Capitulo dedicado a Oonigiri, Cristal, Nonahere, Erotic, Hiromi, Mina, Mei y YyessyY que dejaron review en el capitulo pasado n.n

Sin nada más que agregar, les dejo el nuevo capitulo... disfrútenlo! nOn


Capítulo 8. Martes, antes de clases.

Aquella mañana, Shikamaru llegó muy temprano a sus clases… y no precisamente porque la materia que tomaría a primera hora lo requiriera.

No, más bien aquello que había logrado que Nara Shikamaru, el chico más perezoso de toda la clase se levantara más temprano de lo normal y acudiera llegara a tomar la primera hora de las tres clases continuas que tenían de computación, había sido nada más y nada menos que la inquietud que desde el día anterior le había invadido la mente, absorbiéndolo de tal manera que el muchacho no pudo hacer absolutamente nada que no fuera pensar en la causa de aquella terrible y tortuosa inquietud… y que era nada más y nada menos que Sabaku no Temari, la problemática jefa de grupo que aún no se encontraba presente frente al aula y laboratorio de computación tal y como el pelinegro esperaba…

Y gruñendo ante la perspectiva de tener que permanecer ahí esperándola durante quién sabe cuanto tiempo Shikamaru susurró por lo bajo un fastidiado mendokusai mientras resignado avanzaba con paso lento hacia el fondo del pasillo en donde ya algunas de sus compañeras se habían reunido junto al ventanal adyacente a la puerta del laboratorio de cómputo buscando tener la mejor vista para poder ser las primeras en presenciar la entrada triunfal de Sasuke Uchiha a la escuela…

―¡He dicho que te quites, frentona!- gritó Ino Yamanaka sin pudor alguno, jaloneando a su eterna rival del brazo para tratar de apartarla aunque infructuosamente.

―¡Y yo te he dicho que de ninguna manera Inocerda!, ¡yo llegué aquí primero! ―replicó la del pelo rosa, aferrándose con la mano libre a su lugar frente al ventanal y tratando de empujar a la platinada de una patada… también sin conseguirlo.

―¡¿Pueden guardar silencio las dos de una maldita vez? ¡Con sus gritos no puedo concentrarme en admirar el momento en que Sasuke entre! ―les reprendió al instante una furiosa pelirroja, desviando ligeramente la mirada del horizonte para clavarla sobre sus dos compañeras que contrario a lo que Karin les había pedido elevaron el volumen de sus gritos y esta vez se dedicaron a fastidiarla a propósito...

Y suspirando Shikamaru optó por mantenerse a una distancia prudente de las chicas quedándose a unos pasos del mismo ventanal aunque apoyando la espalda contra la pared opuesta a su salón, dispuesto a esperar también el momento en que Sabaku no Temari cruzara la puerta principal de la escuela…

―O… ohaiyo, Shikamaru san ―escuchó de pronto una suave voz, y aunque al principio creyó que se lo había imaginado al desviar la vista hacia el pasillo se dio cuenta de que aquella frágil voz pertenecía a Shiho, quien con sus lentes de fondo de botella lo miraban fijamente y un poquito sonrojada… y él, esbozando una cordial sonrisa le respondió el saludo.

―Ohaiyo, Shiho ―le saludó él tranquilo.

―Es… la primera vez que vienes a la clase de siete en el laboratorio ―le dijo de inmediato ella sacándole plática y el Nara manteniendo su mirada sobre ella durante unos instantes por mera cortesía, le respondió antes de regresar sus oscuras orbes en dirección del ventanal.

―Tengo algunas prácticas de retraso ―le dijo sin darle la menor importancia al hecho, mientras que ella en cambio avanzó un par de pasos hasta colocarse frente a él entusiasmada.

―Si quieres yo podría ayudarte ―le ofreció la muchacha abrazando con mayor fuerza el maletín con sus útiles escolares, obstruyéndole parcialmente la vista de la ventana a Shikamaru… que aunque tras unos segundos en silencio, se resignó y suspiró.

―¿Las has terminado todas ya? ―preguntó sin verdadero interés el muchacho paseando su vista de los lentes de la muchacha hacia la ventana, pensando en lo problemático que sería pedirle que se moviera aunque fuera unos centímetros…

Y aunque ella le respondió que en efecto ya había terminado todas las prácticas, las voces de Sakura, Ino y Karin que llamaban desde lo lejos y a gritos al recién llegado Sasuke consiguieron no sólo que el Nara no escuchara nada de lo que decía sino que además le arrebataron por completo el contacto visual del de la coleta, que tras ver al trío de féminas durante uno o dos segundos dirigió su atención al lado opuesto del pasillo al escuchar los pasos de Hyuuga Neji, el subjefe de grupo que con la seriedad de siempre, se acercó a sus compañeras para pedirles un poco de orden aunque sin realmente conseguirlo…

Después de todo, a pesar de su porte que exigía respeto además de su estricto carácter, el pálido castaño no contaba con la agresividad de Sabaku no Temari que de estar presente en aquel edificio ya les hubiera gritado a ese trío de escandalosas y las habría mandado a callar…

―Son tan problemáticas… ―susurró con descuido Shikamaru no pudiendo contener una diminuta sonrisa al imaginar a la jefa de grupo reprendiendo al trío de féminas.

―¿Quiénes? ―preguntó al instante Shiho sin quitarle los ojos de encima, sabiendo perfectamente bien a quién se refería el muchacho pero preguntando de todas maneras con la intención de volver a captar su atención… y justo cuando el Nara de nueva cuenta la miró, una suave voz a espaldas del muchacho lo hizo de nuevo voltear.

―Ohayo Shikamaru kun, Shiho san ―se escuchó de pronto la dulce voz de Hinata y el Nara al ver aparecer a su lado a la muchacha por quien sentía cierto grado de simpatía gracias a su carácter amable le sonrió ligeramente y le devolvió el saludo.

―Ohayo Hinata ―le saludó con displicencia, haciendo una ligera reverencia con su cabeza esperando a que fuera ella quien le hiciera más amena la espera a la de anteojos, para él poderse dedicar a observar silencioso a través del ventanal… lo cual dicho sea de paso, hizo en el momento preciso en que la dueña de sus desvelos apareció frente al árbol de la entrada en compañía de tres compañeros que aquella mañana la escoltaban.

Y aunque al Nara no le sorprendía verla entrar compañía de dos de aquellos muchachos, que sabía de antemano eran los hermanos de la de coletas, el tercero sí que lo desconcertó puesto que se trataba nada más y nada menos que de Uzumaki Naruto, quien encima de todo parecía estar llevando la mochila de la rubia… y de alguna manera aquello lo incomodó.

Porque aún cuando él sabía ella que se llevaba bien con la mayoría de los compañeros de grupo, la verdad era que Temari no era precisamente de esas chicas que están acompañadas siempre por una o dos amigas.

De hecho, ahora que lo pensaba Shikamaru siempre la había considerado del tipo solitario, de esas chicas que van ellas solas a su propio ritmo y sin compañía… y si alguna vez se le llegaba a ver al lado de alguien era sin duda alguno de sus dos hermanos e inclusive él mismo se sabía dueño de aquel privilegio al tener la excusa de que irían a estudiar… así que con toda razón, al ver de pronto a la ojiverde en compañía de Naruto la inquietud que desde la tarde anterior tenía se incrementó.

―Mendokusai ―gruñó inconscientemente el muchacho, apartándose casi con brusquedad de la pared en que había permanecido apoyado pero no con la intención de acercarse hacia el ventanal sino al rumbo contrario tomando por sorpresa a sus dos compañeras, especialmente a Shiho, que tras la impresión inicial de inmediato lo llamó.

―Shi… ¡Shikamaru san la clase está por comenzar! ―se aventuró a decir la de anteojos esperando a que volviera, sin embargo el de coleta pareció ni siquiera haberla escuchado.

Después de todo en aquel momento lo que menos le importaba al Nara era si la clase estaba por comenzar o no. Tenía cosas más importantes que hacer, como ir y asegurarse de que lo que había visto no había sido más que un error, tal vez incluso una pequeña broma que su paranoico subconsciente le había jugado… aunque él sabía perfectamente bien que no había manera de que se hubiese equivocado, porque Shikamaru no era ciego, ¡caray! Ni siquiera miope o astigmático como para decir que había visto mal… pero aún así, en aquellos caóticos momentos en lo único que el Nara pensaba era en buscar de inmediato a Temari y nada más…

O por lo menos aquellas habían sido sus intenciones hasta que al llegar al pie de las escaleras por poco y choca con Chouji, su mejor amigo, quien sorprendido por la repentina aparición de su compañero, tan sólo atinó a preguntar.

―¿Shikamaru…? ¿Qué vas a hacer? ¿A dónde vas? ―dijo inocentemente el de huesos anchos formulándole una pregunta que hasta el momento el pelinegro no se había hecho, y que nada más escucharla lo hizo detenerse a reflexionar.

Ahora que lo pensaba… exactamente, ¿qué se suponía que iba a hacer?, se cuestionó a sí mismo razonando más allá de ese primer impulso que tuvo de salir del edificio y pensando más en qué se supone que iba a decirle a Sabaku no Temari en cuanto la viera de frente… y aquello lo hizo suspirar.

―Mendokusai ―balbuceó el meditabundo muchacho, consciente de que no podía simplemente llegar junto a ella y reclamar. ―Hacerlo sería absurdo ―se dijo a sí mismo haciendo una mueca de desagrado al darse cuenta del ridículo por el cual estuvo a punto de pasar.

Y antes de que el Nara abriera la boca y dijera nada, a espaldas del Akimichi se escuchó la ruidosa y estruendosa voz de Uzumaki Naruto, quien captando la atención de ambos los hizo voltear justo en el momento preciso en que aparecía en las escaleras en compañía de Temari, dándole de inmediato a Chouji la respuesta a lo que Shikamaru había estado a punto de ir a hacer.

―¡…y entonces fue cuando me di cuenta de que había dejado a Gama chan en casa, dattebayo! ―prácticamente gritaba el ojiazul haciendo un amplio movimiento con sus manos, caminando a medio paso rezagado de la rubia quien negando con un suave movimiento de cabeza le respondió.

―Para la próxima asegúrate de llevar el dinero antes de pedir tanto ramen. No dudo que nos pagues, pero por tu descuido he descompletado lo de la mesada ―le reprendió suavemente ella, deteniéndose en el descanso a mitad de las escaleras para mirarle ceñuda, y sonriéndose avergonzado el Uzumaki se rascó la cabeza de forma distraída.

―Gomenasai Temari chan, ¡prometo que no va a volver a suceder! ―dijo casi con un poco más de entusiasmo y al ver a la de coletas sonreír ligeramente, Shikamaru sintió de nuevo aquella punzada de celos que cuando la vio saludando a Sasori la tarde anterior…

―Más te vale ―le amenazó ella con tranquilidad ajena al público que la observaba más poco antes de reemprender su camino, por mera inercia levantó la mirada y al encontrarse con los negros ojos de Shikamaru puestos sobre ella, aquella efímera sonrisa que le había regalado al rubiales se congeló en sus labios. ―Shikamaru… ―sorprendida balbuceó y el pelinegro manteniéndose completamente serio le saludó.

―Ohayo ―dijo y como Chouji intuía que su mejor amigo requeriría de cierta privacidad, rápidamente improvisó.

―¡Oi, Naruto! ¿Me acompañas a la cafetería por unas papas? Según me dijeron, ya hay unas con sabor a ramen ―dijo el de huesos anchos bajando a toda prisa las escaleras y agarrando al rubiales del brazo para llevárselo…

―¡Chouji espera, él lleva mi mochila! ―gritó la jefa de grupo haciendo ademán de detenerlos pero el Akimichi fue inesperadamente más rápido y desapareció arrastrando al otro que no pudo hacer nada para evitarlo.

―Déjalos, seguro llegan antes que el maestro ―sugirió con calma Shikamaru, bajando las escaleras con paso lento y aunque ella abrió la boca para decirle algo, el muchacho inquieto como estaba la interrumpió. ―No sabía que te llevabas tan bien con Naruto ―le dijo, sin poder mantener a raya esos celos suyos que repentinamente estaban aflorando, y aunque ella bien pudo haberle dicho que aquello no le importaba, aunque un tanto de mala gana le respondió.

―Es muy buen amigo de Gaara, además somos prácticamente vecinos ―le dijo sin querer darle tanta importancia, desviando la mirada escaleras abajo quizás considerando ir detrás de sus compañeros para recuperar sus pertenencias.

―¿Entonces no es la primera vez que llegan juntos a la escuela? ―preguntó entonces el Nara, queriendo sonar lo menos interesado posible a pesar de saber que el solo hecho de preguntar lo estaba delatando; y aunque Temari lo miró entonces de forma escrutadora, casi como si estuviera evaluándolo a él o a lo que fuera que estuviera a punto de responderle, al escuchar pasos al pie de las escaleras le cambió el tema de conversación.

―Es el profesor, anda no te quedes ahí parado y vamos al laboratorio ―dijo y sin esperarlo la rubia de cuatro coletas subió el último tramo de las escaleras, dejando a Shikamaru quizás un poco más frustrado.