Dedicado a Shirae, gracias por tu review. ;)


Capítulo 15. Jueves durante el receso.

Durante las siguientes semanas, la actitud de Shikamaru durante las clases fue de mal a peor.

Él no solo dejó de estudiar por las tardes junto a Temari, sino que dejó de esforzarse en absolutamente todas sus clases, llegando incluso a saltarse todas aquellas en las que se veía obligado a convivir durante más tiempo con la rubia, ganándose no solo los regaños de los profesores sino también los regaños de su madre, quien ante el comportamiento rebelde de su retoño que si no se saltaba las clases se dormía descaradamente en ellas, fue citada al menos 5 veces en el último mes a entrevista con Asuma, quien como asesor del grupo se veía en la necesidad de intervenir; además de que le tenía cierto aprecio a Shikamaru. Aunque mientras escuchaba el regaño de su madre, el muchacho lo puso en duda.

—…duermes en clases, o te saltas las clases, y ahora hasta fumas. ¡Y no te atrevas a negarlo Shikamaru que puedo oler el humo en tu ropa! —le gritó Yoshino nada más entrar a la oficina sin importarle en absoluto que hubiera gente fuera de la oficina del profesor de matemáticas que la escuchara, aunque conteniéndose apenas de pegarle un buen zape en la dura cabeza de su vástago que sin la menor duda le habría dado de estar ambos en casa.

Por su parte, Shikamaru se mantuvo en su sitio con la cabeza abajo, incapaz de sostenerle la mirada a su madre pero refunfuñando: él en realidad no había estado fumando, el humo del cigarrillo que olía era todo culpa de Asuma con quien había estado hablando antes de que llegara su madre, preguntándole lo mismo que ella le había preguntado cada vez que era llamada y a quien también se negaba a contestar.

¿Qué les diría, de todas maneras? ¿Que sin Temari en su vida la escuela no le interesaba?

Ino ya le había gritado que sus razones eran absurdas y estúpidas (aún sin saberlas a ciencia cierta pero sospechándolas), cuando por su culpa la había hecho perder una buena calificación en un trabajo en equipo para el cual Shikamaru apenas y se comprometió. Y aunque Chouji no le decía nada, por la mirada compasiva con que le miraba hundirse a sí mismo en su propia miseria, el muchacho suponía que pensaba algo similar. Así que no, él simplemente no podía decirle a su madre ni a Asuma que la culpable de todos sus males era una chica… en especial cuando su madre (ante su silencio) justo la sacó a colación.

—Yo no entiendo qué pasó, antes hasta te quedabas a estudiar por las tardes con esa muchachita que tan bien me caía, Temari… ¿No le habrás hecho algo malo? —Le increpó logrando que en el acto levantara la cabeza y la mirara confundido, indignado, o más bien como si a su progenitora le hubiera salido una segunda cabeza.

—¿Qué? ¿Yo?

—Shikamaru no le ha hecho nada a Temari —intervino entonces Asuma con voz tranquila y aletargada, atrayendo la atención tanto de madre e hijo que hasta entonces le miraron—, yo hablé personalmente con ella respecto al festival escolar de la próxima semana, y me aseguró que si dejaron de estudiar fue por común acuerdo y que Shikamaru se había comprometido a estudiar por su cuenta —explicó dándole al muchacho una información que hasta entonces desconocía—. ¿Verdad? —preguntó el profesor, su mirada pacífica buscando comprobar que la rubia hubiera dicho la verdad, y Shikamaru como única respuesta resopló y evadió su mirada.

—Mendokusai —fue lo único que dijo y entonces su madre, aparentemente más tranquila, comenzó a hablar con el profesor sobre las medidas correctivas que deberían tomar.

Minutos más tarde, tras recibir un buen jalón de orejas de parte de Yoshino, Shikamaru salió de la oficina de Asuma, asintiendo aunque sin comprometerse en absoluto a no faltar más, en especial durante la semana de exámenes que estaba por comenzar: según Asuma aún había posibilidades de que Shikamaru salvara las materias del semestre, confiaba en que el muchacho era en verdad inteligente y que no necesitaba estudiar demasiado, aunque si pudiera hacerlo sería fantástico. Yoshino por su parte se comprometió a obligarlo a estudiar en casa así tuviera que estar ella al pie de su hijo, amenazándolo con una escoba. Él por supuesto, sabía que su madre era capaz de hacerlo, así que aprovechando lo que le quedaba de receso decidió dedicarlo a descansar.

Le quedaban dos horas de Geografía con Yamato y después otras dos con Kurenai y de súbito se le ocurrió que si se quedaba a dormir por ahí detrás de la dirección, difícilmente alguien lo encontraría.

Nunca nadie iba ahí ante lo fácil que sería que el director les encontrara y les echara bronca, pensó rodeando tranquilo el edificio para ir a los jardines de atrás, sus ojos mirando en lo alto las blancas nubes que, cuando escuchó las voces de Temari y Naruto en aquella dirección, se detuvo frunciendo el ceño y asentando la mirada en la Tierra.

De alguna manera, al detenerse al girar en la esquina tan solo para comprobar que era verdad y no una equivocación y al verlos ahí sentados descubre que todavía le sorprende y molesta.

Shikamaru sabe que no debe enojarse ni encelarse porque él y Temari no son absolutamente nada, eso ya ha quedado claro; sin embargo al ver como el rubio está sentado (más bien arrodillado e inclinándose) tan cerca de ella que sentada leía algo, como tratando de tomar su mano o darle un beso le hace hervir la sangre y agita su corazón.

Ella está con Sasori —quiere decirle, solo por el deseo de ver que a Naruto también le rompieran el corazón.

Extraño.

Shikamaru no se había considerado vengativo hasta ese momento mismo en que los vio: él sonriendo feliz y ella… Shikamaru no podía verla. No que no quisiera: en el fondo todo lo que deseaba en este mundo era ver su rostro y no evadirla jamás, pero hacerlo significaba arriesgarse a mostrar su vulnerabilidad, el dolor que sentía al saber que se iba y no volvería a verla jamás…

—¿Qué crees que haces? —La alterada voz de la rubia le hizo por fin mirarla: su ceño fruncido y su mano sobre el rostro de Naruto que al ser empujado cayó hacia atrás. Shikamaru de inmediato dio un paso atrás y giró noventa grados, su espalda pegándose a la pared solo por si acaso ella lo había visto espiar.

Desde su escondite, Shikamaru escuchó a Naruto quejarse antes de contestar.

—¡Pues besarte, dijiste que estaba bien!

—No, no lo dije…

—¡Lo dijiste-datebayo! ¡Leíste el poema que te escribí y dijiste que estaba bien!

—¡Porque hablaba del poema! ¡Te decía que el poema estaba bien no que estaba bien que me besaras como pedías en el poema!

Y mientras el silencio se hizo entre ellos dos, Shikamaru alzó la cabeza al cielo, cerró sus ojos y suspiró.

Así que tenía razón sobre el interés de Naruto… mendokusai —pensó de malas y sin sentirse satisfecho por ello. Esto de tener razón en todas sus sospechas era problemático y molesto, y si era sincero le hubiera gustado equivocarse. En todo, de ser posible.

—Naruto ya hablamos de esto —la escuchó decir mientras abría los ojos y se planteaba alejarse de ahí.

—Sí, ya sé que yo no te gusto-dattebayó, ¡pero creí que después de que tú y Shikamaru terminaron…! —Escuchó al rubio decir, y su ceño se frunció.

¿Había oído bien? ¿Naruto acababa de decir…?

—¿Tal vez tú tendrías una oportunidad? —interrumpió ella con un toquecito de ironía que para Shikamaru fue fácil distinguir y no le fue difícil imaginar al rubio asintiendo mientras se rascaba nervioso la mejilla—. Escucha, sé que dije que me gustaría poder corresponder tus sentimientos la otra vez, pero no lo decía como algo que de verdad quisiera hacer sino como una disculpa, porque disculparme fue lo que hice cuando te rechacé —aclaró.

—Entonces…

—Debes dejar de escribirme poemas y tratar de hacerme cambiar de opinión. Somos amigos y mi amistad es todo lo que puedo ofrecerte, lo siento —le interrumpió, y aunque apenas unos minutos atrás Shikamaru había deseado que le rompieran el corazón, de pronto lo no estaba disfrutando.

Y no precisamente porque quisiera que ella correspondiera los sentimientos del rubio, sino por otra cuestión: una cuestión que lo involucraba directamente a él en esa ecuación y que no le cuadraba en absoluto.

Tan así, que cuando la escuchó anunciar que se iba, en lugar de huir de ahí metió ambas manos en los bolsillos y permaneció en su sitio, sus ojos oscuros chocando directamente con los verdes de ella cuando al girar en la esquina lo encontró ahí de pie.

Por un segundo el tiempo se detuvo entre los dos y la sorpresa en los verdes ojos fue para Shikamaru motivo suficiente para apaciguar todos sus demonios y revivir la esperanza que tanto se había esforzado en matar.

Palabras como "lo siento, te extrañé", e incluso un "¿podemos hablar?" pasaron por su mente mientras las mariposas en su estómago resurgían de entre las cenizas imaginándose incluso una reconciliación en que se atrevía a confesarle sus verdaderos sentimientos…

Pero el gusto le duró poco, demasiado poco puesto que el rostro de la rubia pasó de la sorpresa a la indiferencia casi de inmediato y el mismo Shikamaru al verla así de seria volvió a recordar que estaba enfadado.

Sin embargo, al verla retomar su marcha el Nara de inmediato despegó la espalda de la pared, el impulso de detenerla y sujetarla por el brazo quemándole en las yemas de los dedos, mas ella, anticipándose al contacto habló.

—Aquí no —dijo, no como una orden sino como una petición que silenciosamente Shikamaru aceptó.

En realidad si lo pensaba un poco aquel no era el momento ni el lugar: Naruto podría interrumpirlos en cualquier minuto y el timbre de las clases no tardaría en sonar; así que acatando la petición el Nara se fue detrás de ella, acompañándola de vuelta al salón de clases en donde cada uno tomó su sitio esperando por el arribo del profesor Yamato.