2 a.m.


-¿Qué hora es?

-No lo sé. Estuvimos como mil años dando vueltas por el castillo, deben ser como las cinco de la…

-Acaban de hacerse las dos de la mañana en punto.

-Perfecto, McGonagall, el portal acaba de cerrarse.

-¿Cómo dice, director?

-El portal del que les hablé, el que tienen que ir a buscar, señorita Granger, se abre exactamente en punto. Es decir, a la una en punto, dos en punto, tres en punto, y así. No conozco el motivo.

-¿O sea que Ron y yo, señor director, debemos seguir a alguna de aquellas… de aquellas criaturas… y tratar de que nos lleve hacia el portal exactamente a las tres en punto?

-En efecto, señorita Granger, deberían seguir a la criatura lo más que puedan. Imagino que, en algún punto, ninguno de ustedes podrá seguir avanzando, ni siquiera la criatura. Entonces deberán esperar hasta las tres, para que se abra el portal. Si todo es como yo creo que es, y en general no suelo equivocarme, Harry ya habrá atravesado el portal; desconozco a qué hora lo hizo, pero debe haber sido a las doce en punto, o a la una en punto. A partir de allí debería comenzar el camino… Hay un camino oscuro y vacío antes de llegar a la otra dimensión, un camino muy largo, si no me equivoco. Quizás se requieren un par de horas para atravesarlo. Y luego, en teoría, uno debería llegar al otro lado.

-¿Al otro lado?

-A la zona oscura… donde habitan todos los males, todos los residuos de magia negra que se hayan generado en la historia de la magia… Sólo pensar en un lugar así hace que uno tema, desde luego, pero ustedes deberán ser valientes… Quiero que entiendan lo que se les está pidiendo: Confío en que Harry aún está recorriendo el camino oscuro, ese camino que lleva a la zona oscura. Pero no quiero que ustedes entren en la zona oscura, ¿me oyen? Bajo ninguna circunstancia cometan esa locura. No tengo la menor idea de cómo sabrán si están cerca o lejos de allí, es un viaje que jamás en toda mi larga vida se me habría ocurrido hacer… Lo importante es que no entren, lo que quiero es que, a las tres en punto de la mañana, recorran el camino oscuro y busquen a Harry allí… Por favor, muchachos, necesito a Harry con vida. Es extremadamente importante, más allá del lógico motivo sentimental que nos une a las personas y a nuestros amigos…

-Lo quiere para matar a Voldemort, ¿no es así? -dijo Ron, con astucia. Dumbledore miró hacia un costado, tímidamente.

-Ajá, lo sabía -Ron le guiñó un ojo al director.

-Soy tu director, Ron, tenme más respeto. Como decía, para mí es muy importante que lo traigan con vida, pero deben reconocer sus limitaciones… Entrar en la zona oscura, en la otra dimensión en sí, es equivalente a saltar al vacío desde un décimo piso, es la muerte segura, quizás hasta peor que la muerte, es meterse al infierno por voluntad propia. Si Harry ya ha sido arrastrado allí… entonces no hay nada que se pueda hacer por él. Por mucho que lo quieran, entrar allí sería suicidarse, y cada uno de ustedes dos deberá impedir que el otro decida cruzar esa línea, en el caso de que no encuentren a Harry por el camino y sientan la tentación de seguir avanzando en su búsqueda… Recuerden, es un suicidio, piensen en la vida del otro que está yendo con ustedes si es necesario, en caso de que no les importe su vida propia… En fin, mejor no perdamos tiempo. Vayan a buscar a Harry. No olviden ponerse la capa. Les deseo toda mi suerte, y espero que logren encontrarlo en algún punto de ese largo camino oscuro, antes de que sea tarde.

-¿Qué hacemos con la niñita? -preguntó Ron-. Cuando la veamos con él, ¿cómo nos deshacemos de ella?

-No sé qué clase de ser sea ella específicamente… pero me atrevería a sugerirles que no sean suaves con ella. Láncenle un Avada Kedabra, por las dudas.

-¡Profesor! -dijo McGonagall, escandalizada.

-Vamos, McGonagall, como si tú nunca hubieras hecho uno. Bueno, muchachos, buena suerte. Cuídense mucho. Adiós.

Ron y Hermione salieron del despacho, luego de colocarse la capa para hacerse invisible sobre ellos. Cuando salieron de vuelta al pasillo, la comodidad que habían gozado momentos atrás se desvaneció: ahora la lluvia, los truenos, el tornado que se acercaba y la inmensa oscuridad los inundaban, quitándoles cualquier dejo de humor que les hubiera venido en su encuentro con el director y los profesores.

-No debiste faltarle el respeto a Dumbledore… -comentó Hermione.

-Sólo quiere a Harry como soldadito de batalla…

-No importa para qué lo quiera, Ron, de cualquier forma sabes bien que quieres ir a salvarlo.

-Sí, pero por motivos muy distintos a Dumbledore. Y el viejo ni siquiera vendrá con nosotros. Nos envía a un camino oscuro que no sabemos dónde queda, pero que se accede a través de un portal y conduce hacia el lugar más tenebroso que nadie haya imaginado nunca… Debe ser fácil para él si no viene con nosotros.

-Cállate, Ron. Recuerda que las criaturas pueden escucharnos.

Se quedaron ambos en silencio, esperando. Al final, Hermione le hizo señas y ambos caminaron por el pasillo del séptimo piso, en dirección a las escaleras. Iban muy despacio, en silencio absoluto, tratando de escuchar algún sonido que les indicara que una de las criaturas malignas andaba cerca.

¿Qué clase de cosas podían llegar a aparecérseles por allí?

Hermione, mientras iba junto a Ron, en silencio mortal, sintiendo los nervios recorrerle el cuerpo y el sudor caer por su frente, trató de recordar a la perfección todo lo que había dicho Dumbledore: Había tres lugares, el primero era el portal, que quedaba en algún sitio del castillo cualquiera, y que debían descubrir siguiendo a las criaturas; el segundo lugar era el camino oscuro, al que sólo podrían acceder a las tres de la mañana en punto, cuando se abriera el portal nuevamente; una vez allí, debían buscar a Harry por ese largo camino, un camino muy largo que podían llegar a estar horas recorriendo… y, aparentemente, era todo negro. ¿Cómo encontrarían a Harry si ni siquiera podían ver a su alrededor? Y debían tener cuidado de no caminar de más, o entrarían a la otra dimensión, el tercer lugar, la zona oscura, que era la muerte segura…

Cuanto más lo pensaba, más desquiciado le parecía el plan, más imprudente le parecía Dumbledore por mandarlos allí, y menos sentido le encontraba al hecho de que tuvieran, según dijo el director, que buscar a Harry en un lugar completamente oscuro donde no podrían ver nada, y que, al parecer, era muy extenso…

Hermione no dejaba de sentir que había algo raro en todo aquello. No sabía exactamente qué, pero había algo raro. Su mente prodigiosa corría a toda velocidad a través de los hechos, a través de las cosas que habían pasado y que habían estado viendo, y trataba de encontrarle un sentido a todo aquello.

Detuvo a Ron del brazo, muy asustada. Ron se puso a mirar alrededor enseguida, pensando que Hermione había visto a alguna criatura, pero no era así: estaban solos en el desierto pasillo, tenebroso y oscuro, iluminado por los relámpagos y la lluvia.

-¿Qué ocurre? -susurró Ron en voz muy baja.

-Tengo una teoría -dijo Hermione, con el corazón latiéndole a mil por hora.

-¿Cuál?

-Dumbledore era el Shaazam.

-¿Qué?

-Piénsalo, Ron… Está enviándonos allí, a ese lugar oscuro que lleva a la dimensión de las criaturas malignas… Pero él no quiere venir con nosotros, dice que es una misión para nosotros. ¿Por qué no quiere dar la cara, por qué nos envía solos? EL Shaazam dejó de ser Neville cuando Neville… bueno, cuando Neville volvió a la sala común, esperemos, y entonces, ¿en quién se convirtió? ¿Entiendes lo que digo? ¿Y si luego fue y se convirtió en Dumbledore, para tendernos una trampa? Dumbledore ha estado realizando muchos viajes fuera del castillo este año, quizás está en realidad en uno de esos viajes…

-No, no lo está -dijo Ron, muy seguro de sí mismo-. Tu teoría es tentadora, en especial porque ni tú ni yo queremos hacer lo que nos ha mandado, en el fondo, por mucho que queramos a Harry, nos da un miedo tremendo. Pero te diré por qué es falsa: primero, si Dumbledore estuviera de viaje, entonces el Shaazam no podría tomar su cuerpo, porque sólo toma los cuerpos de los que están aquí en el castillo bajo el conjuro Kveikur, y fuera de las salas comunes. Segundo, no puede ser él, porque, ¿te olvidas quién fue el que nos contó de la existencia del Shaazam y todo lo que tenía que ver con esa criatura? Nos lo contó él mismo, Dumbledore. Si fuera el Shaazam, ¿por qué se pondría a hablar de sí mismo? Además, sabía cosas que el Shaazam no puede saber, como cosas del Innombrable, por ejemplo. Era el verdadero Dumbledore, sólo que pensó que a nosotros nos iría mejor que a él… A lo mejor tampoco está apto para pelear porque se ha debilitado en uno de sus viajes. ¿Recuerdas la mano toda negra que se hizo recientemente?

-Sí, tienes razón… -dijo Hermione, pensativa-. Vaya, Ron, eres más inteligente que yo.

-No lo soy -dijo él, casi ofendido-. Tú solo tienes miedo… Hermione, te diré algo, vuelve al despacho de Dumbledore.

-¿Qué?

-No quiero que vengas. Hablo en serio. Iré solo a buscar a Harry.

-No, Ron, olvídalo. No pienso dejarte.

-Hermione, ¿cómo sabes que no soy yo el Shaazam?

Al instante, Hermione se apartó tanto de él, aterrada, que sus dos piernas quedaron fuera de la capa, visibles en el pasillo. La chica se quedó mirando a Ron con los ojos bien abiertos y expresión de terror. Entonces, de a poco, habló:

-Ya sé lo que haces, Ron… Quieres que me crea eso para que deje ir solo… No funcionará.

-No bromeo. Soy el Shaazam.

-¡Ron! -Hermione apretó los labios con fuerza y sus ojos se llenaron de lágrimas. Entonces, sin poder evitarlo, Ron se acercó a ella y la abrazó con fuerza. Los dos volvieron a quedar completamente cubiertos por la capa. -No vuelvas a decir eso -sollozó Hermione, entre llantos.

-Lo siento -se disculpó él, que nunca imaginó que Hermione se pondría a llorar así.

-No seas tan malo -dijo ella, llorando, mientras lo abrazaba con mucha fuerza-. Tengo miedo…

Siguió llorando, y Ron se sintió horrible.

-Lo siento -repitió-. Pero no quiero que vengas conmigo. No podría tolerar si, además de a Harry, te pasara algo a ti…

Ron se quedó quieto, abrazándola, mientras su mirada se posaba por encima del hombro de Hermione. Ella seguía llorando, abrazándolo fuerte y con los ojos enterrados en su hombro.

-Hermione… no quiero asustarte, pero trata de no hacer ruido -susurró él en un tono de voz casi inaudible. En ese momento, los sollozos de Hermione cesaron al instante, y Ron sintió cómo el corazón de su amiga se aceleraba de manera impresionante. Despacio, Hermione levantó la cara anegada en lágrimas y giro muy despacio para mirar detrás de ella.

Había una ancianita en el pasillo, una ancianita de piel muy pálida y arrugada. No se había percatado de la presencia de ellos, pero caminaba arrastrando las piernas, muy despacio, al parecer mientras olfateaba el aire y examinaba todo a su lado con los ojos muy abiertos.

Hermione se aferró con más fuerza al cuerpo de Ron. Ninguno se atrevió a moverse. Ron sacó su varita mágica y la apuntó hacia la ancianita, pero no hizo nada. Era sólo una medida de precaución por si ella se percataba de la presencia de ellos. La observaron mientras se movía hacia ellas, examinando los retratos de las paredes y oliendo el aire.

Se abrazaron con más fuerza, y contuvieron el aliento cuando la ancianita pasó junto a ellos…

Ron la miró con terror mientras ella caminaba junto a ellos. Tenía la cara carcomida, muchos lunares y los ojos hundidos… parecía como si tuviera más de cien años…

Empezaron a seguirla, en silencio. La anciana bajó las escaleras con mucha más agilidad de la que esperaban. La siguieron tratando de no hacer un solo sonido, ambos estaban aterrados. Bajaron tras ella varios pisos, hasta llegar al segundo. Entonces, la anciana empezó a caminar más rápido.

Los dos sabían hacia dónde iba: La biblioteca.

"Así que ahí está el portal", pensó Hermione, mientras iban tras ella y el ruido de la lluvia resonaba en sus oídos. "Claro, por eso es que vimos al Inferi en la biblioteca en un principio, por eso es que alguien llamó a la puerta de la biblioteca, porque allí es donde está el portal".

Avanzaron tras la anciana, y la vieron abrir la puerta de madera. Todo más allá de allí era oscuridad, no había ni una luz en la biblioteca, y obviamente no podían encender las varitas.

Ron y Hermione se miraron el uno al otro, con duda. Entonces avanzaron y estaban a punto de meterse en la penumbra que era la biblioteca, cuando ambos se llevaron un susto de muerte:

Justo cuando iban a entrar, sin poder ver nada de lo que había más allá de las puertas, la ancianita volvió a salir, y casi se choca con ellos. Fue así de la nada, la anciana emergió de la oscuridad, caminando hacia ellos, y pasó rozándolos. Hermione casi grita, pero Ron logró taparle la boca a tiempo. Se preguntó si la vieja los habría sentido, al rozarlos, y se dio vuelta con la varita en alto, pero la anciana no se había dado cuenta de nada: Había salido de la biblioteca a toda velocidad, arrastrando algo por el suelo…

Entonces fue cuando sintieron terror de verdad, cuando sintieron un terror inimaginable.

El cadáver de Neville estaba siendo arrastrado por la anciana, ella caminaba y lo arrastraba por el suelo, dejando un rastro de sangre color rojo oscuro que salía desde la oscuridad de la biblioteca. Neville estaba pálido, con la mirada perdida, los ojos sin vida. Su cuerpo era arrastrado por todo el pasillo dejando ese macabro rastro de sangre, y Hermione temblaba tanto mientras lo abrazaba que Ron temió que se desmayara de un momento a otro. Era impresionante, Ron nunca olvidaría la imagen del cuerpo de Neville arrastrado por esa horrible anciana, y el cuerpo de Hermione sacudiéndose con tanta energía, Hermione a punto de perder la cabeza…

Pero mucho menos olvidaría lo que pasó después:

La anciana arrastró a Neville hasta que lo pudo depositar bajo una ventana por la que entraba luz blanca cada vez que un relámpago atravesaba el turbulento cielo: entonces, iluminada, abrió la boca, enseñando unos dientes horrendos… y empezó a comerse el cadáver.

Ron cerró los ojos para no tener que ver aquello. Escuchaba, sin embargo, el ruido que hacía aquella vieja horrible al masticar, porque lo hacía con una brutalidad similar a la de un animal… Ron notó cómo Hermione se daba vuelta y vomitaba… La chica se las ingenió para vomitar en silencio, y Ron tuvo que mirar a la anciana para ver si los descubría, pero estaba muy metida en lo suyo y no se dio cuenta de lo que hacía Hermione.

Pasaron esos horrendos minutos. Cuando Hermione se serenó un poco, Ron la tomó de la mano y se alejó un poco con ella. No había necesidad de que estuvieran tan cerca de la anciana para poder seguirle los pasos…

Finalmente, la vieja se levantó. Tenía toda la cara llena de sangre y cosas repugnantes. Se dio vuelta y se alejó hacia el otro extremo del pasillo. Ni Ron ni Hermione miraron al suelo, no querían ver lo que había quedado de Neville… Se alejaron por al pasillo tras la anciana, bajando las escaleras hacia el primer piso y luego hacia el vestíbulo.

Cuando estaban en el vestíbulo, la anciana empezó a caminar hacia las mazmorras.

-No lo entiendo -susurró Hermione, cuya cara estaba verde (Ron pudo verla a la luz de los relámpagos) y cuya voz sonaba débil-. Pensé que el portal estaba en la biblioteca…

La siguieron. No tenían alternativa. Era la única forma de salvar a Harry.

La siguieron por los oscuros pasillos de las mazmorras, más y más abajo…

Finalmente, la anciana dejó de caminar. Estaban ante una pared en una parte de las mazmorras a la que nunca habían ido antes, al parecer la parte que quedaba más debajo del castillo.

Hermione miró su reloj de pulsera.

Faltaban diez segundos para las tres de la mañana.