Capítulo 18. Cívica y Ética con Kakashi-sensei.

—Oye Shikamaru, ¿tienes un minuto?

La pregunta de Naruto que había jalado su butaca sin importarle obstruir el pasillo para quedar a la par que el Nara atrajo su atención. Por supuesto, Shikamaru tardó algunos segundos en reaccionar y dar una cabezada de asentimiento mientras lo miraba aunque sin mucho entusiasmo.

Y no era que Shikamaru se considerara menos amigo de Naruto antes de enterarse de que a él también le gustaba Temari o que le guardara alguna especie de rencor: simplemente no esperaba que el rubio quisiera hablar con él de algo en ese preciso momento, justo cuando habían vuelto al aula tras el examen en el laboratorio y mientras esperaban la llegada del profesor Hatake, quien dicho sea de paso, quizá ni siquiera se presentase a darles clase.

Naruto, muy serio también asintió y se acercó a él, sentado pero inclinándose para susurrarle el tema en cuestión en la oreja mientras se cubría con la mano derecha para evitar que la chismosa de Ino, quien yacía a su lado aunque inclinada hacia el frente molestando a Sasuke y discutiendo con Sakura, les escuchara.

—Escucha, no sé qué es lo que esta pasado entre tú y Temari, pero tenemos que hacer algo para impedir que salga con ese chico del grupo A —declaró el rubio, sus ojos azules atentos a Shikamaru cuyo instinto le llevó a apartar la mirada de su compañero para echar un vistazo hacia el lugar en donde se encontraba la jefa de grupo.

Temari, sentada en su sitio en primera fila junto a la ventana, ni siquiera los miraba: toda su atención estaba puesta en la libreta sobre su pupitre en la que escribía algo relacionado posiblemente con ejercicios o resúmenes de los temas de las diversas materias que habían estado estudiando para el festival escolar.

Desde la semana pasada que "habían hecho las paces" y retomaran sus horas de estudio, Shikamaru la había visto tomar notas día tras día en lugar de compartir con él los ejercicios o textos como ocurría antes. A eso se limitaba su tiempo juntos: a ver a Temari escribir y a acercarse lo suficiente a ella para leer sus anotaciones, invadiendo por momentos su espacio vital cuando quería que ella por lo menos lo mirara, ganándose uno que otro codazo en las costillas cuando le preguntaba alguna cosa al oído mientras por su mente pasaba la idea de besarla.

Por supuesto, hasta ese momento Shikamaru no se había atrevido a hacerlo: él quería darle un beso que fuera correspondido no simplemente robado; él quería saber que Temari también sentía algo por él. A eso se debía desde el comienzo el motivo de su cobardía y su falta de atrevimiento: a no saber sí ella le correspondería o le pegaría otro golpe como el que ya dos veces le pegó… y aunque consideraba fructífero el que la mayor parte del tiempo Temari le permitiera estar tan cerca de ella y que además le retirara la ley del hielo y de nuevo le hablara, todavía dudaba respecto a sus posibilidades de conquistarla.

—¡Hey Shikamaru! ¿Estás escuchándome? —se quejó por lo bajo Naruto, un poquito irritado porque su compañero no dijera nada.

Suspirando, el Nara volteó entonces a mirarlo, sus ojos oscuros dándole una mirada que era mezcla de seriedad y determinación.

Después de todo, aunque todavía dudaba de los sentimientos de Temari, a diferencia del pasado, ahora mismo Shikamaru estaba dispuesto a luchar y no rendirse con ella, como se suponía que tendría que haber hecho desde un inicio.

—Sí, sí, te escucho. Pero yo no puedo hacer gran cosa para convencerla —declaró, uno de sus hombros moviéndose al explicar—: ella sigue enfadada conmigo, me comporté como un idiota con ella y aún no me perdona del todo así que es problemático pero tendrás que hacerlo tú —sentenció frotando su nuca con una de sus manos, incómodo ante su propia petición.

Naruto parpadeó antes de que su ceño se frunciera.

—¿Qué le hiciste? —preguntó, de pronto a la defensiva pero Shikamaru no contestó de inmediato.

—No es de tu incumbencia. Y aunque te l dijera no lo entenderías —declaró haciendo con ello que el Uzumaki entrecerrara sus ojos dándole esa apariencia de zorrito molesto de la que Sasuke tanto se burlaba. Shikamaru entonces suspiró—. Escucha Naruto, sé muy bien que a ti te gusta Temari —dijo el Nara, y el rostro del Uzumaki de inmediato cambió.

—¿Eh? ¡No, claro que no! A… a… ¿a ti quién te dijo eso? —preguntó alzando un poco excesivamente la voz llamando la atención de algunos cuantos, pero Shikamaru sacudió la cabeza restándole importancia a eso y a su propia declaración.

A efectos prácticos, en ese momento ambos eran aliados y no tenía caso discutir sobre a quién le gustaba más o quién era más merecedor del amor de la rubia, así que continuó.

—Eso no importa Naruto, lo que importa ahora es… ya sabes, de lo que estamos hablando —insistió evasivo, mirando por un instante a Hinata que en la fila al lado de Naruto, les miraba.

El rubio por su parte, tras un instante de transición en que lo pensó, poniéndose serio asintió volviendo a acercarse al moreno, asintiendo.

—Es cierto. Tienes razón-dattebayo —declaró siendo esta vez quien echara un vistazo hacia la primera fila junto a la ventana en donde se encontraba Temari y casi suspiró antes de volver a mirar al Nara. Por alguna extraña razón, sonrió y de nuevo asintió. —Sí, hagámoslo —insistió y bajando la voz preguntó—: ¿qué tienes planeado? —Quiso saber él.

Conocía lo suficiente a Shikamaru para saber que su amigo tenía algo planeado antes de entrar en acción: lo había visto hacer planes y organizar cosas en cuestión de segundos cuando les tocaba trabajar en equipo tanto en deportes como en cualquier otra materia y sabía que también había estado pesando en algo para reconquistar a la rubia… así que lo dijera o no, Naruto sabía que podía confiar en él para cualquier cosa que fuera.

El Nara entonces asintió y bajando un poco la voz le explicó.

—Temari no querrá que estudiemos hoy por la tarde, nunca lo hacemos el día previo al festival; una cosa sobre descansar y estar frescos antes del festival —explicó—. Pero tú puedes pasar el tiempo suficiente con ella para que llegada la hora deje plantado a Darui —le dijo convencido de que Naruto podía lograrlo.

Ellos vivían cerca, Chouji se lo había dicho en el pasado, así que desde la perspectiva de Shikamaru, no sería raro que el Uzumaki casualmente apareciera en casa de la rubia y le impidiera salir… además, en caso de que ella se enfadara lo haría con el rubio y no con él, que suficientes problemas tenía con ella como para agregar uno más.

Naruto, con cara de perfecta concentración cruzó los brazos y asintió comprendiendo su lógica. O casi.

—¿Y qué pasa si me ignora y se va con Darui? —preguntó—. Ella suele enfadarse mucho conmigo, y aunque voy a verla todos los días siempre acabo jugando videojuegos con Gaara-ttebayo —le dijo confesándole algo que Shikamaru ignoraba.

Algo que de pronto era perfecto para mejorar su plan.

—Es problemático, pero tendrás que esforzarte al máximo —recomendó—. Escucha, no es que me agrade la idea de ti en casa de Temari haciendo ciertas cosas con ella —aclaró—, pero si a ella le da igual salir con Darui que con cualquiera, prefiero que sea contigo —le confió notando la presencia de Chouji a su espalda gracias al crujir de las patatas que se comía, atrayendo sobre él la mirada de ambos compañeros aún antes de explicar el motivo de su intromisión.

—Ustedes dos se ven muy sospechosos y Temari ha estado mirándolos en los últimos 15 segundos ¿saben? Si van a hacer algo para impedir su cita con Darui quizá están siendo muy obvios —les dijo haciendo más ruido con su bolsa de papas y al masticar, aunque logrando que Naruto, esquivando la silueta del muchacho de huesos anchos, dirigiera sus ojos hacia la primera fila y se encontrara con los ojos serios y afilados de la jefa de grupo que lo fulminó aunque no se movió.

Con un movimiento lento mientras fingía inocencia, Naruto volvió a su posición original, con Chouji cubriéndoles las espaldas y aguzando la oreja para enterarse de la situación mientras Shikamaru suspiraba.

Él no necesitaba voltear para enterarse de nada. De cualquier manera, si lo hiciera sería algo bastante problemático así que continuó.

—Yo puedo distraerla al salir, pensaba acompañarla hasta su casa de todas formas. Será problemático porque no querrá que vaya con ella, pero si vas más tarde a su casa seguro te dejará pasar. Puedes comenzar jugando con Gaara, pero llegada la hora debes concentrarte por absoluto en ella —le indicó y Naruto, cruzándose de brazos, asintió de forma repetida.

—Sí, puedo hacerlo. Será pan comido —aseguró sonriendo amplio de inmediato, aunque un par de segundos después, interrumpiendo el pleito que tenían Sakura e Ino frente a ellos sobre Sasuke que se refugiaba en su butaca ignorando a las gritonas, Temari apareció mirándoles fríamente. A Naruto y Shikamaru, porque Ino y Sakura le tenían sin cuidado.

—Shikamaru ¿Tienes un minuto? —preguntó y el Nara tras un parpadeo asintió, mirando un instante a Naruto.

El mensaje en su mirada era claro —tranquilo, no digas nada—. Y un segundo después, aunque con pereza, Shikamaru ya se había levantado y caminado hacia fuera del salón junto con Temari mientras algunos de sus compañeros silbaban y hacíann comentarios inapropiados a los que ninguno reaccionó ni dio importancia.

En silencio y tras cerrar la puerta, el Nara caminó detrás de Temari hasta que la vio detenerse al pie de las escaleras, no precisamente para bajar sino junto a la barda que fungía de barandal y es entonces que ella voltea y lo mira, sus bonitos ojos verdes inexpresivos fijos en la mirada aburrida que él a su vez le devuelve.

Un par de segundos después la rubia se cruza de brazos y levanta la barbilla porque Shikamaru sigue siendo más alto que ella.

—No uses a Naruto para lograr tus propios fines —le advierte. Shikamaru que desde que cerró la puerta del salón para mantener el ruido fuera de los pasillos había metido ambas manos en los bolsillos del pantalón ni siquiera se inmutó.

—Fue él quien me pidió ayuda —aclaró, lo cual no era mentira. Temari bufó y negó con una sacudida de cabeza.

—¿Y qué pretendes al ayudarlo? ¿Quedar bien con él? —cuestionó hundiendo su índice en el pecho del muchacho, inclinándose ligeramente hacia él en actitud amenazante que a él no sorprendió—. A mí no me engañas Shikamaru —advirtió y reaccionando él sacó la mano del bolsillo y sujetó a Temari por la muñeca, inclinándose también.

—¿Y qué pretendes tú aceptando esa salida con Darui? —interrogó—. Si solo querías salir con alguien podrías haber aceptado a Naruto —le inquirió con astucia, y convenientemente le recordó uno de los temas que hasta entonces no habían tocado—: aun no hablamos de eso por cierto —dijo soltándola en cuanto ella intento liberarse.

—No es de tu incumbencia…

—Sabes que lo es —replicó porque era cierto y ella no podía negarlo—. Se supone que éramos novios ¿no? Es lo que Naruto creía, ¿se lo dijiste tú o él solo lo supuso? Si me lo hubieras dicho…

—¿Qué? ¿Qué pasaba si te lo hubiera dicho? —rebatió entonces ella y Shikamaru la miro en silencio sabiendo perfecto lo que hubiera hecho si ella se lo hubiera dicho.

La hubiera besado. Una y un millón de veces la hubiera besado y también la habría abrazado, confesando antes o después lo mucho que le gustaba, lo mucho que la adoraba y lo gustoso y feliz que estaría de poder hacer realidad la relación que durante meses invadía su mente haciéndole soñar con ella ya fuera despierto o dormido… pero en lugar de confesárselo, Shikamaru preguntó:

—¿De verdad quieres saberlo?

Su expresión al mirarla cambió en un segundo de seria a una menos arisca y más bien dulce que no supo si la incomodo o molestó pues ella de inmediato apartó la mirada y bufó dando algunos pasos para ir de vuelta al salón, alejándose, huyendo de él, cuyo corazón se estrujó al escuchar su respuesta.

—En realidad no. No me interesa —le dijo y él, rasguñando el encuentro en busca de aunque fuera unos segundos más, alzó un poco la voz y suplicó.

—Problemática espera.

De forma sorpresiva, Temari se detuvo aunque no se giró. Shikamaru esta vez no dudó cuando habló.

—Mañana. Hablemos mañana después de obtener la victoria. Digámonos todo lo que tenemos que decir y después… si no hay nada más de qué hablar… dejemos las cosas por la paz —ofreció y tras unos instantes en silencio, Temari asintió y avanzó de nuevo en dirección al salón.

Llegara o no el profesor, como jefa de grupo ella debía mantener el orden en el interior...

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Notas de autora:

Poquito más de un mes después, traigo el capítulo en el que trabajaba.

En este se explica un poco más lo que ha pasado durante el tiempo que me he saltado en el capítulo pasado y lo relevante que es en la historia el crush de Naruto por nuestra rubia favorita. ¿O creían que no'más lo puse porque si? jajajaja, pues no, la respuesta es no. Y de igual manera, entramos a la parte final de todo el asunto, chan chan chan~.

En fin, agradezco inmensamente a quienes siguen leyendo esta historia (Shirae, Nonahere, mi corazón es para ustedes), y nada, nos vemos en la siguiente actualización del fic. ;D