Draco estaba inmóvil.

Sus ojos se sentían pesados, sus párpados aún más. Las extremidades le dolían y la varita yacía tirada en el suelo.

Su reflejo se distorsionaba en el espejo, no sabia si era producto de su mente o del propio espejo. Pero no podía moverse.

Había intentado con todas sus fuerzas no mirarlo, había seguido sus propias instrucciones y limitado a realizar los hechizos correspondientes. Sin dirigir sus ojos a su reflejo, a sus ojos del reflejo.

Pero falló.

El hechizo había salido mal y se vio. No había escapatoria. Tendría que volver a revivirlo, tendría que volver a sentir todo lo que sintió. Notó como su alma comenzaba a despedazarse poco a poco mientras que el corazón le latía abruptamente. Las manos le temblaban. Estaba hechizado por su reflejo en el Espejo de Oesed.

Él no podía. No podía recordar.. no debía.

Pero la vió.

La vió reír y su corazón se detuvo.

La vio, la sintió, su corazón volvió a latir..

Tomó su varita del suelo y susurro:

-Obliviate.

Su corazón se detuvo otra vez.


Al día siguiente Hermione se levantó cuando los primeros rayos de sol cruzaron la ventana, su cuerpo se sentía tenso y dolorido aunque haya dormido en el colchón y las sábanas más cómodas de su vida. La escena de ayer se repitió en su mente varias veces hasta que decidió no tocar el tema, incluso con ella misma. Todavía no estaba segura de pensar en Ron. No estaba segura de contárselo a Ginny o Harry. No estaba segura incluso de poder pensarlo sin llorar.

Se desperezó. Luego le preguntaría a Malfoy donde había comprado el juego de sábanas de seda, lo más probable era que no los pudiera pagar, pero soñar no costaba nada.

Worff apareció segundos después en el umbral de la puerta.

-Buenos días señorita, el señor Malfoy me envió por la noche a buscar sus cosas -informó- si quiere puede acompañarme así se asea.

Se sorprendió ante el gesto del rubio, asintió y lo siguió.

Bajaron a la primer planta, donde se había aparecido por primera vez, encontrándose con que ahora estaba llena de baúles y bolsos. Todas sus cosas. Si hubiera sido por ella no habría cogido ni la mitad de lo que tenía, no todo era indispensable, pero entendió que Malfoy lo había hecho para que no tuviera que volver a su apartamento. Le agradeció a Worff y se abalanzó hacia una bolsa color gris, tomó lo que necesitaba y se metió en el primer baño que encontró. Optó por ponerse una blusa color caqui con unos pantalones de vestir, los tacos que usaba no eran particularmente altos, pero le añadian un par de centímetros. Al salir del baño miró todo el espacio que ocupaban sus cosas y se empeño en reducirlo.
Conjuro un par de encantamientos de extensión indetectable y redujo sus baúles, para cuando solo le habían quedado un par de trastos Malfoy apareció en el umbral de la puerta. Solo llevaba puesto unos chandals. Joder, ella no podía negar que tenía un buen cuerpo.

-Una foto te duraría más, Granger -dijo con voz ronca. Recién se había levantado. Ella se sonrojo y siguió en lo suyo- Worff -ladró- ¿podrías traernos el desayuno?

-Por supuesto, Amo -dijo apareciendose y con un chasquido todo tipo de comidas aparecieron en la sala.

Ambos comieron en silencio, aunque Hermione no tenía particularmente mucha hambre. Ninguno de los dos tenía nada para decir y menos sabiendo que en unas horas estarían en Hogwarts realizando todos los preparativos. El rubio, a pesar de todas las discusiones que tuvieron en su oficina, no le había soltado ni un poco de información acerca de lo que iban las pruebas. Eso la tenía demasiado nerviosa. No saber con lo que iba a tener que lidiar, y mucho menos sabiendo que podrían competir niños.

-Ah Granger -la voz de Malfoy la sacó de sus pensamientos- había pensado en invitar otros colegios, además de Dumstrang y Beuxbatons, ¿que opinas tú?

Que pidiera su opinión la descolocó por completo.

-Eh, no estaría mal -dudó- pero no podrían participar, es decir, es el Torneo de los Tres Magos.

Malfoy rodó los ojos.

-Pero si tomamos el ejemplo de cara rajada, podríamos hacerlo de Cuatro magos, y esta vez sería legítimo -sonrió.

Hermione bufó.

-¿A qué escuela incluirías?

-Castelobruxo.

-¿La de Brasil?

Él asintió lentamente.

-Creo.. creo que esta bien -suspiró- un cambio no le vendría mal a nadie, además de que le quitariamos veracidad a Skeeter, ella habló de un supuesto Torneo de los Tres Magos, no Cuatro -sonrió al darse cuenta del rumbo de sus pensamientos, Rita no había podido con ella y su hija no sería la excepción.

Inmediatamente luego Draco comenzó a escribirle la carta al cuarto colegio, no sabrían si este aceptaría ya que desde que se fundó la competición nunca los habían invitado. Nunca fueron ni siquiera nombrados. Pero luego de unas palabras amables, cortesía de Hermione, y elogios de todo tipo pudieron armar la carta perfecta. No fallarían.

Kingsley se había decidido por mandarle una lechuza a Malfoy ese día, dándole ciertas instrucciones y reglas del Torneo. No había compartido mucho con la castaña, estaba inusualmente cerrado aquella mañana.
Al final de la carta el Ministro había incluido información crucial que Malfoy decidió compartir, el hablaba acerca de los polvos flu. Los nuevos encargos habían venido fallados y por precaución, hasta que no hicieran un control de daños de los que ya estaban en circulación, habían preferido cerrar todas las chimeneas y conexiones que existían. Seria un caos pensó Hermione. También mencionaba que un traslador con tan poca antelación sería muy difícil de conseguir, así que le recomendaba amablemente a Malfoy, a quien iba dirigida la carta, que tomarán el Expresso de Hogwarts para llegar. Hermione suponía que una carta con las mismas indicaciones le estaría esperando en su departamento, pero no correría el riesgo de comprobarlo. Malfoy la puso al corriente.

Por eso mismo ahora se encontraban ambos parados en la estación 9 ¾ esperando a que el tren llegara. Dos o tres personas merodeaban por el andén esperando lo mismo.

Todo estaba justo como lo recordaban, excepto por el aglomeramiento de gente, las paredes de ladrillo, las vías, los carteles sobre sus cabezas, conservado perfectamente como en su memoria.

Instintivamente Hermione encaró hacia el fondo del andén con Draco pisándole los talones, ambos llevaban su equipaje en grandes carritos.

-¿A donde vas, Granger? -inquirió girandola por el hombro con su mano. Ella se safó de un tirón y continuó caminando.

-No pienso compartir el vagón con nadie Malfoy -dijo de espaldas a él- y nadie elige los del fondo.

-Pero.. si no hay nadie -en su voz había un leve tono de burla, se estaba riendo de ella.

Hermione sonrió para si.

-No hay nadie porque no todos tienen el privilegio de que el mismísimo Ministro de Magia les avise que las chimeneas están cerradas -dijo mientras miraba como el tren entraba a la estación, sonrió nostálgica. Cerró los ojos cuando la onda expansiva de viento, que dejó atrás el tren al pasar por ella, la chocó. Había extrañado el olor a vapor y magia. Su pelo levemente recogido voló hacia todos lados y Malfoy la observo por el rabillo de sus ojos- en cuanto lleguen a sus chimeneas y se den cuenta que están cerradas comenzarán a aparecerse aquí -se giró para mirarlo y clavó sus ojos miel en él, no supo porque eso la hizo temblar. Le echo la culpa al frío. La leona le indicó algo atrás suyo y él miro. Efectivamente poco a poco se iba llenando y solo unos pocos venían hacia el final del andén.
Cuando el tren frenó por completo ingresaron y se subieron al último vagón, aunque era medio tétrico prefirieron no decir nada. Ya no eran niños que podían asustarse por eso, habían sobrevivido a la guerra y la muerte. Un vagón tétrico estaba último en la lista de miedos.

Acomodaron sus cosas y se sentaron uno enfrente de otro.

El viaje con Granger no había sido aburrido como él esperaba. Discutieron de aritmancia, magia antigua y hasta política muggle. Hermione se había sorprendido de lo mucho que sabía Malfoy acerca de eso. Incluso ambos rieron al imaginar la cara de Skeeter cuando supieran que habría un cuarto colegio invitado al Torneo.
Él le había presentado la idea hace mucho a Kingsley y no había obtenido objeciones, pero para hacerlo real necesitaba la aprobación de Granger. Era una escuela más que ella tenía que supervisar, más alumnos a los cuales cuidar. Mucha más responsabilidad que caería sobre sus hombros, no los de Draco.

Estaban compartiendo un gran rato juntos sin pensar en todos los problemas y las tareas que les esperaban en Hogwarts. Tenían dos semanas antes que llegaran las escuelas. Aunque solo una con Nott, pensó Draco. Este se había tomado una semana extra en la búsqueda del hechizo mientras Draco preparaba todo en Hogwarts, era muy importante que lo encontraran si quería que la última prueba funcionara. Demonios. Alejó esos pensamientos de su cabeza y miró a Granger, hace diez minutos ella se había embutido en un libro enorme del que él no lograba leer el título. Estaban a media hora de llegar cuando apareció el carrito de los dulces. Ellos esperaron ver a la misma mujer de siempre, pero se llevaron una gran sorpresa al descubrir que era Crabbe el que lo manejaba. El chico se quedó paralizado cuando los reconoció.

-¿Q-Quieren algo? -pregunto casi inaudiblemente.

Draco suprimió una sonrisa.

-Yo no, ¿tú, Granger? -la pregunta salió antes de que pudiera si quiera pensarla- ¿Tal vez un pastel de calabaza?

-Son mis favoritos -respondió simplemente.

Lo sé, quiso decir Draco. Pero el realmente no lo sabía. Y sin esperar tal amabilidad tanto ella como él, el Slytherin le compró dos.

Crabbe se retiró sin saludar. Cuando no lo oyeron más, estallaron en carcajadas.

-¿Por qué está trabajando aqui?-quiso saber entre risas Hermione, mientras se secaba las lágrimas de los ojos. Tomó un dulce y lo desenvolvió, le tendió el otro a Malfoy. Él negó- Vamos Malfoy, son excelentes, pruebalos.

Para no discutir lo tomó a regañadientes, Granger había puesto su cara de "lo haces o lo haces".

-La última vez que hablamos me dijo que tenía que tomar el trabajo de su tia-abuela porque estaba de vacaciones, nunca imaginé que fuera vender dulces en el expresso -sonrió- con razón siempre que íbamos a Hogwarts nos regalaba dulces.. y yo que pensé que era para agradarle a un Malfoy.

Y ahí estaba la serpiente que ella conocía tan bien y casi había olvidado que existía. Era extraño que pasara tanto tiempo sin mencionar la importancia de su apellido con arrogancia. Quiso rodar los ojos pero se contuvo. Malfoy eran quien era. No iba a cambiar por pasar diez minutos hablando con Hermione amablemente. Este era el. Ningún conocimiento de política muggle iba a hacer que de repente aceptara a los sangre sucias.

Luego de un rato el tren se detuvo.

Al igual que King's Cross, la estación en Hogwarts era igual que hace ocho años atrás. Hermione hizo una mueca cuando pasaron por el lugar donde Harry y Malfoy casi se pelean.

Subieron al carruaje tirado por Thestrals y anduvieron en silencio hasta la entrada principal.

Mcgonagall los esperaba allí sonriente. Aunque Draco sospechaba que la sonrisa era solo para Granger.

-Señorita Granger -la abrazó.

-Profesora Mcgonagall, ¿cómo está? -sonrió devolviendole el cálido abrazo.

-Muy bien, muy bien, es un placer verla nuevamente, aunque ya no sea más su profesora -la regañó con un tono de gracia. Sonrio nuevamente y luego se giró hacia el rubil. Borró su sonrisa- Señor Malfoy -asintió con la cabeza a modo de saludo y este hizo lo mismo.

Su sospecha había sido correcta.

Cuando Minerva se dio vuelta para guiarlos hacia el colegio Granger suprimió una sonrisa y él la miró mal. Ella había notado lo mismo que él y lo había descubierto.

¿Cómo haría para sobrevivir con doña perfecta todo este tiempo? Ni Merlín lo sabría.


Bueno muchachas bellasss acá les dejo un nuevo capítulo, se que es medio corto pero no tuve mucho tiempo para escribir. Ya se que estamos en cuarentena pero yo sigo trabajando igual, pues, trabajo en la salud así que mis horarios son de lunes a sábados casi todo el dia, lo que me deja súper cansada y con poco tiempo para escribir.

Pero acá está!

¿Qué les pareció?

En el próximo capítulo vamos a empezar a ir desglosando un poco la historia y viendo minu historias dentro de esta, nos iremos un poco de draco y hermione y entraremos en otras personas. Aunque obvio todo relacionado con ellos jajaja

¿Que opinan del comienzo del capítulo? Preferí dejarlo así, sin decir que era, de donde salía o de quien.

En un comentario una lectora dijo "maltrato y obliviate" MMM una de las dos esta bien en esa premisa, pero es muucho más extensa de lo que pensarían .

Así que nada muchachas bellas! Espero que la cuarentena no esté acabando con ustedes lentamente como lo hace conmigo, porque aunque trabaje cerca de casa, no puedo ver a mis amigos y eso me está matando.

Las quiero y nos leemos en el próximo capítulo!

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