Capítulo 19. Sábado: el problemático festival escolar.
De pie frente al estrado del auditorio, sitio que se había convertido en el escenario de la que había sido su mayor victoria y a la vez su peor derrota, Shikamaru aguardó en silencio a que ocurriera ya cualquier cosa.
Por extraño que parezca, aquel sábado había comenzado siendo muy alentador, en especial si se consideraba el desastre que honestamente había contemplado tras su despedida con Temari el día atrás; no solo el plan que habían ideado con Naruto había funcionado a la perfección para evitar que Temari y Darui salieran juntos, sino que ambos se habían encontrado con el mejor de los peores escenarios posibles que por su mente habían pasado: es decir que, aunque Temari se había enfadado, su indignación y furia no había sido exagerada puesto que Naruto (bajo la guía siempre hábil de Shikamaru) le había recordado a la rubia que tenía que tener prioridades. En este caso descansar bien para el rendir al cien en la competencia del festival.
Por supuesto, la cereza del pastel y principal motivo para que Shikamaru despertara optimista y con el mejor humor, había sido ni más ni menos que un mensaje de texto que le había enviado la dueña de sus desvelos la noche anterior.
"No llegues tarde."
Un mensaje corto, que no obstante para Shikamaru fue alentador y en sumo significativo.
Tanto que, durmiendo apenas lo necesario, el moreno se levantó muy temprano para ir a plantarse en la esquina de la casa de Temari, aguardando el momento en que ella saliera, listo y dispuesto a escoltarle hasta la escuela bajo la excusa de ahorrarle la angustia de no verle llegar.
Temari por supuesto no le creyó, pero como no tenía caso enviarlo de regreso a casa ni adelantarse ella, no discutió con él y lo dejó acompañarla pese a hacerle saber que era un descarado y que sabía lo que estaba tratando de hacer.
Y si, Shikamaru era en cierta manera un descarado, pero al menos había sido un descarado feliz al poder estar acompañándola en apacible calma, sabiendo también que al aparecer a su lado desde tan temprano, Darui sabría que si se había arruinado su cita había sido por él.
Una estrategia infalible para declararle la guerra que quedó clara e implícita en el momento en que ambos caballeros chocaron sus miradas al encontrarse en las puertas de la escuela y los tres se dieran los buenos días.
Si Temari había hablado la tarde-noche anterior con Darui, Shikamaru no lo sabía. Lo que sí sabía era que en esos momentos la rubia solo podía pensar en la competencia y en ganar, por lo que juntos se fueron directo al auditorio en donde poco a poco los participantes se iban congregando.
Así, mientras ellos ocupaban sus lugares al frente del auditorio (sitio asignado para los participantes de los distintos grados académicos) y el resto de estudiantes se congregaban en los asientos de atrás, Shikamaru pasó la siguiente hora y media sin ponerle atención a los de primer año que competían entre ellos enfocándose en Temari, a veces rozando su mano con la suya, otras dándole un pequeño empujón a su pie con el suyo para que no lo olvidara ahí a su lado, y en el momento previo a su momento de subir al escenario, Shikamaru se permitió acercar su boca a la oreja de ella para susurrarle un "ganaremos", obteniendo un fuerte golpe en el brazo por parte de ella antes de que fueran llamados a participar.
Sus compañeros de grupo, solidarios como eran, acudieron al auditorio y los animaron con un gran alboroto que en algún otro momento les habría ganado una reprimenda, pero al tratarse de una competencia, Iruka-sensei (el profesor encargado de dirigir el evento) sorpresivamente se mostró encantado por tal muestra de entusiasmo.
—¡Esa es la flama de la juventud! —había gritado desde las tribunas Gai-sensei apoyando a los muchachos, y posteriormente, tras los últimos aplausos la competencia comenzó.
Y si bien había sido un evento muy reñido, puesto que entre ellos y la pareja del grupo A (Karui y Omoi) pronto habían dejado en claro su astucia, inteligencia y ganas de ganar dejando a la pareja del grupo C prácticamente sin oportunidad de contestar, para cuando llegaron a la pregunta final y Temari contestó de forma correcta obteniendo el punto ganador, no solo ella se sintió orgullosa ante la victoria: por un par de minutos el mismo Shikamaru se mostró satisfecho aunque no por ganar sino por verla a ella, a Temari que con su preciosa sonrisa en los labios le miraba directamente a él mientras el profesor Iruka trataba de acallar los vítores del grupo B que a su vez no dejaban de festejar.
Durante aquellos preciosos segundos, Shikamaru habría sido capaz de sostenerla entre sus brazos y hacerla girar, tal vez incluso se habría atrevido a besarla frente a toda aquella audiencia... pero ambos se encontraban sentados y en realidad hacer todo lo que pensaba resultaría terriblemente problemático, así que tras recibir las felicitaciones pertinentes y estrechar las manos de sus rivales, Shikamaru escoltó a Temari para ir juntos a tomar sus respectivos sitios al frente del escenario para presenciar la competencia de los de último año, disfrutando su mayor victoria hasta que en su campo de visión apareció Sasori recibiendo a Temari en sus brazos con un fuerte abrazo.
Sin embargo, y contrario a lo que muchos pensarían, no fue aquel afectuoso contacto el que terminó con su sensación de victoria y lo llevó al más profundo abismo de la derrota, sino las palabras del pelirrojo que le escuchó decir a la rubia.
—Tal y como se esperaba de ti princesa, con esta victoria has asegurado tu beca en la academia de Suna. Tu padre estará orgulloso al saberlo —le dijo y ella tras corresponderle el abrazo un instante asintió antes de soltarse y agradecer su presencia en el auditorio, despidiéndose de forma momentánea prometiéndose hablar después...
Y ahí estaba Shikamaru un par de horas más tarde, solo y de pie frente al estrado en silencio, rememorando y quizás, solo quizás, pensando en lo que debería o no hacer respecto a sus sentimientos hacia Temari, tomándose su tiempo como si de verdad hubiera una posibilidad…
—Sabes que no puedes quedarte eternamente ahí parado, ¿verdad? Los de mantenimiento se debatían entre cerrar el auditorio contigo adentro o no —le avisaron y volteando Shikamaru se encontró con Asuma que avanzaba hacia él aunque a la distancia.
Porque claro, tenía que ser Asuma y no Temari quien apareciera en escena para sacar de su trance a Shikamaru, quien hasta entonces echó un vistazo a su alrededor notando al hombre que –además de Asuma- fumaba en la lejana entrada.
Inevitablemente el muchacho suspiró y asintió, avanzando perezoso hacia su tutor y la entrada.
—Problemático —murmuró, y Asuma le dio la razón.
—Lo es, en efecto —dijo, apoyando su mano sobre el hombro del muchacho cuando estuvo junto a él como para darle el impulso que necesitaba para avanzar, y durante algunos segundos ninguno dijo nada hasta que el mayor, en su papel de asesor, hizo el primer comentario respecto al festival desde que éste había comenzado—. Hiciste un buen trabajo esta mañana, me alegro que ganaran ustedes dos— aseguró y Shikamaru casi asintió, pero no.
—Sí, claro. Que ganáramos fue lo mejor —dijo con tal desanimo que, queriendo o no, con un suspiro acabó por confesarle a su tutor todo su desazón.
—No pareces muy feliz —comentó y Shikamaru se preguntó retóricamente si había motivos para estarlo. Por supuesto, sabía que no había motivos y por eso mismo respondió.
—Temari era quien quería ganar esto, no yo. —Asuma entonces asintió.
—Es cierto, era ella la principal interesada. Y supongo que para ti es solo problemático tener que seguir estudiando junto a ella —agregó al cabo de un breve silencio mientras cruzaban la puerta y el encargado de mantenimiento se adelantaba a cerrar una vez los vio cruzar. Shikamaru por su parte, analizando sus palabras frunció el ceño y lo miró esperando una explicación, misma que Asuma con una media sonrisa le proporcionó:—Ya sabes, ahora que ganaron ambos se tienen que preparar para el concurso estatal y regional —dijo, recordándole eso tan obvio pero que hasta entonces se le había pasado por alto.
Tanto, que por un segundo Shikamaru quiso darse de topes contra la pared.
¿Acaso era estúpido? ¿Cómo no se había dado cuenta antes…?
O mejor dicho, ¿cómo se había olvidado que, si ganaban, tenían que ir a las competencias estatales?
Comprendiendo entonces la realidad de la situación y lo que verdaderamente significaba su victoria en la competencia, disculpándose de inmediato con Asuma a quien dejaría hablando solo, Shikamaru no tardó en ponerse a buscar a Temari para hablar con ella tal cual se habían prometido el día anterior.
Tenía que decirle que había sido un idiota, aunque eso ella ya lo sabía; y que era un tonto por no haber pensado más allá de lo que había pensado, y por sobre todo, Shikamaru tenía que decirle todo lo que por ella sentía, lo mucho que la amaba y todo lo que estaba dispuesto a hacer para estar con ella… así que cuando la vio junto a la puerta de la azotea, allá en lo alto del último tramo de escaleras, con su rostro ligeramente virado hacia el cristal, el corazón de Shikamaru latió un poco más acelerado pese a que su andar ya lo tenía ligeramente agitado.
—Hey, Temari —le llamó estando por subir el último tramo, logrando entonces que ella, dando un leve respingo, lo mirara—. Espero no haberte hecho esperar…— comenzó a decirle, más sus palabras se vieron interrumpidas al verla separar la espalda de la pared y llevarse el índice derecho a los labios en un gesto que solicitaba que guardara silencio, y por un instante, el moreno casi detuvo sus pasos. —¿Pasa algo? —No obstante la petición de la rubia, con duda aunque en voz baja preguntó mientras terminaba de subir las últimas escaleras, tratando de echar un vistazo hacia la puerta ya con curiosidad cuando la vio a ella misma volver a mirar antes de caminar hacia él y sujetarlo del brazo para llevárselo de aquél sitio, ya fuera arrastrándolo.
—Chouji y Karui están allá afuera hablando —le susurró lo más bajo que pudo mientras le hacía desandar sus pasos, y aquella información fue tan completamente inesperado que Shikamaru demudó su neutra expresión por una de genuino desconcierto.
—¿Chouji y Karui? ¿Qué hacen Chouji y Karui…? —comenzó a cuestionar solo para asegurarse de que no había ninguna confusión, más al ver la mueca impaciente de Temari que se alternó con una mirada hacia la puerta por sobre su hombro y de vuelta a Shikamaru, quien también miró por sobre su hombro, no le quedó la menor duda de que ambos hablaban de las mismas personas y optó por callar.
—Están declarándose mutuamente. O ya lo habían hecho antes, supongo. Yo estaba ahí cuando llegaron tomados de la mano, así que decidí dejarlos a solas. Sabía que se llevaban bien porque ambos acuden al club de judo juntos pero… ahora que lo pienso no me corresponde a mi decirlo, no es asunto mío en realidad.
Con atención Shikamaru la escuchó balbucear, hablando cada vez más rápido y más bajo hasta que sola se silenció, y aunque el muchacho detuvo sus pasos y volvió a mirar hacia atrás mientras la escuchaba, sintiéndose tirado aún por Temari pronto se obligó a caminar, pensando un poco más en lo que la rubia le había confiado, guardando silencio sin saber muy bien qué decir.
Después de todo, pese a que se suponía que él era el mejor amigo de Chouji, la realidad era que hasta ese mismo momento había desconocido el interés especial de su amigo de huesos anchos en la chica pelirroja morena del grupo A. En realidad, ahora que lo pensaba ellos nunca habían tenido una charla respecto a las chicas que les gustaban: lo suyo con Temari había caído en lo obvio por lo que Chouji nunca tuvo la necesidad de preguntar, pero él…
Suspirando, Shikamaru sacudió la cabeza y se juró tener una charla seria con su mejor amigo para preguntarle qué y cómo había sucedido todo, porque hasta donde él había imaginado, Karui había sido la novia de Omoi. O tal vez no, pensó.
Tal vez las cosas entre ellos se habían malinterpretado por los demás de la misma manera en que habían malinterpretado su relación con Temari, en quien puso toda su atención en el instante en que ella lo soltó y lo encaró, haciéndole notar hasta apenas ese instante que se encontraban en el interior del salón de clases, cuyas bancas se encontraban todas apiladas en el rincón, como convenientemente solían dejarlas los encargados de la limpieza durante los días de festival. Y aunque no debería estar pensando en quiénes de sus compañeros se habían encargado de aquello, al encontrarse a solas en aquel salón junto a Temari, se sentía con la necesidad de saber a quién agradecerle que no hubiera banca alguna en la que ella pudiera sentarse, obligándola a permanecer de pie frente a él.
—En realidad no quieres cambiarte de escuela, ¿cierto? —preguntó. —Tu intención siempre ha sido terminar el ciclo escolar, y por eso te empeñabas tanto en que debíamos ganar —le dijo mientras la miraba fijo a los ojos, esos bonitos ojos verdes que en ningún momento se apartaron de los de él.
Ni siquiera cuando, en un acto de atrevimiento, Shikamaru se permitió extender su mano y apartó un mechón de su rubio cabello para acomodarlo detrás de la oreja y le respondió.
—Para ser alguien tan listo, a veces eres lento hasta la desesperación —aseguró ella entrecerrando un poco sus ojos, tal vez porque se aguantó de soltarle algún comentario sarcástico, o tal vez porque estaba genuinamente desesperada.
El caso fue que, estando ahí frente a frente, con sus ojos puestos sobre los suyos y el corazón latiendo acelerado, actuando más que pensando, Shikamaru se abrió y le soltó lo único que debía haber dicho hacia tanto tiempo atrás.
—Se mi novia —simple y llanamente le pidió—. Sé que debí habértelo pedido hace mucho…
—No —Temari le interrumpió.
—¿No?
—No —repitió y el ceño de Shikamaru se frunció.
—¿No a qué exactamente? —cuestionó—. ¿No he debido pedirlo antes o…?
—No voy a ser tu novia —aclaró entonces ella, sin la menor consideración, mirándolo todavía a los ojos y cruzándose de brazos mientras levantaba el mentón—. Sigo enfadada contigo Shikamaru, y el que yo te guste tanto como tú a mi…
—Es precisamente por lo que deberías de decir que sí —intervino con lógica él, no obstante su lógica al parecer no la convenció puesto que Temari bufó.
—¡Pues no! —Acalorada le replicó—. Has sido tan ciego para no darte cuenta antes…
—Pero me he dado cuenta ahora y eso debería bastar…
—¡Pero no basta! —gritó entonces Temari, cada vez más irritada con Shikamaru por lo que se apartó de él, consciente de que perder la paciencia no los llevaría a nada bueno.
Shikamaru, por su parte, dándole unos segundos, trató de ponerse en sus zapatos, de pensar como ella para dilucidar su enfado. No obstante, por mucho que lo pensara, sabía que si ella no se lo decía, tal vez tardaría mucho más si estaba solo tratando de adivinar, motivo por el cual al fin le cuestionó:
—¿Es porque me he tardado…? —dijo, su voz lo más neutral que le fue posible, logrando entonces que ella lo mirara, sus verdes ojos de nueva cuenta puestos en él, tristes, tan tristes que a Shikamaru se le encogió un montón el corazón.
—Es porque te diste por vencido en cuanto te diste cuenta de que no sería fácil —confesó con desilusión palpable en su voz.
Sin embargo, dar pena no era algo propio de Temari, motivo por el cual, recomponiéndose rápidamente la rubia le volvió la espalda mientras el Nara atentamente la escuchaba.
—Voy a irme a otro colegio en cuanto termine el curso actual, ese es un hecho irrefutable, así que dime, ¿cómo esperas que crea que no vas a rendirte a la primera problemática situación? —le dijo sin detener siquiera sus pasos, la distancia entre ellos siendo de pronto tan notable que Shikamaru avanzó en su dirección.
—Porque ahora sé que me quieres y antes no lo sabía —dijo y extendió su mano para sujetarla del brazo e impedir que abriera la puerta y se siguiera alejando.
Y entonces, ahí, de pie uno en frente del otro, ambos se miraron a los ojos...
—Temari…
—Shikamaru…
—Y yo soy Naruto. ¿Van a besarse o seguirán hablando? Que tengo que poner en orden las sillas y las mesas antes de irnos — abriendo la puerta junto a la que estaban, el rubio más escandaloso del grupo les interrumpió.
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Notas de autora.
¡No me maten ni a Naruto por favor! Jajaja x'D
Lo siento, de verdad lo siento, no se que ha pasado que el tiempo se me ha ido volando y desde la última actualización resulta que han pasado más de un año, y aunque con la pandemia y la cuarentena por Covid-19 me propuse terminar mis fics, la angustia que he sentido me había impedido concentrarme en cualquiera de mis fics.
Pero bueno, lo importante es que por fin pude terminar este capítulo, que si bien en un inicio iba a estar lleno de gritos, gritos y más gritos, al final me decanté por algo de humor estudiantil con Naruto interrumpiéndolos para que no se besaran, jajajaja. No se, me pareció un final mejor al que en un inicio tenía pensado.
Y bueno, a para finalizar debo confesar algo: el próximo será el último capítulo de Un problemático colegio, ya lo tengo decidido, más que nada porque en mi idea original éste sería el último, pero después de cómo lo he dejado hoy, creo que aplicaré la del séptimo día para descansar, jajaja.
En fin, agradezco a todos los que han leído el fic hasta aquí, quisiera dedicarle el capítulo a quienes han dejado review pero ha pasad tanto tiempo que prefiero dedicarselo a todos los que lo han leído y ya, sin más que agregar me despido, muchos besos, abrazos y animos para seguir soportando la pandemia, les mando todo mi amortz y nos leemos en el próximo capítulo.
Bye!
PD: no se olviden del grupo de facebook por si aún no han entrado, se llama Yusha: sus ficts y más ;D .
