Este capítulo contiene muestras de una casi agresión sexual y traumas psicológicos. Se recomienda la distracción de lector.
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Hermione corrió y corrió mientras las lagrimas que empañaban sus ojos no la dejaban casi ver el trayecto, sus manos estaban aferrados a ellos como si eso detuviera que alguien la pudiera ver. Sus sollozos acompasados por la apresurada marcha retumbaba sobre todo el pasillo de Hogwarts, sus zapatos de medio tacón hacian mas ruido del que ella podía haber creido y su vestido rosa se enredaba entre sus piernas. El mismo vestido que había elegido especialmente para Ron, paso horas antes de decidirse. Primero se sintió emocionada, luego cansada y acomplejada y por ultimo se repitó que era una idiota por el nerviosismo que le acechaba solo por la elección de un vestido. Pero la opinión de él, para ella era muy importante.
Y le respondía de esta manera. Solo pudo fijarse en que Krum había sido quien la invitara al Baile de Navidad, y no el por su cobardía.
Hermione lloró y corrió por todos los pasillos de Hogwarts sin casi poder ver. Hasta que de repente, su cuerpo chocó contra algo.
Ella levantó la cabeza a la par que escuchaba que alguien le preguntaba si estaba bien, brazos de otra persona la rodeaban tímidamente por el impacto del choque. Sentía que temblaba. Los ojos del desconocido brillaron intensamente..
y ella se despertó.
(...)
Hermione caminaba por las calles muggles de Londres con la cabeza totalmente frita. Había dormido poco y muy mal la noche anterior. Sus pensamientos estaban en cualquier lado y tuvo que obligarse a tomarse una poción sin sueños que tenía en su departamento por si acaso. A veces llegaba muy cansada del Ministerio. El sueño la invadió de inmediato, aunque fuera tarde, y no se despertó hasta el otro día a las ocho. Se sentía extraña por el sueño que había tenido, normalmente las pociones evitan eso. Culpó a que tal vez era vieja, y su efecto se había reducido.
Al despertarse vio que en su ventana se encontraba una carta de Ginny, noto la particular lechuza color anaranjada, Hedwina. La carta solo contenía tres líneas, en la primera le devolvía los saludos y en las siguientes dos tenia instrucciones de donde encontrarse en una hora.
Por eso mismo, ahora Hermione se dirigía en dirección a los viejos almacenes "Purge y Dowse S.A" que, para los muggles, están cerrados hace años por reformas.
Al doblar la esquina se encontró con una visión directa de Ginny y Harry. Automáticamente su buen humor se elevó por los aires, como los había extrañado.
-¡Ginny! ¡Harry! -los saludo enérgicamente sonriendo- ¿como están?
-Hermione -sonrió calidamente Harry- muy bien ¿y tú?
-Bien, con mucho trabajo -resopló ella y se giro a su amiga para darle un abrazo- ¿como te sientes?
Ginny se revolvió.
-Un poco mareada todavía, la bludger iba muy fuerte -respondió con una mueca y miró a Harry- deberíamos entrar, se nos esta haciendo tarde.
Mientras Hermione se despegaba de ella casi frunció el ceño, la actitud de Ginny era muy extraña, casi como si no quisiera mirarla. Se anotó mentalmente hablar con ella. Pero y si.. ¿y si Ron le había contado algo? No quería tensiones entre ellas, ademas de que seguramente Ron le habría exagerado todo, como siempre suele hacer. Hermione todavía no había tenido la posibilidad de hablar con él, no había aparecido en su casa en días, se preguntaba donde estaría.
Harry encabezó la marcha a los almacenes. Caminaron entre los maniquíes del lugar hasta que llegaron a uno en particular, detrás de la ventanilla. Lo podían reconocer fácilmente ya que este era el único que llevaba puesto una túnica de nailon verde y las pestañas postizas estaban a punto de caerse. Ginny se acerco y susurró el nombre.
Hermione se hacía una idea de que hacían allí, pero no entendía muy bien porque la habían incluido. Se sentía de sobra. Pero si Ginny le había pedido que acudiera a la entrada muggle de San Mungo, ella lo haría sin titubearlo.
Al pasar, rápidamente se dirigieron a la cuarta planta: daños provocados por hechizos. Una cabellera roja los recibió al llegar.
-Ron -susurró levemente- ¿q-qué haces aquí?
El fulminó con la mirada a su hermana.
-¿Que hace ella aquí? Me dijiste que solo vendría Harry -masculló. La susodicha se encogió de hombros levemente y empezó a caminar entre los pasillos de la cuarta planta. Sin importarle. Harry y Hermione compartieron una mirada incomoda, definitivamente debería hablar con Ginny.
Ron, a su vez, se les había adelantado y estaba caminando a la par de su hermana, mientras le decía unas cosas que ella fingía no oír, hasta que de la habitación 404, donde se dirigían, salio una cabellera negra muy conocida. Seguía igual que siempre, sus ojos verdes y su tez pálida hacían notar las grandes ojeras que tenía en su rostro. Aquellas que comenzó a tener desde que se decidió por estudiar para ser medimaga, y una especializada.
Arrugó su nariz respingona al ver al cuarteto.
-Parkinson -dijo Harry.
-Potter -asintió hacia el- Weasley's, Granger -los miró, a Hermione con un poco mas de desdén, mientras afirmaba el agarre en el informe que tenía entre sus manos. Su desdén no paso desapercibido por la leona y casi que forma una mueca por respuesta, aun no olvidaba lo sucedido en Cabeza de Puerco. Se decidió por no responderle.
-¿Como esta él? -inquirió Ginny sin rodeos. Aunque en su cara se leía claramente la esperanza por oír buenas noticias.
Pansy suspiró.
-Por eso los llamé, -Hermione contuvo el aliento- sé, por las historias clínicas, que cuando lo ingresaron estaba en un estado mucho mas deteriorado del que está en este momento, se ha vuelto mas fuerte con el tiempo, sus heridas exteriores sanaron y su corazón esta estable, incluso lo he visto mover un par de dedos con el tiempo, pero hace rato que no ha vuelto ha hacerlo -explicó- han pasado siete años sin cambios bruscos, y todavía estamos tratando de encontrar la maldición con la que lo hirieron..
-¿Maldición? -la cortó Harry, ella volvió a suspirar.
- Sí -respondió- un hechizo no puede provocar tal daño como tiene él -los miro fijamente- he intentado ver quien le mando la maldición explorando su mente, pero no he encontrado mucho.. -se trabó mirando hacia un costado- con sus otros medimagos hemos llegado a la conclusión de que capaz no haya vu-vuelta atrás -su voz se quebró un poco y Hermione no entendía el porqué. Viró su cabeza al costado y vió que Ginny estaba derramando lagrimas silenciosamente. ¿Era posible que Parkinson tuviera sentimientos?- pero eso depende de ustedes si quieren seguir con el tratamiento, capaz mas adelante.. con los adelantos en medicina mágica.. -su voz se fue haciendo mas pequeña a cada palabra. Ginny tenia su mirada perdida- si quieren pueden pasar a verlo, pero no hagan mucho ruido, sus vitales se alterarían -asintió en su dirección y se deslizo hacia el costado, siendo interceptada por una enfermera inmediatamente.
Costaba aceptarlo, pero Pansy se había convertido en una de las mejores medimagas con las que San Mungo contaba. Eso no quitaba que como persona apestaba.
Hermione varias veces había entrado en esa habitación para acompañar a Ron, siempre se derrumbaba al ver la persona que yacía ahí dentro. No importaba lo que había pasado entre ellos, la castaña siempre lo consideraría por sobre todo un amigo, y eso es lo que un amigo hacía, lo apoyaba incondicionalmente.
Un click se escucho en el cerebro de Hermione en ese momento, cuando reparó en que aunque habían sido pareja durante muchos años, ella nunca lo dejo de considerarlo un amigo.
Al entrar, Ron se acerco directamente a la camilla y le tocó el pelo a su hermano, este se veía un poco mas viejo que la ultima vez que lo fue a visitar, aunque seguía manteniendo rasgos jóvenes.
-Fred.. -lo llamó Ron con lagrimas en los ojos, para luego girarse hacia su ex novia- siete años Hermione, siete -una lagrima se escapó de su ojo izquierdo- ¿cuando va a despertar?
Ella no dijo nada. Solo se acercó y lo abrazó. Uno de esos abrazos en los que se transmite seguridad, uno de esos que dicen "todo estará bien", aunque no fuera cierto, pero reconfortante. Uno que decía que ella estaría allí para ellos.
Detrás, Ginny formo una sonrisa melancólica, triste por ver a su hermano todavía en coma pero levemente feliz de ver a Hermione y Ron juntos. Este ultimo le había contado lo que paso casi al instante, por eso Ron no apareció en su departamento, había ido con Ginny en busca de ayuda. Y esta no pudo quedarse de brazos cruzados, sabia que su amiga estaba destinada a estar con su hermano. Lo sabía desde que la vió por primera vez.
-Hermione -la voz rota de Ron sacudió su oído- te necesito.. -suspiró- no puedes dejarme, no te vayas..
Todos los músculos de la leona se tensaron casi inconscientemente y contuvo el aliento. ¿Acaso el estaba manipulándola para hacer que se sintiera culpable?
No podía creerlo. Estaba atónita.
Así que optó por alejarse, dedicarle una sonrisa sin dientes e irse. Harry y Ginny la miraron con el ceño fruncido pero no les hizo caso, sino que siguió con su camino hacia el pasillo del cuarto piso. Necesitaba pensar, despejarse. Inmediatamente se le vino a la mente ir a Cabeza de Puerco para conseguir un poco de paz.. y unos tragos. Pero decidió no hacerlo todavía. Tenía un presentimiento raro. Ella jamas había recorrido los pasillos del cuarto piso de San Mungo, tan solo iba a la habitación de Fred Weasley, la 404.
416.. 417.. 418.. 419..
Se frenó.
420.
Una puntada enorme la sacudió de pies a cabeza y tuvo que frenarse. Se sintió mareada y con ganas de vomitar, su brazo derecho sintió una parálisis momentánea y se apoyó rendida en la puerta de la habitacion 420. El dolor de cabeza aumentó y se quedo sin aire en los pulmones, como si alguien le hubiera pegado fuertemente en el pecho. Hermione intentaba respirar, pero las grandes bocanadas que daba no le hacían efecto, comenzaba a asfixiarse, sus oídos se taponaron a la par que voces dentro de su cabeza comenzaban a murmurar un sin fin de cosas que ella no comprendía, una entre todas se hizo mas clara y de repente estaba viendo el pasillo del cuarto piso de San Mungo, pero parecía como si fuera muchos años atrás, era diferente.
-Fue un hechizo.. -murmuraba la voz- no-no se muy bien como paso, me fui un segundo y.. -la voz aparecía y desaparecía en su cabeza en el mar de murmullos.
A Hermione le costaba respirar.
-Por favor, por favor, despierta.. -no sabía a quien se dirigia aquella voz, si era de ella misma o alguien mas.
Sintió como alguien la tomo de brazo derecho y la sacudió.
-¡Señorita! -ella volvió a la realidad y notó como una enfermera había estado a su lado, zarandeandola y haciendo que se despegue de la puerta- ¿se encuentra bien?
Hermione volvió a respirar. Pestañeo varias veces para enfocar su vista.
Asintió, trago en seco y respondió:-Sí, creo que si.
(...)
Horas después Hermione se encontraba con un terrible dolor de cabeza, pero este no podía ser calificado como uno de los dolores repentinos que le acechaban. No. Este dolor de cabeza tenía nombre y apellido. Draco Malfoy.
-¡Ese pequeño hurón oxigenado! -farfulló tirando la carta, que le había mandado a su oficina esta mañana, al escritorio. Serena la miraba como caminaba de aquí para allá en el lugar, si seguía así seguramente haría un hoyo en el suelo; pensar eso hizo que sonriera un poco. Hermione hechaba humo por los oídos- ¡Yo sabía que no tenia que haber aceptado su propuesta! ¡Por Merlín! La próxima vez me haré mas caso.
Su secretaria no sabia si preguntar que era lo que decía la carta, la leona la había llamado hace cinco minutos y lo único que había hecho en ese tiempo había sido despotricar contra Malfoy.
-¿Me llamo, señorita Granger? -su tono de voz fue bajo y suave, como si le estuviera hablando a un león muy enfadado porque otro le robó la comida. Tal vez era un poco cierto eso.
Hermione giro su cabeza y fijo su vista en ella, por Merlin, se había olvidado que la chica estaba ahí. Pero nadie podía culparla, Draco Malfoy no era realmente un tema que se podía tomar a la ligera. Frunció el ceño y se tocó el puente de la nariz, en un vago intento de calmarse.
-Si.. eh.. esto -suspiró- necesito que le envíes una carta a Ron diciéndole que nos encontremos hoy en nuestro departamento a las ocho -asintió entendiendo- y que todo el papeleo nuevo que llegue, a partir de mañana, mandalo a Hogwarts -Serena, que había estado todo este tiempo escribiendo lo que su jefa pedía, se frenó y la miró.
-¿Hogwarts? -inquirió sorprendida.
Hermione suspiró.
-Malfoy quiere comenzar con los preparativos cuanto antes y para ello necesitamos estar allí -dijo mientras se masajeaba las sienes- Lamento el día que acepte su propuesta -rodó los ojos y luego recordó algo- ¿Ha salido un nuevo número de El Profeta?
Su secretaria hizo una mueca y se revolvió incomoda.
-Eh.. con respecto a eso.. -Hermione abrió los ojos como platos- salió hace menos de una hora, según mi contacto allí, esperaron a que pase el mediodía para que la gente se intrigue mas acerca de la noticia.. -su voz se fue apagando poco a poco, aterrorizada.
-¿Que noticia Serena? -había un tono de amenaza calmada en su voz, no hacía ella directamente, pero amenaza en fin. Estaba a un paso de entrar en pánico. La susodicha convoco el diario con un rápido accio y se lo tendió.
En primer plana se podía apreciar la foto de Malfoy entrando a su oficina, la cual en la puerta se leía claramente su nombre, Hermione Granger, sobre la placa de cobre.
Arriba de ella un encabezado enorme rezaba: ¡ESCANDALO!
Hermione comenzó a leer inmediatamente debajo de la foto:
Un nuevo Torneo de los Tres Magos invade Hogwarts, nos cuenta Tita Skeeter hija de la ex-directora del diario El Profeta; Rita Skeeter. ¿Será que esta vez el Ministro de Magia pueda mantener a todos sus participantes a salvo? ¿U ocurrirá otro desliz como la vez anterior? Según nuestras fuentes tenemos a la salvadora del mundo mágico, Hermione Granger, trabajando en la seguridad del torneo y controlando al Jefe del Departamento de Deporte y Juegos Mágicos; Draco Malfoy. Muchos no confían en esta dupla, pero "será mejor que nos metamos en nuestros propios asuntos y nos consigamos una vida" nos recomendó altaneramente el ex-mortífago mientras entraba apresurado a la oficina de la Señorita Granger. Creemos que para cerrar detalles del Torneo.
-Esa.. esa.. ¡Esa harpía! -chilló mientras abajo del texto observaba, mas chiquita, la foto en la que ella tenia puesta su mano en el brazo de Malfoy. Corazones y signos de preguntas aparecían y desaparecían de la foto- ¡Me las vas a pagar! -con un incendio no verbal Hermione prendió fuego el periódico entre sus manos- Si Ron llega a ver esto.. -cerró sus ojos, quedándose sin palabras para describir el sentimiento.
Probablemente ya lo había visto y conociéndolo se extrañaba que no hubieran edificios explotando. Necesitaba hablar cuanto antes con él, necesitaba aclarar todo antes que esto se le fuera de las manos. Sus ojos habían comenzado a cristalizarse ante el pensamiento de que tal vez fuera tarde y hubiera perdido a todos sus amigos, pero mas incluso le dolía saber que iba a terminar con el, aunque fuera lo mejor para los dos.
Abrió los ojos para recordarle a Serena que debía mandarle a carta a Ron así podía irse a hacerla y no la viera en su estado mas vulnerable, pero para ese momento ya se había ido. Hermione le agradeció mentalmente.
(...)
La castaña maldecía una y otra vez mientras cruzaba el límite de anti-aparición de la Mansión Zabini. Harry había llegado a su oficina agitado unas horas antes, diciéndole que la necesitaba para un trabajo de campo muy delicado. Habían habido ya varias denuncias acerca de sucesos extraños en la Mansión de los Zabini, pero cuando entraron nunca se imaginaron la cantidad de objetos prohibidos que había allí. Estuvieron horas realizando el inventario y confiscando todos y cada uno de ellos. Harry le había dicho que si Zabini no justificaba los objetos, estaría en Azkaban un buen rato, pero eso Hermione ya lo sabía, solo que su amigo uso esa excusa para comenzar una conversación y preguntarle por Malfoy.
-¿Por qué no me contaste nada, Mione? -en sus ojos no había prejuicios, simplemente curiosidad.
-Yo solo.. tu te habías ido a ver a Ginny.. todo sucedió tan rápido -respondió ella.
-¿Pero tu no quieres estar con Ron?
Hermione suspiró mientras miraba un copa de oro, la cual si bebías de ella podías quedar paralizado de pies a cabeza durante un mes. Lo anotó en la lista y siguió con los demás.
-Si quiero, quería.. -se corrigió- pero no me veo comprometida con él, no se porque siento que no puedo casarme con él. Lo siento Harry.
Este se quedo en silencio unos segundos hasta que murmuró:
-No es a mi a quien tienes que pedirle disculpas Mione, sabes que yo siempre te apoyaré, eres mi mejor amiga.
Hermione sonrió con un nudo en la garganta. Creyó que estaba sola, creyó que nadie nunca mas le hablaría, pero se olvido quien era Harry Potter, y el nunca deja un amigo a su suerte.
-Gracias Harry, lo haré -y con eso, dieron por finalizado el tema.
Hermione se olvidó de cuantas veces maldijo a Zabini por haberla retenido hasta las once de la noche catalogando sus objetos malditos, tres horas mas tarde de lo que le había dicho a Ron que esperara.
Pero a veces su trabajo requería pequeñas horas extra como estas.
Al cruzar el limite de anti-aparición, inmediatamente se desapareció a su departamento. La oscuridad chocó con ella cuando llego, no había signos de que nadie hubiera estado allí.
-Hermione -la llamó Ron, quien estaba sentado en un sofá cerca de ella, a la par que prendía la lampara de luz que estaba a su derecha. Saltó en su lugar al oír su voz, no lo había visto.
-Ron -respondió a modo de saludo e intento acercarse para verlo mas de cerca, ya que esa lampara solo le iluminaba el lado derecho de su cara, pero el inmediatamente leyendo sus intenciones levanto un dedo para decirle que no se mueva. Ese gesto la sorprendió.
-Querías hablar, -tomo un sorbo de lo que sea que contuviera el vaso en su mano derecha- pues habla -ella dudaba que fuera jugo de calabaza.
-Yo.. si.. -tartamudeó, se sentía débil, ¿acaso hoy también se había olvidado de comer?- tenemos que hablar -se arrepintió en cuanto las palabras salieron de su boca.
-Si, lo supuse -gruño levantandose del sofá para conseguirse mas wiskey de fuego- sobretodo por esa carta que tu asistente me mando, ni siquiera pudiste hacerlo tú -en el proceso para llegar al armario se chocó con una mesita ratona y casi tira un florero- y encima tienes la osadía de llegar ¡tres jodidas horas mas tarde! -dijo alzando la voz y estrellando el vaso contra la chimenea encendida, el fuego reacciono al alcohol inmediatamente y chispas salieron para todos lados. Hermione se encogió en su lugar en ese instante, pero cuando los ojos de Ron se vieron iluminados en el fuego Hermione se quedo sin aliento. Su mejilla izquierda estaba morada. Ahogó un grito.
-Lo siento Ron, estaba trabajando, Harry me llamo para ir a lo de Zabini y..
-¿Zabini? -se dió vuelta mientras reía sin gracia y sostuvo el nuevo vaso adquirido con fuerza- ¿A ese también te lo estas follando? ¿O es solo Malfoy? -escupió su nombre con asco, como si decirlo fuera una maldición de la que nunca se recuperaría. Ella cerró los ojos, el lo había leído. Jodida Skeeter me la vas a..- ¡Contesta!
Ella se sobresalto.
-No me estoy follando a nadie, Ronald, solo trabajamos juntos -respondió seria pero calmada, con si eso lo fuera a calmar.
-¿Ronald? -volvió a reír sin gracia- No te creo nada Hermione -dijo duramente y mirandola fijo mientras se tomaba todo un vaso de un tirón.
-¿¡Disculpa!? -sabia que gritar no haría las cosas mejor, pero ella no soportaría tal falta de respeto- nunca te he dado razones para desconfiar de mi Ronald, ¡así que créeme cuando te digo que entre Malfoy y yo no hay nada!
El no siguió peleando, solo se quedó ahí mirandola con el vaso de wiskey en la mano. Lucía aterrador. Quería prender una luz cuanto antes.
-Pero eso no es de lo que vine a hablar -soltó y se aclaró la garganta, tratando de ganar algo de fuerza y tiempo antes de decir lo que debía- creo que deberíamos tomarnos un tiempo para pensar...
El segundo del segundo vaso estrellandose contra el suelo la hizo frenarse.
-¿Deberíamos qué? -casi gritó- no, no, no, no, no.. Yo no necesito pensar nada, yo se lo que quiero -se acercó en grandes pasos hacia ella y la agarró de la cintura, antes de que la tomara ella ya podía sentir el olor de alcohol emanar de su cuerpo- te quiero a ti -susurró contra sus labios, estaba a punto de vomitar.
-No Ron, no lo entiendes -se mordió el labio con fuerza- me voy.
El abrió los ojos como platos.
-¿A donde? -su cara comenzó a ponerse totalmente colorada.
-A Hogwarts.. por el Torneo -su voz temblaba, tenia miedo. El agarre en su cintura se relajo- pero luego no voy a volver aquí, te dejaré el departamento si es lo que te preocupa.. -el la había soltado bruscamente, como si estar cerca de ella lo quemara, como dos imanes repeliéndose, su cara se puso mas roja aún y sintió como el mundo temblaba. De un golpe arrasó con todo lo que había en la mesa a su izquierda, rompiendo a su paso una fotografía de los dos.
-¿¡El departamento!? -chilló pateando una silla y haciendola mil pedazos, luego se giró y la miró. El era el doble que ella, sus hombros anchos y robustos no eran nada en comparación a su frágil espalda. Sentía que podía romperla a ella también. Y lo hizo.
Así que cuando la agarro fuertemente de la cintura y la estrelló contra la pared, no pudo hacer nada.
-¡No quiero el departamento! ¡Te quiero a ti! -el sabor a alcohol le causo repulsión cuando el la beso, intentó safarse, pero no la dejó. La tomó mas fuerte aún por la cintura y continuó besandola como si no hubiera un mañana. Sus manos se dirigieron al borde de su falda mientras le daba feroces besos en el cuello, dejandole grandes marcas a su paso. Ella estaba helada.
-No, Ron, para, para -le pedía ella, pero el parecía no escuchaba y seguía acariciando todo el cuerpo de Hermione, a cada paso que el daba con sus manos ella se estremecía del asco, el olor a alcohol la rodeaba y ella sentía que iba a vomitar, el tocó todo: su espalda, abdomen, brazos, piernas, pechos, la sujeto del cabello y la devoró ferozmente. De un tirón le quito la camisa, arrancandole los botones y siguió besandola- ¡Ron basta! -Hermione había comenzado a lagrimear. En su cabeza se repetía una y otra vez que esto no estaba pasando. Pero en realidad, si lo hacia, y al tenerla agarrada por los brazos ella no podía alcanzar su varita. Podía sentirla chocar contra el bolsillo interno de su lado derecho. El brazo de Ron intento meterse en las bragas de la chica y ella no lo aguanto mas, le gritó- ¡BASTA RON, PARA! -todo entrenamiento de auror no le había preparado para esto, era como si todo su conocimiento de magia no verbal se hubiera esfumado. Su cerebro le estaba fallando.
-¿Que carajos..? -escucho una voz a lo lejos- ¡Ella dijo basta! -grito la misma persona apareciendo de la nada y empujando a Ron. Inmediatamente ella cayó al suelo y comenzó a sollozar- ¿Que demonios crees que haces, comadreja?
Hermione intento enfocar su vista entre la oscuridad, pero esa era una voz que difícilmente no reconocería. Draco Malfoy la había salvado.
-Malfoy.. -escupió el otro parándose de golpe, pero Draco rápidamente lo detuvo con un incarcerous- ¡Suéltame estúpido idiota! ¿Que demonios piensas que haces aquí?
-Venía a darte tu merecido luego de hacerme esto -se señalo su cara, aunque Hermione no pudo ver muy bien que era, aún se sentía mareada- ¡Pero no contaba que te iba a encontrar a punto de violar a Granger!
-¿¡De qué!? -chilló el otro, intentando safarse de las cuerdas que estaban a su alrededor- ¡Estas loco, Malfoy! ¡Vete antes que te asesine!
-Estas demente, maldita cucaracha, te mataría yo a ti en este instante -su voz sonaba tensa y llena de rabia- pero no vales la pena, silencio.
Luego de que le haya lanzado el hechizo a Ron para que no pueda defenderse, Draco se giró para ver a Hermione. Tenía miedo de lo que podía llegar a ver. Sus ojos estaban cristalizados con el maquillaje corrido, su ropa y su pelo hechos un desastre, le tendió una mano y la ayudó a pararse. Su mano se sentía pequeña, delicada y fragil sobre la de el, sentía que podía romperse ante el mínimo apretujon, no podía entender como Weasley pudo haberle hecho algo así sin notar la clara desventaja que tenia ella sobre él, ¿acaso no sentía como si fuera de cristal?. Granger estaba temblando, sabía que no iba a empezar una conversación, menos viéndola en ese estado. Así que lo primero que se le ocurrió fue sacarla de allí. Al tenerla sujeta de la mano, canalizo la magia de su varita para poder desaparecerse dentro del departamento y ambos se fueron.
Al instante siguiente aparecieron en una estancia que reconforto a la leona ampliamente, se habían ido de la oscuridad helada que rondaba el departamento, para ser reemplazado por la calidez y luminosidad del hogar de Malfoy.
Draco tomó su cara entre sus manos y la obligó a mirarla.
-¿Estas bien, Granger? -inquirió. Sus ojos plata se veían realmente preocupados.
Ella quiso asentir, decirle que si y zafarse de su agarre, sentía como quemaban aquellos lugares donde el la sujetaba. Pero en lugar de eso, lo único que salió por sus labios fue un leve sollozo, uno que luego se convirtió en un torrente de lagrimas. Malfoy la rodeó con sus brazos y apretó fuertemente, consolándola. Ella hundió la nariz en su camisa y lloró. Su camisa se sentía suave y muy confortable, seguramente también muy cara, y ella estaba arruinándola. Lo que la hizo sentir aun mas estúpida.
-No te preocupes por mi camisa, Granger - le susurró al oído, haciéndola estremecerse y calmar un poco su llanto- no quiero ni pensar en lo que hubiera pasado si no hubiera llegado a tiempo, ¡demonios! ¡maldita comadreja! -la abrazo mas fuerte hasta que ella acompaso su respiración- ¿mejor?
-Si -su voz sonaba ronca de tanto llanto- Gr-Gracias Malfoy -nunca pensó que pronunciaría esas palabras.
Draco cerró sus ojos.
-Él.. -titubeó- ¿Esto ya había pasado en otra ocasión? -su ceño estaba fruncido y al abrir los ojos, la plata de sus irises se notaban preocupados. Contuvo el aliento. Al no responder inmediatamente, el asumió lo peor- ¿Acaso la comadreja ya había..?
-¡No, no! Ronald jamas había hecho algo así -su voz se quebró cuando dijo había- estaba ebrio, el..
-No te atrevas a defenderlo -estaba calmo, pero desprendía cierta autoridad- yo he estado ebrio muchas veces, pero no por eso le he puesto la mano encima a una mujer.. sin su consentimiento -añadió, formando una sonrisa de lado.
Y ahí estaba el Malfoy que ella conocía.
Inmediatamente después cayó en la cuenta de que estaban abrazados y se soltó de la manera menos brusca que pudo para que no viera sus mejillas sonrojadas.
-¡Por Merlín! -exclamó al bajar su vista y ver lo que traía puesto, o mejor dicho: lo que no traía. Aún conservaba su chaqueta con la varita dentro, pero su camisa rosa estaba toda abierta y estirada, sin ningún botón a la vista, dejando su sujetador en primera plana. La falda también estaba magullada, con el cierre bajo pero sin caerse, ya que por suerte era lo demasiado apretada para que sus piernas la sostuvieran.
Malfoy notó lo mismo que ella.. ¿desde cuando la sabelotodo usaba encaje?. Se dió una bofetada mental por estar viendo sus pechos, que no estaban nada mal..
Se dió vuelta.
-Vamos Granger, te daré algo de ropa y te indicare tu habitación para esta noche.
-¿Q-Qué? -ella se atragantó con su propia saliva, haciendo que Draco sonriera y se diera vuelta otra vez.
-¿No pensarás que después de salvarte dejaría que volvieras a tu departamento con la comadreja allí, verdad? -y sin esperar respuesta siguió caminando con ella a su paso. El tenía razón, además no estaba segura de poder contarle esto a alguien mas, de poder revivirlo y tener que aceptarlo al decirlo en voz alta. Estaba segura de que las palabras no saldrían delante de Ginny y Harry, incluso con Malfoy todo en sus preguntas estaba implícito, el lo entendía. Sus pensamientos habían estado en cualquier lugar mientras recorría los pasillos de lo que suponía que era la Mansión Malfoy y no se dió cuenta de cuando él se frenó a una habitación para abrirla, casi se da de bruces . Pudo frenar a tiempo. El no dijo nada al respecto y entró.
A pesar de que era la una de la mañana, el lugar era luminoso y cálido. Tenía una pequeña chimenea a la derecha con fuego producido por magia, una gran araña se lucía en el techo, imponente, y al rededor de la cama matrimonial , que estaba en el centro de la habitación, se encontraban pequeñas luces enroscadas como las que los muggles usan para decorar el árbol de navidad, solo que estas no eran de colores, únicamente blancas. Hermione se extrañó. Este no era el estilo de Malfoy, ¿para quién estaba hecha esa habitación?
-Antes de darte ropa -rompió el silencio- ven aquí, quiero verte -ella se giró con los ojos como platos y sus manos cubriéndole todo el pecho. Cuando lo hizo, pudo observar por primera vez a Malfoy, todo su labio del lado derecho estaba partido con sangre seca hasta su barbilla y totalmente morado. Su ojo del mismo lado no había corrido menos suerte. Ronald también le había hecho eso a él- ¡No, no, no quise decir eso! -la expresión de Malfoy la volvió a llamar de la tierra de sus labios partidos- Demonios, sonó jodidamente mal -ella frunció el ceño- quiero curarte las marcas, Granger -profundizó su ceño aún mas, él suspiró- mírate -acto seguido, señaló un espejo a su izquierda justo al lado de la puerta.
Cuando la castaña se miró, no se reconoció. Sus ojos se cristalizaron inmediatamente y fue imposible resistir que alguna lagrima cayera. Ella no era esto. Ella no era este espécimen débil que Ronald había creado. Ella no era todas las marcas que nacían desde su mejilla hasta por todo su cuello, llegando a la clavícula. No le importo que Malfoy estuviera, porque ella misma incluso no se sentía allí. Se quitó la camisa y chaqueta. Miró. Miró y miró, las lagrimas no cesaban. Ella no estaba ahí, se encontraba perdida dentro de su cuerpo. Cuando Draco la vió desvió la mirada hacia un costado y golpeó un puño contra la pared, ella deseaba hacer lo mismo, pero con Ronald.
-Esa Comadreja.. te juro que.. -los sollozos de Hermione lo interrumpieron, el se giro incómodo y lo primero que se le ocurrió fue abrazarla. Ella estaba pasando un momento jodidamente delicado y traumatico, su pareja de hace siete años la había marcado de por vida, y el no pensaba que era algo solo físico. Acarició su cabello tratando de reconfortarla y se llevo dos grandes sorpresas, la primera fue que al tocarlo lo sintió totalmente sedoso, tal vez la cantidad no afectaba la calidad como siempre pensó. Y lo segundo fue que eso realmente la calmó.
-Mi madre hacia eso para tratar de calmarme -confesó secándose las lagrimas.
-¿Donde esta ella ahora? -quiso saber. Ella esquivo su mirada y se mordió el labio con fiereza. El asintió comprendiendo que no quería hablar- Ahora voy a curarte Granger, así que quédate quieta.
Comenzó por su cuello, susurrando pequeños encantamientos para que estos desaparezcan. Luego se dirigió a su abdomen, Hermione se estremeció cuando sintió los dedos de Draco rozar su piel, pero el solo tenía ojos para ver las marcas de las manos de Weasley a los costados de su cintura, el la volteó un poco de cada lado para también observar su espalda, la cual tenía un par de rasguños y mas moratones, producto del agarre. Los hechizos que pronunció a continuación fueron mas fuertes, su piel sedosa había sido recubierta por los colores violeta y verde. El no podía imaginar cuanto dolor ella hubiera sentido al caminar y respirar. Weasley había malditamente estrujado una muñeca de cristal.
Sabía cuando termino que las marcas psicológicas que eso había dejado no serían tan fáciles de erradicar como las físicas, pero por algo había que empezar. Al instante después en que se incorporó, terminando de curarla, ella tomó su varita y le devolvió el favor, cerrando sus heridas. Ninguno de los dos habían salido ilesos ese día. Su varita temblaba pero los hechizos habían sido efectivos.
Draco suspiró agradeciéndole con la mirada y se dirigió a la cómoda cerca de la cama, saco una remera y un chándal para luego darselo a Hermione.
-Pontelos, aunque seguramente te queden un poco grandes -hizo una mueca. Ella los tomo.
-Gracias -aún se sentía mareada, no tenia muchas ganas de hablar, Malfoy había sido realmente amable, pero quería dormir.
-No hay de qué Granger -la miro- aún sigues pálida ¿te encuentras bien? -ella asintió- ¿te duele algo mas? -negó, el se puso serio- ¿comiste? -titubeó, ¿había comido? ladeo la cabeza, no estaba segura- lo sabia -refunfuño- haré que el elfo te traiga algo para.. -se frenó en seco cuando reparó en sus palabras, y al parecer ella también.
-¿¡Sigues esclavizando elfos, Malfoy!? -chilló con las pocas fuerzas que tenia, pero requirió demasiada energía, produciendole un mareo que Draco tuvo que salvar tomándole del brazo.
-¡Worff! -llamo e inmediatamente un elfo doméstico vestido en traje apareció, lo que le resulto extraño a la castaña.
-¿Llamo, mi Señor? -su voz era suave y aristocrática, sin ningún indicio de temblor producto del miedo.
-Si, necesito que le traigas algo para comer a nuestra nueva huésped, por favor -finalizo, el elfo asintió y se desapareció con un leve ¡Plop!
Hermione estaba boquiabierta- ¿Acaso el traía puesto..?
-Sí.
-¿Y sigue aquí?
-Sí.
-¿Y..?
-Si, Granger, le pago -rodó los ojos- cierra la boca que te van a entrar moscas.
Ella se sonrojó.
-Ve a darte una ducha y cambiarte antes de que tenga que curarte también de un resfriado -ella asintió y entro al baño privado con el que contaba la habitación, sabía que era poco probable que pillara un resfríado en tal cálido lugar y que el solo lo había dicho de forma políticamente correcta para sacarsela de encima. Aún no podía creer que estaba en la casa de Draco.
Este ultimo aprovecho el momento para salir un momento al balcón de la habitación y tener un poco de paz. Con un leve movimiento de varita conjuro su tabaco muggle, y lo encendió con otro. Al tomar la primer calada pensó en su padre, si lo viera en este momento.. se rió. Seguramente Lucius Malfoy lo desheredaría y quemaría del árbol familiar por ayudar a una sangre sucia. Pero los Malfoy's ya no eran esas personas, su padre había huido como una rata asquerosa luego de que lo sentenciaran a Azkaban, y su madre, otra cobarde, había huido en su busqueda, a ella no le importo un demonio dejar a su hijo de 18 años. No. Un día después de su juicio no había dejado ni una misera nota, ella solo se había ido dejando a Draco solo sin saber que hacer con su vida, tuvo que ingeniarselas por sus propios medios y luchar contra los prejuicios de su apellido.
Suspiro y tomo otra calada, pensar en ellos le daba una ira incapaz de controlar, el aún era el tonto que preparaba la habitación de su madre por si en algún momento volvía. Volvió a reír, sin gracia. Que estúpido era. Tiro el cigarrillo muggle por el balcón y encaró para entrar a la habitación. Para ese momento Hermione ya se había duchado, ella estaba cansada y solo quería dormir. Pero cuando Draco la vió ¡Demonios! ella solo llevaba puesta su remera, sin el chandal ¡Maldita seas, Granger! ¿Por qué tenia que tener unas piernas tan largas y finas? La remera solo le tapaba hasta por debajo del trasero, ella quedó de espaldas a él cuando se acerco a la cama y se estiró para abrir la colcha, haciendo que la parte de detrás de su camisa se levantara y pudiera asomarse su..
Carraspeó, dandole final a ese momento.
Rapidamente ella se dió vuelta, totalmente avergonzada e intentó estirarse la camisa para que le cubriera mas piel. Demonios. Esa camisa valía mucho mas que su mugroso departamento.
Alzó una ceja divertido.
-Granger, para, déja de estirar esa camisa -dijo, arrastrando las palabras- no quieres saber cuanto costó.
-P-Pensé que te habías ido, Malfoy -tartamudeó, aun incomoda- los chandal me iban demasiado grande -se excusó, aunque el no tenia ningún maldito problema con eso. ¡Joder!. Asintió, pero no dijo nada al respecto.
-Me voy a quedar hasta que termines de comer -afirmó.
-Creo que todavía tengo la capacidad de comer por mi misma -rodó los ojos a lo que el solo se encogió de hombros. Claramente no lo hacía, sino no estarían en esta situación, pero prefirió no hacer comentario al respecto.
Con un suave ¡plop! Worff apareció con un carrito lleno de comida, a la castaña se le iluminaron los ojos.
Draco conjuró una mesa para dos y comenzaron.
-Mañana le diré al elfo que vaya a buscar tus cosas -anunció el rubio mientras sorbía un poco de su copa de vino- ¿quieres algo en especial?
La pregunta la tomó por sorpresa, ella casi había olvidado el Torneo de los Tres Magos y Hogwarts con todo lo sucedido. El estar con Malfoy fue como si el tiempo se detuviera.
-No.. -negó, pero luego se acordó de algo- Perdona, si, un collar -el la miro inquisitivo, pensó que diría un libro o algo así- es dorado y redondo, si lo abre vera una foto mía de un lado y de mis.. padres del otro -soltó- lo demás no importa.
El asintió y se abstuvo de preguntarle nada de sus padres a Hermione, aunque la intriga le carcomía. ¿Qué era tan doloroso que ella no podía siquiera nombrarlos?.
Planeaba decirle a Worff que le trajera todo lo que fuera de ella, pero al menos así, sabría que darle primero.
Draco se levantó cuando ambos terminaron e hizo desaparecer todo.
-Buenas noches, Granger -dijo desde el marco de la puerta, listo para irse y viendo como se metía entre las sabanas.
-Buenas noches, Malfoy -respondió ella, y antes de que pudiera irse lo retuvo- ah, y.. ¿Malfoy? -el la miró a través de la tenue luz que emitía la chimenea- Gracias.
Tal vez Hermione no lo vió, ya que había cerrado los ojos, pero en la cara del rubio apareció una sonrisa. Una sincera.
Bueno muchachas bellas, como estan? Esta vez relamente quiero saberlo, diganme, como estan? Sus cosas? Su vida? Porque hay muchas muchas cosas que las mujeres pasamos y a veces callamos, no nos damos tiempo para reflexionar a cerca de la vida y seguimos simplemente. Dando por aceptadas cosas que nos pasaron. Cosas que, mas tarde, nos damos cuenta que no queremos recordar solo por el hecho de que "soy mujer, tengo que seguir como si nada hubiera pasado y armarme una buena vida"
asi que.. cuentenme, mandenme un mensaje.
Si incluso les gusta mucho hablar de sus sentimientos, y pensar acerca de cosas no muy lindas, pasense por mi historia pd: te quiero. Hace como mil años la escribi, era mas chica y diferente, tenia 15 años. Pero a veces encontramos la verdad en nuestro pasado. Y aunque capaz la haya escrito no muy bien, lo que refleja y te hace pensar esta bueno. No es fanfic dramione, pero responde a la pregunta ¿como están?
...
Disculpen si me puse melancolica pero después de dos copas de vino y de releer el fanfic para que quede lo mas posible a algo bueno que conozco, me pinta esto.
Espero sinceramente que les haya gustado, siento que no llego a transmitir la HERMOSA historia que hay dentro de mi cabeza, y todo lo que falta por venir.
En este capitulo tire una PARES de cosas que tienen muchisimo trasfondo, mas del que se imaginan.
Hoy revise la historia por completo en mi borrador y la inspiracion llego a mi por fin.
Asi que realemente espero que se queden a escucharme y a escuchar a Hermione y Draco, porque tienen muchisimo que decir.
Asi que gracias si llegaste a este punto de la historia, si al menos fue una la que me leyo voy a estar realmente agradecida.
Hacemelo saber, si querés.
Les mando un beso enorme bellas muchachas(o muchachos incluso), nos leemos en el proximo cap donde Draco y Mione llegan a Hogwarts.
Nos leemos!
Click next para que Draco te cuide, como si fueras una muñeca de cristal... ;) ;)
