No había pasado mucho tiempo desde que se había ido, pero ese pequeño pueblo, su antiguo hogar, se sentía diferente.
¿Será porque ahora él era alguien diferente?
Con cuidado avanzó por las frías calles casi desiertas. Trataba de pasar desapercibido, evitando mirar a los pocos lugareños que encontraba en su camino. No quería llamar la atención, no estaba seguro de cómo responder si le preguntaban quién era o de dónde provenía, pues pensaba que era peligroso decir la verdad. Pero de lo que si tenía certeza era de que si hablaba de las razones de su regreso las lágrimas volverían a ensuciar sus pálidas mejillas.
Tampoco estaba seguro de qué contestar si la gente comenzaba a curiosear sobre el objeto que traía en las manos. Por su exótica apariencia y por la forma en que lo sostenía, presionándolo contra su pecho, parecía ser muy valioso, lo cual era cierto aunque no como ellos creerían; la gente ajena al templo en realidad no sabía lo que podía llegar a hacerse con lo que la caja contenía. No eran capaces de siquiera imaginar el poder que albergaba dentro.
No tardó en llegar a ese lugar, que estaba un poco alejado de los otros edificios. Su casa se veía tal y como la recordaba, hasta el más mínimo detalle seguía igual. Al verla tan cerca, un enorme deseo lo invadió y de inmediato corrió hacia ella.
Desde que habia quedado completamente solo, hace dos días atrás, no hizo más que pensar en ellos. Deseaba tanto volver a ver a sus padres y hermanos, abrazarlos en cuanto los tuviera en frente, decirles lo mucho que los extrañaba y que, por favor, por nada en el mundo volvieran a alejarse.
Pero no quería decirles porqué estaba allí. Hablar del motivo de su regreso, revelar su error, era algo que le causaba mucho miedo, pues se trataba de una atrocidad imperdonable.
Detuvo su carrera en seco, a unos centímetros de la puerta principal.Su corazón latió con fuerza y sintió como sus miedos tomaban posesión de su cuerpo, paralizándolo. ¿Qué dirían si supieran? ¿Qué pensarían de él luego de saber lo que había causado? ¿Qué su hijo era un monstruo?
Un ruido lo alejó de las dolorosas respuestas que de golpe asaltaron su mente, despertándolo y dejándole ver como la puerta comenzaba a abrirse. De inmediato saltó hacía un lado y se ocultó en una esquina de la construcción.
Al parecer no lo habían visto. Su padre y sus hermanos habían salido de su casa, iban en dirección al pueblo mientras hablaban de la cena que su madre tenía planeada para esa noche. Podía oir sus voces, sus risas alegres.
En ese instante las dudas lo agobiaron con más fuerza. Se aferraba a un final felíz para ese trágico momento de su vida, imaginándose un escenario donde su familia entendía su pesar y lo perdonaba, pero se sentía incapaz de intentarlo.
No podía estar junto a ellos como tanto deseaba. Fue entoces que comenzó a llorar en silencio.
El día se había acabado y la luna llena iluminaba el pueblo. Él continuaba en el mimo lugar, inmerso en sus pensamientos. Para olvidarse un poco de ello, tal vez para encontrar una respuesta, echó un vistazo al interior. Podía ver a través de una ventana como su familia disfrutaba de una deliciosa sopa al mismo tiempo que charlaban de lo ausente; hablaban de él.
Su corazón se oprimió al oir a su madre: ella lo extrañaba. Su padre la reconfortó diciéndole que debería estar orgullosa, pues su hijo había sido elegido para ser guardián del "tesoro de las montañas". Era un gran honor para la familia que él estuviera allí.
Si tan solo supieran lo que había hecho, pensó con pesar.
Al oir aquella conversación lo comprendió, esta vez ya sin dudas. No podía volver a su viejo hogar como pensó al principio, luego de librarse de aquel sentimonstruo que había creado. Por más que lo anhelara no había manera de volver con su familia, así como no había manera de enmendar su error.
En silencio, tal como había llegado a ese lugar, se fue. Lo más probable era que sus padres lo creyeran muerto luego de oir la noticia que pronto estaría en boca de todo el pueblo gracias a los comerciantes que provenían de las zonas montañosas: el gran templo de los guardianes estaba destruido, un misterioso incendio lo había consumido casi por completo, dejando atrás únicamente una oscura y polvorienta huella sobre la nieve.
