Atención. Está es una historia no canónica. No pertenece al canon de la serie o el cómic, es un fanfic. En este capítulo puede contener temas un poco delicados. Se recomienda tener discreción al leer. por su atención gracias.

No soy dueño de la obra original ni tampoco de sus personajes. El creador de "Hilda" es Luke Pearson.


Un grupo conformado por cuatro criaturas distintas, un humano, un elfo, un nisse y un zorro venado. Habían llegado su hogar. Después de una aventura en el bosque huldra.

Hilda en el camino les explico lo que supo de las palabras del hombre polilla. Entendido lentamente la información obtenida se sentaron en el sofá.

"¿Entonces sería como un mensajero del infortunio?." Dijo Tontu.

"Algo así, pero después de todo, él es bueno." Dijo Hilda.

"Creo que un reportaje del hombre polilla sería interesante para escribir." Dijo Alfur.

La conversación que se extendía fue escuchada por Johanna quien fue hacia ellos, haciendo una pausa en su trabajo.

"¿Ya regresaron tan pronto?". Dijo Johanna.

"Sí, lo que paso fue que el hombre polilla vino muy rápido." Dijo Hilda.

"¿Y hablaste pacíficamente con el?." Dijo Johanna.

"Claro que lo hice y hasta me dio información." Dijo Hilda.

Tontu que por la reciente conversación, bajo del sofá para después prender la televisión y ir por unas tazas de chocolate.

"Después de todo resulta que el..."

"¡El hombre polilla se a visto por las calles de trollberg!, Se recomienda que no salgan de sus casas en las noches. Esa es una de las noticias más importantes que tenemos hasta ahora." Dijo el anunciante.

Hilda, Johanna, Alfur y Twig. Miraron a la televisión. Mirando fotos del hombre polilla volando por las calles. Además de testimonios de personas que juran que lo vieron.

"Es una gran criatura con alas".

"Tiene unos ojos que te hipnotizan si lo ves por mucho tiempo."

"Me persiguió mientras iba en mi auto."

Fueron los testimonios que pasaron rápidamente.

"Próximamente les daremos los detalles." Dijo el anunciante.

"Entonces... ¿Por qué está aquí?. Dijo Johanna.

"El es como un mensajero que nos viene a advertir acerca de cosas malas que pasarán." Dijo Hilda.

"Además de que fue difícil hablar con el, cuando veía una luz. La perseguía rápidamente." Dijo Alfur.

"¿Y como es que consiguieron hablar con el?." Dijo Johanna.

"Fue gracias a al retoño de Hilda que provocó una luz increíble." Dijo Alfur.

"Si, aquí está." Dijo Hilda, sacando al retoño de su bolsa.

Johanna vio como un pequeño retoño brillaba, además de su curioso tamaño.

"Mmmm. Tiene una gran luz a pesar de ser muy pequeño." Dijo Johanna.

"Se puede decir que el pequeño bebé nos dio la oportunidad de hablar." Dijo Hilda.

"Pero si está noche no tiene luna llena. ¿Acaso pediste un deseo muy fuerte que hizo que creciera?." Dijo Johanna.

"Bueno... Se podría decir." Dijo Hilda.

Antes de que Hilda pudiera decir más, Tontu apareció del interior del sofá para ofrecer tazas de chocolate.

"¿Alguien quiere?." Dijo Tontu.

"Yo quiero." Dijo Hilda, tomando una taza.

Hilda al tomar un sorbo volteó su cabeza hacia la televisión, las fotografías del hombre polilla volando por trollberg eran muy borrosas. Casi no se podía diferenciar lo que estaba en el cielo.

"Según una investigación, está criatura cuando aparece significa que algo grande y malo pasará en trollberg. Se recomienda guardar la calma. Dijo el anunciante.

"Mmmm. ¿Y que cosas malas pasarán?." Dijo Tontu.

"El me dijo que no solo cosas malas pasarán, sino que también vendrán criaturas malas." Dijo Hilda.

"Bueno, por lo menos la gente ya sabrá de lo que sea que venga en camino." Dijo Johanna.

A continuación después de unas noticias no tan interesantes para Hilda. Se mostró un documental pequeño acerca de los lugares que sufrieron una visita del hombre polilla.

El sueño y el cansancio se presentaron cuando Hilda y Tontu comenzaron a tener aburrimiento por el documental, tal vez sea por la forma tan lenta de hablar del narrador.

"Tengo que ordenar algo." Dijo Tontu, saliendo del sofá y metiéndose en un rincón de un mueble.

"Yo lo acompañó." Dijo Hilda, dirigiéndose hacia el rincón.

Johanna, Alfur y Twig vieron como se fueron, para después volver la atención al programa.

"Hacemos una pequeña pausa para una noticia de último momento. El camión de entrega que contiene los productos para la venta. Ya a llegado, así que pronto podrán ver a los productos prometidos desde hace meses." Dijo el anunciante.

Hilda salió debajo de su cama para después buscar entre su bolsa. Encontrado su retoño. Curiosa, apagó las luces para ver qué tanta luz daba. Al apagarla, noto de inmediato la luz que iluminaba como una linterna a la habitación.

"Sería una buena linterna natural. Dijo Hilda, guardando su retoño de nuevo en su bolsa.

Al día siguiente.

Hilda caminaba por la ciudad en dirección a la biblioteca, esperando que estuviera bien. Ya que ver cómo fue destruida la afectó de un modo sentimental.

Al llegar vio como seguía igual que ayer, solo con personas dividiendo los libros que todavía servían y los que estaban totalmente destruidos. Lamentablemente, la última parte era la más abundante.

Hilda con tristeza vio como los libros estaban destruidos, quemados, aplastados y cortados en muchas partes. También noto que los estantes estaban igual de mal o peor. Básicamente adentro de la biblioteca ocurrió un caos.

"¿Esté tipo de desastres son los que advertirá?." Dijo Hilda, bajando la cabeza.

Ni querer seguir viendo lo que era un edificio imponente que ahora está en ruinas. Hilda tomó otra dirección para caminar.

Hilda caminando sin rumbo, solo camino para pasar el rato y olvidar ese mal momento. Camino por las calles, por las carretas, hasta que en una de las calles vio como un montón de personas estaban agrupadas.

Ahí entre la multitud vio a Frida. Con algo de intriga, se acercó a su amiga.

"Hola. ¿Que está pasando?." Dijo Hilda.

"¿No lo sabes?. Hoy llegaron los productos antiguos." Dijo Frida.

"¿Productos antiguos?." Dijo Hilda.

"¡Así es!. Los productos ya han llegado. Acérquese para ver lo que comprarán." Dijo el dueño de los productos.

Hilda y Frida se metieron entre la multitud para después ver ante ellas como una montaña de juguetes estaba siendo colocada dentro de una tienda conocida para Hilda. La tienda donde trabajo su madre ahora tenía algo nuevo que mostrar.

Las dos vieron los extraños juguetes con impresión, se veían muy poco amigables.

"¿Por qué hay emoción por esos juguetes?." Pregunto Hilda.

"La emoción es porque son raros y algo antiguos, si consigues comprar uno de esos podrás venderlo por mucho dinero. Aún que su precio ya de por sí es demasiado." Dijo Frida.

"¿Y vas a comprar uno?." Pregunto Hilda.

"No, solo vine a ver cómo eran. Además no tengo tanto dinero." Dijo Frida.

Hilda al escuchar la respuesta de Frida, volteó de nuevo a los juguetes. No es como si le dieran miedo, pero cuando miro a sus ojos. Hilda se sintió algo rara.

"Creo que es mejor que alguien más los tenga." Dijo Hilda, regresando de dónde vino.

Frida extrañada siguió a Hilda, rápidamente al salir de la multitud. Noto que la mirada de Hilda era un poco triste.

"¿Te pasa algo?." Pregunto Frida.

"Oh, no es nada. Solo que me siento un poco triste por lo que le ocurrió a la biblioteca." Dijo Hilda.

"Esta bien, yo también siento lastima por eso. Pero por lo menos tendrá un arreglo." Dijo Frida.

"Si, eso espero." Dijo Hilda.

"Ánimo. Cuando las cosas parecen que están mal, se pueden arreglar con el tiempo. Así es siempre." Dijo Frida.

Las palabras de Frida de pronto hicieron que la mirada caída de Hilda se levantara para después pensar más en el tema.

"Tienes razón, ahora la biblioteca está siendo reparada." Dijo Hilda.

"¿Lo ves?. Pero tardará un tiempo." Dijo Frida.

"Sí. Espero que en lo que se repara, encontremos otro lugar de información." Dijo Hilda.

"Eso no será un problema. Aquí en trollberg hay muchos lugares para obtener información." Dijo Frida.

"Eso sí. Ahora debemos encontrar un lugar de información." Dijo Hilda, con determinación para después empezar a correr.

Frida solo dio un suspiro para después seguirle el paso a su amiga. En el camino pregunto a dónde iban, la respuesta de Hilda fue clara pero también simple. La casa de David.

Las dos corrieron por las calles hasta llegar al punto. Cuando llegaron descansaron un poco y después tocaron la puerta. En pocos minutos, David abrió la puerta.

Se saludaron entre sí para que después Hilda diera lo que harían hoy.

"¿Vamos a buscar un lugar que sustituya temporalmente a la biblioteca?." Dijo David.

"Exacto, en palabras más largas." Dijo Frida.

"No debe ser tan difícil, debe haber algún lugar que tenga libros de información." Dijo Hilda.

"¿Y que tal la escuela?." Pregunto David.

"La escuela solo tiene libros de historia y muy pocos de criaturas." Dijo Hilda.

"Los libros de historia también son importantes..." Dijo Frida.

La conversación no se extendió más de lo debido, el día no duraría para siempre. Los tres amigos salieron a la ciudad en busca de un sitio de información.

Buscaron por lugares conocidos, el parque, la cabaña de los exploradores y otros lugares públicos. Pero sin ningún resultado deseado. Durante el tiempo que fueron de un lugar a otro, el tiempo paso más rápido que ellos. De nuevo el cielo se empezaba a tornar naranja.

"Ya hemos pasado por casi toda la ciudad y no hemos encontrado nada parecido a la biblioteca." Dijo David.

"Solo hemos encontrado libros de cuentos y más historia, no podemos darnos por vencidos." Dijo Hilda.

"¿Por lo menos podemos ir a tomar un descanso?." Dijo Frida.

"Bueno, está bien." Dijo Hilda, detenido el paso.

"Vamos a esa tienda de ahí." Dijo David, apuntando a la tienda donde estaba la multitud.

Los tres entraron a la tienda, David y Frida tomaron una bebida diferentes para después ir por otros productos.

Hilda esperando a sus amigos, camino por los pasillos, viendo docenas de cosas en estantes. Camino por pasillos diferentes hasta pasar por los mismos de antes.

Cuando salió del pasillo de jardinería, en vez de mirar en dirección al pasillo de alado. Hilda miro al frente, directamente en el centro donde estaba lo más nuevo. Lo más nuevo era vio antes con Frida.

Ahí en una pila ordenada, se encontraban los juguetes extraños, con un cartel que decía. "En venta próximamente."

Animales con pelo caído y algunas quemaduras, muñecas con aspecto demasiado refinado pero excelentemente conservado. Algunas felices y otras sin expresión alguna. Carros de madera con un color podrido y llantas hechas de diferentes tamaños que no coincidían entre ellas. Esos eran los más sobresalientes para Hilda, ya que los otros no les veía forma.

Hilda miro los juguetes por unos minutos en silencio, pareciera que no quisiera parpadear, su expresión era una combinación de inquietud y desconfianza.

David que salía del pasillo de las bebidas vio como Hilda estaba de espaldas, mirando algo. Sin miedo se acercó a su amiga.

"Que pasa?." Dijo David.

"Eh, nada." Dijo Hilda, quitando la vista a los juguetes.

David un poco extrañado miro a dónde Hilda miraba, viendo los juguetes extraños.

"¿Que son esos juguetes tan raros?". Dijo David.

"Son juguetes antiguos que ahora valen más que su material." Dijo Hilda.

No faltó mucho para que Frida saliera del pasillo de los materiales escolares. Uniéndose de nuevo con sus amigos, los tres ahora reunidos comenzaron a ir a la caja para pagar.

Encontrándose con un cartel que decía que el trabajador no estaba por estar en el baño.

"Supongo que regresará dentro de poco." Dijo David.

Pasaron los segundos, para después ser minutos. Esperando en silencio. Los tres miraron a todos lados para pasar el rato.

"Empiezo a creer que la biblioteca era el lugar con más información de trollberg, no creo que encontremos otro lugar así." Dijo Frida.

"Tal vez, pero por eso es que debemos encontrar otro lugar así, por lo que me dijo el hombre polilla, vendrán cosas malas y debemos estar informados de esas cosas." Dijo Hilda.

"Espero que esas cosas mala no sean tan grandes." Dijo David, mirando por la ventana.

El cielo ahora ya totalmente fuera de la luz del sol, pero con el brillo de la luna en su esplendor.

"¿Por qué está tardando tanto?." Dijo Hilda.

"A lo mejor comió más de lo debido." Dijo Frida.

"Oigan. ¿no han notado algo?." Dijo David.

"¿Que?." Dijeron Hilda y Frida.

"No hemos visto ningún empleado en todo este tiempo." Dijo David.

Las miradas de Hilda y Frida pasaron de una mirada neutral a una de confusión en solo segundos. Miraron por cada lugar de la tienda esperando ver a alguien más. Pero nada.

"Que raro..." Dijo Frida.

"Quizás no estén por..."

De la nada el sonido de algo electrónico sonó y chispas cayeron de la luces de arriba, para después apagarse bruscamente. Dejando a la tienda en completa obscuridad.

Los tres bajaron la cabeza y cerraron los ojos por reacción a tal evento. Para después mirar a las luces sin una luz.

Solo pasaron milisegundos hasta que otro sonido fuerte se escuchó. Los tres voltearon a ver la dirección del sonido para ver cómo las puertas de habían cerrado con fuerza.

Frida y David con miedo e inseguridad miraron a las puertas cerradas. Hilda se acercó a la puerta para intentar abrirla, pero estaba cerrada. Intentó con toda su fuerza pero no se abría. Frida extrañada pero con ganas de ayudar, se acercó a la puerta para intentar abrirla también.

Hilda y Frida seguían intentando abrirla. Mientras que David las miraba, pero un sonido pequeño sonó, casi como un susurro en su oreja. David lo escucho. Giro su cabeza temblorosa hacia atrás.

En medio de la oscuridad, ajustó su visión para después ver cómo algo que pareciera un objeto en el piso se alejó rápidamente. David con miedo retrocedió rápidamente hasta chocar con sus amigas.

"¿David que pasa?." Pregunto Frida.

David solo respondió con su dedo apuntado al fondo de la tienda en obscuridad. Hilda al ver cómo los ojos de su amigo reflejaban miedo, saco de su bolsa el retoño para después iluminar la dirección donde apuntaba.

El retoño iluminó como una linterna de un faro al piso donde no había nada en el suelo. Hasta que Hilda subió la dirección de la luz hacia otro lugar. Al pasar la luz por la entrada de un pasillo. Algo que estaba en la entrada se escondió.

"¿Que fue eso?." Pregunto Frida.

"No lo sé." Dijo Hilda, acercándome lentamente.

Hilda se estaba acercando sin dejar de apuntar con su luz. Cada paso que daba trataba de que no sonará, fue así como poco a poco se acercó hacia el penúltimo pasillo. Al momento de mirar hacia el pasillo, espero unos segundos. Preparándose.

Con rapidez apunto al interior entre los estantes para ver lo que sea que estuviera ahí. Hilda miro cada rincón pero no encontró nada raro. Solo un tren de madera en la mitad del pasillo.

Confundida apunto hacia donde estaban sus amigos, hacia una señal con la cabeza de que no había nada. Hasta que otro sonido se hizo presente. Algo se escuchó en el pasillo opuesto de donde estaba Hilda. Ella rápidamente apunto para ver cómo lo que pareciera una pequeña niña correr hacia otro pasillo.

Hilda con confusión miro al pasillo donde vio a esa niña. Al momento de acercase otro sonido sonó detrás de ella. Sonó algo parecido algo rodando con crujidos. Volteó alumbrado al pasillo del sonido para ver cómo ese tren de madera se estaba moviendo para desaparecer de su vista.

Hilda sorprendida retrocedió para después ver a sus amigos que tenían la mirada de intriga. Los dos se miraron intranquilos para después ir con Hilda.

"¿Que fue lo que viste?." Pregunto Frida.

"Un juguete moviéndose." Dijo Hilda.

"¿Un juguete?. ¿Moviéndose?." Dijo David.

Frida al escuchar la respuesta Hilda, miro hacia donde estaba los nuevos juguetes extraños.

"Apunta hacia ahí." Dijo Frida.

Hilda apunto hacia esa dirección. El lugar donde se supone estarían los juguetes, ahora literalmente estaba vacío.

"¡Hahahahahaha!."

Una risa de una niña fue escuchada por el trío. Se escuchaba tan cerca que pareciera que alguien se reía enfrente de ellos. Hilda alumbró a todas partes intentando buscar el origen de esa risa. Hasta que en el mismo pasillo logró alumbrar algo.

Los tres miraron como una muñeca con vestido rojo, cabello castaño recogido en dos trenzas. Mangas y calcetas con líneas de colores rojo y blanco alternadas entre sí. Zapatos rojos. Los estaba mirada con una sonrisa burlona.

La muñeca rápidamente con una de sus manos apuntó a la puerta de la salida.

"Están a punto de irse." Canto la muñeca.

David miro hacia la puerta para ver cómo demasiados jugando estaban empujando la puerta. Hasta qué inesperadamente las puertas se abrieron dejando escapar a los juguetes.

Hilda finalmente iluminó hacia la puerta para ver cómo los juguetes extraños corrían entre las calles.

"¡Vamos, vamos, vamos!. No tenemos toda la noche." Dijo un juguete demasiado extraño.

Al verlo mejor, se trataba de un juguete hecho a base de diferentes partes de otro juguetes. Su brazo izquierdo era de un robot que al final tenía una pinza, el otro era uno de peluche sin dedos. Su cabeza era de trapo con un ojo negro similar al de un animal y el otro era una tapa de una bebida. Sus piernas eran de un soldado con botas puestas en su pies.

El juguete híbrido al notar la luz y que lo estaban observando rápidamente salió de la tienda. No paso mucho hasta que todos los juguetes extraños salieron de la tienda.

Cuando todos abandonaron la tienda dejando atrás a los niños, cada uno se fue en un camino diferente. Hilda corrió hacia la puerta para ver cómo todos se alejaron sin mirar atrás.

Frida la siguió, pero David sin dejar de mirar al pasillo donde encontraron a la muñeca se quedó ahí por unos segundos hasta que sintió algo en su pierna. Con inquietud bajo su mirada a la obscuridad.

"¿Tienes una moneda...?".

Una lenta voz de una niña con cierto toque de tristeza fue escuchada por David quien rápidamente salió de la zona oscura para ir hacia la salida. Hilda y Frida al notar que David con mucha rapidez fue hacia ellas con la misma mirada de miedo.

Hilda de nuevo apunto hacia al fondo de la tienda, encontrando que lo que estaba ahí no se escondió.

Otra muñeca estaba en frente de ellos, pero era bastante diferente de todas las que alguna vez vieron.

Vestida con un suéter gris con el dibujo de un corazón cocido en el. El suéter era grande para ella, que le llegaba hasta las piernas. Su cabello era corto y rubio con un tono apagado. Pero lo más resaltante de ella fue su mirada. Sus ojos reflejaban una tristeza abrumadora.

¿Tienen una moneda, por favor...?". Dijo la muñeca, extendiendo su mano.

La mirada de Hilda paso de tener miedo en ella a tener algo de compasión hacia la muñeca en cuestión de segundos. Pero con la misma duda primordial. ¿Porque están vivos entonces juguetes?.

Hilda volteó hacia sus amigos para después extender su mano.

"¿Me prestan unas monedas?." Dijo Hilda.

Sus dos amigos al principio se miraron extrañado pero por la mirada de Hilda les trasmitió el no sentir miedo por ella. Los dos le dieron a Hilda monedas sin decir nada.

Hilda con las monedas en una mano se acercó hacia la muñeca. Cuando se acercó se arrodillado para estar más o menos a su altura. La muñeca tenía casi la misma altura que un nesse.

"Toma." Dijo Hilda.

"Gracias...". Dijo la muñeca.

"¿Cómo te llamas?." Pregunto Hilda.

"No tengo un nombre...". Dijo la muñeca.

"¿Porque no?." Pregunto Hilda.

"Supongo que nadie me a dado uno en años...". Dijo la muñeca.

"¿Puedo darte uno?." Pregunto Hilda.

"Claro, es lo que puedo hacer para agradecerte...". Dijo la muñeca.

Hilda tardo unos momentos pensando en un nombre, era difícil ya que no pensó uno especialmente para una muñeca. O para algo recientemente.

"Que tal... Molly?." Dijo Hilda.

"Esta bien...". Dijo Molly.

"Y entonces, Molly. ¿Sabes lo que eres?." Dijo Frida, mientras se acercaba.

"Soy un juguete...". Dijo Molly.

"Pero... ¿Sabes porque té estás moviendo?." Dijo David.

"No lo sé... Creo que me desperté...". Dijo Molly.

"¡Hahahahahaha!."

Todos escucharon de nuevo la risa de la parte oscura del lugar. Y desde las sobras salió la muñeca del vestido rojo.

"¡Hahaha!. ¡Es gracioso verlos como no saben que está pasando!." Dijo la muñeca.

"Sigue aquí...". Susurro Frida.

"¿Y tú sabes porque están vivos?." Pregunto Hilda.

"¡Claro que no!. Solo sé que me moví y eso es todo. ¡Hahahahahaha!. Dijo la muñeca." Dijo la muñeca.

"¿Porque se sigue riendo?." Pregunto David.

"Ese es mi propósito en la vida. Aún que apenas lo estoy haciendo y no lo hago desde hace muchos años. ¡Hahaha!." Dijo la muñeca.

"¿Y por qué no te fuiste con los demás juguetes?, tu..." Pregunto Frida.

"Lucy, Lucy la muñeca que ríe. Un gusto. Dijo Lucy, haciendo una reverencia.

"(Ejem). Lucy. ¿Porque no te fuiste con los demás juguetes?. Pregunto Frida.

"No sé, ni tampoco sé porque se fueron." Dijo Lucy.

"Yo tampoco sé porque se fueron...". Dijo Molly.

"Emm... Esto es extraño. ¿Porque los juguetes antiguos cobraron vida?. Dijo David.

"¿No serán fantasmas dentro de los juguetes?. Dijo Frida.

"O quizás fue algo mágico que le hizo tomar vida." Dijo Hilda, poniéndose de pie

"Necesitamos información." Dijo David.

"Pero de donde, hemos recorrido todo trollberg y no hemos encontrado un lugar de información." Dijo Frida.

"Hemos buscando un lugar. Pero no a una persona." Dijo Hilda.

"¿Una persona?." Pregunto David.

"Si encontramos a la bibliotecaria quizás nos de información de los juguetes vivos." Dijo Hilda.

"Bueno, podemos intentar buscarla." Dijo David.

"Muy bien, entonces. Vamos. Dijo Hilda.

"Esperen...". Dijo Molly.

Los tres niños voltearon hacia las muñecas.

"Solo con darme un nombre no es suficiente para agradecerles, quiero ayudarles...". Dijo Molly.

"Yo también, no han hecho nada por mi pero me han dado unas buenas risas y quiero tener más. ¡Hahahaha!." Dijo Lucy.

Hilda dio una sonrisa al escucharlas. Sabiendo que tendrían más ayuda.

"¿Segura que es buena idea?." Pregunto David.

"Son inofensivas y nos quieren ayudar. Hay que darles una oportunidad. Dijo Hilda.

"Espero que no te equivoques. Dijo Frida.

"Adelante, vamos a buscar a la bibliotecaria." Dijo Hilda.

Con las palabras de Hilda dichas todos salieron de la tienda en camino, menos Frida y David que regresaron para pagar lo que compraron en la caja para después volver al grupo.


"Muy bien y entonces... ¿Que te gusta hacer?. Pregunto el juguete híbrido.

La conversación no siguió pues el compañero del juguete híbrido no habló, ya que la boca la tenía cocida. Para después irse.

"¡No!. ¡Vuelve!. Grito el juguete híbrido.

La rana se fue saltando para después dejarlo solo.

"Bueno, las ranas no dan una buena conversación. Intentemos de nuevo. Dijo el juguete híbrido.

El miro hacia otros lugares, buscando otro juguete para hablar. Pero en su camino vio a lo lejos una muñeca que caminando con unos humanos.

"¡¿Qué?!. ¡¿Porque están juntos?!. Pregunto el juguete híbrido.

"Hola."

"¡Haaaaaaa!. Grito el juguete híbrido.

"Pffff. ¡Hahahahaha!. Río Lucy.

El juguete híbrido volteó hacia atrás para ver a su asustador, encontrando con una muñeca. Al verla rápidamente se enderezó y calmo su mente.

"Oh, hola. ¿Que tal?." Dijo el juguete híbrido.

"(Suspiro). Perdón por asustarte, está vez no fue mi intención." Dijo Lucy.

"No hay problema. ¿Y como te llamas?. Dijo el juguete híbrido.

"Soy..."

"Lucy. ¿Ahora que fue gracioso?. Pregunto Hilda, acercándose a ellos.

La repentina aparición de Hilda sorprendió al juguete híbrido quien puso una mirada de enojo al verla.

"¡Tú!." Grito el juguete híbrido.

"¡Tú eres una de los que siguen aquí!." Dijo el juguete híbrido.

"¿Los que siguen aquí?..." Pregunto Hilda.

"Hablando de eso. ¿No has visto una chica con capa y pelo de diferentes colores?. Pregunto Lucy.

"¡No!. Nunca veré a otro humano. Dijo el juguete híbrido.

"Oh que lastima, es que los estoy ayudando a..."

"¡¿Tú estás con ellos?!." Grito el juguete híbrido.

"En realidad está historia tiene su gracia, les estoy ayudando a saber porque tú y yo estamos de pie sin caernos." Dijo Lucy.

"¡¿Aaaaa si?!. ¡Pues entonces no puedo ser tu amigo!, Adiós..." Dijo el juguete híbrido, mientras se iba de las dos..

Hilda y Lucy vieron como ese juguete se fue sin mirar hacia atrás.

"¿Le pasa algo?. Pregunto Hilda.

"Tal vez sí, si no le pasará nada entonces no estuviera enojado. Dijo Lucy.

Hilda miro la dirección en la que se fue, pensativa de que algo estuviera mal.


David no caminaba tranquilo por su nueva compañera que estaba alado de el. Había visto cosas más atemorizantes en sus desventuras con sus amigas pero nunca se imagino que algo tan normal como un juguete fuera a hacer objetivo de algo extraño.

No hubo conversación alguna, solo miradas a cualquier lado para encontrar a la bibliotecaria.

Aunque realmente ninguno de los tres quisiera iniciar una conversación sin un tema en mente.

"Oigan...". Dijo Molly.

"¿Que pasa?." Pregunto Frida.

"¿Es normal que solo estén tres personas en toda la ciudad...?". Pregunto Molly.

"No, claro que no." Dijo Frida.

"¿Entonces porque no hay otras personas caminando por éstos caminos?...". Pregunto Molly

"Pues, verás. Últimamente por una criatura que llegó hace poco ya casi nadie salé a las calles. Aunque la criatura es inofensiva." Dijo Frida.

"¿Entonces si no quieren salir, porque una persona está aquí...?". Pregunto Molly.

"¿Que persona?." Pregunto David.

"Esa de allí...". Dijo Molly, apuntando a lo lejos.

David y Frida vieron hacia donde se suponía que había alguien pero solo encontraron con una calle vacía.

"No hay nadie más aquí." Dijo David.

"No, está más lejos..." Dijo Molly.

"¿Más lejos?." Pregunto Frida.

"Créanme, hacia allá más lejos hay alguien que ustedes buscan...". Dijo Molly.

Los dos niños se miraron confusos, dudando de la sinceridad de la muñeca.

"Bueno, podemos ir a ver." Dijo David.

"Esta bien, vamos." Dijo Frida.

Los tres ahora con un objetivo fueron hacia el. En su camino se encontraron con varios juguetes que escaparon al momento de encontrarse, como si los juguetes les tuvieran miedo a ellos.

Caminaron así hasta llegar a una zona donde casi no visitaban, un parque con asientos en el.

"Ahí...". Dijo Molly, apuntando hacia una banca.

David y Frida al ver más a lo lejos vieron que en efecto había una persona ahí. Al acercarse notaron que era una mujer con el cabello corto. Al verla de espaldas no sabían si era la auténtica bibliotecaria.

Con cierta duda se acercaron hasta estar a unos pasos detrás de ella. Pero de pronto escucharon unas voces atrás de ellos.

"¿Entonces según algo de tus ojos te hicieron saber dónde estaba la bibliotecaria?. Pregunto Hilda.

"Claro que sí. Parece que una buena risa me a dado algo mágico en mis ojos. ¡Hahahaha!." Dijo Lucy.

"Hilda, Lucy. ¿Encontraron algo?. Pregunto Frida.

"Solo un juguete algo extraño. ¿Y ustedes?. Dijo Hilda.

"Pues encontramos a una persona similar a la bibliotecaria pero no sabemos si es ella. Dijo David.

Molly apuntó hacia la mujer sentada, los demás extrañados vieron que en toda esta conversación la mujer no se giro ni hizo algún movimiento. Hilda se acercó lentamente.

"Eh, ¿hola?. Dijo Hilda.

Hilda extrañada rodeo la banca para ver directamente a esa persona. Y al momento de verla cara a cara noto de inmediato que era la persona que buscaban pero...

Tenía algo extraño en ella, tenía los ojos cerrados. Ni siquiera respiraba.

"¿Perdone que la interrumpa pero nos podría ayudar?." Pregunto Hilda.

No hubo ninguna respuesta, ni siquiera abrió los ojos.

Los demás al notar que no respondía, rodearon la banca para ver directamente hacia la bibliotecaria. Frida al verla, a acercó su mano para hacer un par de chasquidos. Pero de nuevo no hubo ninguna respuesta.

Y mientras los niños veían de frente a la bibliotecaria, las muñecas que la veían desde abajo. La altura les ayudó a ver algo que escondía entre su capa. Molly metió una mano para después sacar una hoja de papel. La leyó por unos segundos para después jalar la manga de David para llamar su atención.

"Oh, que sucede?." Pregunto David.

"Encontré algo...". Dijo Molly.

Molly le extendió su brazo para entregarle una hoja de papel, David con extrañeza miro la hoja para después tomarla. Leyó detenidamente las palabras para después quedar extrañado aún más.

"Chicas..." Dijo David.

Las dos voltearon hacia David quien les ofrecía una hoja de papel. Hilda tomó el papel para después leerlo.

"Si todavía hay alguien todavía está despierto, por favor debe actuar antes del amanecer. Ayer en la noche él vino y me dijo lo que pasará en esta noche. Una especie de hechizo abrazara con trollberg. Todos serán afectados por el, no conozco una manera de evitarlo. Pero conozco una manera de acabar con el. Lo que estuve investigando, él hechizo tiene una fuente, deben encontrarla y apagarla antes del amanecer o sino..."

Hilda junto con Frida leyeron hasta la parte donde de acabó la nota repentinamente.

"Al parecer no acabo de escribir todo." Dijo Frida.

"No. Pero por lo menos nos dio una información aún que esté inconsciente." Dijo Hilda, mirando de nuevo hacia la bibliotecaria.

"¿Y entonces de que hechizo se trata?." Pregunto David.

"Al parecer es uno que hace que todos se queden inconscientes." Dijo Frida.

"¿Pero como nosotros lo evitamos?." Pregunto Hilda.

"Depende." Dijo Frida.

"¿Depende?." Pregunto Hilda.

"Depende de cuando ocurrió el efecto del hechizo, si ocurrió hace poco tendría sentido que a la bibliotecaria no acabará de escribir está nota." Dijo Frida.

"Pero si ocurrió hace poco, entonces nosotros estábamos en la tienda." Dijo David.

"Creo que por estar adentro de la tienda, no nos afectó a nosotros. No sé cómo funciona pero puede ser una posibilidad." Dijo Hilda.

"Pero lo importante es saber cuál es la fuente del hechizo." Dijo David.

"Tienes razón, mmmm..." Dijo Hilda.

Mientras los tres pensaban acerca del tema principal, las dos muñecas que están viendo y escuchando todo solo se quedaron en silencio. Lucy quien miro la carta que tenía Hilda miro la elegante letra de tinta negra leyendo lo que podía pero noto algo que era realmente resaltante.

"¿Podría ver de nuevo esa carta?." Pregunto Lucy.

"Oh, claro." Dijo Hilda, dándole la carta.

Lucy al notar leer la parte que le llamo la atención, hizo una sonrisa abierta para después darle la carta a Molly.

"¿Tu también lo vez, verdad?." Dijo Lucy.

Molly al tomar la carta y ver la parte donde Lucy decía, se sorprendió aún que su cara no lo expreso.

"Oh. No había notado esto...". Dijo Molly.

"¿Que cosa?." Pregunto Hilda.

Molly mostrando la carta hacia ellos, señalando una parte vacía de la carta. Pero ninguno de los tres logró captar lo que descubrió, no había nada más que un espacio vacío.

"Ehh, no hay nada ahí." Dijo David.

"¿Ustedes no lo pueden ver...?". Pregunto Molly.

"¿Que es lo que no podemos ver?." Pregunto Hilda.

Molly ahora de nuevo leyó la parte secreta de la carta.

"Dice. La clave para encontrar la fuente es buscar con lo que despertara en está noche...". Dijo Molly.

"¿Lo que despertara en esta noche?." Pregunto Hilda.

"¿Acaso no es obvio?. ¡Somos nosotros!. Dijo Lucy.

"¿Los juguetes son la fuente?." Pregunto David.

"Piénsalo, si en esta noche nosotros despertamos y nos movemos, ustedes les pasa lo contrario...". Dijo Molly.

"Eso puede ser. Claro, pero entonces necesitamos encontrar a los demás juguetes." Dijo Hilda.

"¿Están esparcidos por cualquier lugar de trollberg. ¿Como lo lograremos?. Dijo Frida.

"Veamos... Haremos equipos para encontrar a todos los juguetes y luego hablaremos con cada uno hasta saber cómo romper este hechizo. Dijo Hilda.

"Frida tú irás con Lucy a buscar por allá y David irá con Molly a buscar por ese otro lado." Dijo Hilda.

"¿Y tú?. Pregunto David.

"Yo iré sola, debo de buscar en los lugares más lejos. Dijo Hilda.

"Muy bien, entonces vamos. Dijo Frida.

Ahora el grupo grande se dividió en tres grupos para separarse en caminos distintos.

Cuando abandonaron el parque, una figura pequeña los estaba mirando desde un arbusto, con furia salió del arbusto para correr.


David ahora solo con una muñeca viviente, no estaba del todo tranquilo, pero apartando el miedo tenía un objetivo claro. Encontrar a más juguetes vivientes, pero... ¿Cómo los tendría con él, sin que escaparan?.

De un momento a otro, la dirección de David cambio.

"¿David, a dónde vamos...?". Pregunto Molly.

"A buscar algunas cosas." Dijo David.

Los dos caminaron hasta llegar al hogar del niño. David al llegar con su puerta, la abrió con sus llaves para después mirar hacia dentro.

"¿Papá?. ¿Mamá?. ¿Esta bien?. Pregunto David, mientras entraba.

Los dos notaron que las luces estaban aún prendidas pero no había sonido alguno. David asomó su cabeza para ver lentamente cómo las figuras de sus padres sentados estaban inmóviles.

David rápidamente vio de frente a sus padres, inconsciente y sin respirar. Angustiado, los miro por unos minutos.

"No quiero que sé vallan...". Dijo Molly.

David volteó hacia la muñeca con cierta duda en su cara.

"¿Qué dijiste?." Pregunto David.

"Ellos son importantes para ti. ¿Porqué cambiarán su vida por objetos que no la necesitan?...". Dijo Molly

"No te sientas así, tú no causaste esto." Dijo David.

"Pero porque estamos vivos si causamos tristeza en ustedes, se supone que los juguetes hacen la felicidad, no al revés...". Dijo Molly.

"Escucha, es técnicamente culpa del hechizo." Dijo David.

"¿Pero entonces quien o que provocó ese hechizo?." Pregunto Molly.

"No lo sé, pero tú sí sé algo." Dijo David.

"¿Que es...?." Pregunto Molly.

"Ustedes los juguetes pueden ayudarnos para hacer volver a las personas." Dijo David.

"¿Crees que los demás cooperen con nosotros...?." Pregunto Molly.

"Si son capaces de razonar, entonces sí. Dijo David.

David ahora con determinación fue hacia su cuarto a tomar algunas cosas. Un carrito rojo para llevar los juguetes, una gran bolsa que tomo del armario, los binoculares que recién había arreglado. Y una soga por si los juguetes no se quedaban quietos.

Todo lo necesario lo coloco en el carrito. Miro a Molly quien estaba parada viendo a sus padres.

"Oye. ¿Puedo hacerte una pregunta?." Dijo David.

"Adelante..." Dijo Molly.

"Cuando el hechizo acabé. ¿Sabes lo que pasará con ustedes?. Dijo David.

"Empiezo a pensar en el final de nosotros..." Dijo Molly.

"¿Y no tienes miedo?." Pregunto David.

"No. Cuando has visto muchas cosas en silencio, cosas malas, no piensas en que peor se pondrán..." Dijo Molly.

"¿Y, porque estabas con los juguetes antiguos?. Pregunto David.

"Mi apariencia asustaba a los niños, nadie quería estar conmigo. Nadie...". Dijo Molly.

Las palabras de Molly junto con su mirada que apuntaba hacia el suelo, casi acaba con el corazón de David.

"Cuando veía las caras de los niños con miedo, al principio no lo comprendía, pero a medida que pasaba de dueño a dueño, lentamente lo comprendí. Doy miedo...". Dijo Molly.

"Debió ser difícil aceptar eso." Dijo David.

"Pero después de muchos años, ya me acostumbré a ser ignorada y ser temida por todos." Dijo Molly.

"Yo no té temo." Dijo David, acercándose hacia Molly.

"¿Porque...?." Pregunto Molly.

"Porque cuando conoces a alguien muy bien, sabes que esa persona no es como te la imaginabas al principio. Y ahora te conozco." Dijo David.

Las palabras de David causaron algo inesperado en Molly, por primera vez cambio su expresión. De tenerla triste a tener una cara de sorpresa. Sus ojos parecían tener brillo.

"¿Podemos ser amigos...?." Pregunto Molly.

"Por supuesto." Dijo David.

Molly por fin sintió una liberación en su mente, lo demostró dándole a David un abrazo enorme. David por supuesto lo devolvió. Ahora después del abrazo los dos se miraron, Molly ahora sonreía como nunca antes lo hizo.

"Muy bien, ahora hay que buscar a los juguetes." Dijo David.


Frida miraba fijamente un juguete de conejo verde que estaba tratando de cavar un agujero. Esperaba la llegada de Lucy para proseguir el plan.

"Hola, mí orejudo amigo." Dijo Lucy.

El conejo miro hacia la muñeca que estaba a unos pasos de distancia.

"¿Puedes hablar?." Pregunto Lucy.

"..."

"O claro que no puedes, bueno ese no es el punto. Pffff. El caso es que si quisieras acompañarme a explorar los alrededores de está ciudad. ¿Eh?. ¿Que me dices mi amigo de corazón acelerado?. Dijo Lucy.

"..."

"¿Bueno, entonces que me dices de tu árbol genealógico?. Sé que tú familia fue muy..."

Frida que estaba aprovechando la distracción, se acercó hasta estar tan cerca que podía ver la tela desgastada del juguete. Preparo sus manos, pero al momento justo de la acción. El conejo la volteó a ver. Para después huir rápidamente.

"¡No!. ¡Vuelve aquí!. Grito Frida.

El conejo con rapidez se alejó para perderse de la vista de las dos.

"Vaya, a pesar de tener esa tela tan desgastada, salta como si fuera nuevo." Dijo Lucy.

"Con éste llevan cinco que sé nos escapan." Dijo Frida.

"Tal vez sea el plan que no funciona." Dijo Lucy.

"Tal vez. Tal vez. ¿Pero que hacemos?. No tenemos toda la noche para capturarlos." Dijo Frida.

"Literal para ustedes." Dijo Lucy.

"Mmmm, debe haber algo que los atraiga fácilmente." Dijo Frida.

"No creo que las baterías funcionen. Parece que no las necesitamos." Dijo Lucy.

Frida ahora pensaba en que cosa podría hacer que capturaran a los juguetes sin mucha dificultad, pero por más afondo que pensaba no lograba llegar a algo claro.

"Veamos... Oye Lucy." Dijo Frida.

"¿Si?." Dijo Lucy

"¿Desde cuándo tienes tu propósito?." Pregunto Frida.

"Lo tengo prácticamente desdé que he podido ver, es decir. Desde que fui terminada." Dijo Lucy.

"¿Y aún que no te movías, podías pensar y sentir?." Pregunto Frida.

"No creo que fuera la única en tener razonamiento al estar inmóvil, los demás juguetes posiblemente también lo tendrían." Dijo Lucy.

"¿Entonces, siempre debes de estar feliz?." Pregunto Frida.

"Claro que no." Dijo Lucy.

La cara sonriente de Lucy fue cambiada bruscamente por una expresión de seriedad, como si tal pregunta hubiera cambiado algo en ella.

"El hecho de siempre tener que reír y sonreír con cada cosa que digan los niños no significa que de verdad esté verdaderamente feliz." Dijo Lucy.

"¿Por... Porque no?." Pregunto Frida.

"Por cada vez que me regalaban, me vendían, me donaban. La alegría dentro de mi se fue desvaneciendo hasta un punto dónde si me reía en el exterior, no estaba realmente feliz por dentro." Dijo Lucy.

"Pero ahora... Cómo te sientes?." Pregunto Frida.

"Ahora... Ahora... Ahora. Libré." Dijo Lucy.

"¿Libré?. Pregunto Frida.

"Sabes, nunca me había reído y sonreído tan honestamente sin que fuera mi desgastada risa grabada. Mi rostro ya no pose un falso sentimiento de felicidad, ahora puedo sentirme libre." Dijo Lucy.

"Es bueno eso." Dijo Frida.

"Pero. Sé perfectamente que no durará mucho, si lo logramos volveré a ser la muñeca con una única emoción." Dijo Lucy.

"Yo... Lo siento, no quería hacerte recordar eso. Yo solo quería..."

"Pero, aún que volveré a ser así. En verdad si quiero volver a ser así." Dijo Lucy.

"¿Pero porque?. Pensé que amabas sentirte así. Dijo Frida.

"Ustedes los humanos pueden sentir muchas emociones. Ustedes fueron creados para ser así. Y nosotros fuimos creados para cumplir un solo propósito, entretenerlos mientras son niños. Nosotros no nos merecemos está libertad de emociones." Dijo Lucy.

"No pienses así, ustedes pueden ser más que unos objetivos para niños." Dijo Frida.

"¿Lo somos?. Pregunto Lucy.

"Sí, no importa de que época son o sí se han desgastado con el tiempo. Ustedes pueden ser nuestros amigos. Y nunca se debe abandonar a un amigo." Dijo Frida.

Frida se arrodillado hacia Lucy, para después sonreír de forma sincera. La reacción de la muñeca fue principalmente sorprendida, para después dar una gran sonrisa. Frida de pronto cerro los ojos y empiezo a reír, no sabía porque pero reía. Lucy por su parte ahora reía también con mucha alegría.

Las dos rieron unos minutos hasta parar, Frida se puso derecha y ahora tenía unas ideas claras. Con la información dada por Lucy supo que los juguetes tenían un objetivo principal, ahora las dos corrían por las calles en busca de los demás juguetes.


Ahora con la confianza en sus compañeros, los dos grupos buscaban a los juguetes, tomo casi horas pero con mucho esfuerzo, ensañó y error. Persecuciones, lograron atrapar a varios. David junto con Molly capturaron unos trece juguetes. Frida con Lucy atraparon unos quince.

Ahora David junto a Molly están caminando por las calles. El chico traía atrás de él un carrito rojo con una bolsa llena de juguetes, amarrada para que no escaparan. Porque ya habían pasado muchos intentos de escapé de hecho.

Los dos caminaron hasta llegar al parque dónde seguía la bibliotecaria, miraron a todos lados en busca de otro juguete. Pero no había nada a la vista.

"David veo algo a lo lejos...". Dijo Molly

"¿Que ves?." Dijo David, mirando con sus binoculares.

"Son dos cosas caminando cerca...". Dijo Molly, apuntando la dirección donde los veía.

"Veamos." Dijo David.

David vio esa dirección con cuidado, pero al momento de ver bien noto que eran sus amigos.

"Son Frida y Lucy. Vamos a verlas." Dijo David.

Los dos fueron hacia el otro grupo. Para después los dos grupos verse a lo lejos entre la carretera. La reacción de los dos grupos fue de sorpresa, rápidamente los dos se juntaron.

"Hola. ¿Cómo les a ido?. Dijo Frida.

"Bastante bien, hemos encontrado de todo tipo, carros, animales, muñecos. ¿Y ustedes?. Dijo David.

"A nosotros también, con trampas colocadas hemos capturado una gran cantidad de juguetes." Dijo Frida, mostrando un costal grande.

"Y vaya que fue difícil, ya casi se me acababan las bromas blancas. ¡Hahahahahaha!." Dijo Lucy.

"Mi visión siempre veía cosa pequeñas a lo lejos, eso también ayudó...". Dijo Molly.

"Parece que dentro de poco lograremos acabar con este hechizo." Dijo David.

"Es cierto." Dijo Hilda, acercándose hacia los dos grupos.

"¡Hilda!. Gritaron David y Frida.

"Vaya, veo que han logrado capturar a los juguetes." Dijo Hilda.

"Sí, pero lo logramos con algo de dificultad." Dijo Frida.

"Pero trabajamos en equipo fue más sencillo." Dijo David.

"¿Y que paso contigo?." Pregunto Frida.

"Pues... No intenté en capturarlos. Intenté hablar con ellos, pero al momento de hablarles. Siempre escapaban y ninguno me habló." Dijo Hilda.

"De hecho, ninguno de los juguetes que tenemos puede hablar." Dijo David.

"Que raro. Pensé que todos los juguetes tendrían la capacidad de hablar." Dijo Frida.

"¿Entonces somos las únicas que podemos hablar...?.". Pregunto Molly.

"No lo creo." Dijo Hilda.

"Es cierto, hay otro juguete que puede hablar." Dijo Lucy.

"¿Quién?." Preguntaron David y Frida.

"¡YO!."

El grupo volteó hacia la dirección del grito, la sorpresa se manifestó en sus rostros al ver de nuevo a ese juguete híbrido. Ni siquiera pudieron hablar. Ver claramente ese juguete hecho de cosas totalmente diferentes les quitó la voz por unos segundos.

"¡USTEDES!. ¡Liberen a mis amigos!. Grito el juguete híbrido.

"¿Tus amigos?. Pregunto Frida.

"¡ASÍ ES!. ¡Liberen a mis únicos amigos!." Grito el juguete híbrido.

"Espera, espera. Tranquilo, podemos hablar de esto". Dijo Hilda.

"¡Yo no hablo con humanos, Ahora dejen en libertad a mis amigos!. Dijo el juguete híbrido.

"¿Pero, porque los quieres...?." Pregunto Molly.

"¡¿Que no es obvio?!. ¡Yo les di vida para que estén conmigo!." Dijo el juguete híbrido.

"¿Tu les...?"

"Déjalos ir." Dijo Hilda, interrumpido a David.

"¿Que?. Pregunto Frida.

"Déjalos ir." Dijo Hilda.

David y Frida sin decir nada se miraron el uno al otro, para después soltar las bolsas, dejando escapar a los juguetes.

Al momento que todos salieron de las bolsas se detuvieron a ver al juguete híbrido.

"Muy bien amigos, ahora que ya están libres. Vámonos de aquí." Dijo el juguete híbrido.

El juguete híbrido dio media vuelta con una sonrisa satisfecha y empezó a caminar. Pero solo el escuchó que el único sonido que había era el de sus propios pasos. Extrañado se dio la vuelta para ver cómo nadie lo seguía.

"¿Amigos?. Vamos, el camino es por aquí." Dijo el juguete híbrido.

Todos los demás juguetes solo lo miraban, un silencio estaba presente en todos, ni siquiera los niños o las muñecas hicieron algún sonido.

"¿Amigos?." Pregunto el juguete híbrido.

"..."

"¡Vamos amigos!. ¡Soy yo!. ¡Johnny!. El juguete que les hablaba aún que ustedes no respondían." Dijo el juguete híbrido.

"..."

De nuevo el silencio sonó y las miradas hacia el no paraban. Hasta que un carro viejo con solo tres llantas cambio de dirección para empezar a irse.

"¡Espera!. ¡No te vallas!." Grito Johnny.

El grito del juguete fue en vano. Así como algunos vieron como ese carro se fue, algunos lentamente se empezaron a ir pero ninguno en la dirección de Johnny.

"¡Amigos... Por favor!. ¡No se vallan!." Grito Johnny.

Hilda con tristeza vio como se desarrollaba la escena en silencio, al igual que su grupo que no sabían que hacer.

"Amigos..."

"..."

"¿Porque...?"

"..."

"¿Porque nadie quiere ser mi amigo...?."

"..."

"¿Porque siempre tengo que estar sólo...?."

"..."

La tristeza le dio en el corazón a Hilda cuándo vio que en ese ojo negro y esa tapa de refresco empezaban a surgir una pequeñas gotas de agua. Unas gotas que bajaban por la tela desgastada hasta caer en el suelo.

Ahora todos esos animales desgastados, carros con partes caídas, muñecos con polvo. Todos se fueron.

Lentamente Johnny dio de nuevo una media vuelta para después empezar a correr a una velocidad sobrehumana.

"¡Es-Espera!." Grito Hilda.

Hilda empezó a correr a su máxima velocidad tratando de seguirlo. Los demás por su parte, se impresionaron pero después reaccionaron para seguir a su amiga.

Hilda corrió por toda la ciudad, sin parar, sin descansar. La persecución duro hasta llegar a las afueras de trollberg. Llegaron a la muralla donde Johnny se detuvo en seco al ver qué no había una salida.

Pero se rindió al ver una gran muralla. Miro sus extremidades superiores para después con mucha velocidad empezó a cavar. Rápidamente cavo hasta estar a una altura buena para cavar hacia adelante.

Hizo un túnel hasta atravesar la muralla por abajo. Al momento pasar, cavo hacia arriba para después correr pero no con la misma velocidad hacia el bosque.

Hilda llegó algo tarde pero cuando vio al túnel supo de inmediato que paso, salto por el túnel que aún que estaba algo pequeño. Gracias a los rápidos brazos de Johnny, cavo más de lo necesario.

Con algo de dificultad logró pasar por el túnel y salir. Hilda veo a lo lejos como Johnny se adentraba hacia el bosque, sin perder tiempo fue hacia el bosque.

"¡Johnny!." Grito Hilda.

Grito por unos minutos mientras más entraba en el espeso bosque. Camino entré los árboles, viendo cada lugar pero no encontraba nada. Camino hasta llegar a una parte nueva, salió de los árboles para ver una gran vista del bosque. Estaba en la cima de algo.

Vio a todos lados hasta fijar su vista en algo pequeño que estaba en una colina. Un juguete solitario.

Se acercó lentamente hasta ver su espalda, a unos pasos estaba, demasiado cerca.

"¿No fue suficiente?." Pregunto Johnny.

"¿Que?." Pregunto Hilda.

"¿No fue suficiente con mi deseo de darles vida?. Esa oportunidad era mi única esperanza." Dijo Johnny.

"Tranquilo, todos podemos superar nuestros límites." Dijo Hilda.

"No. No todos pueden." Dijo Johnny, levantándose y voltear hacia Hilda.

"Yo, durante muchas décadas fuí rechazado por ustedes los humanos. Con cada rechazo, hubo algo que me arrancaron. No sirvió que mis últimos humanos me dañarán sin razón. Y no podía hacer nada." Dijo Johnny.

"Hasta que me arte de tantos falsos amigos. Sólo y sin nadie que me preguntará cómo estoy, dure otros años. Hasta que me encontraron y me llevaron como otros juguetes. Se veían muy lastimados al igual que yo. Les hablé a cada uno. Aún que no respondían, sentía que de verdad me escuchaban." Dijo Johnny

"Hasta que un día algo paso por el cielo, algo brilloso que me habló. Le pregunté que si podía ser mi amigo. Me dijo que no, pero también me dijo que me daría amigos. Paso mucho tiempo hasta llegar aquí, esa cosa del cielo volvió. Me dijo que hoy era el día en que te tendría amigos. Pero no fue así." Dijo Johnny.

"Por eso los juguetes antiguos cobraron vida." Dijo Hilda.

"Y ahora la perderán." Dijo Johnny.

"¿Que?." Pregunto Hilda.

"Me di cuenta de algo. Al momento que esos juguetes se levantaron, casi todos los humanos perdieron la vida. Yo solo quería tener amigos para alejarme de los humanos, no causarles ésto." Dijo Johnny.

"No pasa nada. Cuando las cosas parecen que están mal, aún que no lo parezca, se pueden arreglar, podemos arreglarlo. Juntos." Dijo Hilda.

"Claro que podemos." Dijo Johnny, dándose vuelta para ver la gran altura que estaba tan cerca.

"¡ESPERA!. Grito Hilda, acercándose rápidamente.

Johnny al sentir que Hilda estaba tan cerca, no lo pensó. Saco uno de sus pies hacia el vacío para después ser agarrado por Hilda. Estaba colgado, solo siendo sostenido por la niña que agarraba con fuerza su brazo de peluche. Hilda se sorprendió porque es solo un juguete, pero pesaba igual que una persona real

"¡No tienes que hacer esto!." Grito Hilda.

"Es la única manera de arreglar lo que hice." Dijo Johnny.

El juguete miro hacia su brazo de peluche que estaba unido a él por un solo hilo. Lentamente dirijo su pinzas hacia ese hilo. Hilda al ver eso, trató con todas sus fuerzas de tratar de subirlo.

"¡No lo haga. Por favor!. Grito Hilda.

"Yo solo quería buscar amigos pero solo encontré mi final." Dijo Johnny, tomando el pequeño hilo y jalando de él.

Al momento de que el hilo fue jalado, el brazo de peluche fue sostenido por Hilda mientras ella veía como el resto del juguete cayó hacia el abismo.

"¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOO!!!."

La caída no duró mucho por el peso de Johnny, que al momento de perderse de la vista de Hilda, soltó unas lágrimas que caían al mismo abismo. Miro el brazo de peluche que aún lo sostenía con fuerza. Tomo con los brazos para después abrazarlo.

David y Frida salían del bosque para ver a Hilda arrodillada. Frida intento en acercarse pero algo la detuvo.

"Frida... Llegó el momento...". Dijo Lucy.

Frida volteó hacia su amiga para ver cómo lentamente ya no podía caminar. Rápidamente la detuvo cuando estuvo a punto de caer.

"No...". Dijo Frida.

"Tranquila... Ahora... Tu familia y amigos volverán." Dijo Lucy.

"Pero tú." Dijo Frida.

"He he. Es gracioso. ¿De que te preocupas?. Aún que no me pueda mover, todavía seré tu amiga y no te abandonaré. He... He..."

"Lucy..." Dijo Frida.

Lucy ahora lentamente volvió a hacer su expresión de felicidad pero Frida la sintió diferente. Ahora de verdad está sonriendo con sinceridad

David al ver está situación, volteó rápidamente hacia Molly que temblaba, como si se fuera a caer.

"¡Molly!." Grito David

"Calma David, no tengas miedo. Solo perderé mi capacidad de moverme pero no mi memoria..." Dijo Molly

David corrió hasta la muñeca para abrazarla y después verla a los ojos.

"Molly... no tengas miedo." Dijo David.

"No lo tengo... Cuando estoy cerca de un amigo no tengo miedo..." Dijo Molly.

Lentamente Molly dejo de mirar a David. Ahora solo miraba al frente, su boca se cerró pero ya no tenía la mirada triste, solo tenía la mirada melancólica.

Finalmente las dos muñecas dejaron de respirar, dejaron de moverse. Dejaron de hablar. Para volver a su estado original.

Pero los dos niños aún con la tristeza en sus mentes, solo respiraron para dejar a las muñecas sentadas juntas en un árbol. Fueron hasta Hilda. Seguía igual. Ni dijeron nada. Solo sé acercaron para abrazarla.

Los sollozos de Hilda fue lo único que se escuchaba en esa parte del bosque.

Pero en la ciudad todos sé estaban despertando, ignorando lo que les pasó, mientras que cada uno de los juguetes fue cayendo al suelo para después dejar de moverse.

Todo había vuelto a la normalidad.


Continuará...