Capítulo 3. ¿Amor Sí?


-No puedo creerlo -se lamentó Parvati, cabizbaja-. Era mi mejor amiga.

-Oye, tranquila -dijo Hermione, que mezclaba ingredientes en un caldero, en el piso-. Hablas como si hubiera muerto. Solo está en la enfermería…

-Era grupo de riesgo.

-¿Cómo lo sabes? -preguntó Fay.

-Era sangre pura -dijo Parvati, entristecida.

-Es sangre pura -la corrigió Hermione-. Aun está viva. Y sé que va a sobrevivir.

-Admiro tu optimismo, Hermione… Quizás… He sido demasiado dura contigo. Lo lamento.

-No, está bien… -Hermione no sabía que decir.

-¿Qué haces con ese caldero?

-Solo mezclo cosas... Ahora que no tengo qué estudiar, debo pasar el tiempo de alguna forma.

-Ven, siéntate -Parvati le indicó con señas que se sentara a su lado, en la cama-. Estábamos revisando esta nueva app.

Hermione no pensaba que el "duelo" de Parvati hubiera sido demasiado largo si ya estaba entreteniéndose con una nueva app en su celular, pero no dijo nada, guardó el caldero bajo la cama y fue a sentarse a su lado, y hasta fingió interés en el tema. Se dio cuenta de que Parvati había perdido a su mejor amiga hasta que Lavender se recuperara. Si bien las otras dos chicas con las que compartían el cuarto eran amigas suyas, la verdad es que ambas eran mejores amigas entre sí, y con Parvati y Lavender solo se llevaban bien.

-Es un juego -explicó Parvati-. Se llama "¿Amor Sí?". ¿Lo habías oído?

-No.

-Claro, es nuevo. Pero ya se convirtió en el boom de la escuela, en la última tendencia. Todo el mundo lo está jugando, Hermione. Más con esto de la cuarentena, porque nos ayuda a tener algo para hacer en medio de este aislamiento.

-¿En qué consiste?

La verdad es que a Hermione no le interesaba para nada aquello, pero tenía que hacer algo para llevarse bien con las cuatro personas con las que compartiría los próximos días, quizás semanas, quizás (ojala no) meses, ¿no es así? Normalmente, Hermione se distraía estudiando. Pasaba sus días en la Sala Común, o en la biblioteca, cuando no estaba con Harry y Ron. Pero ahora, no solo no los tenía a ellos, sino que, sobre todo, no tenía el estudio. Como todo tipo de actividades curriculares estaban canceladas, no había deberes, no había trabajos escolares, ni nada para hacer. Hasta que terminara la cuarentena, lo mejor sería llevarse bien con esas chicas e interesarse en lo que sea a lo que jugaran con su celular, por muy aburrido que pareciera…

-Es un juego para que, si tienes un amor que no sabes si es correspondido o no, puedas averiguarlo sin tener que revelar tu identidad.

-¿Qué?

Hermione abrió grandes los ojos, y de pronto miles de corazones rosados con los lentes de Harry empezaron a flotar a su alrededor, brotando del suelo, al tiempo que cajas de bombones con dibujos de rayos igualitos a la cicatriz de Harry flotaban por el aire y hebras de cabello negro azabache se enredaban en su cuerpo.

Estaba teniendo un delirio cósmico romántico.

Sacudió su cabeza para volver a la realidad, tratando de que las chicas del cuarto no sospechaban que su corazón había empezado a latir a toda prisa.

-¿Y cómo es que funciona? -preguntó, haciéndose la desinteresada.

-Todo empezó cuando una chica de sexto, mientras trataba de hacer un encantamiento para la clase de transformaciones, golpeó por accidente su celular con la varita, y algo curioso pasó -explicó Parvati-. Cuando mandaba mensajes a la gente, no sabían quién era. En vez de figurar su nombre, a la gente le salían muchos números "9". Claro que es algo que se puede hacer a un celular muggle sin usar magia, eso no es lo interesante. Lo interesante es que la chica justo iba a revelarle a un chico que le gustaba todo lo que sentía por él. Le envió todo un poema por mensaje, pensando que él vería su nombre. El le respondió que no sabía quién era, porque solo le aparecían muchos "9", pero que su enamorada era otra.

"Estuvo tan aliviada de haber podido averiguar aquello sin exponer su identidad, sin avergonzarse ante él, que le llevó la idea a dos chicos de Gryffindor que se dedican a crear chascos y objetos encantados, para que ellos lo desarrollaran e hicieran algo con eso.

-Sí, yo justo estaba mensajeándome con uno de ellos -dijo Fay, que oía la conversación desde su cama-. Si quieren puedo llamarlo, para que nos lo explique mejor. Digo, ya que estamos híper aburridas.

Se encogió de hombros.

-¡Genial! Llámalo.

Ella y su amiga se sentaron en la cama donde estaban y Fay videollamó al chico con su celular.

-Hola, Fred -saludó a la cámara, sonriente. Luego apuntó el teléfono hacia las otras dos chicas, y Hermione vio a Fred y a George allí, sonrientes y saludando.

-¡Hola, señoritas! -saludó George.

-¡Hola, Hermione!

-Hola, chicos -dijo Hermione, esbozando una sonrisa.

-Sí, Fay, como te decía, fue todo obra nuestra -explicaba Fred, que podían ver por medio de la cámara que estaba en su dormitorio, con George, ambos comiendo lo que parecían ser grageas de todos los sabores.

-Creamos la app en base a un sistema operativo muggle. No somos programadores ni nada, pero usamos magia y básicamente puedes hacer lo mismo con magia.

-Sí, algunos perdedores muggle pasan años estudiando para poder hacer estas estupideces que nosotros hacemos en dos minutos con la varita -dijo George.

-Lo interesante de la app es que juega con tu número, lo cambia y lo anula -dijo Fred-. De esa forma, tú le escribes un mensaje a la persona que te gusta. Tu enamorado, enamorada, aquella personita que te hace sentir ratitas en la panza, ¿me entiendes?

-Que te quedas mirando como bobo en los pasillos mientras te chorrea la baba -enfatizó George. Parvati reía de forma tonta, asintiendo.

-O sea que pone tu celular en función "anónimo" -dijo Hermione, cruzada de brazos.

-No es solo eso, pequeña Hermione.

-Sí, apuesto a que piensas que somos dos tontos que solo crearon una función que ya venía con la mayoría de los celulares.

-Jamás dije eso.

-Pude verlo en tu rostro -dijo Fred-. Pero no importa. Déjanos continuar, amiguita. Si te descargas nuestra app, verás que al mandarle un mensaje por ella a tu amor infinito…

-No tengo un "amor infinito".

-Claro que no -Fred le guiñó un ojo-. Verás que él solo recibe el mensaje de parte de alguien llamado "¿Amor Sí?" que es el nombre de la app. No revela quién eres.

-Él puede contestarte, y tener una conversación anónima contigo -explicó George-. Anónima para él, porque tú sí sabes quién es él, claro.

-O ella -puntualizó Fred-. Sea lo que sea que te guste, Hermione.

-Sí, quizás te gusta la galletita, no lo sé -dijo George-. O quizás el pepinillo.

-Pero no es el punto.

-No, el punto es que se pueden poner a hablar, pero cuando lleguen a los diez mensajes enviados, en total, el misterio se revela.

-Sí -dijo Fred-. Cuando llegan a los diez mensajes de conversación en total, el signo de pregunta desaparece en el nombre de la persona con la que hablas en tu celular. En lugar de decir, "¿Amor Sí?", pasará a decir una de dos cosas: "Amor Sí", o "Amor No".

-Si dice Amor Sí, quiere decir que tú también eras la persona que le gusta, el amor, el enamoramiento, lo que sea, de esa persona que te gustaba.

-¿Cómo sabe la app eso?

-Porque cuando recibes el primer mensaje, la app te obliga a registrarte -George guiñó un ojo-. Y, al regístrate, te pregunta quién es la persona que más te gusta en el colegio, tu amor, tu amada, amado…

-Entiendo el punto.

-Así que, cuando le escribes al tuyo, si él te había elegido, entonces la app te lo dirá.

-Pero luego de diez mensajes -dijo Fred.

-Sí, no puede ser instantáneo, o no tendría gracia.

-Si bien ya tenemos esa información desde que se registran, sería aburrido sin al menos diez mensajes compartidos entre sí.

-La idea es que uno le diga al otro todo lo que siente, en palabras, que se saque todo ese amor de su pecho y se lo transmita a la persona indicada. Si esa persona te había marcado como aquella que le gusta, al final dirá "Amor Sí", y entonces a ambos les saldrá el nombre de la otra persona en la pantalla. Se pueden considerar novios a partir de ese momento.

-Sí, eso está implícito -dijo George-. Nos hemos convertido, con esto, en los maestros del amor del colegio.

-¡Es genial! -dijo Parvati, muy emocionada-. Ya me imagino la cantidad de parejas que se armarán con esta app.

-Pero, ¿y si la otra persona no gusta de ti? -preguntó Fay.

-Entonces, te sale "Amor No" -dijo Fred-. Y la otra persona jamás sabrá quién eras. Tu identidad permanece oculta, y así nadie se avergüenza.

-Ni tampoco pierdes más tiempo gustando de alguien que no gusta de ti -dijo George-. Es la app que nació para salvar a los estudiantes de Hogwarts de los problemas de amor. Pusimos una base de datos con los nombres de todos los estudiantes desde primero hasta séptimo, de todas las casas. Por si no tienes el número de quien te gusta. Hasta incluimos fotos de la persona para que sea más visual.

-Robamos los registros de la oficina de McGonagall -dijo Fred.

-¿Antes de la cuarentena?

-Ehhh… Sí, claro… Antes -Fred revoleó los ojos.

Hermione se quedó pensativa, y no pudo evitar notar que le sudaban las manos.

¡Estaba tan nerviosa!

-Bueno, chicas, debemos irnos -dijo Fred-. Estamos trabajando en una actualización de la app. Es básicamente lo mismo, pero debemos arreglar un bug que hizo que Eloise Midgen figurara como una sex symbol y modelo de lencería internacional.

-No sé como rayos pasó eso -dijo George-. ¡Nos vemos, chicas! ¡No olviden dejarnos cinco estrellitas en el Store de apps!

Dicho eso, la conversación acabó. Fay y su amiga se pusieron a cuchichear en su cama, y Parvati le mostró a Hermione la app de Fred y George en el Store, para que se la descargara. Hermione lo hizo, y en ese momento una prefecta de sexto golpeó la puerta para avisarles que ya estaba la cena.

-Oh, rayos, tenemos que hacer todo el protocolo de desinfección.

Las cuatro se pusieron de pie y se pusieron a buscar sus varitas, para desinfectar todo el cuarto luego del ingreso de las bandejas de comida.

Mientras lo hacían, Hermione miraba la app, que se descargaba en su teléfono. Vio que Parvati empezaba a hablar con Laura, la mejor amiga de Fay, de algo no relacionado con la app. Aprovechó la distracción para sentarse en su cama y, ni bien terminó de descargarse su app, se registró, colocó el nombre del chico que le gustaba: "Harry Potter" y al instante un logo con la foto de Harry apareció en la pantalla, con la opción para escribirle un mensaje.

La chica empezó a escribirle un largo texto que fue brotando de su corazón a medida que su dedo tocaba la pantalla del teléfono:

"Harry, quiero decirte que me has gustado desde siempre. Desde que te vi por primera vez, he sentido por ti un amor incomparable con ningún otro que pueda imaginar".

Hizo una pausa, para comprobar que nadie estaba mirándola, y continuó:

"Nadie es tan valiente, bondadoso, buena persona, y atractivo al mismo tiempo…"

Harry, que jugaba al juego de la culebrita con su teléfono, mientras Ron y Dean comían la cena a toda velocidad, como hienas hambrientas, vio que una notificación aparecía en su teléfono: Al parecer, alguien le había enviado un mensaje por medio de una app llamada "¿Amor Sí?".

-Chicos, ¿alguien sabe qué es "Amor Sí"? -preguntó, tendido en la cama.

-Ah, sí, es genial -dijo Seamus, alzando la mirada-. Pero a mi me salió "Amor No". Maldita sea. Será la próxima, espero.

-¿Qué es eso? -preguntó Ron-. Suena como alguna tontería para niñas.

-De hecho, es el nuevo boom -dijo Dean-. Todos lo están jugando. En toda la escuela. Es simplemente sensacional. Te dice si tú le gustas a la persona que te gusta, sin que ella sepa tu identidad.

Dean explicó toda la dinámica de la app, y Harry la descargó a toda velocidad, intrigado.

-¿De verdad? Es que me enviaron un mensaje…

-¡¿Qué?! -dijo Neville-. ¡Genial, Harry!

-No entiendo.

-Si alguien te escribió -explicó Dean-. ¡Es que eres el amor secreto de alguien!

Ron rompió en carcajadas.

-Ya cállate, Ron -dijo Harry, ruborizado. Pero, entonces, una idea vino a su mente como un relámpago y una llama surgió en su pecho. -¿Será… Será…? ¿Será Cho Chang?

Ron abrió los ojos y luego rio más fuerte.

-Oye, no te burles.

-Sí, Ron, quizás es Cho Chang -dijo Neville-. Harry es el más famoso de todos nosotros, sabes que a las chicas les gusta eso. Podría ser que Cho le haya enviado un mensaje.

-Solo hay una forma de saberlo -dijo Dean-. ¡Respóndele! Luego de diez mensajes, lo sabrás.

-Genial, pero aún ni siquiera leí lo que me puso -dijo Harry, que estaba abriendo la app por primera vez-. Para registrarme, me pide poner el nombre de la chica que me gusta. Aquí va: Cho Chang. Espero que funcione. Bien, ya me dejó entrar. Ahora puedo leer el mensaje.

-Léelo en voz alta -dijo Ron, desde su cama, muy divertido.

-Bien… dice: "Harry, quiero decirte que me has gustado desde siempre…"

Eso lo hizo. Sin necesidad de que leyera nada más, los otros cuatro estallaron en carcajadas.

-Esto es genial -dijo Seamus, descostillándose de risa en su cama-. Con esto la cuarentena se hará mucho más ligera.

-Vamos, aún no leyó nada -dijo Ron-. ¡Sigue, Harry!

-"Desde que te vi por primera vez, he sentido por ti un amor incomparable con ningún otro que pueda imaginar".

Todos rompieron en carcajadas otra vez.

-"Nadie es tan valiente, bondadoso, buena persona, y atractivo al mismo tiempo. Tus ojos verdes son como fuentes donde quiero zambullirme, navegar en las aguas de tu piel, naufragar en lo más profundo de tus emociones…" Oh, Dios.

Ahora ya estaba hecho. Todos estaban en el piso, llorando de la risa. Dean golpeaba el suelo con los puños. No podían más. Harry estaba completamente rojo.

-¡Oigan! -se oyó la voz de Percy, desde el pasillo-. ¡Hagan silencio!

-¡Ven adentro a decírmelo, tonto! -le gritó Ron, riendo-. ¡Oh, cierto que nadie puede entrar a los dormitorios! ¡Qué mal para ti, Percy!

Percy hizo mucho ruido en su camino bajando las escaleras, con furia. Todos reían y lloraban de la risa.

-¡Vamos, Harry! -lo instó Ron-. ¡Di más!

-"Quiero que sepas que estás en lo profundo de mi corazón" -siguió leyendo Harry, totalmente avergonzado-. "Que mi amor por ti es enorme. Enorme pero oculto. Siempre he soñado con el día en que pudiera revelarte lo que siento. Pero jamás me he animado. Tu admiradora secreta".

-¡WOOOWW! -Ron empezó a aplaudir, con entusiasmo.

-¡Eso sí que es un mensaje de Amor Sí! -dijo Seamus, riendo a más no poder-. ¡Debes haber batido un récord, Harry! No creo que nadie haya recibido algo así aún.

-Vamos, no es para tanto -dijo él, queriendo restarle importancia, pero era demasiado tarde para eso.

-¡Tienes una gran admiradora, Harry! -dijo Neville-. ¿Quién creen que sea?

-¡Pues respóndele! -dijo Dean-. Solo diez líneas de texto, y lo sabrás.

-Solo lo sabrá si resulta ser Cho Chang -acotó Seamus.

-¿Creen que lo sea? -dijo Ron, algo sorprendido. Harry estaba totalmente nervioso, y empezó a responder los mensajes:

"Hola", le puso. Luego hizo un punto y aparte, para que contara como otra línea de texto: "Me pareció muy bonito lo que escribiste. De verdad veo que te gusto mucho."

-Vaya, qué estupidez -dijo en voz alta. Aquello que le había puesto era una estupidez. Si resultaba ser Cho, pensaría que le estaba hablando a un idiota. Decidió escribir otra línea de texto a continuación:

"Me intriga mucho saber quién eres. Puedo decirte que escribes cosas muy lindas, eres una gran poeta".

-Sí, eso está mejor.

-¿Ya llegaste a las diez líneas?

-Tranquilo, Ron, aún no. Tendré que esperar a que ella… Oh, vaya, ya está respondiéndome.

-¿Qué te puso? -preguntó Neville.

-"Gracias, es lo que surge de mi corazón cuando pienso en ti, Harry".

-¡WOOOW! -volvieron a gritar todos, haciendo escándalo.

-Puso punto y aparte -dijo Harry, emocionado-. Ya falta menos para las diez líneas de texto. Ahora puso "Todo es cierto y es lo que siento, y espero que tú sientas lo mismo por mí".

-Oh, vaya -dijo Ron-. Esa chica está loca por ti, Harry.

-Está demente -dijo Seamus-. ¿Oyeron eso de naufragar en no sé qué cosa de Harry? Sonaba como que quería meterse en sus tripas, nadar en sus jugos gástricos o algo así.

-Es poesía, idiota -dijo Harry.

-¡Oh, veo que Harry ha encontrado el amor! -Seamus empezó a reír a carcajadas, y todos los demás lo hicieron también. Harry lo ignoró.

"Gracias", le puso Harry. Punto y aparte. "Ya llegamos a las diez líneas. ¡Espero con ansias ver qué pasa!"

-Ya está -dijo-. Llegué a las diez líneas.

Todos saltaron de sus camas y se lanzaron de cabeza sobre la cama de Harry.

En donde, en una conversación normal, aparecía el nombre de la otra persona, aquí aún decía "¿Amor Sí?". Entonces, el texto empezó a moverse, con un efecto como de vibración, como generando suspenso…

-Vamos… Vamos, Cho… Que sea Cho… -dijo Harry, nervioso, aferrando las sábanas con fuerza mientras miraba su teléfono.

Entonces, el texto finalmente cambió:

"AMOR NO".

-¡Ohhhhhhh! -gritaron todos, haciendo mucho escándalo.

-No era Cho -dijo Neville.

-Claro que no era Cho, Cho es una persona normal, esta debe ser alguna loquita -Seamus hizo un ademán, quitándole importancia al tema, y volvió a su cama desganado, para ponerse a jugar un juego de guerra en su teléfono. Todos volvieron a hacer lo que hacían momentos atrás, perdiendo todo el interés por la admiradora de Harry y continuando lo que hacían instantes atrás.

El silencio volvió al cuarto, y Harry se quedó mirando la pantalla de la conversación, tristemente. El enorme "AMOR NO" bloqueaba el nombre de quien le había escrito aquello. Cerró la conversación, y se quedó pensando. Entonces, decidió que no debía darse por vencido. Aunque esos mensajes no hubieran sido de Cho, eso no quería decir que Cho no gustara de él.

Y solo había una forma de saberlo.

Harry abrió el listado de estudiantes de la app y enseguida encontró a Cho. Empezó a escribirle un mensaje, muy nervioso.

-¿Vas a comerte eso, Cho?

-No, toma -Cho le pasó el resto de su ensalada de calabaza a Marietta. En ese momento, vio que le llegaba un nuevo mensaje por la app de "¿Amor Sí?". -¡Oh, por fin! -dijo, en voz alta-. ¡Me ha escrito! ¡Cedric finalmente me ha escrito!

Se puso como loca, contestando el mensaje a toda velocidad antes de que la persona que le había escrito terminara de hecho de hacerlo.

-Tranquila, Cho -dijo Marietta, desde su cama-. Has recibido como cinco mensajes de Amor Sí en lo que va de la tarde. Debo decir que te envidio, ¿sabes? Debes gustarle a muchos chicos.

-Sí, pero hasta ahora siempre me sale "Amor No" -protestó ella-. Revisé varias veces la parte donde puedes escribir el nombre de quien te gusta, por las dudas Cedric hubiera quedado mal escrito o algo. Pero no, sí está bien escrito. No sé por qué tarda tanto en enviarme el mensaje. Pero ahora sí, ahora sí debe ser él. ¡Oh, mira lo que me puso! ¡Qué bonito!

-¿Qué te pusieron?

-Cedric me puso: "Debo decir que pienso en ti desde que ti por primera vez montada en tu escoba de Quidditch. Eres la chica más hermosa de todo el castillo." ¡Ay, Cedric! ¡Te amo tanto, hermoso mío!

-No creo que sea Cedric, Cho -dijo Marietta-. Él no escribe cosas cursis.

-¡Tú no lo conoces! -se enfadó Cho-. Cedric parece duro por fuera, pero es tan tierno y hermoso por dentro. Él… Oh… No es él. Me puso "Amor No". Rayos. ¿Otra vez?

-Te lo dije -dijo Marietta, comiendo su ensalada.

-No importa -Cho dejó el teléfono a un lado, pero luego volvió a agarrarlo-. ¿Sabes? No importa si no era él. Me cansé de esperar. Voy a mandarle yo un mensaje.

-¡Cho! -la reprendió su amiga-. ¡Te dije que no! ¡No puedes…!

-¡Tranquila, Mari! No sabrá que soy yo. ¿Lo olvidas? La app no revelará mi identidad a menos que él me haya elegido como la chica que le guste. Más le vale, o te juro que voy a su habitación y lo mato.

Cho empezó a escribirle un mensaje a toda velocidad, emocionada:

"Cedric, estoy loca por ti, ¿sabes?". Sí, ese era un buen comienzo.

-Cedric, tu celular vibró -dijo Anthony.

Cedric, que acababa de salir del baño, le dio una patada a una vieja Quaffle que había en el suelo, y luego de lanzarla rodando bajo la cama de uno de sus compañeros fue a buscar su teléfono.

-¿Qué esto? -dijo, desbloqueando la pantalla-. ¿Qué es "Amor Sí"?

-Oh, no -dijo uno de sus compañeros-. No te bajes esa porquería, Cedric. Toda la escuela está con esa basura.

Pero Cedric se lo descargó, sin comentarle más nada a sus compañeros, y leyó el mensaje que le habían enviado.

"No…", pensó, al leer lo que le habían escrito. "Esto no pudo ser escrito por la persona que me gusta".

Sin embargo, contestó los mensajes. Luego de las diez líneas de texto más aburridas que hubiera compartido con alguien por mensaje en su vida, la conversación terminó y un mensaje en la pantalla marcó: "AMOR NO".

Se quedó pensativo, mientras sus amigos apagaban las luces para dormir. En la oscuridad, su mente empezó a dar vueltas…

Y vueltas…

Y más vueltas…

¿Se animaba?

¿Se animaba a escribirle a aquella persona que le gustaba? ¿Se animaba a confesarle su amor, por medio de esa app anónima, a la persona que desde hacía años le quitaba el sueño, recordando las imágenes de cada vez que se cruzaban en algún pasillo, en algún aula?

Ya se había animado a escribir el nombre de la persona al registrarse. Solo debía dar un pequeño paso más, y confesarlo todo…

Decidió hacerlo.

-Rayos. ¿Quién demonios me escribe a esta hora?

De pésimo humor, Draco Malfoy tomó su teléfono de la mesa de luz.

-Es un muy mal momento para toda nuestra estirpe -decía en voz baja Theodore Nott, desde su cama, al chico que estaba en la otra cama junto a la suya, Blaise Zabini.

-Sí, lo sé -decía este-. Los sangre pura somos los que tenemos la magia más pura y perfecta, y por eso, lamentablemente, los predilectos del virus.

Mientras seguían hablando de eso, Draco puso la cara de asco más prominente que le hubiera nacido en toda su vida, al leer un mensaje totalmente homosexual de parte de algún chico, hombre, del colegio, confesándole su amor por medio de esa estúpida aplicación de moda.

¿Qué rayos estaba pasando con los alumnos de Hogwarts? ¿Era una broma de algún estúpido de Gryffindor, o de verdad un chico, hombre, gustaba de él? Leyó las palabras con mayor atención:

"Draco, gracias a ti he descubierto mi homosexualidad. En ti personifico todos los deseos más íntimos de mi cuerpo. Tengo que confesarte que he empezado a tener toda clase de fantasías eróticas contigo, y quiero conocerte. Quiero que tú y yo nos llevemos mejor juntos, si entiendes lo que digo."

El mensaje terminaba ahí. ¿Qué demonios esperaba ese psicópata que hiciera? ¿Qué le respondiera?

Ni loco. Jamás le daría la satisfacción de responder algo así de aberrante. No tanto por la homosexualidad. Más que nada, por lo estúpido de su escritura, tratando de sonar poético pero siendo redundante, simple y poco atractivo. De cualquier forma, no le gustaban los hombres, así que no perdería su tiempo respondiendo aquello.

Tampoco les diría a sus compañeros nada sobre aquello, o se reirían de él.

Sin embargo, una idea despertó en él.

¿Acaso…?

No. No podía.

¿O sí podía?

Al demonio. Estaban en cuarentena. Cualquier cosa era válida para pasar el tiempo, en esa aburrida y pequeña habitación en las mazmorras del castillo.

Decidió escribirle. Ella no sabía quién era él. Nadie sabría tampoco que él le había escrito, porque sabía que todo lo relacionado con esa app era totalmente anónimo. Su secreto estaría completamente a salvo. Y, de paso, podría finalmente saber si ella sentía algo por él también…

-Vaya, creo que recibí un mensaje -Luna se levantó de la cama y empezó a caminar hasta su celular, que había dejado en el suelo, más cerca de la puerta de entrada al cuarto.

Cuando llegó, deslizó sus dedos por la pantalla y vio que la notificación que había hecho vibrar el teléfono era en verdad una publicidad de Flourish y Blotts en forma de anuncio pup op: "¿Quieres algo para leer durante la cuarentena? ¡Te llevamos tus libros favoritos directo a la puerta de tu casa o a tu dormitorio de Hogwarts! Nuevo servicio de delivery de libros. Cuidémonos entre todos".

-Rayos, esta gente manda publicidades de todo -se quejó, mientras regresaba a su cama.

Ginny, que estaba acostada en la cama de al lado, con su teléfono también, vio que una notificación aparecía en la pantalla. Tenía un nuevo mensaje de "¿Amor Sí?"

Su corazón dio un brinco. Pero entonces miró hacia la cama de Luna, y se sintió extraña.

No. No era posible que la persona que le gustara le hubiera escrito. Seguro era alguien más.

Abrió la app y leyó el mensaje:

"Ginny, tú eres la chica que me gusta. Una parte de mí siente que, si alguna vez has visto la verdad a través de mis ojos, sabrá quién soy. Pero otra parte simplemente piensa que jamás podrías adivinarlo, porque jamás creo haber mostrado una sola señal de ello. Siempre me he comportado como si fuera solo un chico superior a los demás, un chico que te desprecia, igual que a muchos a tu alrededor. Pero en verdad siempre me has gustado, en secreto, y en el fondo. No tengo miedo. No tengo miedo de lo que los demás podrían pensar de mí si saben que me gustas. A pesar de que…"

-Vaya, esto es larguísimo -se quejó, al ver todo el enorme texto que había debajo-. No tengo ni ganas de leer tanto.

Ginny arrojó el teléfono a un lado, al tiempo que Luna alzaba la mirada hacia ella.

-¿Qué leías? -quiso saber.

-Nada -dijo ella, simplemente, con aburrimiento. -Parece que hay algún idiota del colegio al que le gusto.

-¿De veras? -dijo Luna, con curiosidad-. ¿Te escribió por esa nueva app?

-Exacto -dijo, de mala gana.

Fingió que se daba la vuelta para dormirse, pero en verdad se quedó pensando.

El mensaje estaba escrito en masculino. Por eso supo que la persona en cuestión no era quien le gustaba. Eso, y el hecho de que la persona que le gustaba estaba recostada en una cama a su lado, por lo que no parecía probable que hubiera decidido escribirle un mensaje por teléfono estando tan cerca, juntas.

¿Tendría algún día el valor para decirle a Luna que estaba enamorada de ella? ¿Podría confesarle que desde que la había conocido, hacía solo unos pocos meses, ese mismo año, había sentido inmediata atracción física y luego también emocional hacia ella?

Ella lo había logrado. Luego del fiasco romántico con Harry, Luna había llegado a su vida para despertar toda una serie de deseos y sensaciones nuevas que simplemente no sabía que ella, Ginny, como mujer, pudiera experimentar.

Un nuevo abanico de posibilidades con las que fantasear. Un nuevo mundo mucho mejor que el de los estúpidos hombres con los que había crecido a un lado. Sus hermanos, y luego Harry también, no habían hecho más que decepcionarla con el género masculino.

Sabía que Luna no le había escrito ese mensaje.

Pero quizás, algún día podría hacerle sentir eso a ella también.

Mientras tanto, Luna, en la otra cama, escribía un mensaje a su enamorado. El comentario de Ginny le había recordado que esa app existía, y que había pensado en hacerlo horas atrás.

Sería divertido.

-"Querido Ron" -leyó Ron en voz alta-. "Tú no me conoces. Creo." Vaya, parece algo lenta. De la cabeza, si me entienden.

Todos los demás en la habitación rieron.

-"Te conozco por medio de tu hermana. Ginny" -siguió leyendo-. "Soy de Ravenclaw. Bueno, quizás hasta te diga mi nombre, jejejej" Oh, rayos, detesto a la gente que dice "jeje", me parece tan idiota.

-¿De Ravenclaw? -dijo Harry, y se le revolvieron las tripas.

-¡CHO CHANG GUSTA DE RON! -dijo Seamus, y todos empezaron a reírse. Todos menos Harry.

-No me causa gracia -dijo Harry, cruzado de brazos en su cama, en la oscuridad.

-"Te he mirado algunas veces cuando estás con tu hermana. Aunque no pasas mucho tiempo con ella". ¡Pero claro que no paso tiempo con ella, es mi maldita hermana! Voy a escribirle, a ver si me dice quién es. Seguro es alguna tonta amiga de Ginny.

-Bueno, quizás podrían conocerse -sugirió Harry.

Luego de algunas bromas más, y de que Ron y su enamorada compartieran algunas palabras más, Ron anunció lo que se veía venir:

-"AMOR NO" -leyó Ron-. Sí, era obvio.

-¿Y a quién habías puesto tú en la persona que te gusta? -preguntó Harry, arqueando una ceja mientras miraba a su amigo con perspicacia.

-Ehhhh…Yoooo… -notoriamente nervioso, Ron miró hacia todos lados, avergonzado-. A nadie, a nadie. Aaa… A una chica de sexto. Una que tiene un cuerpazo. La he visto un par de veces. Pero no creo que la conozcan.

-Ah, claro -Harry miró a Ron con los ojos entrecerrados.

-Bueno, me voy a dormir.

Todos volvieron a recostarse y a hacer silencio.

Ron, sin embargo, encendió su celular bajo las sábanas, sin que nadie lo viera, y empezó a escribir…

"Querida Hermione, me gustas mucho. Siempre me has gustado. He querido decírtelo, muchísimas veces. Espero algún día poder hacerlo".

Aunque Hermione se sentía algo feliz de que alguien supiera que ella existía, y que inclusive gustaran de ella, no podía eliminar la amargura de haber descubierto que ella no era la persona que le gustaba a Harry. Le respondió al chico misterioso, por educación, y luego de diez mensajes el mensaje "AMOR NO" apareció en el chat.

Luego de eso, dejó el teléfono en la mesita de luz y se quedó sumida en penumbras, con nada más que sus pensamientos.

Todo eso de "¿Amor Sí?" había sido una buena distracción de todo lo difícil de la cuarentena que estaban viviendo.

Sin embargo, no podía evitar sentirse con una terrible amargura en el pecho ahora.

La oscuridad la envolvió y una lágrima cayó sobre su almohada.