Personalmente amé escribir este capítulo, me tomó algo de tiempo traer la continuación porque he estado escribiendo los fics de otros retos, pero no me olvido y he aquí la continuación que espero disfruten. Recuerden que tengo mi grupo en FB donde a veces pongo spoilers o hago actividades, es grupo privado pero lo encuentran como Yusha: sus fics y más.

Gracias por su atención, el capítulo está dedicado a Jorge Gonzalez1 y a Shirae, gracias por sus reviews. ;)


Capítulo 16. Jueves, final de clases.

Tras el timbre que anunciaba el final de las dos últimas clases del día, la mayoría de los estudiantes del grupo de Shikamaru se apresuraron a guardar libros, lapiceros y cuadernos aún cuando Kurenai no terminaba de indicarles la tarea: era obvio que estaban casi todos fastidiados de la tediosa teoría de la cual ya querían escapar.

No obstante, Shikamaru actuaba con su habitual pereza, haciendo el tiempo suficiente para dejar que sus problemáticos compañeros se marcharan uno a uno, a excepción de los tres que estaban encargados de la limpieza durante aquella semana, entre los cuales se encontraba ni más ni menos que la jefa de grupo, quien a su vez se comportaba con la misma tranquilidad e indiferencia con que venía haciéndolo todo.

—¿Nos vamos? —preguntó Chouji cuando se detuvo frente a Shikamaru, tapando con su cuerpo el campo visual de su mejor amigo e impidiéndole ver un instante más a la rubia que se encargaba de limpiar la pizarra mientras la profesora se despedía y salía.

Suspirando, Shikamaru negó con un movimiento de su cabeza, pese a ponerse de pie un segundo después.

—Adelántate, yo voy a quedarme —le informó hablando en voz baja pese al escándalo que Lee, otro de los encargados de la limpieza, comenzaba a hacer gritando algo a Juugo, su compañero de turno, sobre una competencia de ver quién de los dos hacía brillar más su flama de la juventud mientras movían los pupitres y barrían.

Temari, golpeando el pizarrón con el borde de madera del borrador, interrumpió los gritos de Lee e incluso la pregunta que Chouji pretendía hacer, atrayendo sobre ella la atención de los cuatro muchachos que permanecían en el salón.

—Sin competencias —ordenó a sus dos compañeros de equipo cuyos ánimos siguieron dispares: Lee algo decepcionado y Juugo tranquilo pero decidido a cumplir con su deber, moviendo de dos en dos los pupitres sin hacerle el mayor caso a Chouji y Shikamaru a quien la jefa de grupo dirigió su atención—. Fuera —dijo por única indicación antes de dejar el borrador en la canaleta bajo la pizarra y darles la espalda para tomar el bote de basura junto al escritorio del profesor.

Chouji, volteando a ver a Shikamaru le vio tomar su mochila en absoluto silencio y obedecer la indicación dada por la jefa de grupo con su mejor amigo yendo justo detrás.

—¿Hablarás con ella? —preguntó por lo bajo el Akimichi una vez cruzaron la puerta del salón, deseando tener una bolsa de frituras en las manos para opacar el sonido de su voz y evitar ser escuchados.

Shikamaru manteniendo el silencio, tan solo asintió con un movimiento de su cabeza mientras se encaminaba hacia las escaleras junto al resto de los estudiantes de otros grupos que caminaban y charlaban animados.

—Ya. Pues espero que resuelvan sus diferencias —dijo tranquilamente Chouji, su mano estampándose con ánimo y poca fuerza en el hombro de Shikamaru quien al mirarlo mejor, se dio cuenta de que su amigo parecía algo así como satisfecho y entusiasmado con la idea, cosa que el Nara no estaba seguro de entender.

Él mismo se encontraba ansioso y nervioso casi desde que la acompañó de regreso al salón de clases para el término del receso: la sola idea de enfrentarse a ella y aclarar lo que estaba pasando le había provocado agruras así que no entendía cómo era que Chouji lo encontraba algo alentador.

Quizás era porque no era él quien tenía que enfrentarse a uno de sus mayores temores, pensó, pero sea como fuera, su amigo se mantuvo a su lado esperando juntos afuera del edificio mientras Temari salía, en lugar de ir a recostarse bajo la sombra de algún buen árbol.

Aunque no lo dijera, Shikamaru temía que Temari no fuera a buscarlo como solía hacerlo, temía que ella fuera tan cobarde como él lo había sido y simplemente se marchara a casa sin atreverse a aclararle las cosas.

Por supuesto, conociendo a Temari como la conocía, Shikamaru debió haber sabido que no sería así, se recriminó a sí mismo casi diez minutos después cuando la vio aparecer varios metros por detrás de Lee y Juugo a quienes Chouji, repentinamente interesado en el reto que el primero proponía al segundo, se unió en su camino sin siquiera despedirse de su mejor amigo para darles privacidad.

No hubo ni un gesto o una mirada cuando se encontraron, Shikamaru simplemente se posicionó medio paso detrás de ella, escoltándola en absoluto silencio durante su camino por la escuela. En realidad ninguno necesitaba decir nada para saber que irán a un sitio donde puedan tener privacidad: era tiempo de solucionar las cosas y aunque no lo dijeran ambos sabían que el lugar adecuado era ese en que todo se derrumbó, la azotea al final de las escaleras por las que ambos subían y cuya puerta al llegar a su último tramo se vislumbró.

Shikamaru, como todo un caballero, se apresuró en los últimos escalones para llegar primero y abrir la puerta para ella; pero Temari puso los ojos en blanco y empujó la puerta con su propia mano aun cuando él la sostenía.

La mueca en el rostro de Shikamaru es tan clara que no hubo necesidad de palabras: él piensa que ella es tan problemática… y aún así se va detrás de ella hasta llegar al pequeño el tejado, quedándose ambos bajo la sombra, pero dejando la distancia entre ellos de extremo a extremo.

Durante algunos segundos ambos se observan en silencio, los dos serenos, los dos fríos. Hasta que Shikamaru no aguanta más, toma la palabra y habla.

—No sabía que éramos novios —dijo lo que llevaba horas pensando y le tenía el estómago revuelto y el cerebro al punto del colapso.

Durante las últimas cuatro horas de clases no había dejado de pensar en las palabras de Naruto sobre su supuesto noviazgo, la mentira que él mismo le había reclamado y lo que ella misma había pronunciado aquella vez en la biblioteca, cuando en un impulso de valentía casi la había besado.

¿A eso se había referido ella aquella vez sobre su incapacidad de aprovechar la oportunidad?

Temari se encogió de hombros con un increíble desdén que le irritó.

—Tal parece que eres el único —dijo ella aunque no sin sarcasmo.

Shikamaru por supuesto estuvo tentado a preguntar, aunque si lo pensaba un poco, solo un poco, comprendía que lo decía porque al parecer todos pensaban de ellos así. Y que le caiga un rayo si él mismo no se había imaginado así, como su novio… aunque tal vez, solo tal vez…

Shikamaru extendió su mano tomando la de ella, un firme pero suave apretón en su mano que la hizo mirarlo: sus ojos verdes sobre los oscuros de él, quien formuló esa cuestión que le estaba rondando en la mente.

—¿Por qué no me dijiste?

—¿Que todo el mundo creí que tú y yo éramos novios? No sé, creo que porque no estabas interesado y era problemático —contestó ella, soltándose y cruzándose de brazos, desviando la mirada hacia otro lado.

—Mendokusai —murmuró al darse cuenta de que ella había usado las mismas palabras que él había pronunciado pero en su contra e inevitablemente se llevó una mano a la cabeza, rascándose al pensar.

Pero era claro que no había mucho más que pensar, que era tiempo de hablar y aclarar.

—Temari sé que me comporté como un idiota…

—¿Y lo descubriste solo o alguien tuvo que decírtelo? —Le interrumpió con toda la razón.

Shikamaru calló.

Vale, que quizá se lo merecía, pero también había sido un golpe bajo, así que aguardó a que ella se desquitara. Pero los segundos pasaron y ella no dijo nada así que retomó la palabra.

—Me di cuenta de que…

—¿Eres un cabrón egoísta e insensible que va por el mundo creyendo que todo lo sabe cuando no es así? —Interrumpió de nueva cuenta ella y de nuevo él mantuvo el silencio.

Por segunda ocasión Shikamaru se mantuvo callado, y por segunda ocasión ella también aguardó.

Al ver su silencio, el muchacho preguntó:

—¿Vas a dejarme hablar?

—La última vez no me dejaste hacerlo a mi —rebatió con astucia brillando en sus ojos, y Shikamaru supo que aquella era su venganza por su comportamiento infantil de aquella vez así que optó por intentarlo de una forma distinta.

— ¿Puedo al menos…?

—No hasta que te disculpes conmigo —exigió haciéndole notar que, en efecto, hasta ese momento no le había ofrecido una disculpa por su terrible comportamiento.

Durante unos segundos ninguno dijo nada, limitándose tan solo a mirarse, y entonces Shikamaru suspiró.

—Tienes razón…

—Como casi siempre.

—… y te ofrezco una disculpa por mi terrible comportamiento. Lamento eso —agregó alzando un poco la voz para evitar que le interrumpiera de nuevo—. Pero debes saber…

—No —de nuevo ella interrumpió— cualquier cosa que digas más allá se las disculpas es una justificación, vago estúpido —dijo dando unos pasos hacia él, tan molesta y amenazante que Shikamaru retrocedió casi con temor.

Ella ya lo había golpeado una vez, un golpe fuerte para una chica delgada como ella, cuyo dedo índice se hundió con fuerza en el pecho de Shikamaru, que se vio obligado a defenderse aunque discutir con ella no estaba dentro del plan.

—No fue completamente mi culpa —dijo de cualquier modo, alzando un poco la voz para hacerse escuchar por sobre los reclamos de la rubia que rebatió.

—Lo fue, totalmente lo fue.

—Que no…

—Que sí.

—¡Que no!

—¡Que si!

—¡Que no, porque tú vas a marcharte para irte con Sasori!

—¿Y quién demonios te aseguró a ti que voy a marcharme? ¿Y qué tiene que ver Sasori en todo esto?—Exigió sujetando las solapas su camisa con fuerza.

—¡Tú! No. Naruto —se corrigió, sus manos posándose sobre las de ella y su voz pasando del grito a un susurro—. Naruto dijo que te vas, y yo sé que es por Sasori, yo te vi con él una vez y sé que te gusta —agregó, sus ojos oscuros puestos sobre los verdes de ella notando de súbito lo cerca que ambos estaban, lo agitado de sus respiraciones y lo desconcertada que estaba ella con sus palabras.

—Sasori no me gusta; y si me gustara, aún así no funcionaría porque él es gay —moderando el tono de su voz, Temari le contestó, no obstante sus manos aferrándose aún a él.

En ese instante algo pasó, Shikamaru no estaba seguro de qué, de si fue algo en sus bonitos ojos verdes o fue saber que tal vez tenía una oportunidad, pero por unos segundos ambos guardaron silencio, quedándose tan solo ahí mirándose y respirando el mismo aliento, y él se inclinó sobre ella, sus ojos bajando hacia sus labios, esos suaves y dulces labios que todavía quería probar y que se entreabrieron mientras más se acercaba, y cerrando los ojos Shikamaru se atrevió a acortar esa breve distancia para besarla… y Temari le soltó un bofetadón que le volteó la cara y lo hizo trastabillar.

—¡Ni creas que te he perdonado Shikamaru, y más te vale que ganemos el primer puesto en el festival escolar o jamás voy a perdonarte! —le dijo y antes de que Shikamaru pudiera reaccionar, la rubia se marchó a toda prisa dejándolo solo y golpeado en aquella desierta azotea.