Quería comentarles antes de empezar con el capitulo que creé un twitter para poder responder sus comentarios y hacer encuestas para que cuando dude de algo se los pueda preguntar ahí para ver que prefieren ustedes. Los comentarios los respondería según el nombre que tienen en fanfiction así que no tendrían que preocuparse por la privacidad. Me pareció una buena idea para que ustedes también puedan participar en esta historia. Si no les agrada la idea simplemente no sigan a la cuenta, entiendo que algunos pueden no estar de acuerdo. El usuario es ffmariasol187 y tengo una foto de perfil como verde agua con el título en ingles del primer capítulo del ladrón del rayo.

Disclaimer: Los personajes y la letra en negrita de más abajo pertenecen a Rick Riordan.

Tercera persona POV

Al día siguiente, poco a poco los semidioses se fueron despertando y se dirigieron a la sala de tronos, donde Hestia los esperaba con el desayuno.

Recién en esos momentos el hijo de Hades se dio cuenta que entre una cosa y otra había olvidado hablar con Thalia. Decidió que sí o sí antes de la siguiente ¿reunión? ¿juntada? ¿cita? con Will, hablaría con ella. Al mismo tiempo que decidía eso, Will se le acercó y comenzó hablarle como si fueran amigos de toda la vida. Muchos los miraron extrañados, sin embargo los hermanos de Will comenzaron a silbar provocando que Nico se sonrojara (lo que impactó aún más a los demás) y Will rodara los ojos.

Una vez terminado el desayuno, Katie Gardner se ofreció a leer, provocando que Travis Stoll sonriera con antelación al ver que podría mirar a la chica sin restringirse y escuchar su dulce voz.

-Capítulo II: Hazel -comenzó Katie.

Hazel no se había sentido tan feliz en toda su vida. Bueno, salvo quizá la noche del banquete de la victoria en el Campamento Júpiter, cuando había besado a Frank por primera vez,

Frank le sonrió a su novia y le dio un tierno beso en la frente.

pero estaba tan contenta como entonces.

-La alegras tanto como un caballo Frank, felicidades –dijo Leo entre carcajadas.

El aludido hizo una mueca pero comprendió a Hazel, quien lo miraba avergonzada.

En cuanto llego al suelo, corrió junto a Arión y le abrazo el pescuezo.

-¡Te he extrañado mucho! –pegó la cara al cálido flanco del caballo, que olía a sal marina y manzanas-. ¿Dónde has estado?

-No creo que te responda –dijo Hermes con una sonrisa.

Arión relinchó. Hazel deseó poder hablar el idioma de los caballos como Percy,

La mayoría puso una mirada triste al recordar todas esas veces que Percy hablaba con los pegasos y los calmaba, o cuando mantenía una conversación con Blackjack. Nunca nadie había prestado mucha atención a esos detalles, pero al faltar Percy cualquier mínimo detalle que les recordara a él los hacía sentir nostálgicos.

Mientras tanto, cierto hijo de Atenea rogaba porque las Moiras hayan escuchado su petición.

pero capto la idea general. Arión parecía impaciente como si estuviera diciendo: "¡No hay tiempo para sentimentalismos muchacha! ¡Vamos!"

-Pareces arreglártelas bien de todas formas –Poseidón le dedico una mirada aprobatoria y le sonrió. No como sonreía cuando Percy estaba sano y salvo, pero sonrisa al fin y al cabo.

-¿Quieres que vaya contigo? –aventuró.

Arión agachó la cabeza y se puso a trotar sin moverse del lugar. Sus ojos marrón oscuro brillaban de forma apremiante.

-Eso es un sí. –supuso Rachel.

Hazel seguía sin poder creer que estuviera allí. El caballo podía correr a través de cualquier superficie, hasta el mar. Había temido que no los siguiera a las tierras antiguas. El mediterráneo era demasiado peligroso para los semidioses y sus aliados.

-No creo que a Hedge le agrade eso de "aliados". –dijo Piper mientras miraba de reojo al entrenador, quien por suerte estaba muy entretenido hablando con un hijo de Ares como para haber escuchado la línea anterior.

Arión no habría acudido si Hazel no lo hubiera necesitado desesperadamente. Y parecía muy agitado. Cualquier cosa capaz de poner nervioso a un intrépido caballo debería haber aterrado automáticamente a Hazel.

-Algo me dice que no sientes miedo de todas formas –comentó Apolo.

Sin embargo estaba eufórica. Se había hartado de marearse por mar y por aire. A bordo del Argo II se sentía tan útil como un lastre. Se alegraba de pisar tierra firme, aunque fuera el territorio de Gaia. Estaba lista para montar.

-¿Montar qué exactamente? –los hermanos Stoll dijeron con una mirada pervertida.

-Oh cállense, muchachos tenían que ser –escupió Artemisa.

-¡Hazel! –gritó Nico desde el barco-. ¿Qué pasa?.

-¡Todo va bien!

Hazel se agachó e hizo brotar una pepita de oro de la tierra. Cada vez controlaba mejor su poder.

Hades tenía una mirada orgullosa en su rostro.

Casi nunca aparecían ya piedras preciosas a su alrededor sin que ella lo deseara, y sacar oro del suelo era fácil.

Thalia rodó los ojos.

-Oh, sí, súper fácil.

Le dio de comer a Arión la pepita, su comida favorita. A continuación les sonrió a Leo y a Nico, que estaban mirándola desde lo alto de la escalera treinta metros por encima.

-Arión quiere llevarme a alguna parte.

Los chicos se cruzaron miradas nerviosas.

Jason negó con la cabeza.

-Mala señal.

-Ah… -Leo señaló al norte. –Por favor, dime que no te va a llevar allí.

Hazel había estado tan centrada en Arión que no se había fijado en las perturbaciones.

-¿Perturbaciones? –dijo extrañada Deméter.

A un kilometro y medio de distancia, en la cima de la siguiente colina, se había acumulado una tormenta sobre unas antiguas ruinas de piedras: tal vez los restos de un templo o una fortaleza romana. Una nube con forma de embudo descendía serpenteando hacia la colina como un dedo negro.

-Eso no suena nada bien –dijo preocupada Perséfone.

Hazel notó un sabor a sangre en la boca. Miró a Arión.

-¿Quieres ir allí?

Arión relinchó como diciendo: "Ajá".

-Por supuesto –bufó Piper.

Bueno… Hazel había pedido ayuda. ¿Era esa la respuesta de su padre?

Esperaba que la respuesta fuera afirmativa, pero percibía algo en esa tormenta que no se debía a la intervención de Plutón, algo siniestro, poderoso y no necesariamente amistoso.

-Mierda –dijo Nico.

Aun así era su mejor oportunidad de ayudar a sus amigos, de dirigir en lugar de seguir.

Se ciñó las correas de su espada de caballería hecha de oro imperial y subió a lomo de Arion.

-¡No me pasará nada! –les gritó a Nico y a Leo-.

-Eso espero. –dijeron los aludidos junto con Hades, Perséfone y Frank.

No se muevan y espérenme.

-¿Cuánto? –preguntó Nico-. ¿Y si no vuelves?

-Cuanto optimismo Nico –dijo con una sonrisa Will.

-Oh cállate-dijo intentando no sonreír Nico.

Will se acercó y se sentó a su lado ignorando olímpicamente todas las miradas que les dirigieron. Nico lo miró sorprendido pero no se quejó.

-No te preocupes, volveré –prometió ella, confiando en que así fuera.

Espoleó a Arión y atravesaron como un rayo los campos, dirigiéndose de cabeza al tornado.

-Fin del capítulo-dijo Katie.