Capítulo 11. Álgebra con Asuma-sensei

Si había una clase que Nara Shikamaru pudiera llegar a considerar como su favorita, esa era sin duda alguna la clase de Álgebra que desde el primer año había estado impartiéndoles Asuma sensei. Y aunque las matemáticas para Shikamaru eran una cosa sumamente fácil, no era por eso por lo que al muchacho la clase le gustase, no.

La cuestión del gusto por aquella clase residía en un hecho digámoslo bastante alejado con la materia pero cercano al sitio que debía ocupar dentro del aula, y es que si algo de bueno tenía la problemática clase de matemáticas de los martes después de todo aquel ejercicio y con apenas un par de bolas de arroz cortesía de la madre de Chouji en el estómago, cosa que no le causaba la menor ilusión a Shikamaru, era nada más y nada menos que la posibilidad de adelantarse a la llegada de la problemática jefa de grupo e intercambiar sus lugares previamente asignados durante la clase anterior por medio de la técnica del campeón de la que Asuma sensei -su profesor de matemáticas desde el primer año- era un usuario frecuente.

Así que pese a estar completamente seguro de que a la problemática rubia no le causaría la menor gracia encontrarlo sentado en su sitio, específicamente porque debería ser él quien ocupara el primer asiento de la fila mientras que ella se sentaría a sus espaldas, sin poder evitar esbozar una media sonrisa al comprobar que la dueña de sus desvelos aún no había vuelto del receso tras la clase de deportes tan extenuante, dándole la menor importancia a ese pequeño gran detalle el Nara fue y se sentó en el segundo asiento, mientras que en el tercer puesto, Sakura nada más verle sentarse frente a él le picó el hombro esperando a que volteara y la mirara antes de hacerle una enorme petición.

―Shikamaru kun, ¿podrías prestarme tu libreta para comparar resultados? ―esperanzada preguntó dándole incluso una miradita suplicante ante la cual el Nara no cayó, y dicho sea de paso, nunca de los nuncas caería sólo por el simple hecho de que aquellos no eran los ojos verdes que a él tanto le gustaban.

―Lo siento, la tiene Temari desde el jueves pasado ―se disculpó él, mintiéndole a lo descarado antes de volver la vista al frente y bajar la cabeza, disponiéndose a dormitar en lo que comenzaba la clase para evitar que Sakura insistiera.

Había lidiado con su inseguridad con las tareas lo suficiente como para saber que si se mantenía despierto era capaz de pasarle su libreta para que él le revisara la tarea, solo para verificar, cosa que Shikamaru no estaba dispuesto a realizar: hacerlo sería problemático porque entonces Sakura borraría todo lo que tenía mal y volvería a hacerlo en ese mismo momento y él no quería lidiar con su genio.

No cuando la opción de dormir y despertar viendo lo más hermoso que existía en su vida estaba a unos minutos de ocurrir, aún cuando ella estuviera mirándole toda malhumorada, justo como ocurría cada vez que lo encontraba durmiendo sobre su pupitre.

―Estás en mi silla ―la escuchó pronunciar, una sonrisa de medio lado dibujándose en los labios de Shikamaru antes de bostezar y echar un vistazo alrededor.

La mayoría de sus compañeros estaban cada uno en su lugar y ella le veía fulminante, mientras que él, tranquilo, le devolvió la mirada, todavía con su media sonrisa en la cara.

Shikamaru sabía lo que iba a pasar, ya había hecho lo mismo antes: no era la primera vez y tampoco sería la última y así mismo se lo recordó mirando de forma alternada el asiento vacío al frente y a la chica que parecía irritarse un poco más a cada segundo que pasaba.

―Quizás. Es problemático, pero hagas lo que hagas, sabes que igual vas a tener que sentarte ahí ―dijo recordándole que la última vez en que decidió acusarlo con Asuma, las cosas no habían salido como ella había esperado: el profesor había enviando a Shikamaru al final de la fila y ella se había visto obligada a sentarse en el primer lugar.

Y, aunque Ttemari apretó los puños y rechinó los dientes, bufando exasperada dejó caer con brusquedad su libreta sobre el pupitre frente a él y haciendo un ruido excesivo se dejó caer en su asiento, molesta por tener que darle la razón… y Shikamaru, escuchando las risas apenas contenidas de Chouji que se mantenía sentado en su lugar en la tercera fila, sin ocultar su sonrisa volteó a mirarlo mientras su mejor amiga negaba con la cabeza, entendiéndose con la mirada.

―¿Era eso necesario? ―Gesticuló el Akimichi, que no entendía como pretendía su amigo conquistar a la rubia si se la pasaba todas las clases molestándola, sin embargo Shikamaru seguro de lo que hacía mantuvo la sonrisa floja y señalo a Temari con un breve movimiento de su cabeza.

―Observa y verás ―pareció querer decirle, y dirigiendo toda su atención a lo que pasaba, el Akimichi miró a su amigo tocar con su dedo el hombro derecho de la jefa de grupo un par de veces y en cuanto ella volteó hacia atrás, el Nara extendió su mano hacia ella que apartando la vista del panecillo que él estaba ofreciéndole, se giró y lo miró con una de sus cejas perfectamente bien arqueada.

―¿Tratas de comprarme con un panecillo? ―cuestionó. Shikamaru tranquilo contestó.

―Necesitas comer algo después del entrenamiento de hoy, sé que no tuviste oportunidad de ir a la cafetería porque te vi hablando con Gai-sensei después de clase ―le dijo, y aunque al principio la ojiverde apretó con fuerza los labios en una mueca de disgusto, tras unos instantes finalmente asintió y tomando el panecillo pronto apartó de él su atención.

―Gracias ―le dijo sin mirarlo y Shikamaru, sonriendo, permaneció en silencio unos instantes, la mirada fija en la húmeda y rubia cabellera, escuchándola rasgar el envoltorio de celofán. Exhalando un breve suspiro volvió su mirada hacia la derecha en donde su mejor amigo mantenía las cejas bien arqueadas.

―Impresionante ―le vio gesticular a lo que Shikamaru se encogió de hombros mientras el resto de sus compañeros ocupaban sus puestos y la campana que indicaba el reinicio de las clases se escuchaba.

―De pie ―al ver al profesor entrar al salón Temari dio la orden y sus compañeros obedecieron antes de volver a sentarse en cuanto Asuma-sensei lo ordenó.

―Intercambien sus libretas, tenemos tareas que revisar ―dijo, y tras anotar en el pizarrón las respuestas correctas y hacer el reordenamiento adecuado de sus estudiantes, pronto comenzó con el tema del día: el cálculo de la probabilidad…

Y como para Shikamaru el tema era sumamente facil, y por tanto, sumamente aburrido, manteniendo la vista fija en la nuca de la rubia siguió con la mirada cada movimiento e inclinación que ella hacía con su cabeza mientras echaba rápidas miradas al pizarrón y a su libreta en donde tomaba sus notas, el muchacho se preguntó de pronto qué probabilidades tenía de poder besar aquella suave y tersa piel.

Si seguía la fórmula que Asuma sensei acababa de darles, Shikamaru calculaba que mientras su relación con Temari siguiera en el estricto límite escolar, sus posibilidades se reducían a un cero, en cambio, si lograba conquistarla éstas podrían ascender a 100… pero si Sasori seguía en su camino, éstas bajaban drásticamente a 33… suponiendo claro, que su único rival era el pelirrojo, cosa de la que todavía no estaba del todo seguro.

La actitud de Naruto aún le causaba sospechas.

―¿Vas a darme tu libreta sí o no? ―la voz de Temari sacándolo de sus ensoñaciones y obligándolo a poner atención lo hizo reaccionar.

En el pizarrón, Asuma-sensei había escrito un par de ejercicios que quería que resolvieran y él ni siquiera lo había notado, por lo que chasqueándo la lengua se disculpó.

―Dame un minuto, aún no termino ―dijo y haciendo los cálculos mentales necesarios, se limitó a anotar en su libreta únicamente el resultado final… y justo bajo sus respuestas, aún con la idea de aumentar ese 33% en una cifra superior, sin dudar escribió.

"¿Entonces recuperamos la hora de estudio perdida de ayer?"

Y extendiendo su libreta por sobre el hombro de ella hizo el intercambio necesario y sin esperar a que Asuma diera los resultados para dar por correctas cada una de las respuestas de la rubia las palomeó todas esperando a que ella le regresara su libreta, encontrando además de las palomitas que daban por buenas sus respuestas, justo debajo de su pregunta hacia ella las letras rojas y su escritura perfectamente redondeada y apretada la ansiada respuesta, que en realidad no era una respuesta a su pregunta.

¿Y el procedimiento? Tienes suerte de que tus respuestas fueran correctas, de lo contrario lo tacharía todo y dejaría que Asuma sensei te enviara al final de la fila… además, ¿desde cuando quieres tú recuperar las horas de estudio? ¿Cuál es el truco?

Shikamaru claramente leyó, y esbozando una pequeña sonrisa esperó a otra tanda de ejercicios a realizar antes de poner al final de su hoja la respuesta para ella.

"Sólo pensé que te gustaría reponer el tiempo de estudio perdido."

Escribió con su letra floja, descartando poner que lo único que deseaba era pasar tiempo con ella, entregándole su libreta cuando Asuma lo indicó, extendiendo su mano para recibir la de ella aunque por algún tonto descuido, pese a haberla recibido no consiguió sujetarla bien y pese a que intentó evitarlo, la libreta de Temari se le fue de las manos cayendo en el suelo y abriéndose en el proceso...

―Perdón, perdón, no volverá a suceder ―apresurado a recuperar el cuaderno Shikamaru lo levantó del suelo, disculpándose con ella sabiendo de antemano lo mucho que Temari odiaba que sus pertenencias sean maltratadas, pero notando en el instante en que la tomó que una de las últimas páginas de aquella libreta algo completamente inesperado, algo que lo paralizó un segundo haciéndole olvidar que estaba revisándole unos ejercicios y que esperaba una respuesta sincera a la pregunta que le había hecho.

Y es que Shikamaru nunca había considerado a Temari como una de esas chicas que escribía garabatos en las páginas finales, al encontrarse en aquella última hoja una serie de corazones rodeando a un monito de cabellera alborotara bajo el cual se encontraba con letras grandes y rojas el nombre de Sasori en una letra que no podía ser de ella (Shikamaru la conocía lo suficiente para saber que no era de ella), sintiendo la amarga hiel concentrándose en su estómago, el Nara no fue capaz de palomear las respuestas de Temari ni de insistir y mucho menos de poner atención a nada de lo que aquella mañana se vio en la clase.


Notas de la autora:

Hace 5 años y 8 días que tuvieron una actualización de este fic, y confieso que me da algo de vergüenza haber tardado tanto, en especial porque en ese tiempo hasta me olvidé de las dinámicas que tenía para este fic y no le envié adelanto a nadie de todos los que adivinaron en sus reviews, así que ofrezco mis más sinceras disculpas a Mitchel0420, titxutemari, Sir Jhosep Lion, Nonahere, TemariNaraSensei, tEmArI dE cOrAzOn y TemariAckerman06 por la tardanza y por haberlos hecho esperar tanto, espero que este capítulo compense un poco la demora...

Y ahora, antes de despedirme, informo que tengo un capítulo más de este fic para actualizar :D llevo 602 palabras exactas al momento y la mejor noticia es que sé exactamente como continuar, así que pronto tendremos un capitulo más de esta historia.

Gracias a todos por leer, gracias por los reviews y ya saben, para saber más sobre mis historias pueden pasar al grupo de Facebook Yusha: sus fics y más. Saludos, besos y abrazos a todos ;)