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Comenzó a llorar realmente, temblando incluso "Por favor" suplicó destrozada "Se mío…"

En cuestión de segundos su boca había vuelto a chocar con los de ella. Gimió en sus labios, sintió el salado de sus lágrimas y con ello puso fin a toda su época de tinieblas. Lloró con ella en ese beso, el dolor de su nariz desvanecido, su cuerpo únicamente siendo capaz de sentir el cuerpo de Lucy, su calor, su sabor, todo.

"No sabes cuánto miedo tuve" dijo sin aire al separarse un momento de sus labios, le dio un beso rápido y pegó su frente al de ella "Tanto miedo de haber arruinado todo contigo" confesó sintiéndose levitar.

Las manos de la rubia le recorrían el torso, el cuello, el cabello, inquietos subían y bajaban descontrolados "¿Es esto real?" preguntó incrédula, su voz temblando por el llanto, parecía que hasta tenia flema pero nada de eso la hizo ver menos como una Diosa para él.

"Te he deseado y amado desde hace meses" le repitió, sus propias manos necesitando recorrer ese cuerpo de ensueño "Cuando tú… yo pensé…" no encontraba las palabras, escuchaba su propio llanto "No quería que pensaras de mi lo peor" reveló sus miedos, perdió la vergüenza ante tan maravillosa mujer "Qué pensaras que mis emociones son superficiales, con Levy muerta, no quería que pensarás que solo buscaba no estar solo"

"Shh shh" lo intentaba callar dando besos por todo su rostro "No digas más, entiendo, entiendo" repetía. Se sintió estúpida y al mismo tiempo la mujer más feliz de la historia.

El hombre que amaba, le amaba también y no había nada más que pudiera decirse. Los hechos estaban allí innegables, totalmente al alcance de sus manos, iba a estallar de emoción si no se calmaba. Comenzó a reír, sorbiendo los mocos sin importarle nada, lo abrazó, lo besó y recorrió su cuerpo con sus manos, 'Si esto es un sueño, que nadie me despierte porqué lo mataré'

"Te he anhelado durante tanto tiempo que el corazón se me salía por los ojos" confesó.

"Te he esperado sin saber que siempre estuviste allí" dijo con esa voz ronca que adoraba "Fui tonto en no darme cuenta que estabas allí"

"Está bien, está bien" lo calmó con dulzura, sujetando su rostro volvió a llorar con algo de pena, se mordió el labio inferior "No hay que negar el pasado"

"No lo niego Lucy, jamás" dijo enojado "¿Qué clase de hombre sería para ti si negará mi pasado? No, quiero ser un buen partido para ti Lucy, no quiero que te arrepientas de nada conmigo"

Tomó una bocanada de aire ante la impresión de sus palabras, ante el peso de estas y la realización de cuanto había pensado el Dragon Slayer antes de si quiera acercarse a ella, había ante puesto su bienestar, su seguridad y sentimientos para evitar de esa forma que ella alguna vez lo mire como algo menos.

"Eres tan estúpido algunas veces" dijo limpiando sus lágrimas y luego limpiando las de él "Solo tú pensarías de esa forma" negó con la cabeza y le dio un apretón en su nariz logrando que volviera a quejarse de dolor "Ya te había escogido como mío desde hace mucho, sabiendo que amaste a otra, que sufriste por otra" su voz perdió cuerpo, perdió volumen "Fui testigo de cuánto puedes amar a alguien… jamás seré como ella" confesó cerrando los ojos, apoyó su frente en su hombro, Gajeel la envolvió con sus brazos, besó su cabeza varias veces "No quiero ser su reemplazo y mucho menos quiero robar algo que no me pertenece" su voz se sonaba amortiguada por haberse escondido "Jamás me aprovecharía de alguien que está débil, mucho menos traicionaría a un amigo"

"No traicionas a nadie Lucy" dijo con mucho dolor "No eres el reemplazo de nadie, ni pertenezco a otra persona" le movió la cabeza para que pudiera verlo mejor, le acunó el rostro y ella aprovechó para restregar su mejilla en su palma "No quiero perderte…"

Lucy le sonrió con ternura, a pesar de todo el desastre que había por el evidente llanto, ella lucía encantadora, notó que su cabello tenía manchas rojas por culpa de sus caricias pero nada, no había forma de que dejara de verla como el ser más hermoso.

Probablemente él este luciendo como un pedazo de basura ahora mismo pero ¿Qué importaba? La mujer de sus sueños estaba entre sus brazos, acababa de decirle que lo amaba y que todo este tiempo estuvo lidiando con los mismos temores y culpas que él.

"Tendrás que esconderte muy bien si piensas que podrás librarte de mí Redfox" dijo con burla, se limpió con el dorso de su mano la nariz "Aun así te encontraría"

Se tuvo que reír con ganas ante sus palabras "Algo me dice que eres tú quien debería huir" le dio un beso en la nariz "Pero dudo que vayas a poder caminar mañana"

Sus mejillas se sonrojaron pero salvo ello, no hubo temor o timidez en ella "Oh Gajeel, te crees tan experto" se pasó la lengua por los labios y su cerebro hizo corto "Pero no sabes con quién estás jugando"

Y no lo dudaba, Lucy tenía más confianza en su belleza que muchas otras mujeres, era pícara y nunca pensaba más de dos veces en utilizar aquellos encantos naturales que se les fue dado, para sacar provecho de algo.

Su personalidad multifacética era lo que lo había atraído. Era un remolino de emociones que en casi todos los aspectos, predominaba la pasión. Ella vivía apasionada por todo.

"Entonces enséñame" la desafió con una sonrisa de lado.

Con ello comenzó la sesión de lujuria. Meses de haber contenido sus sentimientos ahora daban su merecido fruto. No podrías diferenciar cual brazo era de quién o quién hizo qué primero.

Un momento Lucy estaba en su regazo, al siguiente la tenía empotrada contra el sofá. Al segundo siguiente Gajeel terminaba en el suelo con una bella rubia encima suyo quitándose la camiseta.

Traía la ventaja de estar casi sin ropa pero oh, a la rubia le encantaba hacerle ver que la ventaja era de ella, pues su deliciosa piel seguía bajo la tela y lejos de su alcance, cada que intentaba quitarle algo, ella le daba una palmada en la mano para detenerlo.

Le gruñía retador queriendo tomar el control y el mando de la relación pero Lucy nunca se daría por vencida. Sumisa mis pelotas, está mujer era una bestia. La amaba.

Luego de una larga tortura, la maga estelar estaba finalmente como vino al mundo y los papeles se cambiaron, ella suplicaba por sus caricias, por su cuerpo y él le hacía esperar. Venganza, dulce venganza.

Si bien quería enterrar su miembro en ella de una santa vez, quería escucharla gemir, quería escuchar sus suplicas, quería hacerle entender, que desde ahora en más, él era su hombre y por tanto nadie más podría tenerla.

Sus manos sujetaban sus caderas, su boca succionaba su pezón o le lamía la piel entre ambas, ella se contorsionaba e intentaba moverse de forma que haya un roce entre ambas partes pero la tenía bien sujeta.

"Gajeel… por favor" suplicó con aquella melodiosa voz.

"¿Por favor qué Coneja?" preguntó notando su autocontrol escaparse de entre sus manos.

"Hazme tuya…" dijo tan segura, tan firme, tan apasionada.

Se metió a su cuerpo de un solo movimiento y subió a su cuello para morderla. Ella no gritó de dolor, gimió a todo lo que sus pulmones daban y su orgullo creció hasta los cielos. Se sintió más hombre que el estúpido Elfman, más fuerte que el rayito Laxus, sintió el placer de ganarle la partida a Natsu.

Comenzó el mover de sus caderas a todo lo que podía, Lucy se aferraba a su espalda arañando su piel con aquellas uñas bien cuidadas que ella tenía, incapaz de menos, también clavo sus dedos en la piel que podía. Besaba o mordía sus labios con falta de tacto.

Ambos eran unos animales buscando sacar provecho del otro. Nuevamente sacando fuerza seguro de sus espíritus, Lucy logró voltearlo, ahora ella encima suyo, comenzó a mover las caderas tal como su cuerpo le pedía, sus pechos saltando con cada movimiento, una visión seductora que grabaría para siempre en su memoria.

Al cabo de unos minutos, ella perdió energía, por tanto atrajo su cuerpo a su pecho y terminó el trabajo por ella. Logró llenarla donde más quería, sintiendo sus paredes envolverle hasta el alma.

Se quedaron en el suelo recobrando la respiración, buscando volver a tocar tierra luego de haber salido volando en cuestión de minutos. Cuando al fin sintió que el corazón de ella no iba a estallar, la cargó cual novia y la llevó a su cama.

La recostó con cuidado y se fue por una toalla al baño "¿Dónde diantres pusiste las toallas mujer?" gritó desde dentro para luego salir a verla.

"Las he lavado todas el otro día" respondió poniéndose de pie "¿En serio ni si quiera fuiste capaz de guardarlas donde se debe?" dijo enojada, se arrodillo en frente a su ropero y como por arte de magia, saco una toalla "¿Ves?"

"Escondes las cosas todo el tiempo" se quejó tomando la toalla de entre sus manos, se agachó frente a ella y con un golpe suave en su rodilla le dio la orden de que abra las piernas "Antes de que tu llegaras sabía dónde estaban mis cosas"

"¿Te refieres a tu sistema de 'Deje caer la toalla al costado de la bota derecha'?" dijo haciendo un movimiento con sus manos e intentando imitar su voz.

"Lily nunca mueve mis cosas" respondió poniéndose de pie y volviendo a cargarla hasta la cama.

"Me sorprende que Lily haya podido vivir contigo hasta ahora" dijo mirándolo acusadora "Su cuarto esta mejor cuidado que el tuyo"

Chasqueo la lengua como respuesta y se acostó a su lado, la atrajo a sí y comenzó a acariciar su cabeza "Lily es un desastre cuando quiere" afirmó con celos "¿Lo haz visto comer Kiwi?"

Se quedó callada unos segundos "Vale, te doy la razón en eso" aceptó a regaña dientes "Pero igual eres un desastre Redfox"

"Sí, sí lo que tú digas Coneja" respondió a las finales queriendo terminar la pelea "¿Qué quería la Demonio conmigo?

"¿Uhm?" respondió confundida alzando la mirada "¡Oh, cierto!"

Se puso de pie y le estiró de una pierna para sacarlo de la cama "Tenemos que ir al gremio"

"Tranquila mujer, no corras" respondió tirando de su pierna para que le soltara.

Dio un pisotón al suelo con cólera "No estoy bromeando Gajeel, conoces a Mirajane"

Con esas palabras mágicas, Gajeel salió de la cama, la tomó de la mano y la guio al baño, ella comenzó a reírse, se ganó una palmada en el trasero cuando se metió a la ducha.

Siguieron discutiendo mientras se bañaban, peor aun cuando bajó a recoger su ropa, le ayudó a cambiarse y ella le dio mordiscos en las manos cada que decía algo estúpido. Siguieron discutiendo mientras caminaban al gremio tomados de las manos.

"¡Te digo que no pedazo de metal oxidado, las sábanas se cambian mínimo cada dos días!"

Silencio por parte de todos. Gajeel había abierto de una patada las puertas del gremio cuando ella comenzó a gritar. Se le subieron los colores al rostro y se escondió detrás de él.

"¡¿S-Sorpresa?!" gritaron confundidos todos.

"¿Pero qué mier-?" comenzó a preguntar pero fue callado por un golpe en la boca.

"¡Diablos Lucy! ¿Intentas matarme?" preguntó enojado sintiendo un sabor metálico en la boca.

"¿Acaso no te gustó la sorpresa Gajeel?" una voz tenebrosa provino de sus espaldas y sintió temor.

Salvado por algo superior a él, el resto de sus compañeros se acercaron a ellos para poder saludarlo.

"¡Feliz cumpleaños pedazo de metal!" gritó una emocionado peli rosado.

"No puedo creer que sigas sin tener mayor imaginación, cabeza de cerilla" respondió con una sonrisa de lado.

"No puedes pedirle demasiado, es Natsu después de todo" dijo Gray dando una palmada a su hombro "Feliz cumpleaños hombre"

"¡Hombre!" gritó alguien a lo lejos "¡Un verdadero hombre celebra su cumpleaños con sus compañeros!"

"Cállate animal" dijo una muy enojada Evergreen.

"Un momento" dijo alguien entre la multitud, todos pararon su algarabía y abrieron paso a la fuente de aquella voz.

Laxus se acercó con los brazos cruzados, le dio un leve olisqueo a él, todos tomaron una bocanada de aire sorprendidos, luego bajó la cabeza hasta Lucy y con enojo, lo empujó del pecho, no sin antes tomar a la rubia de la cintura y pegarla a su cuerpo "¿Tu problema rayito de mierda?"

El gremio era un silencio. "Nada, me pareció curioso que Lucy apestará a ti"

Un chillido por parte de todas las mujeres logró aturdirlo, a él a los otros dos Dragon Slayers presentes, subió su mano derecha para taparse un oído, no queriendo soltarla por completa.

"¡¿Cómo rayos pasó eso?!" gritó Natsu sorprendido, intento tomar de la mano a Lucy y él gruño en advertencia "Luce, ¿Qué rayos haces con ese pedazo de metal?"

"¡Natsu!" reprochó la rubia "No hagas preguntas estúpidas"

"Te voy a patear el trasero si le haz obligado a al…" se quedó callado en media oración, alzó una ceja confundido y luego lo vio reírse. Una vena comenzó a saltarle en la sien "¡Tu cara!" gritó apuntando su rostro "¡Luce te sacó la mierda!" declaró a todo pulmón.

El gremio entero comenzó a reírse y esta vez en serio quiso golpear al Dragon Slayer de fuego, justo cuando iba a responder sintió un aura maligna, tragó saliva y pidió mentalmente por qué el pobre saliera vivo.

Sintió pena por Natsu. Lucy estaba evidentemente molesta. Nunca era buena idea molestar a Lucy.

"Natsu…" dijo con fingida calma "Corre"

Antes de cualquier cosa, Nasu salió corriendo del gremio, la vio estar con los ojos cerrados, la cintura de la maga comenzó a brillar. Una mujer de cabellos morados apareció luego de un desello de luz "Hime-sama, ¿Castigo?" preguntó monótoma.

"Hora del castigo, Virgo" dijo con una sonrisa macabra.

El espíritu de la doncella con su semblante estoico, dio una reverencia y haciendo un hoyo en el suelo, desapareció de la vista de todos. La lastima y condolencia por el peli rosa se podía sentir en todo el lugar.

"¡Kyah!" chilló una peli blanca juntando sus manos al pecho "¡Se vienen los más hermosos bebés del mundo!" declaró a viva voz. El resto gritó emocionados como ella.

Lucy se quedó quieta como una piedra. Él comenzó a sudar frío. Su gremio era definitivamente, anormal.

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Fin. Perdónenme, tenía que sacarlo de mi sistema.