levantó a su hermanito y desenrollo las sábanas de su alrededor. —Tenemos regalos para abrir.

Luffy parpadeó y se mordió el labio, pero Ace no estaba aceptando ninguno de sus comportamientos Scroogescos. Arrastró a su hermanito sorprendentemente reacio a la sala común, donde el dúo encontró una gran variedad de regalos debajo del árbol. Ace soltó a su hermano y rápidamente cavó a través de la pila hasta que encontró el correcto.

—Aquí, Lu –Ace le pasó un paquete envuelto a su hermano que apenas lo atrapó.

— ¿Tengo regalos? –Luffy preguntó lentamente.

— ¡Sí, muchos! –observó Ace alegremente mientras miraba las etiquetas.

— ¡Tengo regalos! –Luffy cantó esta vez, y la sonrisa de Ace se volvió suave. Porque sabía cómo se sentía Luffy. La repentina compresión de que tenían regalos, de que tenían una familia que los cuida, de que ya no están solo, seguía siendo asombrosa. Se necesitaban momentos como este para recordarle a Ace la sorprendente realidad de sus nuevas vidas.

Luffy arrancó con rapidez la envoltura y sus ojos se iluminaron con alegría al ver el suéter hecho en casa. Ace encontró un paquete de forma similar y desenvolvió su propio suéter. El par los empujó sobre sus cabezas como si fueran uno solo, sonriendo como completos locos.

—Mamá también te hizo uno –dijo Ace, y Luffy se rió de alegría. Ace absorbió la mirada en el rostro de su hermano, tan increíblemente contento de haberle escrito a su madre y haberla molestado al respecto.

Tímidamente, Ace recordó lo irritado que solía estar antes de recordar su otra vida cada vez que recibía un suéter cada Navidad de su madre cuando realmente quería mercancía de Chudley Cannon. Ahora, él está tan increíblemente feliz de tener este regalo hecho a mano alrededor de él.

Luffy repasó velozmente el resto de sus regalos. La gran mayoría de los cuales eran comida. Era obvio que, a pesar de haberlo conocido por poco tiempo, sus amigos entendían a Luffy bastante bien. Luffy y Ace comieron chocolate y tartas caseras que obtuvieron de Hagrid mientras exploraban el resto de sus regalos. Hermione le dio a Luffy un kit de mantenimiento de escobas, al cual Luffy le hizo oohs y ahhs por varios minutos. El mismo Ace recibió un libro sobre encantamientos de fuego de su tercera amiga (que, aunque nunca lo necesitaría, realmente le tocaba el corazón). Ace estaba a medio camino de una caja de Bertie Botts cuando Luffy comenzó a abrir una tarjeta atada a un paquete marrón.

Lo que sea que diga hace a Luffy fruncir el ceño y lo arroja a un lado con sus restos combinados de papel para envolver. Ace abre la boca para preguntar al respecto, cuando Luffy abre el paquete. La tela reluciente se derrama del papel marrón y se esparce en el regazo de Luffy. La mandíbula de Ace cae. Porque sabe lo que es eso.

— ¡Es una capa de invisibilidad!

Luffy inclinó la cabeza.

— ¿Qué es eso?

— ¡Es exactamente lo que dice! Hace al portador invisible.

Luffy rápidamente la envuelve alrededor de su cuerpo. Su mitad inferior desaparece completamente, para su deleite, y Ace está casi sin aliento con lo mismo y todas las posibilidades que llenan su mente.

— ¡Qué genial! –grita.

— ¿Sabes lo que vamos a hacer? –preguntó Ace con una sonrisa.

— ¡Visitar a Fluffy!

—No, vamos a la biblioteca –corrigió Ace.

— ¿Quééééé? –exclamó Luffy. — ¿Por qué?

—Así podemos averiguar sobre Nicholas Flamel. ¿Recuerdas? Hermione mencionó que había libros en la sección prohibida.

—Mmmmm. ¡Nope!

Ace no sabía que esperaba.

—Bueno, lo hizo, y ahí es donde vamos.

— ¿Podemos visitar a Fluffy después? –preguntó Luffy.

— ¡Puedes apostarlo! Pero esperemos a que caiga la noche. Demasiados profesores todavía están aquí para ir durante el día.

— ¡Increíble! –Luffy sonríe ampliamente, cambiando su nueva capa a sus hombros, y pasando el resto de la mañana jugando el mejor juego de escondidas que Ace hubiera tenido en mucho tiempo.


Luffy ronca con fuerza sobre la mesa de la biblioteca, provocando varias miradas de los otros estudiantes. Sentado a su lado, Ace mira por la ventada de la biblioteca. La nieve está empezando a derretirse, y la promesa de la primavera se está estableciendo, pero Ace no parece concentrarse en eso. Su mente todavía está atrapada en el Espejo Erised que Luffy y él encontraron. Ace vio a toda su familia, los Weasleys, los Barbablancas, Dadan y los bandidos, Makino, Luffy, Sabo—todos. Incluso a Barbablanca mismo, que había muerto en la guerra. Aunque Ace no podía verlo, Luffy aparentemente vio algo muy similar, encontrando a todos sus nakama esperando que regresara al barco y fuera con ellos a muchas aventuras…

Ace suspiró. Ninguna de las dos imágenes, y lidiar con eso les había llevado varias horas. Ace nunca se dio cuenta de lo mucho que extrañaba su mundo original hasta que vio al Moby Dick de nuevo, flotando en el mar cerúleo de Grand Line. Ace se acercó a su hermano. Porque sabe que eso es lo único que hace que este mundo sea real y que valga la pena. Porque en su mundo, Luffy está muerto, y Ace nunca podría hacerle frente a eso.

Sus pensamientos se interrumpen cuando Hermione golpea un pesado tomo sobre la mesa. Luffy resopla antes de abrir los ojos con dificultad.

—Todavía no puedo creer que no hayan encontrado nada la sección prohibida –dijo ella mientras comenzaba a leer el libro.

—El gatito nos encontró –murmuró Luffy, frotándose los ojos, lo que enfatizo los círculos oscuros debajo de ellos. Sus pesadillas habían vuelto con toda su fuerza desde que vieron a sus familias. Incluso Historia de La Magia no era suficiente para cubrir esa deficiencia. Ace le frotó la espalda a su hermanito.

—La Sra. Norris –descifro Ace.

—Bueno, por suerte para ustedes, recordé dónde había oído hablar de Nicholas Flamel antes.

— ¿Suerte para nosotros? –Ace murmuró en voz baja.

Hermione lo ignoró. En cambio, ella leyó un pasaje en voz alta.

—Nicholas Flamel es un gran alquimista, ¡Y también es el único que posee una Piedra Filosofal! –finalizó triunfante.

Ace y Luffy no estaban impresionados.

— ¿La Piedra Filosofal?

— ¿Cuál es el problemas con la piedra filosa? –se preguntó Luffy, inclinando la cabeza.

Piedra Filosofal –corrigió Hermione. —Y puede convertir cualquier oro en metal y crear un elixir de la vida. ¡El que lo beba será inmortal!

—Eso es genial –dijo Luffy ligeramente.

— ¿No lo entiendes? ¡Eso es lo que Hagrid estaba tratando de evitar decir! –presionó Hermione.

La realización amaneció en Ace.

—Eso es probablemente lo que protege Fluffy.

— ¡Precisamente! –confirmó Hermione.

— ¿Sabes lo que significa? –Ace preguntó con entusiasmo.

— ¿Vamos a investigar la puerta misteriosa? –Luffy hizo eco de su entusiasmo.

— ¡Sep!

— ¿Qué? –gritó Hermione. La bibliotecaria prácticamente apareció detrás de ellos, apareció tan repentinamente. Con un solo gesto, el trió fue expulsado de la biblioteca por ser demasiado ruidoso, para gran mortificación de Hermione y el desinterés de Ace y Luffy. Los pasillos estaban casi vacíos mientras regresaban a la sala común, pero Hermione les susurraba furtivamente.

— ¡No vamos a ir a esa puerta trampa!

—Tienes razón, no lo estamos. Te vas a quedar aquí –dijo Ace de manera decisiva antes de hacerle un gesto a su hermano. —Nosotros vamos a explorar la puerta trampa.

—De ninguna manera, ¡No voy a dejarlos hacer eso! Necesitamos decirle a un adulto, eso es lo que debemos hacer –Hermione asintió con determinación.

— ¿Por qué? No van a creernos si decimos que Snape y/o Quirrell están tratando de obtener la inmortalidad. ¡Hagrid no lo hizo, y estaban embrujando a Harry justo ante sus ojos! –Ace señalo de manera realista.

— ¡Eso es! ¡Hagrid! ¡Podemos hablar con Hagrid!

—O no. Acabo de repasar cómo él no nos cree.

Hermione se detuvo.

—Tal vez Dumbledore, ¿Tal vez?

—Si no podemos convencer a Hagrid, que es nuestro amigo, ¿Qué te hace pensar que podemos convencer al director? –dijo Ace. —Vamos con Fluffy.

— ¿Qué es eso que escucho sobre 'Fluffy'? –preguntó una voz suave a su lado.

Ace, Hermione y Luffy se sorprendieron antes de girar lentamente. Efectivamente, encontraron al Profesor Snape apoyado contra la pared, mirándolos perceptivamente.

—Solo un nombre de mascota para mi lechuza –dijo Luffy, dando un paso hacia delante. Sus ojos estaban perfectamente en blanco, y Snape los miró unos momentos antes de levantar la nariz.

―Es mejor que los niños se mantengan fuera de asuntos que no les conciernen. Diez puntos menos para Gryffindor por holgazanear –con esas últimas palabras, se va, con su capa negra detrás.

―Bueno. Ahí va el elemento sorpresa –Ace se frotó la frente.

―Tenemos que ir esta noche –Luffy presiona. Ace asiente en completo acuerdo. El par se gira hacia Hermione.

―No vas a contar sobre nosotros, ¿Verdad?

Hermione se mordió el labio.

―No… no lo haré. Pero voy a ir.

―De ninguna manera –replicó Ace. ―Es muy peligroso.

― ¿Crees que tú y Harry son mejores magos que yo? –se las arregla para sonar altiva y dolida al mismo tiempo.

Esto hace que el chico mayor se detenga, porque ella tiene un punto. Mientras pensaba en términos de pura fuerza bruta, es posible que se encuentren con algo mágico en el que necesiten ayuda. Ella es una bruja mucho mejor que ellos. Revisando sus opciones, se da cuenta de que realmente no hay respuesta. El riesgo lo vale, decide.

―No, no lo hago. Puedes venir, pero tienes que dejar que yo y Lu―Harry tomemos la iniciativa –honestamente no sabe por qué se molesta en corregirse.

Ella se ve irritada y nerviosa pero asiente de todos modos.

Ace exhala.

―Esta noche, entonces, nos reuniremos en la sala común. Tomaremos la capa de invisibilidad.

Luffy y Hermione asienten. Ace respira hondo y desea que la ominosa sensación que se cierne sobre él desaparezca.


El trío, de manera rápida y silenciosa, se abre paso a través de los pasillos cubiertos bajo la capa de invisibilidad hasta que llegan a la habitación de Fluffy en el tercer piso. Hermione abre la puerta con un alohomora y entran. Ace parpadea cuando escucha los suaves y gentiles sonidos de un arpa. Mirando hacia un lado, encuentra el instrumento encantado tocando solo.

―Alguien ya ha estado aquí –murmuró.

― ¡Shhh! –siseó Hermione, apuntando hacia el perro dormido. Ace está a punto de decirle que no tiene sentido cuando Luffy chilla.

― ¡Fluffy!

El perro de las tres cabezas se despierta sobresaltado y deja escapar un fuerte gruñido, haciendo que Hermione dejara escapar un chillido de miedo. Ace coloca una mano tranquilizadora sobre su hombro y deja que su hermano se ocupe de ello.

Mientras Fluffy se orienta y finalmente fija sus ojos en Luffy y Ace, retrocede hacia la pared.

― ¿Quuuué? No seas así –le suplica Luffy. ―Ven a jugar un poco.

Las tres cabezas se sacuden en negación.

―Por favor –Luffy gime.

Mientras tanto, la mandíbula de Hermione se ha desplomado mientras luce fascinada por la interacción de Luffy con el perro.

― ¿Qué le hicieron? –le pregunta a Ace, con los ojos pegados a la criatura.

―Luffy juega rudo a veces –la mayoría de las veces. Todo el tiempo. Pero ese no es el punto.

― ¡¿Qué?! –Hermione siseó. El niño pecoso no se digna a responder. En lugar de eso, se dirige a Luffy, quien está tratando en vano de forzar a Fluffy a salir de rincón más alejado de la habitación en la que está presionado.

―Luffy, no tenemos tiempo para jugar, vamos –Ace señalo. Luffy hizo un puchero, pero se despidió de Fluffy y se dirigió hacia la trampilla que Ace abrió rápidamente. El chico mayor miró hacia abajo y vio un negro… algo. No parecía especialmente peligroso, e incluso si lo fuera, Ace y Luffy pueden manejarlo.

―Geronimo –Ace pronunció antes de dejarse caer en el pozo, gruñendo mientras aterizaba en lo que se sentí como un montón de enredaderas extrañas. Luffy y Hermione son rápidos para seguir. Ace intentó levantarse pero encuentra que sus piernas están restringidas por los gruesos zarcillos negros.

― ¡¿Qué demonios?! –gritó, arrancando su brazo lejos de la enredadera.

― ¡Es un Lazo del Diablo! –Hermione se da cuenta rápidamente. ― ¡Tienes que relajarte! Quédate quieto.

Ace gruñó. Quedarse quieto nunca ha sido la especialidad de Luffy. Incluso mientras piensa eso, puede escuchar las enredaderas enrollándose más y más apretado alrededor de su pequeño hermano.

― ¿Alguna otra debilidad, Hermione? –Ace preguntó, con la voz alzándose.

―Uhm, ¡Luz solar! –dice la bruja. ― ¡Pero no puedo alcanzar mi varita!

Ace sonríe. Al fin.

―No te preocupes, lo tengo cubierto.

Con un solo pensamiento, llena el aire con fuego, enviándolo bordeándolo a las enredaderas y ramas. Hay un grito inhumano antes de que cada zarcillo cese, y Hermione, Luffy y Ace son depositados en el suelo, debajo de la masa retorcida de enredaderas. Salvo y sano, Ace libera las flamas mientras se levanta.

― ¿Todo bien? –pregunta, ayudando a una Hermione congelada a levantarse del suelo.

Hermione lo miró con muda fascinación.

― ¡Usaste magia no verbal, sin varita!

―Soy bueno con los hechizos de fuego, recuerdas –Ace no puede evitar sonreír.

Antes de que Hermione pueda expresar sin duda la docena de preguntas que corren por su cabeza, Luffy inclina la cabeza y pregunta: ― ¿Escucharon eso?

Ace se asoma.

―Suena como… Alas.

El área dónde están conduce directamente a una habitación gris, llena de más de cien llaves aladas. Un solo rayo de luz ilumina la zona. En el centro de la luz hay una escoba.

― ¡Genial! –Luffy grita. Ace sonríe mientras pasan, llegando a la perta frente a ellos. Hermione lanza un alohomora, pero tiene muy poco éxito. Ella frunce el ceño y lo intenta dos veces más, en vano.

―Supongo que tenemos que usar una de esas llaves –Ace entrecierra los ojos a través de la luz brillante.

― ¡Uno de ellas está rota! –dice Luffy, señalando una llave que lucha por mantenerse en el aire. Mirándola de cerca, Ace encuentra que una de sus alas está doblada fuera de forma.

―Supongo que para eso sirve la escoba –Ace miró a su hermano. ― ¿Te importa si tomo esto, Luff?

Su hermano se encoge de hombros, por lo que Ace camina hacia delante y agarra la escoba. Inmediatamente, todas las llaves comienzan a arrojarse sobre él. Reflexivamente, Ace activa sus poderes de la Fruta del Diablo, haciendo que las llaves padres directamente a través de él. Entonces recuerda a su audiencia. Dejando escapar un gruñido, Ace se hace corpóreo y lucha contra las llaves para mantener una visión clara para poder cazar la llave lastimada.

Tan molesto.


Hermione recoge el pequeño frasco negro de poción entre la gran cantidad ante ellos. De todos los desafíos que han enfrentado, el enigma de las pociones debe haber sido el más difícil. El Lazo del Diablo fue instantáneo. Tomar la llave molesta. El tablero de ajedrez fue fácil (Ace solía jugar ajedrez con Marco todo el tiempo, y en esta vida Bill y Charlie lo desafían regularmente, y es gratificante saber que aparentemente que es suficientemente habilidoso para salvar sus vidas). Pero fue completamente inútil cuando se enfrentaron al rompecabezas de las opciones. En ese momento, Hermione realmente brilló. Todas las molestias que vinieron con mantener su poder en secreto valieron la pena al final.

—Esta debe ser la correcta –dijo ella, tratando de poner certeza en su tono.

— ¡Muy bien! –dijo Luffy con una amplia sonrisa. Se acerca para tomar el frasco, solo para que ella lo aparte.

—Lo más probable es que sea la correcta –Hermione vacila, y Ace prácticamente puede verla correr a través de todo el enigma de nuevo. La extiende lentamente de nuevo, antes de volverla a apartar justo cuando Luffy se acerca.

—Entonces, de nuevo, tal vez me equivoque—

Luffy le arrebató la botella rápidamente de sus manos.

— ¡Hey! –exclama, pareciendo irritada y asustada.

— ¡Confió en ti! –dijo Luffy, con una sonrisa llena de creencia. Ace observó la expresión aturdida de Hermione, sabiendo bien la sensación de estar del otro lado de la fe absoluta que solo Luffy es capaz de tener.

—V-Vale.

Sin otra palabra, Luffy se toma de un trago el vial. Cuando deja el frasco, ce ve la determinación y la promesa de un castigo en los ojos de su hermano. Eso pone a Ace con muchas ganas de ir.

—Probablemente deberías volver subir –sugiere Luffy, con los ojos pegados en el fuego oscuro de manera anticipada.

—Es una buena idea –Ace secundo. —Creo que deberías poder con el Lao del Diablo por tu cuenta, al menos.

Hermione parpadea.

—Vienes conmigo, ¿Verdad Ron?

Ace niega con la cabeza.

— ¡Pero Harry bebió toda la poción!

—Soy bueno con los hechizos de fuego, ¿Recuerdas? No te preocupes por mí.

Hermione vaciló unos segundos antes de asentir.

—Vayan con cuidado, por favor.

El miedo y la incertidumbre en sus ojos le recuerdan a Ace que ella es demasiado joven. Solo tiene once… pero seguro que ella es algo.

—Lo haremos –Luffy declara antes de comenzar a caminar hacia el fuego. Ace lo sigue, ahorrándose una última mirada a Hermione antes de ser cubierto en llamas.


El par sale del fuego y se encuentra en una habitación redonda, rodeada de llamas. En el mismo centro, está el familiar Espejo de Erised, y delante de él—

— ¡Quirrell! –Ace admite estar un poco sorprendido. Estaba apostando por Snape. Por supuesto, el segundo hombre podría estar merodeando por ahí. Un escaneo rápido hace que parezca que solo están los tres, pero Ace todavía no baja la guardia. No tiene idea de lo que es capaz de hacer la magia de alto nivel.

— ¿Cómo entraste? –Quirrell inclinó su cabeza con curiosidad hacia Ace.

—Magia –dice Ace burlonamente. — ¿Dónde está la piedra?

Mata al extra –se escuchó una voz grave y áspera. Ace se gira, buscando al dueño del siseó, pero solo encuentra a Luffy.

Lo siguiente que sabe es que su hermanito lo están empujando hacia abajo para evitar una explosión de luz verde. Ace sabe lo que es ese hechizo. Todo el mundo conoce el inquietante color verde de la maldición Avada Kadava. Sus ojos están muy abiertos mientras reexamina al profesor que fácilmente lo lanzó como si fuera un tartamudeo.

Luffy de repente dejó escapar un pequeño grito de dolor y se agarró la frente.

— ¡Luffy! –gritó Ace, sacudiéndose la sorpresa antes de agarrar los hombros de su hermano. — ¿Qué pasa? ¿Qué está haciendo?

—Es mi cicatriz… realmente duele –Luffy apretó los dientes y se levantó. Ace sabe que debe sentir una gran cantidad de dolor si eso lo hace gritar, pero también sabe que su hermano no volverá a hacer ese sonido.

— ¿Arde, chico? –preguntó la voz misteriosa.

— ¿Qué demonios le estás haciendo? –exigió Ace, girándose para encarar a Quirrell de nuevo.

— ¡Lo que estoy haciendo no es nada comparado con lo que me ha hecho a mí! –la voz gritó. — ¡Déjame verlo!

—Pero M-Maestro, tu fuerza—

— ¡Ahora!

Quirrell dudó antes de que sus manos subieran a su turbante. Muy, muy lentamente, desenrolló l tela púrpura y les dio la espalda. Ace estaba demasiado absorto como para provechar la guardia baja, y luego se dio cuenta de que no, no la había bajado en absoluto.

Ace inhaló bruscamente una respiración. En la parte posterior de la cabeza de Quirrell es quizás uno de los rostros más desagradables y malformados que Ace haya visto nunca, y sus ojos de rojo sangre están pegados a Luffy.

Ace miró hacia a un lado y vio a su hermano fruncir el ceño en confusión.

— ¿Quién eres? Luffy preguntó sin rodeos.

Quirrell se giró para mirarlos, con la cara roja por la rabia.

— ¡Él es Lord Voldemort! ¡El mago más fuerte de todos los tiempos! Mi Maestro, mi señor él—

—Suficiente –interrumpió la segunda voz, y es él, Merlín, es El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado.

La gravedad de la situación golpeó lentamente a Ace y él se paró delante de su hermano. Porque mierda. Quien-Tú-Ya-Sabes está parado frente a ellos—relativamente hablando. Está por muy encima de sus cabezas. Todas las historias que Fred y George que solían contarle cuando era niño para asustarlo, regresaron repentinamente y con la fuera de un ariete. Tragó, con la garganta seca. Sin embargo, no tiene tiempo para ser débil, no mientras Luffy esté en mucho peligro.

— ¿Supongo que tú eres el que quiere la Piedra Filosofal? –Ace se resistió, tratando de encontrar la manera de su hermano de aquí.

—La piedra es para el renacimiento de mi Maestro –respondió Quirrell, girándose para enfrentarlos grandiosamente.

— ¿Qué hay de Snape? –preguntó Luffy.

—Snape no tuvo ningún papel que desempeñar en esto más que ser una miserable espina en mi costado –contestó Quirrell, burlándose. —Supongo que debe haber parecido sospechoso en sus mentes infantiles con su odio hacia Harry, pero eso es culpa de su padre, la pesadilla de la existencia escolar de Snape. No, él nunca lo quiso muerto: de hecho, Snape es el culpable de que Harry todavía este respirando aquí.

Mientras Quirrell explica las complejidades de sus interacciones con Snape, Ace da un paso atrás hacia su hermano y le susurra en voz baja.

—Luffy, tenemos que salir de aquí –Ace se detiene cuando se da cuenta de que Luffy no está prestando atención en lo más mínimo—sus ojos están pegados al espejo, pareciendo fascinado. Ace se hace hacia atrás para empujar a su hermano. ¡Ahora no es el momento de pensar en el Thousand Sunny y todos sus amigos!

—El chico –siseó El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado, interrumpiendo a su subordinado. Quirrell levanta su varita, y con un solo movimiento, envía a Ace deslizándose lejos de su hermano hacia un pozo de fuego. Se estrelló contra la pared de piedra, escupiendo el aliento. Se sienta, jadeando, buscando de inmediato la figura de su hermano, que está de pie junto a El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado, con una muñeca en su agarre. Se levanta de un salto, sacudiéndose el aturdimiento de su mente. Con apenas un pensamiento, el fuego se inclina a su orden, quemándose alrededor de su cuerpo.

Se lanzó hacia delante, listo para poner un puño en llamas en la cabeza de Quirrell por atreverse a poner una mano sobre Luffy, solo para encontrar que la cara del hombre ya se está desintegrando. Dejó que le fuego se apague poco y solo corre hacia su hermano, quien frenéticamente presiona sus manos en cualquier lugar que pueda alcanzar la piel de Quirrell. Ace no puede explicar por qué, pero el toque de su hermano es acido para el hombre, haciéndolo prácticamente deshacerse ante sus ojos. Quirrell y El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado dejan escapar gritos esparcidos cuando su cuerpo combinado se convirtió en polvo.

El fuego que rodea la habitación se extingue, y el único sonido que quedó es el jadeo de Luffy. Ace percibe el colapso de Luffy antes de que suceda y atrapa a su hermano antes de que caiga al suelo. Los ojos de Luffy son febriles, y Ace desearía tener la más mínima idea de lo que sucedió, pero no la tiene.

— ¿Estás bien? –preguntó Ace con calma, cubriendo el verdadero pánico creciente en su pecho.

—Mmm bien, Ace… –Luffy parpadeó por un momento antes de que sus ojos se cierren. Ace se levanta, cargando a su hermano fácilmente antes de salir corriendo por donde llegaron. Cuando entra en la habitación con las pociones, se encuentra con res profesores son aliento y una severa mirada en Dumbledore corriendo en su dirección. Ace patina hasta detenerse.

— ¡Ayuda! No sé qué le pasó, él simplemente—

El peso de Luffy se levanta de sus manos con un rápido movimiento de la varita de Dumbledore. Con una palabra murmurada, su hermano y el director desaparecen ante sus ojos. Ace está parado allí, estupefacto por todo lo que acaba de suceder.

—No se preocupe, Sr. Weasley, ahora está a salvo –aseguró McGonagall. —Ahora, ¿Puede decirme por qué exactamente ustedes tres decidieron venir aquí? –ella no es la única curiosa, Snape está allí, y Flitwick también, ambos con aspecto impaciente y severo.

— ¿Hermione llegó a salvo? –Ace exhala ligeramente. Teniendo en cuenta la situación en la que se encontraban, no le sorprende a Ace que Hermione corriera inmediatamente hacia los profesores. De hecho, en este momento está bastante agradecido. —Eso es bueno. ¿Cree que Harry…?

—No tengo ninguna duda de que Madame Pomfrey lo está examinando mientras hablamos. Deberías verla también –dijo McGonagall, recorriendo con ojo especulativo su cuerpo raspado y magullado.

—Está bien –dijo. —Estoy más preocupado por Harry. Quien-Ya-Sabe estuvo aquí, y—

Hay una interrupción de un sonido ahogado del pequeño Profesor de Encantamientos y la cara pálida de Snape de repente es tan blanca como una sábana. Los labios de McGonagall se fruncen con tanta fuerza que pierden su dolor.

— ¿Él estaba allí, entonces? –Snape es el que pregunta.

Ace asintió lentamente, entendiendo completamente la gravedad de la situación.

—Era Quirrell—quiero decir, él estaba unido a Quirrell. La parte de atrás de su cabeza, debajo de su turbante.

—Así que estuvo todo el tiempo –los dientes de Snape se aprietan enojados.

— ¿Ha estado allí todo el año? –se preguntó Flitwick, pálido. — ¿Aunque se ha ido?

—Sí, Harry… –si Ace supiera lo que hizo su hermano, se los diría. Pero está en la oscuridad.

—Entonces, debemos llevar al Sr. Weasley a la Enfermería –dijo McGonagall, cortando efectivamente cualquier espectáculo adicional, y comienzo a guiar al grupo través de las otras habitaciones. —A diferencia de algunas personas, no puedo aparecerme en el campus, así que me temo debemos tomar el camino largo.

—Estoy bien, de verdad –Ace intentó, aunque su cabeza pesa.

—Si sientes la necesidad de dormir, uno de nosotros puede llevarte –continuó McGonagall, sin verse completamente convencida.

Ace hizo una mueca.

—En realidad, Profesora, creo que tengo una contusión, por lo que dormir no sería una buena idea.

— ¡Una contusión no constituye estar bien! –respondió McGonagall. Ella respiró profundamente. —En serio, todos ustedes son demasiado imprudentes. Decía en serio lo de darle a la gente problemas en el corazón.

—Lo siento –Ace le dio la más pequeñas de las sonrisas.

Realmente no hay forma de evitarlo.


Ace se apoyó su cabeza en una mano en la bandeja móvil de la enfermería. Él estaba esperando tan pacientemente como podía para que su hermanito se despertara, pero estaba más agitado que nada. Ace ya había sido interrogado, contando una historia exhaustiva de la extrañeza que había sido su día. El sueño ocupa un lugar alto en la lista de Ace, pero no puede hacerlo hasta que al menos vea a su hermanito abrir los ojos. Cuanto más tiempo lleva, más ansioso se pone Ace, aunque odia mostrar ese nerviosismo, habiendo luchado con uñas y dientes para poderse quedar en la habitación con Luffy. Madame Pomfrey, McGonagall y Dumbledore, todos intentaron convencerlo de que se fuera, en vano. Finalmente, Madame Pomfrey había admitido con un leve suspiro que tal vez Ace debería quedarse toda la noche para observación, para su alivio. Después de su último roce con la muerte, Ace no tiene interés en dejar a su hermano solo si puede evitarlo. Su lista de incidentes cercanos a la muerte está creciendo nuevamente, a pesar del tiempo aparentemente pacifico en el que han renacido. Afortunadamente Luffy sobrevivió a este. No como el último―

sangre. tanta sangre cubriendo el frente de Ace

y cundo levanta los ojos, descubre que no toda es suya

Luffy. Luffy. Lu

Ace se despertó de sus pensamientos por el sonido de mantas moviéndose. Miró a su hermano que abría los ojos mientras que Ace estaba espaciado y ahora está intentado sentarse lentamente.

― ¡Luffy! –Ace se levantó apresuradamente.

―Hola.

Ace chasqueó y golpeó ligeramente a su hermano en la cabeza.

― ¡No solo digas 'hola' después de asustarme así!

―Lo siente –dijo, luciendo un poco arrepentido.

Ace dejó escapar un suspiro.

― ¿Cómo te sientes?

Luffy se encogió de hombros.

―Me siento bien. ¿Tú estás bien?

―Solo unos rasguños –dijo Ace, mostrando sus antebrazos, que están salpicados con plastas. Las llaves hicieron más daño de lo que inicialmente pensó, pero dudaba que dejara cicatrices. Aunque su poder curativo no es tan impresionante como lo era en su mundo original, la constitución de Ace es mejor que la mayoría. Tiene una opinión optimista de que, al igual que su fuerza, sus poderes curativos también regresaran con el tiempo.

― ¿Y Hermionity?

―Jeez, Luffy, la conoces desde hace un año entero. ¿Puedes esforzarte un poco más para que su nombre sea correcto? –ce preguntó con diversión.

― ¿No es Herminey?

―Hermione.

―Eso es lo que dije. Hermit.

Hermione lo hizo bien –dijo Ace, presionando, exasperado. ―Ella probablemente estará mañana para visitarnos.

―Espero que me traiga algo de comer –los indicios de baba se juntaban en los bordes de la boca de Luffy. ― ¡No hemos comido nada desde la cena!

―Solo ha sido una noche. En este momento es el desayuno, Lu.

―Demasiado tiempo sin comer –Luffy se frotó el estómago y suspiró.

Ace intentó sofocar un bostezo, pero no tiene mucho excito.

Luffy frunció el ceño.

―Deberías dormir.

―Lo haré… solo quería asegurarme de que estás bien –dijo Ace.

―Estoy bien. Realmente no me lastimo ni nada –Luffy vaciló. ―No tengo idea de lo que pasó con Voldemort allí abajo.

Ace rechaza el estremecimiento reflexivo por el uso del nombre de parte de Luffy.

―Lo que sea que sea, nos salvó la vida.

Los ojos de Luffy se ensancharon con una comprensión repentina.

― ¿Crees que es alérgico a la goma?

Y por primera vez desde que los tres bajaron por la trampilla, Ace se ríe. Luffy pronto se le une, y los nudos tensos en el pecho de Ace finalmente se relajan.

―No sé, Luffy, tal vez. Es posible que hayas descubierto la debilidad del mago más malvado del mundo –dice Ace mientras se frota la nariz. ―Tal vez tu poder de goma no es el más inútil.

― ¡Es como esa vez que derrote un Dios! –Luffy dijo.

Ace se detiene un momento.

― ¿Qué?

―Dios estaba en Skypiea, y estaba luchando contra él, e intentó golpearme con un rayo, ¡Pero no funcionó en absoluto! –Luffy sonrió. ―Goma y relámpagos. No tenía idea de que su debilidad era la goma, pero era increíble. Le saqué la mierda a ese Dios.

Y ahí es cuando Ace llega a su punto de fractura, y el agotamiento llega. Todo lo que sucedió hoy(¿Ayer?) fue inimaginable. ¿Escuchar a Luffy derrotar a un Dios? Menos ridículo que El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado viviendo en la parte trasera de la cabeza de su Profesor de Defensa, pero todavía hay mucho que digerir, por lo que Ace sacude la cabeza y revuelve el desordenado cabello de su hermano.

―Me voy a la cama. Cuéntame sobre tu batalla con Dios en la mañana.

― ¡Vale! –Luffy sonríe.

Ace se mueve a una de las otras camas instaladas en la enfermería y se deja caer sobre ella. En un momento está en un plácido sueño donde está rodeado de mar azul.


Ace camina con cuidado hacia la enfermería, sujetando firmemente el pequeño pastel que estaba escondiendo cuidadosamente detrás de su espalda. Le costó mucho convencer a sus hermanos mayores que aceptaran y se lo subministraran, lo que Ace no entiende. ¡El pastel ni siquiera es para él! Es para Luffy. Los gemelos piensan que es un pastel de mejórate pronto, pero Ace tiene algo diferente en mente.

Madame Pomfrey lo pasa cuando finalmente llega a la enfermería. Sabe que ha sido un poco bribón cuando se trata de ver a su hermano (¡Que se jodan las horas de visita! Ace lo visita cada noche usando la capa de invisibilidad), pero esa no es una razón para que ella lo miré con una expresión tan astuta.

―Hola, Madame Pomfrey –saludo, tratando una sonrisa encantadora.

―Pensé que te dije que no lo visitaras de nuevo hoy –su expresión sigue siendo severa.

Ace abrió la boca para discutir, pero ambos son costados por el acercamiento de Albus Dumbledore, que parecía haber venido de la cama de Luffy. El director sonríe benignamente a ambos antes de asentir hacia Ace.

―El joven Sr. Weasley tiene algo para Harry –comenzó Dumbledore. ―Creo que una excepción no haría daño.

―Director –Madame Pomfrey suspiró antes de hacerle un gesto a Ace. Toma con entusiasmo la apertura, asintiendo sus gracias hacia el mago antes de acercarse a la cama cubierta de cortinas de su hermanito. (Habían tenido que bajar las cortinas cuando los estudiantes de todas las edades tenían dolores de estómago y mareos solo para ver a su hermano).

Al abrir la cortina, encontró a su hermanito mirando al espacio, pensando profundamente en algo. Antes de que Ace tenga la oportunidad de captar su atención, Luffy se despierta, olfateando el aire.

— ¡¿Me trajiste pastel?! –preguntó, con los ojos bien abiertos.

—Hola a ti también –Ace sonrió y sacó el pastel de detrás de su espalda. Colocó el postre en la bandeja móvil, golpeando las manos hambrientas de su hermano. Ace sacó una vela de tamaño mediano de su túnica.

—Lo siento, no pude encontrar ningún de las pequeñas para poner en el pastel.

— ¿Huh?

—Para tu pastel de cumpleaños, idiota –Ace dijo, sonriendo ante la expresión confusa en el rostro de su hermano.

— ¿Hoy es mi cumpleaños?

—Mayo cinco –dijo Ace antes de mirar alrededor. Al ver que todo está despejado, aprieta la mecha y le da vida a una pequeña llama. —Tu cumpleaños aquí es durante las vacaciones de verano, ¿No? Así que pensé que podíamos celebrar este aquí.

— ¡Tengo dos cumpleaños! –Luffy grita alegremente.

—No sé si podre convencer a mis padres para que te dejen venir –admitió Ace con amargura. La conversación en ese frente ha sido notablemente unilateral hasta ahora. Encontrará una forma. Tiene que.

—Ace –dijo Luffy, agarrando su brazo. Los ojos de Luffy brillan con gratitud y suave felicidad, y Ace no puede evitar sonreír en respuesta.

—Tienes razón; no nos preocuparemos por eso hora –acercando la vela a su hermano, Ace sonrió. —Pide un deseo.

Luffy se detiene y piensa por un largo minuto antes de soplar. La vela se apaga, y Ace espera que el deseo de su hermano se haga realidad.

—Feliz cumpleaños, Luffy.