Hola y bienvenido a mi primer fanfic. Espero que te agrade, si es así entonces me podrías apoyar con un comentario y si te gusta mi contenido, lo puedes demostrar con sólo seguirme, como también marcar esta historia en tus favoritas si te gusto mucho.

Sin más que decir disfruta este fanfic.

No soy dueño de la obra original ni tampoco de sus personajes. El creador de "Hilda" es Luke Pearson.


El sonido del viento moviendo las hojas de los árboles estaba sonando en todo el bosque Huldra, como en cualquier noche en esta época del año en Trollberg. En medio del bosque se encontró una persona que caminaba hacia un punto muy conocido. La adolescente de las coletas caminaba sola por el bosque para ir a su reunión con sus amigas. Sin temor a adentrarse en el oscuro bosque, siguió caminando

Una nueva reunión estaba por ocurrir, iba a contar cómo de nuevo encontró otro secreto para usarlo para crear combustible para pesadilla. Esta vez fue difícil encontrar algo que no sea tan repetitivo. Arañas, fantasmas, lobos, trolls. Lo mismo de cada niño con algún miedo

No había hecho las mismas pesadillas tan sencillas desde que dejó a el niño que le tenía miedo a todo y era más sencillo de asustar. Ahora tuvo que encontrar a otro niño para asustar y poder contar sus logros a sus amigas.

Extrañaba esos momentos, ahora el nuevo niño de esta marra tiene solo un miedo, pero no como el chico de antes. Solo le asustaba un monstruo hecho de huesos. No era tan genial como asustar a ese niño miedoso pero podía trabajar con ello.

"Si no fuera por esa niña entrometida de cabello azul", pensó en el momento de porque dejo al niño miedoso

Sus susurros que sólo ella pudo oír de pronto fueron opacados por otro sonido. La marra vio con extrañeza las hojas de los árboles, como si una ráfaga de viento hubiera pasado tan cerca de ella. Miró de nuevo hacia los árboles, la oscuridad entre las hojas y al fondo un cielo azul oscuro se ponía observar, pero no es algo que a ella le interesará.

Ignorado lo sucedido siguió avanzando, solo para después de dar unos pocos pasos oír de nuevo otra ráfaga de hojas sonar otra vez. Esta vez volteó hacia atrás para asegurar no ser seguido por alguien desconocido.

Pero al momento de voltear hacia atrás la ráfaga salió detrás de ella, haciendo que sus dos coletas se movieran bruscamente. Ella de pronto volteó hacia atrás, pero no había nada. Extrañada solo miro al cielo.

Solo se veía un color azul oscuro y sin ninguna estrella en su área, miro por unos momentos hasta que repentinamente una sombra alada pasó velozmente, haciendo caer a la marra de espaldas. Sorprendida vio cómo esa cosa voló a lo más alto y ver cómo extendía sus alas para volar, además de ver cómo tenía dos grandes puntos rojos.

La escena no duró mucho pues solo lo vio por pocos segundos hasta desaparecer entre el gran cielo.

"Raro ... Muy raro". Dijo ella mientras se ponía de pie.


David por fin había llegado a su casa, cansado por su aventura de salvar una flores parlantes. Se disponía a dormir sin interrupciones hasta el amanecer, solo se detuvo cuando su padre lo detuvo para la inspección contra insectos. Le saco un pequeño escarabajo, como en casi todos los casos los insectos eran inofensivos.

Ahora en pijama y bajo las sábanas era el momento de descansar.

"Buenas noches, Warren." Dijo David, acercando su oso de peluche.

Cerró los ojos para ir al mundo de los sueños, la tranquilidad solo duró unos cuantos segundos hasta que en la ventana aún lado de la cama de David se reflejó dos grandes luces rojas.

David con los ojos cerrados pudo sentir algo luminoso que no lo dejaba dormir tranquilo, con dificultad abrió sus ojos. Miró primero su cama como casi toda fue cubierta por unas luces rojas, miró como sus manos también estaban cubiertas por esas luces.

"¿Pero ... Que ?." Dijo David, mirando sus manos.

De nuevo miró a su cama, notando que la dirección del origen de esas luces era la ventana, no perdió el tiempo y fijó su vista hacia afuera.

Cuál fue su miedo al ver el origen de esas luces.

Vio como una criatura grande y delgada con unas grandes antenas en su cabeza, lo estaba mirándolo con esos ojos rojos que parecían reflectores de bicicleta. Tan brillante que no pudo mirarlos por más de diez segundos, apartó su vista un momento y al volver de nuevo, vio como esa criatura alzó dos grandes alas que parecían sus brazos en una primera impresión. Pero en realidad estaba separado entre sí, sus grandes alas en su espalda y sus brazos flácidos colgando.

La escena duró unos pocos segundos hasta acabar con la criatura haciendo un movimiento de agacharse, poniendo en sus alas lo más alto que podía. Para luego rápidamente bajar sus alas y subir hacia lo más alto del cielo, dejando a David horrorizado.

A la mañana siguiente.

Hilda junto con Frida estaban llegando hacia la casa de David. Hablando acerca de cómo ganar nuevas medallas y algunas que todavía no existían. Sin ninguna preocupación presente en la conversación, siguieron hasta llegar a la casa de su amigo.

"¿Cómo crees que los cactus también pueden hablar ?." Dijo Frida con cierta duda.

"Tal vez solo no se animen a hablar con nosotros por ahora". Dijo Hilda, mirando un cactus de una maceta.

"Quizás no todas las plantas puedan hablar". Dijo Frida, mientras tocaba la puerta.

La madre de David abrió la puerta con amabilidad e invitándolos a pasar. Hilda y Frida saludaron mientras pasaban hacia adentro.

"David está adentro, aún no ha salido a desayunar. ¿Pueden decirle que salga ?." Dijo la madre de David viendo hacia el cuarto de su hijo.

"Claro". Dijeron ambas niñas.

Hilda tocó la puerta de David mientras lo llamaba.

"¡Ah !, Eh. ¿Quién es ?." Contestó David desde adentro.

"Somos Hilda y Frida, ¿Podemos pasar? ''. Dijo Frida.

"Emmm, está bien. Adelante". Dijo David.

Hilda y Frida se miraron por un momento con algo de intriga antes de entrar, Hilda movió la cerradura y empujó la puerta. Al ver la habitación de su amigo se impresionaron al ver a David despeinado y construyendo una torre de cartas sobre su mesa, además de ver cómo la ventana estaba cubierta por sábanas.

"Hola." Dijo David sin quitar su mirada de la torre.

"David. ¿Qué pasó ?." Preguntó Hilda al verlo.

"Solo tuve una horrible pesadilla, ahora solo hago de nuevo esta torre para tranquilizarme". Dijo David, poniendo las dos últimas cartas en la cima.

"¿Una horrible pesadilla ?, ¿No habías dejado de tener pesadillas desde hace unas semanas ?." Dijo Frida.

"¿Es que acaso de nuevo vino marra ?." Dijo Hilda.

"No lo sé, pero esta vez se sintió muy real". Dijo David.

"¿Como que se sintió muy real ?." Dijo Hilda.

"Es que de verdad sentí que estaba en la realidad". Dijo David.

"¿Y de qué fue la pesadilla ?." Dijo Frida, mirando la ventana cubierta.

"Comenzó cuando desperté y vi como unas luces rojas brillaban por la ventana, después me asomé por la ventana, ahí estaba un monstruo de ojos rojos y grandes alas. Fue horrible." Dijo David.

"Eso suena aterrador". Dijo Frida.

"¿Pero porque pusiste tú sábana en la ventana si no fue real ?." Dijo Hilda.

"La puse ahí porque no me daba confianza mirar hacia afuera, por miedo." Dijo David.

"Pues es raro que tengas otra pesadilla, ¿no se supone que marra no te iba a seguir asustando por la ayuda de Hilda ?." Dijo Frida.

"Pues al parecer no cumplió su parte del trato". Dijo Hilda.

"¿Y que vamos a hacer ?." Dijo David.

"Voy a hablar con esa marra de nuevo, y voy a devolverte tus noches de tranquilidad". Dijo Hilda, dando un golpe de determinación en la mesa, haciendo que la torre de cartas se cayera.

"Lo siento." Dijo Hilda.

"No importa, ya era la novena vez que la construía". Dijo David.

Los tres amigos salieron de la casa de David para dirigirse hacia la cabaña de los exploradores. En el camino hablaban acerca de cómo hacer que Hilda consiga medallas y que actividades pueden hacer.

Llegaron a la cabaña para después entrar y ver a su líder cuervo haciendo filas en equipos.

"Hilda, Frida, David. Llegan a tiempo. Formen un equipo y esperen mi indicación". Dijo la líder cuervo.

"(Suspiro) Por poco llegamos tarde". Dijo Frida.

Hilda se había juntó con sus dos amigos para formar el equipo de siempre.

"Bien necesitamos apuntar un plan entre los tres para conseguir nuevas medallas, ¿alguna sugerencia ?." Dijo Frida.

"¿Qué tal si esta vez hacemos las actividades en el día?" Dijo David.

"¿Porque en el día ?, Casi todas la hacemos en la noche". Dijo Hilda.

"Porque en el día es más seguro, y no me recuerda a mi pesadilla". Dijo David.

"Oh vamos, solo fue una pesadilla. No fue real". Dijo Hilda.

"Pero sí que se sintió real". Dijo David.

"Bueno, entonces cuando terminemos de hacer las actividades, iré directamente hacia el bosque Huldra para hablar con ella." Dijo Hilda.

"¿Bosque Huldra ?. ¿Te refieres al hogar del monstruo volador ?." Dijo un explorador que escuchó la conversación.

"¿Monstruo volador ?." Dijo Hilda.

"Sí, el monstruo volador que vive en ese bosque. Cuenta la leyenda que en lo más profundo del bosque existe un monstruo terrible, que te puede comer de dos mordiscos." Dijo el explorador.

"Así que existe un monstruo en ese bosque". Dijo Hilda.

"Claro, pero según dicen, el último avistamiento fue hace más de cincuenta años, no creo que siga vivo". Dijo el explorador.

"¡¿Escucharon eso?!, ¡Eso debe ser lo que inspiró a marra para hacer tú pesadilla, David !." Dijo Hilda.

"Pues vaya inspiración tan siniestra ..." Dijo David

"Bien, atención gorriones. En esta ocasión su actividad es de recolectar una especie rara de flor que sale en esta época." Dijo la líder cuervo.

A continuación la líder sacó de una bolsa una especie de flor roja que aún no ha crecido completamente.

"Esta es la flor del brilló". Dijo la líder cuervo.

"Wow, que bonita". Dijo Hilda.

"Este tipo de flor crece en cualquier lugar de Trollberg, así que no será difícil encontrarla. Así que adelante y encuentren todas las que puedan." Dijo la líder cuervo

A continuación los tres amigos salieron en search de esas flores peculiares.

"Aquí dice que estas flores se usan como un sustituto de las velas en las calabazas, ya que cuando hay luna llena crecen para dar una luz muy brillante." Dijo Frida mientras leía un libro de florería.

"Eso es como magia". Dijo David.

"También dice que pueden tener otra manera de crecer, esa otra manera es en base de quien la esté tomando". Dijo Frida.

"¿Cómo funciona eso?". Dijo Hilda.

"Según esto, si el portador tiene un deseo y un sentimiento en común, la flor crecerá en sus manos. Indicado que la flor creé que ese deseo y ese sentimiento se cumplirá." Dijo Frida.

"¡Eso suena fantástico !. espero ver cómo crecen." Dijo Hilda.

"Solo hay que saber cuándo habrá luna llena y veremos cómo florecen." Dijo Frida.

"Bien, ahora debemos buscar esa flores, pueden estar en cualquier lugar". Dijo Hilda.

El trío comenzó a explorar media ciudad en busca de esa flores, buscaron por las calles, por los jardines. Pero no encontró nada. A pesar de todo, la esperanza no se perdía. pensando en algún lugar, finalmente se decidieron por ir al lugar donde conocieron a los Vittra.

En la búsqueda, Hilda fue la que más se separó para buscar más rápido esas flores. Miraba los arbustos y por debajo de los árboles. Hasta llegar al lugar donde se metieron al subterráneo.

Hilda en medio de la búsqueda se puso a pensar acerca de por qué del regreso de las pesadillas de David. ¿Será que no fue una pesadilla ?. ¿Que tal si vio de verdad a alguna Criatura que ella no conocía ?. O tal vez de nuevo marra regreso olvidado el trato acordado ?. Sus dudas le hicieron bajar la mirada, hasta que por un descuido su cara se chocó con una rama.

Un poco molesta se quitó la rama de su cara, pero al momento de quitar las hojas de sus ojos pude observar un pequeño retoño rojo.

Sorprendida se agachó para poder verla más cerca, un retoño demasiado pequeño estaba ahí esperando la luna llena. Sus pupilas se agrandaron al ver tal cosa.

"¡Frida !. ¡David !. ¡Aquí están !." Dijo Hilda.

Frida y David al escuchar los gritos de su amiga de inmediato corrieron hasta llegar con Hilda.

"Es muy pequeño". Dijo Frida, mientras se agachaba para verlo mejor.

"Eh, chicas." Dijo David.

Hilda y Frida voltearon hacia David quien dijo más hacia el frente, fijaron su vista hacia donde veía David. Y ahí estaba un gran campo de flores del brilló. La mayoría de retoños eran medianos y uno que otro grande. Hilda al notar que el retoño que había encontrado primero era demasiado pequeño a comparación de los otros.

"Perfecto, ahora solo tenemos que tomar unos pocos y ya sabremos acabado". Dijo Frida, mirando a los demás.

"Yo tomaré esté, es como un bebé". Dijo Hilda, tomando con delicadeza el pequeño retoño.

David se fue para después regresar con un carrito y varias herramientas para la jardinería. Comenzaron a sacar con cuidado varios retoños hasta llenar el carrito, pasaron una dos horas hasta acabar.

"Muy bien, ¡tal vez seamos los primeros en conseguir retoños !." Dijo Frida.

"Ahora solo hay que llevarlas hacia la cabaña de los exploradores". Dijo David.

Hilda al escuchar las palabras de su amiga cambió su expresión.

"Saben que, tal vez los alcanzo luego". Dijo Hilda

"¿Por qué ?." Dijo Frida.

"Pues como dije cuando terminemos, después iré directamente hacia el bosque Huldra." Dijo Hilda.

"Pero si es en la noche cuando las marras comienzan a contar sus pesadillas." Dijo David.

"Lo sé pero puedo esperar hasta encontrar a la marra que te hizo esa pesadilla y hablaré con ella." Dijo Hilda.

"¿Estás segura ?. ¿Esperaras horas hasta que entren ?." Dijo Frida.

"Tal vez incluso entren temprano". Dijo Hilda.

Hilda dio medio vuelta pero antes de empezar a correr, miró a su pequeño retoño. Todavía la tenía en su mano, con tristeza se dio la vuelta.

"Oh casi lo olvido, aquí está el bebé retoño." Dijo Hilda, caminando hacia el carrito.

"Oh no, no, no. Puedes conservarlo". Dijo Frida al notar su intención.

"Sí, después de todo. Tú lo encontraste". Dijo David ".

Hilda al mirar las caras de comprensión de sus amigos hizo una sonrisa y metió su pequeño retoño en una bolsa que sus amigos le dado para recolectar.

"Muchas gracias, amigos". Dijo Hilda sonriendo a ambos.

Ahora Hilda de nuevo dio media vuelta y salió corriendo rumbo hacia la entrada. Corrió por casi toda la ciudad sin una señal de cansancio hasta poder ver a lo lejos la entrada junto con la muralla de piedras.

Hilda tomó una expresión de determinación, ahora caminando se dirigió hacia la puerta la cual estaba abierta, entró mirando a los lados. Para después ir a la derecha de la puerta, escondiéndose atrás de un árbol, tomo algo de distancia hasta poder encontrar un lugar donde poder ver quién entra, pero que no la vean a ella.

Y así estuvo ahí, viendo cómo entraban varias personas para luego salir, pero ninguna de esas personas era alguna de las chicas que había visto en el grupo de marras. Pasaron minutos para luego ser horas, sin quitar de vista la entrada.

Viendo que después de un tiempo ya nadie entraba, dio un pequeño suspiro y dejó de mirar la puerta. Aburrida sin nada más que esperar algo que tal vez faltó tiempo para llegar. Bajo la mirada del cielo y miro su pequeña bolsa amarilla que traía.

La abrió sin emoción, encontrando diversas cosas. Su cuaderno de dibujos, su confiable lápiz, una linterna y por último su pequeño retoño que conservo desde hace unas horas. Hilda miró el pequeño retoño mientras sonreía. Después alzó la vista hacia el cielo que apenas se estaba tornando naranja.

"Espero que crezcas pronto". Dijo Hilda.

De nuevo miro al retoño, observando su pequeña y delicada forma. Hasta que un sonido sonó de la nada haciendo que Hilda cambie su expresión, con lentitud puso su vista hacia la entrada de nuevo.

Asomo su rostro con cuidado para ver cómo una persona conocida había entrado. Hilda se sorprendió al verla. Ahí estaba la marra que le había dado las pesadillas a David y formó un trato con ella, para luego romperlo.

La chica se puso a caminar mientras que Hilda en silencio y rápidamente guardó sus cosas en su bolsa. Así también de veloz se puso su bolsa para luego comenzar a seguir a la chica por los árboles.

La distancia entre Hilda y la marra era lo suficientemente larga para que la marra no se diera cuenta de que esa niña que la había enfrentado de nuevo la estaba siguiendo.

Hilda con cuidado y rápidamente estaba siguiendo el paso hacia la marra, quien todavía no se había dado cuenta de que de nuevo la seguían, las dos caminaron hasta llegar a la fogata donde siempre contaban sus logros.

La marra se detuvo para luego mirar a la fogata apagada, Hilda aprovechó el momento para acercarse un poco más. Hasta poder observar claramente la fogata ya ella.

La marra por su parte tomó otra dirección para seguir caminando. Pero Hilda al notar eso. Rápidamente salió de su escondite.

"¡Alto ahí!" Dijo Hilda.

La marra al oír esa voz se sorprendió para hacer una expresión de enojo y voltear hacia quien la estaba llamando.

"Otra vez tu". Dijo ella.

"Sí, otra vez yo. Y otra vez tú estás dando una pesadilla a mi amigo." Dijo Hilda.

"¿Qué ?, ¿De qué estás hablando ?." Dijo la marra.

"¿Que no es obvio ?. Rompiste nuestro trato." Dijo Hilda.

"Yo no he roto nada. Niña loca". Dijo la marra.

"Mi nombre es Hilda y sé que lo hiciste, me contó David que de nuevo tuvo otra pesadilla. Y quién más que daría ese tipo de pesadillas más que tú." Dijo Hilda.

"Yo no he visitado los sueños de tu amigo desde la noche de tu pesadilla". Dijo la marra, transformando sus ojos al color verde.

"Pues parece que eso no es cierto, David nunca me mentiría." Dijo Hilda, con una mirada de enojo.

Las miradas de enojo se cruzaban mientras hablaban, como si parpadear fuera una señal de derrota. Pero el momento no duró porque un sonido familiar para la marra sonó. Una ráfaga de hojas moviéndose bruscamente.

La marra apartó la vista de Hilda para concentrarse en los árboles. Mirando rápidamente cada árbol. Hilda solo se sorprendió por el sonido tan fuerte que de pronto apareció.

Las dos miraron a los árboles moviéndose violentamente, para después escuchar fuerte aleteo de alas y poco después un sonido de algo cayendo con fuerza al suelo a sus espaldas.

Las dos voltearon rápidamente y vieron que ante ellas se encontraban una criatura de dos metros de altura con grandes alas en su espalda, piernas y manos delgadas con pelo. La criatura no daba ningún tipo de sonido, solo se quedó en silencio. Pero lo raro es que sus ojos parecían estar cerrados.

Hilda se sorprendió al ver tal criatura extraña que no conocía. Por otro lado la marra se quedó congelada.

Cuando la marra dio un pequeño paso hacia atrás, de inmediato la criatura abrió sus grandes ojos rojos, mirando a la chica con ojos verdes. Con gran velocidad voló directo hacia ella.

La marra con miedo se convirtió en brizna verde para después huir. Hilda con miedo se apartó del camino de la criatura. Pero cuando la criatura vio como la chica se transformó, no perdió tiempo y voló directo hacia la brizna.

Hilda en el suelo vio como comenzó una persecución en el aire, tan rápida que tenía que voltear hacia diferentes lugares. Pero para mala fortuna el cielo se empezaba a oscuridad, por lo tanto era más difícil de ver.

La marra con mucha desesperación escapaba de la criatura lo más rápido que podía, fue a cualquier lugar del bosque con la esperanza de escapar. Pero aún si con todo el esfuerzo de confundir a la criatura, no conseguía nada.

Hilda finalmente los perdió de vista, solo alcanzaba a ver algo verde a lo lejos perseguido por una cosa negra. Rápidamente sacó su linterna para ver mejor.

La marra ya se estaba quedando sin ideas junto con ver cómo la criatura se acercaba más y más hacia ella. De nuevo marra fue hacia otro lugar del bosque, pasando por donde estaba Hilda.

Los pasaron por donde estaba Hilda, pero la criatura cuando pasó por ahí. Rápidamente se dio cuenta de que una luz blanca estaba abajo. La criatura se detuvo y vio directamente hacia abajo, dejando a la marra escapar finalmente.

Hilda al ver que la criatura se detuvo, pudo observar más un detalle, era como un hombre peludo con aspecto de insecto con grandes alas grises. Rápidamente la criatura fue hacia Hilda quien por miedo soltó la linterna y cayó de espaldas.

Ella retrocedió mientras veía como la criatura aterrizaba velozmente. Cuando llegó al suelo. No vio a Hilda, sino a la lámpara.

Se acercó mientras Hilda retrocedía hasta chocar con un árbol, ella veía como esa criatura desprendía unas luces de sus ojos. Tan fuertes que hizo que Hilda cerrara los ojos con fuerza. Pasaron unos tres minutos hasta que escuchó el fuerte sonido de algo despegando.

Abrió los ojos para observar cómo la criatura había desaparecido sin dejar rastro. Se puso de pie, mirando a todas partes. Tomó la linterna la cual estaba apagada.

Ahora con una gran duda que fue respondida tan bruscamente. Lo que vio David no fue una pesadilla. Con esa pregunta respondida, género otra. ¿Qué es exactamente esa criatura ?. Esa pregunta no la dejaría estar tranquila hasta saber una respuesta. Rápidamente guardó su linterna y salió corriendo.


La marra que ahora estaba libre de la criatura se detuvo en un árbol alto. Se transformó mientras respiraba agotada, no había tenido una persecución tan fuerte desde hace mucho. Con miedo miró hacia el cielo esperando no ver de nuevo esa cosa.

Dio un suspiro mientras se sentaba en la rama, pensó en un momento de por qué esa cosa la persiguió por casi todo el bosque sin razón. Ya que nunca le había hecho nada a tal cosa.

También de porque esa niña de pelo azul la busco de nuevo, ¿pero porque le importaría ?. Quizás solo sufrió de un delirio, pero técnicamente fue por ella que escapó. Pensó que si no fuera por su linterna, tal vez la cosa la hubiera atrapado y quién sabe qué hubiera pasado después.

Sus pensamientos fueron bruscamente interrumpidos por ver a lo lejos una luz verde. Sabiendo lo que era, saltó del árbol para después flotar hasta llegar al suelo. No hay tiempo de pensar en cosas sin sentido, solo hay tiempo para contar pesadillas. Pensó ella mientras caminaba.


Hilda corría por la ciudad en busca de un edificio conocido. Paso por las calles hasta ir directamente hacia la biblioteca.

Las luces aún estaban prendidas. Señalando que todavía no estaba cerrado, rápidamente entró y liberó unos suspiros de cansancio, lo cual fueron callados por la gente que leía tranquilamente.

"Lo si ... Lo sie ... Lo siento." Dijo Hilda.

Tomando algo de aire se dirijo a buscar a la persona que la ayudado en este tipo de situaciones.

Busco hasta encontrar a la bibliotecaria acomodando unos libros. Cuando la vio, rápidamente fue hacia ella.

"Hola, disculpé ..."

"(Shhhh), estamos en hora de silencio". Dijo la bibliotecaria.

"Perdón, es que me estaba preguntando si ..."

"Lo siento, ese libro no lo tenemos". Dijo la bibliotecaria.

"¿Qué ...? Pero ni siquiera ..."

De pronto la bibliotecaria se volteó hacia Hilda con una mirada seria y acercándose a su oreja para susurrar unas palabras.

"Escúchame, debes salir de aquí de inmediato. Pero mañana podrás venir y te prometo que te mostraré el libro que buscas." Dijo la bibliotecaria.

Después de terminar de hablar. La bibliotecaria se apartó de Hilda, ella estaba tan confusa que iba a preguntar más pero la bibliotecaria al notar eso, puso su dedo apuntador en su boca, haciendo una señal que guarde silencio.

Hilda de pronto comenzó a notar la seriedad de la situación, así que solo hizo silencio mientras bajaba la cabeza en señal de que entendió. La bibliotecaria también bajó la cabeza para después irse hacia otro lugar.

Hilda con poca confusión se dirigió hacia la salida para ver cómo la noche estaba en los cielos de Trollberg. Sabiendo que es tarde se encaminó hacia su casa sin perder tiempo.

Su trayecto no fue interrumpido por nada al ver que las calles estaban vacías, ella miró hacia el cielo en ocasiones, esperando ver a esa criatura desconocida volando. Pero nada.

Camino y camino hasta llegar a la calle donde se veía una casa con las luces prendidas, esperando que no fuera tan tarde se dirijo hacia su hogar en la ciudad. Tocó la puerta para después esperar a que abran la puerta.

No tardó mucho hasta que Johanna su madre abriera la puerta. Viendo primero hacia los lados y después baja la mirada hacia su hija.

"Oh Hilda, llegas temprano". Dijo Johanna.

"Ehh, si es que terminamos las actividades muy rápido." Dijo Hilda.

Hilda entró en su casa para ser recibida por Twig cariñosamente.

"¡Amigo !. Yo también te extrañe." Dijo Hilda, acariciando a su amigo.

"¿Y dime cómo te fue ?." Dijo Johanna.

"Asombroso, recolectamos unos retoños hermosos de unas flores conocidas como la flor del brilló". Dijo Hilda.

"Conozco esas flores, recuerdo cuando un retoño creció en mis manos en una noche de luna llena." Dijo Johanna.

"¿En serio ?. ¿Y qué tanta luz salió ?." Dijo Hilda.

"No fue tanta, solo fue un pequeño destello que duró unos segundos". Dijo Johanna.

"¿Pero fue bonito ?." Dijo Hilda.

"Vaya que si lo fue". Dijo Johanna.

La conversación cambió en diferentes temas a lo largo que se desarrollaba, luego se les unió Tontu. Quien les ofreció un poco de té. La conversación siguió hasta pasar las horas, finalmente llegó la hora de dormir.

Las luces se apagaron y todos se acostaron. Pero Hilda siguió pensando en lo que le dijo la bibliotecaria, Hilda decidió que a primera hora de la mañana se levantaría para ir directamente hacia la biblioteca.

El brillo del sol empezaba a llegar a la ventana de Hilda quien al sentir ese brillo se despertó, rápidamente hizo su rutina de la mañana.

En medio de su veloz rutina, Alfur salió de la pequeña casa de madera y al ver a Hilda despierta no perdió el tiempo.

"¡Hilda, Hilda !." Grito Alfur.

"¿Que pasa ?." Dijo Hilda.

"Tengo algo importante que decirte". Dijo Alfur.

Hilda se detuvo en seco para dirigirse al pequeño elfo.

"Verás, en la noche anterior estaba haciendo un registro acerca de las noches en Trollberg. Estaba mirando la ventana mientras lo hacía." Dijo Alfur.

"Eso es importante, saber que pasa cuando...

"Si, pero ese no es el punto. De pronto una criatura gigantesca apareció frente a la ventana, una criatura con alas y ojos rojos. Te estaba mirando mientras dormías." Dijo Alfur.

La revelación de Alfur sacó una mirada de intriga a Hilda, ella al mirar la ventana tomó una expresión de decisión.

"Gracias por darme esa información. Ahora tengo que irme." Dijo Hilda, saliendo de la puerta.

"¡Espera!. ¡Todavía no te acabo de contar todo!." Dijo Alfur.

Hilda no escuchó lo último ya que justo cerró la puerta. Para después comer lo más rápido posible y despedirse para salir. Hilda corría por las calles hasta casi llegar a la biblioteca. Pero cuando la vio se sorprendió.

Muchas patrullas de policía y caminos de bomberos se encontraban afuera de la biblioteca, con cinta aislante cubriendo la puerta. Además de muchas personas observando el incidente.

Hilda vio a Frida y David entre la multitud. Se acercó hacia ellos mientras miraba a la biblioteca.

"¿Qué pasó?." Dijo Hilda.

"Algo atacó y casi destruyó la biblioteca." Dijo Frida.

"¿Pero cuándo fue eso?." Dijo Hilda.

"Dicen que fue en la noche, fue en caos lo que pasó ahí dentro." Dijo David.

"¿Y qué pasó con la bibliotecaria?." Dijo Hilda.

"Ella está bien, solo algo intranquila. Mira está ahí." Dijo Frida.

Hilda al ver a la bibliotecaria parada y viendo la escena fue corriendo hacia ella. Cuando Hilda llegó a hablar la bibliotecaria le extendió su brazo, en su mano se encontraba una única hoja de papel.

"¿Qué es esto?." Dijo Hilda.

"Lo único que pude salvar del libro que buscabas." Dijo la bibliotecaria.

"¿Pero qué fue lo que paso?." Dijo Hilda.

"Algo temible entró a la biblioteca para después destruir los libros y muebles, luego la biblioteca se prendió en fuego, nadie sabe qué fue lo que lo provocó." Dijo la bibliotecaria.

Hilda tomó la hoja de papel y miró a la biblioteca, pensando que fue lo que hizo caer a ese edificio del conocimiento. La bibliotecaria se dio la vuelta sin decir nada. Hilda al ver lo que hacía, iba a seguirla pero se detuvo al momento que escuchó a sus amigos llamándola.

"¿Qué te dio?." Dijo David.

Hilda miro hacia el papel y al leer el título principal junto con la ilustración, después los miro.

"Información." Dijo Hilda.

"¿Información?. ¿De que?." Dijo Frida.

"Del hombre polilla." Dijo Hilda.

Frida y David se miraron con intriga, para después ver cómo Hilda salió corriendo.

"¡Síganme!." Grito Hilda.

Los dos rápidamente corrieron hacia su amiga, los tres corrieron hasta llegar a la casa de Hilda. Entraron de prisa para después sentarse. A lo cual Hilda les explicó lo que pasó hasta ahora. Los dos tardaron un poco en procesar la información que apenas lograban entender.

"Entonces lo que vi no fue una pesadilla." Dijo David.

"Y es real, además de que los dos lo vieron." Dijo Frida.

Mientras Frida y David pensaban, Hilda leía detenidamente cada palabra de la hoja antigua.

"Dice aquí que una criatura que es descrita con grandes alas y ojos rojos muy brillantes no puede ser otro más que el hombre polilla." Dijo Hilda.

"Y es bueno o malo?." Dijo David.

"No dice nada acerca de eso, pero dice que cuando esta criatura aparece significa que desastres ocurrirán." Dijo Hilda.

"¿Desastres?. ¿Quieres decir que habrá más?." Dijo Frida.

"Pues si dice que si aparece habrá, entonces significa que." Dijo David

"El hombre polilla los causa." Dijo Hilda.

"Y hay alguna manera de que se valla?." Dijo David.

"Mmmm, no dice nada de cómo echarlo, pero si dice una debilidad. Según esta página, la luz brillante lo puede dejar paralizado por unos momentos para después seguir a esa luz hasta alcanzarla." Dijo Hilda.

"¿Pero eso de que nos ayudará?." Dijo Frida

La pregunta de Frida inició un silencio sin ninguna respuesta, pensar en una solución era difícil para los tres. Después de todo no tenían muchas opciones.

"Perdonen que los interrumpa. Pero tal vez los pueda ayudar." Dijo Alfur.

"¿Quién dijo eso?." Preguntó David, mirando a todas partes.

"Solo es Alfur." Dijo Hilda.

"¿Alfur, el elfo?." Dijo David.

"Sí. Ese soy yo, pero regresando al tema. Como te fuiste tan rápido no me dio tiempo para contarte el resto." Dijo Alfur.

"¿El resto?." Dijo Frida.

"O si, verán cuando me desperté me contó que el hombre polilla vino aquí en mi casa y Alfur lo vio por la ventana. Pero por la prisa no escuché todo lo que tenía que decir, perdón por eso." Dijo Hilda.

"No importa, todos tenemos prisa. Y recapitulando. Cuando el hombre polilla se encuentra afuera pude escuchar que decía unas pocas palabras." Dijo Alfur.

"¿Entonces, puede hablar?." Dijo Frida.

"Entonces es una criatura que puede razonar. ¿Y qué fue lo que dijo?." Dijo Hilda.

"Dijo, hace mucho frío aquí afuera." Dijo Alfur.

"Pues si hace frío en las noches recientemente." Dijo David.

"Bueno eso fue lo que oí, ¿les ayudo de algo?." Dijo Alfur.

"¡Claro que nos ayudó!. Bien, ahora tengo una idea y un plan." Dijo Hilda.

"¿Y cuáles son?." Pregunto Frida.

"Primero, ¿pueden bajar del sofá?. ¿Por favor?." Dijo Hilda.

David y Frida con algo de confusión siguieron la petición de Hilda, cuando se bajaron. Hilda se subió al sofá y empezó a golpear los colchones.

"¡Tontu!, ¿puedes salir?." Dijo Hilda.

Unos segundos después, el nisse salió del sofá con una taza de café.

"¿No es un poco temprano para jugar juegos de mesa?." Dijo Tontu, saliendo del sofá.

"Bien. Ahora que están todos, puedo contar mi plan, ya que necesitaremos toda la ayuda posible." Dijo Hilda.

"Lo que sabemos es que la luz puede dejarlo un momento quieto, por eso nos vamos a reunir en el bosque Huldra en la noche, ahí vamos a escondernos en lugares cercanos entre nosotros. Cuando uno de nosotros lo veamos, rápidamente debe poner su linterna hacia él. Cuando venga hacia quien lo esté apuntando. Otro prenderá su linterna y el anterior la apagará. Así ganaremos tiempo hasta que Twig active la trampa y después saldré yo para intentar hablar con el hombre polilla." Dijo Hilda.

El plan de Hilda dejó al principio algunas dudas a los presentes, pero después de pensarlo se dieron cuenta que era lo mejor que tenían. Sin más estuvieron planeando cómo se ejecutaría. Hasta el atardecer donde el grupo al ver cómo se ocultaba el sol, rápidamente salieron de la casa Hilda hasta llegar a la entrada.

"Bien, ahora que estamos aquí. ¿Alguien tiene alguna duda?." Dijo Hilda.

El grupo al principio se miró inquieto pero después todos se negaron con la cabeza. Hilda al ver esto sonrió para después entrar. El grupo traía entre sus manos sus linternas y unas baterías extras por cualquier cosa.

Entraron al bosque hasta encontrar un lugar donde hubiera unos buenos escondites y un espacio para ver cualquier cosa.

David se escondió en un arbusto junto a Alfur. Frida en la cima de un árbol pequeño, escondida entre las hojas. Tontu dentro de un tronco en el suelo. Y Hilda en un punto central, colocando la trampa. Una pequeña linterna a control remoto, que cuando era presionado un botón el faro desprendía una gran luz. Al colocarlo bien, rápidamente Hilda salió de ahí y se escondió detrás de un árbol. El control del faro estaba un poco lejos, ahí estaba Twig mirando con concentración el escenario del plan.

Pasaron los minutos hasta que el cielo color naranja se convirtió en uno azul oscuro sin ninguna estrella, todos sin mirar al cielo. Hilda rápidamente miro a su bolso amarillo para abrirlo y sacar su linterna, pero al momento de sacarla vio su pequeño retoño. Se sorprendió al verlo, como si todo lo ocurrido le hubiera hecho olvidarlo.

Lo tomo para sacarlo de la bolsa, lo observo por unos momentos hasta notar que estaba tomando un tono verde. Hilda se sorprendió, pero después subió su mirada al árbol que también tenía ese tono verde.

Confundida miro hacia atrás, ahí detrás de unos arbustos se oía las voces de las marras, Hilda sabiendo lo que era dejo de mirar al punto para mirar de nuevo al cielo. Pasó unos momentos mirando a los alrededores hasta escuchar una potente ráfaga de aire. Estaba con ellos.

En el arbusto, Alfur vio como una gran criatura se acercaba.

"David, a mi señal prende esa luz." Dijo Alfur.

"Bueno." Dijo David, apuntando la linterna afuera del arbusto.

De pronto el hombre polilla estaba por llegar al punto y Alfur en pocos segundos gritó.

"¡Ahora!." Grito Alfur.

David con un temblor presionó el botón de la linterna. Alfur con pocos segundos de precaución logró hacer que David prendiera la linterna justo en el momento que el hombre polilla paso frente a ellos. David de nuevo vio a esa criatura que lo visito. Ahora viéndolo con luz.

Pasaron unos segundos para que el hombre polilla mirara al arbusto y rápidamente volara hacia él. David con mucho miedo apagó su linterna.

Tontu al ver cómo la criatura volaba al arbusto, enseguida prendió su linterna haciendo que la criatura se detendrá y mirara al tronco.

Con mucha rapidez voló hacia el tronco y Tontu no se quedó atrás, apagó su linterna mientras se escondía en el tronco. Frida ahora entrando en acción prendió la suya.

El plan de Hilda estaba surtiendo efecto, solo había que esperar al faro de que tardaba unos minutos en poder prender.

El hombre polilla voló hacia la luz del pequeño árbol, Frida rápidamente la apagó para después ser frenado por la luz de Hilda.

La criatura voló hacia su luz, pero Hilda al momento de apagar su luz. No surtió efecto alguno.

Hilda con confusión presionó el botón para apagarla, no funcionaba. Los demás al ver lo que pasaba, intentaron encender la suya, pero extrañamente no prendía. Confundidos miraron con temor como la criatura se acercaba hacia Hilda.

Hilda con desesperación presionó el botón lo más fuerte hasta que por fin se apagó, los demás de nuevo intentaron encender sus linternas pero no sirvió de nada..

El hombre polilla al ver que no había ninguna luz y a solo unos pasos de Hilda logró ver como una fuente de luz estaba detrás de ella, rápidamente subió para ir hacia la fogata de las marras.

Hilda al ver cómo la criatura voló encima de ella, pasándola de largo y dirigiéndose hacia la luz verde, rápidamente corrió para ver entre los arbustos al hombre polilla persiguiendo a las marras en el aire, la criatura con mucha rapidez perseguía a cada una. Pero al bajar la mirada vio como una estaba escondida entre unos arbustos. La marra con la cual discutió.

Pero inesperadamente la linterna que Hilda tenía en una de sus manos se encendió. Haciendo que el hombre polilla se detuviera y volviera a observar a Hilda. Esta vez la parálisis no tardó unos segundos, enseguida el hombre polilla voló hacia ella. Dejando a las marras escapar.

Hilda caminando rápidamente hacia atrás intentó con todas sus fuerzas apagar su linterna. La criatura aterrizó bruscamente y miró con sus ojos rojos a Hilda. Se estaba acercando hasta que una voz lo llamó.

"¡Oye, insecto!. ¡Aquí!." Gritó la marra.

El hombre polilla volteó hacia atrás. Ahí se encontraba la marra que hizo que el fuego verde aumentara de tamaño. La criatura voló hacia el fuego, a una poca distancia lo miraba en silencio. Pero poco duró hasta que el fuego comenzó a disminuir para después desaparecer.

El hombre polilla al ver cómo la gran luz ya no era tan fuerte vio directamente hacia los ojos verdes de la marra. Quien asustada hizo unos pasos hacia atrás. Pero el hombre polilla con demasiada rapidez voló hasta estar a unos pasos de ella. La marra estaba literal paralizada al ver semejante cosa tan cerca de ella.

Hilda al ver esa situación, con desesperación intentó llamar su atención con su linterna, pero no funcionaba. El hombre polilla no volteaba y solo miraba a la marra.

Pero en la otra mano de Hilda en la cual estaba el pequeño retoño sucedió algo inesperado.

Hilda miró por un momento al retoño que comenzaba a abrirse para después salir de él una enorme luz que empezó a iluminar todo. El hombre polilla al notar que detrás de la marra se ponía un color blanco intenso, volteó hacia atrás, y la marra al ver cómo algo tan brillante estaba en la mano de esa niña también la miró. La luz del retoño brillaba más y más hasta brillar donde estaba el punto del plan. Brillo por todo el bosque, o incluso más.

El hombre polilla con lentitud se dirigió hacia Hilda. Lentamente camino hasta poder ver de frente a esa luz tan brillante.

El destello duró unos cinco minutos hasta que poco a poco el brillo empezó a desaparecer. Hasta solo emitir una luz pequeña pero potente.

La criatura al ver cómo esa luz solo era una más pequeña miro hacia Hilda.

"Escúchame, señor hombre polilla. ¡Quiero hablar con usted!." Dijo Hilda.

La criatura movió su cabeza hacia un lado como si estuviera confuso de que alguien le hablará.

"¿De qué quieres hablar?." Dijo el hombre polilla.

La voz de la criatura era bastante grave como si fuera un gigante pero con cierto toque de intimidación.

"¿Usted, ha venido a causar desastres?." Dijo Hilda.

"No." Dijo el hombre polilla.

La respuesta dejó a Hilda confusa pero no perdió el tiempo en preguntar otra cosa.

"¿A qué vino a Trollberg?." Dijo Hilda.

"Yo vine a advertirles." Dijo el hombre polilla.

"¿A advertirnos?." Dijo Hilda.

"Si. Yo no causó problemas, no me gusta hacer eso. La luna me ha dicho que en este lugar pasarán cosas terribles, cosas que me dan miedo." Dijo el hombre polilla.

"¿Cosas terribles?, ¿como que?." Dijo Hilda

"Criaturas y sucesos espantosos van a venir en poco tiempo. Mi deber es advertirles a las personas con mi presencia." Dijo el hombre polilla.

"Oh. Entonces, lo siento por pensar que eras una criatura malvada." Dijo Hilda.

"No eres la única que ha pensado eso." Dijo el hombre polilla.

"Y gracias por preocuparte por nosotros." Dijo Hilda.

"No hay porque agradecer, es nuestro deber." dijo el hombre polilla, mirando a la media luna.

"Esta muy bien, es todo lo que quería saber." Dijo Hilda.

Las palabras de Hilda hicieron que la criatura alzará sus alas y prendiera vuelo rápidamente. Hilda miró con una sonrisa como la criatura que antes consideraba un peligro, ahora era una criatura buena.

Hilda bajo la mirada para ver cómo también la marra seguía ahí y mirando al cielo. Ella por su parte solo se dio la vuelta para comenzar a caminar.

"¡Espera!. ¡Por favor!." Grito Hilda.

La marra se detuvo para voltear a mirar a la niña de cabello azul.

"¿Si?. ¿Hilda?." Dijo la marra.

"Gracias... Gracias por tu ayuda." Dijo Hilda.

"Claro, después de todo ahora estamos a mano." Dijo la marra.

"¿A mano?." Dijo Hilda.

"¿No lo recuerdas?. Cuando esa criatura me perseguía la distrajiste para que yo escapará." Dijo la marra.

"O cierto, pero ... Perdón por atacarte sin escuchar tu versión de la historia ..." Dijo Hilda.

"No pasa nada, yo nunca rompería un trato". Dijo la marra.

Al terminar de decir esas palabras, la marra le dio una sonrisa a Hilda. La cual con gusto se la devolvió con sinceridad. Después de la marra se convirtió en brizna para irse.

Hilda luego miro al cielo. Viendo como el hombre polilla volaba por el cielo. Atrás de ella se acercaba su grupo. El primero en abrazar a Hilda fue Twig.

"¿Qué fue lo que paso?". Dijo Frida.

"El inicio ... El inicio". Dijo Hilda, con una mirada seria.


Continuará ...