Atención. Está es una historia no canónica. No pertenece al canon de la serie o el cómic, es un fanfic. En este capítulo puede contener temas un poco delicados. Se recomienda tener discreción al leer. por su atención gracias
No soy dueño de la obra original ni tampoco de sus personajes. El creador de "Hilda" es Luke Pearson.
"En otras noticias, todavía se sigue investigando el incidente de los juguetes. Al parecer no encuentran una explicación lógica para tal cosa. Se creé qué tal ves fueron fantasmas o quizás algo peor. Tal caso cambio la opinión de los ciudadanos, muchos ya han afirmado que no comprarán a estos juguetes. También los que encontraron a estos objetivos en la noche los devolverán."
Johanna veía las noticias con suma preocupación, ver cómo todo cambio dentro de su hija la alarmó demasiado. Fue tan sólo una semana atrás, Hilda junto con David y Frida regresaron, los tres niños se veían demasiados tristes.
Pero Hilda se veía mucho peor. Pareciera no parpadear y de sus ojos aún salían lágrimas. Ella lentamente se fue a su habitación sin decir nada a nadie.
Ahí fue cuando David y Frida le contaron lo que paso en esa noche. Su historia que al principio fue alarmante, poco después se convirtió en una historia deprimente. Oír que Hilda vio un suicidio de frente de ella hizo que Johanna se quedará en un estado de shock.
Fueron muchos los intentos de hablar con su hija, pero ninguno surtió efecto. No solo fue con ella, Alfur y Tontu intentaron hablar con ella pero Hilda nunca respondió. Ni siquiera podía ver a Twig de frente.
Así fue por una semana. La cosa no a cambiado, Hilda no a salido de su casa. David junto con Frida han intentado en ayudar a Hilda pero tampoco lo lograron.
Tan solo ella está mirando a la pared desde su cama, sin decir nada.
TOC TOC.
"¿Hilda, puedo pasar?." Pregunto Johanna.
Johana espero una respuesta por unos segundos, pero solo el silencio le respondió, respiró hondo mientras empujaba la puerta. Ahora dentro de la habitación vio como todo estaba igual que hace una semana, incluso Hilda seguía igual.
"¿Hilda?." Pregunto Johanna.
"..."
"Hilda. Sé lo que sientes, de verdad." Dijo Johanna.
"..."
"Cuando pierdes a alguien querido, siempre es doloroso. De cualquier modo es doloroso." Dijo Johanna.
"..."
"Johnny fue alguien que fue maltratado por todo y no pudo ver las soluciones claras. Pero eso no quiere decir qué no se haya ido por él quería." Dijo Johanna.
"Él no debió hacerlo. Él podía ser ayudado." Dijo Hilda.
"Todos a veces tomamos las decisiones incorrectas, creyendo que son las correctas." Dijo Johanna.
"Johnny pensó que había tomado una buena decisión. Pero solo tomó una horrible decisión poco después." Dijo Hilda.
"Hilda... Él cometió un error. Tardó su tiempo para reconocer qué lo que hacía no era la solución." Dijo Hilda.
"Sí, pero. ¿Acaso esa era la única manera de solucionar lo que ocasionó?." Dijo Hilda.
"No... No lo sé. Tal vez sólo quería arreglar las cosas de una manera qué no comprendemos. Pero. Fuera como fuera. Johnny sacrificó su propia existencia para salvarnos a todos." Dijo Johanna.
"Lo hizo y lo logró. ¿Pero... Acaso los demás lo reconocerán?. Solo somos pocos lo que saben lo que paso en esa noche." Dijo Hilda.
"No Hilda. A veces las personas no ven a los héroes que los salvan todos los días." Dijo Johanna.
Hilda volteó hacia su madre, tenía la misma mirada de preocupación pero también tenía una sonrisa que reflejaba la verdadera compasión.
Johanna vio a su hija en un estado que no nunca se imagino ver en ella. El cabello azul lo tenía despeinado, pareciendo a una adolescente rebelde. En sus ojos colgaban ojeras negras. Pero todo fue olvidando cuando ella sonrió.
Hilda bajo de la cama para después abrazar a su madre. En ese abrazo fue expresando la tremenda tristeza que tenía desde hace una semana. El abrazo duró casi dos minutos hasta que Hilda se separó.
"Él no sé a ido. Sigue con nosotros, en nuestros corazones." Dijo Hilda.
"Por supuesto Hilda. Por supuesto." Dijo Johanna.
Ahora Hilda acompaño a su madre hacia la sala, donde vio como los demás estaban esperando, cuando los vió los saludó. Alfur, Tontu y Twig se alegraron al por fin ver de nuevo a Hilda en un mejor estado.
Una adolescente de piel pálida cambiaba de canal por cada segundo que pasaba. Sin nada interesante que ver, solo abundaban los programas de amor con un toque de terror. No era algo que le llamara mucho la atención.
Mientras cambiaba canal tras canal. Paso rápidamente una imagen llamativa de una decoración negra con naranja. Extrañada regreso de a ese canal. Viendo que se trataba de un reportaje de un evento.
"¡Así es!. Dentro de unas horas estará todo listo para iniciar el festival de esta semana. No sé pierda el festival del viento, el festival que celebramos todos los años. A continuación veremos cómo se preparan los vestuarios."
La chica con curiosidad dejo el control remoto aún lado de ella, viendo cómo las calles estaban siendo decoradas con una temática de una época antigua.
Ella veía con una extraña fascinación como el pueblo donde recién se había mudado estaba siendo modificado.
Hubiera visto más pero de pronto escuchó que algo estaba golpeando su ventana. Quito su mirada del programa para después ver hacia la ventana. Sabiendo lo que era, rápidamente se dirijo hacia la ventana.
Subió las persianas y abrió la ventana.
"¡Hey. Vamos, ya es hora!." Grito Kelly.
"¡Bien, ahora voy!." Respondió.
La chica bajo por la ventana para después flotar lentamente hasta sus amigas.
"Bien ahora que estamos todas es hora de ir directamente a al bosque huldra. Tenemos que reconstruir la fogata que ALGUIEN destruyó." Dijo Kelly.
"No se destruyó completamente, solo sé apagó por un tiempo." Respondió.
"Demonios, Jae. ¿Sabes cuánto tiempo sé tarda en volverla a poner?." Dijo Kelly.
"Pues..."
"Te lo diré. ¡MUCHO!." Dijo Kelly.
"Y no hubiera pasado nada si Jaeden no hubiera salvado a esa niña." Dijo una chica.
"No tenía alternativa, tenía que devolverle el favor." Dijo Jaeden.
"Pero si ella te quitó tu mejor víctima hasta ahora." Dijo otra chica.
"Por última vez chicas... Solo distraje a esa criatura y es todo." Dijo Jaeden.
"Claro, claro. Ahora te pregunto. ¿No hubiera sido más fácil escapar y dejar a esa cosa con esa niña?. ¡Pero no!. Tenía que venir Jaeden a salvar el día..." Dijo Kelly.
"¡Muy bien ya es suficiente!. ¿Vamos a arreglar la fogata o vamos a seguir discutiendo?." Dijo Jaeden.
"Ya ya, no tenemos todo el día. Adelante." Dijo Kelly.
El grupo ahora caminaba por la ciudad. Mientras que las demás sólo veía al frente y sin prestar atención hacia las decoraciones, jaeden hacia todo lo contrario. Claro que lo hacía a escondidas.
"Bien. Ahora necesitamos que cada una valla a buscar uno de los ingredientes para prender la fogata." Dijo Kelly.
Kelly miro a todas pero se detuvo en Jaeden quien la atrapó mirando hacia una decoración de una puerta.
"¡Jaeden!." Grito Kelly.
"¡Q-que!." Grito Jaeden.
"Ya veo que te interesa mucho este festival. Así que tú puedes ir a buscar el ingrediente más fastidioso de encontrar." Dijo Kelly.
"¿Pero yo porqué?." Pregunto Jaeden.
"¡Porqué yo lo digo!." Grito Kelly.
"(Suspiro) como sea..." Dijo Jaeden.
Jaeden dio media vuelta para después empezar a caminar por las calles.
La familia había terminado de desayunar mientras reían entre sí. Pareciera que nunca había pasado algo con Hilda. Aún que todavía tenía las ojeras.
Hablaban entre sí durante todo el tiempo. Hasta que todos terminaron. Poco después, ya Hilda y Johanna se preparaban para salir.
"¡Adiós, los veré más tarde!." Grito Hilda, mientras cerraba la puerta.
Al cerrar la puerta y voltear hacia la calle, noto rápidamente que casi todo estaba decorado de una manera antigua. Como si fuera de la época victoriana. Hilda vio como casi todo se veía diferente.
"Wow. ¿Qué es todo esto?. Dijo Hilda.
"Ésto Hilda es la decoración para el festival del viento. Dijo Johanna.
"¿Festival del viento?. Pregunto Hilda.
"El festival del viento es una celebración que sucede cuando estamos entre octubre y noviembre, celebramos el día en que trollberg fue fundado y como ves, fue en una época muy lejana." Dijo Johanna.
"¿Y como es el festival?." Pregunto Hilda.
"Pues la gente se viste como en esa época y dentro de unos días, en la noche habrá un recorrido donde verás como nuestros antepasados construyeron la muralla." Dijo Johanna.
"¡Eso suena interesante!." Dijo Hilda.
"Es maravilloso que te intereses en este festival, ahora voy hacia las tiendas de ropa a comprar la ropa necesaria. ¿Quieres que te compré la ropa para el festival?. Dijo Johanna.
"Claro." Dijo Hilda.
"Bien, entonces vamos." Dijo Johanna.
Las dos comenzará a caminar rumbo hacia las tiendas de ropa, en el camino vieron las calles de trollberg con un diseño bastante elegante. Junto con personas vestidas igual de elegantes. Para Hilda ver esto fue muy interesante.
Siguieron así por una cuadras más hasta llegar a una zona de tiendas de todo tipo, muebles, decoraciones y por supuesto ropa. Al llegar Johanna vio que había una gran cantidad de personas en cada una de las tiendas.
"Muy bien Hilda. Ten un poco de paciencia, parece que en este año la gente si sé interesó en este festival." Dijo Johanna.
"No hay problema, puedo esperar." Dijo Johanna.
La afirmación de Hilda le dio un alivio a su madre. Ahora Johanna junto con Hilda veían las nuevas adicciones de las tiendas. Desde vestidos negros con un toque ajustado, hasta trajes con un sombrero de copa incluido.
"Mmmm. ¿Qué té gustaría?." Pregunto Johanna.
Hilda miro las muestras de cada tienda, la mayoría tenían vestidos con tonos apagados y sombreros con diversas plumas de adorno. Pero se detuvo cuando vio algo que no pareciera un vestido.
En las muestras había un vestido que no era tan grande como los otros, sus colores era apagados y se alternaban entre rojo, azul y morado.
"Ése es muy bonito." Dijo Hilda.
"Oh ese sin duda se té verá muy bien. Espérame aquí, no tardaré en comprar." Dijo Johanna, entrando a la tienda.
Mientras que en las afueras de las tiendas, Hilda seguía mirando las ropas que estaban comprando la gente. La mayoría se veían igual, pero pensaba que tal vez en cada persona se verían diferentes.
En lo que veía las muestras, escuchó una voz familiar hacia la izquierda.
"Genial... Media hora buscando en estos callejones y nada de nada." Dijo Jaeden.
Hilda caminó despacio para detenerse en la entrada del callejón. Asomó su cabeza lentamente.
Vio cómo entre las dos tiendas se encontraba aquella adolescente conocida. Hasta incluso la situación de verla mientras estaba escondida era muy familiar.
"Tal vez debería buscar en..."
"Hola." Dijo Hilda.
Jaeden se estremeció un poco al escuchar que alguien le llamaba. Volteó lentamente y vio a esa niña de cabello azul, lo cual la calmó por unos momentos.
"Qué tal. ¿Como va todo?." Dijo Jaeden.
"Todo a estado tranquilo. ¿Y tú cómo has estado?." Dijo Hilda.
"Pues pasando por aquí y por allá, escuchando secretos y contando pesadillas. Lo normal." Dijo Jaeden.
"No creo que es bueno seguir haciendo pesadillas." Dijo Hilda.
"Por suerte para los demás, en esta semana no hemos hecho ningúna pesadilla." Dijo Jaeden.
"Oh. ¿Ya están pensando que lo que hacen no está bien?." Pregunto Hilda.
"No es por eso. Es por lo que paso hace poco, ya sabes. Por lo ocurrido con esa criatura voladora y lo que tuve que hacer para ayudarte." Dijo Jaeden.
"No te preocupes, la verdad es que me ayudaste mucho. Y hiciste lo correcto." Dijo Hilda.
"Si... Y por eso es que estoy aquí, busco una cosa para volver a encender la fogata." Dijo Jaeden.
"¿Necesitan cosas para encenderla?." Pregunto Hilda.
"Es correcto, la fogata necesita de varias cosas para encenderla. Y a mí me tocó el peor ingrediente de buscar." Dijo Jaeden.
"Bueno, si tú decidiste en encontrarlo. Entonces fue muy amable de tu parte." Dijo Hilda.
"En realidad... No fue mi desición, fue de las demás." Dijo Jaeden.
"Eso está mal, no pueden obligarte a hacer algo sin tomar en cuenta tu opinión." Dijo Hilda.
"Parece que estás madurando, porqué es bastante familiar que alguien arrastre a los demás a una aventura peligrosa." Dijo Jaeden, riendo entre dientes.
"Eso... Eso ya no lo hago." Dijo Hilda.
"Eso lo sé muy bien." Dijo Jaeden.
"¿Cómo lo..."
"¿No lo recuerdas?. El rey rata me contó algunas cosas que te han pasado." Dijo Jaeden.
"¿Ehhh... Qué cosas?." Pregunto Hilda.
"Tus aventuras con criaturas, como con el perro negro, el gran cuervo y entre otros." Dijo Jaeden.
"No pensé que las ratas estuvieran en todo momento observando." Dijo Hilda.
"Lo único que no sé especialmente es que deseo hizo que tú pequeño retoño brillará justo en ese momento." Dijo Jaeden.
"Esté... N-no... Quiero decir... Na-nadie sabe ese secreto." Dijo Hilda, con un ligero sonrojo.
"Tranquila, sí es muy importante para ti ocultarlo. Entonces no tengo porque ser una entrometida." Dijo Jaeden.
"Oh gra-gracias." Dijo Hilda
Jaeden vio como de nuevo Hilda le sonrió y de nuevo le tenía que devolver la sonrisa.
"Bueno, tengo que seguir buscando. Nos vemos." Dijo Jaeden, cambiando de dirección
"¡Espera!." Grito Hilda.
Jaeden volteó hacia atrás, viendo a Hilda.
"¿Vas a ir al festival del viento?." Pregunto Hilda.
"Tal vez si. Me interesa saber de este festival." Dijo Jaeden.
"Qué bien." Dijo Hilda.
"Claro. Ah. Se me olvidaba, esas ojeras se te ven geniales." Dijo Jaeden.
Hilda de nuevo se ruborizó mientras tenía la mirada de sorpresa, con esa mirada la miro por unos segundos hasta que recobro la conciencia y solo río."
"Gracias." Dijo Hilda.
Jaeden respondió con una ligera risa para después irse del callejón.
Hilda poco después, dejo de mira en esa dirección. Y con ligeros temblores en su cuerpo, salió del callejón. Volviendo hacia la tienda donde estaba su madre.
De nuevo vio por las ventanas, muchas personas estaban comprando la ropa del festival. Y ahí en el fondo se encontraba su madre, que por mera coincidencia miro hacia la ventana. Hilda le dio una señal de ánimo junto con una sonrisa, eso ocasionó que Johanna sonriera también.
Pasaron unos minutos hasta que Johanna tomará todo lo necesario para comprar, ahora solo faltaba formarme en la fila del cajero. Lo cual tardaría por una gran fila de personas.
"Parece que tardará un poco más." Dijo Hilda.
"Ya lo creo."
Hilda con extrañeza miro al lado derecho donde alguien le respondió.
Al voltear vio a un amigo muy conocido. El gran cuervo.
"¡Cuervo!. ¿Cómo estás?." Dijo Hilda.
"En éstos días estuve bastante bien, pero parece que lo demás no." Dijo el cuervo.
"¿A qué te refieres?." Pregunto Hilda.
"Las cosas en los bosques y en otros lugares sé están volviendo muy extrañas. Los animales corren a todos lados, el clima se vuelve aleatorio y lo más raro es que en la noche se escuchan ruidos extraños." Dijo el cuervo.
"Eso suena mal." Dijo Hilda.
"Dímelo a mí, los paseo tranquilos ya no son tan tranquilos. Por eso vine aquí, a ver si en esta ciudad no pasan cosas tan raras." Dijo el cuervo.
"Bueno... No es como si las cosas estuvieran tranquilas últimamente." Dijo Hilda.
"¿Ahora en qué aventuras te has metido?." Pregunto el cuervo.
"Pues primero lo que paso fue la visita del hombre polilla y luego..."
"Espera... Espera. ¿El hombre polilla...?." Dijo el cuervo.
"Sí, el vino hace poco." Dijo Hilda.
"Ya veo. Debe ser por eso qué pasan cosas tan extrañas desde hace poco." Dijo el cuervo.
"¿Lo conoces?." Pregunto Hilda.
"No. Pero por algunos lugares que he visitado, ví como el hombre polilla volaba y poco después ocurrirán cosas malas, muy malas." Dijo el cuervo.
"La verdad es qué él solo vino a advertimos a acerca de esas cosas malas. Él no las ocasiona." Dijo Hilda.
"Mmmm. Pero sí él está aquí. ¿Que cosas malas podrían pasar?." Dijo el cuervo.
"Hasta ahora solo a ocurrido un solo accidente. Pero gracias a un... Amigo... Lo solucionó." Dijo Hilda.
El cuervo notó rápidamente que por cada palabra que Hilda decía, su tono de voz se iba quebrando. Lo cual lo preocupó.
"Bueno. Si quieres, en otra ocasión puedes contarme ese incidente." Dijo el cuervo.
"Sí... En otra ocasión." Dijo Hilda.
"¿Y... Vas a venir al festival?." Pregunto el cuervo.
"Sí, estoy esperando a mi mamá porque está comprando las vestimentas que usaremos. Mira." Dijo Hilda.
Dicho eso, Hilda ayudó al cuervo a ver mejor por la ventana. Observando que ya Johanna estaba ya a unos turnos de pagar. No faltaría mucho.
"Parece que ya le va a tocar." Dijo el cuervo.
"Sip, falta poco." Dijo Hilda.
Pasaron unos minutos hasta que vieron el procedimiento de Johanna en avanzar por la fila que parecía eterna. Finalmente salió de la tienda con dos bolsas llenas.
"Uff, perdón por tardarme tanto, la gente compro casi todo y casi dejo la tienda vacía." Dijo Johanna.
"No pasó mucho tiempo." Dijo Hilda.
"Yo apenas acabo de llegar, no sabría si se tardó mucho." Dijo el cuervo.
"Oh, gran cuervo. ¿Cómo estás?." Dijo Johanna.
"Pues bastante bien, vine a darle una visita a trollberg por nostalgia y por querer un poco de tranquilidad también." Dijo el cuervo.
"¿Y bien. Que compraste?. Pregunto Hilda..
"Lo verán cuando lleguemos a casa, todavía falta comprar cosas para la decoración de la casa." Dijo Johanna.
Poco después de salir de la zona de ropa. Fueron hacia la zona de decoraciones. Compraron cosas recién entregadas junto con recuerdos pequeños de alguno de los momentos más importantes de la historia de trollberg.
Al terminar de fueron directo hacia su hogar. Claro que todos tenían que llevar por lo menos una o dos bolsas. Al llegar, Johanna abrió la puerta para que los dos pequeños entrarán primero.
Hilda que traía dos bolsas las soltó después de adentrarse en su casa. Estaba muy cansada al igual que el cuervo.
"(Suspiro) ¿Cuánta decoración compraron?. ¿Para decorar toda la manzana?. Dijo el cuervo.
"Exactamente, en este festival, los ciudadanos de trollberg cooperan entre sí para hacer que todo trollberg sé parezca a como era en sus primos años." Dijo Johanna, cerrando la puerta.
"No me imagino cuánto tiempo se tardarán en decorar toda la ciudad." Dijo Hilda.
"Sí todos nos ayudamos, lo logramos en poco tiempo." Dijo Johanna.
"Parece que estás muy emocionada por este festival." Dijo el cuervo.
"Pues claro, cuando era niña me fascinaba este festival y siempre ayudaba a mi familia en decorar. Y ahora yo haré los mismo con está familia, es muy importante para mí." Dijo Johanna.
"Muy bien, si es muy importante para ti mamá, también lo es para nosotros." Dijo Hilda.
"Pues déjeme ver su amor por este festival y vamos a decorar está casa." Dijo Johanna.
Con esas palabras dichas comenzaron a sacar las decoraciones de las bolsas, con sumó cuidado ya que eran bastantes frágiles.
Cambiaron de alfombra, de cubiertos y hasta incluso de papel higiénico. Todo con el fin de respetar la tradición, durante el tiempo que paso se les unió Alfur que quedó encantado con ver la casa en años antiguos. Así con todo el procedimiento pasó alrededor de unas tres horas hasta que dieron las once de la mañana.
Ahora todos los integrantes de la casa vieron cómo está había cambiado totalmente, la más satisfecha era obviamente Johanna que tenía una buena sonrisa.
"Bien hecho, lo logramos en menos de cinco horas." Dijo Johanna.
"Sé ve bastante bien." Dijo Alfur.
"¿Y ahora que haremos?." Dijo el cuervo.
"Ahora que lo dices, estamos a tiempo de cambiarnos para ir hacia la zona de baile." Dijo Johanna.
"¿Zona de baile?." Pregunto Hilda.
"La zona de baile es una calle dónde se reúnen las personas para conversar y convivir vestidas como en el pasado." Dijo Johanna.
"Si se llama zona de baile, pensé que ahí sería un escenario para bailar." Dijo el cuervo.
"Bueno, es que no sé si recientemente las personas seguirán bailando en estos años." Dijo Johanna.
"Bueno, no importa si bailamos o conversamos, podemos ir ahí a averiguarlo." Dijo Hilda.
"Ese ánimo me gusta, ahora vamos a ver las vestimentas tradicionales que compré." Dijo Johanna.
Ella se dirijo hacia las grandes bolsas que desde hace rato que nadie las tocaba. Primero saco unas vestimentas pequeñas que pronto se las dió a su hija.
"Toma Hilda, estas son para ti." Dijo Johanna.
"Gracias mamá, enseguida voy a verlas. Dijo Hilda, caminando hacia su cuarto.
"Espera un segundo." Dijo Johanna.
Hilda se detuvo y miro hacia su madre quien sacó de una bolsa un especie de antifaz blanco que más pareciera una máscara de esqueleto con algunos dibujos coloridos de flores.
"Pensé que sé té vería bien." Dijo Johanna.
"Oh gracias. También me lo voy a probar." Dijo Hilda.
Hilda tomó el antifaz para después irse a su habitación.
"Muy bien, entonces yo iré también a probarme la ropa, ah pero antes." Dijo Johanna.
De nuevo saco dos cosas diferentes de su bolsa, primero saco una corbata de moño y un pequeño sombrero de copa que tomó de un pequeño juguete de madera.
"Ésto es para ti." Dijo Johanna, ofreciéndole el pequeño sombrero a Alfur.
"Gracias, estoy seguro que se me verá muy bien." Dijo Alfur, mientras cambiaba de sombrero.
"Y para ti, por suerte alcance a comprar ésto." Dijo Johanna, poniéndole la corbata de moño al cuervo.
"Muchas gracias, me gusta este estilo." Dijo el cuervo.
Johanna veía felizmente como cada uno estaba vestido para celebrar el festival del viento, juntos. Cambio de vista para ver las ropas que compró para ella misma, tomo las ropas y se dirijo hacia su cuarto.
"Ah, es bueno tener un descanso." Dijo el cuervo, mientras sé sentaba en el sofá.
Pero al momento de estar cómodo, Tontu salió del mismo lugar donde el cuervo estaba, dejándolo confundido.
"¿Oigan, hace cuánto que regresaron?." Pregunto Tontu.
"Regresaron hace poco." Dijo Alfur.
"¿Y compraron una nueva mascota?." Pregunto Tontu mirando hacia arriba.
El cuervo bajo en seguida para ver quién le había arrebatado su momento de descanso.
"¿Un nisse?." Pregunto el cuervo.
"Él es Tontu, el nisse que remplazo al anterior. Y él es el gran cuervo que le ayudamos a saber quién es." Dijo Alfur.
"Así que esté es el gran cuervo, me espera algo más grande." Dijo Tontu, saliendo del sofá.
"Pues todo tiene su historia, permíteme ponerles al corriente el uno al otro." Dijo Alfur.
Alfur comenzó a contar con lujo de detalle la historia de como conocieron al cuervo a Tontu y como conocieron a Tontu al cuervo. En lo que contaba las historias, Twig se acercó hacia ellos para acompañarlos.
Mientras en la habitación de Hilda, ella ya había terminado de ponerse todo el vestido, era agradable que no le apretaba todo el cuerpo y era bastante flexible. Pareciera que la talla era más grande para ella.
Después de acomodar los últimos detalles, se dirijo hacia su cama dónde estaba el antifaz de calavera, lo tomó para mirarlo más cerca. Observando cada detalle mientras le daba vueltas para ver en cada ángulo.
Al comprobar que efectivamente era muy bello, se lo colocó en su cara. Le quedaba justo a la medida y le tapo las ojeras negras. Lista con todo, salió de su habitación.
Mientras que el grupo que escuchaba las historias de Alfur cuando escucharon que la puerta se abrió, voltearon hacia Hilda.
"Oh Hilda, te ves muy bien." Dijo Alfur.
"Gracias y ustedes también." Dijo Hilda.
"Claro que sí, pero falta Tontu de vestirse." Dijo el cuervo.
"Eh, no. Así estoy bien." Dijo Tontu.
"Vamos Tontu. ¿No quieres celebrar el festival del viento con nosotros?." Dijo Alfur.
"No es eso, solo que no me acomodo con ropa muy elegante." Dijo Tontu.
"Oh, no hay problema con eso." Dijo Hilda.
Hilda se dirijo hacia una de las bolsas donde metió ambas manos para sacar algo frágil. Tardó unos segundos hasta sacar un monóculo.
"Sí no te acomodas con la ropa, entonces prueba con los accesorios." Dijo Hilda.
"¿Por lo menos tienes ojos?." Pregunto el cuervo.
"Por supuesto que tengo ojos." Dijo Tontu.
"Ten, pruébalo." Dijo Hilda, ofreciéndole el monóculo.
Tontu lo tomo con cuidado, lo miro por unos segundos hasta que volteó hacia los demás. Todos lo miraban con una sonrisa alentadora, sintiéndose algo animo se colocó el monóculo en su ojo izquierdo.
"¿Cómo me veo?." Pregunto Tontu.
"Bastante bien." Dijo Hilda.
"Tienes estilo." Dijo Alfur.
"No está mal." Dijo el cuervo.
La reunión con una apariencia elegante escuchó que una puerta se abrió. Todos miraron hacia la dirección del sonido, y todos quedaron con la boca abierta.
"Eh, hola." Dijo Johanna.
Ahí en frente de ellos se presentó el adulto de la casa, con un vestido con dos colores que se combinaban entre sí, formando una hermosa figura de color naranja y marrón.
"¡Oooooh. Mamá te ves muy hermosa!." Dijo Hilda.
"No pensé que nos acompañará una reina." Dijo Alfur.
"En todos mis años de existencia, no había visto algo como tú." Dijo el cuervo.
"Esa ropa es demasiado bella para ser de esa época." Dijo Tontu.
"Gracias, gracias." Dijo Johanna, con unas risas nerviosas.
"Bien ahora que todos estamos listos, podemos ir ya hacia la zona de baile." Dijo Hilda.
El ánimo de Hilda hizo que además de aumentar la confianza de Johanna, también hizo que algunos se emocionaran. Todos salieron de la casa, Johanna cerraba la puerta con llave mientras los demás veían las calles que ahora se veían totalmente diferentes a como las conocían.
"Vaya, así que así era trollberg en sus primos momentos." Dijo Alfur.
"Así es Alfur, se veían totalmente diferentes a como está actualmente." Dijo Hilda.
"Bien, la zona de baile no está muy lejos, podemos ir a pie." Dijo Johanna.
"Adelante entonces." Dijo Hilda.
Y así, entre las calles caminaron, viendo cómo los demás ciudadanos decoraban sus hogares y como también ellos vestían las ropas tradicionales. A cada uno sorprendió como las calles se veían majestuosas.
Siguieron así por cada calle que pasaban hasta llegar a una zona donde habían demasiadas personas, ahí sé podía observar una gran cantidad de sillas acomodadas simétrica mente y muchas mesas con comida.
"Llegamos." Dijo Johanna.
Todo el grupo miro asombrados la zona en cuestión, parecería un lugar donde había una gran fiesta. Sin dudarlo esté lugar era una verdadera zona de baile.
"¿Que estamos esperando?. ¡Vamos!." Dijo Hilda, tomando la delantera.
Los demás siguieron a la niña peliazulada hasta entrar en el centro del lugar, Hilda veía cada lugar buscando a alguno de sus amigos pero con mucha gente no pudo encontrar a alguien familiar.
"¿Hilda a quien estás buscando?." Pregunto Johanna.
"A mis amigos, no nos hemos visto desde hace mucho tiempo." Dijo Hilda.
"Puede que estén en la zona para niños." Dijo Johanna señalando hacia una zona de sillas.
"¿Crees que ahí estén?." Pregunto Hilda.
"Claro, los padres cuando están hablando con otros o también bailando, ahí los dejan." Dijo Johanna.
"Bien, entonces iré a averiguarlo." Dijo Hilda.
Tal y como lo dijo, Hilda fue hacia aquella zona donde las sillas sobraban. En el recorrido vio las personas de diferentes edades hablando entre sí con esa ropa tradicional. Había incluido algunas mascotas que llevaban un sombrero.
Al pasar entré las personas no encuentro a ninguna cara familiar. Pero eso no la detuvo para seguir adentrándose hasta salir del montón de personas.
Al salir vio como en efecto había niños en esas sillas, algunos hablando y uno que otro durmiendo. La mayoría los reconocía por verlos en la escuela o en la caballa de los exploradores. Pero ninguna señal de David o Frida hasta ahora.
Con un poco de decepción detrás de su antifaz, se dirijo hacia delante.
"Tal vez estén más adelante." Dijo Hilda, mientras se acercaba.
Paso por las sillas, notando también que la mayoría de niños se le quedaron viendo, no le importo mucho pero fue un poco raro de sentir.
Camino y vio para todos los lugares de esa zona pero no encuentro a sus amigos. Unas cuantas vueltas fueron suficientes para que ella diera un suspiro y se sentó en una silla solitaria.
En esa silla miró hacia las personas, buscando de nuevo a sus amigos. Era obvio que no perdería la esperanza tan pronto. Aún así mientras ella estaba mirando hacia el frente. Los niños de atrás no podían dejar de mirarla. Para ellos, ella era bastante conocida.
"¿Hey, esa no era la niña de pelo azul?." Dijo un chico.
"Sí parece, pero se ve diferente." Dijo una chica.
"¿Crees que nos volverá a hablar de nuevo?." Dijo el chico anterior.
"No creo, ella ya tiene sus amigos." Dijo la chica.
"¿Y si intentamos hablarle de nuevo?." Dijo el mismo chico.
"No. Recuerden que ella puede que sea una bruja." Dijo otro chico con un bigote falso.
"¿Enserio crees eso?." Dijo la misma chica.
"Sí lo creo, recuerden ella estuvo relacionada con los incidentes del pájaro que habla y los trolls. Dijo el chico.
"Vamos Trevor. ¿todavía sigues pensando que ese pájaro podía hablar?. Dijo el otro chico.
"Y seguiré pensando en eso porque fue verdad. Apuesto que si no tenemos cuidado con ella, nos podrá convertir en sapos." Dijo Trevor.
"La cara de sapo ya la tienes aún que no estés totalmente trasformado." Dijo Jaeden, mientras pasaba al lado de ellos.
El comentario de esa adolescente provocó que los amigos de Trevor dieran unas carcajadas medianamente fuertes, y también provocó que Trevor diera una mueca de enojo. La verdad es que ninguno de ellos se esperó lo que paso.
Jaeden reía silenciosamente mientras pasaba de ellos. Y mientras seguía hacia delante, noto a una inconfundible niña de cabello azul. La cual se veía totalmente diferente, eso la sorprendió.
Al acercarse más, noto la mirada de preocupación que llevaba. Se acercó lo más sigilosamente posible para sentarse al lado de ella.
"Hey hola." Dijo Jaeden.
Hilda con un ligero sobresalto miro hacia su dirección izquierda. La reacción primero fue de sorpresa pero al mirar la persona quién la llamo su reacción cambio a una agradable.
"Hola." Dijo Hilda.
"¿Porqué tan sola?." Pregunto Jaeden.
"No es a propósito, es que no encuentro a mis amigos." Dijo Hilda.
"¿Y porque no los buscas fuera de aquí?." Pregunto Jaeden.
"Quisiera pero la verdad es que no creo encontrarlos con toda esta gente." Dijo Hilda.
"Vamos, esa no es la niña peli azulada que conozco, tú buscarías por todo trollberg con tal de encontrar a tus amigos." Dijo Jaeden.
"Eso es cierto, pero... Ahora no estoy con el mejor ánimo." Dijo Hilda.
"Sí... Lo sé." Dijo Jaeden.
La respuesta de jaeden sonó tan decaída como su mirada, eso sorprendió a Hilda por unos momentos.
"¿Lo... Sabes?." Pregunto Hilda.
"Sé lo que pasaste hace una semana, por un secreto que conté. El rey rata me contó a lujo de detalle lo que paso." Dijo Jaeden.
"Oh... Pues..."
"Mira. Hilda. Sé que es duro pasar por esos momentos qué crees que pudiste hacer algo pero al final no importó en nada tus acciones porque todo ya tenía una única solución. En verdad lo sé." Dijo Jaeden interrumpiendo a Hilda.
"De... Verdad qué fue muy duro pasar por ésto..." Dijo Hilda.
"Pero lo verdaderamente importante es las intenciones que tuviste al intentar ayudarlo, porque créeme que no todas las personas ayudan a alguien sin importar lo que causó. Esas personas son muy importantes, porque de una a otra manera, ayudan al mundo." Dijo Jaeden.
"¿En-enserio?." Pregunto Hilda.
"Sí, tú eres una buena persona. No debes sentirte así, tal vez en un futuro. Tal vez, de nuevo lo puedas ayudar." Dijo Jaeden.
"Oh... Yo... (Ejem). Muchas gracias por esas bellas palabras." Dijo Hilda.
"Sí de nada, no todos los días puedo expresar a fondo mis opiniones." Dijo Jaeden.
"¿Enserio?. Pero si tienes unos pensamientos muy buenos." Dijo Hilda.
"Quisiera que más personas dijeran eso." Dijo Jaeden.
"¿Porque no puedes expresar así?." Pregunto Hilda.
"Pues cuando estás en un grupo ya establecido, es difícil destacar por otra cosa que no sea solo contar pesadillas." Dijo Jaeden.
"¿Y dices que son tus amigas quiénes no te dejan que te expreses?." Pregunto Hilda.
"Oye, pues si tus amigos ya tienen reglas, debes de respetarlas. Porque sino... Ya no serán tus amigos..." Dijo Jaeden.
Su mirada ahora solo apunto al suelo con la única emoción de tristeza. Hilda sin duda supo a primeras la situación.
"Yo... Yo también supe cómo se siente." Dijo Hilda.
Jaeden con una ligera sorpresa volteó hacia su acompañante.
"¿Cómo?." Pregunto Jaeden.
"Cuando entre a ese lugar por primera vez, me encontré con unos niños que pensé primero que podían ser mis amigos. Pero la verdad es qué no eran unos buenos amigos. Ellos me hicieron hacer cosas que para ellos eran divertidas pero en realidad eran cosas muy malas. Llegaron tan lejos una vez, hirieron a animales sin razón." Dijo Hilda.
"¿Enserio te paso eso?." Pregunto Jaeden.
"Después conocí a mis mejores amigos y me di cuenta que un verdadero amigo es alguien que te apoya y te quiere, te sigue a dónde quiera que vallas y nunca te abandonará. Eso es un amigo de verdad." Dijo Hilda.
Hilda en todo momento que decía sus palabras miraba con determinación hacia el cielo. Mientras que Jaeden la miraba con una gran sorpresa, no esperaba que ella dijera un concepto de amistad tan claro.
La mirada de Jaeden cambio hacia adelante, sus ojos pasan de izquierda a derecha con lentitud, pensando en como sus casos eran bastantes similares. Era claro que no podía ser una coincidencia.
"No... No creí que tú me dieras esas palabras." Dijo Jaeden.
"La verdad es qué no creo y tus amigas sean de verdad tus amigas. Piénsalo, quizás los verdaderos amigos los encuentras cuando ya sabes identificar a los malos amigos." Dijo Hilda, tomando a Jaeden del hombro.
"¿En serio lo crees?." Dijo Jaeden mirando a los ojos de Hilda..
"Sip, de verdad lo creo." Dijo Hilda, haciendo una sonrisa sincera.
Jaeden tardó su tiempo en responder, pero al final y a cabo, cambio su expresión de ser una intranquila a una medianamente alegre.
Hilda dejo su hombro para después extender su mano hacia ella.
"¿Quieres ser mi amiga?." Pregunto Hilda.
Jaeden miro por unos segundos la mano abierta de Hilda, pero no tardó en sonreír y empezó a sacar su mano de su larga manga. Acercó su mano hacia la de Hilda lentamente pero a unos centímetros de alcanzarla.
"Atención, atención. Llegó la hora del baile en parejas. Aquellos que quieran ganarse las coronas del baile, busquen sus parejas rápidamente."
La voz de un hombre resonó por toda la zona, haciendo de paso que todos los interesados en el baile, hablarán con las personas que estaban junto a ellos.
"(Suspiro). Bueno, creo que debo de seguir buscando." Dijo Jaeden, levantándose de la silla.
"¿Tan rápido te vas?." Pregunto Hilda.
"Sí... Solo vine aquí de paso." Dijo Jaeden.
"Oh, está bien. Espero que encuentres lo que busques." Dijo Hilda.
"Gracias, aunque. Ya creo haber encontrado algo, gracias por esas palabras. A propósito, te ves muy linda con ese vestido y ese antifaz. Nos vemos." Dijo Jaeden, iniciando el rumbo con una sonrisa.
"Adiós." Dijo Hilda, despidiéndose con la mano.
Hilda vio como de nuevo se iba hacia otro lugar, aún que ella no lo sabía, tenía una expresión de felicidad bastante tonta.
Siguió con la misma acción y expresión unos largos segundos, hasta que casi llego al minuto. A los cuarenta segundos ya empezó a recobrar la conciencia y dejó de despedirse.
"¡Hola Hilda!."
Unas voces familiares la sorprendieron y casi de inmediato volteó hacia atrás. La sorpresa combinada con la alegría fue demasiada para Hilda al ver a Frida y David a unos pasos de distancia.
"¡Amigos!." Grito Hilda mientras corría hacia ellos.
Tan rápido como los tres niños pudieron, corrieron para encontrarse de nuevo. Formando después un gran abrazo grupal.
"Lo siento... Lo siento por preocuparlos." Dijo Hilda.
"No pasa nada, nosotros también lo sentimos por no poder ayudarte." Dijo Frida.
"Ya no importa, ahora estoy mucho mejor que antes." Dijo Hilda.
"Eso es muy bueno, pensamos en como le haríamos para hacer que no te pierdas el festival del viento." Dijo David.
"Yo los estuve buscando por todo este lugar, para verlos de nuevo." Dijo Hilda.
"Ya lo veo." Dijo David.
"Además de que viniste al festival, vaya que también tienes la vestimenta del festival." Dijo Frida.
"Sí, la verdad es que me gusta vestir así." Dijo Hilda.
"Hilda al ver de nuevo su vestido, noto también que sus dos amigos también portaban una ropa bastante elegante.
Frida llevaba un vestido gris con una rosa en su cuello. Además de tener el cabello más arreglando. David llevaba un traje negro con una única corbata roja bastante bien planchada. Y llevaba el cabello peinado por primera vez.
Hilda no notó sus diferentes apariencias pues solo se concentró en sus rostros por la emoción.
"Vaya, ustedes se ven bastante bien." Dijo Hilda.
"Pues tú no tendrás atrás." Dijo David.
"Esté festival es bastante importante para todos los ciudadanos de trollberg, teníamos que celebrarlo como se debe." Dijo Frida.
"De hecho ya casi es momento del baile, la verdad es que no espero que algún me invité." Dijo David.
"Oh vamos David, de seguro alguien lo hará." Dijo Frida.
"Sí. ¿Además, a quién no le gustaría bailar?." Dijo Hilda.
"Muy bien. Ahora es el momento de empezar con el gran baile, que todas las personas se dirijan a la pista con sus parejas."
Con la indicación ya dicha, las personas de distintas edades se dirigieron hasta la gran pista. Hilda vio como casi todos los adultos que los rodeaban ahora ya estaban en la pista, y también como otros pocos se quedaron en el mismo lugar. Y entre esas personas, vio a su madre sentada y mirando con alegría la pista.
Con demasiada extrañeza ante ésa situación, la miro por unos segundos.
"¿Por qué tu mamá no sé a levantado?." Pregunto David.
"No lo sé." Dijo Hilda, dirigiéndose hacia ella.
Ahora con el camino más despejado, caminó más deprisa y en breve llegó con una gran duda.
"¿No vas a bailar?." Pregunto Hilda.
"Esta vez no." Dijo Johanna.
"¿Y porqué no?." Pregunto Hilda.
"Porque no he bailado con otra persona en algunos años, no creo que tenga la misma habilidad de bailar." Dijo Johanna.
"Vamos mamá, de seguro sigues teniendo un gran toque para bailar. ¿Además que pasaría si alguien te invitará a bailar?." Dijo Hilda.
"Pues la verdad es que no creo qué…"
"Disculpe pero no pude evitar quedar estupefacto, por ver su tremenda belleza."
Hilda vio cómo delante de ella se presentó un hombre que le hablo de manera bastante amable a su madre. El hombre se veía bastante elegante como todos los demás, pero pareciera que su ropa no la habría comprado en una tienda conocida. Además de que su sonrisa no era algo que Hilda y Johanna hubieran visto en sus vidas, ya que era tan confiada e carismática que a cualquiera le tomaría confianza en poco tiempo
"Oh, esté… gracias" dijo Johanna.
"Tal solo pensar en hacer un contacto, es imposible ya que nadie podría cuidar de su delicadeza." Dijo el hombre.
"Gra-gracias." Dijo Johanna, con unas risas nerviosas.
"¿Quisiera hacerme el honor de concederme un acto de baile conmigo?". Pregunto el hombre.
"Esté…"
"¿Nos permite unos minutos?." Pregunto Hilda.
Con la más alta rapidez que la niña pudo hacer, tomo a su madre llevándola un poco lejos del hombre.
"¿Hilda qué estás haciendo?." Pregunto Johanna.
"Te voy a dar ánimos para que puedas disfrutar al máximo esté festival." Dijo Hilda.
"Hilda… Pero si ya te dije que no creo poder bailar." Dijo Johanna.
"Escucha por favor. Yo pensó que si quieres disfrutar algo, debes hacer todo lo que conlleve. Y quién sabe, tal vez te gustará mucho y superará tus expectativas." Dijo Hilda.
"No lo sé… Hilda, no creo que…"
"Ten ánimo mamá, no puede ser tan malo. Yo pienso que puedes ganar el premio del baile, además no todos tienen la misma suerte de tener una invitación tan buena para volver a demostrar que todavía puedes seguir con aquello que dejaron." Dijo Hilda, apuntado al hombre.
"(Suspiro). ¿Crees que pueda de verdad?." Pregunto Johanna.
"Yo lo creo con todo mi corazón." Dijo Hilda.
Johanna veía como su hija le dio una sonrisa de apoyo. Con una mirada indecisa la miro por unos momentos hasta que algo dentro de ella la hizo que también sonriera.
"Tu confianza es lo que me da confianza." Dijo Johanna.
Ahora con una inesperada detergente en sus ojos, camino de regreso al hombre. Y su reacción fue igual que antes, una sonrisa confiada.
"Acepto." Dijo Johanna.
"Esplendido, créanme que no se arrepentirá." Dijo el hombre, ofreciendo su mano.
Johanna extendió un poco su mano hacia la suya, pero se detuvo unos momentos para mirar hacia atrás y mirar a su hija, la cuenta le dio un gesto de ánimo y aprobación. Ahora con más confianza, de nuevo miro al hombre y rápidamente tomó su mano.
Ambos se dirigieron hacia la pista donde algunas personas vieron con sorpresa a aquella particular pareja. La combinación de una mujer joven con un hermoso vestido y un hombre con un superior traje elegante sorprendió a muchas personas.
La música en cuestión de segundos comenzó a sonar y con aquello también las parejas comenzaron a moverse. La pareja llamativa se colocaron en posición y al ritmo de la música comenzaron con su acto.
Mientras que en la otra parte de la zona, Hilda veía con una gran ilusión a las parejas moviéndose.
"Oye Hilda. ¿Por qué no estás bailando?." Pregunto el cuervo, mientras comía una rebanada de pastel.
"¿Eh?. Oh, es qué no he encontrado una pareja." Dijo Hilda.
"No creo qué sea eso la verdad." Dijo Alfur.
"¿Porque no invitas a alguno de tus amigos?." Pregunto el cuervo.
"Eso suena bien. ¿Alguno de ustedes quiere hacer unos movimientos?." Dijo Hilda.
"Yo no puedo, estoy comiendo ahora mismo." Dijo el cuervo.
"Yo quisiera pero soy muy pequeño para bailar contigo." Dijo Alfur.
"¿Y Tontu?." Pregunto Hilda.
"Yo pasó, prefiero solo ver." Dijo Tontu, desde una silla lejana.
"Bueno, bueno. Voy a preguntar a David y a Frida." Dijo Hilda.
De nuevo Hilda busco a sus dos mejores amigos y de nuevo camino por el mismo caminó. En lo que pasaba, alcanzó a observar que otra vez no estaban ninguno de ellos, así que de nuevo pensó en buscarlos. Pero está vez con un objetivo en mente, se adentro más entré la poca multitud.
Johanna no esperaba que fuera el centro de atención recientemente, el baile que tenía con aquél hombre fue muy inesperado. Bailan tan bien sincronizados que parecían una pareja experta. Incluso con la poca experiencia que Johanna tenía. No lo hacía nada mal.
"Vaya, de verdad que sabes bailar." Dijo Johanna.
"Querida, no se sorprenda por mis habilidades al bailar, tengo otras cualidades que de seguro harán su mente explotar." Dijo el hombre.
"Eso suena intrigante." Dijo Johanna.
"Pues usted no se queda atrás. Casi nadie había logrado igualarme en cuestión de seguir mis pasos tan bien como tú lo harás." Dijo el hombre.
Y como si alguien lo hubiera pedido, la música de pronto cambió de estiló. Dejando a algunos sorprendidos. Ahora el hombre comenzó con el nuevo estiló de baile. Lo cuál Johanna no tardó en responder. Ahora era un baile más movido pero igual de elegante.
Pronto más y más personas notaron la gran pareja que sobresalía de todos, algunos con sorpresa aplaudían y otros solo tenía una gran expresión de admiración. Hasta las personas que se encargaban de observar y determinar las mejores parejas también quedaron fascinados por lo que estaban viendo.
Johanna por pocos segundos veía como el público se asombraba con solo mirarla, algo que no había experimentado en mucho tiempo. Pero no tenía que perder la concentración si quería seguir haciendo bien, aún que no sabía cómo. Pero lo hacía excelente.
"Cuando la vi fue un gran impacto, usted es como algo abstracto." Dijo el hombre.
"¿Un gran impacto, acaso lo sorprendí con solo verme?." Pregunto Johanna.
"Por supuesto, usted es alguien que nadie se atrevería a tocar, porque la perfección no se puede tocar, solo imaginar. Y usted es la viva imagen de la perfección." Dijo el hombre.
Las palabras de su pareja de baile provocaron que las mejillas de Johanna sé quemarán un poco pero no lo suficientemente para nublar su concentración. La había sorprendido no solo por su forma de bailar, sino también por esas palabras con mucho detrás de ellas, incluso con las rimas que todo el tiempo pudo decir.
"Excelente. Ahora ya veo la pareja más resaltante, atención, veamos cómo dominan la pista."
Las otras parejas se detuvieron para después observar como esas dos personas ahora eran dueños de la pista. Al ver cómo los otros se detuvieron, Johanna sintió algo dentro de su ser. Un impulso que hizo que está vez tomará la iniciativa de cambiar el baile.
El hombre no cambio de expresión al notar el mensaje de su compañera. Ahora con solo otro objetivo en mente siguió el paso de Johanna.
"¡Vamos. Pon algo más movido!."
La música de nuevo cambio y ahora con solo una pareja moviéndose, sonó algo más propio para una escena de la pareja central. Johanna sin saber que es lo que exactamente significa esto, solo por fin dejo las preocupaciones aún lado por el momento y con esa música más de acción, siguió sin mirar a nadie más que a su compañero.
Los dos como un solo ser se movieron con mucho estilo, dejando a todos asombrados por aquello que veían.
"¡Woho eso es!. Grito Alfur.
"¿Cómo es qué los dos saben que movimiento hacer para completar al otro?." Pregunto Tontu.
"Es el arte del baile. Eso es." Dijo el cuervo.
"Y por qué Hilda se está perdiendo esté espectáculo?." Pregunto Alfur.
"Se fue a buscar a uno de sus amigos, creo que ahora que los encuentre no podrá invitarlos ya que su madre ya opaco a todos." Dijo el cuervo.
"Espero que no sé lo pierda todo." Dijo Alfur.
Ahora que todas las personas se juntaron para ver el gran baile, dejaron más camino libre para Hilda quien seguía buscando sin para a ver qué es lo era tan bueno.
"¡David. Frida!." Grito Hilda.
Los gritos de alguien buscándolo, rápidamente llamaron la atención de David. Volteó hacia atrás para ver cómo su amiga venía hacia ellos sin que ella se diera cuenta.
"¡Hilda, por aquí!." Grito David.
Frida al voltear hacia su amigo vio cómo el estaba viendo hacia atrás de la multitud. Rápidamente vio hacia la dirección dónde se fijó, viendo a Hilda caminar hacia ellos inconscientemente.
"¡Hilda!." Grito Frida.
Hilda aparte de escuchar que la música subió de volumen desde hace unos pocos minutos, también escuchó las voces de sus amigos. Miro de dónde provenían para ver cómo en frente de ella están tan cerca, al verlos. Formó una sonrisa de alivio y corrió hacia ellos.
"¿Porqué sé fueron tan pronto?." Pregunto Hilda.
"Fue porqué nos llamaron nuestros padres, no pensaron que deberíamos estar solos." Dijo David.
"Sí. Lo sentimos si té dejamos, nunca lo haríamos a propósito." Dijo Frida.
"Bueno, está bien. ¿Y qué están viendo?." Dijo Hilda.
"Algo que de seguro te gustará ver." Dijo Frida.
Hilda con una cierta expectativa sé acercó para ver cómo había solo una pareja que se movían extraordinariamente. Y al fijar mejor su vista, logró observar que detrás de esos momentos rápidos con mucho estilo, sé encontraba su madre con una mirada de completa confianza.
Los movimientos ahora eran más rápidos con cierto toque de clase en cada paso. A cada segundo de la melodía, los dos hacían nuevos pasos que eran vistos por todo el público presente.
El hombre al escuchar que la música ya casi terminaba, pensó en un movimiento final que sorprendiera aún más a los presentes. Así con él tomando un poco el control, tomo a su compañera para hacerla hacer un movimiento que consistía de hacer una gran vuelta y haciendo que su vestido girará rápidamente. Mientras que él hizo un paso de baile algo antiguo de mover los pies tan rápido que pareciera estar flotando.
Los dos siguieron con el mismo paso unos diez segundos hasta que por impulso, los dos dieron un gran salto para después unirse en el aire y aterrizar en el suelo mientras hacían la clásica posé de estar los dos tan cerca que podían verse a los ojos.
Justo al tiempo de hacerlo, la música termino pero fue remplazada con los gritos y aplausos de todos.
"¡No puedo creerlo, esto fue lo más sorprendente que he visto en todo la semana, tenemos unos claros ganadores!."
Johanna al escuchar cómo todos al su alrededor la amaban, la distrajo de darse cuenta de que todavía seguía en la misma posición. Al darse cuenta unos pocos instantes, rápidamente se alejó del hombre con un cierto sonrojó poco notable. Mientras que el hombre no perdió la misma sonrisa que poseía.
"¡Felicidades a los dos. Ahora vengan a reclamar sus coronas cómo los gobernantes del baile!."
El hombre al escuchar la orden, colocó su brazo hacia delante, dando una señal que su compañera pasé primero. La cual Johanna entendió al instante, avanzo con una expresión de alegría en toda su cara.
Los dos caminaron entre el público, que al mismo tiempo seguían escuchando él alabó de todos. Siguieron así por un corto tiempo hasta llegar al final de la multitud. Finalmente llegaron hasta una tarima de madera, subieron las escaleras y caminar hasta los presentadores.
Johanna vio como delante de ella habían demasiadas personas gritando por ella. Sin duda no pensó en qué le podría ir tan bien en algo que pareciera que nunca volvería a retomar.
"Es un honor para un servidor darle el merecido premio a."
"Johanna."
"Jack." Dijo el hombre.
"Doy el trono a Johanna y a Jack. Cómo reyes del baile del festival."
A continuación el presentador les dio a los dos una corona de rey y reina. Que enserio parecieran estar hechas de oro.
"¿Algunas palabras que quisieran dar?."
El presentador le ofreció el micrófono hacia los dos. Al cuál Johanna con un toque de determinación en sus ojos, tomó primero el turno.
"Lo que me acaba de pasar es una prueba viviente que demuestra qué si en alguna vez piensas en que ya no puedes continuar con algo que dejaste hace mucho tiempo. No significa de verdad que tú talento sé a desvaneció y puedes demostrarlo enfrentando tus propios temores porque lo único que puede impedir tu éxito, son tus propios miedos." Dijo Johanna.
El público de verdad que no dudó en volver a aplaudir con esas palabras que dijo su reina. Y ahí entre la multitud estaba su hija que demostraba una gran alegría por el éxito de su madre.
"Sabias palabras mi reina. ¿Ahora, Jack tiene unas palabras también?."
"Debo de reconocer que estoy algo oxidado, pero no es algo que mis manos puedan solucionarlo."
Las palabras de Jack causaron un poco de confusión en el presentador, pero eso no fue lo más sorprendente. Tan rápido cómo un rayo, Jack tomó el micrófono a la fuerza y después miro hacia Johanna con una expresión totalmente diferente a la ya conocida.
Su mirada ahora pareciera ser una deformación de una expresión de felicidad, sus ojos ahora eran más profundos que parecieran ser agujeros negros con unas pupilas carmesí que parecían ser llamas del más extenso y cruel fuego. Su sonrisa ahora era tan alargada qué era inhumana, llegando hasta las esquinas de su cara sin problemas.
Johanna se cubrió su boca con su mano, era demasiado horrible para verlo por mucho tiempo. El miedo que sentía era demasiado.
Jack miro por unos milisegundos a Johanna hasta que en un instante, extendió sus piernas para hacer un saltó demasiado largo. Con solo un pequeño impulso llegó hasta el techo de un edificio cercano. Todos miraron como hizo tal hazaña con inquietud.
"Damas y caballeros, es un verdadero placer verlos." Dijo Jack.
La voz del hombre ya no era una serena ni tranquila. Ahora solo era la voz de alguien que literalmente tendría el tono de voz de un demonio. No era tan grave pero si era lo suficientemente intimidante para hacer temblar a todos sus espectadores.
"Ahora es el momento de iniciar con mi entretenimiento. Los veré a todos muy pronto." Dijo Jack, haciendo una risa demencial.
Jack tiró el micrófono al suelo mientras seguía en su misma posición, el sonido del micrófono cayendo hasta romperse provocó un estruendo en los altavoces que también fue acompañado con la maniática risa del hombre encima del edificio.
Ahora con otro pequeño impulso salto a otros edificios lejanos para alejarse mientras seguía riendo sin parar.
Jack se había ido pero el miedo de todos apenas llegó.
Muchos solo sé quedaron mudos por vivir tal experiencia, otros solo miraron al edificio donde estaba Jack con una mirada congelada.
Hilda tenía algo de miedo por conocer a tal ser, pero ese miedo era inferior al miedo y preocupación por su madre. Con toda la velocidad que pudo hacer, paso por toda la multitud hasta llegar donde estaba su madre. Al llegar con ella rápidamente la intento llamar pero pareciera estar paralizada.
Con sólo un ser. Causó que todos terminaron perplejos.
Mientras que el miedo hacia lo desconocido tomó control de casi todos el la ciudad de trollberg. A la lejanía, en lo más profundo del bosque dónde los árboles eran altos y el ruido de los pájaros sonaba, estaba entré los pasillos entre árboles había una figura caminando.
"Busca en el bosque dijeron. Será fácil dijeron."
Jaeden inspecciono los rincones más oscuros del bosque, intentando encontrar lo que le ordenaron buscar. Sin éxito en ningún sentido, siguió avanzando sin emoción por cada rincón del bosque.
"Algo tan fácil de identificar entre la obscuridad en teoría era muy común de encontrar en un lugar como este."
Dado que las inspecciones en trollberg fueron un total fracaso, se fue con las manos vacías hacia sus amigas quiénes se decepcionaron demasiado con ella. Aún Jaeden no sé sintió tan mal después de todo, al igual que ella. Varias de sus amigas tampoco encontraron los demás ingredientes.
Eso hizo enfurecer a Kelly. Con cierta molesta de ya no querer ver ningún atraso en su misión de encender la fogata, decidió por simplemente buscar los ingredientes en grupos. No era lo más sabio que pensó pero con tal de ya no retroceder en vez de avanzar lo concedió.
Pero claro, como Jaeden causó el problema. No le permitió tener a alguien más para ayudarla, tampoco era como si alguien quisiera hacerlo por voluntad propia.
Lo único que estaba acompañado a Jaeden en su búsqueda fueron sus solitarios pensamientos de como encontrar su ingrediente lo más rápido posible. Busco por adentro de los troncos, por los lugares con sombra y incluso por algunas curvas pequeñas.
Pero no encuentro nada.
Con algo de molestia, decidió en sentarse sobre una piedra pequeña, suspirando mientras veía a todos lados. Buscando una dirección en dónde poder ir, pero sólo veía caminos que se veían similares.
Sin ninguna camino de dónde poder ir, Jaeden solo se levantó sin ningún rumbo decidido, camino de nuevo por el medio del bosque. En todo el camino solo escuchaba algunos animales, el sonido del pasto siendo pisado, algunas hojas moviéndose por el viento. Todos aquellos sonidos que se pueden escuchar en un bosque profundo.
Pero la tranquilidad no duro para siempre, algo que casi todo el bosque pudo escuchar interrumpió la paz y ocasionó que Jaeden pudiera sentir un escalofrío.
Lo que escucharon aquellos que estaban en ese mismo bosque fue un sonido que no se supone que se escucharía en un bosque tranquilo. Una risa profunda.
El sonido se escuchó demasiado cerca de Jaeden quien por miedo, miro a todas partes. Realmente esa risa la tomó por sorpresa. De pronto como esa risa terminó las aves cercanas alzaron en vuelo por reflejó de también escucharlo.
Jaeden rápidamente se transformó en brizna verde, dirigiéndose hacia la sima de un gran árbol. Ya que llegó a una rama en la parte más alta, alcanzó a observar cómo algo dentro de entre los árboles estaba avanzando con demasiada velocidad. Pareciera ser alguna persona que literalmente saltaba hasta llegar a las copas de los árboles más altos sin problemas.
Jaeden miraba con una extrañeza la escena desde lejos, no pensaba en que era lo que estaba viendo, sino qué era exactamente lo que estaba viendo.
Con temor de volvió a transformar para después irse lejos de donde estaba. Subió la velocidad para irse lo más rápido posible y sin mirar atrás.
Paso por los mismos lugares que anteriormente busco hasta estar básicamente al principio del bosque, todavía había árboles pero no abundaban como antes. Ahora sé encontraba en unas praderas verdes, al bajar al suelo dejó su forma de brizna y vio a sus alrededores.
El lugar se suponía que era un sitio donde el sol siempre estaba pero al mirar hacia arriba noto que había una gran cantidad de nubes, cubriendo al sol y Indicado que estaba a punto de llover.
La lluvia no tardó en aparecer. La primera gota que Jaeden sintió fue la que cayó justo en su frente, bajo la cabeza al sentir las demás gotas golpearla en su cara, con una clara molesta solo avanzó rápidamente hasta un árbol.
Al llegar con uno, de inmediato un trueno sonó. Indicado que desafortunadamente la tormenta inicio
Jaeden solo sé sentó en el pasto, apoyándose sobre el tronco y mirando las praderas. Miro algunos animales correr por la lluvia, corrían hacia árboles y otros a agujeros que ellos habían creado. Pero en lo que los veía correr también vio como otra criatura estaba escapando de la lluvia.
Una criatura qué no esperaba ver.
Una roca troll.
Ella veía como esa roca se cubría con sus brazos mientras corría en búsqueda de un refugio. Algo que le llamo la atención de Jaeden fue que esa roca era de algo joven ya que no era tan alta ni grande, también algo llamativo que tenía era que en su cabeza tenía dos puntas que se parecían a dos mechones de cabello. No pareciera cuernos porque estos que poseía estaban demasiado juntos y uno era más grande que el otro.
Esa roca corrió hasta llegar a una cueva medianamente grande, al instante de encontrarla entro sin perder el tiempo. Jaeden con una cierta sorpresa siguió observando esa cueva. No era algo sorprendente de ver pero para ella le pareció algo interesante.
Al seguir mirado la entrada de la cueva le dio una idea.
"Tal vez ahí se encuentre las cenizas verdes."
Se levantó sin parar de mirar esa cueva. Tal vez la posibilidad de encontrarla sea muy baja ahora que está lloviendo pero en verdad dudaba si valía la pena inténtalo por la criatura que también se encontraba ahí dentro.
Siguió mirando la entrada, dando un pequeño suspiro dio un paso hacia enfrente pero al dar el segundo, Pero.
Algo que alcanzó a ver la detuvo. Un hombre o eso parecía estaba justo enfrente de la cueva.
Jaeden impresionada se cuestionaba porque no lo vio antes, o si ya estaba ahí desdé un principio. ¿Porque no lo notó?.
Sin mover ni un solo musculo, siguió observando la extraña situación. El hombre parecía estar inmóvil pero eso cambio cuando se empezó a mover lentamente hasta entrar a la cueva. Si antes solo se escuchaba las gotas de lluvia caer, ese ruido fue opacado por el rugido de una roca troll.
Jaeden al escucharlo se cubrió con el árbol, poniéndose detrás de él pero siguiendo observando. Pasaron unos minutos sin nada pasará y en esos momentos Jaeden pensó en acercarse un poco más, pero al momento de salir un poco de su refugio algo totalmente inesperado paso enfrente de ella.
La roca troll que anteriormente entro a la cueva fue lanzada desde el interior de la cueva. Cayó hacia el pasto y haciendo un camino de tierra mojada al aterrizar violentamente, cayó de frente hasta estar a una distancia medianamente lejana.
Al aterrizar la roca troll se levantó con un gran enojo y voltio su vista hacia la cueva, rugiendo con furia. Sé acercó de nuevo hacia la cueva pero el hombre que salió de ella detuvo su caminó, el hombre solo miró hacia la criatura que la miraba con odio.
"Criatura repugnante aléjate de aquí. Si no quieres que tú cuerpo sea roto en varios pedazos hasta que no quedé nada de ti."
Jaeden se sobresalto por el tono de voz del hombre, pareciera tener un tono de voz de un dragón. Sin duda no pensó en qué alguien tuviera esa voz sin que fuera un actor.
Las palabras del hombre, junto con su voz y un repentino rayo que cayó justo en el momento que terminó de hablar le dieron una horrenda impresión a la criatura, la cual por su joven y corta experiencia de la vida retrocedió lentamente. Hasta darse la vuelta y correr lejos de ahí. Lo único que persiguió a la joven roca fue las alarmantes carcajadas del hombre quien lo intimidó.
El hombre vio con satisfacción su reciente éxito y sólo dio media vuelta. Pero antes de entrar a la cueva, se detuvo inesperadamente y volteó su cabeza para mirar a la lejanía dónde solo vio a unas colinas que eran la entrada al bosque. Sin perder la sonrisa grotesca que llevaba siguió su camino al ver qué no había nada.
Jaeden estaba totalmente escondida en el árbol, sudando y respirando agitadamente, sin duda jamás pensó en volverse a sentirse así. Con mucho miedo se transformó en brizna para salir de inmediato de ahí.
Habían pasado cosas alarmantes tanto en la ciudad y tanto fuera de ella. Con el paso de esas cosas, el tiempo se había estado desarrollando. Ya era algo tarde, el sol se estaba preparando para ocultarse, pero nadie en todo trollberg lo notó.
"Últimas noticias. Hasta ahora ya se han reportado más de diez desapariciones en toda la ciudad. Las autoridades siguen con la misma decisión de mantenerse adentro de sus hogares o algún edificio seguro, por si las dudas. A partir de unos momentos algunos vigilantes se encargarán de patrullar las calles con la esperanza de encontrar al monstruo que todavía se dice que puede aparecer en cualquier parte. Manténgase conectado para saber de las novedades y. No pierda la esperanza."
Hilda sólo veía la única luz proveniente del televisor, esperando escuchar alguna noticia positiva, pero en cambio solo escucho las preocupantes noticias de no tener ningún avance acerca de la situación, junto a ella estaba su fiel compañero Twig que aunque también tenía miedo, no lo hacía notar para darle una paz pequeña a su amiga.
Las noticias no cambiaron de tono y siguieron igual de preocupantes. A lo cual Johanna las escuchaba desde la cocina que estaba muy cercana a la sala, Johanna nunca perdió la mirada de miedo que tuvo desde que vio a Jack. Lavando con una intranquilidad notable los platós que aún que ya estaban limpios, Johanna solo los seguía limpiando sin darse cuenta de lo innecesario que era ahora.
¿Estás bien?." Pregunto Tontu.
No hubo respuesta, solo los sonidos del plato siendo frotado.
Hilda al escuchar esas cercanas palabras cambio su mirada del televisor al lado de la cocina. Con una gran preocupación sé levantó del sillón. Desde que sé fueron del festival Johanna no había dicho casi ninguna palabra.
"¿Mamá?."
Hilda siguió mirando el estado que es hombre le hizo a ella, pensando en como logró hacerlo. Pensó que con tan solo verlo de frente la congelo. Era muy extraño para ella.
"¡Mamá!."
Johanna al escuchar ese grito se sobresalto y con un pequeño desequilibro soltó el plato. Las miradas de madre e hija se cruzaron cuando el sonido del plato rompiéndose en pedazos se escuchó.
"¿…Hilda?." Pregunto Johanna.
"Mamá, no tienes porque sentir miedo ahora. Ese hombre ni está aquí, solo estamos nosotros." Dijo Hilda, señalando a Tontu, Twig y Alfur.
Hilda dio una pequeña sonrisa mientras solo esperaba haber hecho algo en su madre.
Johanna lentamente parpadeó. Como si el movimiento de sus ojos le pesaran. Ahora sólo cambio a su vista hacia atrás de Hilda, viendo cómo los otros integrantes de su hogar la miraban con preocupación.
"Mamá. No tienes… No tienes que sentir miedo." Dijo Hilda.
Esas palabras de su hija, causaron algo dentro de Johanna. Ese algo se sintió cómo si algo puro y hecho de amor intentará tomar el control de su cabeza, tratando de quitarle el miedo que se apoderó de su mente.
"Hilda…"
Johanna ahora con un ligero dolor de cabeza que logró hacer que su vista se volverá fija de nuevo. Cambió su mirada hacia abajo, mirando sus manos. Mirando que todavía está aquí y no está allá.
"¡Hilda!."
Sin miedo solo bajo su estatura y abrazo a su hija con lágrimas en sus ojos. Hilda también tenía los ojos vidriosos pero no lo suficientemente tristes para soltar lágrimas.
El abrazo duró unos momentos hasta que Johanna poco a poco se alejó. Todavía con esas misma mirada de tristeza.
"Oh Hilda, no podía ver claramente. Sólo veía miedo." Dijo Johanna.
"Tranquila, el miedo no sé puede apoderar de todo si hay amor que evita que eso pasé." Dijo Hilda.
Los otros miembros de la familia al ver esa escena sé compadecieron totalmente, viendo cómo Hilda había logrado calmar a Johanna en poco tiempo. Ambos se acercaron para estar con ellas, Alfur subiendo al hombro de Johanna para dedicarle una sonrisa.
Mientras que Hilda y Johanna ahora tenían una sonrisa que hacía que todo lo malo se fuera, dejando solo paz entre ellas.
TOC TOC
El silencio cómodo que recién se presentó se había ido por unos golpes que sonaron. Todos miraron como la puerta principal había alguien tocando llamando.
"Disculpen por las molestias pero ahora necesitamos hacer un reporte de lo sucedido. ¿Por favor puede darnos la información que puedan para encontrar una solución?."
La voz se asemejaba a la de un miembro de la patrulla de seguridad de trollberg. Era fuerte y segura.
"Espera aquí, Hilda." Dijo Johanna.
Johanna se volvió a su postura normal y con la compañía de Alfur lentamente se dirijo hacia la puerta. Al llegar tomo las llaves y las inserto en la cerradura. Abrió la puerta para ver cómo un hombre con el uniforme de la patrulla la miraba.
"Buenas noches señorita. Si no le molestaría, ¿Podría responder algunas preguntas?. Le puedo asegurar que sus respuestas serán igual de importantes para resolver este problema." Dijo el oficial.
"Bueno. Está bien." Dijo Johanna.
"Muy bien. ¿Dígame, que fue lo que sintió cuando vio a aquel hombre a los ojos?." Pregunto el oficial.
"Al ver esos ojos tan horribles solo pude sentir un dolor fuerte que empezó como un simple dolor de cabeza, que después avanzó a un dolor que me impedía pensar." Dijo Johanna.
"Mmmm. Ahora. ¿Qué fue lo que vio exactamente en esos ojos?." Pregunto el oficial.
"Al verlo vi más allá de sus pupilas, como si verlos directamente me llevará adentro de ellos, llevándome a un lugar donde sólo veía y sentía dolor." Dijo Johanna.
"Y ahora por última pregunta. ¿Cómo fue que lo conoció?." Pregunto el oficial.
"El sólo me invitó a bailar." Dijo Johanna.
"¿Esta segura que no creé en otra posibilidad?." Pregunto el oficial.
"No. No creó que hubiera otra razón para que lo hubiera conocido." Dijo Johanna.
"Pues le puedo decir que está equivocada. Existe otra razón." Dijo el oficial.
"¿Existe otra razón…?." Pregunto Johanna.
"Por supuesto."
"Y… Cual es?."
"La verdadera razón es. Porque yo la escogí."
El tono de voz del hombre se fue quebrando con cada oración, ahora siendo un tono del inframundo. Johanna vio como la cara del oficial se habría roto literalmente, cayendo como si fuera una máscara de vidrio. Revelando que lo que había detrás de esos falsos ojos había unos ojos rojos y una gran sonrisa deforme.
Alfur que aún qué sabía que ese ser tan aterrador no lo podía ver, con solo ver en frente de él a algo tan repentino y desconcertante se metió dentro del cuello de la camisa de Johanna, buscando un refugio para no seguir viendo algo tan intenso.
Johanna al ver lo que estaba en frente de ella, quiso gritar pero la mano del hombre a una gran velocidad la silencio. Johanna vio que lo que estaba en su boca era una mano metálica con unas grandes garras que también hicieron que su cara tuviera un gran frío.
Jack llevo su segunda mano hacia su sonrisa, colocando su dedo puntiagudo en ella, formó su sonrisa en un gesto horrible. Indicado que guardaría silencio.
Hilda con un poco de preocupación sé acercó hacia su madre, Twig con un poco de temor la siguió. Tontu intranquilo miró como Hilda iba hacia la puerta. Pero en vez de encontrar una escena normal de su madre hablando con otra persona. Encontró la horrible escena digna de una película de terror. Observó cómo de nuevo ese hombre estaba enfrente de su madre.
Jack al notar que había una niña atrás de Johanna, volvió a sonreír y alejó su otra mano de sus colmillos, tomando a Johanna con ambas garras. Para después girarse y saltar lejos de ahí.
Las pupilas de Hilda se encogieron en el más absoluto miedo que no había pasado desde hace un corto tiempo.
"¡NO!." Grito Hilda.
Corrió hacia la calle sin pensarlo. Twig con mucho miedo se quedó paralizado por unos segundos hasta que recobro la conciencia y siguió a Hilda.
Ambos al salir vieron como a lo lejos el ser que ahora solo se veía a la lejanía. Solo veían la sombra que se hacia más pequeña a cada diez segundos que pasaban.
Hilda no podía creerlo. Ese ser ahora ya estaba lejos. Muy lejos. Era ya obvio que ya no era posible tratar de seguirlo, ni tampoco saber a dónde sé fue.
Hilda sin saberlo, empezó a arrodillarse. Con la misma mirada de shock, de ella salían lágrimas que caían al suelo.
"No…"
Con mucho dolor, se cayó hacia en suelo.
"¡No!."
En el suelo, apretaba sus puños y ojos con fuerza.
Twig no sabía que es lo que podía hacer, sólo veía con tristeza la caída de su amiga.
Tontu salió de la casa, para ver la tristeza escena también.
Simplemente nadie que estaba presente en esa calle podía creer lo que había pasado, mucho menos Hilda. Ella sé sentía destrozada por volver a tener esa sensación de perder a alguien. Está siendo doble el dolor, Johanna su madre. Alfur su gran amigo. Ambos ahora fueron secuestrados por ese ser.
"¿Porque sé los llevó?."
"..."
"¿Porque…?."
"..."
"..."
"..."
"Porqué él los quiere ver sufrir."
Una voz repentina se escuchó, respondiendo la baja pregunta de Hilda, ella lentamente se levantó para mirar hacia arriba. Viendo cómo esa conocida mujer de capa negra y cabello corto la miraba desde una corta distancia.
"¿Bibliotecaria…?." Dijo Hilda
"Lamentó haber llegado tardé, estuve fuera de la ciudad por toda esa semana. Buscando respuestas." Dijo la bibliotecaria.
"¿Fuera de la ciudad?." Pregunto Hilda.
"Sí. Ahora ya tengo algo de información acerca de él." Dijo la bibliotecaria.
"¿Y quien es él?." Pregunto Tontu.
"Jack el saltarín." Dijo la bibliotecaria.
En un lugar cerrado con ninguna luz visible Johanna abrió sus ojos con un dolor de cabeza molestó, dudaba acerca sí seguía con los ojos cerrados pues solo había una inmensa oscuridad en todos lados, abrió y cerro los ojos pero lo que vieja era exactamente igual.
Tratando de recordar que fue lo que paso, trato de dejar aún lado el dolor de su mente. Pero como si el mismo dolor no quisiera dejarla concentrarse. Al intentar recordar, el dolor aumentaba considerablemente más. Volviéndose una agonía pensar.
Con tal sufrimiento, cualquiera podría hacer un leve sonido, pero Johanna al darse cuenta que no sabía en donde estaba y tampoco saber que o quién podría estar con ella, no se presintió hacer el mínimo ruido.
En la misma posición en qué estaba recostada, tocó con cuidado el suelo donde estaba reposada. Era rocoso y con rupturas como si fuera un suelo de una cueva, en su camino se encontró con varias rocas pequeñas. Avanzó hasta donde pudiera alcanzar su brazo, el suelo no cambio en ningún momento.
Al asegurarse que todo lo que alcanzó a tocar era lo mismo ya sospecho que todo el lugar sería así. Pero otra duda encontró con ese dato. ¿En donde estoy exactamente?. Su duda no llego más lejos por sentir otra vez ese dolor de cabeza.
Pero al darle atención a ese dolor, la distrajo de otra cosa que le estaba pasando en ese mismo momento, de su cuello algo dentro se movió.
Alfur con un leve movimiento salió del cuello de Johanna.
"¿Johanna…?" Susurro Alfur.
Johanna al escuchar una débil voz Alfur se sorprendió pero no hizo nada para demostrarlo.
"¿Alfur…?." Susurro Johanna.
"Si. Soy yo, me alegro que ya estés despierta…" Susurro Alfur.
"¿En dónde estamos…?." Susurro Johanna.
"No lo sé muy bien, a juzgar por lo que he podido avanzar, diría que estamos en una cueva…" Susurro Alfur.
"¿Cuánto tiempo hemos estado aquí…?." Susurro Johanna.
"No mucho tiempo, hace como unos minutos estábamos en trollberg y de repente estamos aquí." Susurro Alfur.
"No recuerdo… lo que ocurrió…" Susurro Johanna.
"Era evidente, al ser secuestrada por ese ser. Te desmayaste." Susurro Alfur.
Con tan solo escuchar esas palabras terminabas en rimas, ocasionaron un shock en Johanna. En sus ojos en vez la extensa oscuridad, de repente vio las escenas en qué estaba con ese ser aberrante de nombre Jack. Sus ojos. Su sonrisa. Sus garras. Todo vino a la mente de Johanna bruscamente.
Johanna quería gritar al ver de nuevo esos momentos que la aterrizaron, pero con otra fuerza opuesta al miedo, la hizo cubrir su boca con sus manos. Eso lo pudo evitar pero no evito que salieran unas pocas lágrimas.
"¿Estás bien?." Susurro Alfur.
Johanna tardo en ahogar su gritó, como si todo el miedo que sintió en toda su vida estuviera a punto de salir de ella. Pero se contuvo por el bien de ambos y de cualquiera que estuviera con ellos.
"Sí… estoy… bien…" Dijo Johanna.
"No. No lo estás, necesitamos salir de aquí. Antes de que él vuelva." Susurro Alfur.
"¿Cómo…?. No podemos ver nada…" Susurro Johanna.
"Eso no es problema, no he querido avanzar más por miedo a dejarte sola y estando inconsciente menos. ¿Quieres que intente avanzar?." Susurro Alfur.
"Hazlo por favor, no hay que esperar más." Susurro Johanna.
Alfur que no podía ver la cara de Johanna, no hacia falta porque el sentía que ella le daba una mirada de confianza. Así que con saber eso, bajo del cuello de Johanna para avanzar lo que pudiera.
Al estar en el suelo y rodeado con una obscuridad, colocó sus brazos en frente, caminó sin tener miedo a chocar con algo.
Camino hacia delante con la mirada en la misma dirección, sabiendo que podría encontrarse con cualquier cosa solo le permitió avanzar con precaución pero no lento. Al avanzar por solo unos segundos, siguió caminando hasta que una sensación de frialdad lo encontró. Una brisa le había ovacionado un escalofrío pero no lo detuvo.
Al avanzar más, de repente, de la nada, inesperadamente. Alfur paso de ver un vacío negro a ver la salida de una cueva. Así como si hubiera abierto los ojos, vio el gran cambió que solo tomo unos milisegundos en mostrarse.
Confundido con poco, regreso su mirada hacia atrás. Ahora en vez de toparse con la obscuridad de nuevo, solo vio una pared sólida. Demasiado extrañado, estiró su brazo hacia la pared. Pero en vez de ocurrir que solo su mano se detuviera por la pared, la atraso.
Como si fuera un fantasma, literalmente su brazo había traspasando la pared. Sorprendido, metió está vez toda su cabeza. Al meterse vio de nuevo la nada de color negro. Saco y volvió a meter su cabeza para asegurarse de lo que suponía.
"Una pared falsa…" Susurro Alfur.
Ahora sabiendo este hecho, se adentro de nuevo para buscar rápidamente a Johanna. Corrió hasta chocar con algo sólido.
"¿Johanna eres tú?..." Susurro Alfur.
"¿Alfur que sucede?." Susurro Johanna.
"Escucha. En realidad estamos atrapados en una habitación cerrada pero la salida está justo en frente de nosotros. Rápido siguiente." Susurro Alfur.
Alfur salto hasta la mano de Johanna, tomando con cuidado el dedo índice para usarlo como guía, ajustó la dirección en dónde había encontrado la salida. Para después bajar y correr hacia la salida y pasarla sin problemas.
Johanna torpemente se acostumbro a la orientación y se levantó, siguiendo caminando por diez segundos hasta que inesperadamente sé topó de frente con una pared sólida.
"¿Qué?. ¿Alfur?." Dijo Johanna.
"Esta bien. Solo es una pared falsa, puedes atravesarla, solo camina hacia adelante." Dijo Alfur
Johanna con cierto temor intentó empujar la pared, pero solo chocaba con ella. Intento de cualquier forma de pasar pero no ocurrió nada.
"No puedo." Dijo Johanna
Alfur confundido al ver que no funcionaba, se acercó a la pared para entrar. Pero en vez de trasladarla, se dio un golpe. Retrocedió sobando su cara. Al mirar de nuevo la pared, con un miedo empezamos a cobrar fuerza en él. Golpeó la pared y intentó entrar por otra parte.
"No lo entiendo, antes podía entrar y salir fácilmente." Dijo Alfur.
"Eso por ahora no es importante. Ahora que tú estás afuera, podrás ir a buscar ayuda." Dijo Johanna.
"¡Pero no te puedo dejar aquí. Con él!." Dijo Alfur.
"No te preocupes, estaré bien. Ve a buscar a ayuda, por favor. Creó en ti." Dijo Johanna.
"Johanna…" Susurro Alfur.
"¡Corre!. ¡Antes de que Jack vuelva!." Grito Johanna.
Alfur con una intranquilidad visible en su rostro, retrocedió. El prometió que no la dejaría sola pero viendo cómo se convirtieron las cosas, solo bajo la mirada.
"Prometo… ¡Prometo que te salvaré!." Dijo Alfur.
Johanna y Alfur que estaban separados por una barrera, no pudieron evitar que sus ojos se volvieran vidriosos. Sin más que hablar, Alfur cambio de dirección para salir corriendo de ahí. Johanna al dejar de escuchar a su amigo, sólo en esa aislante oscuridad se volvió hacia su lugar de inicio y se recostó. Sosteniendo sus piernas con sus brazos, cerrando los ojos.
"Espero que estén bien…"
Alfur que había salido por completo de la cueva, vio que ya era de noche. Cómo la luna brillaba, también vio que estaba un lugar desconocido. Al observar el ambiente noto algo a lo lejos. Una sombra que venía hacia él rápidamente.
Con mucho miedo se cubrió detrás de una pequeña roca que estaba cerca. Alfur vio como esas sombra estaba literal arriba de el para después aterrizar bastante cerca de él. El impacto de llegar hizo que la roca junto con Alfur saltarán violentamente.
En el suelo vio como ese hombre llevaba a un hombre con el. Y con esa misma sonrisa demente.
Jack camino lentamente hasta la cueva, al adentrarse en la oscuridad. De su pecho salió una luz grande que iluminó toda la cueva. Camino hasta pasar por la pared, dejando a Alfur con una gran intriga.
De pronto Johanna entre sus ojos cerrados noto como apareció una fuerte luz, al abrir los ojos vio de nuevo a Jack con un hombre en sus brazos. Pero también vio como en esa habitación cerrada estaban otras personas inconscientes. Todos eran adultos, algunos los conocía de haberlos visto y otros no.
Un hombre se despertó al escuchar el golpe que fue causado por Jack quien tiró al hombre que llevaba en sus brazos. Pronto los demás se comenzaron a despertarse.
Todos al ver a Jack sé asustaron, uno que otro quedó mudo por segundos y otros gritaron. Ahora Jack era el centro de atención y eso le maravillo.
Johanna noto como la apariencia de Jack era totalmente diferente va como antes lo había visto.
Sus ojos y sonrisa seguían igual, pero su vestimenta ahora era sé trataba de una capa negra que cubrían su camisa que tenía el diseño de tener huesos como si fuera un disfraz. Ahora en su cabeza había un casco ajustado que dé él salían dos cuernos. Sus pantalones eran grises y ajustados, en sus pies llevaba unas botas que parecían ser de un vaquero. Y finalmente su mayor cambio en su aparecía física, su cara tenía la apariencia de ser un cráneo humano casi sin carné.
Su nueva apariencia dejo a todos temerosos. También por no saber que es lo que quería con ellos.
"¿Q-que es lo que quieres?." Dijo un hombre a lado de Jack.
Jack se volteó emocionado para verlo, el hombre no pudo soportar la mirada del hombre alto.
"Yo no quiero cambiar al mundo por un capricho mío o por un trauma que me haya pasado. Yo sólo quiero divertirme. ¿Porque de que sirve tratar de cambiar el mundo si al fin y al cabo siempre en el fondo será el mismo?." Dijo Jack.
Jack de pronto se acercó al hombre para hacer un contacto visual que hizo que el hombre tuviera un miedo hacia el muy marcado. Haciendo que su corazón casi estallará. Jack colocó su garra en el corazón del hombre, haciendo que esa zona se enfriara rápidamente.
"Aún no es hora de irse mi estimado invitado. Aún faltan cosas que tengo que mostrarte para hacer mejor el espectáculo." Dijo Jack.
La víctima de Jack sufría una agonía indescriptible, a lo cual le hizo sonreír aún más a Jack. Otro hombre mayor que veía la escena desde una distancia algo cercana, noto como el sufrimiento del indefenso le daba satisfacción a Jack. Al ver eso su mirada cambio de ser una mirada de miedo a una de odio, ahora tenía furia en ella. Con la mayor velocidad que pudo dar, corrió hacia Jack para darle un puñetazo.
Jack con su otra garra detuvo el golpe del hombre mayor, apretándolo fuertemente para que no escapará.
El hombre mayor intento liberarse del apretón helado, pero ni con todo el esfuerzo que pudo hacer. No logro quitarse la garra metálica que lo sostenía firmemente.
"Todavía no es tu turno. Sé paciente y quédate quieto." Dijo Jack.
Jack aún sostenido al hombre se levantó y dejó de apretar el corazón a su víctima. Con su garra libre tomo con una mayor velocidad el cuello del hombre y lo levanto. El hombre trataba de quitar esas inhumanas manos pero era inútil, lo único que podía hacer era respirar con una gran dificultad.
Jack con otro movimiento, lanzo con fuerza al hombre hacia una zona libre. En cuestión de milisegundos, el hombre fue estrellado contra la pared con mucha fuerza.
Todos tenían la misma expresión de impacto sobre el pobre hombre quien solo temblaba en un intento de poder levantarse. Jack río a propósito para darle la señal que lo mirarán a él.
Atención mis invitados, es hora de notar mi presencia
En esta noche será la primera en qué tengan temor, porque de aquí no ocultaran su expresividad
Porque de seguro, ustedes no conocen el terror que hace décadas logré crear
Así que permítanme presentarme con un breve relato, las personas que alguna vez encontré fueron condenadas a morir sin esperanza alguna.
Rompo cada hueso suyo que sea fuerte.
Dejo mis marcas en cualquier parte.
De sus ojos veo como van en camino a un sufrimiento permanente.
Al final veo como hay horror en sus rostros que reflejan mi gran deleite.
Y todo eso es conocido como MI INFINITA DIVERSIÓN.
Deben de entender que no hay ningún escapé si están conmigo, porque lo único que los liberará de mi será su falta de latidos del corazón.
Con tan solo verme a los ojos, ya no sentirán el otro dolor de mis caricias.
Al adentrarse en mis profundos ojos, verán el gran infierno que solo pueden ver los auténticos genocidas
Al entrar ya no hay escape solo está la más obvia decisión. Aceptar que ya no tienen futuro en éste mundo que ahora dejaron
Con solo ver la conclusión de mi propio trabajo, puedo sentir la mayor satisfacción que me inunda.
Rompo cada hueso suyo que sea fuerte.
Dejo mis marcas en cualquier parte.
De sus ojos veo como van en camino a un sufrimiento permanente.
Al final veo como hay horror en sus rostros que reflejan mi gran deleite.
Y nunca he excluido a nadie de MI INFINITA DIVERSIÓN.
Ahora que ya sé que lo están entendiendo, lo notó por sus frágiles rasgos rotos en sus caras
Les puedo aclarar que no hay de que preocuparse no lo haré tan rápido. Con tan solo ver cómo lentamente cada uno va muriendo por dentro me llena de felicidad.
Creo que lo están dudando, les diré una cosa, nunca lo hice personal con nadie así que pueden sentirse agradecidos por saber que no me han hecho nada
Pero eso no importa en absoluto. Porque no hubo ni habrá nadie que se me oponga resistencia.
Rompo cada hueso suyo que sea fuerte.
Dejo mis marcas en cualquier parte.
De sus ojos veo como van en camino a un sufrimiento permanente.
Al final veo como hay horror en sus rostros que reflejan mi gran deleite.
Y no necesito justificar mis acciones porque después de todo, lo hago solo por MI INFINITA DIVERSIÓN.
La risa enferma del hombre alto ahora sonaba en los oídos en todos los presentes.
La figura con su sonrisa ahora era vista por todos lo presentes.
La sombra que poseía pareciera cobrar vida que ahora cubría a todos los presentes.
En las afueras de aquella cueva un elfo intentaba bajar la breve y pequeña bajada que estaba afuera de esa cueva. Como si se tratara de bajar una montaña, Alfur descendía con mucho cuidado. También intentaba ignorar las desquiciadas risas de Jack. Con solo oírlas le producía un deseó de volver y ayudar en algo. Pero lo mejor que podía hacer por ahora era buscar ayuda.
Alfur al estar más cerca del piso plano, se arriesgo con un pequeño salto para llegar rápido. Lo hizo sin pensarlo y estuvo en el aire por pocos momentos hasta llegar al pasto verde y después correr a toda velocidad.
En ese camino, se detuvo secamente. Recordó una dos preguntas obvias. ¿En dónde estaba?. ¿Que tan lejos estoy de trollberg?.
Esas preguntas lo detuvieron justo a tiempo, porque se detuvo enfrente de un gran agujero.
Al identificarlo mejor, vio que era un agujero de un conejo.
"Tal vez sí…"
En otra zona cercana de esa cueva, en un tronco alto sé encontraba Jaeden que sólo veía las estrellas. Decepcionada de ella misma por fracasar de nuevo, pensando cómo vería a sus amigas de nuevo y con las manos vacías de nuevo.
Pero también pensó en el motivo por el cual estaba ahí mismo desde un tiempo. Ver a ese hombre intimidando a una criatura peligrosa confundió por completo a Jaeden.
Quitando la mirada del cielo, ahora miro a los alrededores cercanos. Observando los árboles con un tono azul oscuro. Dejando aún lado sus pensamientos, miro directamente hacia abajo. Vio los caminos vacíos entre los árboles, viendo cómo cada uno era diferente de alguna manera y consiente de que sería sencillo perderse.
Paso su mirada por cada uno hasta que vio uno que contenía algo raro. Algo de tamaño mediado se encontraba caminando por un sendero, al fijar mejor su visión de aquella cosa observando que por dos picos que sobresalían de su cabeza. Identificó que era la misma roca troll que había sido lanzada por el hombre espeluznante.
La joven roca troll caminaba con una mirada de enojo visible en su cara. Estaba furioso por ser vencido y humillando sin necesidad de luchar. En su mente podía imaginar cómo hubieran sido las cosas si tan solo hubiera sido más valiente.
Centrado en esa simulación, lo llevo a caminar mientras soñaba despierto. Y por lo tanto sin ver lo que había en el suelo.
La criatura al pasar por un camino más oscuro, no vio que en el suelo había un hilo que estaba unido a un mecanismo que funcionaría como una trampa.
Al pasar su pie sobre el hilo de inmediato la trampa se activo, comenzando a sonar muchas campanas en toda esa zona oscura.
El joven con solo oír esas campanas se irritó por mucho, causando que diera otro paso hacia su derecha. Pisando otro hilo y por lo tanto otras campanas comenzaron a sonar.
Ante todo ese huracán del más horrible ruido para él, se tiró al suelo mientras agonía por todo ese ruido.
Jaeden al escuchar tal escándalo se asustó por unos momentos por escuchar esos ruidos tan inesperados, al mirar de nuevo hacia abajo vio que en una zona donde habían mucha sombra se estaba produciendo esos sonidos.
Extrañada de que podría ser, comenzó a descender mientras sus ojos se volvían verdes. Al acercarse vio como esa roca estaba tirada en el suelo y agonizando.
Levantó su vista para ver cómo había decenas de campanas escondidas en los árboles y sonando fuertemente. Gracias a esa iluminación proveniente de sus ojos verdes logro ver en donde estaba cada una.
Sin dudarlo, se transformó en brizna para pasará por todas las campanas, silenciándolas a todas en un instante. Al terminar de detenerlas, se volvió a su forma normal. Ahora la criatura al dejar de escuchar ese sonido de tortura, abrió los ojos para ver hacia varios lados. Observando que donde que estuvieran esos sonidos, ya no estaban.
"¿Te sientes mejor ahora, novato?." Pregunto Jaeden.
La joven roca se volteó para ver directamente los ojos verdes de una humana que estaba justo atrás de él. Su reacción solo fue de levantarse para mirarla mejor.
Jaeden vio como esa roca no era tan alta, tenía la casi la misma altura que ella tenía, solo su dos picos en su cabeza lo hacían ver un poco más alto. La roca pronto se acercó un poco hacia ella. Al estar muy cerca la roca hizo algo que ninguna roca haría. Estiró su brazo para abrir su mano.
Jaeden miro la acción de la criatura, con un poco de desconfianza tardo unos momentos para estirar su mano y unirla con la roca. Al tomarla, la roca cerró la suya con cuidado mientras la movía hacia arriba y hacia abajo. Como si con ese saludo le diera las gracias.
"De nada." Dijo Jaeden.
La roca solo asistió con su cabeza y dejó la mano de Jaeden.
"¡Aaaaahhhh!. ¡Quieto, por favor!.".
De pronto un gran grito de una pequeña voz fue escuchada por los dos quienes miraron hacia atrás. Viendo cómo un conejo con cuernos estaba saltando como loco.
"¿Un conejo… parlante?." Pregunto Jaeden.
El conejo extraño finalmente se tiro al suelo para rodar furioso para después al levantarme y mirar a una humana con los ojos brillantes y una roca troll con dos cuernos. Inmediatamente se intimidó y salió de ahí.
"Ya sabía que era una mala idea…"
De pronto Jaeden y la roca troll escucharon de nuevo esa voz, pero aún más confusos por ver que el supuesto conejo parlante se había ido, dejando en duda de dónde provenían esa voz.
Alfur al recobrar la visión clara, vio a dos figuras altas. Algo normal de él pero al fijarse mejor en una vio que se trataba de esa marra que le dio pesadillas a Hilda y a David. Con un poco de miedo se levantó.
"¿Quien o que es lo que eres?." Pregunto Jaeden.
Alfur dudo en responder pero por recordar que era invisible y que tenía un claro objetivo respondió.
"Soy un elfo. Creo que te conozco." Dijo Alfur.
"Así que un elfo. ¿Como es que me conoces?." Pregunto Jaeden.
"Yo soy amigo de Hilda, creo que ya la conoces. ¿Verdad?." Dijo Alfur.
"¿Un amigo de Hilda?. ¿Bueno, que pasa con ella?." Pregunto Jaeden.
"Escucha, su madre y otras personas están ahora en un gran peligro, posiblemente al borde de la muerte. Necesitan ayuda de inmediato." Dijo Alfur.
"¿Es un peligro de casi morir?." Pregunto Jaeden.
"Exactamente, el causante de todo esto es un hombre alto con capa negra." Dijo Alfur.
De pronto la descripción dicha por el elfo, le dio un recuerdo que la golpeó fuerte.
"¿Ese… hombre tenía una aterradora sonrisa?." Pregunto Jaeden.
"¡Sí exactamente!." Grito Alfur.
"¿Y… estaba en una cueva?." Pregunto Jaeden.
"¡Sí ese es él!. Jack." Dijo Alfur.
La roca troll al también recordar al mismo hombre que lo venció, por un gran enojó corrio hacia un árbol y lo golpeó con toda su fuerza. Mientras que Jaeden tenía una expresión de miedo absoluto en sus brillantes ojos verdes.
Jaeden con un gran escalofrío la devolvió a la realidad, ahora aunque no viera al elfo y solo mirando al suelo, dejo su mirada de miedo para tratar de no perder la compostura.
"Ya entiendo, ahora. ¿Qué podemos hacer para salvarlos?." Dijo Jaeden.
¡Tenemos que ir hacia trollberg lo más rápido posible y pedir ayuda." Dijo Alfur.
"Muy bien, puedo ayudarte a hacerlo, ven sube." Dijo Jaeden, sacando su mano de su manga y colocándola hacia en frente.
Alfur con una sonrisa, saltó hacia su mano.
"¿Ya estás aquí?." Pregunto Jaeden.
"Por supuesto. ¿Y… como iremos?. Creo que estamos muy lejos de trollberg." Dijo Alfur.
"No te preocupes, yo tengo una idea. Aún que para ti puede doler un poco al principio." Dijo Jaeden.
"No importa, el dolor propio es minúsculo a la hora de evitar que otros tengan uno mayor." Dijo Alfur.
"De acuerdo." Dijo Jaeden.
Jaeden antes de despegar, volteó hacia esa roca. Que ahora también la estaba mirando. La roca hizo otro movimiento inesperado, cerró su mano y levantó su pulgar. Haciendo una señal de que estará bien.
"Nos veremos de nuevo." Dijo Jaeden.
La roca de nuevo asintió con su cabeza.
Ahora Jaeden se concentró y junto con Alfur se convirtieron en brizna para elevarse y volar por todo el bosque. Ahora una brizna verde estaba saliendo del bosque para dirigirse hacia una ciudad que estaba algo lejos, pero con la decente velocidad a la cual iba no sería un problema llegar rápido.
Ahora en las solitarias calles de trollberg estaban completamente vacías, sin ningún tipo de alma afuera de sus hogares. El viento era lo único que se podía escuchar, al solo de la única iluminación proveniente de la luna llena.
En una casa con las cortinas cerradas y con poca luz estaba una mujer dibujando un mapa, concentrada y solo viendo en qué punto se podrían encontrar la guarida de Jack. Esta vez era decimoquinta vez que intentaba hacer un mapa que explicará en donde estaban esas personas desaparecidas.
El viento de pronto interrumpió el trabajo de la bibliotecaria, apagando la vela que iluminaba la mesa en qué trabajaba. Al estar a oscuras solo hizo un suspiro de irritación. Ahora sólo buscaba la caja de fósforos para volverla a encender.
En su búsqueda escuchó pasos que se acercaron a ella, volteó hacia atrás para ver una luz proveniente de otra vela que Hilda tenía, la colocó en la mesa y después se cerró la ventana. Tenía solo una expresión de intranquilidad que era visible a través de sus ojos llenos de inseguridad.
"¿Porque crees que se halla ido la luz?." Pregunto Hilda.
"Es posible que la causa del apagón en toda la ciudad fuera obra de Jack. A él le gusta cazar en la oscuridad." Dijo la bibliotecaria.
"No quisiera interrumpirte, pero. ¿Ya me podrías decir de dónde supiste toda esa información?." Dijo Hilda.
"(suspiro). Todavía no creo que sea el momento, pero no puedo ocultártelo por mucho más tiempo." Dijo la bibliotecaria.
Se levantó para tomar la vela y caminar hasta la sala, de una bolsa que había traído con ella saco un libro grande y pesado.
"Este, Hilda. Es el libro de una ciencia conocida como Criptozoología." Dijo la bibliotecaria.
"¿Criptozoología?. Nunca había oído de ella." Dijo Hilda.
"¿Enserio?. Yo pensé que alguien que está tan relacionada con las criaturas mágicas conocería esté tema tan extenso." Dijo la bibliotecaria.
"¿Y que contiene ese libro?." Pregunto Hilda.
"Ya lo verás." Dijo la bibliotecaria.
La mujer con fuerza abrió el gran libro en el principio, pasando rápidamente su dedo por el índice y examinando detenidamente cada párrafo. Se detuvo en una categoría, bajo hacia los subtemas hasta detenerse en uno que ella buscaba.
"Aquí estás." Dijo la bibliotecaria.
Ahora cambio página tras página a una gran velocidad, se detuvo abruptamente para mirar la ilustración principal de la criatura en cuestión.
Hilda al ver qué la bibliotecaria veía con frialdad las palabras, decidió en acercarse lentamente. Se sorprendió bastante cuando vio que en esa hoja se veía al mismo hombre que había visto, tenía todos sus rasgos. Su garras, su capa, su inquietante sonrisa. Todo. El nombre que aparecía junto a el decía. El salta edificios.
"Estas criaturas malévolas son distintas a las ya conocidas. Porque es muy raro ver a estás criaturas llamadas criptidos. Dijo la bibliotecaria.
"¿Y porque son malvadas?." Pregunto Hilda.
"Una explicación que comparten los criptidos entre sí es que se han reportado ataques de éstos, demostrando que son peligrosamente agresivos." Dijo la bibliotecaria.
"¿Todos son así?." Pregunto Hilda.
"Hasta ahora los pocos que conocemos, si." Dijo la bibliotecaria.
Ahora con algo de información acerca de estas nuevas criaturas, Hilda se acercó más hacia el libro. Leyendo lo que decía.
"Jack el saltarín es una criatura o persona desconocida. Sus objetivos no son muy claros, ataca a las personas por la oscuridad. Al estar con sus víctimas, Jack las tortura hasta que mueren." Dijo la bibliotecaria.
"¡Eso es horrible!." Grito Hilda.
"No sirve de mucho estos textos, solo contienen los testimonios de personas que vieron como mataba a esas pobres personas. Y también contiene teorías obsoletas que solo se basan en supersticiones de sus actos. Lo único para que sirve es para dar una información más o menos decente." Dijo la bibliotecaria.
"¿Y entonces que podemos hacer?. ¡No podemos permitir que Jack haga daño a las personas!." Dijo Hilda.
"Es claro que solo nosotros podemos salvarlos. Porque aparte de que la patrulla de seguridad no está avanzando en cuestión de la investigación, también es preocupante que si no hacen algo pronto, esas personas secuestradas y otras más acabarán muy mal." Dijo la bibliotecaria.
"Lo principal es saber en dónde están y como llegaremos hasta ahí." Dijo Hilda.
El silencio después de esa afirmación de Hilda apareció. Dejando con el una incógnita de saber en dónde podrían estar.
TOC TOC.
De pronto de nuevo se escuchó como algunos golpes hicieron sonar la puerta. Estremeciendo a Hilda por un instante. La bibliotecaria con una mirada de valentía miro hacia la puerta.
"Escóndete." Dijo la bibliotecaria.
Hilda con un poco de temor, se cubrió detrás del sillón. La bibliotecaria tomo la vela encendida y sé acercó hacia la puerta. La abrió con cuidado para ver cómo al principio al parecer no había nadie, pero al bajar la vista se encontró con una adolescente que la miraba sorprendida, mientras que tenía una mano abierta.
"Lo siento pero ya done en su campaña." Dijo la bibliotecaria.
"¡No, espere!."
La bibliotecaria se sorprendió al ver cómo una voz que no fue causada por la adolescente sonó.
"Esté. ¿Aquí es donde vive Hilda?. Ella es una niña de cabello azul, sé puede recoger fácilmente." Dijo Jaeden.
"¿Quién la busca?." Pregunto la bibliotecaria.
"Un elfo que es su amigo. ¿Verdad?." Dijo Jaeden, dirigiéndose hacia su mano abierta.
"Así es, soy Alfur. ¿Nos podrá dejar pasar?." Dijo Alfur.
La bibliotecaria de nuevo escucho esa voz. Así que con una leve desconfianza metió un poco su cabeza hacia el interior de la casa.
"Hilda… Un elfo llamado Alfur te busca." Dijo la bibliotecaria.
Hilda al escuchar el nombre de su amigo desaparecido abrió los ojos rápidamente. Como un golpe sintió la emoción de felicidad. Saco su cabeza del sillón para ver cómo en la puerta se encontraba Alfur.
"¡Alfur!." Grito Hilda.
Hilda corrió hacia la puerta con una gran felicidad en su cara. Mientras que Alfur con también una gran felicidad salto hasta estar en las manos de su amiga. Los dos se dieron un abrazo, sintiendo un gran alivió de verse de nuevo.
Jaeden los miraba con una sonrisa satisfecha mientras cruzaba su brazos y se apoyaba en un lado de la puerta, mientras que la bibliotecaria sonrió felizmente.
"¿Cómo es que…?"
"Fue gracias a. a… a…"
"Jaeden."
Hilda volvió a mirar hacia la puerta, donde un brillo se reflejó en los ojos de Hilda al ver de nuevo a Jaeden. Quedando casi muda, solo dio un pequeño sonido de felicidad.
"¿Te llamas Jaeden?." Pregunto Alfur.
"Bueno, en realidad…"
"Ya es suficiente de encuentros emotivos, tenemos que seguir con lo importante." Dijo la bibliotecaria.
La bibliotecaria hizo una señal educada para que Jaeden entrará por completo. Jaeden entro rápidamente. Al entrar, la bibliotecaria cerró la puerta para cerrarla firmemente con las llaves.
Jaeden se acercó mientras miraba como todo estaba iluminado por unas pocas velas. Alfur la veía con triunfo, mientras que Hilda tardo otros segundos en cambiar su peculiar expresión al ver cómo se acercaba.
"Gracias a Jaeden pude llegar lo más rápido posible." Dijo Alfur.
"Y entonces si estabas con mamá cuando fueron secuestrados. ¡¿Entonces significa que sabes en donde está mamá y las demás personas?!." Dijo Hilda.
"Claro que lo sabemos." Dijo Alfur.
"¿Lo saben?. ¿Quien más sabe la localización?." Pregunto la bibliotecaria.
"Yo. Yo también sé en dónde Jack tiene atrapadas a las personas." Dijo Jaeden.
"¡Oh gracias!." Grito Hilda, abrazando a Jaeden con algunas lágrimas en sus ojos.
"Oh, hehe. De nada." Dijo Jaeden, un poco nerviosa.
"Gracias por aparecer en el mejor momento." Dijo Hilda, aún abrazándola.
"Bien. ¿entonces en dónde están?." Pregunto la bibliotecaria.
Pasaron los minutos en donde tanto como Jaeden y Alfur decían que en una cueva en un bosque lejano de aquí se encontraba el escondite de Jack.
"Adentro de la cueva se encuentra una pared falsa que con solo tratar de pasar, puedes trasladarla. Al momento de descubrirla me puse muy feliz, pero al momento de que Johanna intento pasar, sucedió algo extraño. Ni ella ni yo podíamos pasar." Dijo Alfur.
"¿Una pared falsa?. Mmmmm, así que. Alfur. ¿Cuando intentaste pasar de nuevo no pudiste?." Dijo la bibliotecaria.
"Sí. Ya no pude, tampoco Johanna." Dijo Alfur.
"Y cuando intentaste pasar. ¿Te pusiste nervioso o te dio miedo?." Pregunto la bibliotecaria.
"Ahora que lo dices, sí. Me desespere un momento y después sentí miedo." Dijo Alfur.
"Ya veo. Puede que esa pared falsa se traté de un portal que solo deja entrar cuando el usuario esté calmado o también que no tenga una emoción fuerte." Dijo la bibliotecaria, escribiendo en una libreta.
"¿Y entonces como pasaremos?." Pregunto Hilda.
"No creo que sea necesario pasar por ahí. Es muy arriesgado, ¿que tal si por querer pasar por ahí. Ya no podamos salir o nos encontramos con Jack?." Dijo la bibliotecaria.
"¿Y entonces como planeamos sacar a todos de esa cueva?." Pregunto Hilda.
"Mmmmm. Puede que… ¡Tú!." Dijo la bibliotecaria, apuntando a Jaeden de repente.
"¿Qué pasa?." Pregunto Jaeden.
"Tu eres una marra. ¿Verdad?." Dijo la bibliotecaria.
"¿Cómo lo sabes?." Pregunto Jaeden.
"Eso ahora no tiene importancia, ahora dime. ¿Qué puedes hacer?." Pregunto la bibliotecaria.
"Bueno. Puedo hacer esto." Dijo Jaeden, iluminando sus ojos y empezando a flotar.
"Y también esto." Dijo Jaeden, transformándose en una brizna verde que pasó por casi toda la sala hasta transformarse de nuevo en el aire.
"Mmmmmm. Así que eres una marra de nivel tres. Puede que nos ayudes bastante bien." Dijo la bibliotecaria.
"¿Cómo?." Pregunto Jaeden.
"Antes de nada. ¿Hilda, están todos los que viven aquí, presentes?." Pregunto la bibliotecaria.
"Solo falta Tontu y Twig, pero eso no es un problema. En seguida voy por ellos." Dijo Hilda.
Rápidamente fue corriendo hacia la cocina para buscar a Twig y después al sofá de nuevo para entrar en el. Salió pocos segundos después con Tontu con ella.
"¿Están todos?." Pregunto la bibliotecaria.
"Técnicamente sí, pero falta…"
TOC TOC
Todos de nuevo miraron la puerta, está vez con más precaución la bibliotecaria se dirijo hacia la puerta para abrirla lentamente. Pero al estar lo Suficientemente abierta, una sombra paso con mucho rapidez, entrando para estrellarse con el sofá.
"No… Es bueno… Salir… En… Está… Noche…" Dijo el cuervo.
"Ahora sí estamos todos." Dijo Tontu.
La bibliotecaria cerró de nuevo la puerta sin dejar de mirar al ave que hablo. Un poco sorprendida avanzó hasta su lugar inicial.
"Correcto… ¿Y tu qué puedes hacer?." Dijo la bibliotecaria.
"Yo puedo aumentar mi tamaño y acercar los rayos hacia mi." Dijo el cuervo.
"Por si no lo sabías. Esté cuervo es el gran cuervo." Dijo Hilda.
"Con que el gran cuervo. Eso es interesante. Entonces, ahora que ya estamos todos, puedo comenzar con el plan para rescatar a todo trollberg de Jack." Dijo la bibliotecaria.
A continuación todos prestaron a atención al plan de como liberar a los secuestrados, imaginando en como cada uno haría su parte. No era complicado del todo pero el gran y peligroso problema era el principal obstáculo. Jack.
"No suena tan difícil, pero hay un problema. ¿Cómo lo haremos sin que nos encontramos con Jack?." Dijo Alfur.
"Cierto, porque él solo podría derrotarnos a todos. Incluso él venció a una roca troll." Dijo Jaeden.
"¿Lastimó a una roca troll?. Eso de por sí ya es difícil, ¿pero vencerla?." Dijo Hilda.
"¿Acaso no existe algo más fuerte que Jack?." Pregunto Tontu.
"De hecho, sí. Existe algo mucho más fuerte que Jack." Dijo la bibliotecaria.
Todos se quedaron congelados al escuchar tal afirmación, de inmediato pensaron en otra criatura peor y más grande.
"Su deseo." Dijo la bibliotecaria.
"¿Su deseo?." Pregunto el cuervo.
"No existe otra cosa en el mundo que haga tan feliz a Jack. Él disfruta de torturar a sus víctimas por mucho tiempo, el máximo que la víctima pueda resistir. Nunca se ha resistido a evitar hacerlo, el deseo de Jack es infinitamente superior a comparación de su fuerza." Dijo la bibliotecaria.
"No importa la fuerza o la inteligencia de un ser malvado, lo que verdaderamente importa es su deseó. Porque ese deseo es lo que lo impulsa a cometer sus acciones hasta llegar a su objetivo."
"A veces el deseo puede ser más poderoso que el propio soñador."
"¿Entonces lo único que puede ganarle al malo, es algo que solo el mismo posé?." Pregunto el cuervo.
"Eventualmente, si podemos usarlo en nuestro favor. Nos libraremos de él." Dijo la bibliotecaria."
"¿Pero cómo?." Pregunto Alfur.
La bibliotecaria al escuchar esa pregunta solo respondió con una mirada sería, la cual todos captaron a su tiempo. No había necesidad de hablar, era claro la idea que tenía en mente. La cual era muy arriesgada.
"¿Alguien… Va…"
"Yo lo haré." Dijo Hilda, interrumpiendo a Tontu.
"¡¿Qué?!." Gritaron Alfur y el cuervo.
"Hilda, escucha. No pienso en absoluto que tú estés enfrente de él. Esto es mucho más grande que cualquier aventura que hallas tenido." Dijo la bibliotecaria.
"No le tengo miedo. Y ustedes si." Dijo Hilda.
"¿Hilda, puedes tratar de pensarlo un poco?." Dijo Alfur.
"Ya lo pensé bien. Yo puedo distraerlo mientras ustedes liberan a los demás." Dijo Hilda.
"¿Pero te das cuenta de que estás arriesgado demasiado?. Que tal si…"
"He lidiando con muchas cosas. No tan peligrosas como Jack, pero siempre he salido viva." Dijo Hilda, interrumpiendo a Jaeden.
"No tientes a la suerte, no sabes cuándo te dará la espalda." Dijo Tontu.
"¿Acaso alguien más está dispuesto a estar cara a cara con él?." Pregunto Hilda.
Todos se quedaron en silencio. Era cierto, muy cierto. Todos excepto Hilda le tenían un gran miedo a Jack.
La bibliotecaria solo suspiro mientras pensaba en que palabras podría decir.
"¿Que crees que pase?. Enserio, alguien como Jack no puede hablar ni razonar con nadie. Los que lo han intentado no volvieron a ver otra cara que no sea la de Jack." Dijo la bibliotecaria.
"No importa, tal vez sufra de algo permanente. Pero eso es mejor que dejar que tus seres queridos se vallan para siempre." Dijo Hilda.
"¿Esa es tu justificación…?" Pregunto la bibliotecaria.
"Sí. Esa es." Dijo Hilda.
El silencio reino dentro de la casa de nuevo, todos no sabían que hacer o que decir para intentar cambiar de opinión a Hilda. Incluso Twig que no hablaba, solo se inclinó hacia Hilda, tratando de hacerla cambiar en algo.
"Excelente." Dijo la bibliotecaria, sonriendo lentamente.
Algunos se sentían realmente preocupados. Después de escuchar la decisión de la bibliotecaria se fueron hacia diferentes lugares por distintas calles, todos en parejas buscaban las herramientas que usarían para el rescate.
Ninguno hablo con su compañero, estaban demasiado pensativos. Pensaban en el porque de esa decisión, ¿Acaso no se daba cuenta de estaba arriesgo la vida de Hilda?. No lo sabían con exactitud, solo suponían.
Hilda y Jaeden habían llegado primero al punto de reunión, soltaron las dos palas que tenían para después descansar un poco. Sentadas en un pasto que daba vista a las estrellas, estuvieron en silencio por unos minutos.
"¿Cansada ahora?." Pregunto Jaeden.
"Un poco, pero no debo. Tengo que tener energías para cuándo sea el momento." Dijo Hilda.
"Oye. No creo que…"
"No te preocupes, estaré bien." Dijo Hilda.
"Eso lo creo. Solo que…"
"Vamos, una marra no tendría miedo porque ella misma da el miedo." Dijo Hilda.
"Eso es cierto. Pero ya sabes, solo me preocupo." Dijo Jaeden.
"No hay de que angustiarse. Yo también tenía miedo al principio, pero algo que recordé me hizo olvidarme de ese miedo, después sentí valentía." Dijo Hilda.
"¿Y que fue ese algo?." Pregunto Jaeden.
"Jack ahora tiene encerradas a muchas personas que son muy importantes para sus seres queridos, entré esa gente está mi mamá. Y sabiendo lo que hace con ellas… ¡No puedo permitir que les haga daño!. Nosotros podemos luchar por mantener a salvo a nuestros seres queridos, aún que sientas que no puedes, en verdad estás equivocado porque siempre puedes hacer algo si sabes que debes hacerlo. Y por eso quiero ayudarlos. Porque siempre quiero que las personas que amó estén en paz." Dijo Hilda.
Jaeden de nuevo quedó impresionas con las palabras dichas por Hilda, la volteó a ver. De alguna manera al verla le daba una sensación de estar segura. Como si ella aunque no supiera lo que antes paso, la apoyaría como una buena amiga lo haría.
Hilda también dejo de mirar las estrellas para mirar a Jaeden. Esta vez no tenía una expresión hipnotizada. Solo tenía una expresión de tranquilidad, por saber que por lo menos una persona que recién conoció muy bien, ahora está a salvo.
"Promete que tendrás cuidado, no quiero que te pase nada malo." Dijo Jaeden.
"Yo lo prometo porque sé que será cierto. Todo estará bien después de todo." Dijo Hilda.
Jaeden se sentó con una sonrisa aliviada, para después mirar de nuevo a todas las estrellas que estaban presentes.
De pronto al lado de Jaeden comenzó a crecer una luz que iluminó mucho terreno, captando la vista de las dos. Lentamente la luz fue bajando su intensidad hasta que solo iluminaba una línea, como si fuera un faro.
"¿Qué es esto?." Pregunto Jaeden, tomando lo que parecía ser una flor con luz.
"Oh, una flor del brilló." Dijo Hilda.
"¿Está es la flor que crece cuando la luna llena está?." Pregunto Jaeden, tomando la flor en sus manos.
"También crece cuando alguien cerca de ella, tiene un sentimiento que está unido con un deseo." Dijo Hilda.
Tan pronto como Jaeden la escuchó, su expresión paso de ser una ligeramente sorprendida, a una serenamente feliz. Volteó de nuevo hacia Hilda, el brillo de la flor daba una atmósfera pacífica, como si estar en esa luz todo lo malo se fuera y todo lo bueno estuviera con ellas.
"(Ejem). Sera mejor que vallamos a ver si ya los demás vienen." Dijo Hilda.
"Claro, claro." Dijo Jaeden.
Se levantaron del césped para ir hacia la entrada del bosque. Al estar justo al inicio de dónde estaban esos árboles tan grandes, Jaeden no pudo evitar sentir algo de temor por ver tantas zonas obscuras rodeándolas. Pero Hilda parecía estar perfectamente tranquila, ya era una costumbre estar en bosques sin ninguna luz.
Esperaron durante muchos minutos hasta que vieron como una figura alta acompañada por tres figuras pequeñas avanzaba hasta ellas. Al acercarse más se vio a la bibliotecaria con algunas cosas en su mochila. Tontu con un gran telescopio. El cuervo con una pequeña mochila. Twig con una pequeña bolsa en su cuello.
"¿Ya tienen todo?." Pregunto la bibliotecaria.
"Sí, tenemos las palas." Dijo Hilda.
"Magnífico." Dijo Alfur.
"¿Y entonces, ya no tengo que firmar nada más?." Pregunto la bibliotecaria.
"Ya nada más. Tú y Jaeden ahora sí ya pueden verme." Dijo Alfur.
"Menos mal. Era un poco difícil firmar esos pequeños papeles." Dijo Jaeden.
"Esta bien. Ahora adelante y sin miedo." Dijo la bibliotecaria.
Todos asintieron mientras se unían en un grupo para empezar a caminar por el bosque.
Ya había pasado un tiempo bastante lejano desde que habían salido de Trollberg. Todos seguían a Jaeden que en su hombro tenía a Alfur. Viendo por dónde era el camino correcto.
"Oye. Jaeden." Dijo la bibliotecaria."
"¿Que pasa?." Pregunto Jaeden.
"Con toda mi sinceridad. Me preguntó, ¿cuál es el motivo dé qué nos quieras ayudar?." Pregunto la bibliotecaria.
"Es, un poco complicado." Dijo Jaeden.
"No temas a expresarte. Dilo sin miedo." Dijo la bibliotecaria.
"Pues… Hace unos años cuando vivía en otra ciudad, ocurrió una serie de problemas que causaron que nos fuéramos de ahí. Pero sentí que todo fue mi culpa, sentí que pude hacer algo y no dejar que mis padres perdieran sus trabajos." Dijo Jaeden.
"Ya veo." Dijo la bibliotecaria.
"Todo empezó con una apuesta de mis antiguos amigos, uno tenía que hacer un truco de magia en la oficina. Pero todo salió mal, casi destruyó todas las oficinas. Pero enserio que pude haberlo evitarlo. Si tan solo. No hubiese tenido miedo de mis amigos, podría haber evitado que muchas personas sufrieran en ese accidente." Dijo Jaeden.
"No fue tu culpa." Dijo Alfur.
"Yo sé qué no lo fue. Pero de alguna manera siento que sí fue así." Dijo Jaeden.
"Lo que realmente importa es que intentaste evitarlo." Dijo Hilda.
"Y sí les tenías miedo a esos amigos. Entonces no eran tus amigos." Dijo Tontu.
"Tiene sentido, no sé cómo no lo noté hace mucho tiempo." Dijo Jaeden.
"Pero ahora ya puedes hacer algo para evitar que la gente sufra algo horrible." Dijo el cuervo.
"Esta muy claro. Por eso es que los estoy ayudando, quiero de verdad ayudar a todos." Dijo Jaeden.
"Eso es brillante. No cualquiera viene a estás misiones peligrosas." Dijo la bibliotecaria.
"A propósito de eso, Hilda. ¿Por qué no vinieron David y Frida?." Pregunto Alfur.
"Como ella lo dijo, esto es algo más grande y peligroso, no quería ponerlos en peligro." Dijo Hilda.
"Espero que Johanna esté bien." Dijo Alfur.
"No te preocupes, pronto estará bien." Dijo la bibliotecaria.
"Tranquila mamá, ya vamos." Dijo Hilda.
Trollberg ya no se veía por más que alguno mirara hacia atrás, era obvio que estaban demasiado lejos, cada vez más dentro del bosque el grupo siguió hacia delante. No sabrían si habían pasado minutos o horas, el camino de pronto dejo de ser plano. Ahora se encontraban con ríos, cuevas y unas pocas montañas.
Entre el viaje todo el grupo sentía frío, que con la sensación de ir un lugar lejano donde podrían enfrentar un enorme peligro. Eso les generaba miedo, que aunque lo dejaban hasta el fondo de sus mentes y lo remplazaban con la valentía, colocándola en primer lugar. Eso no eliminaba ni por poco el miedo que aun sentían en el más lejano fondo.
Hilda aunque estaba algo cansada, no lo reflejaba en nada y solo seguía hacia delante sin ninguna queja. La ilusión de ver de nuevo a su madre le daba fuerzas para dar cada paso.
Jaeden por su parte, no estaba del todo cansada. Caminar no era algo que fuera un problema. Sin dejar de mirar los pasillos en qué había pasado, caminaba guiando a todos detrás de ella. De alguna manera le parecían muy familiar algunos árboles. Ahora eran tan altos que pasaban las nubes.
"Esperen un momento." Dijo Jaeden.
El grupo se detuvo mientras veían como Jaeden se dirija hacia la derecha, adentrándose entre los árboles siguió sin miedo. Paso algunos arbustos hasta llegar a ver a una gran roca que impedía la vista. Con cuidado se acercó, con un poco de ayuda de su poder de flotar, subió su cabeza para ver lo que había detrás.
Al subir y fijar su vista, por unos milisegundos vio como alguien estaba a lo lejos, entrando a una cueva conocida. Tan rápido como lo vio, bajo inmediatamente su cabeza para no ser vista. Su corazón se aceleró en cuestión de muy poco tiempo.
Respiró agitada al no esperar tal revelación, se calmó con un silencioso suspiro. Rápidamente salió de ahí en la dirección de dónde vino, encontrando a su grupo preocupados.
"¿Qué te paso?." Pregunto Hilda.
"Sí, te ves más pálida de lo normal." Dijo Tontu.
"Esta. Ahí." Dijo Jaeden, señalando hacia atrás.
"Él está..."
"Entonces no hay tiempo que perder." Dijo la bibliotecaria interrumpiendo a Alfur.
Los ojos de la bibliotecaria no reflejaban miedo como se esperaría, está vez se mostraron firmes. Con una ligera sombra entre su frente que rodeaba sus ojos. Camino con mucho sigilo en la dirección en dónde había venido Jaeden.
Jaeden miro como se iba, sin duda no entendía porque no tenía miedo. Regreso su mirada hacia su grupo, todos estaban intranquilos. Tan solo hizo un gesto alentador para tratar de animarlos.
Hilda ahora con saber que estaban muy cerca cambio de pronto su mirada. Camino mientas daba un gran respiró, para terminar con una sonrisa valiente, Twig también tenía miedo pero al ver a su amiga avanzar, la siguió ahora con una valentía en sus pequeños ojos. Los demás se miraron entre sí, Alfur subió sus hombros en respuesta a los ojos dudosos del cuervo.
Tontu sin expresar una emoción en su rostro, avanzó mientras preparaba su telescopio.
De nuevo Jaeden vio como otro miembro avanzó, pero de nuevo volteó hacia el cuervo que con solo verlo se notaba que era el que tenía más miedo. Se acercó poco a poco hacia el cuervo para tomarlo del hombro.
El cuervo miro esos ojos que expresaban un alentador mensaje, lo cual no era normal de ver en un marra.
Jaeden asintió con su cabeza hacia abajo. Dando un mensaje que todo va resultar bien. El cuervo dejo de temblar un poco, ahora miro como sus amigos sin miedo se dirijan sin miedo hacia el punto principal. Era claro que no los iba a dejar solos, ni mucho menos a Hilda.
Así que con una sacudida de cabeza, corrió con sus patas hacia los demás. Jaeden sorprendida por ese ánimo, solo siguió al grupo rápidamente.
Pronto todos encontraron a la bibliotecaria escondida detrás de una gran roca, miraba el lado izquierdo concentrada en ver todo el panorama. Al llegar notar que todos ya estaban aquí se volteó hacia ellos.
"Tontu, vigila los alrededores." Dijo la bibliotecaria.
Tontu se adentro en un arbusto que estaba a lado de la roca, viendo a través del telescopio cualquier punto sospechoso.
"Podemos rodear la cueva para llegar por atrás." Dijo Tontu.
"Entendido. Ahora, escuchen todos, es hora de iniciar con el plan." Dijo la bibliotecaria.
Todos asintieron mientras iniciaban el paso hacia la cueva. Caminaron por la misma dirección por dónde habían caminando por horas una vez más. Sigilosos y viendo a todo momento el lugar por si pasaba algo, siguieron.
Avanzaron más hasta ver cómo la cueva estaba ante ellos, justo detrás de la cueva. Todos escondidos en árboles observaban cada lugar, viendo por dónde pudiera salir el saltarín.
La señal de la salida fue como se podría esperar, una carcajada estridente. Asustó a casi todos pero no los hizo retroceder. Ahora vieron como Jack salto a una distancia impresionante, logrado en pocos minutos salir de la vista de todos.
"Es nuestra oportunidad, rápido a sus posiciones." Dijo la bibliotecaria.
Sin dudarlo, todos salieron de sus escondites. El cuervo voló rápido hacia el cielo para vigilar en todo momento. Tontu se escondió detrás de una gran árbol mientras igualmente vigilaba todo.
La bibliotecaria junto con Alfur, Twig y Jaeden avanzaron hasta estar encima de la cueva. Todos con lo que podían empezaron a cavar con mucha prisa.
Y la clave para distraer a Jack. Hilda bajo hasta estar detrás de una gran pierda, justo en la entrada de la cueva, antes de esconderse. Vio como adentro solo había un pasillo sin salida, eso engañaría a cualquiera. Pero no a alguien que sabe el secreto detrás de la x.
Mientras que los que estaban encima cavando, ellos no notaron que una figura de tamaño mediano se empezaba a acercar a ellos. Tontu al ver cómo lo que parecía una roca troll se acercaba avisó sin dudarlo.
"¡Una roca troll se acerca!." Grito Tontu.
Jaeden al escuchar primero el aviso, se detuvo para ver cómo esa misma roca troll que había salvado venía corriendo. Los demás se asustaron al ver cómo de pronto y tan inesperadamente llegó una joven criatura.
La roca troll no saludo ni gruño. Solo empezó a cavar con sus dos manos, ayudando al grupo sin necesidad de pedirlo.
"Esta bien chicos, Alfur y yo lo conocemos." Dijo Jaeden, volviendo al trabajo.
"Esto sorprenderá a todos, nunca me creerán." Dijo Alfur.
"Mientras sea tranquilo, está bien para mí." Dijo la bibliotecaria.
Twig solo dio una pequeña reverencia para después seguir cavando con sus cuernos.
Ahora con otro miembro más con ellos, seguían cavando hasta encontrar un agujero hueco.
Era casi imposible de creerlo. Por más que cavarán no veían un agujero, en teoría si estás en la cima de una cueva, no tardarían mucho en cavar hasta el interior. Pero por más que cavarán, pareciera que estaban en lugar donde nunca estaría un fondo.
O eso fue lo que pensó la bibliotecaria cuando escuchó como de la nada Twig hizo un sonido de sorpresa. Miro como en ese agujero que estaba cavando, logró llegar hasta un agujero totalmente negro.
"Espléndido trabajo, pequeño." Dijo la bibliotecaria, mirando ese agujero.
Todos se detuvieron, ahora con una gran emoción positiva se acercaron para ver lo que había encontrado Twig. La tierra ahora tenía un gran cambió, se veía más oscura y con solo tocarla era demasiado fría, además que se volvió muy dura. Ahora era claro que cavar ya no era una opción.
"Sin duda es difícil de ver si tiene fondo." Dijo Jaeden.
"Espero que no hemos llegado demasiado tarde." Dijo Alfur.
"No teman, porque ahora es su turno. Ánimo que falta poco." Dijo la bibliotecaria.
Jaeden y Alfur asintieron juntos. Jaeden abrió su mano para esperar a Alfur que saltará con hacia ella, y en efecto así fue. Ahora que estaban en un contacto físico, Jaeden de transformó en la brizna verde para entrar al agujero.
En la gran y extensa oscuridad, apareció de arriba una capa de brizna verde que iluminaba poco hasta llegar al suelo. Jaeden al convertirse de nuevo, vio la nada en una representación del color negro. Sus ojos se encendieron en un verde que iluminaba poco pero lo suficientemente para ver cerca.
"Sigue estando muy oscuro, ojalá hubiera alguna fuente de luz fuerte." Dijo Alfur.
Jaeden iba a responder pero antes de decir una palabra, recordó lo que había recién obtenido, de su bolsillo saco esa flor que al estar fuera de pronto iluminó todo el cuarto.
La luz en vez de traer la visión clara y una fuente de esperanza. En vez de eso trajo todo lo contrario.
Jaeden y Alfur vieron horrorizados como demasiadas personas estaban tiradas en el suelo, algunas respirando agitadamente y otras que respiraban lentamente. Pero algo que compartían todos eran rasgos inquietantes, su ropa estaba casi desgarrada, con marcas de arañados con el tamaño de un cuchillo grande y sangrando poco a poco.
Alfur miro de izquierda a derecha la cantidad de personas que estaban sufriendo, hasta detenerse en una mujer tumbada con una gran marca en sus brazos.
"Johanna…" Susurro Alfur.
Alfur salto de la mano de Jaeden sin ver otra cosa que no sea su amiga. Se acerco lo suficientemente para poder saltar hacia su brazo, viendo mientras avanzaba la cantidad de heridas que tenía.
Llego hasta ver directamente su rostro, tenía quemaduras en toda su cara, con dificultad podía respirar y solo tenía los ojos cerrados con muchas lágrimas en ellos.
"Johanna…" Susurro Alfur.
Jaeden se acercó con la misma mirada de tristeza que tenía Alfur, escuchó como del elfo provenían unos lamentos pequeños. Sin duda la persona que estaba con Alfur era una de las peores víctimas. Jaeden lo notó por lo que ella tenía y los otros no.
"No sufras más, porque ya es hora de salir del vacío." Dijo Alfur.
Johanna aún que no fuera consiente, seguía viva y eso es lo que más importaba ahora.
"Jaeden. Vamos a salvarlos." Dijo Alfur, volteando hacia Jaeden con una expresión decidida.
Jaeden al escucharlo solo confirmo con un gesto de afirmación. Alfur salto del cuerpo de Johanna para dejar que Jaeden hiciera su trabajo. Rápido y con cuidado Jaeden tomo la mano de Johanna para después concentrarse aún más. Rápidamente Johanna se empezó a unir con Jaeden en convertirse en una brizna.
Las dos salieron de ahí por el mismo agujero, al salir la brisa se dirijo hacia una parte detrás de los árboles donde estaban reunidos los que anteriormente estaban cavando.
La bibliotecaria vio una brizna verde se acercaba hacia ellos, así que saco de su mochila unos materiales de medicina. Se acercó hasta Twig, tomo con delicadeza el frasco que tenía en su bolsa. Ya estaba todo listo.
Jaeden llegó hasta el suelo donde desvelo a todos la pobre mujer que había sufrido de todo lo hecho por Jack. Todos al verla se quedaron helados, hasta incluso la bibliotecaria también se impresionó del estado de la víctima.
Ahora con la primera persona ya sacada de la cueva, la bibliotecaria empezó con la sanación de inmediato. Tomando el pulso de su muñeca, comprobando que todavía a estás alturas era estable. Saco un poco del líquido del frasco pequeño y lo coloco en el rostro de Johanna. Así las quemaduras ya no serían un grave problema.
"Será suficiente para todos, ahora ve por los otros." Dijo la bibliotecaria.
Jaeden obedeció y en un instante se volvió a su forma de brizna para entrar a la cueva.
El cuervo volaba por distintas zonas, fingiendo ser un cuervo normal. Hasta que como una figura saltarina se acercaba con una velocidad extraordinaria. Al verlo no lo dudo lo que veía, ahora cambiando de dirección hacia la cueva aumento su velocidad. Al estar cerca hizo una señal que Tontu entendió a primeras.
"¡Jack viene!." Grito Tontu.
Hilda al escuchar y pronto ver a ese ser llegar solo se escondió más en la piedra. El ser pronto llegó y empezó a caminar hacia la cueva, era la oportunidad de Hilda. Pero algo que no creyó que sentiría en este momento comenzó. El miedo absoluto hacia un ser desconocido atrapó a Hilda.
Sus extremidades comenzaron a temblar, congelando a Hilda en el proceso. No podía ser, en serio que no podía ser, pensó Hilda en ese momento.
Escuchaba como los pasos de Jack se alejaban indicando que ya estaba cerca de entrar en la cueva. No podía dejar que entrara, eso acabaría con el plan y con todos. Luchaba por moverse pero solo gastaba energía inútilmente.
No creía que todo lo que planearon se fuera a la basura por culpa de su miedo. Nunca sé lo perdonaría a ella misma.
Cerro sus ojos con fuerza. En esos momentos solo veía oscuridad, y entré esa oscuridad vio una imagen generada por su insegura imaginación. Vio ahí como. todos sus conocidos estaban acabados por Jack.
Su madre, sus amigos, todos.
Y entre ellos estaba esa persona que recién conoció, esa persona que desde un punto en el pasado quiso conocer aún más. Esa persona estaba acabada, respirando con dificultad. En su cuerpo sé veía claramente la sombra del causante de todo, acercándose y riendo.
Al abrir sus ojos por no soportar tal visión se encontró con la iluminación de la luna llena brillando entre la densa oscuridad.
Pensó en el comienzo de esta serie de acontecimientos. La llegada del hombre polilla le enseño algo, algo que el frío del miedo se empezara a cambiar a un calor del amor.
"Si tenemos la oportunidad de evitar un gran desastre. Si está enfrente de nosotros esa oportunidad. Ya sabemos lo que debemos que hacer, a veces uno tiene que sacrificar algo suyo para el bien de todos."
Jack entro en la cueva, su luz de su pecho brotó mientras su siniestra sonrisa se abría cada vez más hasta llegar hasta sus puntiagudas orejas. Con tan solo unos pocos pasos para entrar a su lugar donde su enferma diversión era su única ley, fue detenido por escuchar a alguien a sus espaldas.
"¡Alto ahí, Jack!." Gritó Hilda.
La sonrisa de Jack aumento aún más cuando volteó todo su cuerpo hacia Hilda, de pronto veía como una niña de cabello extraño estaba justo enfrente, y lo más extraño para el era que no tenía miedo en su rostro.
"¡Soy Hilda y déjame decirte que no te tengo miedo!." Grito Hilda.
La mirada de Hilda ahora permanecía en un enojo hacia el ser. Jack solo permanecía sonriendo y observando a Hilda sin parpadear.
"¿Estas segura de eso?." Pregunto Jack.
"¡Claro que sí!." Grito Hilda.
La respuesta de tal afirmación fue un simple parpadeó disparejo de parte de Jack. Hilda no le sorprendió eso en absoluto, segura con su postura de hierro.
"Esta situación es tan rara para mí, ¿acaso no sabés en lo que te acabar de meter y sabés mejor qué no saldrás de aquí?." Dijo Jack, riendo entre colmillos.
"Yo sé dé sobra en donde estoy, cosa que tú no sabes." Dijo Hilda.
"¿Acaso no poses en tu alma miedo?. Porque si es así, créeme que sé cómo solucionarlo." Dijo Jack.
"¿No ha quedado claro…?. ¡Yo no te tengo miedo!." Dijo Hilda.
La expresividad del odio hacia un ser en específico ahora lo tenía Hilda en todo de ella. En cambio Jack solo río histéricamente.
"¿Que es lo que veo?, una niña sin miedo alguno. Que oportuno, siempre quise ver la mirada de terror de una niña, y tú serás esa niña para tu infortunio." Dijo Jack.
De pronto en cuestión de un simple parpadeó, Hilda vio como Jack se acercó hacia ella. Al estar tan cerca, intento en retroceder pero Jack con fuerza la tomo por la bufanda para después tomarla del cuello.
Hilda estaba colgando mientras era sostenida por Jack, Jack volvió a reír mientras miraba como intentaba librarse de sus garras.
"¿Crees qué no te conozco?. ¿Crees qué no sé que es lo que estás haciendo?." Dijo Jack.
Mientras que en la mente se Hilda tenía una gran confusión, en la realidad Hilda intentaba con todo el esfuerzo que podía hacer, quitarse esas garras frías que le congelaba totalmente la piel con solo unos segundos.
"Y yo nunca conocí a alguien tan horrible como tú." Dijo Hilda.
Por cada palabra que Hilda decía, el apretón se hacia más fuerte. Ocasionando un gran dolor en Hilda que ella no lo demostraba.
"Yo no soy algo qué tú hubieras visto. Yo solo soy lo último que ven los muertos."
"Yo soy el peor dolor físico qué puedes sentir."
"Yo soy la causa del derramamiento de tu sangre."
"Yo soy tu peor cicatriz."
Con su otra garra, se empezó a acercar hacia la cara de Hilda quien al ver cómo esa garra metálica estaba a punto de tocarla, dejo de intentar liberarse para ahora intentar impedir que la tocará.
Pero el intento fue todo un fracaso. Porque más que quisiera alejarla, la garra de Jack siguió con su trayecto sin ninguna complicación.
Llego hasta su rostro, tocando la parte del ojo izquierdo de Hilda, para después enterrar lentamente sus afilados dedos en la cara de Hilda. Ella al sentir que le habían traspasando su cara, estalló en un grito estremecedor.
El grito de absoluto dolor fue rápidamente escuchando por Jaeden y por los otros, ellos ya habían curado a la mayoría de personas pero aún faltaban.
"Esa… fue…"
"Hilda..." Dijo Alfur, interrumpiendo a Jaeden.
"¡Esto va acabar mal!." Dijo Tontu.
"¡Tenemos que hacer algo!." Dijo el cuervo.
"¡¿Pero que?!." Grito Jaeden.
"Esto no está bien. Es una trampa." Dijo la bibliotecaria.
"¡¿De que estás hablando?!." Grito Alfur.
"No puede ser que Jack no se haya dado cuenta de lo que está pasando. Debe estar torturando a Hilda con el propósito de que vayamos con ella a intentar salvarla para después acabarnos a todos." Dijo la bibliotecaria.
"¡¿Pero entonces que hacemos si no podemos ir?!." Grito Tontu.
"Para eso tengo el plan b. ¿Dime gran cuervo. Que tan rápido puedes ir si nos llevas hasta un lugar lejano?." Dijo la bibliotecaria.
"Bueno. Puedo ir a una gran velocidad. ¡¿Pero eso a que viene al caso?!." Dijo el cuervo.
"Digamos que tenemos que ir un lugar lejano." Dijo la bibliotecaria.
Jack seguía con el lento procedimiento, escuchando como Hilda no paraba de gritar. Hasta que en un veloz moviendo, rasgó la carne de Hilda en solo cinco segundos. Hilda ahora ya estaba sintiendo el verdadero dolor, tanto en el interior, tanto también el exterior.
Jack no estaba del todo satisfecho, esperaba en ver cómo abría los ojos llenos de dolor para ver directamente el infierno que estaba en sus ojos carmesí.
"No cierres tus ojos. quiero ver como sé ven en sus últimos momentos." Dijo Jack.
Hilda sólo gritaba con los ojos cerrados, ahora con la cuchillada de Jack. Tenía en su ojo izquierdo una enorme cicatriz que le llegaba hasta la nariz, en esa cicatriz se podía ver claramente la sangre salir desde esos cuatro grandes rasguños.
El ser sabiendo que por ahora no tendrá lo que quiere, solo aumentó más su sonrisa y dejó caer a Hilda al suelo. Al caer no sintió el dolor del impacto porque seguía sintiendo el grave dolor de su cara, ahora que tenía sus manos libres solo se apretó la cara, tratando de evitar que saliera demasiada sangre.
"¿De verdad piensas que todas las criaturas misteriosas son como tú crees?. Te diré que estás en la más hunda ignorancia. No todas las criatura son como las que tú conoces." Dijo Jack
"N… N... No…"
"Debes de aprender que no todo ni todos será tan feliz para siempre. Aún qué nadie lo quiera, siempre habrá un momento para ver cómo todo se destruye." Dijo Jack.
"N… No… Es cierto." Dijo Hilda.
"No creerlo es tu problema por ahora. Pero estoy seguro que pronto ya no pensaras así nunca más." Dijo Jack.
Jack de nuevo se dirigió hasta Hilda, dándole una fuerte patada para colocarla boca arriba. Ahora que por fin veía la mirada de la niña sufriendo, abrió sus garras preparándolas para el golpe final. Para él ya había sacado todo lo posible de ella.
"A todos aquellos que me vieron jamás olvidarán lo que les hice. Incluso nunca lo olvidarán después de la muerte." Dijo Jack.
Jack tomó el cuello de la camisa de Hilda, con la otra mano la poso lo más atrás que pudo, sin más que hacer dio una sonrisa de victoria.
Preparo su último movimiento.
Para culminar.
En.
Algo que golpeo toda la cara de Jack velozmente.
Jaeden con una gran furia tenia sus dos pies en la cara del ser. El impulso de ser lanzada por una gran fuerza como seria la de una roca troll le ayudo lanzar a Jack hasta el otro lado de la cueva.
No perdió, en seguida tomo a Hilda en sus brazos y salió corriendo hasta la entrada donde estaba esperando la roca troll. Jaeden al verlo se lanzo junto con el, ahora en unos breves momentos estaban suspendidos en el aire. Pero en otros momentos el gran cuervo los tomó. Ahora se alejaban con una gran velocidad fuera del sitió.
Jack incrédulo de lo que acaba de pasar, aumento su sonrisa y sus ojos rojos ahora ardían por el motivo de que alguien se atrevió a interrumpirlo. Se levanto mientras se limpiaba la tierra de su traje sin perder su vista en la salida donde habían escapado.
Con un leve gruñido empezó a caminar hasta la salida, viendo como esa ave gigante se alejaba en cuestión de sólo pequeños instantes.
Con solo una risa comenzó a preparase para impulsarse mientras unas llamas azules brotaban de su mandíbula.
Había comenzado.
El gran cuervo volaba a una gran velocidad hacia un punto cercano de Trollberg. En su espalda la bibliotecaria, Jaeden y la joven roca troll veían con suma preocupación el estado de Hilda. Aun estaba consiente pero sufría extremadamente por esas heridas en su rostro.
La bibliotecaria saco de su capa una pequeña botella, de ahí saco un liquido que suavemente frotó en sus heridas.
"Esto detendrá la hemorragia." Dijo la bibliotecaria.
"Hilda…" Susurro Jaeden.
Veía como estaba sufriendo un dolor que era demasiado para ella, es deprimente ver como esa persona que vio en su mejor ánimo recientemente éste en estado que no merece. Pero de algunas manera, gracias a ese sacrificio suyo. Ayudo de una manera que solo la mente misteriosa de la bibliotecaria podría planear.
El rugido furioso distrajo a Jaeden, al ver a la criatura noto que miraba con rabia hacia atrás. Miro en la misma dirección que la roca veía, encontrado que a lo lejos se alcanzaba a ver a ese cruel ser los seguía con grandes saltos.
De pronto el enojo se apodero de Jaeden y la roca troll. Ahora no sentían miedo por Jack. Ahora sentían una rabia enorme, que se apoderaba de sus miradas.
"Recuerden lo planeado, no se dejen llevar por sus emociones." Dijo la bibliotecaria.
"De acuerdo." Dijo Jaeden.
La persecución se volvió dura cuando Jack ya se empezaba a ver mas cerca, mientras que el lugar donde se llevaría el último encuentro planeado estaba aún más cerca. A medida que Jack se acercaba, el lugar iba cambiado. Sé estaban acercando hacia Trollberg.
El gran cuervo fijo su vista en un edificio apartado de la ciudad, un sitió donde se generaba la electricidad para la ciudad.
"Prepárense porqué estamos muy cerca." Dijo el cuervo.
Ahora aumentado más su velocidad de vuelo. El cuervo se dirigió hacia la central electrónica de Trollberg. No fue demasiado veloz, solo para no dejar caer a sus pasajeros. Al ya verla cerca, el cuervo descendió hasta llegar a la entrada del edificio.
Al aterrizar la bibliotecaria bajo enseguida para abrir la puerta de acero. La roca troll bajo con un salto para que a continuación corriera hasta la entrada. Jaeden tomo de nuevo a Hilda para correr con los otros. Y el cuervo voló a lo mas alto para alcanzar las nubes.
La bibliotecaria con un truco sencillo consiguió abrir la puerta de acero, dejando entrar a todos. Cuando vio pasar a todos, cerro la puerta mientras ella entraba. Al estar en el interior del oscuro edificio, se dirigió hasta las escaleras que bajaban hasta el lugar donde se ubicaba el mayor competente que generaba la electricidad.
Jaeden corrió hasta la salida trasera, donde paso por la cerradura con su transformación, dejando a Hilda en un lugar seguro. Al verificar que todavía seguía estable, Jaeden vio unos únicos diez segundos a Hilda. Era claro que si quería protegerla debía de enfrentar al mismísimo causante de todo esto.
"Llegó la hora." Dijo Jaeden.
Entro de nuevo por la cerradura, al estar dentro vio como su compañero miraba con furia esa puerta principal. Se unió con el con respecto al enojó y odio por ese ser, como también en formar un equipo para vencerlo.
Hubo un breve silencio en el lugar, hasta que de un estruendoso ruido de algo cayendo con fuerza sonó cerca de ellos. Había llegado. Ahora en esa fuerte puerta de metal que era lo único que separaba a ellos de él. Comenzó a ser objeto de diversos golpes.
Por cada golpe que sonaba, la adrenalina de los dos aumentaba. Fueron tantos golpes seguidos que ocasionaron que la puerta se deformará por esas acciones.
Cuándo la puerta se veía ya demasiado débil, de inmediato unas garras la penetraron. Qué pronto esas dos garras estiraron el metal solido en dos direcciones opuestas, al ya crear un agujero grande, de pronto esas garras regresaron al exterior.
Fueron solo quince segundos donde lo único que es escuchaba eran la respiración tranquila de Jaeden y los constantes gruñidos de la roca troll.
Hasta que del agujero entro la cabeza de Jack, viendo lo que había en el interior. La cara esquelética era por fin vista por sus dos jóvenes oponentes. Que aún que no lo demostraron, en el fondo estaban terriblemente inquietos por verle la cara.
"¡Aquí está Jackie!."
Sus brazos entraron también, agarrando la puerta que ahora arrugo como papel y lo lanzo atrás de él. Caminó lentamente, observando lo que estaba enfrente de el. Su sonrisa permaneció mientras los analizaba de pies a cabeza.
"Será mejor para ustedes qué sé aparten."
"Ahora es hora de pelear."
"¿En verdad piensan en hacerme frente?. ¿Eso de verdad lo creen?."
"Ven a averiguar."
"No escondan su miedo detrás de esa máscara falsa que comparten."
"No tenemos nada que ocultar."
"Así que. Dos jóvenes me están desafiando, ¿eso es lo que quieren?."
"Bien, acabas de acertar."
"Insolentes, ¿cual es la razón para que su existencia arriesguen?."
"Porqué tu sonrisa te vamos a quitar."
"Entonces están dispuestos a ensuciar mi sonrisa, bueno entonces veremos cómo solo fingen, mienten. Y mueren."
Jack al terminar su última palabra se abalanzó a Jaeden como un depredador cazando a su presa. Jaeden al ver el inminente corte de esas garras, solo bajo su cabeza. Logrando esquivar su ataque. El brazo quedo flotando, era oportunidad de la roca.
Con un puño furioso intento golpear el brazo de Jack, pero con su otro brazo tomó la mano dura de la criatura, en medio de esa acción Jaeden aprovechó y tomando vuelo con su pierna derecha, le logro dar un golpe en la cintura de Jack.
El ser con la misma sonrisa al sentir dolor en su cuerpo, inmediatamente intentó en darle una patada a la chica, que para sorpresa de él. Logró esquivar nuevamente su ataque.
Jaeden retrocedió al esquivar mientras veía la mirada de Jack que se concentro en ella. La roca troll vio una oportunidad en esta situación, con su otro brazo libre, tomo la garra metálica que lo sostenían y comenzó a empujar a Jack hasta el suelo.
Jack ahora en una baja postura, intento en levantar a la criatura molesta y lanzarla lejos, tratando de esperar el momento donde la roca dé todo su esfuerzo en una dirección. Casi lo lograba pero Jaeden corrió hacia el, dando un gran salto y fulminado en una fuerte patada que le dio a Jack en la espalda.
Jack ahora dándole importancia a la otra irritante criatura, intento en darle un golpe o una patada que solo dañaron al aire, pues Jaeden las seguía esquivando con facilidad. Mientras que con una sola mano, Jack intentaba hacerle dañó. Cometió de nuevo el error de distraerse del otro oponente.
La roca al ver como de nuevo no tenia la atención del enemigo, sé la pensó mejor. Ahora finalmente le dio un golpe certero en su brazo. Jack por supuesto al sentirlo, dio un grave quejido de dolor. Ahora con su única mano libre, con una gran rapidez empujo a la toca y soltándolo al mismo tiempo.
El retroceso de la roca fue fuerte, pero la joven criatura se recuperó antes de caerse. Jack aprovechó el momento de desequilibrio de la roca y corrió hacía él, Jaeden al ver como se dirigía hacia su compañero, solo retrocedió para tomar de nuevo impulso .
La roca enojada miro como Jack sé acercaba, así que preparado estiro su puño. Al los milisegundos donde Jack ya estaba con enfrente. El joven disparo su puño en contra de el.
Jack ahora libre, solo lo esquivó y con sus dos brazos tomo el puño de roca, para después con una gran fuerza, lo estiro demasiado ocasionando que el joven cayera al suelo. El ser no perdió tiempo y intentó en darle una patada en su cara, lo cual fue impedido por el otro brazo del joven.
La roca troll al tener en su mano el pie del ser, comenzó a apretarlo con su mayor fuerza. Se escuchó como algunos huesos tronaron y con ellos, los gruñidos de Jack . Que soltó su brazo. Ahora tomó la cabeza del joven con solo una mano. Enterrando sus garras en el para que no escapará.
Con su garra derecha le dio un fuerte golpe que lo lanzo hacia la pared, destruyendo parte de ella en el progreso. El joven salió rápidamente de la parálisis del dolor de impacto, poniéndose de pie.
Jack formo una sonrisa levemente aumentada, pero algo fuerte que sintió en la espalda la rebajó a su sonrisa común.
Jaeden ahora con ambas piernas y con todo el impulso de su cuerpo logro hacer volar a Jack hasta donde estaba su compañero. Qué al notar que Jack venia volando hacia él, rápidamente formo su mejor puño. Tomando vuelo y al ya ver que estaba a pocos segundos de estamparse contra el. Liberó toda su furia en es golpe que le dio en toda la cara, ocasionando que Jack volviera a volar pero esta vez en la dirección opuesta.
Jaeden solo hizo unos pequeños pasos hacia un lado, apareándose de la trayectoria de Jack, dejándolo impactar sin obstáculos en una dura pared. Al impactar en esa pared, cayo de rodillas. Pero aún sonriendo.
"Nunca creí que alguien me llegará a lastimar con éxito. Bueno, entonces ahora sabrán cómo son las cosas cuando me las tomo enserio."
Sin dejar que Jack sé levantará completamente, Jaeden corrió hacia el, dando una serie de piruetas que terminaron en un torbellino, ahora girando como un remolino y dando una serie de patadas que fueron retenidas por Jack quien en un momento preciso logro capturar una pierna de Jaeden.
Al tomarla con un movimiento la estampó contra el suelo pata después levantarla y darle con su otra garra un fuerte golpe en su estomago, haciéndola volar hacia hasta estrellarse con unos objetos decorativos.
Jack no perdió tiempo y saltó hacia Jaeden subiendo sus brazos para atacar. A los escasos momentos donde estaba a punto de aplastar a Jaeden, la roca troll corrió y salto hasta chocar con Jack. El joven apretó a su enemigo con el hasta que los dos cayeron.
Jack sé libero de la criatura tras el impacto, ahora ya no tenia la misma facilidad de levantarse fácilmente. Algo habían logrado esos dos jóvenes en el.
En cambio la roca sé levanto normalmente, al ver como Jack estaba algo cansado de inmediato corrió hasta él. Jack no tardo en recibirlo, esperaba en esquivar un simple golpe pero para su sorpresa, el joven solo sé abalanzó contra él.
Ahora que la roca troll estaba encima de él, intento en darle un golpe directo. Pero las veloces garras de Jack lo impedían, trataba de quitárselo de encima con cualquiera golpe.
Era claro que la resistencia y la voluntad de la pequeña criatura le estaba generando problemas. No fue hasta que le dio una cuchillada certera en su cabeza que hizo que la roca perdiera la guardia, dejando la oportunidad de hacer con sus dos piernas lanzar a la molesta criatura hacia atrás.
Ahora aumentando su sonrisa sé encamino hacia la roca. Pero esta vez siendo perspicaz, estiro su brazo izquierdo para tomar la pierna de Jaeden que estaba a pocos centímetros de golpearlo.
Pero Jaeden no se quedó atrás. En sus dos manos tenia un par de clavos grandes que clavo lo mas rápido que pudo en sus ojos. Jack al recibir el dolor solo alcanzo a lanzar a Jaeden a otro lugar.
La roca al ver como el ser alto sé dobló y sé cubrió sus ojos. Vio la oportunidad de hacer un golpes critico. Así que por primera vez abrió su boca, revelando unos pequeños colmillos pero muy afilados. Con la boca abierta corrió hacia el ser. Que al atraparlo en un apretón de cuerpo enteró, abrió lo mas que podía su mandíbula y con un gran mordisco arrancó parte de su piel ubicada en su cintura.
Jack sintió de nuevo un dolor grande. Pero no lo aturdió, con su mano derecha tomo la nuca de la roca, apretando fuertemente. Mientras que Jaeden tomo un trozo de madera partida y con el corrió a ayudar. La ciegues de Jack no le impidió tomar el palo de madera con su mano izquierda y romperlo al instante. Para después tomar por el cuello a Jaeden, levantándola en el acto.
"Ustedes se atrevieron a dañarme. Ahora su premio será la muerte"
Sin pensarlo ni dudarlo, tomo a la roca troll y la empezó a estampar contra el suelo con una gran fuerza imposible, por cada golpe aumentaba la intensidad del siguiente. Hasta que creo un gran hueco en el suelo de tantos golpes. La joven criatura ya estaba perdiendo la conciencia.
"¡NO!"
Al final la levantó y la lanzo lejos, traspasando paredes dentro del edificio.
Jaeden vio como su esa roca se desvaneció por esos huecos con su silueta. De nuevo el enojo la poseyó. Ahora Jack estaba preparando un ataque nuevo, respiro hondo y preparando algo grande en su sonrisa, al cargar lo suficiente. Abrió su boca para expulsar una poderosas llamara de un color azul con blanco.
Jaeden con toda la carga de la llamarada fue lanzada a un muro que casi colapsó por el gran golpe y también por el fuego ardiente, se estrello para luego caer al suelo violentamente, de su rostro quemado brotaba sangre que caía al frío suelo. Aun con un dolor que aumentaba en todo su cuerpo, no le dejo darle otra oportunidad de darle mas dolor. con una gran agilidad se movió evitando con ello que Jack le diera una cuchillada profunda.
Jaeden se alejo lo suficientemente seguro, pero a pesar de la distancia. No pudo evitar ver como ya Jack podía ver de nuevo. Él la miraba con esa misma sonrisa que en ningún momento cambio. Sus ojos ahora brillaban en un siniestro rojo.
"No sé qué es lo qué eres. un ser humano cómo tú, no tiene esas habilidades."
"..."
"A pesar de que no eres un espécimen en su forma adulta. Vaya que tú destreza no es algo que se vea en alguien a tu edad."
"..."
"Pero eso no te salvará de tu terrible destino. Voy a reír cómo nunca al ver tu cuerpo muerto."
Sin esperar. Sin pensar. Sin conversar.
Los dos corrieron hasta unirse en un encuentro caótico. Jack trataba de golpear en cualquier parte mortal, pero Jaeden cómo si fuera a predecir en donde seria dañada, lo esquivaba con una gran facilidad.
Jack no sé sorprendió por ese repentino cambio de habitantes, solo avanzada mientras daba rápidos golpes que solo afectaban al aire.
Jaeden al ver que una garra de acercaba a su cuello, se quitó para dar después un golpe directo en la barbilla de Jack, el golpe fue tan bien calculado que lo dejo aturdido por unos instantes. De nuevo dio otro golpe al estómago que fue seguido por una serie de patadas que lograron hacerlo retroceder.
Corrió hacia el para barrerse y pasar por debajo de Jack a través de sus abiertas piernas, al estar atrás de él dio una fuerte patada que impacto directo en la heridas causada por la mordida de la roca. Jack en respuesta solo dio un pequeño grito de dolor.
Él ser sé volteo en seguida para intentar darle un golpe directo en los ojos. Ahora ataco mas con su garra izquierda, dando mas facilidad a Jaeden de esquivar y contrarrestar. Al ver que esta vez garra derecha iba a atacar.
Jaeden lo esquivó pasado en la dirección opuesta, pero lo que no se esperó sucedió. La pierna izquierda del hombre alto paso rápidamente, ocasionando que Jaeden cayera al suelo. La situación fue tomada primero por Jack quien la tomo por el cuello y la dirigió hasta la pared mas cercana.
La estampó contra la pared una y otra vez hasta que en el último golpe, se alejo un poco y la lanzó hacia la pared. Rompiéndola al instante que choco contra ella.
Jaeden cayó al suelo con un horrible dolor en la espalda. Se detuvo en el mejor momentos porqué si hubiera rodado un poco más hubiera caído a un gran abismo que estaba adentró del edificio.
Pronto Jaeden levanto su cabeza, aún en el suelo vio como entre una cantidad de polvo se acercaba una figura alta que reía a cada paso que daba. Trató de levantarse, pero el nuevo gran dolor sé lo impedido.
De nuevo vio como el ser en las sombras se acercó rápidamente. Pero aunque tenia un gran dolor que le impedía moverse, increíblemente para los dos. Jaeden con un impulsó se puso de pie.
Subiendo y abriendo sus manos para detener a tiempo las garras de Jack. Jaeden había logrado de alguna manera sostener con fuerza las muñecas de Jack. Impidiéndole acabar con ella.
Deteniéndolas con toda su voluntad.
Jack sonrió aún mas al ver tal hazaña.
Mientras que Jaeden solo daba un grito mudó y miraba con un gran odio al ser.
Increíblemente Jack no se escapaba del acto de defensa. Al ver que era inútil, solo alzo su pierna para darle una fuerte patada. Consiguiendo que Jaeden lo liberara y cayera hasta casi caer en el abismo.
"Todos siempre caen en el abismo eterno del fracaso. Pero yo no, siempre salto lejos de él. Pero tú no tendrás ese privilegio." Dijo Jack.
"¿Y… Y que pasa… Si no hay nada… En donde poder saltar…?." Pregunto Jaeden.
"Imposible, en cualquier parte, en cualquier lado hay algo en qué me pueda impulsar. Por eso nunca caeré en el abismo porqué siempre puedo saltar." Dijo Jack.
"No estés… Tan seguro… Sí esta oscuro… No puedes ver en dónde puedes caer…" Dijo Jaeden.
Jack en respuesta solo tomó a Jaeden por el cuello. Con fuerza y velozmente saltó con ella al gran abismo oscuro. Asegurándose que Jaeden éste debajo de él para que recibiera el gran golpe de la muerte.
Ahí entre la sala principal de la central electrónica. Ambos iban cayendo. Y aunque Jack no sabia en donde terminarían, esta seguro qué en donde sea. Esta adolescente talentosa por fin sé iría.
Pero por el otro lado. Jaeden sí sabia en donde estaban cayendo.
"Ahora es momento de ver cómo alguien entra en el abismo para jamás salir." Dijo Jack.
"Eso es correcto. Pero yo no seré el que entré." Dijo Jaeden.
De pronto y inesperadamente para Jack. Los ojos de Jaeden se iluminaron en un verde que contrastaba con sus ojos rojos.
Al segundo de ver como esos ojos verdes aparecieron. La adolescente que estaba capturada y sin escape sé desvaneció, convirtiéndose en un extraño polvo verde. Jack al dejar de verla y ver únicamente la oscuridad. Sintió algo extraño en su pecho. Cómo si algo hubiera sido enterrado en su pecho para después salir por su espalda.
Jack el saltarín había sido atravesando por la antena principal de la fuente de electricidad. Toda esa máquina grande de pronto se encendido .
La bibliotecaria ya había encendido la fuentes en el mejor momento. Haciendo que Jack recibiera una gran descarga electrónica en todo su ser. Pero paso algo extraño en el, en vez de gritar de dolor. Solo comenzó a reírse como un lunático. Mientras sentía que todo en él dolía, no le importaba. Solo reía. Hasta que dejo de hacerlo.
La mujer subió las escaleras hasta subir donde estaba la sala principal. Vio con una sorpresa todo el escenario donde ocurrió la parte de Jaeden y la roca troll. Observó como de entre dos agujeros en la pared salieron ellos.
De un lado vio como salía una brizna verde que se transformo en Jaeden que estaba de rodillas. Mientras que del otro, salió de prisa la joven roca troll. Enojada y viendo a todas partes.
"Tranquilo. Sé acabó." Dijo la bibliotecaria.
La roca troll confundida miro hacia Jaeden, buscando una respuesta. Al verla, Jaeden solo dio una sonrisa acompañada de unas lágrimas viniendo de sus ojos verdes. La roca al ver su estado, fue rápidamente hacia ella. La cargo con delicadeza.
"L… Lo logramos… Sé fue…" Dijo Jaeden.
"Por supuesto. Ahora solo falta encargarnos de los heridos." Dijo la bibliotecaria.
"¿Los heridos…? ¡Hilda…!" Dijo Jaeden.
Jaeden con lo poco que le quedaba, se volvió de nuevo en brizna y salió por la parte trasera. Para tocar a Hilda en esa misma forma y uniéndola con ella. Volvió hacia dentro para igual unir a la bibliotecaria y la roca con ella para salir de la central electrónica.
Salieron de ahí con rumbo a la cueva de Jack. Fueron lo mas rápido posible, pero el viaje no duro mucho porqué a los quince minutos ya habían llegado.
Mientras que ahí en la cima de la cueva, estaban un elfo, un ciervo zorro y un nisse curando a todos los heridos.
Tontu al notar que entre la oscuridad de la noche, se veía una capa de polvo verde. Tan pronto como la vieron, se alegraron. Corrieron hasta donde la brizna aterrizó. Revelando que ahí estaban sus amigos.
Los dos comenzaron a llorar por la felicidad. La bibliotecaria sonrió honestamente, era claro que ya estaba tranquila. La roca troll se río en una risa grave. Jaeden sé logro levantar poco a poco mientras sé limpiaba las lágrimas con sus mangas, también sonreía. Pero las risas cesaron cuándo vieron que Hilda sé estaba despertado.
Todos miraron asustados pero también emocionados.
Hilda abrió sus ojos con lentitud, su visión se ajustaba al entorno. Se fue aclarando hasta ver como todo su equipo y amigos la veían asombrados.
"¿Que paso con…?"
"Sé ha ido. Para siempre." Dijo Jaeden.
Hilda por instinto, volteó hacia atrás. Mirando a Jaeden con la iluminación de la luna llena, no sé fijo que su cabello estaba despeinado y sucio, su ropa que estaba rasgada, sus quemaduras en su rostro, que también tenía una cicatriz en su mejilla. Solo miro su expresión, era una sonrisa de alivio puro.
Hilda no aguanto la emoción, simplemente no podía contenerla. Sé puso de pie y corrió hacia ella, extendió sus brazos para terminar en un abrazo cariñoso. Jaeden no sé confundió esta vez, solo sintió también el amor que Hilda le compartió. Devolvió el abrazo mientras sé arrodillaba. Ahora sus corazones y mentes estaban tranquilos. Al fin.
Todos veían la emotiva y tierna escena con un alegré ánimo. Sin duda ya había acabo todo lo malo con él salta edificios.
Las dos lentamente se separaron, viéndose a los ojos. Viendo la felicidad en ellos.
Jaeden saco una mano de su extensa manga para después tomar la mano de Hilda.
Mientras que ambas tenían sangre seca en ellas. La intención era verdaderamente pura y blanca.
"Sí Hilda. Sí quiero ser tu amiga." Dijo Jaeden.
"Yo me alegro mucho de que así sea." Dijo Hilda.
Ambas cerraron sus ojos, uniendo sus dos frentes como un símbolo de paz.
Ahora ya todo parecía volver a la normalidad.
"¡Hahaha. Miren ahí están!." Grito el gran cuervo.
Todos miraron como el cuervo en su gran forma venia hacia ellos y debajo de el venían corriendo muchas personas que pertenecían a la patrulla de seguridad de Trollberg.
Todos se sorprendieron de que llegarán tan rápido. Los agentes pronto subieron la colina para ayudar a todos los heridos. Ayudando también a Hilda y Jaeden quienes eran las mas heridas.
Hilda sonría ahora por ver que ya todo se veía que iba bien.
En la central electrónica algo estaba pasando, de repente del cuerpo de Jack emergió una sustancia negra que al mínimo contactó con la electricidad formo unas chispas negras que se generaban hasta crear millones.
Con la central ya encendida y con esa fuerte extraña de luz, se fue generando una corriente tan potente que ascendió hasta la antena principal. De esa antena salió un potente rayo oscuro que se adherido a una nube que se unía con otra y otras.
El fenómeno duro unos minutos hasta que por una sobrecarga.
Así de la nada, la cuál bomba.
Una gigantesca explosión sucedió.
En las oficinas de la patrulla de seguridad. Un hombre joven corría con un gran papeleo. Llego apurado hasta una puerta, toco amablemente a pesar que casi sé le caían los papeles.
"Adelante."
El hombre joven pronto entró al escuchar la indicación de su jefe.
"¡Señor sé a reportado que la central electrónica ha explotado en mil pedazos!."
"Eso ya es un hecho, no una novedad."
"También sé a reportado que ya han encontrado a los secuestrados, aparentemente están todos bien pero están gravemente heridos."
"Esto me esta preocupado, últimamente han sucedido eventos muy extraños. Y si algo es extraño, entonces obviamente es peligroso."
"¿Eso es correcto señor!." ¿Pero. Que podemos hacer?."
"No queda de otra. No podemos arriesgarnos en esperar a que todo se solucione. Tenemos que actuar ahora mismo."
De pronto el jefe se levanto de su escritorio, tomando la vela encendida de su escritorio.
"¿Señor, a donde se dirige?."
"Voy a llamar al cazador mortem."
Continuará...
