Capítulo 9. Computación con Kabuto sensei.
La clase de Computación, era sin duda una de las clases que a muchos en el salón de Shikamaru les gustaba… aunque no precisamente porque los temas vistos fueran interesantes, y mucho menos por causa de lo excelente que era el profesor en turno.
Porque bueno, a decir verdad, ni la materia en sí ni el profesor eran el motivo por el cual la clase gustara. Más bien, lo que a la gran mayoría del grupo le gustaba de aquella clase era que podían pasarse las primeras tres horas de cada martes (que era lo que duraba la clase) haciendo lo que se les diera su regalada gana en la computadora que al inicio del semestre les había sido asignada sin tener que preocuparse de que Kabuto sensei les dijera nada… cosa que en ocasiones a algunos les hacía dudar sobre las capacidades de enseñanza que poseía el susodicho a quien dicho sea de paso, la gran mayoría tanto de estudiantes como de profesores consideraban hasta cierto punto como alguien bastante extraño.
―¿Alguien trajo la tarea de esta semana? ―preguntó el profesor mirando a los últimos alumnos rezagados dirigirse hacia su lugar correspondiente con una sonrisa que denotaba la esperanza que tenía puesta sobre sus estudiantes al tiempo que cerraba tranquilamente la puerta del laboratorio de computación e investigación… y en el acto, la gran mayoría de estudiantes que ya se habían instalado en sus mesas de trabajo comenzaron a revolver las cosas en sus mochilas buscando el reporte que les había dejado.
―¿Había tarea? ―se escuchó en un susurro la voz de Naruto, quien mirando contrariado a sus compañeros, al sentir la mirada del profesor sobre él sin siquiera sentarse en su lugar comenzó a revolver también el contenido de su mochila nervioso mientras los primeros estudiantes se acercaban tranquilamente a Kabuto sensei para entregar sus tareas.
―¿Y para qué sigues buscando si ni siquiera sabías que la tarea existía? ―le preguntó en voz alta y con descaro Sai desde su asiento en primera fila, en donde gracias a su apellido le había tocado estar sentado.
Y aunque al de ojos azuesl en uno de sus arranques de impulsividad se vio tentado a gritarle a su compañero unas cuantas cosas o como mínimo a hacerle unas cuantas señas obscenas, al ver que la jefa de grupo estratégicamente sentada justo frente a él se giraba sobre su asiento para pedirle le devolviera la mochila que el rubio todavía no le había entregado, éste se obligó a sí mismo a permanecer tranquilo y silencioso entregándole su mochila para después dirigirle una fulminante mirada al pelinegro que con una sonrisa en el rostro lo ignoró y fue a entregar su reporte al maestro, que tras el último reporte recibido espero a que todos tomaran asiento y volvió a hablarle al grupo.
―Muy bien, como ya todos saben el periodo de entrega para el trabajo de evaluación bimestral se está acercando ―les recordó tranquilo el sensei paseando la mirada por las tres filas en que sus estudiantes estaban alfabéticamente acomodados. ―Y aunque hasta ahora nadie ha tenido duda de nada, los exhorto a que se acerquen a mi en dado caso que se encuentren ante un problema con el trabajo ¿de acuerdo? ―les preguntó y al unísono los 20 alumnos le respondieron a tono con un: «sí, Kabuto sensei», que se consiguió la aprobación del profesor que entonces agregó: ―muy bien, pues entonces a trabajar ―los animó y con una sonrisa indulgente en su cara el profesor se acomodó los lentes, se sentó detrás de su escritorio y comenzó a revisar uno a uno los trabajos que sus alumnos le habían entregado, volviéndose totalmente ajeno a ellos que tanto se ponían a trabajar o se ponían a perder el tiempo frente al computador, aparentemente sin que a nadie le importara.
Y Shikamaru que nada más accionar el monitor de su computadora se conectó a la red grupal, ubicó en la lista de sus compañeros el nombre de su mejor amigo y dando doble clic sobre él le mando un breve mensaje en que le solicitaba de su ayuda para algo.
―¿Es sobre Temari? ―escribió Chouji desde el comienzo de la fila, justamente tres asientos más delante de Shikamaru, que de inmediato le respondió.
―Si, quiero que me ayudes a investigar algo ―escribió no entrando en muchos detalles al tiempo que echaba una discreta mirada a su alrededor.
A ambos lados tanto Haku como Karin se encontraban absortas en las pantallas de su respectivo ordenador, al parecer la primera batallando con la búsqueda de información en el explorador y la otra editando alguna de las fotografías de Uchiha Sasuke que quien sabe de donde había sacado.
―Naruto y Temari viven cerca el uno del otro ―le escribió el de huesos anchos y segundos después agregó: ―no es poco común que llegasen juntos, así que no le des tanta importancia a eso, para ella no es algo especial ―le animó Chouji desde su lugar tratando de apaciguar los ánimos alebrestados de su amigo, que a pesar de las buenas intenciones de otro encontró aquel comentario como algo preocupante e irritante.
Después de todo, ahora no sólo tenía la preocupación de lo que había visto la tarde anterior con Temari sino que ahora tenía que empezar a desconfiar del rubiales, de quien dijeran lo que dijeran, el Nara había comenzado a sospechar.
Así que considerando compartir con su mejor amigo su opinión al respecto, al echar un vistazo por sobre su hombro derecho y notar que la jefa de grupo que estaba sentada en la fila de atrás justo detrás de Karin parecía no estar haciendo absolutamente nada más que mirar por la ventana, reconsiderando sus opciones y sin pensarlo mucho Shikamaru cerró la ventana de conversación del Akimichi y dando doble clic sobre el nombre de la jefa de grupo se atrevió a preguntar.
―¿Terminaste ya el trabajo de investigación? ―escribiendo buscó de aquella manera comenzar a hacerle plática y sacar después el tema de su preocupación a colación.
Después de todo, no era tan valiente como para preguntarle de forma directa qué era lo que había estado haciendo la tarde anterior con ese pelirrojo idiota que se la había llevado, y mucho menos insistirle sobre el asunto de su llegada a la escuela en compañía de Naruto… y ella tras unos segundos que al pelinegro le parecieron eternos le respondió con una amenaza.
―Por tu bien, espero que tú hayas terminado el tuyo vago ―leyó Shikamaru, esbozando una media sonrisa que se moría por mostrarle a ella… y sin embargo, conteniendo sus deseos de voltear a mirarla aunque fuera de reojo, se mantuvo con la oscura vista fija en el monitor mientras escribió.
―Me hacen falta las estadísticas por tu culpa, mujer problemática – le dijo, tomándose su tiempo antes de enviar aquella incriminante respuesta, que si bien consiguió que Temari arqueara sus dos cejas, no la intimidó.
―¿Y de cuando acá tu pereza es mi culpa? ―preguntó de inmediato ella, y aunque Shikamaru consideró decirle que lo era desde que se había enamorado perdidamente de ella y no podía sacársela de la cabeza, apegándose a su plan le respondió:
―Desde que me obligas a estudiar todas las tardes contigo y me quitas mi valioso tiempo ―escribió esperando que la de coletas picara el anzuelo, y dado el carácter orgulloso de la de ojos verdes, cayó.
―¡Pero si ayer tuviste toda la tarde libre! ¿Acaso no hiciste nada de provecho? ―escribió ella, bufando indignada y tecleando con un poco más de fuerza y brusquedad innecesaria sobre las teclas, dándole entonces al muchacho la oportunidad de preguntar lo que tanto anhelaba.
―Hice algunas cosas además de dormir y comer. ¿Y tú? ¿Hiciste algo interesante? ―preguntó consciente de que tal vez ella lo tomaría por indiscreto y le respondería que eso no le importaba nada… y sin embargo, tras tomarse su tiempo Temari le respondió.
―Sí, la verdad es que sí… pero los detalles no son de tu incumbencia, metiche ―leyó casi consternado Shikamaru, incrédulo del descaro de la rubia al restregarle en la cara que, en apariencia, se lo había pasado increíblemente bien… y conteniendo de nuevo las ganas de voltear y mirarla, además de los deseos de insinuarle que sabía con quién había estado, el Nara consideró todas sus opciones antes de volver a lanzarle una nueva carnada… aunque ésta era mucho más arriesgada.
―En ese caso, tal vez deberíamos suspender el estudio de hoy, a lo mejor puedes hacer algo igual o más interesante que lo de ayer ―le sugirió desviando la vista hacia el profesor que seguía en lo suyo, apenas mirándolo durante los segundos suficientes para encontrar en su ventana el nuevo mensaje de Temari que aunque le proporcionó un ligero alivio, no le quitó del todo la preocupación.
―Ni lo sueñes vago, tú y yo tenemos que estudiar mucho antes del festival. Después de eso ya veré que hacer con mi tiempo ―le escribió.
Y antes de que Shikamaru pudiera agregar algo más, la rubia de coletas cerró sesión y poniéndose de pie se acercó al escritorio de Kabuto sensei como si fuera a preguntarle algo…
Gracias a Dios, ya tenía el capítulo terminado y listo para publicar!
Y lo digo más que nada porque esta semana ha sido completamente caótica, desde visitas al doctor, hasta exámenes de inglés en los cuales por primera vez no espero mucho poder pasar... pero ya será lo que Dios diga, y yo no me estreso ni me agüito, no señor!
Así que bueno, agradeciendo a Nonahere, Mitchel0420 y Pecado Rojo por el review del capitulo anterior, me despido esperando que éste capítulo tmb les guste, ya me dirán ustedes después, jejeje.
Cuidense mucho, portense como deseeis, y nos leemos después! bye bye nOn
