¡Hola! Aquí reportándome después de mucho mucho tiempo para traerles un pedacito de Adrinette.

Les mando un abrazo muy grande a todos, esperando que no la estén pasando tan mal con la cuarentena.


Guía impráctica de un mentiroso compulsivo

Todo comenzó en una pijamada a la que Marinette no había asistido. La conversación que había empezado con la más reciente pelea de los superhéroes locales, rápidamente se desvió hacia el tema de las almas gemelas.

"Te digo, niña, Adrien es el alma gemela de Lila" había mencionado Alya por segunda ocasión, pues la primera no parecía haber convencido a una desconcertada pelinegra "Dice que desde pequeña soñaba con un niño rubio, y a su mamá la transfirieron desde Italia unos días después de que apareció su marca, ¿no es increíble? ¡Tiene que ser el destino!"

"No lo sé, Alya" interpuso tranquila, pero firmemente. Una cosa era mentir para llamar la atención, pero hacer ese tipo de afirmaciones para salirse con la suya era otra muy diferente. Sabía que su intención era convencer al chico de salir con ella, y si la noticia llegaba a los oídos de Gabriel Agreste, había una posibilidad muy alta de que lo consiguiera "Si eso fuera cierto, Adrien nos lo habría mencionado antes".

"Amiga, yo te adoro, pero no puedes dejar que tus celos se interpongan entre la sabiduría cósmica del universo, y sabes que el universo nunca se equivoca. Además, Adrien siempre ha sido muy reservado con el tema de su alma gemela" Marinette frunció aún más el ceño, no era la primera vez que su supuesta mejor amiga defendía a la nueva estudiante por encima de ella "Ya encontrarás la tuya".


La noticia no había tardado en llegar a los oídos del joven Agreste, pero su naturaleza apacible lo limitó a ignorar los rumores, a pesar de los incesantes esfuerzos de la italiana por convencerlo de que estaban hechos el uno para el otro.

De no haber sabido la verdad sobre Lila desde el principio, quizá lo hubiera convencido de que era su alma gemela, muy a su pesar, si era honesto consigo mismo.

Un escalofrío recorrió la espina dorsal del rubio ante la idea.

Cierto día la castaña entró al aula, dejando caer su bolso al piso y quejándose de manera forzada para dirigir la atención hacia su antebrazo.

"¿Qué te sucedió, Lila?" Preguntó una consternada Mylene, que se acercó de inmediato a auxiliarla.

"Oh, ¿esto?" Comentó la aludida, posicionando su brazo para que la rubia pudiera echar un vistazo y alzando la voz lo suficiente para atraer la atención del resto de sus compañeros "No es nada, supongo que Adrien se lastimó, ya saben, cosas de almas gemelas".

Adrien puso los ojos en blanco, dándole la espalda todo el tiempo y maldiciendo entre dientes. Jacques había impactado la punta de su florete con más fuerza de la necesaria en la práctica de esgrima. Seguramente la chica lo había espiado y determinado que le dejaría un moretón, pero eso había sucedido el viernes, y durante el fin de semana su brazo tuvo tiempo suficiente para sanar, una tenue marca lilácea era el único remanente de su lesión, contrario a la vibrante mancha de púrpuras y verdes que cubrían un tercio del brazo de la chica.

El vendaje que llevaba era meramente preventivo. Bastaría con retirarlo para probarle que no se trataban de la misma herida. Pero razonó que la chica inventaría una excusa para contradecirlo, y no queriendo armar una escena, se limitó a quejarse en silencio.


Pronto todos en el grupo, e incluso uno que otro reportero, comenzaron a cuestionar las acciones de Adrien. En la mente de sus compañeros la idea de rechazar a tu alma gemela era tan aberrante, que comenzaron a armar esquemas complicados para forzar al rubio a interactuar más con la pobre chica.

Y Lila disfrutaba cada segundo.

Tanto, que cierta tarde, el día anterior a la salida en grupo que sus amigos habían organizado, se tomó la molestia de rastrear a André, el heladero, por todo París.

"Oh, señor, me da mucha vergüenza, pero necesito pedirle un favor" la italiana dijo con voz perfectamente actuada "hay un chico, mi alma gemela, estamos pasando por un momento difícil. Mañana voy a regresar con él y espero que usted me pudiera ayudar a hacerle ver que estamos hechos el uno para el otro"

"Jovencita, estoy seguro que, si de verdad están hechos el uno para el otro, mi helado hablará por sí mismo"

"Pero eso es lo que temo" sus ojos se llenaron de lágrimas ensayadas y se abrazó a sí misma, "Hay una chica que le ha estado mintiendo, le dice que ella es su alma gemela y él ha comenzado a creerle… no sé qué hacer".

Su sollozo, que incrementaba con cada palabra, terminó por convencer al confundido heladero, que le ofreció un pequeño barquillo con helado y le prometió que le ayudaría a recuperar al amor de su vida.

Al día siguiente, Adrien no pudo ocultar su desconcierto (y algo de enojo) cuando André le entregó una copa con una bola de helado de mandarina, una de café y una de limón, no sin antes desearle suerte con la dulce jovencita que "sólo quiere lo mejor para él".

"Lo ves, Adrien" Lila se recargó en su hombro mientras llevaba una cucharada de su helado de melocotón y pistache a su boca "Todos pueden ver que somos almas gemelas, excepto tú"

Quizá lo único de acertado que tenía su helado, era que, no sólo era una combinación desagradable, sino que también era tan amargo como Lila.


Sin embargo, la cereza del pastel sería el pequeño tatuaje que la chica había tardado más de tres horas en dibujar cuidadosamente sobre su hombro frente al espejo de su habitación, tomando pequeñas pausas para descansar su cuello.

Quién diría que haber sido contratada como modelo para la marca Agreste tendría más de un beneficio, pensó, mientras miraba de nuevo la fotografía en su teléfono, que por pura "fortuna" logró capturar en el estudio mientras vestían a Adrien para su próxima sesión, dando los últimos toques a la réplica en su espalda y sonriendo satisfecha con el resultado.

El material impermeable de la pintura le permitiría tenerlo por algunos días, así que aguardó paciente al mejor momento para mostrarlo. Y gracias a la representante de clase, no tardó mucho.

"Si de verdad te importara Adrien, podrías ver que lo haces sentir incómodo con todos esos rumores" dijo irritada la pelinegra desde su lugar, después de que Madame Bustier saliera temporalmente del aula y Lila aprovechara para discutir con Rosita lo contento que estaba Gabriel Agreste de tenerla como nuera "No importa cuánto lo repitas, jamás serás su alma gemela".

Un grito ahogado colectivo se escuchó por todo el salón y por un segundo Marinette alcanzó a observar la furia en los ojos de la chica, pero antes de que Alya pudiera intervenir, la italiana se levantó de su asiento y avanzó al frente del grupo.

"Oh, Marinette, sé que es difícil para ti escuchar esto" un leve sonrojo se extendió por las mejillas de la pelinegra, que esperaba Adrien no hubiera entendido a qué se refería Lila "No sé por qué Adrien se niega a aceptarlo... pero tengo pruebas"

Procedió a retirarse su blazer anaranjado para revelar en su hombro una pequeña mariquita amorfa rodeada por un aura negra.

"Si no me equivoco, Adrien tiene el mismo tatuaje, y puede negar que es mi alma gemela, pero no puede negar que tenemos una conexión escogida por el universo"

Es una mariquita!" Alguien exclamó. "Es hermoso"

"Lo sé, debe de ser porque Adrien es un gran fan de Ladybug y ella es mi mejor amiga"

El rubio estaba furioso, no sabía cómo ni cuándo había descubierto su tatuaje, únicamente sus padres y Nathalie sabían de su existencia. Lila era astuta, y él había sido muy paciente hasta ahora, pero se estaba metiendo con algo muy íntimo y preciado ¿Y mentir sobre su lady? No si él estaba ahí para evitarlo.

El grupo se preparó para cuestionar a Adrien, Lila era dulce y gentil, y definitivamente no se merecía el desprecio del modelo. Pero antes de que llegara la primera pregunta, el rubio ya se encontraba al frente junto a la chica.

"Los dos podemos jugar a esto, Lila" La castaña se desconcertó por el tono del chico, pues estaba segura de que se había acercado a disculparse y consolarle "En primero lugar, no había escuchado de ninguna persona que tuviera más de dos tipos de conexiones"

"Sí las hay, pero son casos muy especiales" respondió tranquilamente, escuchando al menos a la mitad del grupo aceptando su explicación.

"En segundo lugar, no sé por qué te esfuerzas tanto en convencer a los demás de que eres mi alma gemela, pero te aseguro que no es verdad. Yo ya tengo un alma gemela".

Esa afirmación despertó la curiosidad del resto de sus compañeros, y por primera vez se cuestionaron si la nueva estudiante estaba diciendo la verdad.

El primer impulso de la italiana era preguntar de quién se trataba, pero eso significaría admitir que estaba mintiendo. En su lugar, más lágrimas brotaron de sus ojos.

"Me duele admitirlo, pero es posible que tengas dos almas gemelas, ¿sabes?" sugirió en voz apenas audible.

Adrien sonrió para sí mismo y extrajo con cuidado un pasador de seguridad de su bolsillo, y lo colocó justo sobre la punta de su dedo índice "Bien, si pincho mi dedo, aunque sea un poco, tú también lo sentirías, ¿no?"

La chica palideció al instante.

"No quiero que te lastimes, Adrien" dijo con falsa consternación (o consternación auténtica por su propio bienestar y no el del muchacho), estirando su mano hacia la del chico para retirarle el pequeño alfiler, pero fue muy tarde.

"¡Ouch!"

Aunque Lila agitó su dedo en un intento desesperado por mantener su teatro a flote, pero las miradas de todo el grupo se desviaron hacia la persona que se había quejado.

Una atónita pelinegra sujetaba su dedo índice, observando una pequeña gota de sangre formase en la superficie. El resto del grupo sólo podía observar con la boca abierta. Pero el más sorprendido era Adrien, que después del shock inicial comenzó a avanzar lentamente hasta el lugar de la chica.

Lila, por su parte, estaba preparada para argumentar que seguramente Marinette estaba actuando, pero Rosita y Alya se interpusieron en su camino antes de que tuviera la oportunidad.

"Marinette..." Adrien tomó la mano herida de su compañera y analizó su dedo, para luego mirarla directo en los ojos "..."

La aludida parecía haber perdido su habilidad para hablar.

"Yo..." Con las miradas aún fijas en ellos, Marinette le dio la espalda al muchacho y bajó el collar de su remera lo suficiente para que pudiera apreciar su marca.

Adrien, aún sin salir de su estupor, le imitó y la invitó a ver su propia marca que era idéntica. Aunque una parte de él había albergado la esperanza de que Ladybug fuera su alma gemela, definitivamente podía imaginarse enamorándose de Marinette. Y sin intercambiar más palabras, la envolvió con sus brazos, exhalando con alivio y escuchando en el fondo las felicitaciones de sus amigos.

Más tarde ese mismo día se encargarían de una furiosa y akumatizada Lila, y descubrirían más de un secreto, pero eso sería después.

Por el momento disfrutarían la felicidad de haberse encontrado finalmente.

FIN


¿Quién creen que tiene dos fics sin terminar pero promete hacerlo pronto? Igual espero que hayan disfrutado este drabble que me divirtió mucho escribir. Me gustan las historias en las que exponen a Lila y en el proceso Adrien y Marinette quedan juntos 3

Aclaraciones:

- Marinette si siente cuando Adrien se lastima, pero se lo atribuye a que es muy torpe.

- Ninguno de los dos sabe quién es su alma gemela hasta el final, y tampoco saben que son Ladybug y Chat Noir.

- Adrien casualmente tenía un alfiler en su bolsillo, porque.. bueno, plot.

Como siempre sus comentarios me hacen el día :) y ahora si me disculpan voy a regresar a la piedra de donde salí.