Atención. Está es una historia no canónica. No pertenece al canon de la serie o el cómic, es un fanfic. En este capítulo puede contener temas un poco delicados. Se recomienda tener discreción al leer. por su atención gracias

No soy dueño de la obra original ni tampoco de sus personajes. El creador de "Hilda" es Luke Pearson.


Nadie. Exactamente ésa palabra encajaba con la atmósfera de toda una ciudad, pero no del todo era correcto. Una joven estaba en el techo del edificio más alto, observando todo.

Jaeden veía todo el escenario enfrente de ella, estaba tan cerca de la orilla que fácilmente podría caer al vacío. Desde las calles cercanas hasta los alrededores más lejanos los veía buscando una señal de vida. Pero no se veía algo cómo eso.

Dejó de mirar el paisaje cuando sintió que dentro de su boca de había caído algo. Con un pensar que era un dolor pequeño abrió su boca, al hacerlo un diente cayó de su boca, al mirar cómo ese diente caía al barraco. Jaeden quedó confundida.

Mientras veía como ese diente iba directo al suelo, su radio de visión notó qué entre las ventanas subían una manada de pequeñas cosas negras, que a primeras pensó que se trataba de un mar oscuro.

Jaeden retrocedió sin quitar su vista de esa misma dirección. A los pocos instantes que caminó, un ruido estridente de muchas cosas amontonadas avanzando con brusquedad sonó.

Y dé esa orilla salieron una ola de arañas que al subir sé detuvieron, sé quedaron quietas por unos momentos, pero igualmente se movían entre sí, luego pasó de ser movimientos impacientes a movimiento violentos, pero no se movían de su misma posición.

Jaeden observó con inquietud cómo esas arañas lentamente sé juntaban entré sí para empezar a formar una figura hecha con cientos de arañas.

La altura de esa figura ya estaba llegando a los tres metros. Dé entré esas figura salieron dos brazos sostenidos por más arañas. Y dé entre la zona dónde iba la cabeza sé originaron dos huecos que asimilaban ojos grandes y profundos.

Jaeden ya había visto lo suficiente para notar que corría peligro. Su único movimiento de defensa que logró hacer fue caminar hacia atrás. Camino y camino hasta estar al lado contrarió de la figura.

Sin una idea de cómo salir, se detuvo en la orilla. Pero la figura no quiso dar otro momento. Rápidamente se abalanzó contra Jaeden.

Ella por el miedo dio inconscientemente otros pasos hacia atrás. Cayó mientras veía cómo esa figura también caía con ella, por alguna razón no gritó, no sé asustó, no lloró. Solo guardo silencio mientras veía cómo ésa figura sé acercaba cada vez más.

La figura de pronto aumento su velocidad y casi alcanzó a Jaeden, quien impresionada por esa acción vio que entré sus dos huecos nacía dos luces blancas que iluminaron toda su vista.

Todo era blanco.

Todo es nada.

Todo sé…

Ese destello qué cubrió toda su vista, pronto se oscureció. Ahora no podía ver nada pero estaba consiente, de una manera muy sencilla.

Jaeden dé pronto abrió sus ojos. Despertó.

Miró con cierto miedo sus brazos, estaban iluminados por una luz verde. Sin que ella se diera cuenta sé había despertado con sus ojos verdes y brillantes, ellos iluminaban la oscura habitación. Lentamente dejaron de brillar por orden de ella mientras veía la ventana de su cuarto.

Sé veía que pronto amanecería. Voltio su cabeza un poco, viendo el reloj. Las 6:49.

Desde que la ingresaron en el hospital por todas las heridas sufridas por esa batalla en la central eléctrica, Jaeden se sintió acabada físicamente. Pues con los golpes contra las paredes de hierro y sus quemaduras en su rostro, muchos médicos pensaron que no sé podría mover, pero para sorpresa de todos. Jaeden podía seguir caminando, muy lento pero podía.

Jaeden en lo que recordaba, pensó en su nueva amiga. Hilda.

A ella también estaba en éste mismo hospital, por la principal razón de su gran herida en su rostro. Recordaba como ella y muchos sufrieron, la deprimió pero también recordó el hecho de que esa amenaza, causante de todo esto ya no está con ellos. Eso la animo en unos minutos.

Con eso en mente, sólo sé acomodó y sé relajó.

Mientras con un desarrollo lento, Jaeden quedó dormida de nuevo. La tranquilidad rodeaba esa habitación, sin duda ella tenía suerte. Porque no todos en las siguiente habitaciones estaban igual de tranquilos.

Unos golpes a una puerta sonaron.

"Adelante"

La mujer de la capa negra entró con cuidado. Esperando no hacer mucho ruido, al ver la paciente calmada, se relajó un poco.

"Buenos días." Dijo la bibliotecaria.

"Hola, buenos días." Respondió Hilda.

"¿Qué tal han tus noches?." Preguntó la bibliotecaria

"Estuvieron bien, en su mayoría." Respondió Hilda.

"Y cómo sigue tu… Ya sabes". Dijo la bibliotecaria, apuntando su ojo izquierdo.

"Pues sigue bien, el doctor dice que tal vez me pueda quitar está venda en algún tiempo." Respondió Hilda.

"Me tranquiliza el hecho de saber que sé ha podido recuperar esa herida" Dijo la bibliotecaria.

Desde hace unas dos semanas, que había acabado el incidente relacionado con Jack. Sus víctimas sé han empezado a recuperar, no del todo pero ya algunas pudieron abrir los ojos.

Y entre ésas estaba Hilda, cómo era de esperar. Por su herida y golpe en el estómago, su recuperación llevó algo de tiempo. Afortunadamente no fue demasiado.

Llevaba una ropa diferente, una sudadera azul oscura que contrastaba con su cabello azul claro. Adentro una camisa sin mangas y unos pantalones cómodos, era resaltante también como no llevaba su característica boina. Pero su principal cambio era su vendaje ubicado en su ojo izquierdo.

Hilda estaba sentada en una pequeña mesa, desayunando la comida que el hospital le podía dar.

La mujer en medio de la conversación no pudo evitar observar ese punto en donde había sufrido un gran daño. Con solo verlo y reflexionar sobre lo que lo causó, le dio un sentimiento de arrepentimiento muy marcado en sus ojos preocupados.

"Hilda. Yo. Lo siento." Dijo la bibliotecaria.

"¿Lo… Sientes?." Preguntó Hilda.

"Sí. Yo, de verdad me siento culpable por hacerte arriesgado. Casi pierdes tu vida." Respondió la bibliotecaria.

"Sé y entiendo tu arrepentido, pero. Sí decidiste que tomáramos esas acciones es porqué fueron las más acertadas que pudiste elegir." Dijo Hilda.

"Tal vez eso sea cierto en una pequeña parte. Pero eso no quita que lo que haya decidido fuera tan arriesgado para todos. Debí pensar en otras posibilidades." Respondió la bibliotecaria.

"Es cierto. ¿Pero no te das cuenta de algo?. ¡Con esas decisiones arriesgadas logramos triunfar!." Dijo Hilda

"Pero a cambio de un gran daño, tanto para ti y para tu amiga." Respondió la bibliotecaria.

Al mencionar a Jaeden en una referencia. Cambió la expresión de Hilda, sus pupilas al principio se encogieron pero después con un breve respiró, logró calmarse.

"Tal vez en cada aventura, te dejé una marca en ti. Una marca que te dará una lección del error que cometiste en esa aventura. Pero. Una marca, no importa sí es grande o pequeña, te enseñara que siempre en cualquier lugar hay peligro. Y un verdadero aventurero siempre logra pasar del peligro." Dijo Hilda.

De nuevo las palabras de la niña lograron impresionar a la bibliotecaria, demostrado lo que poco creía; no le importó recibir dolor a cambió de la seguridad de aquellos los que ama.

"Eso es muy sabio de tu parte. ¿Cómo es que lo descubriste?." Preguntó la bibliotecaria.

"Cuando ves adelante dé ti a alguien irse para siempre, sabiendo también que nunca volverá. Té pone a pensar en los compañeros qué todavía están contigo, podrán irse también."

"Pero sí podemos evitar que se vallan mucho antes, debemos hacerlo. Porque. Nunca puedes saber cuándo será tú última cruzada." Dijo Hilda.

"Ahora conozco tus razones. Y ahora sé lo que estarías dispuesta a hacer por los que amas."

"Y por eso, cuando vea que las cosas se están preparando, té buscaré para darte algo que te ayudará contra esas criaturas que no conoces. Ya sabes, por sí son hostiles." Respondió la bibliotecaria.

"Sí, creó que sería bueno tener alguna defensa para. Ésas criaturas." Dijo Hilda, mirándose en un espejo, tocando levemente su vendaje.

"Sé qué no todas las criaturas son amables ni buenas. Algunas son… Lo contrario."

La bibliotecaria miró esa forma de en cómo Hilda veía esa realidad. Viendo que ahora ha cambiado. Y ése cambió sé representa en ésa cicatriz que siempre le recordará esa lección.

Hilda volteó, cambió su emoción preocupada a una sonrisa, la mujer la devolvió mientras se despedía con su mano. Hilda por supuesto sé despidió amablemente.

Ahora con todo resuelto y sabiendo lo que era necesario, la mujer abandonó la habitación. Cerro la puerta y caminó entré los pasillos blancos, con la expresividad pensativa. Pensando en qué sí podría funcionar su plan para darle una defensa a Hilda.

Seguía caminando, seguía pensando. Pero lo más importante era que nadie la había interrumpido. O eso quería ella.

"¿Sigue guardándose sus arriesgadas ideas en su mente?."

La Bibliotecaria sé detuvo, primero sorprendida pero al identificar esa voz, sé irritó.

"¿…Hasta cuándo seguirás apareciendo por la espalda?. Seymour." Preguntó la bibliotecaria.

"Todos deben aparecer cuando vean su oportunidad." Dijo Seymour.

La mujer volteó lentamente hacia el jefe de la patrulla de seguridad de Trollberg. Seguía con su misma postura recta. Y seguía con su estatura inferior.

"He visto lo que recientemente ha pasado. Y debo de decir que no han dado buenas señales."

"Sí ya has visto la situación de la ciudad. ¿Entonces sabes qué grande es el calibre del peligro?. Preguntó la bibliotecaria.

"Correcto. Pero, también vi que ya algunas personas han decidido en actuar antes qué los verdaderos protectores."

"Y también vi cómo tú fuiste la responsable del arriesgado viaje." Respondió Seymour.

"¿Qué esperabas qué hiciera?. ¿Esperar a qué tú lento progreso finalizará?. Dijo la bibliotecaria.

"No. Debiste quedarte quieta."

"Sabes. ¡¿Lo qué tú idea provocó?!. Gritó Seymour.

"Salvar a esas personas de la muerte es la principal recompensa."

"Sí no hubiéramos llegado antes, posiblemente todos hubieran muerto. Incluyéndonos." Dijo la bibliotecaria.

"Eso no es lo importante por ahora. Lo verdaderamente importante es las otras consecuencias."

"Primero; La central eléctrica ahora no está. Segundo; Has arriesgado la vida de dos menores. ¡¿Acaso no puedes arriesgar algo tuyo por una vez?!. Gritó Seymour.

"Mira. Sé qué cometí errores y lo reconozco. ¿Pero crees qué no medí todas las consecuencias?."

"Sí hice ésas acciones es por la razón dé proteger a todo ser viviente. Algo qué tu agencia no hace." Dijo la bibliotecaria.

La fuerza y determinación de esas palabras terminadas en frases fuertes, lograron causar una mueca en Seymour, quien solo guardó silencio por unos instantes.

"Desde ahora estarás en constante vigilancia. Quieras o no."

"Trata de no meterte en cosas peligrosas." Dijo Seymour.

"¿Quién dio esa orden?." Preguntó la bibliotecaria.

"Yo la di."

Seymour al instante dio un aplauso, de atrás de él llegaron dos guardias.

"Tú tienes que ver la ayuda qué otros pueden dar." Dijo Seymour.

Ahora sin más asuntos que hacer. Finalmente se marchó, dejando a sus dos guardias acercarse a la mujer. Mientras la escoltan a una habitación, pasaron por una puerta entreabierta. Dentro estaba una joven de cabellos dorados, viendo con preocupación a su familiar.

La tristeza y la preocupación no era algo que se viera muy a menudo en el rostro de Kelly. Pero ahora no tenía y no podía ocultarlo.

"Mamá, tienes… Tienes qué descansar." Dijo Kelly.

"Tranquila Kelly. Estoy bien, de verdad."

La mujer herida poseía un gran vendaje en sus brazos y tenía enyesado un pie. Era claro qué no podría hacer mucho esfuerzo. Kelly lo sabía de sobra pero lo que no sabía era el dato de quién era el responsable de dañar a su madre.

La patrulla había logrado guardar el secreto. Por desgracia de unos y alegría para otros.

"¿Todavía no recuerdas quién fue el criminal qué té hizo esto?. Porqué podría ayudar a encontrarlo." Dijo Kelly.

"No, no puedo recordar qué fue lo qué pasó ayer."

"Mamá, él accidente pasó hace dos semanas" Dijo Kelly.

"Lo siento, hija. No puedo recordar lo qué pasó ayer"

Kelly sé sentía tan sorprendida pero con la empatía en sus pupilas, sólo miró tristemente a su madre, definitivamente lo qué fuera qué le hicieran. La había dejado con marcas, tanto físicas y psicológicas.

"No… No es necesario ahora, por el momento necesitas descansar. Por favor." Dijo Kelly.

"Eso es una buena idea. Pero promete qué vendrás a visitarme pronto, no recuerdo la última vez qué viniste."

"Yo vine hace…"

"Lo haré. Descansa." Dijo Kelly.

La mujer herida ahora con una pequeña tranquilidad en ella a pesar del terrible dolor de cabeza, sólo sonrió. Siendo fuerte en contra de todo el dolor de su cuerpo se acomodó para dormir.

Kelly con mucha angustia siguió mirándola, no esperando nada. Sólo viendo sí su madre estaría bien. Lo estaba. Por el momento.

Salió de la habitación, sin cambiar su expresión de preocupación a su típica mirada de desinterés qué siempre llevaba, de todas maneras. No necesitaba hacer otra cosa qué ir a su casa, porqué ahora y justo ahora no quería buscar los componentes para la fogata. Es casi cómo sí no le importara en absoluto.

Mientras caminaba con la cabeza baja, pasaba por los pasillos tan largos y tan blancos. Escuchando los lamentos dentro de cada cuarto. Adultos, niños y ancianos lloraban por ver tal cosa horrible cómo es el estado de coma.

Kelly iba cada vez más rápido, de alguna manera eso le estaba afectando demasiado. Hasta el punto de ser demostrado con ella corriendo por los pasillos. Al llegar a las escaleras no lo cuestionó. Saltó de ella, al llegar a los últimos pisos frenó su caída con solo flotar.

Ya tan cerca dé la salida volvió a acelerar el pasó. Empujó las puertas y salió con solo unas pocas lágrimas. Sé detuvo cuando llegó al estacionamiento. Dé secó y abruptamente, volteó una última vez.

En la entrada sé podía ver muchas personas esperando y llorando, algunas sólo estaban rezando. Pero todas tenían algo en común. Todas estaban terriblemente cansadas.

Kelly lo sabía porque ella había esperado toda la noche para poder ver a su madre. Eso se podía suponer por algunas señales de cansancio en su cara. Pero eso ahora no importaba, no para Kelly.

Subió su vista, en una ventana en los últimos pisos, reconocía esa habitación. Y no le gustaba reconocerla.

Las veces qué era de noche y sólo veía esa ventana, esperando pacientemente qué su madre durmiera bien. Y en la mañana, esperaba qué despertara bien.

Pero en todas las veces siempre sintió lo mismo.

Preocupación.

Esta vez no queriendo sentir otra vez eso. Kelly sé volteó hacia atrás, caminando por el centró principal y dirigiéndose a la salida. Con la misma cabeza abajo.

Salió lentamente, ahora su única misión era volver a su casa qué estaba algo lejos. Sabiendo qué tardaría un rato, decidió en solo avanzar en cualquier dirección. De todas maneras ya sabía algunos atajos de la ciudad por llegar a casas lejanas para causar pesadillas.

Siguió recto, luego tomó un cambió dé dirección en un callejón. Las calles de Trollberg ahora eran completamente desiertas, no había ninguna persona en absoluto. Ni siquiera sé podían ver niños o los exploradores.

Kelly ya sé le hacía raro qué los únicos sonidos en todas las calles qué pasaba eran sus pisadas y su respiración, pero tenía sentido con solo una explicación qué le llegó a su cabeza.

"Todos están heridos."

Ahora tratando de asegurar esa suposición, en cada nueva calle miraba a cada dirección. Esperando estar segura de eso, sólo para confirmar una nueva teoría qué surgió a basé de todo lo qué pasó recientemente.

Lo qué fuera ése peligro qué dañó a su madre, también dañó a todos.

Unas cuántas dudas brotaron al llegar a otra calle vacía.

¿Qué clase de cosa o persona hizo todo esto?.

Sin duda qué Kelly no tenía una buena conclusión, sólo tenía pensamientos locos qué los forzaba a llegar a una conclusión inexistente. Cuando pensaba qué tenía algo, un pensamiento lógico lo destruía por el simple hecho dé qué lo pensaba era demasiado inverosímil.

Sé imaginaba a algo inhumano, cómo una bestia o algo más grande. Sin duda qué su imaginación ya sé estaba pareciendo a la dé un niño pequeño.

El contacto con la realidad sé fue con todas esas hipótesis qué bloqueaban su visión, y tanto porqué de un momento a otro sé golpeó de frente con algo duro. Al subir levemente su cabeza notó qué ya había llegado a la muralla de Trollberg.

Su sorpresa no la expresó pero no podía negar qué la tenía. Está vez siendo un poco impredecible, se convirtió en brizna verde. Subiendo hasta la cima de la muralla.

Al llegar sé volvió a su verdadera forma. Lo primero que hizo fue ver la gran vista dé la ciudad, qué por las nubes grises sé veía una vista sin ánimo. De nuevo buscaba más personas en todas las calles, pero de nuevo no encontró ni un rastro.

Está vez, Kelly ahora sé sentía frustrada. Pero no por un desinterés o una decepción, sino porqué ya estaba confirmado más y más su teoría con más evidencias pequeñas.

Pero en medio de nuevas ideas. Algo la saqueó. Un olor.

Kelly de pronto óleo un aroma a algo quemado, cómo sí ése algo fuera quemado por más de dos horas. Al no poder soportar ése infernal olor, cubrió su nariz mientras tenía una cara de desagrado total.

Volteó a todas partes hacia enfrente, buscando en la ciudad el origen del olor. Paro al mirar por la izquierda. Sé impresionó al sentir qué él olor era más fuerte. Y con esa misma fuerza golpeó el olfato de Kelly quién miró directamente hacia aquella dirección.

Primero miró él caminó recto de la muralla, pero al subir un poco su visión vio algo extraño en el cielo.

Ahí arriba sé veía un tono rojizo qué contrastaba con el gris de la ciudad. Es cómo sí fuera una pintura por tal combinación de colores y qué los dos estuvieran tan juntos qué parecían un fenómeno nuevo del cielo.

Kelly extrañada, siguió el cielo rojo, viendo qué una parte del camino y la carretera eran cubiertos por ese tono carmesí.

Aún con eso visto, Kelly no notó algo más. Hasta qué vio más allá.

Más a lo lejos vio cómo el bosque era totalmente negro, cubierto por una gran sombra. Kelly subió poco a poco su vista para finalmente ver a algo gigantesco.

Ahí en lo más arriba del bosque sé encontraba una nube colosal y dé color negro con ciertos toques rojos. Sé asimilaba con la gran tormenta qué hubo hace tiempo, pero está era muy diferente.

Kelly ahora totalmente intranquila veía tal cosa sin perder la conciencia. Y aunque quería ver más, dé pronto e inesperadamente otra cosa más la distrajo. Ésta vez un sonido.

Un sonido agudo, cómo un chirrido pero suave.

Sé escuchaba a lo lejos. Pareciera que él origen del ruido sé ubicaría en lo más lejano de Trollberg, pero aunque Kelly creía qué estaba bastante lejos, se escuchan cerca cómo sí…

Estuviera cerca.

Tan cerca.

Su punto de vista titubeó. Pero si cabeza inconscientemente sé movió hacia su dirección derecha.

Y ahí. Justo ahí, a unos pocos pasos de distancia se encontró con un hombre extremadamente delgado. Tan escuálido qué sé podían ver sus huesos, algunos incluso en lugares incorrectos dé dónde sé suponen qué deben de estar.

El hombre tenía en uno de sus brazos un costal qué cargaba en su espalda. Dé pronto lo soltó, el sonido del impacto fue fuerte. Dé su brazo libre lo estiró hasta el suelo, se escucharon sus huesos crujir en el acto.

Dé su cara la cubría un viejo sombrero húmedo. Sólo sé veían su nariz anormalmente pequeña y su boca qué en ella se formaba una mueca de impaciencia.

Con su otro brazo lo estiró hasta casi alcanzar a Kelly. De su mamo con dedos sin carné sé abrió su palma. Mientras la giraba en ángulos imposibles, él hombre unió su boca formando un repugnante agujero. Y dé ése hueco salió un silbido qué atacó cada sentido de Kelly.

Su visión, su olfato, su gusto, su tacto. Y lo qué más afectó. Sus oídos.

Dé la vista de Kelly, observó cómo ése hombre o cosa subió su cabeza. Revelando sus ojos, qué sé asimilaba a agujeros de bala con una luz cegadora en el centro.

Kelly veía esos ojos. Los veía. Después sólo veía un vacío blanco qué lentamente sé iba adueñando de sus ojos. Ahora no podía ver nada. Sólo blanco.

En ése momento no sentía nada en su cuerpo, su sola vista tenía un solo color. Ahora ya no estaba en ése mundo.

"…Qué?."

"En… Dónde estoy…?"

Kelly no creía qué estaba consiente, igual que antes solo podía ver el color blanco. Volteó a cada dirección pero nada cambió. Hasta qué bajó su vista hacia su cuerpo acostado, con una gran rareza observó qué su cuerpo estaba normal.

Su misma ropa, sus mismas extremidades, su misma cabeza seguían con ella. Lo comprobó varias veces tocando cada parte de ella para asegurarse qué no les había pasado nada.

Al comprobar qué en efecto estaba bien, se levantó con sumo cuidado. Mientras seguía observando su monótono escenario.

Cada lugar, cada dirección, cada punto era el mismo. O mejor dicho, todo era lo mismo.

Kelly colocó un pie hacia adelante, esperando sentir algún suelo. Al sostenerlo, fue lentamente cayendo hasta tocar algo sólido. Hizo el mismo procedimiento hasta qué avanzó unos 6 pasos. Ya a la tercera vez qué repetía los mismos movimiento sé aseguró un poco.

Sin sólo mirar hacia él frente, Kelly siguió caminando. Sí sé estaba acercando o alejando a la salida, no lo sabría. Pues tampoco sabía sí estaba aún viva.

O…


La orden ya dicha por el doctor le dio una pizca dé libertad a Hilda. Ella caminaba por los pasillos, buscando una cierta habitación qué sólo la reconocería por memorizar él número dé la puerta.

Fue pasando por cada pasillo, viendo en ambas direcciones constantemente. Hasta encontrar a ese cuarto deseado, sé detuvo al intentar tocar la puerta con emoción, no quería asustar a su madre. Suavemente hizo dos golpes.

"Adelanté."

Hilda tomó la orden positivamente, giró la cerrada, empujó la puerta. Y miró a su madre.

Al ver la habitación vio a su familiar en una cama blanca, en su brazo estaban conectados algunos cables qué ella no comprendía. Johanna aunque seguía con secuelas dadas por Jack. De alguna manera qué solo el tiempo concedió, había mejorado.

Johanna volteó dé la ventana a su hija. Al hacerlo, reveló qué su ojo izquierdo estaba cerrado, no mostrando ninguna señal de poder abrirlo.

"Hola. Hilda."

"¡Mamá!." Gritó Hilda.

Con una controlada velocidad, Hilda sé acercó hacía su madre. Felizmente veía qué no sé veía tan mal cómo esperaba.

"Mamá, me alegró enormemente qué estés bien."

"No té había visto desde la salida del baile" Dijo Hilda.

"Yo también té extrañe, ha sido un viaje controvertido" Dijo Johanna.

"Pero ahora ya se acabó." Dijo Hilda.

"Sí, gracias a la patrulla de seguridad. Estamos a salvo" Dijo Johanna.

"¿…Gracias a la patrulla?." Preguntó Hilda.

"Así es, los doctores me han dicho que sí no fuera por ellos, nunca hubiéramos salido de él." Dijo Johanna.

"Pero sí en realidad nosotros los salvamos." Dijo Hilda.

"¿Nosotros?"

"¿Qué quieres decir?". Preguntó Johanna.

"Escucha, cuando tú y muchas personas más fueron secuestradas por él. Yo y un grupo fuimos a rescatarlos, con un gran plan y un poco arriesgado logramos salvarlos antes. Antes… De…"

"Qué murieran" Dijo Hilda.

"¿En-enserio?. Pero acaso fueron…"

"Sí. Una amiga y yo… Fuimos lastimadas." Dijo Hilda, apuntando a su vendaje.

Johanna quedó paralizada, observando el ojo de su hija. Imaginando entré millones dé horribles posibilidades, intento no pensar en la peor dé las causas.

"Yo decidí en arriesgarme para salvarlos."

"Y aunque sufrí demasiado, lo valió." Dijo Hilda.

"Hilda… No tenía idea qué…"

"Está bien, yo tampoco me hubiera gustado saber la verdadera verdad." Dijo Hilda.

"¡Yo lo puedo confirmar!"

Dé el pequeño reloj en la mesa puesta alado de Johanna salió Alfur, con un poco de cansancio visible en sus ojos.

"Nosotros formamos un equipo de rescaté, con un plan. Y sí, nosotros los rescatamos. No la patrulla, ellos vinieron después de nosotros." Dijo Alfur.

"Entonces sí solo ustedes lograron sacarnos del peligro. ¿Por qué la patrulla nos dijo otra cosa y no la verdad?." Preguntó Johanna.

"A ellos les molestó qué unos seres indefensos fueran a hacer justicia."

Todo mundo adentro prestó su intrigante atención hacia la puerta, mirando a quién alzo la voz. Ahí en la puerta entró la bibliotecaria acomodándose su capa qué tenía algo de polvo.

"Ella también es parte de nuestro equipo, ella ideó el plan." Dijo Hilda.

"¿Enserio?. Entonces… Graci…"

"No merezco su gratitud, sé lo que está sintiendo. Perdón, lo siento. Por su ojo… (Ejem). Ojos." Dijo la bibliotecaria, interrumpiendo a Johanna.

"Oh está bien, valoró tus disculpas. Pero Hilda ya me contó qué ella misma decidió, pero. ¿Usted aprobó ésa decisión?. Dijo Johanna.

"Sí. Pero, no sé precipite, la razón por la cual permití qué su hija sé pusiera frente a frente con él, fue para medirla y saber sí pasaría una prueba."

"Veras, en una cueva alejada de la ciudad, está una fuente de todo. Ahí hay una estatua dónde está una entidad bondadosa. Qué sí tú quieres, ella té puede dar algo único qué té servirá para toda la cantidad dé tú existencia."

"Pero, para qué puedas recibir ese regaló, debes dé pasar por una situación en dónde las caras dé la vida y la muerte estén balanceadas. También sé debe pasar por un gran peligro y sin renunciar en todo momento."

"Con todo eso ya vívido y superado, Hilda puede tener algo qué la ayudará defenderse a sí misma, cómo también a los demás. Incluso yo obtuve mí libró dónde supimos información dé él dé ésa entidad." Dijo la bibliotecaria.

"Ya lo voy entiendo, y es por eso qué está aquí. ¿Verdad?. Dijo Johanna.

"Correcto, vine a dar el aviso a Hilda. Ahora ya puede ir a recibir su recompensa." Respondió la bibliotecaria.

"¿Entonces ya puedo ir por esa gran defensa?. Eso suena bien. ¿Mamá puedo…"

"Creó qué es absolutamente necesario qué tengas en ti alguna protección. Sí ya pasaste con un monstruo estando sin alguna defensa para merecer una dé verdad, entonces ya nunca tendrás qué volver a pasar dé nuevo por un gran peligro con las manos vacías."

"Así qué sí. Puedes ir a reclamar esa recompensa. Pero con mucho cuidado" Dijo Johanna.

"Sé lo aseguró, volveremos aquí lo más rápido posible después dé qué Hilda ya tenga lo qué sé merece." Respondió la bibliotecaria.

"Bien, entonces vallan con precaución." Respondió Johanna.

Con la despedida positiva, la mujer primero salió dé la habitación, esperando a la entrada. Mientras qué Hilda antes de avanzar sé detuvo. Volteó rápidamente y corrió hacia su madre.

Llego a ella y la abrazo con cuidado. Johanna la recibió con cariño. Las dos estuvieron en paz durante unos 15 segundos hasta qué Johanna sé comenzó a separar. Las dos sé miraron al separarse, sonriendo en todo momento.

Pero aunque Hilda quería más tiempo, sabía qué ya era hora. Sé comenzó a alejar sin dejarla de mirar, al pasar por la mesa. Miro a Alfur con una sonrisa, a la cual él correspondió alegremente.

Con ya una buena despidida y con ánimos, Hilda sé acercó hacia la salida. Cuando salió, los miro de nuevo. Y dio su última despedida moviendo su mano sin perder su expresión de alegría. Igualmente ambos sé despidieron otra vez.

Hasta qué ya Hilda salió de la visión de ellos. Ahora seguía a la bibliotecaria emocionada pero también tranquila. Ahora sé sentía un poco más, en calma.


Despertó, pero no estaba dormida. Solo abrió sus ojos, de la penumbra a al gran destello cambio todo.

Una joven de cabello naranja oscura ahora recién volvía a tener conciencia dé su entorno, su vacío entorno.

Al ver solo blanco, trato de parpadear. Creyendo qué algo andaba mal, lo notó cuando siento qué su cabellos colgaba, dejando dé cubrir su ojo qué normalmente siempre estaba escondido.

Miró a cada dirección, pero todo era igual. Siguió conservando la calma mientras se levantaba, limpiando su falda de la suciedad.

"¿Qué es éste lugar?"

Inesperadamente y dolorosamente falló al intentar recordar los antecedentes qué ocurrieron, le dio un fuerte dolor de cabeza con tan solo recordar. Sólo recordó su nombre: Rachel Woods.

Rachel respiró hondo, asegurándose qué en ese lugar hubiera oxígeno. La victoria menormente intrascendente la rodeó, con un poco de seguridad avanzó cuidadosamente. Con solo un punto de vista veía cada ángulo en el trayecto.

Su inició de investigación fue intranquilos, no ver nada la desconcertaba, aunque ya conocía el tema de estar atrapado en un limbo. Lo había escuchado de una de sus amigas, algo sombre encerrar a una niña abajo del océano, en una pesadilla.

Cuando pasó ese recuerda por su mente, Rachel inmediatamente notó la ausencia del dolor presente en alguien intento de recordar algo. Sé cuestiono al inició pero término intentándolo para asegurarse; volvió a intentar recordar algo sobre él porqué dé su estadía en ese lugar.

Ya esperando lo peor, no sé sorprendió cuando sintió la sensación dé una explosión en su cabeza, un dolor indescriptible la atacó. Causando qué cayera al suelo blanco.

Al estamparse tembló frenética, no soportaba tal cantidad de dolor. Ese sufrimiento culminó cuando sintió algo raro en la superficie en la que estaba derrumbada, sintió qué sé hundía en ella.

Abrió su ojo al mismo tiempo qué el dolor desapareció, viendo cómo ella se sumergía hacia un fondo gris. Rápidamente intentó nadar, al mover sus brazos y piernas en movimientos rápidos pero no desesperados, miro hacia arriba.

En esa dirección todo cambió. Ahí en lo más alto se encontraban manos blancas gigantes, sin brazo y estando en una posé dé querer ayudar: cómo sí alguien le ofreciera la ayuda para salir de ahí.

Rachel creyendo qué eso sería bueno, intento nadar hacia ellas, extendiendo su brazo con la mano abierta. Sin duda en lo que sea qué estaba sumergida era difícil dé moverse. Con un lento movimiento nadó hasta avanzar unos pocos metros de profundidad.

Su expresión ahora sé veía positiva al estar más cerca, pero algo debajo de ella frenó su sonrisa y sus piernas.

Inquietamente miro hacia abajo.

Sé confundió.

Debajo de ella vio a su mismo reflejo.

Unas clones de ella misma la estaban deteniendo, pero la gran diferencia con la original era qué ellas parecían estar hechas del mismo material qué el abismo gris, cómo sí fueran dé lodo. Además qué viendo sus rostros: tenían su ojo expuesto cerrado.

Rachel creyó en alguna razón del porqué de esta bizarra situación. Pero no llegó a una sola conclusión porqué esas clones abrieron sus ojos. Al abrirlos no vio ninguna pupila, solo vio dos agujeros blancos.

Y con eso, ellas comenzaron a jalar a Rachel hacia abajo. Con tal fuerza que en pocos segundos destrozaron el trabajo de Rachel por subir un poco.

Pronto la original Rachel entró en miedo, intentó moverse y quitarse de encima a sus yo. O lo que sea qué fueran.

Viendo qué no servía de nada lo qué hacía, intentó en convertirse en una brizna verde para escapar. Y el resultado fue: Nada.

Ya con poca compostura trato de quitárselas con sus manos. Cuando las tocó solo hundió sus manos en ellas. Imprudentemente sé condenó a sí misma.

Atrapada por su entorno, atrapada por la desesperación rápidamente se hundía hasta casi llegar al fondo gris.

Con más jalones, con más intentos de transformarse intento huir. Hasta qué cerró los ojos por concentrarse. Unos pocos instantes pasaron, Rachel ya sentía cómo la mitad dé su cuerpo estaba hundida.

Estar dentro de algo tan pegajoso y sucio la hizo abrir los ojos. Los abrió justo en el momento qué ya su boca estaba dentro.

Lagrimeando miro hacia arriba, solo encontrando un cielo vació.

Sin manos.

Sin compasión.

Ahora sin oxígeno.

Sin nada, solo quedo sola, hundiéndose en lo desconocido.

"..."

"..."

"..."

"¿Éstas bien?"


Golpes qué pronto se escuchaban cómo ecos ahora la habían despertado. Abrió sus párpados, consciente de ello. Quedó confundida al ver solo un color negro en todo.

Abrió y cerró sus parpadeos, pero nada cambiaba.

"¡N-no, no puedo ver!"

Con sus menos tocó la zona de sus ojos, percatándose al instante qué no tenía sus lentes. Creyó en lo peor, pero sabía qué la falta de sus anteojos no era una causa prudente dé su falta de la vista.

Bajo pronto sus manos, tocando cada parte en ella.

"¿Piernas?, sí. ¿Pecho?, sí. ¿Cabeza?, sí, obviamente…"

Preocupada, se levantó dé dónde sea qué estaba tumbada, desconocida sé empezó a encaminar con los brazos hacia adelante, esperando encontrar algo que la guíe.

En medio de su seguro paso, siguió escuchando esos ecos retumbantes, pero a pesar de caminar. El sonido no bajaba, ni tampoco aumentaba. Seguía con el mismo volumen tan raro.

Es como si no avanzara en ningún sentido, ella lo notó al ya caminar por tiempo medio. Otra prueba era qué el único sonido estrepitoso la seguía dando una compañía insegura, de pronto sé le vinieron ideas:

Cómo. ¿Ese sonido lo hacía alguien?. ¿Ese alguien la estaba siguiendo?. ¿Estaba dirigiéndose hacia él?.

La paranoia la domino en un segundo, con ello presente. Corrió hacia adelante, no importándole sí chocaba con alguien o algo.

Creyó qué por irse de ahí, ese sonido sé quedaría atrás. Pero. Fue todo lo contrario.

Pareciera qué el mismo sonido sé hubiera enfadado, porqué al solo correr. Él sonido estalló en golpes violentos, cada eco era opacado por otro en poco tiempo. Una serie de golpes ahora sin aviso fueron acompañados por otros sonidos.

Rugidos. Disparos. Truenos. Gritos. Todo comenzó a sonar cuando ella corrió.

Ahora escuchando todo ese caos y sin ninguna vista, sólo aumento la velocidad. Pero al hacerlo trajo con ello otra consecuencia. Ahora todos los sonidos sé unían en una orquesta horrible qué ahora sonaba justo alado de ella.

No podía escuchar sus pasos. No podía escuchar su respiración. Solo esos sonidos. Ya ahora completamente asustada y con un estado de pánico muy fuerte, hizo lo primero qué pensó. Una salida qué siempre servía para escapar de cualquier peligro.

Dio un salto y en medio de todo intentó concentrarse. Tratado de convertirse en una brizna verde.

Él resultado inicio solo fueron unos segundos en los cuales floto, escuchando cómo todo aumentaba el volumen. Lo único que podía sentir en ella era sus latidos del corazón qué casi explotaba con todo el miedo acumulado.

Él resultado acabó con ella cayendo al suelo, su rostro al ser golpeado la aturdió. Y cuando ya estaba ahí. Todo se acabó.

Con un infinito miedo, temblaba mientras solo daba unas lágrimas. En su tiempo dónde sollozaba sólo tenía la mente vacía, no podía razonar. Solo sufrir.

En ese momento de fragilidad, aparte de sacar lágrimas, su respiración era violencia con un toqué de inestabilidad.

Al oír su propio sonido sé quedo fría. Ahora ya había notado, todo se fue. De calló así misma para asegurarse de no estar equivocada.

Efectivamente era correcto.

Sólo estaba con ella su propia soledad.

Poco a poco levantó su cabeza, ahora ni siquiera el sonido qué la despertó estaba ahí.

Con un algo de felicidad, conservo el silencio. Ahora la tranquilidad reinaba en dónde sea qué estaba, concluyendo en calmar sus latidos. Pensó en era bueno levantarse, creyendo en algunas consecuencias sólo estiró un poco su brazo.

Al hacerlo algo sintió. Algo pequeño estaba enfrente de ella, con temor retrocedió su mano de esa cosa. Nerviosa intentó en retroceder todo su cuerpo.

Lo qué había tocado era frío, no creyó qué encontraría algo así de la nada.

Temerosa por imaginar cualquier cosa se acercó con precaución, estiró sus dedos hasta volverlo a tocar. La verdad es que ella no estaba segura dé lo qué hacía, era tan poco inteligente para ella qué tal vez se arrepentirá después de saber lo que hay ahí.

Sintió de nuevo esa cosa fría, por instinto retrocedió al sentir el primer contacto, pero de nuevo lo tocó. Era algo pequeño, parecía algo hecho de cristal.

Con una pequeña expectativa acercó más el objeto. Al tocarlo con las dos manos reconoció algo muy familiar. Sus anteojos.

Con las manos temblorosas los acercó a sus ojos.

Y al estar bien colocados.

Vio todo blanco.

Algo sorprendida por el cambio en todo su radio de vista, miro hacia todos lados, esperando encontrar los causantes del alboroto inquietante.

Observo en toda dirección, pero seguía predominando el vacío blanco.

Hasta qué por bajar la vista un poco, notó el color rojo dé su manga. Al verlo pronto subió su brazo, averiguando qué ella era la misma. Igual observó su otro brazo. Hasta qué poco a poco sé puso de pie.

Ahora estaba segura qué por lo menos, ella estaba bien a primera vista.

Su calma ahora parecía haber regresado.

Hasta qué algo sonó atrás de ella.

El sonido de un golpe fuerte la hizo hacer un salto, cubriéndose con sus brazos, cerró sus ojos. Para abrirlos poco después con unas pupilas concentradas en el miedo.

Temblando como una rama a punto de romperse, miro hacia atrás.

Esperando lo peor, miro la causa de su sobresalto.

En medió de todo y de la nada, veía a alguien tumbado en el suelo. Sé le hacía familiar, parecía una persona conocida.

Calmada un poco por ver a otra persona, dejo de estar en una posición de defensa. Ajustó mejor sus lentes y se acercó hacia esa persona.

"¿Éstas bien?"

Cuando estuvo a una distancia cercana, la chica en el suelo dé pronto dio un suspiro ahogado. Pronto en un extraño silencio la chica tumbada sé levantó con inestabilidad, mirando a todas partes.

Su mirada sé detuvo cuándo volteó hacia atrás de ella, ahí veía a otra personas.

"¡¿Alice…?!"

"¿Rachel?."

La chica de gafas sé acercó lentamente, creyendo de algo. Esperando saber una respuesta de algo.

"Tú. Tú no eres yo. ¿Eres… real?." Dijo Rachel.

"¿Qué?. ¿De qué éstas hablando?." Preguntó Alice.

"(Ejem). Disculpa eso, pasa de eso. Ahora estoy algo, pérdida." Dijo Rachel.

"¿Tú también?. ¿Qué té ocurrió?." Preguntó Alice.

"Muy probablemente he tenido una alucinación muy bizarra. He visto cómo otras yo me hundían en el fondo del hoyo. Y arriba en el cielo habían manos gigantes qué sé veían qué quisieran ayudarme."

"Pero cuando escuché tu llamado, desperté. O algo así."

"Espera. Acaso dijiste. ¿Tú también?." Dijo Rachel.

"Sí… Yo no podía ver nada, cómo sí estuviera ciega. No sabía en dónde estaba, ni siquiera sé en dónde estamos."

"Debió ser muy espantoso vivir tú situación, en la mía me aterró por no saber qué era lo qué pasaba." Dijo Alice.

"Sí, a cualquiera se sentiría igual."

"Y todo surgió por intentar recordar los predecesores qué nos llevaron aquí." Dijo Rachel.

"¿Cómo?." Preguntó Alice.

"Si intentas recordar algo relacionado con ese tema, sufrirás algo desquiciante." Respondió Rachel.

"Eso suena deprimente. Pero, sí no sabemos en dónde estamos, o cuando estamos. ¿Eso significa qué estamos en ningún lugar?." Dijo Alice.

"Es una fuerte forma de decir qué estamos en un vacío. Pero al parecer es correcto, estamos atrapadas." Respondió Rachel.

"Pero no creó qué no tengamos una salida."

"Debe haber algo. O alguien qué nos dé contexto dé éste lugar."

"No perdemos nada con intentarlo." Dijo Rachel.

"Tal vez deberíamos tener cuidado, cuando no podía ver nada escuché muchas cosas. Cosas aterradoras." Dijo Alice.

"Entonces hay más cosas con nosotras. Es mejor ir con precaución." Respondió Rachel.

"Sí, vamos. Solo espero no encontrar algo desconocido. Lo extraño me da un gran miedo." Dijo Alice.

"Eso no lo sabía." Respondió Rachel.

"Es normal. No cuento mucho sobre mí." Dijo Alice.

"Eso tampoco lo sabía. Pero es bueno qué nos conozcamos más." Dijo Rachel.

"Claro, no es raro conocer más a tus amigas. ¿Verdad?." Dijo Alice.


Entre el largo camino cubierto por miles de hojas naranjas y amarillas pasaron unos zapatos negros, para después ser seguidos por dos botas rojas.

Las dos habían pasado de la muralla y habían dejado atrás a Trollberg por una gran distancia. La mujer qué caminaba con tranquilidad veía cómo en su punto de vista derecho caían hojas qué no le molestaban pero ya era algo muy predecible después dé la hoja número 78.

Mientras qué atrás dé ella estaba la niña qué estaba ansiosa pero sé mantenía tranquila, pasar por las hojas qué golpeaban a la bibliotecaria era entretenido, era cómo uno de sus paseos cuando vivía en la intemperie.

"¿Y cómo será ésa defensa?." Preguntó Hilda.

"Será algo sencillo de llevar en todo momento."

"La entidad siempre regala cosas pequeñas." Respondió la bibliotecaria.

"Pues parece qué tú libro no es tan pequeño." Río Hilda.

"Aunque parezca grande, realmente es algo minúsculo." Respondió la bibliotecaria.

"¿Cómo es eso?. ¿Acaso es un libro mágico o extraño?." Preguntó Hilda.

"Té lo explicaré cuándo sea el momento, ahora ya estamos muy cerca." Respondió la bibliotecaria.

Al terminar de hablar, la mujer se adentró en un arbusto extrañamente pequeño. Dejando a Hilda extrañada, del arbusto salió su brazo y cabeza.

"Adelante, no hay peligro aquí." Dijo la bibliotecaria.

Dé nuevo entró, Hilda miro a ambos lados, incluso miro hacia arriba para asegurar qué no había ningún polizonte con ellas. Asegurándose de aquellos entró al arbusto.

Cuando entro todo su cuerpo, sintió qué rodaba en una colina. Rodando medianamente fuerte en la oscuridad bajo hasta frenar porque sintió una mano qué la agarro por la cabeza con delicadeza.

Antes de que pudiera preguntar, la qué la sostenía pronto creó una luz qué iluminó todo, dejando ver a Hilda el cuarto qué ahora estaba.

Ella vio un cuarto antiguo pero bien cuidado, habían sillas de madera con formas sofisticadas, pinturas de ciudades y aldeas, estatuas de animales mitológicos. Todo en un pasillo con una alfombra dorada qué guiaba a una estatua gigante de un dragón.

Hilda en medio de su asombro no sé dio cuenta qué hace un minuto la mano de la bibliotecaria estaba extendida hacia ella.

"Esto es tuyo." Dijo la bibliotecaria.

Hilda bajo la mirada, observando un objetivo conocido.

Ahí estaba el retoño bebe. Asombrosa lo tomó con cuidado.

"¡Wow gracias!. No lo había visto desde hace un tiempo." Respondió Hilda.

"Ahora deja qué la luz té indique el caminó. Qué té dirija hacia Skageron." Dijo la bibliotecaria.

"¿Skageron?." Preguntó Hilda.

"Él es un dragón legendario del folclore noruego. Aquí es su saurio, lugar dónde él juzga tus acciones pasadas cómo también futuras."

"No temas, sí tienen en mente tus pensamientos claros, él podrá verlos de buena manera."

"Adelante. Algo grande y extraño té espera." Dijo la bibliotecaria.

Hilda volteó hacia la gran estatua, observando su aspecto. Un gran reptil con alas, cabeza de caimán con cuernos de toro, brazos fuertes con garras qué parecían taladros, ambas sostenido un cetro con un símbolo del signó infinito en él.

"Un aventurero siempre pasa del peligro."

Con esas palabras ya dichas, Hilda sé empezó a encaminar hacia la estatua. Pasando sobre esculturas del sistema solar, y sobre criaturas desconocidas.

Con valentía llegó Hasta estar enfrente dé la gran estatua. Cuando llegó pensó en hablar pero al cerrar su ojo para prepararse descuido su vista.

Al abrirlo vio estrellas en un espacio inmenso. Aun tranquila miró hacia todas partes, encontrándose con miles de estrellas. Alzo un pie para caminar y cuando lo bajó escuchó un chapoteo.

Miro hacia abajo, ahí había agua qué reflejaba el espacio. Pero también vio qué literal estaba parada sobre ella, flotando o algo parecido.

Asombrada dio unos pasos mientras miraba hacia el agua. Por cada paso que hacia no sé hundía, eso le dio una sensación de estar en algo nuevo y fascinante. Así que con esa emoción, corrió mientras reía.

Pasar por ese escenario muy divertido, incluso si no sabía en donde estaba. Paro en un momento, bajo su cabeza. Mirando precisamente su dedo índice, con él lo acercó lentamente hasta tocar el agua, cuando entraron en contacto sólo el dedo sé detuvo.

Hilda todavía impresionada por el escenario tocó con sus dos manos el agua, la sensación de tocar el espacio y moverlo era emocionante para ella, no sentía qué toca agua sino algo más.

"¿Té éstas divirtiendo?."

Una voz retumbante convocó una simple pregunta qué sorprendió por completo a Hilda, ella detuvo su experimento y miro hacia atrás dé ella.

Ahí lo primero que vio fue una gigantesca garra qué estaba quieta, miro hacia la derecha para encontrarse con otra garra. Sin sentir miedo miro hacia arriba.

En la parte más arriba vio finalmente al causante de aquella pregunta. Skageron.

"Ya he terminado." Dijo Hilda.

"Eso ya se sabe."

"Tú. Hilda, es momento de ver tú subconsciente."

Con un parpadeo de su ojo derecho, sacó un rayo que tocó el pecho de Hilda. Haciendo qué todo el escenario cambiará a una pradera pacífica y vacía.

Hilda observó atónita el gran cambió. Pero sé conmovió por el nuevo lugar, le recordaba a su casa en las praderas.

"Mira hacia tú izquierda"

Hilda obedeció, cambiando su punto de vista. Ahí entre el dulce pasto verde sé veían arbustos cortados tan perfectamente qué formaban figuras con muchos detalles visibles.

"Pasa sobre tus logros"

Hilda caminó entré un sendero, viendo los arbustos. Vio momentos importantes dé su vida, su aventura por las montañas en busca de recuperar su hogar, la reunión qué ella hizo con los dos gigantes, el rescate del gran cuervo y los vittra pequeños, la resolución de la roca troll, su encuentro con su temor, el encuentro con un clan perdido, su primer hechizo, el misterio de su amiga, el problema dé la tormenta, el escape de aquella casa, el misterio de los nisse y su solución relacionada con el perro negro.

Más adelante en una zona diferente y apartada dé la zona dé los arbustos, vio de nuevo unas esculturas pero hechas de pierdas.

Su encuentro con el hombre polilla, su encuentro con los juguetes.

Y.

"Aquí podemos ver cómo has enfrentado al miedo, hacia algo totalmente desconocido para ti."

Ambos vieron a una pierda pequeña, con musgo azul asimilándose a su cabello, esa piedra sé veía exactamente cómo Hilda.

Y enfrente de esa roca, había una figura hecha de carbón. Jack.

"Tú no has abandonado tú objetivo, y has sufrido por seguir en el camino. Pero ahora has demostrado ser una niña sin temor."

"Hacia tú derecha puedes ver aquellas personas qué te han dado el apoyo para no temer miedo."

Hilda miro a esa dirección, encontrándose con pinturas sostenidas por árboles hermosos. Caminó hacia aquella sección.

Ahí vio primero un retrato de David y Frida cómo sí fueran viajeros en una montaña. Adelante había un retrato dé Alfur cómo un rey con un tamaño humano. Después uno del gran cuervo volando sobre Trollberg con un aura blanca.

Él próximo era del hombre de madera meditando en la cima de un árbol. Él siguiente era un cuadro de Twig en la cima de una colina viendo hacia un río. Siguiendo vio otro, está vez de los dos Tontu con Jellybean en una habitación elegante con una chimenea. Ya Hilda esperando ver otro, sé sorprendió cuando ya no vio otro. Confusa miro hacia más a la izquierda. Encontrándose con tres enormes cuadros con un marcó de oró.

El primero mostraba a la bibliotecaria mirando hacia el cielo en una noche de luna llena. Hilda quedó sorprendida con el ángulo qué mostraba a esa mujer cómo una deidad. Él siguiente era de Jaeden mirándola con una sonrisa, atrás de ella se veía un amanecer qué la hacía ver hermosa. Hilda con las mejillas rojas hizo una sonrisa a aquel cuadro.

Tardó unos 26 segundos en volver a concentrarse, ahora sacudiendo su cabeza miro al tercer cuadro.

Ahí el más grande era dé su madre en una colina pintando una ilustración con sus dedos, los cinco tenían diferentes colores qué combinaban tan bien qué hacían los colores espectaculares. Hilda miro con alegría ese cuadro, retrocedió un poco para ver los tres al mismo tiempo.

"Todas éstas personas té han llevado al camino para enfrentar el desconocimiento."

"Y ahora, yo te daré algo qué te guiará en situaciones difíciles."

"Yo. No sé qué decir, he pasado por muchas cosas" Dijo Hilda.

"Tú camino por éstas cosas no ha terminado, aún té falta por ir."

"Lo sé. Muchas gracias por tú ayuda, es demasiado para mí." Dijo Hilda.

"No Hilda, agradece a ti misma. Porqué tú también has hecho qué llegarás aquí, ahora te doy tú recompensa por todo lo qué has hecho hasta el momento."

Él gran dragón cerró sus ojos naranjas por unos 3 segundos, sólo para preparar unos dos rayos amarillos qué descendieron hasta Hilda, esos dos rayos de energía pronto la rodearon. Envolviéndola en una atmósfera cálida, poco a poco la levantaron. Haciéndola levitar.

Pronto uno de los rayos sé acercó hasta su vendaje, al tocar esa venda sé desvaneció inmediatamente, dejando qué ese rayó entrará en ese ojo herido.

Hilda no sintió dolor alguno, sólo sintió cómo sí le acariciaran esa zona amigablemente. Mientras qué él otro rayó sé separó de Hilda y sé envolvió entré si, formando una figura dé un objeto mediano.

Los dos rayos ahora estando en su debido lugar, concluyeron en un destello qué envolvió todo en esa pradera. Dejando a Hilda ver una agradable luz. Era tan deslumbrante qué Hilda no pudo evitar parpadear.

Su acto siguiente fue abrir su ojo. Encontrando la habitación antigua, en el fondo sé veía a la bibliotecaria esperando pacientemente con los ojos cerrados.

Hilda volteó hacia la estatua, admirando su grandeza y poder. Dé la cabeza pronto cayó una hoja, pero algo distinta. Era una hoja blanca.

Era obvió qué por su rareza Hilda no la ignoró. Mirando cómo bajaba hasta llegar a la altura del ojo de Hilda. Concentrada en ello, contempló cómo esa hoja delante de ella aumentó su luz.

Después de ese inició, su figura ahora sé extendía en cuatro esquinas formando un cuadrado. Un sonido leve dé aleteos sonó en los oídos de Hilda. Dándole una sensación dé curiosidad.

Con el brilló aumentando en potencia provocó qué Hilda cerrará su ojo. Él destello cuadrado de pronto bajo la iluminación, dejando de cubrir el objeto qué llenaba de luz.

Hilda al ya no sentir una gran luz, abrió un poco su ojo. Mirando justo a tiempo la revelación detrás dé la iluminación.

Adelante dé ella estaba un libro de tamaño mediano, con un diseño cultural muy refinado. Un girasol con cada pétalo distinto sé veía en la portada del libro, titulado:

Libensior. Libro de defensa mágica.

Hilda con su mano libre pronto la acercó hasta tomarlo y pronto levantarlo Mirándolo con curiosidad.

"Tiene un buen potencial inicial."

Por una última vez miro hacia Skageron.

"Gracias."

Hilda cambió de dirección, hacia su compañera. Caminó hacia ella mientras tenía una alegre expresión.

"Fui a otro lugar, Encontrándome con Skageron. Fue cómo un viaje astral."

"¿Llevó mucho tiempo?." Preguntó Hilda.

"Eh, (Ejem)."

Hilda esperó durante unos minutos, creyendo que ella estaba meditando profundamente. Poco después la bibliotecaria hizo un movimiento impredecible; de pronto su cabeza bajo torpemente, para qué en un instante recobrará su postura.

La mujer abrió sus ojos confusa, hizo una mueca mientras ajustaba y reiniciaba su visión.

"Ya, ya estás aquí" Dijo la bibliotecaria.

"Así es, pero. ¿Tardé mucho?" Dijo Hilda.

"No fue demasiado, solo cómo, 3 horas". Dijo la bibliotecaria.

"¿3 horas?. Sí yo sentí qué pasaron 15 minutos." Dijo Hilda.

"Eso siempre pasa cuando te vas de aquí para ir a otro lugar, o en este caso. Otra realidad." Dijo la bibliotecaria.

"No, no comprendo mucho eso." Dijo Hilda.

"Eso es muy común en personas qué apenas están conociendo más allá de lo que vivimos."

"Y por el momento dejaremos esté tema. Ahora ya veo qué tienes tú defensa." Dijo la bibliotecaria.

"Sí, es esté libro. Aquí dice qué es de defensa mágica." Dijo Hilda.

"Excelente, parece qué té dio algo muy eficiente."

"De hecho, es mejor qué nos vallamos de aquí, nuestro objetivo ya sé ha cumplido."

La mujer pronto sé dirijo hacia la bajada, deteniéndose un breve momento mientras esperaba algo. Hilda la siguió tranquila, iluminando de pasó el camino. Cuando observó el inesperado final del trayecto. Miro hacia aquél tobogán antiguo.

"¿Cómo…"

La pregunta de Hilda no fue contestada por su compañera, sino por ese resbalín sé empezaba a mover. De arriba hacia la salida. Cambiando de su plano suelo a escalones qué tenían una gran diferencia con su apariencia anterior.

Esta vez siendo más cubiertos por raíces y plantas en un estado avanzado de crecimiento. Pero en cada escalón había dos agujeros, cómo sí fueran los lugares indicados para colocar los pies sin lastimar a las plantas.

"Adelante."

Segura y sin dejar de mirar hacia arriba. La bibliotecaria subió su pie hacia el primer escalón, avanzando con cada uno. Hilda miró hacia aquellos escalones, impresionada de ese diseño. Ella con cuidado avanzó sin dejar de mirar los escalones, esperando no dañar a alguna planta.

Ambas progresaron a su manera, los únicos sonidos aparté de sus respiraciones eran de ecos ocasionados por sus pisadas, retumbaban por todo el pasillo. Hilda aunque no tenía miedo de esos sonidos, esperaba escuchar pronto sonidos del bosque.

Después de los 15 escalones y ninguna señal de la salida, era obvio que ya alguien sé molestaría, aunque curiosamente no era el caso. Las dos no sé percataban del tiempo trascurrido, la bibliotecaria calculaba en tiempo desde que empezaron a subir, no era mucho ni poco.

Mientras qué Hilda seguía en su concentración, no prestándole atención al tiempo, para ella apenas habían comenzado.

No fue hasta qué escucharon un sonido agradable, el canto de un pájaro.

"Estamos cerca." Dijo la bibliotecaria.

Apresuró el procedimiento sin tener emoción, Hilda sin dejar su técnica también aceleró.

Los sonidos de la naturaleza ahora sé acercaban más, o mejor dicho; ellas se acercaban más a ellos.

En medio de su camino, la mujer pronto sintió algo en su nariz, al ya tenerlo enfrente. Con sus dos manos sé adentro de nuevo del arbusto. Saliendo al instante de él.

Al ver de nuevo el bosque en el medio día, le dio una calma serena, volteó hacia atrás. Esperando a Hilda.

Pronto vio sus dos manos ocupadas saliendo, al no esperar una salida al instante Hilda cayó hacia él suelo, saliendo del arbusto.

"Fuera." Trató de decir Hilda con la cabeza en el suelo.

"Justo en un buen momento." Respondió la bibliotecaria.

La mujer se acercó para después arrodillarse y ayudar a la niña, sacudiendo la tierra de su ropa.

"Hilda, ahora está entrada ya no está disponible. Dejo de funcionar." Dijo la bibliotecaria.

"¿Ya no funciona?." Preguntó Hilda.

"Exactamente, después de que alguien entrara y saliera ya sé cierra para siempre. Pero la entrada cambia de ubicación, fue difícil encontrar está." Respondió la bibliotecaria.

"Ya lo entiendo, así que sí alguien quiere tener su recompensa mágica debe de buscar la entrada. ¿Y cómo se encuentra?." Dijo Hilda.

"Sé necesita de una extrema investigación de factores del ambiente. Según algunas pistas, sé puede deducir sí la entrada está aquí. O no." Respondió la bibliotecaria.

"Debió ser complicado encontrar está entrada, bueno ahora ya tenemos cosas dadas por Skageron. Gracias a ti."

"De verdad qué has ayudado a muchos, yo te agradezco tú ayuda." Dijo Hilda.

"Valoró demasiado tú gratitud, es una de las pocas qué he recibido." Dijo la bibliotecaria.

"¿Pocas?." Preguntó Hilda.

"Sí, desdé qué empecé a relacionarme con proteger a Trollberg solo pocos han mostrado ser agradecidos." Respondió la bibliotecaria.

"Sabes, no es muy necesario escuchar las gracias de todos. Tal vez no ahora té las darán, pero. No significa qué nunca té las darán.

"Hay ocasiones en qué las personas no ven a sus salvadores." Dijo Hilda, tomando el hombro de la bibliotecaria.

La mujer primero vio la pequeña mano en su hombro, mirándola pensativa. Solo cerró sus ojos, Hilda creía qué otra vez estaba meditando. Cuál fue su sorpresa cuando vio a su compañera riendo bajamente.

En esa risa podía ver calma y tranquilidad en ella, Hilda también comenzó a reír.

"¿No habrá alguna vez qué no me sorprendas?. ¿Hilda?." Río la bibliotecaria.

"No todo puede ir tan mal." Río Hilda.

"Ya no."

"Vamos señorita aventurera. Hay qué regresar al hospital." Dijo la bibliotecaria.

"Yo te sigo, investigadora poderosa." Dijo Hilda.

Igual que antes rieron mientras caminaban hacia donde habían venido. De entré el sendero cubierto por hojas seguían. Con la actitud alegré en alto.

Mientras caminaban, Hilda miró la portada del libro, viéndolo mejor sé extraño del título.

Curiosa lo abrió en la primaria página.

Un índice del contenido dividido en categoría ilustradas por cuatro símbolos. Una llama. Una brisa. Una gota. Una roca.

"¿Magia elemental?." Preguntó Hilda.

La bibliotecaria al escucharla no pudo evitar demostrar atención. Hilda cambio de páginas, deteniéndose en la sección del elemento del agua.

"Control del agua y sus similares, nivel 1."

"Advertencias; no sé necesita de valor emocional, fuerza de cuerpo y mente, entrenamiento agotado. Solo un lenguaje variado y una flexibilidad en las manos." Leyó Hilda.

"Es diferente a todo aquello relacionado con ese tipo de magia." Dijo la bibliotecaria.

"Aunque creo tendrá su dificultad, no será tan fácil." Respondió Hilda.

"Yo he visto varios libros de hechizos, y sólo pocos qué coinciden con esas especificaciones." Dijo la bibliotecaria.

"Aquí menciona, para convocar una pequeña cantidad de agua tienes qué decir unas dos palabras de diferentes idiomas. Después hacer una serie de movimientos estrictamente preciosos con los dedos."

"Bueno, ya hice un hechizo hace tiempo. No me da mucha experiencia de ser bruja, pero conozco más o menos por dónde irá." Dijo Hilda.

"Yo personalmente prefiero el término de hechicera. Suena mejor."

"Además, sí tienes la misma determinación qué té apoyó a estar aquí, entonces no será tan diferente sí intentas aprender magia." Dijo la bibliotecaria.

Hilda ahora iluminada por aquello dicho por la mujer, quedó quieta sin seguir. Mientras qué su compañera avanzó sin dejar de sonreír.

De nuevo bajó la mirada hacia abajo, pensando y dudando de lo que podría ser capaz. Leyó nuevamente el texto de las instrucciones, detenidamente en un texto final.

"Saca lo qué ocultabas dé ti."

Su ojo pronto obtuvo el interés necesario para tener un brillo esperanzador. Ascendió su pupila, sonriendo de pasó y corrió hasta alcanzar a la bibliotecaria.

Dé entré una lluvia de hojas marrones, dos siluetas aparentemente únicas avanzaban, una interesada en su libro. Y el otro solo permanecía tranquila.

Pasaban por grandes rocas que muy probablemente eran rocas troll, por inicio a otros senderos, por pequeñas colinas. Hasta llegar a una pequeña laguna.

"Estamos demasiado cerca, será mejor qué disfrutemos de un último momento de calma." Dijo la bibliotecaria.

Hilda miró a su compañera irse hacia un árbol, recostándose en la sombra. Suspirando con una leve sonrisa, después caminó hacia la orilla de la laguna. Tomando asiendo entre un tronco pequeño junto a un roca mediana, abrió el libro dándole más importancia.

De nuevo intentaba leer las palabras de otro idioma. Según las instrucciones, con decir dos palabras cortas y mover el dedo pulgar y apuntador, movería una pequeña cantidad de agua a voluntad propia.

"Nìru Seperertus." Dijo Hilda.

Esperando ver algo repentino, fijo su vista en aquel lago que estaba enfrente de ella. Mirando cada parte, aguardando cada detalle pequeño.

Sé quedo así por un tiempo medio, hasta ahora y muy probablemente no perdería la emoción durante el procedimiento con un avance algo dudoso.

Ya casada de ver las pequeñas ráfagas del río volteo hacia el libro. Tratando de descifrar las desconocidas palabras.

"Níru Separatus." Dijo Hilda.

Esta vez concentrándose más en los movimientos de sus dedos, lo intento nuevamente.

Y nuevamente no hubo diferencia alguna.

Sin considerar la opción de rendirse. Lo intentaba con nuevos cambios; Cambiar el tono de voz, tener un coraje en su corazón y ojo visible, mover sus dedos de tantas formas qué tenían sentido para ella. De muchas formas lo siguió haciendo.

Permanecía tranquila tras cada intento fallido, desde atrás la bibliotecaria abrió un ojo. Encontrando con una joven aspirante moviendo sus dedos y alzando su voz. Dio una pequeña risa y volvió a su descanso.

"Por ahora controlarás poco. Por ahora" Susurro la bibliotecaria.

Hilda ahora con un leve desconcentró lo hizo de nuevo; cerro su ojo, tomo aire, su único sonido que sentía en ella eran sus latidos del corazón.

"¡NÍRU SEPARATÚS!." Grito Hilda.

En esa ocasión miro con coraje las corrientes que no cambiaban en ningún sentido. Permanecía su movimiento de dedos con una postura de metal. No perdiendo la esperanza.

Su único punto de vista apuntando a aquel lago la mantenía alerta. Su fuerte ánimo con su espíritu la seguían animando a intentarlo otra vez en caso de fallar nuevamente. Hasta que si notara un solo movimiento inusual sé emocionaría.

"(Ejem)."

Inesperadamente como una salpicadura violenta, sonó una voz cerca de Hilda. El impacto de la sorpresa causo un leve desequilibrio que casi termina en una caída hacia atrás.

Su cabeza miro hacia todas las direcciones. Custodiando su temor en su rostro.

"Estoy ubicado justo aquí."

Hilda miro cuidadosa el origen de esa voz, miro a su derecha con lentitud.

"Justo aquí."

La niña detuvo el recorrido de su visión justo en esa roca, confundida se quedó al ver esa roca.

"¿Hola…?" Preguntó Hilda.

"Hallo, buenas."

De esa roca pronto brotaron cuatro extremidades, pequeñas y algo cortas. En un lugar centrado apareció un rostro simple, dos ojos que eran puntos negros, una nariz puntiaguda y pequeña, una boca con tres colmillos saliendo del lado izquierdo de ella.

"Antes de que dudes de mí, no soy una roca troll."

"¡Mi nombre es Ren!, el capitán."

"Oh, un gusto conocerte Ren, soy Hilda, la aventurera." Dijo Hilda.

"De acuerdo Hilda. (Ejem). Yo soy un Gurrbol." Dijo Ren.

"¿Un Gurrbol?. No había escuchado sobre esa especie." Dijo Hilda.

"Es bastante común que nos desconozcan, nosotros nos especializamos en estar ocultos."

"Los Gurrbol somos una especie evolucionada de una derivad de rocas únicas, podemos pasar desapercibidos porque tomamos la imagen de rocas, piedras y otros objetos contundentes redondos." Dijo Ren.

"Vaya, son como espías de la naturaleza. ¿No les gusta ser vistos?." Dijo Hilda.

"Has acertado, aunque solo me deje presentar ante ti por una única razón." Dijo Ren.

"¿Por una sola razón?." Preguntó Hilda.

"Afirmativo, mientras estaba pasando por aquí, las vi llegar. Así que por las reglas, me escondí. Curiosamente te dirigiste hacia mí de forma inconsciente."

"Pensaba en quedarme quieto y esperar hasta que te retiraras, pero en estos últimos 15 minutos. Has dicho dos palabras de lenguas distintas formadas en una oración. Y sé lo que quieres hacer."

"Un hechizo." Dijo Ren.

"Sí, he tratado de hacer un hechizo de nivel uno." Dijo Hilda.

"Lo sabía, solo pocos humanos saben el significado de decir esas palabras y formar esos movimientos de dedos." Dijo Ren.

"El problema es que no he logrado hacer efecto." Dijo Hilda.

"Lo he notado. ¿Has intentado decir el hechizo de otra manera?." Dijo Ren.

"Lo siento, no entiendo mucho estos lenguajes." Dijo Hilda.

"No hay inconveniente, a cualquier hechicero novato le ocurre ese problema, mira. ¿Podría ver el origen de ese hechizo?." Dijo Ren.

"Claro." Dijo Hilda, compartiendo el libro.

El pequeño Gurrbol pronto examino a detalle las dos páginas a la vista, leyendo cuidadosamente las dos palabras diferentes para cada hechizo.

"Ya lo entiendo." Dijo Ren, devolviéndole el libro.

"¿Ahora podrías decir: Neró Separatum?."

"Es la forma correcta de pronunciarlo. Hazlo como antes, solo cambiado la pronunciación." Dijo Ren.

Hilda de nuevo miro las instrucciones del primer hechizo, después lo dejo para ver a Ren, la pequeña roca dio una sonrisa alentadora y dio una señal hacia el pequeño lago.

"De acuerdo." Dijo Hilda.

La niña pronto extendió su brazo, cerró su ojo. Y sé concentro mientras preparaba sus cuerdas vocales.

"¡Neró Separatum!. Grito Hilda.

Al finalizar esas palabras convocadoras abrió su ojo, movió sus dedos haciendo un movimiento que se parecía a un cangrejo abriendo y cerrando su pinza.

Pero algo nuevo paso también; De su ojo vendado se empezaba a generar un brillo deslumbrante, de color dorado. Y con eso pasando. Hilda increíblemente podo ver atreves de las vendas.

De inmediato, enfrente de ellos. Una pequeña parte del río en movimiento sé desprendo, flotando hasta estar a la altura de la mano elevada de Hilda.

"¡WOW!." Grito Hilda.

"¡Has triunfado!." Grito Ren, mientras aplaudía.

Con un ánimo elevado pero sin perder la postura, Hilda movió su mano hacia la derecha. Experimentado sobre lo nuevo que ha hechos. Cuando su mano libre con esa pose se dirigió hacia la derecha, también la pequeña parte del agua se movió a esa misma dirección.

Recordando las ilustraciones sobre las posibilidades del mismo hechizo, junto su dedo pulgar y apuntador, haciendo que esa parte liquida formara una forma circular.

Hilda veía asombrada aquel cambio de forma. Volviendo a experimentar, sin perder la posición de sus dedos subió su brazo dirigiéndola en diferentes direcciones, como era de esperar la bola de agua siguió a la perfección todos sus movimientos.

"¡Asombroso, es tan fácil manejar el agua!." Grito Hilda.

"Sé que es emocionante, pero es solo un hechizo de nivel uno. Es muy común que sea fácil."

"Pero, admito que es impresionante que una humana pequeña lo haya logrado en poco tiempo." Dijo Ren.

"¿Enserio un hechizo de nivel uno es difícil de convocar?." Preguntó Hilda.

"Cada cosa mágica tiene su dificultad para lograr hacerla, aunque pienso que ese destello de tu ojo cubierto aporto en algo." Dijo Ren.

"¿Destello?. ¿Qué destello?." Preguntó Hilda.

Una respuesta simple y sin palabras hizo Ren, apunto hacia su ojo izquierdo. Hilda confusa toco suevamente, ahora percibiendo lo que no veía con atención. Pero ahora ya veía.

Podía ver bajamente a través de las vendas, como si pudiera ver con su ojo herido. Sus manos comenzaron a temblar, incrédula de los que pasaba.

Con esos temblores, inicio su prueba. Quitando lentamente esos vendajes desde la parte trasera de su cabeza. Podía sentir una pequeña brisa fría cuando unas pocas vendas dejaban su cabeza.

Esas vendas que le cubrían una parte de su rostro caían al suelo. Ren que era la única cosa viva pudo ver primero algo mágico y deslumbrante.

En su lado izquierdo de su cara, en medio de cuatro grandes rasguños, en su ojo izquierdo. Se veía diferente, totalmente diferente.

En esa zona, su ojo destacaba con un color amarillo ámbar. Con una pupila vertical parecida a la de un reptil.

"Tu ojo. Tienes un ojo de dragón." Dijo Ren.

Hilda con latidos violentos se encamino hacia el lago, dejando caer la esfera de agua por la falta de control. Mirando su reflejo en el agua movediza.

Ahí podía ver su reflejo, su nueva yo. Podía ver si ojo de reptil que gracias a sus cuatro marcas de rasgadas la hacían ver llamativa.

Sorprendida y mirando en cada ángulo posible, admirando a su manera el cambio.

"No habría podido imaginar que pudiera tener algo como esto en mi cara." Dijo Hilda.

"Casi nadie pudo imaginar que esta posibilidad te pudiera pasar."

Hilda y Ren voltearon hacia la dirección de quien les llamaba, mirando a la bibliotecaria estando cerca de ellos.

"Aparentemente ese ojo de dragón es el segundo obsequio de Skageron." Dijo la bibliotecaria.

"¿Skageron?. ¿Acaso usted conoce de la existencia del dios dragón de la sabiduría?." Preguntó Ren.

"Efectivamente. ¿Y tú eres…"

"Ren, Ren el capitán de la tropa rama del nido."

"Para mí es un placer conocer a…"

"Bibliotecaria, solo la bibliotecaria."

"Oh, escondiendo el nombre. Es una táctica misteriosa." Dijo Ren.

"Si no me equivoco, eres un Gurrbol. ¿Cierto?." Dijo la bibliotecaria.

"Has acertado, aunque me preguntó. ¿Cómo lo sabes?." Dijo Ren.

"Yo he sé mucho acerca de muchas cosas, una parte de que aporto mi aprendizaje es una ayuda dada por Skageron." Dijo la bibliotecaria.

"El libro de la criptozoología. ¿Verdad?." Dijo Hilda.

"Exactamente, ahí pudo investigar sobre los Gurrbol, es una raza de protectores de la naturaleza. Hay cuatro líderes que deciden que Gurrbol van hacia qué lugar." Dijo la bibliotecaria.

"Es curioso, no hay muchos libros con información acerca de nuestra especie." Dijo Ren.

"Y si estás aquí. ¿Cuál fue el motivo de que estés aquí?." Dijo Hilda.

"Por orden de mis superiores, he venido a Trollberg a hacer una expedición. Porque según mis jefes, recientemente han pasado cosas preocupantes, cosas que ponen en peligro la seguridad de las criaturas mágicas."

"Y es por eso que estoy aquí, estoy investigando si hay cosas o personas peligrosas." Dijo Ren.

"Eso es bueno, además es cierto. Recientemente han pasado cosas muy peligrosas para todos." Dijo Hilda.

"De eso no hay duda, según mis informes. Han pasado eventos peligrosos en este lugar. ¿Díganme, han visto alguno anormal?." Dijo Ren.

"Pues de hecho…"

"Sera mejor que lo hablemos en el camino, se está haciendo tarde y el clima se está nublando." Dijo la bibliotecaria, interrumpiendo a Hilda.

"Está bien, es agradable tener compañía después de un largo viaje en solitario." Dijo Ren.

Con ello dicho la mujer hizo un gesto educado de empezar caminar, Ren lo respondió con otro gesto educado. Hilda alegremente tomo el libro de Libensior y siguió a sus compañeros.

Las lluvias de hojas habían detenido su abundancia, el clima ahora tenía un cierto toque de frío en su atmósfera. Aunque eso no detuvo a unas pocas hojas seguir golpeado la cara de bibliotecaria.

Mientras con sus compañeros, Hilda leía de nuevo pero con más detalle en las palabras los hechizos del agua. Como lanzar proyectiles de agua, como crear extremidades de agua, como crear un pequeño remolino. Eran todos los hechizos de nivel 1.

Ren sorprendentemente caminaba a un buen ritmo a pesar de sus piernas cortas, el miraba los árboles y los pastizales admirando la tranquilidad de esas tierras.

Pero al pasar su mirada hacia su derecha donde estaba Hilda, esperando ver más paz en esa dirección. Cuál fue su sorpresa cuando noto otro cambio en la joven hechicera.

"Hilda, tu ojo." Dijo Ren.

Hilda en respuesta dejo de mirar el libro, con cierta duda miro al Gurrbol. Al mirarlo encontró una expresión confusa, eso la preocupo por unos momentos.

"¿Qué pasa?." Preguntó Hilda.

"Tu ojo, se ve normal." Dijo Ren.

El paso de los tres pronto se detuvo. Ren y la bibliotecaria vieron al ojo entre la cicatriz. Ahí podían ver lo extrañamente normal; ahora el ojo de Hilda era un ojo normal, no era amarillo y su pupila era redonda, como si nunca hubiera tenido un ojo de reptil.

"¿Cómo sientes tu ojo?." Preguntó la bibliotecaria.

"Yo, ahora. No puedo ver bien." Dijo Hilda.

"¿Tienes alguna dificultad?." Preguntó Ren.

"Puedo ver con mi ojo derecho, pero no puedo ver con el izquierdo." Dijo Hilda.

"Supongo que ahora tu ojo está dañado seriamente, por eso no puedes ver. Pero, cuando haces un hechizo; el ojo de un dragón se une a ti y cuando eso sucede puedes volver a ver con ambos ojos." Dijo la bibliotecaria.

"Y al parecer el efecto del ojo mágico dura hasta que ya no hagas ningún tipo de magia." Dijo Ren.

"Tiene un funcionamiento sencillo de comprender." Dijo Hilda.

"Eso es, ahora tu ojo izquierdo tiene la apariencia de estar apagado. Aunque solo se nota cuando se mira de cerca." Dijo la bibliotecaria.

"Bueno, no es tan malo. Es reconfortante saber que si haces algún tipo de magia podrás ver con tanta claridad." Dijo Ren.

"SÍ, calma un poco ese dato. ¿Pero solo eso hará este ojo mágico?." Dijo Hilda

"Los ojos de dragones son muy codiciados en todo este mundo, pueden darte habilidades que jamás te hubieras imaginado." Respondió Ren.

"Yo confió que Skageron te dio ese habilidad por razones que aún no comprendemos." Dijo la bibliotecaria.

"Le agradecí por ello y siempre lo hare. También a ustedes dos, por guiarme." Dijo Hilda.

"Eso lo apreciaré por todo mi tiempo, ahora vamos. Seguramente te estarán buscando." Respondió la bibliotecaria, retomando el trayecto.

"Sera difícil explicar a los doctores, pero es mejor eso. Que a nunca volver." Dijo Hilda, cerrado el libro para fijarse en el camino.

"Por el lado de lo estético, esa cicatriz te hace ver muy fuerte." Dijo Ren.

"Gracias Ren, también simboliza muchas cosas." Respondió Hilda.

La pequeña hechicera no pudo contener algunas risas, sabiendo que el origen de su marca no era para nada gracioso, Ren solo rió de forma orgullosa mientras las seguía. La bibliotecaria aunque nadie la veía de frente, no pudo esconder una pequeña sonrisa.

Ahora en medio de un pasillo entre árboles, había tres figuras. Los tres caminaban en un silencio cómodo, estando muy cerca de su objetivo. Hasta que las dos figuras pequeñas se detuvieron cuando la figura alta se detuvo inesperadamente.

La bibliotecaria pronto quedó inmóvil.

"Que ocurre…"

"(Shhhh). Escuchen." Susurro la bibliotecaria.

La mujer comenzó a caminar sigilosamente, desviándose del camino hasta adentrarse en los árboles.

Hilda y Ren intercambiaron miradas confusos, para la niña la situación era muy similar pero igual tenia temor de lo estaba pasando, Ren no mostrando temor fue el primero en seguir a la bibliotecaria.

La niña al ver que su compañero seguía, lo pensó rápido y lo siguió sin preguntar.

Los dos seres pequeños al ir avanzando dejaron de escuchar los sonidos de su respiración, de sus latidos, de su entorno. Para escuchar un sonido que opaco todos ellos:

El sonido de un silbido.

Empezaron a oír una serie de notas que parecía descender. Ese origen de esas notas parecía estar cerca, como si una flauta estuviera tocando justo alado de ellos.

Entre avanzar por arboles cercanos y escuchar esa melodía cercana daba una atmósfera incomoda, eso afectaba a Hilda. Quien tenía una expresión de preocupación con un pequeño temor. Mientras que Ren no mostraba su miedo, parecía ser fuerte como el material de su piel pero adentro de esa armadura natural había un gran temor.

Los dos pequeños al ver una sombra entre los árboles que al verlos subió hacia una colina, detuvieron el paso.

"Soy yo, rápido vengan hacia acá." Dijo la bibliotecaria.

La señal de la mujer ayudo a dar algunos pasos más. Continuaron hasta ver a la bibliotecaria de espaldas, viendo una vista de Trollberg desde una pequeña montaña.

Hilda y Ren al verla a una alta altura ya suponían que tenían que escalar, así que Hilda tomando la iniciativa empezó a escalar, sosteniendo su libro adentro de su chamarra donde lo había guardado en un bolsillo adentro de ella.

Ren sin tomarlo como una competencia subía con la mente calmada.

Ambos finalmente subieron una mano primero al mismo tiempo para después subir la otra, subiendo con ese apoyo subieron sus cabezas. Para terminar observando lo que veía la mujer.

Allí en la lejanía, una ciudad era asechada por una enorme nube de color carmesí oscuro. Era ten grande que casi llegaba a ellos. Hilda recordaba esa aquella tormenta que paso hace tiempo, la vista era casi idéntica a esta.

"Necesitare hacer una investigación más grande." Dijo Ren.

Los dos subieron sus cuerpos sin dejar de mirar aquella nube. Tenían cierto temor por ese fenómeno desconocido, mientras que la bibliotecaria la mirada precavidamente; haciendo suposiciones rápidas.

"¿Esos son espíritus del viento…?" Preguntó Hilda.

"A primera vista sí, pero no se ven normales." Respondió la bibliotecaria.

"Son muchos, demasiados como para formar algo como eso." Dijo Hilda.

"Ren, cambio de planes." Dijo la bibliotecaria.

"¿Había algún plan?." Preguntó Ren.

"Lleva a Hilda hasta el hospital, algo como eso no puede ser seguro." Respondió la bibliotecaria.

"¿Pero, y tú?." Preguntó Hilda.

"Me temo que tendré que separarme, tengo que investigar sobre esto. Nos encontraremos en un corto tiempo." Respondió la bibliotecaria.

"Correcto." Dijo Ren.

"Cuídate, que la curiosidad no te guíe a algo malo." Dijo Hilda.

"No hay de qué preocuparse, yo siempre controlo mi curiosidad." Dijo la bibliotecaria.

Dicho eso, la mujer de la capa bajo la pequeña montaña. Corriendo entre árboles, cuando su figura se perdió de vista de Hilda y Ren sabían que no volvería bajo ningún motivo. Por ahora. Voltearon hacia Trollberg, mirando que esa extraña nube estaba cerca de esa ciudad.

El último gesto que hizo Hilda antes de bajar fue solo un parpadeo lento.


Soplos, esas cosas que son siempre causas del despertar de cualquiera. Pueden ocurrir en cualquier lugar, en todo lugar. No importa si es la dimensión en la que estamos. U en otro lugar.

Los aires rápidos pasaron por un cuerpo mediano, hasta hacerlo temblar. Ese ser humano sin dejar su posición de reposo temblaba como una cría sin sus padres. Ese viento la acabo por abrir un ojo con molestia.

Al abrirlo y esperar ver algo, solo vio un solo color predominante en todo su radio de vista. Un blanco simple.

No espero ver algo que le daño un poco la vista, cerro su ojo con fuerza. Demasiada extrañada en su mente mientras esperaba que pasara el efecto de ver directamente algo con un gran brillo.

"¿Que… Que?."

Tan confundida como también aturdida, la chica del cabello recogido abrió con pesar sus ojos. Volviendo a ver el pesado ambiente sin color.

Ver algo que es literal todo no la alarmo pero vaya que si logro enredarla aún más. Quiso asegurarse de que al menos ella era normal, mirando su mano; quedo tranquila al momento de ver su mano normal, también a observando que su manga azul claro tenia color.

Pero al solo ver su palma abierta paso poco tiempo hasta que inconscientemente vio a través de ella, otra mano similar a la suya.

Bajando la suya y enfocando esa otra mano, por un momento pensó en ver a un clon o algo así. Pero solo fue su propia negligencia que la engaño, vio su propio reflejo en el suelo.

"Esto es muy singular."

Esta vez por una curiosidad infantil, acerco su mano hasta tocar el piso de cristal. Al sentir la textura fría e inconfundible ya había comprobado lo obvio.

"SÍ, es cristal. Una plataforma cristalina."

La confirmación de su sospecha le trajo de pronto un miedo prudente. Miro hacia más allá de su reflejo, pero solo observo la nada. Esta vez toco otra parte del suelo, su reflejo la siguió de paso.

Con ver su mismo yo imitándola ya le había dado una prueba grande, pero igual toco algunos lados de su zona. Y efectivamente todo el suelo era de cristal.

Ahora temiendo de lo evidente de su fragilidad, no sabía si hacer algo, sabía que era tan arriesgado pararse y caminar. En cualquier momento esa plataforma se rompería por su peso.

Pesando en algunas ideas para solucionar este problema de forma seguro la estuvo dando vueltas, pero de pronto recordó que es en lo que recién se convirtió. Una marra.

Una sonrisa de victoria prematura envolvió su cara, después con esa misma sonrisa cerro sus ojos e inicio con su concentración.

*¡CRASH!*

"¿Eh?."

Una resonancia impacto en sus oídos, pronto lo identifico; era un eco resonante, tan retumbante que hizo abrir la vista de la única chica de nada. Presto atención al umbral del desconcéntrate alboroto.

Al dejar su concentración vio como hacia delante de ella, en el suelo había una fractura. Pequeña en un solo diez segundos pero velozmente otro mismo eco sonó y con eso la fisura denoto en seguir expandiéndose.

Con cada centímetro roto, uno de atrás siguió en otras direcciones. Formando más y más rupturas. Tan pronto se acercaron la chica no tardo en tener una ansiedad por aquello que se acercaba a ella, quería retroceder pero el simple pensamiento de tan si quiera intentarlo le daba un miedo por creer que en cualquier lado que iría, el suelo se rompería.

Así que con miedo en su mente, lo intento de nuevo. Cerró sus ojos con fuerza e intento transformarse en brizna.

Los estridentes sonidos de cristales rompiéndose estaban sonando cada vez más cerca, y con ello. Un estado de pánico lentamente iba surgiendo.

La colisión del terror salió cuando ya escuchando un último crujido cerca de ella, eso ya la hizo entrar en completo pánico, como si el mismo temor la hubiese empujado. La chica rápidamente se levantó y empezó a correr por el suelo del espejo.

Por cada par de pasos que hacía, escuchaba dos vidrios rompiéndose. Sin duda estaba corriendo hacia ningún lugar y con el camino rompiéndose detrás de ella.

En todo momento tenía los ojos cerrados, no quería ver el color blanco, no quería ver el suelo que posiblemente se rompería en cualquier momento. Solo quería estar segura.

Pero al pensar en estar a salvo, algo debajo de ella respondió; cuando dejó caer su pie derecho en el suelo, en ese suelo.

Se destrozó.

Con un pie ahora sin estar en una plataforma, la chica perdió el equilibrio. Como un árbol cortado y sin nada que pudiera hacer más que descender, cayo.

Cuando la parte superior de su cuerpo se estampo con el suelo, ese fuerte golpe en su cabeza fue suficiente para que todo el suelo a su alrededor se quebrara.

Ella abrió los ojos en reacción por el golpe recibido, viendo ahora la contraparte del ambiente blanco: Oscuridad.

Ella iba cayendo entre las penumbras, lo único que podía alcanzar a ver era una luz, una luz que tenía origen en el ambiente blanco, que ahora se alejaba rápidamente.

Ya estaba entrando en el estado de estar inconsciente, con eso en su ser. No podía intentar transformarse nuevamente. Solo empezaba a cerrar sus ojos, dejando de ver la luz. Para entrar en otro ambiente de un solo color.


*TOC TOC TOC TOC*

Una sucesión golpes ansiosos emergieron, indicando que el responsable apresurado estaba haciendo lo mismo desde hace 10 minutos.

"¡Señorita Portsman!. ¡Sale en cinco minutos!."

En un tocador con luces brillantes estaba una chica, con la cabeza tumbada en un estado inconsciente. Ni con la alta voz o los golpes cada vez más fuertes lograron despertarla.

"¡SEÑORITA PORTSMAN DESPIERTE!."

*¡TOC, TOC, TOC, TOC!*

Con tanto golpe y tanta voz alta formaron un gran golpe para despertar de una forma ridícula a la chica, agitando sus brazos al ritmo de su violentos pulsos por fin logro dejar de estar inmóvil por quien sabe cuánto tiempo.

"¡¿Quién, Que, Yo?!."

"Por última vez, señorita Portsman. ¡Su gran momento de toda su juventud la está esperando, dese prisa!."

Después se escucharon fuera de la habitación los pasos desesperados de muchas personas, corriendo hacia un asunto importante.

La joven al escuchar el silencio después de algo grande, se vio en el espejo: nada diferente a simple vista, su mismo conjunto de amarillo, blanco y negro, su mismo cabello negro sin ningún cambio.

Todo igual.

Sin ver nada nuevo, dejo el espejo. Enfocando toda la glamurosa habitación. Tenía un arreglo muy refinado, tan caro que incluso el polvo parecía brillantina.

"Buena habitación, digna de alguien de clase."

Mirando justo a su lado izquierdo, topándose con docenas de vestidos de una calidad suprema, desde vestidos para fiestas hasta vestidos para un funeral.

"Quien quiera que sea el responsable de tales elecciones de vestuario, tiene un gusto bien hecho."

Pasando por cada sección de un vestido para cada ocasión, vio como después de esa sección casi infinita había una serie de cuartos con placas dividiéndolas en categorías.

Observando mejor las placas de oro muy pulido pudo leer nombres de chicas y chicos. Al principio leyó cuatro, pero al seguir alejo la vista y vio demasiados cuartos con demasiados nombres en ellos.

"¿Esto es una clase de campamento?. Porque si es así, entonces valla que estoy en el mejor campamento."

*¡TOC, TOC, TOC, TOC, TOC, TOC!*

La comodidad de la admiración de la chica fue interrumpida por otros golpes a la puerta principal. Esta vez miro con sorpresa la puerta.

Aquella como un cañón, fue derribada hasta caer. Los responsables de aquella acción se revelaron; una tropa de hombres con trajes elegantes salió en una fila ordenada.

"Señorita Portsman, es hora."

"¿Hora?. ¿De qué?."

"Del gran espectáculo, animo. No fija ignorancia para escapar."

Ese grupo de hombres tomaron a la chica con sumo cuidado, logrando levantarla entre todos para salir de aquel cuarto. Mientras tarareaban una versión de una canción de gala, trotaron sin ninguna dificultad.

Entre el desconcierto de vivir esa situación y el miedo creciente en ella, solo se limitó a sonreír incómodamente mientras intentaba pensar en alguna explicación de lo que estaba pasando.

Entre el camino en un raro trasporte no pudo evitar ver más cosas en un pasillo con una alfombra carmesí. Más hombres llevando a otros jóvenes, algunos sonriendo demasiado hasta casi romper su rostro. Otros mirando desconcentrados como ella, y otros ya sin ninguna emoción que mostrar.

Ellos en especial se veían decaídos, desanimados. Literal los llevaban casi arrastrado.

"¿Alguno de ustedes por favor me podrían decir a dónde vamos?."

"Admiramos su sentido del humor, pero ya paso el momento del humor. Aun así está bien, ahora es el momento del espectáculo de la gran juventud, el mejor momento de cada joven para demostrar que si puede seguir adelante."

"Sí, sí. Qué bonito. ¿Pero en que consiste, tenemos que cantar, bailar, sobornar?."

"Solo tienen que sonreír y esperar con los brazos abiertos el destino decidido."

"Eso no responde nada…"

Con el mismo paso parejo entre todos avanzaron los grupos que cargaban a jóvenes promesa entre un pasillo con una única pintura en cada pared, azul.

Mientras cada joven en su estado de ánimo diferente miraba a otro, sin decir nada tenían una conversación de miradas; algunas alegres se topaban con otras preocupadas y una que otra sin emoción solo alcanzaba a mirar más arriba del suelo.

La durabilidad del transcurso no duro demasiado debido al paso mediadamente rápido de los hombres elegantes. Pasaron los pasillos azules hasta dar vuelta entre otros pasillos para llegar a un gran telón de teatro.

Cada joven sin saber nada, expresó sorpresa por aquella escenografía tan grande. Mientras que entre cada grupo de hombres comenzaron a bajar a los adolescentes.

Cuando ya todos estaban de pie en el suelo, los hombres formaron una única fila y se marcharon.

Ahora sin su presencia, todos los impresionados se miraron entre sí, esperando alguna indicación o explicación.

Pero en un extraño suceso inesperado, los jóvenes decaídos se adelantaron sin mirar a nadie. Con toda la cabeza hacia abajo fueron hasta entrar en la abertura del telón.

Algunos de los que se quedaron tenían la mirada incrédula, no esperaban que ellos se pudieron mover a juzgar por cómo se veía su estado físico.

Entre los confundidos, un chico manteniendo su extensa sonrisa emocionada no perdió tiempo y corrió hasta ir con ellos.

Lo sucedido les dio de que pensar aquellos extrañados. Una chica volteo un par de veces a sus extraños, para después hacer que sus piernas se muevan para seguir al chico emocionado.

No tardaron los de poco sentido común en aparecer, otros cuatro se movieron. Ya solo quedando dos inmóviles.

Mirándose sin pensar, solo analizar. La joven de cabello marrón solo dio un suspiro indeciso; no sabiendo lo que podría hacer ahora.

Ninguna palabra salió de ellas, no tenían nada que decirse realmente. Ni tan siquiera un gesto o señal, la chica de cabello marrón respiro profundo y se dirijo hacia esa salida.

La última que quedo miro como su desconocida compañía se fue con los demás.

"Sin nada que decir, sin nada que decidir."

"Espero no hacer algo estúpido."

Creyendo hacer lo obvio salió en camino hacia el telón. Dirigiéndose hacia aquella salida desconocida tomada por desconocidos fue con ciertas expectativas.

Posteriormente de dudar, atravesó la entrada.

"¡HA LLEGADO!. ¡LA Última, LA NUEVA ESTRELLA DEL ESPECTÁCULO!. ¡SHARON PORSTMAN!."

El apoyo transmitido en forma de gritos de conmoción fue escuchado por Sharon, pero aunque admiraba ese apoyo de parte de muchos seguidores, no demostraba su felicidad porque no veía a ningún público.

Al mirar hacia más allá del escenario donde estaba solo vio un vacío negro, tan vacante que ni las luces del techo podían iluminar lo que fuera que estuviera ahí.

Así que por ello, solo volvió a hacer una sonrisa falsa y saludo con una mano baja.

Pero dejando de poner atención hacia la falta de personas visibles cambio su mirada hacia su derecha, viendo como los adolescentes desconocidos estaban también ahí.

Los más emocionados devolvían el saludo con sus mejillas ardiendo. Los incrédulos miraban la inexistencia de la razón de esos gritos. Y los de estado decaído seguían mirando al suelo, ignorando todo.

"AHORA QUE YA CONOCEMOS A NUESTROS INVITADOS COMPROMETEDORES. ¡ES MOMENTO DE AVERIGUAR SI PASARAN HACIA ADELANTE!."

Nuevamente los gritos de la invisible audiencia se escucharon, pero en esa ocasión hubo una diferencia a comparación con los gritos anteriores. Esta vez se escuchaban ansiosos.

Como si estuvieran esperando algo muy codiciado.

Sharon ahora un poco más confusa volvió a mirar a los seguidores, por cada grito acabado de sonar surgía otro más fuerte. Parecía que se unían más y más personas a la causa.

Luego de eso, una luz fue encendida. Apuntando a una chica desanimada, al ser enfocada todos aumentaron sus gritos. Pero la chica no se inmuto por aquello que le sucedía.

"AH TENEMOS A UNA VETERANA DE VUELTA"

Al llamado del anunciante nuevamente los gritos sonaron, la chica en su lado hizo un débil y lento movimiento; subió su cabeza para mirar al frente de ella, se pudieron oír algunos crujidos de sus huesos al moverse.

"Donde sea en que estemos el destino siempre será el mismo."

Después de decir esas afirmaciones, al acto siguiente; la luz pronto estaba cambiando, parecía tener mucha fuerza en su potencia de un manera extraña.

Eso provoco que lentamente la chica como si fuera un pedazo de mantequilla, se empezara a derretir.

La expresividad en las caras de Sharon y los demás en el escenario se fueron bajando, sus ojos ahora tenían un diminuto punto de pupila.

El silencio no apareció, en lugar de eso los gritos ahora de alegría sonaron sin cesar. Como también el sonido de algo quemándose proveniente de aquella chica que no gritaba, solo permanecía callada mientras se iba convirtiendo en líquido rojo.

El acto grotesco termino en una sustancia roja que pronto comenzó a burbujear.

"¡ES EL TURNO DE LOS NUEVOS!"

Como si una orden se tratara. La sustancia floto hacia el techo, con la luz siguiéndola y enfocándola. A continuación esa bola roja empezó a temblar y después exploto.

Dividiéndose en partes de un mismo tamaño, tan pronto como eso sucedió esas burbujas se dirigieron hasta los adolescentes, cuando la primera burbuja choco con uno en seguida el chico comenzó a derretirse.

El chico cuando ya no podía sentir sus piernas comenzó a gritar, trato de moverse con sus brazos pero al estirar uno se rompió en pedazos cual figura frágil de porcelana.

A continuación los demás al ya no poder soportarlo empezaron a correr, pero eso no fue ningún impedimento para que las burbujas los pudieran alcanzar. Cada una fue alcanzado a cada uno, haciendo que cayeran al suelo y se empezaran a romper.

Sharon al voltear por una centésima de segundo pudo llegar a ver como casi todos ya estaban en el suelo, gritando y llorando mientras una mitad de ellos ya no existía. También vio la textura asquerosa de una burbuja que ya estaba a pocos centímetros de tocar su cabeza.

Sabía que no era una buena opción correr hacia los vestidores, era un laberinto arriesgado de tomar. Así que antes de decidir algo, con un suave impulso de agacharse y esquivar a la burbuja salto en una voltereta con unos giros hasta salir del escenario.

Aterrizo de pie en lo que sea que estaba parada, no importaba eso. Ahora solo pensó en correr a través de la oscuridad.

Y así lo hizo. Sin poder mirar algo claro acelero con una gran potencia su escape. Entre la negrura podía escuchar muy cerca de ella las risas maniáticas de muchas personas, gritando, silbando y cantando entre ella.

La situación tan intranquila no la enloqueció pero si la alarmo en punto que decidió en concentrar su mente y poder escapar con sus poderes.

Esperando tener la conexión con esa energía que le permitía hacer que su forma cambiara, cerro sus ojos.

A continuación solo hubo algo que la detuvo y arruino la concentración. Sharon al poco de cerrar sus ojos sintió un enorme dolor por estamparse de frente con algo sólido.

El dolor del impacto la dejó mareada, mientras se sobaba su frente abrió malamente su visión, entre la borrosidad y la nada pudo ver algo tan inesperado. Una puerta en medio de la nada.

Después de encontrar esa puerta los gritos y risas de los seres no vistos de inmediato cambiaron a gritos de enojo y desesperación. Con su tono más fuerte y enojado.

Ahora pensar en alguna otra opción no era algo que pudiera hacer, no había tanto tiempo. Así que con ciertas cuestiones grandes enfoco mejor su vista y abrió la puerta. Al abrirla encontró algo que pensaba que pudiera estar atrás de todo esto.

Una habitación completamente elegante, trasformando la atmósfera con una simple puerta, había iluminación y una falta personas o cosas vivas.

Sin perder tiempo entro en la habitación y con ello cerro fuertemente la puerta. Después de impedir la entrada de todo lo que estaría en el escenario todo de aquello desapareció. Las risas, los gritos, la poca visión. Incluso en el dolor del impacto.

Con ambas manos apoyadas en la puerta, con la cabeza baja y sudando. Sharon respiraba con inestabilidad.

Es en esos momentos donde después de vivir lo horrible, lo que quieres hacer es alejarte de la realidad y no pensar en nada. Como una manera de calmar tu subconsciente. Pero eso no quita algo; no quita el impacto psicológico que puede tener uno si ve algo impactante de un calibre alto.

Es en esos momentos donde el testigo quiere paz.

Pero.

*¡CRASH!*

El estridente sonido de cristales rotos seguido por un objeto de peso ligero siendo aplastado por caer de alguna altura apago la recién paz de Sharon.

Toda la orquesta del desastre sonó atrás de ella, abrió sus ojos de golpe después de escuchar tal caos para sus oídos.

Ya teniendo la cordura baja, volteo su cuerpo tembloroso hacia atrás.

Y entre una ordenada habitación elegante, en medio de la sala principal, en medio del ahora inexistente orden.

Estaba una chica conocida. Con el cabello recogido y una blusa azul claro.

Sharon sin dejar su posición acerco su cabeza, esperando estar segura si aquella persona era la misma que estaba en su grupo de amigas.

"¿…Libby?."

Acercando su cabeza hasta el límite y alzado su pregunta en un volumen medio espero una respuesta.

Nada.

Sharon bajo la cabeza con cierta angustia, tal solo ver la imagen de alguien cubierto por pedazos de cristales y madera en un estado inconsciente le daba ciertos ataques nerviosos. Pero sabía que tenía que hacer algo ahora, aunque eso significaba dejar la guardia de la puerta.

Primero dejo una de sus manos, después una de sus piernas. Con un sigilo digno de una marra, claro que también se aseguraba de mirar varias veces a la puerta. Entre voltear la vista en la puerta y esa chica, Sharon se apresuraba con cuidado de llegar a ella.

Cuando ya dejo la puerta, con un paso un poco más rápido se dirigió hasta la causa de la demolición de los escombros.

"¿Libby?."

"¿Estas bien?." Susurro Sharon.

La repuesta que emitió Libby fueron solo unos quejidos de dolor, aun no se despertaba. Sharon respiro aliviada, después de esa confirmación se dispuso o mover cada trozo de madera y cada pieza de cristal de ella.

Movió y coloco en otra parte esas piezas rotas en silencio, no quería ocasionar un alboroto que posiblemente las llevaría algo peligroso. Claro, sin caer en un avance lento.

Dejando todo lo destrozado fuera de Libby. Sharon se dispuso a levantarla, con cierta dificultad pero no demasiada. La condujo hasta una pared, en la dirección opuesta de la puerta.

La sentó con delicadeza, apoyando su espalda en la pared. Se veía todavía aturdida, no creía que despertaría pronto. Pero eso no era un motivo para dejarla aquí sola.

Sharon se colocó a lado de Libby, tomando asiento y fijando su vista en aquella puerta. Con tal de no dejar expuesta al peligro a su compañera se quedaría ahí hasta que despertara.

"Esto parece que se podría calmar. No es reconfortante, pero. No es angustiante." Dijo Sharon.


La atmósfera recién cambiada a una más antigua podría ser algo inquietante, incluso si era un lugar casi abandonado podría empeorar las cosas para ciertas personas.

Y por esas calles vacías donde no se veía ni un alma, andaban dos pequeñas sombras. Caminando solitarias hasta un punto cercano.

Entre el trayecto la más pequeña no paraba de mirar a cada parte de la calle, estando alerta por cualquier cosa. O persona.

"Toda esta zona está vacía, solo un ser dejo derrumbada a casi toda la población." Dijo Ren,

"Sí, por desgracia. Ha causado tanto dolor a muchos pero para nuestro alivio, él se ha ido para siempre."

"Aun así, no estoy del todo despreocupada. Estoy segura que lo sucedido con él no es el final para todo esto." Respondió Hilda.

"Eso es verdad, si el hombre polilla vino aquí será porque faltan catástrofes por ocurrir."

"Muchos de nosotros hemos ido a lugares visitados antes por esa criatura. Después nos quedamos ahí hasta que morimos, porque al parecer esos lugares a partir de aquella visita. Quedan malditos, siempre pasan cosas horribles que al final conducen a la destrucción de ese lugar." Dijo Ren.

"No creo que hayan sido muchos lugares que han desaparecido. ¿No es así?." Preguntó Hilda.

"No todos, gracias a nuestros servicios de protección, la mayoría de las áreas malditas están a salvo."

"Pero eso no quita que existieron ejemplos de nuestros fracasos, con nuestra derrota viene la aniquilación del sitio." Dijo Ren.

"Que lastima por esos terrenos y por esas personas que vivían ahí." Respondió Hilda.

"Sí… con cada derrota en nuestra historia, avanzamos en lo que más podemos para no caer de nuevo." Dijo Ren.

"Es lo bueno de perder, sabes qué fue lo que causo el fracaso para ti. Y recordándolo puedes evitarlo." Dijo Hilda.

"Tienes razón. Últimamente hemos protegido bien a nuestras responsabilidades." Respondió Ren

"Ese es el ánimo. Además, no estás solo en esto. Algunos de mis conocidos también están luchando por proteger Trollberg de lo que sea que venga." Dijo Hilda.

"Se puede combatir el mal destino. Con ayuda de una compañía como la tuya" Dijo Ren.

"Gracias por eso."

"Ya lo veras, Ren. Mientras nos apoyemos y estemos juntos, nada podrá atravesar nuestra barrera." Dijo Hilda.

"¡SÍ!."

"Aunque sea un inspector voy a recorrer cada rincón de Trollberg para averiguar su lado arriesgado."

"¡Por la victoria!."

Alzando la voz en tono motivador y alzando sus pequeños brazos se fue adelantando. Hilda con una sonrisa entro en la competencia, corriendo mientras reía. Ambos pasaron por calles con una velocidad aumentada.

Al pasar por algunas cuadras, la meta se vio visible. El hospital estaba a unos pocos pasos corriendo. Así que sin perder tiempo, los dos al verlo trotaron hasta llegar al estancamiento. Ren veía que estaba cerca, y estando parejos en velocidad. Quiso darse una pequeña ayuda.

Se detuvo por un momento y tomo impulso, corrió nuevamente e hizo un gran salto. En medio del aire hizo algo nuevo para Hilda.

Coloco sus brazos y piernas en su cuerpo, juntándolas para unirlas en su cuerpo de pierda. Bajo también la cabeza e inmediatamente se convirtió en una roca redonda.

Gracias al impulso, cuando aterrizo comenzó a rodar a una velocidad aumentada. Tanto que supero a Hilda en pocos segundos. La gran distancia de diferenció de ellos cuando Ren llego a las puertas del hospital.

Deteniéndose antes de perder el control. Ren freno y poco después hizo que sus extremidades crecieran.

Hilda llego a tiempo de crecer su cabeza.

"Para aclarar, eso no fue trampa." Rió Ren.

"No lo creo." Rió Hilda.

Una gran armonía reinaba es sus caras, disfrutando del momento feliz. Hasta que Ren fue el primero en dejar de reír. Miro a su nueva compañera en silencio.

"Bueno, parece que aquí tomaremos otros rumbos." Dijo Ren.

"Por el momento."

"Tal vez muy pronto nos encontremos de nuevo." Respondió Hilda.

"Pues espero que no sea en una situación arriesgada." Rió Ren.

"Cierto, es mejor estar seguros mientras hay calma." Dijo Hilda.

El investigador ahora riendo levemente se comenzó a alejar. Saliendo de la escena con mucha motivación, pero al notar quien le dio el ánimo necesario freno casi por impulso."

"Oye Hilda."

"Nunca te olvides la llave para la clave del valor."

La pequeña hechicera obtuvo una sorpresa por esa frase. Mientras que el Gurrbol volteo para verla una última vez. A continuación ambos en una sincronía de amistad; sonrieron.

"Y tu jamás pienses que estarás solo contra todo lo malo."

Ya con los dos diciendo unas palabras para un hasta luego. El pequeño ser volvió a su dirección y comenzó a correr. Pronto se fue alejando del hospital hasta desaparecer por un callejón.

Hilda aun sonriente se dirigió a las puertas del hospital. Empujando la puerta entro esperando ver una sala de espera llena. Pero lo que encontró fue el doble en cuestión de sus expectativas.

Delante de ella encontró una gran multitud de personas, algunas con mucha ansiedad en ellas. Otras solo tenían las consecuencias de haber llorado mucho en sus caras. Todas se veían con secuelas de haber vivido algo espantoso.

Y eso Hilda lo noto a primeras.

Se adentró entre la ola de personas con terror. Ninguna de ellas la miro o saludo, solo hacían quejidos y lamentos en su débiles voces.

Por cada grupo de personas dejadas atrás, otras comenzaban a llorar. Sin duda con tantas personas en la sala, pareciera que la parte sana de Trollberg ahora ya estaba en una mala situación.

Hilda tenía el ojo lleno de compasión por lo que veía en todos, quería acercarse a alguno de ellos pero sabiendo la situación en la que están pasando. Era mejor no hablar con ellos si estaban en ese estado.

Siguió con muchos nudos en la garganta hasta llegar a las escaleras, ya teniendo en cuenta que su habitación estaba en el octavo piso, no lo pensó con molestia. Eso solo le daría negatividad.

Tan solo era subir escaleras y ya era todo. Hasta que algo sucediera.


"No quiero parecer molesta pero ya hemos caminado por mucho tiempo." Dijo Alice.

"Es correcto. Maldita sea es correcto."

"No habido ningún avance en todo este tiempo." Respondió Rachel.

"Tal vez la dirección por donde vamos no es la correcta." Respondió Alice.

"No creo que haya direcciones. Es más, creo que hemos estando andando en círculos." Dijo Rachel.

"¿Y si volvemos por dónde vinimos?." Preguntó Alice.

"¿Que caso tendría eso?. Solo nos hundiríamos más, en vez de salir." Dijo Rachel.

"Observa, si solo volteo hacia atrás no habría diferencia."

Dicho su teoría, Rachel prosiguió a caminar con los ojos cerrados con una confianza no tan satisfactoria. Pero lo que vino venir era que otra vez ocurría una anomalía en el entorno.

*ZAS*

"¡OUH! ¡MI CARA!."

Tras el imprevisto resultado doloroso, Rachel retrocedió mientras sobaba un rostro. Alice con suma preocupación se acercó hacia ella, queriendo ayudarla pero que tal vez eso la molestaría. Ese impacto la fastidio aún más.

"¿Qué fue lo que me golpeo…?"

Ambas en una coincidencia de curiosidad, miraron como enfrente de ellos estaba una textura de madera. Esculpida en un diseño antiguo, pero con una apariencia descuidada y casi destruida.

De igual manera subieron sus miradas mientras se alejaban. Viendo en un plano centrado lo que parecía ser una mansión de arquitectura victoriana.

"¿Eso es…?"

"No creo que sea necesario preguntar sobre lo obvio." Dijo Rachel.

En silencio contemplaron aquella estructura sacada de la nada, no tiendo alguna idea de cómo o por qué sucedió esto.

"Cada vez este lugar tiene menos sentido y menos lógica." Dijo Rachel.

"No creo que sea bueno entrar, quizás sea una trampa." Dijo Alice.

"Es una opción, esta dimensión es algo diferente a lo que conocemos, incluso puede que esta tenga conciencia."

"Lo mejor para nuestro bien es ignorarla." Dijo Rachel.

Sin querer más ver lo recién aparecido comenzó a volver a su dirección original. Alice aun viendo y dudando sobre aquello la hizo tardar unos momentos hasta que reacciono.

Nuevamente iba a seguir a Rachel, pero un sonido chirriante las detuvo a las dos. Un sonido que ya habían escuchado unas cuantas veces en todo su tiempo caminado.

Un silbido.

Aquel conjunto de melodías que lentamente iban descendiendo se escuchó en todo el lugar, como si se estuviera trasmitiendo en una bocina con una alta frecuencia.

Duro lo mismo, cinco minutos. En ese tiempo Rachel y Alice no pudieron evitar quedar incomodas por volver a oír esos chirridos, no sabían de igual manera la causa de eso que sonaba en un tiempo indefinido.

Cuando termino las dos con muchos escalofríos se voltearon a ver, preocupadas de lo sucedido.

"Eso…"

Alice no termino su pregunta, porque tan pronto como termino su primera palabra un chirrido con un gran eco la interrumpió. Rachel en medio de su vista hacia ella logro notar como detrás de ella la puerta de la mansión de estaba abriendo sola.

Temerosa y con un gran reflejo. Rachel corrió hacia Alice y la alejo de la mansión, poniéndose frente a ella por cualquier cosa.

Ellas vieron el trabajo de la puerta abriéndose y mostrando lo que había detrás de esta. Vieron primero una sala de clase alta, con muebles lujos pero llenos de polvo. En el centro había otra puerta que también se empezó a abrir lentamente.

Al dejar descubierto lo que había en su interior quedaron extrañadas.

Allí entre una habitación normal estaba un desastre en medio de todo, un montón de escombros yacían esparcidos por todo lo que podían alcanzar a ver de la habitación.

"¿Qué sucedió ahí?." Preguntó Alice.

"Un maremoto insospechado."

"Al parecer." Respondió Rachel.

Mientras ellas se quedaban paradas afuera. Adentro de la habitación, Sharon tenía miedo, no solo por oír un horrible silbido sino también por ver como una puerta cerca de ella se abrió.

Temiendo de qué cosa la abrió, se fue arrastrando hasta llegar a estar al lado de la puerta. La presión estaba tomando su mente, mirando de nuevo el desastre, vio un pedazo de cristal. Rápidamente lo tomo y a través del reflejo intento ver lo que había afuera.

Esperaba ver un monstruo, un horror. Pero solo encontró algo impensado pero conocido.

"¿Chicas?." Susurro Sharon.

Asegurándose unas cuantas veces identifico los rasgos de cada una. Deteniéndose un momento para mirar a Libby,

"Si ella está aquí conmigo. Entonces ellas también pueden estar. Pero. ¿Por qué?." Dijo Sharon.

Ahora cuestionándose esa pregunta, pensó en razones. Y entre esas razones intento recordar algo, el porqué de que ellas estuvieran aquí.

Queriendo encontrar las causas, solo encontró algo nublado, nublado y pronto doloroso.

El inicio de algo que nadie querría fue un grito destrozado, Sharon sintió como una explosión violenta apareció en ella. Se sentía destruida, se sentía muerta.

Los alaridos pronto fueron escuchados por las dos marras en las afueras de la mansión. Alice primero reacciono con un salto alto, de tres pies de altura. Cayendo perfectamente derecha mientras temblaba.

Sharon sintió que cada parte de su ser se erizo como un gato, pero permaneció de pie.

"¡FUE UN GRITO! ¡ALGUIEN GRITO! ¡ADENTRO!." Grito Alice.

"¡MANTÉN LA CALMA!. ¡NO AYUDAMOS SI NOS QUEDAMOS AQUÍ!." Grito Rachel.

Al grito de sufrimiento, Rachel entro sin pensar en otra cosa. Corrió por el piso lleno de polvo. Paso por la primera habitación hasta entrar en la siguiente, para encontrar lo que había más allá dentro de ella.

"¡¿Qué pasa?!. ¡¿Hay algún…?!"

Esperaba descubrir un incidente, algo terrible. Y efectivamente encontró eso, de uno forma conocida.

"¡¿Sharon?!." Grito Rachel.

Como la sensación de recibir un disparo en una zona vital, Sharon sintió un pinchazo que derivo en otra explosión que como si fuera una cura. Erradicó con todo el dolor que sentía. De un momento a otro, en solo suspiro. Eso acabo.

Calmado cada sentido acelerado, Sharon miro lo primero que enfoco, el acumulo de escombros. En ello no pensaba en nada, solo era una estatua en esos momentos.

"¿Sharon…?"

Una voz llamado se repitió, la misma que la libero. Sharon movió su cabeza como una maquina descompuesta, tan lentamente y tan forzosamente en dirección de esa llamada.

Mientras que Rachel observaba como otra de su grupo estaba aquí, suponiendo también que había sufrido lo mismo que ella. Todo expresándolo con una mirada de compasión.

Finalmente las dos se miraron a los ojos, cada mirada contrastaba con la otra. Hubo un silencio en ese momento, hasta que Sharon desvió la mirada hacia Libby. Aún estaba ahí.

Rachel siguió su cambio de atención, sorprendiéndose por encontrar a otra más aquí. Cada vez más tenía un gran temor por saber que les paso. Las dos se veían temerosas por algo.

Una sucesión de pasos acelerados sonó para frenar cerca de ellas. Alice recién había llegado corriendo, iba a preguntar sobre la situación pero al ver directamente a Sharon y a Libby. Sus intenciones para hablar se fueron.

Rachel tomando aire para preparar cualquier oración, fue hacia Sharon. Rebajo su altura.

"Sharon. ¿Te sientes bien?." Dijo Rachel.

"Están aquí… También…" Susurro Sharon.

"No te lo preguntes, eso te dará un enorme dolor mental. ¿Lo sentiste, verdad?." Dijo Rachel.

"Sentí algo horroroso en mí, hace solo unos segundos…" Dijo Sharon.

"Lo sabemos. Alice y yo también sufrimos por intentar recordar aquello que nos trajo hacia aquí." Respondió Rachel.

"Pero de pronto se fue, cuando aparecieron." Dijo Sharon.

"Sí, eso también nos pasó. Cuando sufría de una alucinación, Alice me llamo y de la nada ese delirio se marchó." Respondió Rachel.

"Es como si estar unidas nos alejara del dolor." Dijo Alice.

"Qué bonita forma de protección, como si la amistad que tenemos nos proporcionará un lazo esplendido." Dijo Sharon

"Sí… Después nos unimos y decidimos caminar para encontrar una salida. Pero solo estuvimos como dos horas caminando sin descanso para llegar a esta casa en medio de la nada." Respondió Rachel.

"Espera. ¿Cómo que en medio de la nada?." Preguntó Sharon.

"Veras, puede que estemos en otra dimensión, una vacía donde no hay nada en ningún lugar. Salvo por esta casa que extrañamente apareció." Respondió Alice.

"Míralo por tu cuenta." Dijo Rachel.

Sharon dudando de esa afirmación, dirigió su cabeza hacia la puerta, viendo como en la puerta principal estaba todo de color blanco, como si fuera una pared.

"Y yo pensaba que el color blanco era parte de una alucinación." Dijo Sharon.

"Se puede suponer eso muy rápido si recién estas aquí por un corto tiempo." Respondió Rachel.

"(Ejem) Sharon. ¿Puedo preguntarte algo?." Dijo Alice.

"¿Que duda tienes?." Preguntó Sharon.

"¿Aquí despertaste?. Nosotras hemos despertado en lugares alejados aparentemente, pero fuera. En el vacío." Dijo Alice.

"Bueno, les contare que me paso." Respondió Sharon.

Comenzó a contar lo que la llevo a estar donde estaba ahora, no restringiéndose en cuanto a contar los detalles más sombríos de su experiencia. Las caras de Rachel y Alice cuando escucharon algo tan espantoso como ver a muchas personas desasiéndose y rompiéndose se podrían comparar a unas expresiones con tantas emociones negativas.

Después llego a la parte donde corría en la oscuridad. Sus rasgos faciales provocaron un tic nervioso en su rostro, demostrando que tanto le había afectado aquello. Pero no corto su historia, continuo hasta el último suceso.

La inadvertida entrada de Libby. En medio de su explicación, las tres no pudieron evitar volverla a ver. Tomándose con ella aun sin estar coincidente.

Rachel al ver esa situación, miro hacia arriba donde estaba el agujero por donde Libby había entrado. Sin duda, aquel hecho le daba vueltas en su cabeza.

"Y así he llegado a esta extraña situación." Dijo Sharon.

"Ha sido, una experiencia muy. Pavorosa." Respondió Alice.

"¿Entonces, de esa puerta fue de dónde escapaste?." Preguntó Rachel.

"Sí, no he querido irme y dejar a Libby porque siento que en cualquier momento algo, saldrá de ahí." Respondió Sharon.

"Entiendo. En seguida vuelvo." Respondió Rachel.

Con la mente demasiado preocupada, Rachel corrió a través de la habitación principal. Mirando con prisa cualquier cosa útil para su propósito, encontrando muebles costosos con una capa extensa de polvo.

Tomando primero una silla regreso hacia la habitación de los escombros. Cuidadosa y calculado la posición, atasco la silla en la puerta. Después miro en cada dirección para asegurarse de estar bien colocada.

"Eso no será suficiente." Dijo Rachel.

Salió de nuevo de la habitación para buscar más muebles para seguir cerrando la puerta. Mientras parecía estar compitiendo contra su inseguridad, las demás veían su rápido desempeño en silencio.

Iba, colocaba y se retiraba. Así por unas cuatro veces, sin dejar es estar preocupada hasta ver que no hubiera alguna manera de que algo entrara con ellas.

Rachel en medio de asegurar la protección para todas, había hecho una torre bien colocada de muebles. Casi vaciando una habitación en el proceso.

Volviendo otra vez, vio una pequeña mesa con un jarrón vacío. Pero al levantarla algo se desprendió.

Rachel miro hacia abajo, justo en el momento de escuchar un golpe. Encontrando un libro en el suelo.

"¿Que fue eso?." Preguntó Alice.

No hubo una respuesta inmediata, pues Rachel dejo la mesa y levanto el libro de aspecto antiguo, tenía polvo como todo en esa mansión. No tenía título ni portada. Con la duda creciente volvió a la habitación de los escombros.

"Miren, esto apareció de la nada. Literalmente." Dijo Rachel.

Mostrándoles el libro mediano hecho de cuero desgastado. Las dos miraron raro aquel descubrimiento. Rachel con una extrañeza lo abrió.

La primera página estaba arrancada. La segunda estaba medio quemada pero solo se podía alcanzar a leer dos párrafos:

"Dedicado a…"

"Por…"

Cambiando de página se encontró con una letra detallada, como si el autor se esforzara en hacer la letra más entendible posible:

"Desde hace dos semanas que estamos atrapados aquí. No hay un inicio ni un final en esta dimensión, algunos están considerando algunos métodos extremistas para salir. Quieren intentarlo."

"El pequeño… Ha…"

La siguiente página cambio por completo, estaba rallada por todas partes era ahora muy inentendible. Así que avanzo rápido entre páginas ralladas.

"Ella ha encontrado algo, se ve que hizo un gran sacrificio por obtenerlo. Copiaré las notas descubiertas aquí."

"A esa cosa le gusta contar lo que queda de nosotros, en un lugar sin ningún tipo de luz."

"A esa cosa cuando lo hace, silba una sinfonía maldita. Cualquiera que la escuche quedara paralizado bajo esa melodía, después entrara aquí."

De nuevo hubo problemas para leer, esta vez las páginas siguientes estaban cubiertas por sangre seca, tanta que era imposible tratar de leerlas. No fue hasta las últimas páginas que Rachel encontró algo claro.

"EL POLVO NUNCA SE IRA. ELLOS NUNCA SE IRÁN."

"Pero nosotros sí."

La última página solo encontró un sobré, demasiado normal para estándares de que se veía venir. Tomándolo y pronto abriéndolo encontró una carta. Sin firma, ni un destinatario ni un remitente.

"Lo he descubierto, Nosotros dos no podemos irnos. Pero podemos guiar a los que entren aquí. Que sepas que no te abandonaré, porque sé en donde estas. 1843."

Después de eso ya no hubo nada, cerró el libro mientras veía a Sharon y Alice. Rachel no sabía si había descubierto algo para bien o para mal, pero queriendo iniciar un debate sobre aquello. Abrió la boca para tomar la iniciativa.

"¿Rachel?."

Una voz familiar en un tomo poco familiar sonó para todas la presentes. Rachel volteo hacia la entrada de la mansión. Topándose directamente con otra de su grupo. La líder que las unió en su momento.

"¿…Kelly?."

Las demás presentes al escuchar a Rachel preguntar sobre su amiga, de inmediato asomaron sus cabezas por la puerta. Viendo de frente a antes mencionada.

"¡Kelly, también estas aquí!." Grito Alice.

Aquella fue la primera en separarse para ir directo hacia Kelly. Su encuentro con ella inicio con Alice extendiendo sus brazos para abrazarla cariñosamente.

Kelly bastante extrañada al principio por esa acción, quedo congelada un momento, hasta que sintió que debía devolver el gesto. Y así sin pesarlo lo hizo.

Sharon finalmente se puso de pie para acercarse, admirando el tierno momento con una sonrisa dulce. Rachel por su parte, solo se acercó hasta estar a su lado, mirando también la escena.

Alice cuando se dio cuenta de que ya estaba demasiado tiempo abrazándola, se retiró con un sobresalto.

"¡Lo siento!. Perdón por…"

"No, no hay problema." Dijo Kelly

"También nos alegra que estés bien."

"¿Verdad Raquel?." Preguntó Sharon.

"En primera, me llamo Rachel. Y en segunda…"

"Ella también se alegra." Dijo Alice, interrumpiendo a Rachel.

"Eso está bien, pero ahora estoy sumamente preocupada por lo que significa esta situación." Dijo Kelly.

"Sí, cada vez somos más en esta dimensión. Pero eso no es nada bueno." Dijo Sharon.

"¿Más?." Preguntó Kelly.

"Libby está aquí también." Dijo Rachel.

Con esa frase hecha, Rachel se apartó, Sharon viendo lo que quería demostrar también lo hizo con una clara presión.

Dejando a Kelly la vista de esa habitación, ella pronto entro con un leve temor sobre lo que empezaba a sospechar. Cuando entro vio una escena tenebrosa.

No se quedó quieta por el shock. Apresuradamente se dirigió a la inconsciente Libby. Mirando y comprobando que no esté con ella creía que pudiera estar.

"Está viva." Dijo Rachel.

"(Suspiro) Que alivio."

"Espera. Si casi todas estamos aquí…"

"No hemos visto a Jaeden ni a Ellie o alguien más. No sabemos si están aquí." Dijo Rachel.

"Esto está empeorando cada vez más." Respondió Kelly.

"¿Desde cuando estás aquí?." Preguntó Sharon.

"No estoy segura, he caminado por mucho tiempo. Tal vez cuatro horas." Respondió Kelly,

"Ese es un dato que tenemos en común. Alice y yo hemos estando caminado por demasiado tiempo."

"Sharon. ¿Por cuánto tiempo estuviste aquí?." Dijo Rachel.

"No mucho, unos quince minutos desde que salí del escenario." Respondió Sharon.

"Kelly. Suponiendo que llegaste aquí primero. ¿Has escuchado silbidos de la nada?." Dijo Rachel.

"Ahora que lo mencionas, sí. Durante todo el tiempo que estado caminando he escuchado en muchos momentos cosas de la nada, silbidos." Respondió Kelly.

"Bien, ahora basándome en esta nueva prueba."

"Puedo creer que no somos las primeras en llegar al vacío. Según los escritos, hubo más personas atrapadas, atreviéndome a decir que demasiadas." Dijo Rachel.

"¿Demasiadas?. Por qué…"

"Te recomiendo que no lo cuestiones, si sabes que el dolor es malo."

"Lo que podemos hacer por ahora es opinar que nos trajo aquí." Dijo Rachel.

"¿Acaso hay alguna relación entre nosotras que nos encerró aquí?." Preguntó Sharon.

"Debe haberla. Pero cuál será la correcta."

"Hay muchas razones del porqué de nuestra estancia en este lugar. Algunas lógicas y otras raras." Dijo Rachel.

"¿Y cuáles son tus pruebas?." Preguntó Alice.

"Según los escritos de este libro. Existe una cosa que crea una sinfonía maldita que neutraliza a todo aquel que la escuche. Después la encierra aquí." Dijo Rachel

"Si entonces silba para atrapar a su presa…"

"Entonces los silbidos que hemos escuchado son de esa cosa." Dijo Rachel. Interrumpiendo a Alice.

"¿Pero porque esa cosa quisiera hacernos esto?. No hemos dañado a nadie más que a niños." Dijo Kelly

"Yo tampoco lo entiendo, pero puedo deducirlo."

"Respóndanme. ¿Nadie recuerda nada antes de llegar al vacío?." Dijo Rachel.

"Yo no recuerdo nada." Dijo Sharon.

"Lo siento, yo tampoco." Dijo Alice.

"No he podido en todo este tiempo." Dijo Kelly.

"Y si lo intentamos recibiremos una sanción, un gran dolor mental." Dijo Rachel.

"¿Acaso esa cosa no quiere que recordemos?." Preguntó Kelly.

"Es una posibilidad bastante probable. Pero. ¿Esa cosa tiene sus razones para hacernos esto?." Dijo Rachel.

"No creo, nunca nos hemos metido con alguien así." Respondió Kelly.

"Si, literalmente solo hemos hecho sufrir a niños." Dijo Sharon.

"¿Piensas que un niño tomo venganza y nos atacó así?." Preguntó Kelly.

"Quien sabe, hace poco conocimos a un grupo de niños que han tenido contacto con criaturas sobrenaturales."

"No pienso que esa sea la respuesta. ¿Pero y si es así?." Dijo Rachel.

"¿Qué quieres decir?." Preguntó Alice.

"Imaginado que tal vez ese sea el caso, tendría sentido si este fuera nuestro castigo." Respondió Rachel.

"¿Castigo?. ¡Eso no tiene sentido…!"

"¿Y porque no?. ¿Acaso no lo entiendes Kelly?. Hemos sufrido una gran tragedia de dolor, casi igual que aquellas pesadillas que durante estos meses hemos hecho. No creo que sea una coincidencia." Respondió Rachel, interrumpiendo Kelly.

"Te estas desviado del problema principal. ¿Esto en que aporta al caso?." Dijo Kelly.

"Para empezar, el hecho de que no nos conocemos. No las considero a ninguna mis amigas. Solo nos conocemos y hablamos para hacer pesadillas." Respondió Rachel.

"Eso no es cierto. ¡Somos mejores amigas!. ¿Verdad chicas?." Dijo Kelly

Kelly miro a Alice Y Sharon, esperando una respuesta. Pero solo recibió la mirada incomoda de Sharon y la mirada temerosa de Alice. Eso dejo perpleja a Kelly.

"Mi punto es que hay una responsable de todo. Ella nos juntó a todas. Ella nos introdujo al mundo de lo paranormal. Ella nos intimido para seguirla. Y ella está justo aquí."

"¡Tu Kelly, eres la responsable de que estemos aquí!." Grito Rachel, apuntando a Kelly.

Aquella acusación dejo perpleja a Kelly, quien sintió un pequeño dolor. Miraba con un gran enojo a Rachel, pero en su radio de vista vio las caras de miedo de Sharon y Alice. Esta última estaba temblando mientras se cubría con sus manos.

Eso cambió el rumbo de su dolor, ahora sentía una crujida en ella. Sintió un gran pesar por eso que apenas podía recibir.

En medio de su ruptura, Rachel cambio de dirección. Cambiando lentamente hasta la salida sin voltear atrás en ningún momento.

Sus pasos que antes se escuchaban cercanos ahora se volvieron lejanos, el punto que indicó su retirada fue el silencio.

El silencio en el vacío.


No solo en el vacío no había nada. También en otro lugar lleno de mucho no se veía nada.

Esa coincidencia les daba algo en común a dos diferentes dimensiones. Pero no era la única similitud entre ellas.

En una era un lugar que ha sido cambiado a partir de aquellos que han llegado, modificándola para conseguir una respuesta sobre su entorno. Pero nunca consiguiendo algo satisfactorio, en todo ser que viva ahí, es temeroso por todo y por nada.

Y en la otra era simplemente un vacío extraño.

Por el trayecto en silencio que seguían. Oliver seguía escribiendo papeleos sin descansar, pero su única prioridad era mantener su cercanía con su jefe para no perderse.

Los pasos sin firmeza e inseguros del joven secretario lo mantenían en el marcha. Mientras que su superior mantenía el ritmo estricto.

Habían pasado casi toda la ciudad, pasando por callejones, rodeando lugares importantes y dirigiéndose directo hacia una zona casi vacía.

Por orden ya antes dicha sin repetir, Oliver no preguntó sobre a donde irían. Distraía su duda con seguir archivando cosas para su agencia.

Fue hasta un punto donde su superior se detuvo, como una pierda. Se mantuvo en una postura sin movimiento, la reacción de Oliver fue una sorpresa con un pequeño sobresalto.

"¿Escuchas eso?."

"No, señor."

"Aparenta ser el sonido de la tranquilidad. ¿Acaso hay alguien que puede afirmar que no hay algún mal aprovechándose de esa paz?."

"Nadie, señor."

"Así te logra engañar, no puedes pensar que todo siempre estará en orden. ¿Verdad?."

"Pero eso no es para caer en lo emocional."

"Por ahora."

Termino sus palabras cuando correo en una otra dirección diferente, entrando en un callejón. Frenando cuando esta tan cerca de la salida, se acercó un poco. Escuchado algo que odiaba.

Delante de la salida, en una corta distancia. Estaba una mala escena.

Un nombre de apariencia sucia forzaba una ventana, tratando de romperla mientras se quejaba. Con un odio por ese obstáculo aumentaba su rabia.

"¿Sabes por qué haces lo que haces?."

La imprevista voz profunda tomo por sorpresa al ladrón, quien nervioso volteo hacia atrás.

"¡¿Que?!. ¡¿Quién eres tú?!."

"Alguien que no sale mucho y se preocupa por todos."

"¡Pues si tienes preocupación, preocúpate por ti y sal de aquí!."

"No, no haré eso."

"¡Sal de aquí o yo haré que te vayas!."

"Volveré a preguntar. ¿Sabes por qué haces eso?."

"¡No es de tu incumbencia!. ¡Largo!."

"Yo creo que sí, tengo una suposición. Creo que tú no tienes más opciones."

"¡¿Por qué dices eso?!."

"Veras. He visto muchos casos similares al tuyo, en todos ellos hay siempre algo. Algo que inicia e impulsa a hacer acciones criminales."

"¡¿Y que hay con eso?!."

"¿Te sientes solo?."

"¡¿Qué…"

"¿Te has sentido abandonado?. ¿Has sentido que todos a tu alrededor te han dado la espalda?."

"Por un malentendido de palabras te acaban despreciando. ¿Y solo por no saber decir las cosas?."

"Emm… Este… Yo…"

"Sí, es doloroso recordar eso."

"Antes de tomar mi gran cargo, tenía una bella pareja. Era mi propósito para levantarme todos los días. Éramos tan felices, pero. Un día eso cambio."

"Debido a un mal entendido con un niño, nos terminamos separando. Yo le intente que me entendiera, le explique mis razones."

"Pero solo salió de mi la furia."

"Por eso, todos aquellos que conocía se fueron, me odiaron. Por solo pensar en cómo dije las cosas."

"Ahora, después de mucho. Lo acepte. Explote contra ellos, ellos no se merecían lo que les dije."

"Señor… ¿Usted de verdad ha pasado por eso?."

"Es correcto, las cosas han avanzado y con ellos, no puedo solucionar mis errores."

"Y por ello, quiero ayudarte. No quiero que cometas errores que jamás podrás solucionar."

"¿Lo dice en serio, señor?."

"Sí, ven. Deja esa propiedad para que te enseñe un lugar en cual estarás siempre en paz."

"Claro..."

Ahora ese muchacho se acercó, con confianza. Mientras que el hombre le extendía una mano. Pronto se encontraron. El señor inicio el trayecto con calma, y el joven lo siguió.

"Una última pregunta antes de todo."

"¿Este ha sido tu primer intento de crimen?."

"Pues… No. Ya he hecho muchos, algunos horribles. Pero todavía me puedo redimir. ¿Cierto?."

"Por supuesto. Por supuesto."

"Oiga señor. ¿Le puedo preguntar algo?."

"Claro. Lo que quieras."

"Cuál es su nombre."

El hombre pronto se detuvo, formando una sonrisa agradable, extendió su mano.

"Seymour Evans."

"Mucho gusto Seymour."

El muchacho con gusto tomo su mano, saludando con gusto. Pero Seymour no hizo lo mismo.

Con su otra mano, saco de su abrigo un aparato. Y en rápido movimiento disparo.

La bala de la tracción a una gran velocidad atravesó el cráneo del muchacho. Aquel joven delincuente aún mantenía una sonrisa, incluso cuando cayó al suelo.

En seguida vino Oliver, con una expresión de extremo desagrado. Viendo aquella escena en el callejón.

"Señor…"

"No preguntes nada, Oliver, Nada de lo que dije es verdad." Respondió Seymour.

"Entendido… Señor…"

La frialdad en la cara de Seymour mientras miraba el cuerpo era de un témpano. Sin darle la importancia que merece un cadáver volteo hacia la salida del callejón. Encontrado una sombra imponente.

"Al fin llegas. Mortem." Dijo Seymour.

El cazador entro al callejón, pateando una roca mediana en el proceso.

"¿Fuiste consiente que el remate de tu escena pudo alertar cualquier cosa?." Preguntó Mortem.

"Créeme, he planeado todo desde que escuche los sonidos de sus crímenes." Respondió Seymour.

"Eso se puede cuestionar. Aunque no dudo de porque hiciste esto a esta basura." Dijo Mortem.

"No solo las amenazas están en forma desconocida, también en nuestra propia especia hay cosas horribles."

"Por ello, llego el momento de actuar. Gracias al demonio saltador hemos perdido muchos aliados de nuestra patrulla." Respondió Dijo Seymour.

"¿Solo por eso me llamaste?. ¿Para ocupar un lugar dentro de tu ejercito?. Sabes que mi tiempo no necesita ocuparlo en estupideces." Respondió Mortem.

"De hecho, hay otros motivos."

"Recientemente muchas criaturas extrañas han aparecido, nuevas. Incluso más peligrosas que las conocidas." Dijo Seymour.

"Conque nuevas. Al parecer aquí ya no está solo lo más inofensivo." Dijo Mortem.

"Precisamente las cosas agresivas que serán encarceladas." Dijo Seymour.

"Atrapar a cosas nuevas y recibir algo grande, estoy interesado." Respondió Mortem.

"Por eso he requerido tu servicios. Por el bien de todo Trollberg."

"El precio es lo de menos, hay otras cosas más importantes que debemos hablar." Dijo Seymour.

"¿Que es más importante que esta invasión?." Preguntó Mortem.

"Los entrometidos que podrían empeorarlo todo." Respondió Seymour.

"¿Acaso todavía hay personas que se te oponen?. Entonces vaya que sigues igual." Dijo Mortem.

"De eso no hay que tomar importancia. Recuerda, esta vez nos enfrentamos o cosas nuevas y extremadamente peligrosas."

"Debemos capturarlas para después investigarlas lo más a fondo posible." Dijo Seymour.

"Yo solo me ocupare de capturarlas, no quiero revisar sus entrañas sin un pago mayor." Respondió Mortem.

"Como aclare. El precio es lo de menos, hare y pagare todo lo necesario para asegurar la paz en Trollberg."

"Porque después de todo."

"Siempre hay amenazas en nuestras vidas. Y a veces, tenemos que erradicarlas por nuestra cuenta." Dijo Seymour.

La mirada fría y sin el espíritu esperado apareció en Seymour. Detrás de él, Oliver miraba aun con incomodidad la recién formada escena. Y delante de él, Mortem miraba de reojo algo grande.

Y atrás de todos, en la entrada del callejón. Un ser pequeño espectador se quedó en blanco, por escuchar y ver lo que se supone que sería la ayuda profesional humana. Definitivamente encontró lo más impactante en su expedición.


La armonía dentro de una habitación en silencio reinaba, dando la tranquilidad necesaria para Hilda. Ella practicaba movimientos de dedos, con una misma determinación en cada intento.

Trataba de imitar tan cerca cómo podía las ilustraciones, esas instrucciones para ser de nivel uno seguían siendo complicadas. Difíciles pero no imposibles.

Por ello, ya Hilda no se sorprendía por escuchar algún crujido pequeño en sus manos.

Ya en el intento veintisiete, decidió tomar un descanso. Bajando sus brazos y respirando hondo. Mientras miraba toda la habitación decorada con regalos dados por conocidos y personas desconocidas.

Muchos se habían sentido agradecidos por su sacrificio. Hilda se había sentido feliz cuando escucho eso de parte del doctor.

Había salvado la vida de muchas personas y la esperanza de otras tantas. Sin duda que se sentía feliz por haber hecho algo que pocos harían.

Apreciando cada cosa de su habitación la llevo a terminar viendo su ventana cercana.

Afuera vio lo vacante que era toda la calle.

Sin ninguna persona a la vista, sin ningún sonido en la atmósfera, solo la nada en el panorama.

Si bien miraba la parte de abajo, no tardo en subir su punto de vista cuando miraba más a lo lejos. Dándose cuenta que algo sobresalía en el cielo.

Subido hacia el suelo su vista exclamo en silencio. Por la lejanía estaba una pequeña mancha rojiza oscura en el cielo. Primero pensó que se había vuelo más pequeña pero recordando el tamaño en que la había visto antes, descarto esa opción.

"Se está acercando." Susurro Hilda.

Pensativa sobre eso, giro su cabeza hasta su pequeña mesa. Mirando concentrada su vaso de agua, subió su mano, haciendo el movimiento de pinzas de cangrejo.

"Neró Separatum." Susurro Hilda.

De su ojo malo un brillo volvió a surgir, dándole la fortuna de volver a ver de nuevo con ambos ojos. Y de ese vaso esa pequeña cantidad que tenía comenzó a flotar.

Experimentando un poco más. Hilda aun teniendo la pose de su mano, la movió hacia cualquier dirección. Comprobando con éxito como esa agua que controlaba la seguía a la perfección.

Probando otra cosa, acerco esa cantidad hacia ella y con su otra mano acerco su dedo apuntador. Esperando que se rompiera o algo así siguió hasta tocarla.

Sorprendida quedo cuando al tocarla no pasó nada, seguía manteniendo el control.

*TOC, TOC*

Otra sorpresa apareció, alguien estaba tocando la puerta calmadamente. Así que rápidamente dirigió el agua dentro del vaso y separo sus dedos.

"Adelante." Dijo Hilda.

La puerta se empezó a abrir, y con eso Hilda apenas se dio cuenta que todavía su ojo de dragón seguía con ella. Sin entrar en pánico cubrió su ojo con una mano mientras hacia una sonrisa algo falsa.

Y de esa puerta entro otra sorpresa.

"Oh hola, doctor. Si se pregunta por qué cubro mi…"

"(Shhh) Alguien te puede escuchar." Susurro la bibliotecaria, mientras entraba rápido y cerraba la puerta.

"¿Ya de vuelta?." Preguntó Hilda.

"Vine hacia aquí a toda velocidad porque tengo algunas respuestas." Dijo la bibliotecaria.

"¿Qué descubriste?." Preguntó Hilda.

"El posible origen de esa nube."

De su capa negra saco el libro de criptozoología. Hojeando rápidamente entre extensas paginas hasta detenerse en la deseada.

"La esencia del mal."

"Toda criatura malvada tiene en su sangre una sustancia mortal para la salud. Cualquiera que la toque recibirá algo horrible al instante."

"Esas criaturas malvadas pueden usar esa esencia para crear cosas de la oscuridad."

Con su otra mano libre saco de su capa una bolsa sumamente brillante. Dentro de esta estaban unos pedazos de cristal negros.

"Él uso su esencia para crear esto."

"¿Esos son…?."

"Sí, son restos de la máscara que uso él." Dijo la bibliotecaria.

"¿No es peligroso tener eso a la mano?." Preguntó Hilda.

"No hay de qué preocuparse, este tipo de bolsas contiene y retiene la esencia oscura."

"Volviendo al tema. Probablemente él cuando murió su esencia abandono su cadáver. Y no sé cómo, termino ahí." Dijo la bibliotecaria, apuntando a la ventana.

"¿Pero no eran espíritus del clima?." Preguntó Hilda.

"Lo eran."

"¿…Lo eran?."

"Ahora son solo cascarones sin voluntad."

"¿Que…?."

"Hilda. Todo está en peligro de nuevo, y ese peligro es causado por el mismo problema."

"Jack sigue vivo."

"¡¿Vivo?!. ¡¿Cómo?!."

"La esencia maligna de Jack se fusionó con muchos espíritus del clima, matándolos en el proceso. Ahora mismo esa gran nube son espíritus del clima poseídos por Jack." Respondió la bibliotecaria.

"Jack ha vuelto…" Susurro Hilda.

"Aun no conozco sus verdaderos motivos, pero puedo sugerir algunas suposiciones." Dijo la bibliotecaria.

"¿Qué tienes en mente?." Preguntó Hilda.

"Relacionado con lo que antes hemos escuchado, hay una serie de pistas que indican que Jack trajo algo terrible a Trollberg." Dijo la bibliotecaria.

Pasando sobre demasiadas páginas y parando justo en la página relacionada.

"El Silbón."

"Ese ser fue alguna vez un joven que vivía en el siglo diecinueve. Aquel en vida hizo cosas horribles a sus familiares y conocidos, y cuando mato a su padre. Su abuelo lo castigo, desgarrándole la espalda a latigazos."

"En ese momento, su abuelo lo maldijo para siempre. Obligándolo a cargar los huesos de su padre en un costal."

"Él es un ser maldito, condenado a vagar por todo lugar y en todo momento."

La mujer al terminar de leer, le mostró la ilustración del ser a Hilda. Ella al ver un hombre extremadamente delgado, casi en los huesos quedo temerosa. Más aun cuando vio los detalles en el dibujo.

Resaltando su sombrero que le cubría los ojos. Su enorme costal era intimidante, parecía más una foto que un dibujo.

"¿No hay alguna manera de echarlo de aquí?." Preguntó Hilda.

"Por desgracia no, esta es toda la información que tiene el libro." Respondió la bibliotecaria.

"(Suspiro) ahora hay otra cosa igual o peor de peligrosa que Jack. Y esta por ahí, cerca de aquí." Dijo Hilda.

"Aun no es el momento de preocuparse, lo he pensado y quizás podemos intentar algo." Respondió la bibliotecaria.

"¿Qué es?." Preguntó Hilda.

"Escucha Hilda, este libro…"

*¡PAM!*

"Yo decido lo que tiene que escuchar."

Hilda por el susto de enterarse que alguien entro se cubrió rápidamente su ojo izquierdo. Por la perspectiva de la bibliotecaria, miro primero como de la puerta entro bruscamente ese hombre que antes vio, por supuesto el disgusto se representó en sus ojos.

"Pensé que estabas en un lugar muy lejano." Dijo Seymour.

"Coincido contigo." Respondió la bibliotecaria.

"Bien, bien. ¿Qué tenemos aquí?."

Atrás de Seymour salió deprisa un hombre con aspecto de viajero errante. Mirando y juzgando a las personas enfrente de él.

Mirando detenidamente las dos caras nuevas, hasta detenerse en la mirada seria de la mujer de capa negra. Al verla, algo seco se encendió en él, empujándolo para ir directo con ella y tomar su mano.

"Al parecer hay algo muy brillante aquí. ¿Podría esta estatua de oro decirme su nombre?." Dijo Mortem.

"Las presentaciones son innecesarias ahora." Respondió la bibliotecaria, quitando su mano de él.

"De hecho. Ahora son totalmente necesarias."

"Este caballero de aquí es un vigilante, un guardián que ha venido para protegernos." Dijo Seymour.

"Para mi será un verdadero placer cuidar de esta doncella." Dijo Mortem.

"¿Cuánto tuviste que pagar para que viniera?." Preguntó la bibliotecaria.

"El costo es irrelevante para la seguridad de Trollberg." Respondió Seymour.

El hombre mientras decía cada palabra en esa oración, miro hacia la pequeña niña. Mirando su confusión de esta situación.

"Oh, perdón por mi descuido."

"Soy Seymour Evans, Líder de la patrulla de seguridad de Trollberg."

"¿Y tú eres?." Preguntó Seymour.

Hilda miro aun extrañada la actitud cambiada del hombre enfrente de él, quería mirar a su compañera en busca de alguna indicación pero se sintió acorralada de alguna manera.

"…Hilda."

"Un gusto conocerte Hilda."

"Pero faltaron tus apellidos."

"¿Podrías decírmelos?." Preguntó Seymour.

Ahora ya incómoda por esa pregunta, Hilda titubeo unos momentos. Desviando su mirada hacia otro lugar.

"Ya es suficiente."

La bibliotecaria se interpuso entre la conversación, ocultando a Hilda detrás de ella.

"Sí, Seymour. Estas incomodando de nuevo." Dijo Mortem.

"Ah claro. Me desvíe del problema." Dijo Seymour.

Como un disparo bien teledirigido, Seymour se acercó rápidamente a la bibliotecaria, arrebatándole el libro de la Criptozoología del interior de su capa.

"Voy a tomar prestado este libro, bibliotecaria." Dijo Seymour.

"¡Oye!. ¡Ese libro es…"

"Es importante, lo sé. Por eso es un deber para nosotros investigar su contenido para el bien de todos." Respondió Seymour.

Dándoles la espalda, Seymour se dirigió hacia la salida. Mortem dio una última mirada de cabeza a pies hacia la bibliotecaria antes de seguirlo.

"Y para su propio bien, será mejor que nunca se vuelvan a meter en problemas extraños." Dijo Seymour.

Los dos finalmente salieron de la habitación, al salir. Se pudo escuchar como habían cerrado la puerta con llave.

La bibliotecaria al entender lo que acaba de suceder, dio un largo suspiro frustrado.

"Sé que ese libro es sumamente importante, podemos buscarlo después de salir de aquí." Dijo Hilda.

"No, no estoy preocupada por el libro." Respondió la bibliotecaria.

"¿Por qué?." Preguntó Hilda.

"Porque ese libro tiene conciencia propia." Respondió la bibliotecaria.

"¿Conciencia propia?. ¿Está vivo?." Preguntó Hilda.

"No precisamente. Lo que te iba decir era eso."

"El libro de la Criptozoología es un libro mágico. Es decir que tiene dentro millones de datos sobre criaturas desconocidas, pero no creas que cualquiera puede aprender lo mismo de él."

"El libro al ser tocado por un ser humano, el libro determina su poseedor. Y dependiendo de lo que en verdad es el portador, le dará la información que necesita."

"No la que quiere, sino la que necesita."

"Y por eso íbamos a probar que información de daría a ti. Pero ahora eso ya no es posible." Dijo la bibliotecaria.

"No creo eso, podemos intentar algo. Si ese ser esta cerca, cosas horribles pueden pasar. Solo hay que pensar en algo." Dijo Hilda

"Solo lo mejor que podemos hacer es deliberar." Respondió la bibliotecaria.

"Espero que lleguemos a algo, no quiero que otra tragedia vuelva a ocurrir." Dijo Hilda.


"Todo a mi alrededor son caras derrotadas."

"En un lugar sin cambios, donde hace caras caídas."

"Las veo caminado, buscando respuestas."

"Solo chocan contra un muro, dentro de un laberinto."

"Su frustración afecta mis visiones."

"Sin un futuro claro, sin un futuro claro."

"Escondo mi vulnerabilidad. Quiero volver a mi hogar.

"Escondo mi cabeza, quiero quitarme mi pena."

"Pero de qué sirve pensar, si no hay un mañana, no lo hay."

"Me parece curioso, me parece depresivo."

"Estamos en donde muchos se fueron, donde muchos murieron."

"No parece que haya otra salida, pero parece que es obvia que sea la única."

"Cuando veo de frente el vacío, siento que ya nos hemos ido."

"Estamos en algo."

"Difícil de asimilar."

"Cuando sabemos lo que sucede, lo que va pasar."

"Tememos por ello."

"Es claro que vamos a un."

"Horrible futuro."

Alice apago el tocadiscos previamente encendido por ella. Con solo escuchar esa música deprimente, no ayudo a su estado sentimental acerca de lo que recién paso.

"Esto es demasiado." Dijo Alice.

Quedando otra vez en silencio, se sentó en una silla cómoda llena de polvo. El cual no se desvaneció por ser alterado.

En una habitación del segundo piso, Alice tomaba un descanso por todo lo que paso. Retomando un tiempo medianamente tranquilo para ella.

Lo único que había tocado y activado era ese viejo tocadiscos. Alice se preguntó por qué había funcionado si estaba cubierta con muchas capas de polvo, y más con todos los discos que tenían raspaduras y por supuesto, polvo.

Todo es esa habitación tenía un contraste, era una habitación bien cuidada, sin ningún mueble roto, sin telarañas. Solo tenía como un problema el simple polvo. Igual que toda esa mansión.

"¿Has encontrado algo?." Preguntó Sharon, entrando a esa habitación.

"Solo este viejo tocadiscos, no he revisado lo demás." Respondió Alice.

"(Suspiro) Me estoy empezando a cansar de tanto polvo." Dijo Sharon.

"¿Pues que podías esperar de un mansión vieja y en medio de la nada?." Preguntó Alice.

"Algo que diera un poco de información." Respondió Sharon.

"Vamos, solo hemos empezado. Tal vez haya algo que de información importante." Dijo Alice, parándose con ánimo.

"Eso espero, no creo que la única información se la haya llevado Rachel." Respondió Sharon.

"He pensado en eso. ¿Crees que deberíamos ir a buscarla?." Dijo Alice.

"Vaya pregunta. Pues claro. No podemos irnos sin ella, somos amigas." Respondió Sharon.

"¿Somos amigas?." Preguntó Alice.

"Pues claro." Respondió Sharon.

"¿Ella y tú?. ¿Lo son?." Preguntó Alice.

"Sí, lo somos. Sé que ha tenido un enojo, pero esas cosas suelen pasar." Respondió Sharon.

"¿Han hablado?. ¿Han interactuado amigablemente?." Preguntó Alice.

"No."

"Pero estamos juntas en esto, aunque ella no nos considere amigas. No podemos abandonarla." Respondió Sharon.

"Sí, no podemos dejarla atrás. Ahora esta confundida." Respondió Alice.

"Además. Tú y yo somos amigas. ¿Verdad?." Dijo Sharon.

"¿Lo… Lo… Somos?." Titubeo Alice.

"Claro. Por supuesto." Respondió Sharon.

"¿Quieres… Que sea… Tu amiga?." Titubeo Alice.

"Sí, exactamente." Respondió Sharon.

De pronto. En un instante, Alice comenzó a temblar, por emoción, por nerviosismo, por muchas cosas. Mientras tenía un ligero terremoto en su cuerpo, bajo un poco su cabeza. Su boca temblaba, habiendo una pequeña transformación rara.

Estaba ocultando su sonrisa.

Sharon, se acercó poco a poco, con una sonrisa glamurosa. Alice en reacción retrocedió un poco en un salto pequeño. Miro a su nueva amiga con timidez.

Sharon levanto rápidamente su brazo, abriendo su mano. Y con una sonrisa sofisticada la invito a dar un saludo.

Alice finalmente libero su sonrisa y tomo esa invitación con sus dos manos, cooperando con ese gesto con una alegría casi incontrolada.

Sharon en medio de pequeñas risas, vio entre sus anteojos sus ojos. Que reflejaban la alegría que nunca había visto en ella.

Entre tanto un inicio iba surgiendo en la segunda habitación del segundo piso, dentro de otra estaba aún la inconsciente Libby, acostada en un capa.

*TOC… TOC…"

*TOC…*

*¡CRASH!*

"¿Que fue eso?." Preguntó Alice.

Algo repentino y escandaloso perturbo la habitación vecina, cercana de Alice y Sharon. Ellas salieron de prisa, en dirección hacia Libby.

Al entrar, vieron como ella seguía inconsciente, no había nada malo con esa. Pero si había algo malo en esa habitación, eso era que una puerta cercana a la cama estaba en el suelo.

Derrumbada, dejando ver que en su interior estaba un cuarto sin luz. Sharon cuidado cada paso suyo se aproximó hacia esa nueva habitación.

Hecho un pequeño vistazo, a pesar de estar en su mayoría oscuro, un rayo de luz iluminaba un poco. Ese destello venia de una única ventana con un diseño cultural.

La poca iluminación revelo un mueble que con solo su presencia, Sharon ya identifico lo que era ese cuarto.

"Por lo menos hay uno, aunque no creo que sirva." Dijo Sharon.

"¿Que ese ese cuarto?." Preguntó Alice.

"Un baño." Respondió Sharon.

"¿Y cómo es que la puerta se desplomo?." Preguntó Alice.

"Tal vez ya tenía los suficientes años para dejar de permanecer de pie." Respondió Sharon.

"Pues si ya estaba muy inservible. ¿No también necesaria un empujón para que cayera?." Dijo Alice.

"Tiene sentido, pero eso puede indicar que…"

"¿Alice?."

"¿Sharon?."

Así de la nada, alguien las había llamado desde la oscuridad. Provocando una incertidumbre inmediata.

Sharon y Alice vieron como de una esquina del baño se levantó una figura. Aquella sombra se fue acercando hasta el rayo de luz.

Al acercarse lo suficiente, progresando en una revelación difícil de entender al principio. Pero al ver con más claridad esa silueta, Alice suspiro impresionada.

"¿…Ellie?."

Aquella chica oculta lentamente salió. Mostrando su característico peinando que ocultaba sus ojos, cabizbaja y con un brazo sosteniendo el otro tembloroso.

"Ellie, Estas…"

Salió de su escondite. Salió de su aposento, para lanzar sus brazos al aire. Rodeo con ellos a Sharon y Alice en un abrazo.

La acción tomo por sorpresa a quienes la recibieron. Alice aunque sorprendida en un momento, no tardo demasiado en responder. Sharon no cuestiono sobre por qué paso eso, sino solo correspondió.

"Ellie. También estas aquí." Dijo Alice.

"Pero tranquila, no estás sola." Dijo Sharon.

Ellie con saber eso, sintió y diferenció algo que lo había sentido de otra forma. Sorprendida por aquella cosa, lentamente se fue separando.

"¿Donde… Como… Por qué…?" Preguntó Ellie.

"Estamos en otro lugar, muy lejos de nuestra ciudad. Nos trajo aquí una criatura desconocida." Respondió Alice.

"Y es mejor que no te cuestiones el porqué, o sufrirás algo muy doloroso si lo haces." Respondió Sharon.

"Yo… No entiendo…" Dijo Ellie.

"Te daré una explicación más detallada, pero dime. ¿Desde cuándo estabas ahí dentro?." Dijo Alice.

"He estado ahí desde hace mucho tiempo, creo que cinco horas." Respondió Ellie.

"¿Cinco horas?. Entonces tu fuiste la primera en llegar." Dijo Sharon.

"¿Y por qué no has salido en todo este tiempo?." Preguntó Alice.

"Porque… Tuve miedo…"

"Al principio, desperté en un cuarto oscuro… Donde una única luz provenía de una única ventana, al ver lo que había fuera no había nada más que un vacío…"

"Eso me dio mucho temor, tanto que temí por pensar que no estaba sola…"

"Por eso, permanecí escondida ahí dentro. Esperando temerosa que nada fatal me encontrara…" Dijo Ellie.

Con su punto de vista establecido, la atmósfera cambio consideradamente para Alice y Sharon, quienes no pudieron evitar expresar humanidad por Ellie.

"Todas hemos tenido miedo al despertar aquí." Dijo Alice.

"¿…Todas?" Preguntó Ellie.

"Naturalmente. Cada una ha sufrido una alucinación con un toque de dolor agonizante mental." Respondió Sharon.

"Oh… Eso es muy pavoroso…" Dijo Ellie.

"Pero ahora no hay que preocuparse por ello, tenemos una teoría. Según algunas experiencias en común, puede que estando juntas nos protegerá de tener un espantoso dolor." Respondió Alice.

"Aunque parezca cursi, puede que sea real. Porque en este corto tiempo en que estuvimos en compañía de alguien, no nos ha pasado algo feo." Dijo Sharon.

"Pues… Yo en todo este tiempo, no me ha pasado nada." Dijo Ellie.

"Es un alivio pensar que por lo menos una de nosotras ha evitado tener que vivir algo tan espantoso como eso." Dijo Alice.

"Y por lo tanto, es mejor para todas que no estemos solas."

"¿Estás de acuerdo?." Preguntó Sharon.

"Sí… Sí. No quiero estar sola de nuevo." Respondió Alice.

"Maravilloso, no te separes mucho de tus amigas." Dijo Sharon.

"No… No lo hare, jamás." Respondió Ellie.

"Bien, ahora hay que volver a la búsqueda de información. No queremos seguir aquí por más tiempo." Dijo Alice.

"Voy… ¡Voy a hacer mi máximo esfuerzo!." Dijo Ellie.

"Adelante, con esa determinación podremos llegar a algo bello." Dijo Sharon.

Entre ver el anhelo de sus amigas y sentirlo también, Ellie comenzó a sonreír.

Sharon con una sonrisa similar a la que hacia anteriormente, comenzó de tomar ella el primer paso. Empezando a buscar entre el primer mueble que encontró.

Le siguió Alice, buscando a su lado opuesto. Elle esta vez teniendo la vista centrada en ese nuevo escenario. Contemplo esa habitación con tanta clase, mirando primero los muebles para después mirar al techo hecho de una manera esculpida a la perfección.

Pero su admiración se detuvo cuando bajo su mirada hasta la cama.

"¡¿…Libby?!." Grito Ellie.

Con un paso inseguro pero rápido fue hasta la cama grande, viendo el estado malo que tenía.

"Tranquila, solo esta inconsciente, está viva." Dijo Alice, acercándose hacia la cama.

"¿…Que le ocurrió?." Preguntó Ellie.

"Cuando llegue a esta mansión, llego ella al mismo tiempo que yo. Solo que su entrada la dejo en este estado."

"Libby vino aquí por caer del techo." Dijo Sharon.

"…Entonces debe estar muy adolorida." Dijo Ellie.

"Sí, esperamos que despierte. Pero no dejaríamos sola."

"Hablando de eso. ¿Dónde está Kelly?." Dijo Alice.

"¿…Kelly?." Preguntó Ellie.

"Oye, es cierto. Se suponía que debía estar aquí, cuidando de Libby." Respondió Sharon.

"¿...Que fue lo que ocurrió?." Preguntó Ellie.

"Después de que nos reuniéramos casi todas, Rachel y Kelly tuvieron una pequeña discusión. Que termino en Rachel enojándose y alejándose de aquí, hace un tiempo que se fue."

"Kelly se veía angustiada, casi como paranoica. La única conversación que tuvo con nosotras fue un acuerdo para que ella vigilara a Libby, mientras Alice y yo buscábamos información."

"Porque Rachel encontró un libro con información, que también se lo llevo. Ahora estamos aún animadas a buscar información para salir de aquí." Dijo Sharon.

"…Oh. Hubo un conflicto con grandes turbulencias."

"Y si Rachel también está aquí, entonces…"

"Hasta el momento, no sabemos si Jaeden está aquí también." Respondió Sharon, interrumpiendo a Ellie.

"Si no mal recuerdo, ella estaba en el hospital." Dijo Alice.

"¡¿…Enserio?!.¡ ¿Qué le ocurrió?!." Preguntó Ellie.

"No sabría suponer, iba a visitarla pero no recuerdo si lo hice o no. Todo después de un punto es borroso." Respondió Alice.

"Lo sé. Vamos a investigar toda esta mansión, y esperemos encontrar a Kelly de paso." Dijo Sharon.

"…Me preguntó en donde estará." Dijo Ellie.


Dentro de ella había una ruptura que no asimilaba. No quería prestarle atención, pero ella estaba dentro de un cuarto cerrado. Así que por aquello, estaba encerrada. De muchas maneras.

Mostrando una mala cara mientras caminaba en círculos iba sin pensar en cambiar el rumbo. Kelly trataba de llegar a algo.

"Malagradecidas."

"Después de aceptar mi propuesta…"

"¡¿No nos unimos?!."

De un impulso frustrado tomo una botella vieja, lanzándola con rabia hacia la puerta. El estallido del vidrio dejo sonar sus los latidos enojados.

"Amigas…"

"Eso se supone que somos…"

"Pero…"

"¿Eso que importa ahora…?"

Rápidamente se fijó en la única ventana, entre el interminable polvo se veía el brillo blanco del vacío.

Kelly se fue acercando mientras seguía apretando sus dientes. Agarro la frágil ventana y la subió, dejando ver la nada. La absoluta nada, frente a ella.

"¿Cómo saldré de aquí…?"

Pensando entre cosas que no iban a una solución, pensó de inmediato algo que no había intentado.

Preparando su conexión entre cuerpo y alma, cerró sus ojos.

"¿Huh…?"

Sintiendo que seguía igual, abrió los ojos. Contemplando de mala manera como nada había cambiado.

"¿Qué demonios…?"

De nuevo se preparó, esperando el gran cambio que tal vez la sacaría de allí.

"¡Vamos!."

Cada vez más perdiendo la tranquilidad y paciencia, lo intento otras cuatro veces. En cada una después de otra, frustrándose más a una gran potencia emocional.

"¡¿Qué pasa?!."

"¡¿Por qué no funciona?!"

Ya casi perdiendo la compostura para pensar algo, cerró sus ojos con mucha fuerza mientras casi estaba por caer de la ventana.

"¡VAMOS!."

"¡NO QUIERO ESTAR AQUÍ!."

"¡¿POR QUÉ ESTOY…"

"Kelly Hart."

Las palabras resonantes aparecieron, indicando que había alguien más con ella. Kelly volteo enojada hacia atrás.

"¡¿Qué es lo que quieres…"

"A mí no me hables así."

Justo en ese instante, Kelly en medio de su ira. Logre captar e identificar esa voz. Creyendo lo no posible, abrió sus ojos frustrados. Para ver una persona cercana a ella.

"¿…Mamá?."

Al verla no pensó de cómo era posible esa situación, debido a su estado sentimental algo quebrado, pensó poco. De inmediato se dirigió hacia su familiar.

"Detente es este instante."

"Mamá…"

"¿Cómo…?"

"Ese no es el problema principal. Lo verdaderamente primordial eres tú."

"¿Perdón…?."

"Es cierto. Aquí hay una calamidad descomunal."

Detrás de la mujer, de la nada apareció una chica conocida y detestada por Kelly. Aun manteniendo oculto un ojo con su cabello.

"¡¿Rachel?!. ¡¿Qué haces aquí?!."

"No le grites a tu amiga."

"Ella no es mi amiga, mamá."

"Pues por supuesto, una buena joven como Rachel no necesita tener de compañía a alguien como tú."

"Gracias, señora Hart. Eso es la verdad absoluta."

"¡Cállate Rachel!."

"No. Guarda silencio tu jovencita, hemos venido aquí para hacerte pensar en todas las desgracias que has hecho."

"¿Desgracias…?. Pero yo no…"

"¡Oh!, Claro que sí. Si hay alguien irresponsable que ha cometido cosas horribles es claro que eres tú."

"¡Te dije que te…"

"Ya es suficiente, Kelly. No recuerdas que por esa actitud incompetente me abandonaste sola?."

"¿Sola…?."

"Claro, por querer con tu ineficiente método para juntar a tus amigas, siempre me dejabas sola y lastimada. Y cuando más te necesitaba, ese hombre sonriente me rapto."

"¡No fue mi intención!. ¡De verdad, lo juro!."

"¡Incorrecto!. Estabas luchando por una causa perdida, y por eso nos lastimaste a todas nosotras. ¿Verdad chicas?."

De cada lugar no visto por Kelly, cada marra que junto salía. Dejando rodeada a Kelly en un circulo.

"Nos viste débiles a todas. Por eso nos llamaste para crear un grupo con el propósito de hacernos amigas."

"Siendo que tu estupidez no te dejo ver que nunca fuimos felices realmente cuando nos veíamos."

"Solo era tú y tu brillante plan para crear una amistad."

"Que al final nunca avanzo en nada."

"Eres una deshonra para todas. Hija, es mejor que aceptes tu castigo y te quedes callada."

"Míralo por el lado bueno, al menos morirás aquí sin ver a alguien que te odia."

"No… Yo… Por favor…"

"Nos has lastimado, Kelly."

"No…"

"Nos has lastimado, Kelly."

"No, no, no…"

"Nos has lastimado, Kelly."

"¡NO!."

"Nos has lastimado, Kelly."

"¡NOOOOOOOOOOOOOO!"

"..."

"..."

"..."

"..."

"No fue real."

La derrotada imagen de Kelly en el suelo escucho algo distinto en medio de sonidos de sufrimiento interno, una voz diferente, se escudaba tan carca de ella. Que con un desorden de movimientos, levanto su cabeza.

Adelante pudo ver a alguien, una persona justo delante de ella. Alguien nuevo.

"No fue real lo que acabas de vivir."

Un chico con los ojos tapados por unas gafas para el sol y abajo una bufada roja que cubría su boca miraba desde una perspectiva alta.

"Una alucinación, solo una alucinación es lo que acabas de presenciar. Kelly."

"¿Quién… Eres tu…?"


Avivar la coincidencia es algo que toda criatura puede hacer, pero no sabe cómo exactamente. Y menos después de recibir un extremo golpe en la cabeza.

Si bien eso duplicara el tiempo en despertar, no lo alejara para siempre.

Enfocar y desenfocar. Abrir y cerrar. Para procesar la visión.

Libby poco a poco abrió sus ojos, viendo primero una mesa elegante. Exaltada, levanto su cabeza, mirando a todo alrededor. Detectando que estaba en un nuevo lugar nunca antes visto.

"¿Que paso?."

Ahora teniendo más conciencia que antes, recordó algo pequeño. Su propio reflejo.

Con un reflejo temeroso coloco su mano en su frente. Esperando encontrar alguna herida o hemorragia. Pero solo encontró su piel sin daños.

"Oh, ya despertaste."

"¿Eh?."

Justo alado de ella la habían llamado, volteo hacia esa dirección para encontrar una chica que era conocida por Libby, tanto que ella quedo muy extrañada por verla aparecer de la nada.

"¿Alice?."

"¿Cómo…?."

"Es difícil de explicar de un forma sencilla." Dijo Alice, interrumpiendo a Libby.

"…Estamos encerradas en una dimensión extraña." Dijo Ellie, entrando precavida.

"Y no sabemos cómo llegamos aquí, pero enserio te pido que no intentes pensar por qué estamos aquí. Créeme tu cabeza tendrá un dolor que será acompañado por una alucinación horrible." Dijo Sharon, entrando en escena.

"Creo que esas explicaciones no fueron sencillas." Dijo Alice.

"Vamos, no creo que Libby tenga complicaciones para procesar todo esto." Respondió Sharon.

"…De hecho, yo apenas estoy entendiendo esto." Dijo Ellie.

"Está bien, no hay que acostumbrarnos a este escenario. Porque saldremos de aquí." Respondió Sharon.

"Este, no quiero interrumpir pero déjame ver si entendí."

"Estamos atrapadas en otra dimensión, en otro espacio temporal. ¿Y hasta el momento no hay una salida?." Dijo Libby.

"Exactamente." Respondió Sharon.

"Esto es más surrealista que las pesadillas que hemos hecho." Dijo Libby.

"Ahora que estamos casi todas, tenemos que permanecer juntas. No creo que seamos las únicas en este lugar." Dijo Alice.

"…Alice tiene razón, puede que haya cosas discrepantes." Dijo Ellie.

"Muy bien, Libby. ¿Puedes moverte?." Dijo Sharon.

"No lo sé, déjame averiguarlo." Respondió Libby.

Primero bajo con sumo cuidado una de sus piernas, asegurándose que podía tener fuerza para permanecer de pie.

"Parece que está bien." Dijo Libby.

Siguiendo el turno de la otra, la coloco en el suelo. Como antes, no sintió nada cuando ya se levantó de la cama.

"No lo entiendo, caí de mucha altura y estoy bien." Dijo Libby

"Y eso que rompiste un techo solido de madera, después aterrizaste violentamente." Dijo Sharon.

"No quiero desear que estuvieras muy mal, pero tampoco entiendo cómo te mantienes en pie." Dijo Alice.

"…Es ilógico, pero. Estas bien, y eso es lo importante." Dijo Ellie.

"Bueno. ¿Ahora en que puedo ayudar para que salgamos de aquí?." Dijo Libby.

"Primero, no te separes del grupo. Es mejor estar juntas para enfrentar cualquier cosa o persona. No queremos que nadie salga lastimada." Respondió Sharon.

"Cierto, ahora vallamos a buscar algo de utilidad." Dijo Alice.

"Adelante." Respondió Libby.

Ahora con casi todo el grupo junto, las marras salieron de aquella habitación, siguiendo a la que estaba en frente. Sharon caminaba entre el pasillo decorado por polvo para retomar la habitación que habían dejado.

Alice y Libby vieron una habitación más grande de lo habitual, como una sala principal donde todos se sentarían a beber él te.

"Buscaremos en todo lugar, pero no nos separaremos de alguna compañía." Dijo Sharon.

Sus amigas asistieron. Cada una dirigiéndose a una parte de la habitación.

Revisando por arriba y por abajo, las esquinas oscuras, las sillas. Por todo rincón se desarrollaba su investigación.

Entre tanto, Ellie había encontrado la chimenea que estaba ubicada en el centro de todo. Volteando a cada lado y solo hallando polvo creyó que por afuera no había nada. Pero fijando su atención a la chimenea, dudo un poco de que llegaría a hacer.

Bajando un poco su cabeza, se adentró a la chimenea, esperando encontrar algo que no sea suciedad.

Al mirar arriba, vio un túnel oscuro con una luz al final. Algo no muy agradable de ver.

"No es el momento de que veas eso."

De pronto una voz con una gran fuerza y en un todo dulce fue escuchada por Ellie, quien por el impacto dio un pequeño salto, girando en medio del acto hacia atrás.

Ella no fue la única, las demás de sus amigas al escuchar esa voz voltearon hacia atrás. Contemplando a una persona nueva en medio de la habitación.

"Mantengan controlada su desconfianza, no he venido a causar daños."

Había hablado una chica de cabellos naranjas suaves, con gafas oscuras que ocultaban sus ojos y una bufanda de color naranja cálida que hacía lo mismo con su boca.

Llevaba una vestimenta con un conjunto de dos colores, varios tipos de naranja estaba en su chamarra y su gorra de estilo visera, unos tonos variados de marrón era visible en su camisa y su larga falda.

"¿Quién es usted?." Preguntó Sharon.

"Flóvi."

"¿Flóvi?."

"Que nombre tan poco común." Dijo Libby.

"…Pero es lindo." Dijo Ellie.

"(Ejem) Soy Sharon Portsman. Encantada de conocerte."

"La chica que usa lentes es Alice, aquella que no se le pueden ver los ojos es Ellie y la que tiene el cabello recogido es Libby." Dijo Alice.

"El honor es todo mío. Ahora corríjanme si me equivoco, ustedes no son precisamente humanas. ¿Verdad?." Dijo Flóvi.

"Bueno, nacimos siendo humanas." Dijo Alice.

"Pero ahora somos otra cosa, a medias." Dijo Libby.

"…Somos unas criaturas mágicas. Espíritus de las pesadillas." Dijo Ellie.

"Entiendo, aparentemente son algo muy raro de ver aquí." Dijo Flóvi.

"¿Aparentemente?." Preguntó Sharon.

"Claro, veras Portsman. Durante décadas he visto muchos tipos de humanos entrar, tantos y con cualidades sorprendentes. Pero nunca pudieron salir." Dijo Flóvi.

"¿Décadas?. Pero si te ves tan joven como nosotras." Dijo Libby.

"Eso tiene una explicación, quisiera contarles pero hay que aprovechar mejor el tiempo."

"Cuando vi a algunos espíritus de las pesadillas intentar salir, ellos fueron los primeros en entrar en pánico. A diferencia de otros tipos de espíritus."

"Ellos por tener miedo, se separaron y después. Cada uno se fue convirtiendo en polvo." Dijo Flóvi.

"¡¿…Polvo?!." Preguntó Ellie.

"¿Quieres decir que…"

"Sí, fallecieron." Dijo Flóvi, interrumpiendo a Alice.

"¿Entonces si no encontramos una salida podemos morir rápidamente?." Preguntó Sharon.

"Desgraciadamente es verdad."

"Pero."

"Siempre en todas las peores situaciones hay una salida." Dijo Flóvi.

"¿…La hay?." Preguntó Ellie.

"Durante un tiempo conocí un método que usaban los espíritus de las pesadillas, uno que presencie como podría haber sido una salida."

"Una chica con ese poder intento hacer ese escape con su mejor amiga, al principio lograron algo. Pero después el miedo y la desconfianza se fue reinado de las dos, hasta que se separaron."

"Nunca me pude despedir de ella." Dijo Flóvi.

"Lo siento, debió ser muy pesado superar una perdida así." Dijo Libby.

"Fue mucho más que pesado, porque ella…"

"Era mi hermana."

"Ella quería aprender a controlar ese poder para ayudar a todos y sacarlos de aquí." Dijo Flóvi.

"Lo sentimos mucho, todas nosotras debemos de escapar para volver con nuestros familiares. Ahora está un una situación muy delicada." Dijo Sharon.

"Por eso, quería saber si ustedes eran más que humanas, para darles lo que pudo ayudar a salir de esta dimensión." Dijo Flóvi.

"Escucharemos atentamente y lo intentaremos sin frustrarnos." Dijo Alice.

"Muy bien, ahora presten mucha atención."

"Por experiencias anteriores se han convertido en una brizna verde. Siempre separadas y solas."

"Sin embargo. ¿Lo han intentado con alguien más?." Preguntó Flóvi.

"¿Alguien más?." Preguntó Sharon.

"…Pensé que eso no se podía hacer." Dijo Ellie.

"Pues nunca hemos intentando hacer eso." Dijo Libby.

"Si un espíritu que puede cambiar de forma se une con otro en medio de la transformación, podrán formar una gama de energía casi fantasmal."

"Esa energía puede traspasar cualquier tipo de cosa."

"Incluso dimensiones." Dijo Flóvi.

"Exactamente. ¿Cuántas marras se necesitan para formar esa unión?." Dijo Sharon.

"Cualquier cantidad es suficiente. Sin embargo. Para un mejor control se necesita que todas estén compartiendo un mismo objetivo para controlar la fusión." Respondió Flóvi.

"Bien. ¿Y cómo formamos esa fusión?." Preguntó Alice.

"Primero deben de unir sus manos, después tratar de transformarse como lo harían normalmente." Respondió Flóvi.

"Pero cuando nos hemos intentado trasformar estando solas no funciono." Dijo Sharon.

"Eso es porque cuanto estas bajo el pánico, sufres una alucinación que no te permite hacer nada si tienes algún poder mágico." Respondió Flóvi.

"Eso explica mucho." Dijo Libby.

"En este momento es recomendable que intenten hacer la fusión, deben de escapar de aquí." Dijo Flóvi.

"¿…No debemos de buscar a otras personas que estén atrapadas también?." Preguntó Ellie.

"De eso yo me ocupare, necesitare calmarlos y mantenerlos juntos. Ustedes deben de salir y buscar ayuda, cuando sea el momento. Podrán ayudarlos." Respondió Flóvi.

"De acuerdo."

"Espera. ¿Y qué hay de ti?." Dijo Alice.

"Mi tiempo para salir ya se ha acabado."

"No obstante, no estaré sola. Tengo a alguien que siempre me ha acompañado durante mucho tiempo."

"Recuerden bien esto. Nunca crean que estén solas, siempre habrá alguien que te apoyara en todo, porque les importas mucho." Dijo Flóvi.

Dando media vuelta sin mostrar emociones claras y visibles, la chica cubierta abandono la habitación. Dejando atrás una posible esperanza.

Y siguiendo en la misma posición, cada marra vio la marcha de Flóvi. Sharon sonrió de manera poderosa mientras asistía la cabeza. Alice mostraba una alegre expresión mientras se acomodaba sus lentes. Ellie a pesar de su temblorosa cara, mostró gratitud.

"¡Muchas gracias!." Grito Libby, ampliando su sonrisa.

"Muy bien, chicas. Vamos a buscar a Kelly y a Rachel. Si tenemos la oportunidad de irnos, no debemos dejar a nadie atrás." Dijo Sharon.

Sharon miro como sus amigas se juntaron detrás de ella, con decisión y determinación en cada rostro. Eso dio una atmósfera cautivadora.

Así que con todo el sentimiento requerido, suficiente para que todas avanzaran, caminado hasta salir de la habitación.

Al estar en el pasillo largo, Sharon se detuvo y volteo hacia ellas.

"Necesitamos encontrarlas lo más rápido posible. Y para eso tendremos que hacer grupos para buscarlas."

"Libby, tu vienes conmigo." Dijo Sharon.

"Bien. ¿A quién iremos a buscar?." Dijo Libby.

"Saldremos de esta mansión para ir a buscar a Rachel."

"Y Ellie." Dijo Sharon.

"¿…Sí?." Preguntó Ellie.

"Tu iras con Alice, buscaran en toda esta mansión." Respondió Sharon.

"Entendido." Dijo Alice.

"Maravilloso. Avancemos de una forma esplendida." Dijo Sharon.

Con el mismo valor, ahora esperando cualquier dificultad. En dos equipos de búsqueda, se separaron.


"¿Quién… Eres tu…?"

"Krómu."

"No temas por mi aparición, no voy a dañarte de ningún modo." Dijo Krómu.

Kelly todavía temblaba en el suelo mientras veía el extraño chico. Sus gafas de sol cubrían sus ojos y una bufanda roja cubría su boca.

Los dos colores de su vestimenta eran un rojo en su chamarra y su gorra, mientras que un negro en sus pantalones y guantes.

Un brazo con una manga roja bajo hasta crear una señal de ayuda. Kelly aún veía extrañada lo que podía comprender.

"Gracias…" Susurro Kelly.

"Vamos, arriba. Jamás debes de quedarte estancada." Respondió Krómu.

Ya de pie, Kelly volteo hacia cada lugar de la habitación. Esperando ver todo normal en cada rincón.

"¿Solo fue una alucinación?." Preguntó Kelly.

"Eso es, en este lugar si tienes un ataque emocional tendrás una alucinación que te hará sentir horriblemente mal. Para después quedarte aturdida por mucho tiempo." Respondió Krómu.

"¿Y por qué?." Preguntó Kelly.

"Cuando la alucinación le gana a tu coincidencia te hace estar indefensa, vulnerable."

"Para que inmediatamente después lentamente empieces a morir, sin que puedas hacer nada." Respondió Krómu.

"Pude haber…"

"Sí."

De improviso, Kelly bajo la cabeza mientras veía el suelo con capa gris. Queriendo hacer y decir mucho pero solo podía trasmitir una inestabilidad en todo lo que era ella.

"No… Puedo creerlo…"

"Yo… Lo… Agradezco mucho…"

"Muchas gracias por haberme salvado." Dijo Kelly.

"Claro, claro. Procura no quedarte sola en este mundo." Respondió Krómu.

"¿Sola?." Preguntó Kelly.

"Así es. Hay reglas en este mundo, que si se cumplen los requisitos. El dolor vendrá hacia todos."

"Cuando una persona tiene discordia y rencor en todo su ser, se empieza alejar de todos. Al suceder esto todos empezaran a tener los mismos sentimientos de odio y lentamente van a tener alucinaciones personales que los irán matando." Respondió Krómu.

"¿Eso sucede cuando alguien se aparta del resto?." Preguntó Kelly.

"Eso es, justamente así." Respondo Krómu.

El chico con la gorra de camionero roja pronto desvió su mirada, girando su cabeza hacia el suelo. Como si ocultara algo.

"¿Qué pasa?." Preguntó Kelly.

"Solo asimilo nuestros casos."

"Recuerdo hace décadas como inmadura mente me enoje con mis amigos."

"Me aleje de ellos y después de vivir horribles alucinaciones, los vi de nuevo. Pero diferentes…"

"Ahí en medio de la cocina, cada uno se iba desintegrando hasta convertirse en polvo."

"Posteriormente de eso, el grupo se fue acabando. Hasta que solo quedamos tres."

"Tuve que tomar el cargo, lo hice para protegerlos. Pero solo al final, quedamos dos." Dijo Krómu.

Kelly ahora moviendo en direcciones opuestas sus pupilas, pensaba en que muy quizás, eso podría pasar. Levanto su mirada para ver directo a esos ojos cubiertos.

"Todavía pueden escapar." Dijo Krómu.

"¿Todavía…?." Preguntó Kelly.

"Así es. Debes de reunirte con ellas, y con eso descubrirás la salida de todo."

"¿Pero, tu no vienes?." Preguntó Kelly.

"No debo, ya no puedo salir."

"No obstante, no estoy solitario. Estoy acompañado por una persona muy especial para mí, ella ahora esta ayunado a otras personas perdidas."

"Recuerda esto."

"El dolor nunca dura para siempre."

Con eso dicho, Krómu acomodo su gorra mientras metía su otra mano en su chamarra roja.

"Muchas gracias." Dijo Kelly.

"De nada, hasta luego." Respondió Krómu.

Con todo dicho y entendido, Krómu giro hacia la puerta. Kelly a pesar de que no se creía capaz, formo una sonrisa de alivio.

Krómu giro la cerradura y justo a tiempo.

Tomo por sorpresa a Alice y Ellie, quienes quedaron sorprendidas por ver de frente a alguien nuevo.

El chico solo levanto un poco su gorra, revelando un poco su media melena negra.

"Con permiso, damas." Dijo Krómu.

Ellas accedieron y le dieron paso al chico cubierto.

"Se parece a Flóvi." Dijo Alice.

"¿Quien?." Preguntó Kelly.

Alice y Ellie dejaron sus pensamientos sobre el nuevo invitado para prestar atención hacia la voz familiar que apareció.

Miraron hacia adentro de la habitación del penúltimo piso, encontrando con éxito a la persona que esperaban.

"…Kelly."

"Hola… Lo siento por dejar sola a Libby."

"Oh. Hola Ellie, me alegro que estés con compañía." Dijo Kelly.

"…Yo también siento lo mismo." Respondió Ellie.

Kelly sonrió a poco mientras la veía, estaba tranquila que ninguna de ellas estaba solitaria. Después miro a su lado, viendo a Alice con un nerviosismo notable.

"Alice…"

"¡Perdón por temblar mucho!. ¡Lo siento, por favor no…!"

La inestabilidad de su movimiento corporal y palabras fue calmado y parado cuando sintió que Kelly rodeo sus brazos en su espalda.

Alice al principio estuvo asustada, nunca había tenido algo como eso con alguien como Kelly. Al principio sus brazos se congelaron, no sabiendo que hacer.

"No Alice, yo lo siento mucho."

"Nunca quise hacerte daño, nunca me lo perdonaría."

"Ni a ti, ni ninguna de ustedes." Dijo Kelly.

"¿Kelly…?." Preguntó Alice.

"¡Lo lamento mucho!."

"¡Desde que nos conocimos me han temido por mis errores!."

"Pero ahora todo será diferente. Lo prometo."

"No quiero que mueran por mi culpa." Dijo Kelly.

"Kelly."

"¿Es verdad todo eso?." Preguntó Alice.

"Lo es. ¡Lo es!." Dijo Kelly.

Por el contacto físico y teniendo estabilidad de nuevo. En sus redondos anteojos se dejó ver los ojos de Alice llenos de lágrimas. No queriendo permanecer así durante el gesto, rodeo sus brazos hacia Kelly.

Ahora ambas se mantenían firmes, por su postura y su estado emocional.

Eso hizo que Elle levantara un poco su flequillo, para ver la escena que nunca creyó ver pasar.

Esta vez sintiendo serenidad, Kelly dejo de apretar con fuerza la espalda de Alice. Comenzó a soltarse mientras abría los ojos.

Fluidamente y sin problemas, ambas dejaron el contacto para verse la cara llena de compasión. Veían la gran cantidad de lágrimas, y también como ambas compartían una gran felicidad en esa ocasión.

Tomando una suave oportunidad, Kelly acerco su mano hacia la mejilla de Alice. Acariciando su piel.

"Todo será diferente ahora." Dijo Kelly.

"…Que hermoso."

Voleando a aquella llamada de admiración, Kelly todavía feliz miro a Ellie. Quien al ser mirada tan pronto se estremeció levemente.

"…Yo no quería arruinar el momento."

"…Lo siento." Dijo Ellie.

"No creas en eso. En cambio, mejoraste el momento." Respondió Kelly.

Sin perder el tiempo adecuado, Kelly abrió sus brazos y capturo a Ellie un una muestra de afecto. Esa acción en el momento que inicio, Ellie quedo como estatua cuando sintió algo que nunca vivió con sus amigas.

"No entres en pánico, estas con tus amigas." Dijo Kelly.

"Puedo… Estar segura… Con mis…"

"¿…Amigas?" Preguntó Ellie.

"Claro que sí." Respondió Kelly.

Ante sentir algo agradable y una felicidad que pronto iba emanando en la situación. Ellie se controló mejor, por ello. Dejo la inmovilidad a un lado para darla más importancia en responder el abrazo.

"Cuando estas cómodo de muchas maneras con alguien, entonces ese alguien es una buena compañía para ti."

"Aunque…"

No queriendo dejar la estadía afectiva, Kelly dejo lentamente el acto iniciado por ella. Mostrando una cara ya no tan alegre.

"Me alegro mucho de verlas, pero no sé si ustedes piensan lo mismo." Dijo Kelly.

"¿De qué hablas?." Preguntó Alice.

"Me siento culpable." Respondió Kelly.

"¿…Por qué?." Preguntó Ellie.

"Por dos razones."

"Una es. Sé que todo esto surgió por mis intenciones desinformadas. Desde que las vi solas en la escuela, me sentí mal por verlas así todo el tiempo." Dijo Kelly.

"¿…Nos querías ayudar?." Preguntó Ellie.

"Aunque no lo pareciera, si quería ayudarlas."

"Pero mi forma de actuar les hizo creer otra cosa." Respondió Kelly.

"Eso fue cierto, pero tal vez también estabas nerviosa y actuaste primero antes de pensar en cómo actuar." Dijo Alice.

"No,"

"En realidad, siempre actué a propósito así."

"Pensé en su momento que actuar rudo y desinteresada serviría para que estuvieran seguras." Respondió Kelly.

"…Pues para mi funciono al principio." Dijo Ellie.

"Rachel tiene razón."

"Yo las uní para ser amigas sin ni siquiera conocernos bien."

"Ahora yo las uní en este vacío."

"Todo esto es mi culpa." Dijo Kelly.

"Kelly."

"Tus errores del pasado no importa ahora." Dijo Alice.

"¿Cómo que no importa…?"

"Fue verdad que tus inseguridades te dominaron y te hicieron actuar de una manera muy diferente a lo que realmente eres." Dijo Alice.

"…A pesar de todo lo malo que ese inseguridad te controlo."

"…Algo verdaderamente bondadoso inicio todo esto." Dijo Ellie.

"Eso es, de verdad lo creo." Dijo Alice.

"¿Ustedes creen eso?." Preguntó Kelly.

"Lo juro. Kelly tus verdaderas intenciones siempre fueron evitar que todas estuviéramos solas." Dijo Alice.

"…Y tristes." Dijo Ellie.

"A pesar de lo que tuvimos que pasar, ahora estamos unidas. Somos amigas." Dijo Alice.

Con una conexión de amabilidad, Alice y Ellie extendieron sus manos hacia Kelly. Invitándola a estar en un abrazo grupal.

"Amigas…"

"Si, Kelly. Somos amigas."

"…Vamos, ven a dar un abrazo de mucha amistad."

Pareciendo que otra vez que unas lágrimas saldrían primero, Kelly tomo la delantera cuando con sus dos manos. Tomo la doble invitación.

Finalmente concluyendo en un abrazo grupal.


"Entonces, a ver si entendí."

"¿Todo este vacío es creado por una criatura peligrosa y esa cosa nos ha impedido recordar que paso antes de entrar aquí?." Preguntó Libby.

"Exacto." Respondió Sharon.

"Bueno, supongo que por ser otra dimensión su lógica es diferente a la nuestra." Dijo Libby.

"O tal vez no tiene lógica alguna." Dijo Sharon.

"También puede ser eso."

"¿Y ahora, como encontraremos a Rachel?." Preguntó Libby.

"Buscaremos en todo lugar, no creo que se haya ido tan lejos." Respondió Sharon.

"No creo que este lugar tenga direcciones, o fin." Dijo Libby.

"Según Alice, tal vez si damos un desvió hacia atrás puede que encontremos algo." Dijo Sharon.

"¿Así funciona?." Preguntó Libby.

"No lo sé, esta escenografía no tiene mucha información para guiarse. Pero, podemos confiar en las experiencias de nuestras amigas." Dijo Sharon.

Al momento de terminar su dialogo, Sharon se detuvo en una postura fija. Con Libby deteniéndose también mientras miraba extrañada a su compañera.

Girando hacia la dirección donde empezaron su búsqueda, Sharon miro detenida cada lugar detrás de ella.

Encontrando solo un vacío sin nada resaltante en él.

"No hay nada." Dijo Sharon.

"Ni siquiera se puede alcanzar a ver la mansión." Dijo Libby.

"(Suspiro) Bien, bien. No hay que hastiar, Hay que mantener la calma y pensar bien las cosas." Dijo Sharon.

"Claro, no creo que nos hayamos perdido. Solo hemos caminado por diez minutos." Respondió Sharon.

"¿Diez minutos?."

"Pareciera que pasaron veinte minutos." Dijo Sharon.

"¿Qué?."

"¿Acaso esta dimensión también puede alterar el tiempo?." Preguntó Libby.

"Hay muchas reglas que no sabemos si este lugar también las respeta."

"Puede que esté jugando con nosotras." Dijo Sharon.

"¿El malo que nos encerró aquí?." Preguntó Libby.

"Es muy cercana esa respuesta a la realidad."

"Creo que tal vez deberíamos…"

"Con todo respeto. Podrán callarse?."

Una voz firme y profunda de pronto pronuncio unas palabras a las espaldas de Sharon y Libby. Ellas por reacción miraron hacia atrás, encontrando a alguien esperado.

"Rachel." Dijo Sharon.

Tomando el primer avance, Sharon se fue acercando. Delante de ella se encontraba la chica más alta, sentada mientras sostenía sus piernas con sus brazos, y dando la espalda a aquellas que la buscaban.

"Rachel…"

"Estoy perdida, estoy retrocediendo." Dijo Rachel.

"¿Te sientes bien?." Preguntó Libby.

"No, esto parece inmejorable." Respondió Rachel.

"Escucha, aunque todo pareciera estar en la ruina. Hay una salida, enserio." Dijo Sharon.

"¿Cómo?."

"Acaso encontraron algo que las ayudara, si fue así entonces muy bien."

"Empero. Me lo preguntó."

"¿Qué hacen aquí?." Preguntó Rachel.

Levantándose y girando, las miro con un punto de vista juzgador.

"Hemos entrado aquí para buscarte." Dijo Sharon.

"Seguro, porque nosotras somos amigas…"

"No."

"No los somos." Dijo Rachel, interrumpiendo a Libby.

"Atenta Rachel, es cierto que no nos conocemos y es muy probable que no quieras volver a vernos, Pero. También quieres salir de aquí. ¿Correcto?." Dijo Rachel.

"Concuerdo." Respondió Rachel.

"Por eso, tienes que escucharnos. Tenemos información de cómo salir." Dijo Sharon.

"¿Están seguras?." Preguntó Rachel.

"Lo estamos completamente. ¿Cierto, Libby?." Dijo Sharon.

"Estoy segura de esa opción." Dijo Libby.

"Escucharé lo que tengan que decir." Dijo Rachel.

"Esplendido. Ahora te explicaremos, desde hace un corto tiempo una persona vino con nosotros, entrando sin ser percibida. Ella nos dijo que nosotras como marras podemos hacer algo nuevo con nuestras habilidades."

"Si juntamos nuestras manos y nos convertimos en nuestra forma de brizna, podemos fusionar todas nuestras formas y crear una más grande." Dijo Sharon.

"En esa nueva forma, podemos escapar de aquí." Dijo Libby.

"Si es cierto todo eso, de seguro puedo creerlo. Pero, hay una pequeña contradicción en su descubrimiento."

"Una pequeña que me hace desconfiar un poco."

"Díganme. ¿Cómo haremos esa agrupación si no podemos trasformanos en brizna para empezar?." Dijo Rachel.

Afirmando su pregunta y esperando una respuesta, Rachel seguía con la misma mirada dudosa.

Por el lado de Sharon y Libby, quedaron en silencio. Intercambiaban miraras entre sí para después mirar hacia Rachel.

"Este… Ahora no…"

Viendo el obstáculo que impedía a Sharon dar una respuesta. Libby veía la mala situación desde un ángulo indeciso.

Pensaba que podía aportar, podía decir algo pero no sabía mucho del problema. Podría convencer a Rachel pero no tenía argumentos para hacerla cambiar de opinión.

Todo lo que podía hacer de alguna manera, era complicado es ese momento. Tanto que cerró los ojos para tratar de concentrarse.

"Puede que…"

"Discúlpame, pero. ¿Qué le pasa a Libby?." Dijo Rachel, interrumpiendo a Sharon.

Con una nueva duda en mente, Sharon miro hacia su lado.

Para percatarse de algo sorprendente de ver en ese momento.

Libby estaba empezando a flotar mientras tenía los ojos cerrados. Ascendiendo hasta que de pronto cambio de forma en un corto tiempo.

Ahí en una corta distancia del suelo había aparecido la forma de brizna, durando unos segundos hasta que en otro instante Libby volvió a su forma y cayó al suelo.

A unos centímetros de estrellarse, Sharon reacciono rápido antes de que pasara un accidente. Extendiendo sus brazos y colocándose en la posición del aterrizaje.

Libby descendió hasta ser detenida de darse un fuerte golpe. Sharon había logrado capturarla, aunque casi perdió el equilibrio por no estar totalmente preparada.

"¡Libby!. ¡¿Te sientes bien?!." Grito Sharon.

Pasaron solo quince segundos en silencio hasta que acabaron cuando Libby abrió los ojos sin problemas, primero mirando la nada y luego cambiando a Sharon.

"Sharon. ¿Por qué me estas cargando?." Preguntó Libby.

"Oh, solo puede ser por la simple razón de que…"

"Acabas de descubrir que podemos hacerlo de nuevo." Dijo Sharon.

"¿Hacer que?." Preguntó Libby.

"La habilidad de transformarnos en brizna." Dijo Rachel.

Sharon y Libby voltearon a ver a Rachel, quien sin expresar algo nuevo, en un santiamén. Cambio de forma y floto hasta volverse rápidamente en medio del color blanco.

Las dos amigas aun en la misma posición, miraban rápidamente de un lado a otro como Rachel estaba moviéndose a cada dirección posible. Admirando como nunca la trasformación en un sentido de libertad.

Al final de todo, Rachel se detuvo en la misma posición donde aterrizo y se volvió a su forma original, ahora estaba a la vista como ella flotaba mientras su ojos brillaban en un verde y su cabello flotaba.

"Todo como antes, tenemos lo que hemos perdido." Dijo Rachel.

"En conclusión, podemos escapar de aquí." Dijo Sharon.

"Sharon, ya puedes bajarme." Dijo Libby.

"Oh. Cierto, Cierto." Respondió Sharon.

Rachel y Libby bajaron por fin al suelo, mientras tenían una agradable atmósfera. Sharon sonreía mientras pensaba en la posibilidad de salir de aquí. Mientras que Libby poco a poco mostraba también una sonrisa por pensar lo mismo.

Las dos ahora voltearon hacia Rachel, quien seguía sin mostrar otra cara.

"De acuerdo, si dicen que por estar todas juntas. Podemos escapar, voy a cooperar." Dijo Rachel-

"Así se decide las cosas, Rachel."

"Seguramente todas estarán felices de verte, no importa que no seamos…"

"Lo dijo una vez, no somos amigas." Dijo Rachel, interrumpido a Sharon.

"Este bien, está bien. Por el momento."

"Tal vez, después de salir. Podríamos conocernos mejor." Dijo Sharon.

"Sí, hay muchas maneras de conocernos." Dijo Libby.

"Lo considerare." Respondió Rachel.

"Muy bien, es hora de irse de este feo escenario." Dijo Sharon.

"¿Y cómo volveremos con las demás?."

"La mansión está muy lejos desde que la deje." Dijo Rachel.

"Sé de un método raro que podría funcionar." Dijo Sharon.


En aquel momento, en un nuevo momento. Había serenidad.

Kelly esperaba sentada en una silla, viendo directamente hacia la puerta abierta. Por parte de la otra silla junto a ella, estaba Ellie. Mirando también la entrada.

Las dos estaban atentas por si algo a la lejanía se acercaba, ya sea la visita esperada o algo no deseado.

Entrando mientras miraba el ingreso a la mansión, Alice regreso después de revisar la habitación que estaba al lado de la sala principal.

"Solo ha habido comida caducada y muchos muebles llenos de polvo." Dijo Alice.

"…Es preocupante saber que alguien tuvo que comer algo podrido." Respondió Ellie.

"De seguro ahora muchos están desubicados." Dijo Alice.

"(Suspiro) Sabemos que hay muchas personas encerradas aquí, y tal vez ellas no tienen la misma oportunidad de escapar." Dijo Kelly.

"Puede que seamos la minoría, porque. ¿Acaso hay otras criaturas similares a nosotras?." Dijo Alice.

"…Solo he visto a criaturas similares en pesadillas, pero. No creo que existan realmente." Dijo Ellie.

"O puede que haya, pero lejos de Trollberg." Dijo Kelly.

"¿Por qué estas segura?." Preguntó Alice.

"Desde que tuve la loca idea de formar un grupo de espíritus, busque una especie que no fuera muy común en las ciudades."

"Por eso es que creo eso, nosotras tenemos la oportunidad de salir."

"Pero después de esto, tenemos que encontrar una manera de liberar a todos aquellos que estén aquí." Dijo Kelly.

"Es cierto, no podemos olvidar que allá afuera muchas más personas están sufriendo." Dijo Alice.

"No importa lo que cueste, tenemos que ayudarlos." Dijo Kelly.

"…Eso me agrada mucho más que hacer pesadillas." Dijo Ellie.

La afirmación inocente de Ellie, provoco un silencio, Mientras que Alice sonriera al escuchar eso, Kelly si bien al principio también lo hizo, su mirada decayó un poco.

"Saben amigas, he pensado que…"

"¿Lo ven?. Les dije que hacerlo daría un éxito escondido."

El grupo de Sharon al entrar en escena, fueron espectadores de ver un gran alivio junto con una gran felicidad en cada cara de las chicas dentro de la mansión. Se podía ver a plena vista como una sonrisa triunfante creció en Sharon, y una cara amigable estaba presente en Libby.

Y por el lado de las tres amigas, Cada una fue reaccionando felizmente al verlas ya de vuelta. Los constantes ajustes a sus lentes llevo a una positiva conclusión para Alice, quien no se dio cuenta de la gran sonrisa que tenía. Una risa pequeña sonó en la aparente tranquilidad que tenía Ellie.

Pero a pesar de toda la emoción por el recuentro. Las dos que recientemente se reunieron no parecían estar del todo felices.

Inicialmente Kelly mostraba una abierta sonrisa, pero al mirar la última chica que entro, su sonrisa bajo su nivel de emoción. Ahora tenía una mirada preocupada, que hacia lo máximo por no hacer contacto visual

Y aunque Rachel al inicio tenía una dicotomía en su rostro, porque tenía una pequeña sonrisa y también unos ojos de desinterés muy marcados. Al ver a Kelly, toda su cara se volvió desinteresada.

"¡Volvieron!." Grito Alice.

Al llamado de la emoción, Alice fue la primera en ir a recibirlas. Al su paso veloz, Ellie dejo de estar sentada y también fue a hacia ellas.

Sharon mientras veía que se acercaban, entro totalmente a la mansión, sin dejar de mostrar su victoria en su rostro. Y Libby la siguió.

Finalmente las dos integrantes más emocionadas de cada equipo se juntaron, cada una mostrando el alivio de estar juntas de nuevo.

"Nos alegra que volvieran." Dijo Alice

"…Es cierto, estoy muy feliz de que no hayan tenido dificultad en regresar." Dijo Ellie.

"Y nosotras estamos en calma porque no se fue por completo la mansión." Respondió Libby.

"Exacto, si se hubiera ido, ustedes también. Pero por fortuna, eso no paso." Dijo Sharon.

Una comunidad estaba creciendo en el grupo recién formado, mostrando gratitud. Mientras que afuera de él, Kelly seguía dudando acerca de cómo hacer su próximo movimiento.

Levitándose lentamente, en silencio se dirigió hacia el pequeño círculo. Moviendo su mirada hacia al suelo, para después levantarla por pocos segundos hacia las chicas.

Fue cuando estaba muy cerca que levanto por ansiedad su cabeza. Al hacerlo, su expresión de nerviosismo se fue.

Ahí podía ver algo que quería ver desde el principio. Podía ver y contemplar como casi todas las chicas que alguna vez vio solas, estaban felices. Hablando y riendo mientras interactuaban entre sí.

Observar toda la situación hizo que inconsistente volviera a sonreír levemente.

Y entre la agrupación, Sharon y Libby por reojo notaron como Kelly las miraba con una pequeña sonrisa. Aquellas miradas fueron notadas por Alice y Ellie, ellas voltearon hacia atrás.

"Es lo que querías de verdad. ¿Cierto, Kelly?." Preguntó Alice.

"¿Qué?." Preguntó Kelly.

"…Esto, vernos estar felices y tranquilas. Entre nosotras." Dijo Ellie.

"Pues… Sí." Susurro Kelly.

"Perdonen. ¿De qué hablan?." Dijo Libby.

"Puedo explicarlo."

"Todas sabemos que desde que conocimos a Kelly, ella nos llamó la atención por su actitud ruda. También por decirnos que podíamos crear algo genial." Dijo Alice.

"…Y por eso, nos unió en un grupo que tenía un único propósito. Crear pesadillas para contarlas entre nosotras." Dijo Ellie.

"Pero también sabíamos que nunca nos llegamos a conocer realmente, aun estábamos solas."

"¿Cierto, Rachel?." Dijo Alice.

"No hay que confirmar lo verdadero." Respondió Rachel.

"Si bien, por todo se pensaba que Kelly quería formar este grupo por razones de maldad. En realidad eso nunca fue su objetivo." Dijo Alice.

"Es cierto. Es verdad, es lo que quería para todas."

"Desde que vi a cada una, estando solitaria y deprimidas. Quise ayudarlas, pero actué de la peor manera para ayudar."

"Y lo siento, de verdad lo siento." Dijo Kelly.

"Kelly. ¿Nos querías ayudar?." Preguntó Sharon.

"Sí, siempre he tenido ese objetivo."

"Por creer en esa idea, seguí con esta tonta idea del grupo de espíritus. Porque creía ciegamente que éramos amigas, siendo que nunca formaros ningún lazo haciendo todo esto."

"Y lo sé, todo esto empezó por mi propia inseguridad. Hicimos y actuamos en algo que no somos."

"Kelly, escucha hemos pasado por cosas espantosas en este lugar, tal vez las cosas no puedan volver a ser las mismas." Dijo Libby.

"¡No quiero que todo vuelva a ser como antes!."

"Ahora con todo lo que hemos pasado aquí, me ha hecho ver toda la verdad."

"Y la acepto." Dijo Kelly

"…Todas hemos estado solas, tanto afuera, como también adentro. Pero no todo fue dolor y soledad." Respondió Ellie.

"Es verdad, si ninguna de nosotras hubiera estado con compañía, hubiéramos muerto." Dijo Alice.

"…Muy cierto, pudimos haber muerto y nos quedaríamos aquí, para siempre."

"…Sin embargo, gracias a cada una. Hemos tenido esperanza." Dijo Alice.

"Y por eso, nos hemos conocido mejor." Dijo Sharon.

"Con verlas felices y estando alegres por verse de nuevo, descubrí que no es necesario tener que hacer pesadillas para unirnos."

"Ya no más."

"Ahora estamos atrapadas, y afuera. Muchos de nuestros seres queridos están en una horrible situación. No podemos dejarlos."

"Y tampoco podemos dejar a los que están atrapados en este vacío."

"Por eso, saldremos de aquí y arreglaremos los problemas importantes." Dijo Kelly.

Cuando ella termino su última oración, un aura de determinación y de coraje fue liberada en cada palabra, ocasionando que cada una dentro del círculo formara una sonrisa de valentía.

Escuchar y ver lo que verdaderamente era Kelly, hiciera que el ánimo ascenderá hasta hacer que cada una se fuera acercando hacia ella.

"Ahora es momento de liberar lo que no pudimos sacar por mucho tiempo." Dijo Sharon.

"Ahora podemos escuchar lo que siempre guardamos." Dijo Ellie.

"Ahora no habrá más dudas encima de la confianza." Dijo Libby.

"Ahora podemos estar juntas, contra todo lo que venga." Dijo Alice.

"Chicas, muchas gracias." Dijo Kelly.

"¡Un momento!."

Al grito digno de un ataque, todas voltearon hacia la persona quien dio semejante grito de gran fuerza.

"No dudo de ti, Kelly. Como tú misma lo declaraste, es momento de salir e ir a enfrentar los problemas que de verdad importan."

"Ergo, por el momento, debo de dejar de sentirme resentida contigo. Eso no ayuda." Dijo Rachel.

"Rachel, yo…"

"No hay que alegar más."

"No tengo una verdadera amistad con ninguna de ustedes."

"No somos amigas, empero. Somos compañeras del mismo problema."

"Y por eso, no abandonaré a ninguna de ustedes." Dijo Rachel.

Dicho esa afirmación, Rachel se fue acercando, cortando la distancia que tenía con las demás, sin perder aun su mirada formal.

"Ahora es la hora de hacer las cosas bien." Dijo Rachel.

Todo formando una unión que después de mucho, Kelly por fin logro crear. Tanto que con una determinación creciente extendió sus brazos. Abriendo sus manos.

Alice y Sharon eras las que estaban más cerca de ella, al ver esos movimientos no lo dudaron y tomaron cada una las manos de Kelly.

Libby y Ellie siguieron el ejemplo visto, tomando las manos de sus amigas. Al final, solo faltaba alguien más para que se cerrara el círculo.

Todas estando unidas miraron a Rachel, ella se veía igual de formar. Solo respiro hondo y cerro el círculo.

"Todas debemos transformarnos al mismo tiempo, y también debemos de pensar en un mismo objetivo para manejar bien la fusión."

"Lo haremos a la cuente de tres."

"Confió en todas ustedes." Dijo Sharon.

Cada una fue cerrando sus ojos.

"Uno."

Cada una se concentró al máximo.

"Dos."

Cada una imagino la paz que quisieron.

"Tres."

Y todas al saber que era el momento de seguir la llamada, conectaron su cuerpo con una fuerza superior. Haciendo que al instante, todas se convirtieran un brizna. Pero en vez de separarse para ir a un lugar diferente como era habitual.

Cada brizna se fue uniendo a la que estaba más cerca, formando una unión representada en una capa de brizna más grande.

Tras la primera unión de dos briznas, esa energía mediana pronto se unió con otra energía mediana.

Formando una brizna mucho más grande.

La última brizna mediana al tener una energía tan grande, se fue directamente hacia ella, como si fuera un imán.

Al ser la última un unirse, de pronto esa grande energía verde se volvió más grande. Y entre el incremento de tamaño, se fue distorsionando. A cada segundo la gran gama se movía erráticamente. Teniendo espasmos.

Hasta que se detuvo y se congelo por unos diez segundos.

Ahora la energía persistía quieta, flotando entre la sala. Pero de nuevo comenzó a tener movimientos, esta vez más tranquilos y menos violentos.

A una alta velocidad, se movió en círculo. Provocando que casi todos los muebles se cayeran debido al gran impuso que poseía.

Fue incrementando su velocidad hasta que parecía un pequeño tornado, giraba en círculos hasta que subía su altura, llegando hasta al techo.

Cada vez que casi llegaba al techo su velocidad aumentaba demasiado, hasta que daba vueltas en un rango casi diminuto.

Cuando llego al techo, su remolino ahora giraba en un rango imposible. Y junto a su máxima voluntad, de pronto bajo a toda potencia hacia el suelo.

Mientras aun giraba parecía que se iba estrellar contra el pedimento.

Más sin embargo.

Paso algo totalmente incierto.

A los pocos centímetros de chocar, esa gran brizna atravesó el suelo polvoso. Haciendo que todo el desastre del remolino se detuviera cuando la energía abandono la habitación, la mansión y la dimensión.


Una gran impaciencia acumulada dentro de cada persona, todas esas personas acumuladas dentro de la sala de espera. Pero no hacían lo que debían de hacer en esa debida habitación.

Mirando a cada rato al reloj, caminado en direcciones contrarias. Cerrando sus ojos para estar tranquilos por solo unos minutos. Todo mundo quiera estar calmado, aunque todo se los impedía al mismo tiempo.

La conmoción permanecía dentro del hospital, haciendo que no hubiera nada y nadie afuera. Por eso, ningún alma viva pudo ver a una gran gama verde dirigiéndose hacia el edificio.

Esa gran brizna pronto disminuyo su velocidad, bajando se su gran altura para llegar al estacionamiento.

Aquella forma de energía al llegar al concreto, se dejó de mover. Provocando que se expandiera y se inflara como un globo.

Incrementando su tamaño, poco a poco su luz fue bajando su intensidad. Hasta que con un gran impulso, esa burbuja reventó sin hacer ningún sonido.

Momentos después de esa ligera explosión, cada ráfaga verde se desvaneció. Haciendo que todo rastro de esa brizna se fuera.

Y entre el estacionamiento y la atmósfera vacía, seis chicas con los ojos verdes brillosos levantaron su mirada hacia el hospital.

"Lo hemos logrado." Dijo Alice

"…Estamos afuera, no hay más vacío blanco" Dijo Ellie

Kelly primero al mirar hacia el suelo, sintió algo de comunidad. Subiendo su mirada hacia el cielo nubloso miro aquella habitación donde había estado hace mucho tiempo.

Ella fue avanzando de a poco, mientras que atrás de ella. Todas miraban su entorno, Alice, Libby y Ellie sonriendo mientras volteaban rápidamente hacia cada dirección del lugar. Rachel miraba los alrededores con una mirada preocupada.

Sharon también siendo feliz de volver a su mundo, no pudo evitar mirar a Kelly mientras se iba acercando hacia el hospital.

Kelly se detuvo sin dejar de mirar la ventana. Reparaba hondo, pensando en que cosas pudieron pasar mientras estaba ausente.

"¿También tienes a alguien querido en el hospital?." Preguntó Sharon.

"Sí… Es alguien muy importante para mí." Respondió Kelly.

"No hay de que angustiarse, tal vez no vaya a pasar nada malo." Dijo Sharon.

"Puede que sea cierto, pero no puedo evitar pensar que ya todo no ira tan bien." Respondió Kelly.

"También eso puede que sea verdad, no todo lo bueno dura siempre."

"Más que eso también es impredecible, lo malo también no puede durar siempre." Dijo Sharon.

"Muchas vienen y se van, lo que vivimos es el procedimiento de todo."

"Aunque suene lento, podemos vivir muchas cosas en la espera de una conclusión." Dijo Rachel.

"Sabiendo eso, el dolor pronto se ira. Nunca se quedara." Dijo Alice.

Kelly escuchando esas frases, volteo hacia su izquierda y derecha. Hallando la compañía de cada una, todas las miraban con la misma mirada preocupada.

"…Con todo y sin miedo, saldremos de cualquier cosa." Dijo Ellie.

"Sin dejar nada más atrás, vamos hacia adelante." Dijo Libby.

Ahora creciendo algo diferente al miedo, Kelly dejo de tener una expresión totalmente triste. Miro a cada una mientras de nuevo, inconsistente sonrió.

"No pienses de más Kelly, enfócate en lo que es real." Dijo Alice.

Dejando de expresar preocupación, Alice acomodo sus lentes nuevamente. Dejando ver un espíritu en ellos. Tan claro que podía levantar una sonrisa en su rostro.

Alice levanto su mano mientras sonreía. Kelly no miro con molestia en esa ocasión, contagiada por ese valor tomo la oferta de su amiga.

Una unión surgió cuando hicieron contacto, eso fue visto por las demás. Quienes levantaron un poco su ánimo, demostrándolo con dejar de verse muy preocupadas.

Dando el primer paso para iniciar bien, Alice camino hacia el hospital. Todavía teniendo la mano de Kelly con ella. A lo cual, ella solo rió un poco mientras se dirigían hacia la entrada.

Las demás al ver ese ejemplo de amistad reaccionaron felizmente. Ellie aun ocultaba su gran sonrisa con sus manos, pero sus pernas reaccionaron y la hicieron seguirlas. Sharon mientras hacia una pose de admiración, comenzó su paso con estilo. Libby aunque con una sonrisa burlona también siguió sin preguntar si era necesario.

Rachel manteniendo su mirada formal, esta vez no hizo ningún gesto o sonido de molestia. Espero a que nadie la viera para hacer una diminuta sonrisa, la cual borro para seguir el paso.

Las primeras de pasar el estacionamiento, se acercaban más, sin aparentar nervios. Alice soltó cuidadosamente la mano de Kelly para después empujar la puerta.

Un gran asombro las invadió cuando vieron lo primero y más resalte a la vista.

Dentro residían muchas personas, de diferentes edades. Todas mirando angustiadas cada dirección, no parecían querer hablar o interactuar.

Deteniéndose para mirar la situación, Kelly y Alice veían preocupadas la gran cantidad de personas en la sala principal.

Poco después, las demás fueron llegando. Al principio llegando neutrales pero al ver la ocupación de toda la habitación se fue esa tranquilidad que tenían hace tres minutos.

Kelly estando al frente, mostró aún más desconcierto ante lo que presenciavan. Aun con esa peso emocional, no detuvo que ella iniciara el paso entre la multitud para ir a la recepción.

Las demás al ver a Kelly caminado entre masa triste, las hizo avanzar igual. Sin dejar de mirar a cada lado.

Pareciera que al ir avanzando, las ganas de dar un paso después del otro se iban disminuyendo. Pues cuando creían que no podía ver otra cara menos rota, la siguiente persona tenía una expresividad peor.

Entre pasar y tratar de no mirar de nuevo, iban avanzando. Hasta llegar a la recepción, ahí se podía ver a diferentes enfermeras trabajando con prisa, corriendo de lado a lado. Hablando por teléfono, cuidando de algunas personas, y escribiendo papel tras papel.

Acercándose hasta poder estar frente al mostrador, Kelly y compañía miraba las labores apresuradas de las enfermeras.

"Emm Hola." Dijo Kelly.

"Buenas tardes señorita. ¿Tiene algún herido que viene a internar?." Dijo una enfermera, mientras iba de lado a lado.

"No. Venimos a visitar a nuestros familiares." Respondió Kelly.

"Muy bien por ustedes. ¿Podrían decirme a quienes van a visitar?." Dijo la enfermera.

A continuación cada marra fue diciendo a quienes visitaría, diciendo sus nombres y apellidos. La enfermera anoto la información dada, después les indico las habitaciones. Una a una cuando supo la habitación querida se fue acercando a la entrada del pasillo.

Libby siendo la última, cuando vio que ya todas estaban a una distancia algo distante. No se fue quedando la enfermera le dijo el número de habitación.

Volteo entre sus amigas y la enfermera un par de veces, dudando de lo que podría preguntar.

"Traten de trasmitir una sonrisa a ellos."

"Lo agradecerían." Dijo la enfermera.

"Lo haremos." Respondió Kelly.

Las seis chicas emprendieron sus caminos por el estrecho pasillo blanco, dirigiéndose hacia las escaleras. Donde en lugar de tomar la opción fácil, solo subieron como la gente normal haría.

En silencio y aguardado los pensamientos malos cada una subía. Así lo hicieron mientras subían piso tras piso.

Fueron subiendo hasta llegar al quinto piso. Cuando todas entraron al pasillo donde había muchas puertas, se miraron entre todas. Acentuando con la cabeza.

Quedando claro la señal trasmitida. Se separaron para que cada una fuera hacia una puerta.

*TOC, TOC, TOC*

"Adelante."

La chica de cabellos dorados entro casi con la misma mirada de angustia que la primera vez, solo que esta vez poseía una sonrisa pequeña.

"Mamá, he regresado." Dijo Kelly.

"¿Kelly?. Me alegro verte de nuevo."

"Yo… Yo también." Respondió Kelly.

Cerrando la puerta con cuidado, Kelly se apresuró a ir con su familiar. Llegando hasta ella extendió sus brazos, abrazando a su madre. Mientras ella se sorprendió por el gesto de afecto dado por su hija.

"¡Kelly!."

"¡¿Qué pasa?!. ¡¿Te lastime?!." Grito Kelly.

"No, no. Solo que no me has abrazado desde hace mucho."

"¡Ahora lo haré todo el tiempo!." Grito Kelly.

El afecto inicialmente compartido sin esperar una respuesta, ahora estaba completamente compartido entre el receptor y el remitente. Tanto que Kelly era cociente de sentir una sonrisa alegre en ella.

"No te sientas sola, estaré contigo todo el tiempo." Dijo Kelly.

"Kelly, no te imagines cosas malas siempre. No estoy sola, tengo siempre una compañía que evita que eso pase."

"¿Enserio?."

"¿Quiénes te han visitado?." Preguntó Kelly.

"Muy pocas personas, casi nulas. Pero tan solo sentir una soledad cuando estas enfermo, de verdad que te hace sentir aun peor que cuando estabas antes."

"Entonces… ¿Cómo te sientes ahora?." Preguntó Kelly.

"Estoy bien, recientemente casi logro olvidarme de como llegue aquí. Y gracias a las visitas recientes me he sentido mucho mejor."

"Eso es muy bueno. Quiera quedarme aquí por más tiempo." Respondió Kelly.

"Es muy hermosa tu intención. ¿Pero no crees que deberías visitar a tus amigas también?."

"Ya… Ya las he visitado, están bien. Ahora mejor." Respondió Kelly.

"Que bien es escuchar eso. ¿Todas están bien?."

"Eso creo, aunque… Puede que no he visitado a una." Respondió Kelly.

"Oh. Eso es raro de escuchar, siempre has estado preocupada por todas de tus amigas. ¿Por lo menos sabes dónde está?."

"Esta en este hospital." Respondió Kelly.

"¿Enserio?. ¿Qué le paso?."

"No… estoy muy segura." Respondió Kelly.

"¿Y qué esperas a visitarla?. Posiblemente ella se alegre de verte."

"Pero aun no te he dicho lo que he vivido, lo que he aprendido." Dijo Kelly.

"No es necesario que me digas como has cambiado, para demostrar que ya no eres como antes debes darte cuenta tu misma de que te siente y eres diferente."

"Así harás un gran paso hacia donde quieras ir."

"¿De verdad, podré hacer eso?." Preguntó Kelly.

"Claro que sí, confió en ti."

"Gra-Gracias." Dijo Kelly.

Esta vez la señora Hart extendió sus brazos, mostrando una sonrisa de bienvenida que hacía mucho que no la hacía. Kelly sintiendo una gran emoción respondió rápidamente.

"Anda, ve a visitar a tu amiga."

"Lo haré."

Dejando de a poco la estadía de su madre, Kelly se fue alejando sin quitar su mirada de ella. Volteo hacia la puerta, abriéndola mientras mirada como lentamente lo hacía.

Al mirar de nuevo el pasillo detuvo la acción de salir. Volteo una vez más hacia su madre, ella tenía una sonrisa que la animaba a dejarla una vez más.

"Volveré a verte lo más rápido que pueda." Dijo Kelly.

"Lo sé, no tengo porque temer."

La señora Hart hizo de nuevo una sonrisa, animando sus palabras. Eso hizo que Kelly pudiera sonreír una última vez.

Manteniéndose feliz, Kelly salió de la habitación. Cerrando la puerta mientras miraba el suelo. Dejo la cerradura y levanto su mirada, topándose con todas sus amigas mirándola.

"Hola." Dijo Kelly.

Kelly miro cada una, observando como todas aparentaban una sonrisa, aunque sus ojos estaban en extremo preocupados.

"Todos nuestros familiares no han despertado." Dijo Libby.

"Están descansando, no queremos molestarlos." Dijo Sharon.

"(Suspiro) Es duro pasar por esto." Dijo Alice.

"Bueno, mi madre está bien. Así que creo que sus familiares podrán mejorarse." Dijo Kelly.

"Es cierto, aunque no sepamos qué fue lo que les paso. Eso no significa que no se pondrán bien." Dijo Sharon.

Poniéndose en medio de todos, Sharon dejo de lado su mirada preocupada. Cambiándola por una motivadora. Ese acto ocasiono un inicio de un cambio de ánimo, poco a poco las demás cambiaban sus expresiones.

"Es reconfortante sabes que están descansado."

Desde una habitación salió Rachel quien ahora tenía una mirada de inquietud.

"¿Cómo está tu familiar?." Preguntó Kelly.

"Sigue estando en reposo, sus pulsos aun están estables." Respondió Rachel.

"De alguna manera, es mejor sentir esta preocupación leve que estar con mucha presión en el vacío." Dijo Alice.

"Sí… Por lo menos ahora podemos visitarlos cuando sea mientras podamos." Dijo Libby.

"Y para hacer eso, desde este momento debemos estar más alertas, No queremos que otra cosa malvada nos secuestre." Dijo Kelly.

"Tienes razón." Dijo Sharon.

"Espera…"

Todas miraron a Libby, quien miraba el suelo. Su expresión ahora se tornaba inquieta por cada segundo que pasaba.

"Todavía esa cosa sigue afuera." Dijo Libby.

El silencio reino entre cada chica, ahora solo escuchando sus propios latidos personales.

"Es claro que debemos de hacer algo, Sin embargo. Ahora no sabemos qué hacer." Dijo Rachel.

"Y ni siquiera sabemos exactamente lo que es ese villano." Dijo Sharon.

"Hay que permanecer calmadas de nuevo. Buscaremos información de esa criatura y se la daremos a alguien especializado en el tema de protección." Dijo Alice.

"Eso es muy razonable, pero. ¿En dónde podemos buscar?." Dijo Libby.

"Yo encontré información de muchas criaturas mágicas y extrañas en la biblioteca. Aunque no podremos ir ahí porque está hecha cenizas." Dijo Kelly.

"A parte sería muy arriesgado buscar en todo Trollberg, sabiendo que allá afuera esta esa cosa." Dijo Alice.

"Lo mejor que podríamos hacer es permanecer juntas. Buscaremos entre todas en forma de brizna y así encontraremos repuestas." Dijo Sharon.

Ella volteo hacia las demás asintieron.

"Chicas, antes de irnos. ¿Podríamos hacer una cosa en este lugar?." Dijo Kelly.

Las demás a punto de iniciar su tramo, voltearon hacia quien las detuvo. Esperando una respuesta sobre qué asunto podrían hacer, la primera respuesta de Kelly fue una mirada insegura que pasaba de izquierda a derecha mientras pensaba en que decir.

Pero luego se detuvo, para mirar con valor a sus amigas.


La única estancia dentro de una armonía solitaria estaba en un estado de quietud. Sin moverse, solo permaneció por casi todo el día, y también los días anteriores.

Aunque pareciera aburrido, Ella usaba el enorme tiempo libre para descansar. Después de todo, casi no podía moverse con toda su agilidad que tenía.

Seguía mirando la ventana. El cielo nublado ahora pareciera que estaba gobernando todo Trollberg. Daba muchas señales de que llovería, en casos drásticos podría indicar una tormenta.

*TOC, TOC, TOC, TOC*

Los cuatro golpes hicieron sonido en la habitación pacifica, la herida volteo hacia la puerta. Como casi no había hablado en todo el día, tuvo que tomarse unos segundos para hablar.

"Pase."

Afuera de la habitación, las invitadas antes de prepararse, hicieron una mirada grupal. Asintiendo entre todas para darse seguridad ante cualquier cosa.

Kelly tomo la cerradura, después la giro, tratando de no pensar nada en el proceso. La vista hacia al interior se fue revelando mientras la puerta se iba apartando, primero viendo una parte de la cama y finalmente cuando se vio toda la habitación ahí estaba. Jaeden, primero teniendo una mirada neutral.

Pero al ver bien quienes la habían visitado, quedo completamente sorprendida.

"Hey… Jaeden." Dijo Kelly.

Jaeden no había quitado su sorpresa, a pesar de que ya le habían hablado primero ellas.

"¡Amigas!." Grito Jaeden.

Todas ya estando dentro se quedaron raras al ver el comienzo de una sonrisa de parte de Jaeden.

"¡Están bien!. Que gran alivio, pensé que les había pasado algo." Dijo Jaeden.

"Nosotras también nos alegramos de verte Jaeden." Dijo Alice.

"Es realmente magnifico que nos volvamos a encontrar." Dijo Sharon.

"…Puedo dejar de preocuparme en extremo por ti." Dijo Ellie.

"¿Cómo has estado, Jaeden?. ¿Igual de serena?." Dijo Libby.

"En este momento de seguro que te sientes mejor, este momento es contagioso." Dijo Rachel.

Con un aura más tranquila entre todas, las invitadas se acercaron hacia la cama. Kelly por su parte fue la última en acercarse debido a su paso lento.

Jaeden felizmente volteaba entre cada mirada invitada, no creyendo lo que pasaba ahora.

"¿Dónde han estado?. La última vez que nos vimos fue hace semanas." Dijo Jaeden.

"Pues hemos estado separadas por un tiempo, luego nos juntamos y después nos volvimos a separar." Dijo Libby.

"Lo que quiso decir es que hemos vivido suceso agitados por todo este tiempo." Dijo Rachel-

"Tú sabes, desde que ese extraño hombre arruino el festival del viento. Nos han ocurrido muchas cosas." Dijo Alice.

"Oh... Es… Cierto." Susurro Jaeden.

De repente la mirada junto con el tono de voz de Jaeden fueron cayendo, haciéndose notar entre todas.

"¿…Que ocurre?." Preguntó Alice.

"Es cierto. No lo saben." Dijo Jaeden.

"¿Saber?." Preguntó Sharon.

"¿Fue por algo que dije?. ¡Lo siento mucho si te hice recordar algo malo!." Dijo Alice.

"No, no. No fue tan malo lo que paso." Respondió Jaeden.

"Si no te molesta. ¿Podrías contarnos como llegaste a ser lastimada?." Dijo Rachel.

"(Suspiro) Después de la llegada del hombre que interrumpió el festival, surgió un caos en muchos lugares. Me tocó vivir una incertidumbre en el bosque, ahí vi al hombre. Tuve mucho miedo y me escondí por mucho tiempo."

"Estuve escondida por un largo tiempo, hasta que se hizo tarde. Ahí conocí a Roockie, una joven roca troll. Y poco después a un elfo llamado Alfur. Gracias a él, supe que ese mismo hombre había secuestrado a muchas personas, torturándolas por diversión enferma.

"Pasaron muchas cosas hasta que me enfrente cara a cara con él." Dijo Jaeden.

"¿Por qué harías algo con un riesgo de muerte?." Preguntó Rachel.

"Lo hice porque quería proteger a alguien muy especial para mí."

"Antes del enfrentamiento, me uní a un grupo para salvar a todas las víctimas del hombre. Juntos formamos un plan, al final con dificultades. Logramos vencerlo y rescatar todas las víctimas, que ahora todas están en este hospital." Dijo Jaeden.

"Jaeden… ¿De verdad hiciste todo eso?." Preguntó Kelly, finalmente acercándose.

"Claro. Yo sacrificaría todo lo que tengo por salvar a todos del mal." Dijo Jaeden.

"Jaeden… Yo lo siento mucho." Dijo Kelly.

"¿Lo sientes?." Preguntó Jaeden.

"Exacto, todo el tiempo te trate mal. A todas." Dijo Kelly.

"Tranquila, Kelly. Ahora todo lo que hace mucho tiempo estuvo pendiente está hecho."

"Jaeden, aunque no lo creas. Todo ha cambiado entre nuestro vinculo." Dijo Rachel.

"¿Cómo están las cosas ahora?." Preguntó Jaeden.

"Ahora nos conocemos mucho más que antes."

"Gracias a unos eventos irreales nos hemos unido, ahora somos amigas de verdad." Respondió Sharon.

"Es verdad, a propósito. Ya no tenemos que hacer pesadillas para estar juntas." Dijo Alice.

"¿Enserio paso todo eso?. Vaya que paso algo grande mientras yo no estuve." Dijo Jaeden.

"Creo que también tuviste una gran aventura estando lejos de nosotras." Dijo Libby.

"El caso es que ahora todo será diferente. Daré todo por mí para ser una buena amiga con todas ustedes." Dijo Kelly.

"Bueno, podremos hacer un nuevo inicio para nuestra unión." Dijo Alice.

"Sí, era muy frustrante solo hacer pesadillas y ni siquiera poder hablar de otras cosas." Dijo Libby.

"Pues menos mal que todo está empezando a cambiar, me alegra que esto esté pasando." Dijo Jaeden.

Ella mostró una expresión de felicidad mientras reía juguetonamente, lo cual hizo que también Kelly se mostrara no tan angustiada, podía sentir una agradable sensación fluyendo en sus ojos, una que viendo a cada amiga sonreír, hizo que riera también.

"…Oye Jaeden, todavía estoy impresionada de que enfrentaras a ese secuestrador." Dijo Ellie.

"Yo también me impresiono a veces de como logre derrotarlo." Respondió Jaeden.

"Debió costarte mucho esfuerzo. ¿Verdad?." Dijo Sharon.

"Y lo fue. Pero eso no me detuvo a seguir de pie, porque no podía dejar de ninguna manera que muchas personas sufrieran algo terrible. Respondió Jaeden.

"Eso es muy admirable." Dijo Rachel.

"Jaeden. ¿Ese hombre… Daño a todos los que recién están aquí?." Preguntó Kelly.

"Desafortunadamente sí. El los torturo hasta dejarlos casi muertos." Respondió Jaeden.

"Entonces… No sé cómo." Susurro Kelly.

"¿No sabes qué?." Preguntó Kelly.

"¿Cómo podemos agradecerte?."

"Tú has ayudado a salvar a casi todos, has tenido que hacer un gran sacrificio. Mereces una recompensa." Respondió Kelly.

"No hace falta muchas cosas de valor, solo con saber que la amenaza está muerta y que los heridos están a salvo. Es suficiente para mí." Respondió Jaeden.

"De verdad que has cambiado, y de una gloriosa manera." Dijo Sharon.

"Después de vivir todo esto, es difícil pensar que antes era alguien asustada que usaba una máscara todo el tiempo." Dijo Jaeden.

"Sí, lo es. Poder derrotar a un monstro para salvar a los que amas y a muchas más personas te hace ver lo que eres capaz."

"Jaeden. Muchas gracias." Dijo Kelly.

"Es correcto, has salvado a muchos inocentes." Dijo Alice.

"…Fuiste y eres muy fuerte." Dijo Ellie.

"Tu determinación es legendaria." Dijo Sharon.

"Has sacado todo lo necesario para ganar." Dijo Libby.

"Al final, eres libre y feliz." Dijo Rachel.

Jaeden ahora volvía tener una sonrisa emocionada, mirando las agradecidas expresiones. Igualmente para ellas, ver a alguien que ha dado todo por todos ahora sonriendo y que esa persona creían que la conocían. Les permitió hacer el mimo gesto de alivio.

El momento, seguía en un silencio tranquilizante. Pero de pronto, el subconsciente de Kelly le dio un golpe en forma de recordatorio. Su cara poco a poco se diferencia de las demás, ahora estando preocupada mientras su sonrisa dejaba de brillar.

Rápidamente eso fue notado por Jaeden, quien al mirarla, dejo de reír a baja voz.

"Escucha, allá afuera esta una criatura que puede encerrar a cualquiera en una dimensión sin escape alguno." Dijo Kelly.

"Oh no. Debemos de hacer algo." Dijo Jaeden.

"Tú permanece descansando aquí, nosotras nos estamos encargando de encontrar una solución." Respondió Kelly.

"¿Qué tienen en mente?." Preguntó Jaeden.

"Estamos buscando información para dársela a alguien especializado." Respondió Libby.

"Empero, es arriesgado salir a pie afuera." Dijo Rachel.

"Por eso, exploraremos arriba del suelo." Dijo Sharon.

"Tal vez sería mejor que visitaran a alguien específicamente." Dijo Jaeden.

"¿Conoces a alguien que pueda dar información?." Preguntó Kelly.

"Sí, ella nos dio información y planeo todo para el rescate."

"Una mujer con capa negra, cabello corto con una parte teñido de morado y de vestimenta oscura."

"La bibliotecaria." Dijo Jaeden.

"¿En dónde está?." Preguntó Rachel.

"Ese es el problema, no tengo idea de en donde vive." Respondió Jaeden.

"No hay problema, la buscaremos. Aunque tengamos que buscar en todo Trollberg." Dijo Kelly.

"Hay muchas personas en este edifico, podemos buscarla por aquí primero." Dijo Libby.

"Buena sugerencia, investigaremos por todo el edificio. Nos reuniremos aquí mismo en diez minutos." Dijo Rachel.

Las demás asistieron mientras cada una se iba en su forma de brizna, dejando con poca compañía a Jaeden, quien de nuevo volteo a su ventana. Pensando que era la nueva amenaza, estando muy cerca.


Las diferentes briznas iban por cada lugar, en un modo cauteloso. Aunque por el estado de todos los presentes, no se darían cuenta de su llamativa presencia.

Visitaban la sala de espera, donde todavía la gente tenía un estado preocupante y las enfermeras trabajan al límite.

Algunas tuvieron que salir del edificio, pasando por las ventanas que no estaban cubiertas. Mirando el interior de cada una, solo encontrando heridos reposando y una que otra habitación totalmente oscura.

Así fueron por cada piso hasta llegar al séptimo, donde al terminar de revisar cada ventana visible, quedaron algo frustradas al no encontrar nada. Sin embargo, todas sus predicciones cambiaron cuando llegaron al octavo piso, donde una brizna se detuvo cuando se tomó con otra estando quieta.

Mirando la misma ventana que la otra brizna, había visto lo que causo el alto de su compañera.

La pequeña hechicera leía de nuevo cada palabra, al mismo tiempo que veía las ilustraciones para mover los dedos, cada vez más raros. Mientras que la mujer permanecía quieta, meditando mientras cerraba los ojos. La calma era bien vista en toda la habitación.

Los pequeños crujidos de los dedos de Hilda la escuchaba solo ella. Los breves tarareos de la bibliotecaria solo eran escuchados por ella.

Mas con todos los sonidos reservados, una serie de ruidos fueron escuchados por las dos.

Fueron tres golpes a la puerta cerrada que mataron el silencio que reinaba en una atmósfera casi calmada.

"No se molesten, la puerta está cerrada con llave. Además de que el responsable de cerrarla posiblemente estaría lejos." Dijo la bibliotecaria.

De nuevo un silencio recobro el control. Eso aumentaba el desconcierto de Hilda, quien dejo de mirar el Libensior para mirar a la puerta.

Su punto de vista se centró en toda la puerta. Con prestar la sufriente atención, pudo ver de reojo como del el hoyo de la cerradura salía una acumulación de una energía verde. No tardó mucho en reconocer esa brizna.

Mientras que la mujer delante de ella se levantó al ver también lo que pasaba.

En pocos segundos, se iba formando una gran brizna verde que parecía opacar la mitad de la habitación, esa gama se fue moviendo cuando pareciera que había entrado toda. Al estar dentro, tomo direcciones separadas para formar seis formas humanas.

Ante su aparición, la brizna desapareció. Dejando en vista cada mirada hacia la bibliotecaria.

"Los marras." Dijo Hilda, saliendo de su cama.

Siendo Hilda quien rompió el silencio de la llegada, las marras voltearon hacia ella. Quedando sorprendidas al ver el nuevo su nuevo aspecto.

"A esta niña se le fue el control con sus aventuras." Susurro Sharon.

"¿…No es perturbador ver una cicatriz como esa en una niña pequeña?." Respondió Ellie.

"Disculpen, Hildie y usted."

"Venimos a pedir su ayuda para detener a una criatura peligrosa que está muy cerca de todos." Dijo Rachel.

"Esa cosa nos encerró en una dimensión sin escape alguno." Dijo Libby.

"¿Están bien ahora?." Preguntó Hilda.

"En efecto, estamos en un buen estado. Hildie." Respondió Rachel.

"En realidad me llamo…"

"Entonces. ¿Cómo escaparon?." Respondió la bibliotecaria.

"Es una larga historia, aun así. Hemos oído que puede tener información." Dijo Rachel.

"¿De quién escucharon eso?." Preguntó la bibliotecaria.

"Jaeden, trabajo con usted." Respondió Rachel.

"Ustedes deben de ser sus amigas."

"De casualidad. ¿En algún momento escucharon unos silbidos?." Preguntó la bibliotecaria.

"Realmente sí, hemos escuchado unos silbidos mientras estábamos encerradas." Dijo Alice.

"Fueron muchos, en toda nuestra estadía se escuchaban a cada rato." Dijo Kelly.

"Comprometedor. Tal vez sea más que una coincidencia." Dijo la bibliotecaria.

"Mire, tengo una prueba encontrada en esa dimensión." Dijo Rachel.

Como si fuera un acto de magia, Rachel saco ese diario de un bolsillo escondido. El cual fue entregado a la mujer.

La bibliotecaria primero examinado el estado del libro ofrecido, subió una ceja en señal de interés. Saco una mano de su capa y lo tomo amablemente.

Abriéndolo por la primera página, se topó con el estado tan desgastado de su contenido. Pero eso no la detuvo a leer detenidamente cada página entendible.

El trascurso duro lo debido y necesario. Cerrando el libro cuando acabo de leer la última página.

"Agradezco que compartieras esta nueva información, ahora puedo sacar algunos punto." Dijo la bibliotecaria.

"¿Podremos hacer algo?." Preguntó Kelly.

"Dadas la pruebas, puedo suponer muchas cosas. Pero estoy segura de cual escoger." Respondió La bibliotecaria.

"Aunque el tiempo nos vaya en contra, hay que pensar muy bien. Debe haber alguna respuesta que no vemos." Dijo Kelly.

Detrás suya, de todos. La entrada que antes estaba sellada, en su cerradura. Empezó a girar. Abriéndose bruscamente, dejando ver una figura alta entrando sin llamar antes.

"¡Conozco una idea para deshacernos del silbador!."

Todos voltearon hacia esa figura, las marras teniendo un leve desconocimiento sobre ella. Mientras que Hilda quedo estupefacta al verla, y la bibliotecaria miraba seriamente a quien se había presentado.

"¿En qué piensas?."

"Van Gale."


Entre las afueras de la ciudad vacía. Donde todavía en esas calles tenían la decoración antigua. Ahí, avanzaban dos hombres. Uno dando cada paso suyo con una firmeza dura. Y el otro sostenía papeles con ambos manos.

Seymour dejo de mirar directamente hacia una sola dirección. Veía muchas direcciones sin mover su cabeza. Hasta detener su duro paso.

"Está claro. A primera vista pareces un buen hombre."

De entre un callejón había salido una silueta extraña.

Oliver temo un poco al ver aquella cosa ponerse enfrente de ellos. Seymour solo arrugo un poco su cara al verlo.

Delante de ellos se presentó un ser humanoide de una estatura media alta, con ropa de viajero y una capa con capucha. Aquella cosa se subió su capucha, mostrando un rostro tranquilo.

Los dos hombres notaron rápidamente que no era humano, debido a su piel que parecía ser de piedra. Además de ver unos tres colmillos salir de su boca cerrada.

"¿Cómo ha estado tu vigilancia?. ¿Has caminado para solo observar?."

"Parece que eres algo bastante inusual."

"Y sí, la revisión de cada lugar ha surtido éxito." Respondió Seymour.

"Lo veo. También he encontrado algo en mi inspección."

"Forastero, un gusto."

Los tres voltearon hacia una dirección alta. Donde encontraron a Mortem vigilando desde lo alto de una casa. Él fue bajando por cada ventana. Hasta estar en el suelo, mostrando una sonrisa engreída.

"No veo la claridad de tu decisión, lo has llamado a él."

"La seguridad no requiere dinero."

"Para todos, nadie tiene un precio por su vida." Dijo Seymour.

"En eso estoy de acuerdo, soy de un puesto que se encarga de dirigir las resoluciones para un bien compartido."

"No tienes la apariencia de ser alguien que piense en los demás." Dijo Mortem.

"Tu compartes esa primera impresión, cazador."

"Un errante no puede júzgame." Rió Mortem.

"Mi título no es ese."

"Alguien con esa ropa no tiene un título alto." Respondió Mortem.

"Hasta la más pequeña cosa puede tener un nombre peligroso."

"¿Quién eres?." Preguntó Mortem.

"Capitán, capitán Ren."

"Capitán. ¿A qué orden sirves?." Preguntó Seymour.

"Una que está más allá de lo que creen." Respondió Ren.

"¿Una asociación mágica?. Contienes cosas interesantes, Ren. Dime… ¿Cuándo valdría uno de ustedes?." Dijo Mortem.

"¿No escuchaste a tu remitente?."

"Nada vivo tiene un precio." Respondió Ren.

"Las criaturas mágicas tiene un precio mucho más mayor que cualquier persona." Dijo Mortem.

"Silencio, Mortem."

"Corrígeme si me equivoco. ¿Eres una criatura mágica?." Dijo Seymour.

"Pensé que serias más perspicaz." Respondió Ren.

"Muy bien, capitán. De seguro está de acuerdo con proteger a los inocentes. Por ello no le importara que nosotros conozcamos a esas criaturas mágicas.

"Lo sabrá por qué. Tenemos que estar cerca a los buenos y mantener lejos a los agresivos." Dijo Seymour.

"Conozco su miedo. Pero eso no es justificación para obligar a cambiar la naturaleza de todo ser." Respondió Ren.

"¿De que estas hablando?." Preguntó Seymour.

"Hablo de que no tiene sentido. Un líder de la seguridad debe ser flexible. ¿Cómo es que llegaste a liderar la organización que cuida de un cuidad entera?." Respondió Ren.

"Lo debe de saber, uno debe de pasar de muchas cosas y elegir muchas cosas." Dijo Seymour.

"¿Entre esas cosas esta matar a lo que no sabe qué es?." Preguntó Ren.

"Lo dos sabemos que debemos de hacer lo correcto para el bien de todos." Dijo Seymour.

"Es cierto. Solo que no entiendo algo."

"Es cierto que hay que hacer lo más duro por todos, pero…"

"¿Cómo pueden decirlo ustedes?." Preguntó Ren

"¿Cuál es tu punto?." Preguntó Seymour.

Ren subió su cabeza, mirando lo gris de arriba. Hasta volver a bajar. Cerró sus ojos con calma.

Seymour dejo de tener más manos en la espalda, dirigido con cautela una de ellas. Hacia el interior de su ropa.

"Compartido el mismo mundo, las mismas capacidades."

"Pero, sin embargo."

"Lo seres como tú."

"No merecen nada de eso."

Una bala traicionera pronto fue disparada hacia la cabeza del Gurrbol. Aquella bala logro darle en mejilla. Debido al impacto, la cabeza de Ren fue movida bruscamente hacia la derecha.

No duro mucho así. Como si no hubiera recibido tal disparo, Ren regreso su cabeza hacia enfrente. Dejando ver el gran corte que causo la bala de la traición. Que tan solo en milisegundos, esa herida en su piel de piedra se fue regenerando. Eliminado esa recién cicatriz.

La mirada del capitán expresaba ira por seguir viendo al hombre apuntándole.

Seymour dejo de apuntar mientras miraba indiferente al Gurrbol.

Las risas de Mortem se burlaron de la situación, sin perder la guardia. El cazador se divertido por unos momentos.

Su carcajada termino con el sacando un chuchillo mediano.

"Llegó el momento de salir del escondite." Dijo Mortem.

Una respuesta sin palabras fue el acto de Ren. De entre su funda en su cinturón desenfundo.

Entre su mano izquierda una espada negra de un solo filo. Teniendo una textura porosa, casi como si la hoja fuera un diamante.

El cazador arribo primero con ir directo hacia el capitán, corriendo a una velocidad mayor. Alzo en aire su cuchillo hasta caer en picada. Pero no llego a nada, pues la espada en forma de contrataque uso su hoja para detener el ataque.

En medio del encuentro entre la espada y el cuchillo, Ren empujo con fuerza el arma del enemigo. Haciendo que Mortem retrocediera en milisegundos.

Ese pequeño desbalanceo fue aprovechado por el capitán. Su otra mano libre fue cerrada y dirigida hacia el pecho del cazador.

Mortem vio la su intención, reaccionando a tiempo para esquivarlo. De un salto retrocedió hasta estar en una distancia lejana.

"Tienes reflejos, roca." Dijo Mortem.

Empuñando su espada y teniendo una mirada fija. Ren guardo silencio.

"No es como si tuvieras ventaja." Dijo Mortem.

Nuevamente inicio el ataque. Sacando unas bombas de humo para después tirarlas hacia Ren. Impactaron con éxito en el suelo, soltando un humo que nublaba mucho la vista.

Acto seguido, Mortem alzo dos una pistola que lanzo una red de apariencia gruesa.

La red al estar muy cerca del espeso humo, de pronto como una ráfaga. Una cuchillada había partido el humo y la red al mismo tiempo.

Ren al partir las dos molestias, se lanzó hacia su enemigo. Corriendo a una gran velocidad. Con eso, El capitán llego hacia Mortem, justo a tiempo para alzar su espada y dar un ataque certero.

El cazador movió por suerte su cabeza, logrando ver como la punta roso con su cabeza. Eso sucedía arriba, dejando la oportunidad de Mortem para apuñalar en el torso.

En efecto lo logro, clavo su cuchillo profundamente en Ren. Mas sin embargo, El afectado no reacciono de manera dolorosa. En cambio, viendo lo que se supone lo había dañado. Solo tomo el brazo de mortem con mucha fuerza.

Sacando el arma punzante de su fractura. En medio de eso, Ren apunto con su espada al cuello de Mortem.

"No empieces una batalla con una dificultad superior a tu capacidad." Dijo Ren.

Ante la situación sin un escape visible, Mortem se quedó quieto. Pero no mostrando una expresión de angustia, solo sonreía de forma arrogante.

Mientras que su contrario ahora jalaba más el brazo capturado. Cortando la poca distancia entre el cuello y la punta filosa.

"Capitán, deténgase."

Ren mantuvo su mirada en su presa. Pero detuvo a tiempo su acción antes de cortar el cuello de Mortem.

"Es verdad que nuestro comportamiento fue indecente. Pero debe entender que…"

"Dame el libro." Dijo Ren.

"¿Disculpe?." Preguntó Seymour.

"Dame el libro o haré una fuente de sangre justo ahora." Dijo Ren,

"¿De que estas hablando?." Preguntó Seymour.

"El libro que le robaste a la bibliotecaria." Respondió Ren.

"¡Usted no puede amenazarme así…"

En un rápido movimiento, Ren cambio de posición su espada, ahora poniendo lo largo de la hoja en el cuello del cazador. Aunque pareciera que hizo eso para amenazar más, todavía no había terminado.

Delicadamente comenzó cortar la piel de Mortem, el cual ahora mostraba una cara de dolor.

"Muy bien, muy bien." Dijo Seymour.

De entre su traje, saco el libro que al momento dejo en el piso para poder empujarlo con su pie. Llego lejos, pero no tan cerca de Ren y Mortem.

Ren por última vez cambio la posición de su arma, ahora colocando la punta cerca del ojo derecho de mortem.

"Ten respeto por cada criatura, incluyendo tu propia especie." Dijo Ren.

Alejo su espada pero sin dejar de apuntar. Soltó la mano ahora hinchada y aumento la distancia que tenía con su presa aturdida, hasta llegar cerca del libro.

Ahora cambiando su dirección en una donde podía ver a todos sus oponentes, Ren se agacho para tomar el libro.

Ya teniendo lo buscando en sus manos, miro hacia Seymour.

Al verlo de nuevo se tomó con una diferencia en él.

Se había quitado su capa de su traje, ahora en su mano derecha tenía una espada deslumbrante. Parecía que era moderna.

"Ya he visto lo que eres capaz, sin duda. Eres una amenaza." Dijo Seymour.

"Otra vez has hecho tu estrategia de observación. Maldito…" Dijo Mortem.

El cazador guardo su cuchillo personal, ahora sacando un cuchillo pequeño aparentemente. En ese objeto tenía un botón que cuando fue presionado, saco una hoja grande. Formando un machete.

"Asombrosa técnica de intercambio, capitán. Me has dado información de lo que sea que eres y tu tienes tu libro. Ahora…"

"Es momento de un cancelación." Dijo Seymour.


Una sucesión de pasos pasando en un mismo camino era escuchada por animales pequeños. Ellos se ocultaban y dejaban el camino libre a la mujer de cabello gris, escribiendo con prisa mientras miraba en todo momento los alrededores.

Atrás Victoria seguía la bibliotecaria, teniendo una mirada helada. Todavía se cuestionaba de los posibles resultados de todo lo que pasaba, ella guiaba las demás personas que formaban el grupo recién creado.

Hilda iba caminado entre la agrupación de las marras. Cada una mirando hacia un lugar diferente, pero manteniendo la cercanía por seguridad.

"Bien, bien. Muy bien. Por aquí recuerdo que está ubicado." Dijo Victoria.

"Todavía tengo dudas, Van Gale. ¿Esta ubicación secreta solucionara el primer problema grande?." Dijo La bibliotecaria.

"Está claro, es obvio que lo hará."

"La última vez que lo use hice que una tormenta de granizo se volviera en una nevada tranquila." Respondió Victoria.

"No es mucha diferencia con lo que hacías antes." Dijo Hilda.

"¿Podemos preguntar sobre el plan más a detalle?." Preguntó Rachel.

"En este momento no es el indicado para desconfiar, estamos en la intemperie. Donde nos podremos encontrar con el silbador, lo mejor es llegar rápido y sin cuestionar." Respondió Victoria.

En ningún momento miro a quienes le preguntaban y hablaban, su único interés era apuntar datos mientras caminaba directo hacia ninguna dirección aparentemente.

Ella mantenía su equipo desconfiado hacia un punto casi nulo. Primero fueron un una dirección recta. Al ya estar a las afueras de Trollberg, cambiaron el paso. Casi rodeando las afueras de la ciudad hasta llegar a un punto cerca de las montañas.

Al cruzar el pequeño bosque, Victoria rápidamente corrió hacia una montaña. Hilda y las marras al ver que así de la nada las dejo, no pensaron demasiado. Aumentaron la velocidad, tratado de seguirla.

La bibliotecaria aumento su desconfianza en sus ojos. Las siguió a todas con su paso tranquilo.

Mostrando una impaciencia desesperada y buscando algo por la parte baja de la montaña, Victoria veía cada Angulo. Buscando como si moverse le pudiera hacer respirar.

Su mirada se centraba en todo el paso, arrodillándose para seguir buscando.

"Vamos. ¡Vamos!." Grito Victoria.

Coloco sus manos entre el pasto, pasándolos por todo el rango que podía alcanzar. Sintiendo la tierra pasar por sus dedos.

Por cada lugar explorado, su impaciencia crecía más, terminando en ella arrancando pasto. Haciéndolo hasta que en uno de esos espacios sin hierba vio algo singular.

Ella al ver un agujero en la tierra, abrió sus ojos. Perpleja al creer lo poco visible.

Detrás de ella, a sus espaldas. Se vio un destello proveniente a causa de un rayo, seguido por un trueno. Cuando lo abstracto culmino, su grupo llego. Viendo la extraña escena.

"Aunque la tormenta venga, el final no será hoy." Dijo Victoria.

Ella volteo hacia su grupo, teniendo una pequeña sonrisa que era opacada por sus ojos llenos de ilusión.

Hilda sintió un escalofrío al contemplar su mirada, Kelly no perdía su mirada seria y preocupada. Ocultando su incomodidad.

"Lo encontré. Lo encontramos."

"Ahora usen sus poderes para abrir la puerta." Dijo Victoria.

Kelly, Alice y Sharon fueron las primeras en acercarse. Manteniendo una distancia cercana entre ellas por cualquier cosa. Fueron hasta donde permanecía Victoria, mirando al suelo antes que ella.

Entre el poco pasto que quedaba, miraron una agujero, se podía ver que era profundo debido a su interior.

No queriendo preguntar, solo cambiaron su forma y entraron.

Ahora allí en un aparente abismo, donde de la única entrada hacia el exterior era un pequeño agujero entro una agrupación de energía luminosa.

Pronto esa unión se dividió en tres. Sharon al ser la primera en abrir los ojos verdes, vio muy poco. Con solo su luz no podía alcanzar a ver mucho, en su lugar volteo hacia sus amigas.

Ellas volteaban hacia todos los lugares, pero igual. Casi no lograron ver nada.

"¡Fue un éxito la entrada!. Ahora, abran la puerta." Dijo Victoria.

Al prestar atención donde Victoria les hablo. Juntando las tres fuentes de luz oculares, lograron ver una puerta de aspecto muy oxidado y descuidado, viéndose como muchas raíces le daban una capa completa.

Dirigieron su mirada hacia la parte donde se suponía que estaba la cerradura. Hallando una existente, pero cubierta por el crecimiento de la naturaleza.

Kelly tomo primero la decisión de intentar girarla. En el inicio del intento, encontró un problema con solo intentar hacer que se moviera.

Tuvo que aumentar su fuerza, aunque fue una mínima cantidad de potencia, logro romper las raíces más pequeñas. Pero solo logro moverla un poco.

"No tenemos todo el día. O la vida." Dijo Victoria.

El pulso de Kelly se deformo un poco, causando que temblara su brazo. Con la molesta insistencia de Victoria y una presión reciente que iba creciendo, pareciera que Kelly iba a descender. Más que nada, pasó algo contrario.

No se controló por completo, en lugar de eso solo fijo su vista en esa cerradura. Mirándolo como un simple y pequeño obstáculo. Manejo a la mitad su temblor interno y con un cuidado visible aumento más su pulso.

De pronto una cadena de raíces rompiéndose se escuchó en medio del espeso abismo, Kelly sintió un movimiento liberarse en la cerradura, ya estaba abierta.

Sin más, empujo la puerta hacia la superficie. La puerta de metal ahora cubierta por tierra se abrió. Dejando ver el cielo gris y los demás acompañantes del grupo.

No basta decir que todos quedaron sin palabras al ver una puerta dentro de una montaña.

"¡Bien, bien, bien!." Grito Victoria.

Con el estado emocional más alto, la científica entro.

Aun en las afueras, Hilda y el resto observaban la cosa.

"¡Hilda!. ¡¿Podrías traer tu flor linterna aquí?!." Grito Victoria.

Primero mostró una incomodidad en su rostro al escucharla, pero al saber su petición, Hilda busco su retoño. Al encontrarlo se dirigió hacia la entrada. Atrás de ella, Rachel como si fuera una orden, siguió a la niña, Libby y Ellie igual la siguieron.

De nuevo, la mujer de la capa mostraba desconfianza.

"¿Cómo sabia de la flor de Hilda?." Susurro la bibliotecaria.

Hilda mientras se iba acercando, veía que dentro era un lugar sin ningún tipo de luz. Lo único que alcanzo a ver fueron los ojos verdes de las marras. Al llegar a la entrada, apunto su retoño.

Iluminando y revelando lo oculto entre la montaña. Vio primero que el lugar tenía un suelo de metal, unas escaleras se veían enfrente de ella. Con sumo cuidado, bajo cada escalón.

Estando ya dentro, iluminó los alrededores. Ahí entre una espesa sala, estaban muchas mesas con herramientas ya oxidadas, miles de telarañas envolvían las mesas y sillas. Entre viendo cada mueble abandonado, encontró a Victoria emocionada.

Hilda extrañada, ilumino más esa parte. Ahí se podía ver a Victoria tocando botones de una máquina enorme.

La apariencia desgastada y abandonada de esa máquina daría la primera impresión de ser inservible. Pero cuando Victoria apretó unos botones y movió una palanca, esa impresión se fue.

Unas luces del techo se encendieron, unas luces de colores aparecieron en la máquina y todo el lugar ahora estaba fuera de la oscuridad.

La gran vista de un laboratorio se liberó para el grupo de Victoria. Todas adentro veían el enorme tamaño del lugar. Muchas mesas y docenas de papeles regados en el suelo eran visibles ahora.

Hilda en ese momento, guardo su retoño. Mientras que cada marra se acercaba curiosa hacia las cosas del lugar. Alice al ver un papel cerca, lo levanto.

"Informe número 127. Del doctor…"

"¡Yo tomare eso!. Nunca es bueno saber lo que no se debía de saber." Dijo Victoria, quitándole el papel de las manos.

"Bien, Van Gale. ¿Ahora qué sigue?." Dijo la bibliotecaria.

"Oh. Es ahora el momento de dar explicaciones. Aceptable."

"Verán, este laboratorio secreto es una gran arma para el conocimiento. Con solo esta máquina, puedo cambiar el clima por completo." Dijo Victoria.

"¿Pero que necesita para que funcione?." Preguntó Rachel.

"Para lo que queremos hacer necesitamos algo muy simple. Una fuente de luz con mucha potencia." Respondió Victoria.

"Y de dónde conseguimos una fuente así?." Preguntó Alice.

"Precisamente la tenemos aquí."

"Tu retoño, Hilda." Dijo Victoria.

"¿Mi retoño?." Preguntó Hilda.

"¿Impactante, verdad?."

"Sí, esa flor tiene el poder de crear un rayo que al ser disparado a esa nube roja, la desintegrara." Respondió Victoria.

"¿Esas flores puedes hacer eso?." Preguntó Libby.

"No precisamente la flor sola. En este laboratorio tengo lo necesario para crear un aparato que activara el gran poder que tiene dentro." Respondió Victoria.

"¿Es tan simple?." Preguntó Sharon.

"Lo es, lo es. Solo dame la flor." Respondió Victoria.

"¿Qué es lo que te da una seguridad para pedir algo tan especial?." Preguntó la bibliotecaria.

"El bien de cada criatura viva. Tú lo entiendes. ¿Verdad?." Respondió Victoria.

Siguiendo con su rostro desconfiado, la bibliotecaria quedo en silencio. Tenía la intención de responder, pero Hilda hizo un paso hacia adelante.

"¿Prometes que me lo devolverás?." Preguntó Hilda.

"Lo hare, hay muchas cosas que indican el éxito si lo haces." Respondió Victoria.

Hilda dejo de mirar a Victoria, moviendo su pupila hacia abajo. Pensando cosas que normalmente no pensaría, dirigió su brazo hacia su bolsillo, sacando ese retoño. Ahora lo miraba, fijándose en como tenía esa belleza, y también. Tenía algo muy personal.

Victoria sin esperar a que terminara la reflexión de Hilda, estiro su brazo. Esperando que se lo entregara.

"Solo dame la flor y todos estarán a salvo." Dijo Victoria.

Las espectadoras veían la situación, la bibliotecaria tenía un claro disgusto por solo ver. Las marras aunque no sabían todo, sentían una leve incomodidad, era demostrada por no tener una seguridad en sus gestos faciales.

Se fue lentamente la idea de seguir pensando para Hilda. El tiempo se acaba para no hacer nada. Su ojo estaba cambiando, expresando una mirada menos insegura. Intentando así, volver a la realidad.

El brazo con una manga azul oscuro prosigue, dejando y aceptando dejar por un momento algo que la acompaño desde casi el principio.

Victoria esta vez no le arrebató el objeto que quería, solo siguió el paso lento de Hilda. Esperando pacientemente recibir esa fuente de la salvación.

Hilda a continuación le dio el pequeño retoño a la científica, dejando de ser de su pertenencia por ahora.

Al y ser entregado, Victoria mostró una gran sonrisa. Inmediatamente, con prisa llevo la pequeña flor hacia una mesa, colocándola con cuidado en el centro mientras buscaba sus herramientas.

"El proceso de creación tardara un tiempo, no queremos que nada lo atrase. Ustedes, chicas marras. Vayan a vigilar afuera." Dijo Victoria.

"¿Está asustada por algo?." Preguntó Kelly.

"Por mucho y casi no por todo." Respondió Victoria.


Por las afueras de Trollberg, en medio del pequeño pero espeso bosque, el capitán iba afirmando que los enemigos no lo seguían. Volteando a cada lado mientras avanzaba entre cuidadosos y rápidos pasos.

Entre allí, en la cima de un árbol. El cazador observaba todo, incluso el rastro de sonidos seguidos. Sonriendo al encontrar lo intranquilo. Apretó el botón de su machete.

Debido a escuchar algo rápido y llamativo. Ren saco su espada, deteniendo por poco centímetros el machete agresor. Ninguno perdió la mínima oportunidad de atacar primero. Separando sus armas e cruzándolas en encuentros mortales.

Mortem llevaba la ofensiva, atacando en diferentes lugares. Ren seguía una posición defensiva, cancelando cada ataque.

El capitán iba retrocediendo mientras mantenía bastante bien la defensiva. El cazador a ser denegado otro ataque, pensó en otra cosa. Colocando con prisa su brazo hacia atrás, cargo un áspero movimiento, terminando en una caída hacia Ren.

Ren viendo la dirección de su movimiento contrario, lo esquivo solo agachándose. Haciendo al mismo tiempo una patada central, logrando hacer caer a Mortem.

El impacto lanzo a Mortem al suelo, sufriendo por un pequeño dolor lo pauso. Ren viendo su estado indefenso, volteo para intentar escapar de nuevo. Mas sin embargo lo que estaba a sus espaldas era el jefe lanzando una agresión directa.

La espada de Seymour hirió la cabeza del capitán, pero sin ningún cambio, aquella herida se regeneró en segundos. Gruñendo debido al dolor, Ren respondió con un rápido espadazo contra el estómago del jefe.

Una evasión ante esa intención no tardó en hacer el jefe, logrando evitar que el filo de la espada tocara su piel, solo dañando su traje.

El jefe subió su espada hacia lo más alto y cayó hacia el capitán. Ren en lugar de protegerse, dejo que Seymour enterara su arma contra su hombro, llegando a una profundidad media. El expreso un claro dolor pero no grito.

Seymour creyendo tener la ventaja, intento levantar su espada, pero al intentar sacarla no hubo movimiento alguno. Ren no espero más y lanzo un golpe con toda potencia hacia el jefe, lanzándolo a unos pocos metros de distancia.

El capitán con mucho dolor se quitó la espada de su hombro, luego se acercó hacia el jefe derrumbado. Poniendo la punta de su propia espada hacia abajo y agarrándola con fuerza se dirigió hacia Seymour.

Al llegar esta el, alzo la espada enemiga y la hizo caer con mucha fuerza hacia abajo.

La espada de Seymour quedo enterrada justo alado de su portador, el cual respiraba con dificultad.

Ren prendió carrera. Ya estando lejos de sus oponentes, hizo un gran salto y se convirtió en su forma pequeña, ocultando sus extremidades y cabeza para formar una roca redonda. Cuando aterrizo empezó rodar sumamente veloz. Alejándose por fin de ellos.


"¿Qué piensas de todo esto?." Preguntó Libby.

"...Yo no estoy acostumbrada a vivir lo que está pasando." Respondió Ellie.

"Es cierto, antes solo era tan simple. Despertar. Hacer pesadillas. Dormir. Así todos los días." Dijo Libby.

"…Al parecer las cosas pueden cambiar totalmente de un día a otro." Dijo Ellie.

"Y no creo sinceramente que las cosas vallan a volver como eran."

"Es decir, ha habido una casi masacre en la ciudad y todo se ve mal." Dijo Libby.

"…Al final es cierto que en cualquier lugar, incluso dimensiones. Puede caer." Respondió Ellie.

"Bueno, es cierto. Pero también es verdad que estamos de pie todavía." Dijo Libby.

"…Sí, estamos de pie. Es muy bueno eso." Dijo Ellie.

"Se los digo, chicas." Dijo Libby.

Ella se colocó en el centro, teniendo la atención de sus amigas que vigilaban cada lugar.

"Aunque podremos caer, cada caída nos hará ver una solución." Dijo Libby.

"¿…Todas las caídas?." Preguntó Ellie.

"Todas. Incluso las más inesperadas y estúpidas…"

Dando a entender su ejemplo, Libby de pronto cayó al suelo porque algo paso rápidamente por sus piernas. Algo redondo que además de pasar de improviso, entro al laboratorio.

Los golpes duros de esa roca cayendo por cada escalón fueron escuchados por quienes estaban adentro.

Hilda dejo de leer su libro, viendo la roca mediana que freno su aterrizaje.

"¿Una roca?. Parece que esas jovencitas no entendieron, o se le hizo gracioso que…"

"Silencio, Van Gale. Creo conocer esta interrupción." Dijo la bibliotecaria.

La mujer se acercó sin preocuparse hacia el aparente objeto. Hasta arrodillarse frente a él.

"¿Que se le ofrece?." Preguntó la bibliotecaria.

Hilda veía la situación desde una distancia corta, dudando si lo que pensaba estaba con ellas.

"Ella está loca…" Susurro Victoria.

"¿Estamos en un lugar seguro?."

"Lo estamos, puedes sentirte tranquilo." Respondió la bibliotecaria.

Al instante esa roca mostró extremidades y mostró su cabeza. Sonriendo victorioso ante ver quien estaba enfrente de él.

Hilda al ver que era un Gurrbol, se acercó curiosa y emocionada.

"Poseo algo que le pertenece." Dijo Ren.

Las marras de pronto entraron, Victoria miraba desde lejos sin dejar de trabajar.

En el centro la roca viva ahora de un segundo a otro, creció de altura. Hasta llegar a una estatura de un humano adulto. De su cuerpo apareció una ropa que a juzgar por aquello, parecía que se había generado de la nada. Y de su calva de piedra, apareció una melena sin control de un color grisáceo.

La bibliotecaria al ver ese rápido cambio, volvió a su postura común. Miraba ahora esos ojos casi humanos de Ren. Mientras que el capitán mostraba una sonrisa abierta, mostrando todos sus filosos colmillos.

Ren saco de entre su ropa el libro que fue rápidamente reconocido por la mujer. Ella lentamente mostró tener una cara de no creerlo. Y creció más cuando el capitán se lo entrego.

"Buen trabajo, capitán. Gracias." Dijo la bibliotecaria.

"No fue muy complicado completar la misión. De nada." Respondió Ren.

La bibliotecaria mostrando gratitud en su rostro, acerco su mano hacia el capitán. El cual no dudo en tomarla. Ambos estrecharon su mano mientras se sonreían entre sí.

"Ren. Es grandioso que volvieras. ¿Cómo supiste que estábamos aquí?." Preguntó Hilda.

"No lo sabía, solo me deje llevar a donde sea."

"Estaba retirándome de los enemigos, aquellos que robaron este libro." Respondió Ren.

"¿Ellos están cerca?." Preguntó la bibliotecaria.

"Correcto, no deben de estar muy lejos." Respondió Ren.

Dando vuelta, Ren determinado se dirigió hacia la salida.

"¿A dónde vas?." Preguntó Hilda.

"Mi batalla contra mis enemigos no ha terminado, volveré a pelear." Respondió Ren.

"Ren." Dijo Hilda.

El capitán se detuvo, volteando hacia la niña.

"¿Qué harás si es que ganas?." Preguntó Hilda.

"Esa es la cuestión, no puedo hacer nada sin pensar en todas las consecuencias."

"El trascurso de la batalla siempre decide el final. No los combatientes." Respondió Ren.

Una cruzada de miradas se dio, trasmitiendo una despedida. Ren cuando vio una pequeña sonrisa en Hilda, hizo el mimo gesto pero más animado. Sin quitar nunca esa sonrisa, el capitán se dirigió hacia la salida.

Al salir, fue el centro de atención. Mirado por todas las marras presentes, al notar todas las mirabas sobre él. Se detuvo y las miro.

"Manténgase alertas." Dijo Ren.

"Lo haremos. Capitán." Respondió Kelly.

De nuevo, Ren mostró una enorme sonrisa amistosa. Las marras miraron curiosas los colmillos dentro de su boca. Finalmente, el Gurrbol comenzó su carrera contra los hostiles. Entrando en el bosque de nuevo.

"Me agrado." Dijo Sharon.

Dentro del laboratorio, la bibliotecaria dejo de mirar la salida. Ahora su atención principalmente era puesta en el libro de la Criptozoología. Volteo hacia Hilda, quien también miraba el libro recuperado.

"Hilda, iniciamos lo que fue interrumpido." Dijo la bibliotecaria.

Hilda ascendió su mirada hacia la propietaria del libro, con ello. Su pulso aumento levemente, pero no se descontrolo.

"Claro." Respondió Hilda.

Las dos pronto se acercaron, acortando su distancia por poco. La bibliotecaria le ofreció el libro sin ninguna presentación. Hilda sabía que no era tiempo de admirar su diseño. Lo tomo cuidadosamente.

"Pagina 348. Sección leyendas, articulo 93." Dijo la bibliotecaria." Dijo la bibliotecaria.

Hilda miro por un momento confundida a su compañera, viendo que ella parecía estar emocionada. Ver eso le quito una pequeña molestia recién generada.

Volvió al libro, busco según las especificas indicaciones. Hasta ver una página casi vacía, con lo único escrito que era el nombre de la criatura.

"Tan solo espera." Dijo la bibliotecaria.

Justo a plena vista, unas palabras se iban apareciendo en la página vacía. Formando oraciones que hacían renglones hasta llenar la página por completo.

"Por causas de su piel maldita, la luz fuerte podrá dañarlo hasta desaparecerlo por completo. Debido que no es una criatura viva ni tampoco un muerto, cualquier contacto con la luz lo hará salir huyendo del lugar para siempre. Si está cerca de él, alúmbrelo con cualquier luz y se ira de inmediato."

"Muchos han sido los reportes de humanos decir que por accidente lograron escapar del silbón, haciendo creer que eran unos mentirosos. Aquellos que dudaron de ellos y vivían cerca de ellos fueron atrapados por el silbón."

"La historia del primer descubrimiento con esta solución se trató de un joven que al ser acorralado en su casa por el silbón. Al no saber qué era lo que lo asechaba, tomo su linterna y apunto hacia su depredador, cuando lo hizo. Vio ante el como un ser extraño se cubrió sus ojos con su extenso brazo, viendo al mismo tiempo como su brazo se empezó a quemar. La criatura huyo en segundos.

"Así que realmente la luz lo puede dañar." Dijo Victoria.

"¿Qué pensabas que le haría?." Preguntó Hilda.

"Cierto, Van Gale. ¿Qué pensabas de verdad?." Preguntó la bibliotecaria.

"Tan solo pensaba que lo ahuyentaría, pero ahora sabiendo esto. No fue una loca idea hacer todo esto." Respondió Victoria.

"¿Enserio no sabías lo que hacías?." Preguntó la bibliotecaria.

"¿De qué otra manera hubiera pedido su ayuda?." Preguntó Victoria.


El trote perspicaz que llevaba el capitán era captado por todo ser viviente en el bosque. Ren no buscaba primero sus oponentes, buscaba algo esencial para una batalla.

Miraba los pasillos llenos de árboles y lugares rebuscados sin interés. Pareciera que mientras más ignoraba unos sitios otros iguales aparecían.

Esperaba que no encontrara tan pronto a sus oponentes, seria de mala fortuna.

Tras Buscar y buscar, entre grupo y grupo de árboles. El capitán se sorprendió al ver una admisión que parecía un resplandor. Viendo una oportunidad en ese camino, Ren fue hasta ahí y entro.

Paro el paso al entrar, veía enfrente de él un gran espacio libre de arbole. Una pequeña pradera que era rodeada por árboles. Era lo más parecido a una zona digna de una pelea justa.

Ren haciendo una sonrisa vio el escenario. Sabía lo que tenía que hacer.

Tomo una alta cantidad de aire y preparándose. Soltó un rugido bestial que fue escuchado es toda la zona cercana.

Habiendo dejando expuesta su localización, Ren cerró sus ojos. Disfrutando del corto momento de paz. Podía escuchar los cantos de los pájaros, sentir la suave briza. Y en medio de todo eso.

Saco su espada, abrió sus ojos al momento para para detener un ataque sorpresa del jefe. Su encuentro de miradas inicio con un destello que dejo ver en claro los rostros de los enemigos. Tan pronto se fue, un trueno retumbo.

Dando inicio a una serie de intercambios de armas. Seymour notando su cambio, no estaba estático, en su lugar. Se movía al dar cada ataque.

Ren no se quedaba atrás, en lugar de cancelar cada movimiento ofensivo, los esquivaba para después contraatacar.

En medio de cada cruzada, Ren nuevamente evadió otro ataque, y en eso. Aprovechó para cargar un potente movimiento, dirigiendo su espada hacia una pierna de Seymour.

Seymour viendo que era muy probable que el capitán logrará atacar su talón, intento defenderse bajando su espada hacia su pierna. La hacerlo, no logro ni estar cerca pues la mano libre de Ren la detuvo y la sostuvo.

A los escaso centímetros de herir esa parte de su pierna, de la nada. Entre los árboles, un objeto pequeño fue lanzado hacia la nuca de Ren, logrando encestar un agujero directo.

Ren debido al disparo recibido, dejo escapar un gruñido fuerte. Pero no soltó en ningún momento el arma de Seymour.

El capitán volteo hacia atrás, viendo como una serie de balas se dirigían hacia él. Pensando rápido, hizo un movimiento arriesgado.

A la fuerza, Ren arrebato la espada de Seymour, lanzándola hacia el origen de las balas.

Entre las hojas de los árboles, Mortem vio por milisegundos como un objeto pulso cortante se acercaba a una gran velocidad, con un ligero pánico, movió su cabeza hacia atrás. Al instante la espada quedo clavada en el árbol, muy cerca de rozar su afiliada hoja con su cabeza.

Ren en pocos momentos vio la espada llegar en el escondite del cazador, mientras una pocos balas lograron atravesarlo y otras rebotaron ante su piel.

"Eres una criatura interesante, capitán. Lo confieso." Dijo Seymour.

"¿Con que objetivo dices eso?." Preguntó Ren.

"Nada ambicioso, solo admiro tus capacidades." Respondió Seymour.

"Tu estrategia verbal no tiene sentido." Dijo Ren.

"¿Qué tiene de malo admirar las capacidades de tu adversario?." Preguntó Seymour.

"Solo es una distracción. Alguien como tú no bajaría su honor por que se le ocurrió de la nada." Respondió Ren.

"No ayuda valorar a la presa, no ayudas en nada Seymour."

Del árbol cercano, de un salto bajo el cazador. Teniendo en una mano su machete y en la otra la espada de Seymour.

El jefe rápidamente dejo de estar cerca del capitán, corriendo hacia el cazador. Mortem aun parecia estar tenso, lo demostraba por su titubeo en su voz y su mirada no tan fija.

Seymour extendió su mano hacia Mortem, esperando su arma de vuelta. El cazador se la devolvió sin mirarlo.

"Gracias, Mortem." Dijo Seymour.

"¡Tú, roca!. ¿Crees que por estar hecho de piedra puedes contra mí?."

"¿Piensas en que somos unos débiles?." Preguntó Mortem.

Ren guardo silencio, mirando la situación desde una expectativa neutral.

"Lo que he logrado nadie más lo ha hecho."

"Si una criatura extraña entonces debes de saber que muchas otras especies desaparecieron. ¡¿No es así?!," Dijo Mortem.

Seymour de pronto dejar de mirar al capitán, volteando secretamente hacia su compañero.

"¿Sabes la causa de eso?."

"¡FUI YO!."

"Gracias a mis servicios he logrado extinguir especies insignificantes, tan pequeñas que no servían para nada más que estorbar,"

"Y eso mismo hare con cada criatura que este en esta condenada ciudad, especialmente tu especie." Dijo Mortem.

El cazador tenía un deseo en sus ojos que mostraban una ira hacia el Gurrbol.

"Mortem. Tu comportamiento es inaceptable, no te llame para que hicieras eso."

"Recuerda específicamente para que te contrate, solo para capturar no para matar."

"Y solo porque te enojaste no justifica tu…"

El filo del machete atravesó el aire, cortante la poca distancia entre los dos hombres en un instante. Seymour vio cómo su compañero en el trabajo lanzo un movimiento ofensivo hacia él.

El jefe demostrando sus grandes reflejos, aumento la distancia con Mortem. Esquivando por poco su agresión.

"¿Que estás haciendo?." Preguntó Seymour.

"Sabes… Evans."

"El dinero no puede darme la misma felicidad de extinguir una molestia. Y mucho menos cuando dos grandes molestias están enfrente de mí." Respondió Mortem.

Lanzándose como un depredador, Mortem expreso una sonrisa casi torcida mientras dirigía su machete hacia Seymour.

El jefe prosiguió a detenerlo, aprovechando que se lanzó con ira para prepararse para actuar.

El machete logro estampar contra una espada, pero Mortem se vio molesto por ver como la espada de aspecto precioso se interpuso.

Mortem y Ren se miraron entre si, demostrando una rivalidad que casi llegaría al odio.

El cazador vio de primeras como esa mirada llena de determinación del capitán cambio a ser una de dolor.

Ren volteo hacia Seymour lentamente. El jefe aprovecho la oportunidad para enterrar una hoja en el pecho de Ren.

Ren por impulso se dispuso a empujar el machete de Mortem para quitarle un poco de equilibrio, teniendo su arma libre su objetivo cambio hacia Seymour, atacándolo rápidamente.

Seymour saco la hoja de Ren para detener su ofensa. Ahora ellos intercambiaban la ofensiva y defensiva en segundos.

Mortem al regresar a su postura, vio en un instante el combate frente a él. A una gran comparación, Seymour parecía darle batalla a la roca. Eso no lo convenció de abandonar su ira.

Ren cancelaba con facilidad cada ataque, eso hacia retroceder a Seymour, quien al retroceder demasiado quedo con la espalda contra un árbol. El capitán al desvía otra ofensa. Subió con fluidez su espada, tomándola con ambas manos.

Seymour por instinto y no por razonar dirigió su espada de nuevo hacia el pecho de Ren. No pensando muy bien las cosas.

Ren rugió de dolor cuando la espada de Seymour lo atravesó completamente, Seymour creyó haber acertado por una vez, mas sin embargo de nuevo se equivocó.

La acción de Ren no se había detenido por eso. Como si fuera personal, el capitán logro insertar su espada en el hombro del jefe. Enterrándola con suma facilidad hasta llegar al hueso.

Seymour sello su propia boca, ahogando su inminente grito de dolor. Ren con un esfuerzo extra, la arranco de inmediato. Dejando a la herida de Seymour fluir.

Con su mano disponible, el capitán tomo la espada insertada en él, tirando de ella sin pensarlo demasiado. Rugió de nuevo al sacarla, y aunque en su herida no había sangre. Ese caso era todo lo contrario a su propia espada, en ella goteaba sangre del enemigo.

"Muy bien, roca."

"Has hecho la mitad del trabajo, pero primero. Voy a encargarme de la presa difícil."

El capitán miro como el cazador guardaba precaución, haciendo la pose de batalla.

Mortem, esta vez viendo su objetivo con una arrogancia visible en él. Se preparó para cualquier cosa.

Ren alzo su espada al aire. Movió su espada en el aire, librándola de toda la sangre acumulada, al mismo tiempo que enterraba la espada de Seymour en el suelo.

El paisaje parecía cambiar, se escuchaban truenos venir e irse. Todo tenía la pinta de ponerse irregular.

En solo un segundo, algo cayó del cielo. Impactando contra la nariz de Mortem, el cazador sin tomarle molestia siguió mirando a su presa.

Pero aunque la atención recaía entre los dos, las gotas parecían estar interrumpiendo el momento a propósito. En un pequeño transcurso, de solo aparentar ser una lluvia tranquila. La cosa cambio cuando una ola de gotas comenzó a caer.

Ren no lo noto al principio, pero en su visión vio como el pasto y el propio cazador estaba cambiando a causa de la lluvia.

No solo estaban húmedos ahora, tenían un tono rojizo.

De inmediato el capitán miro hacia arriba.

Encontrando la causa del cambio de tono.

Ahí arriba se encontraba la gigantesca nube carmesí que liberara gotas rojas. Junto a ello, lanzaba unos rayos casi impredecibles, todo muy cerca de ellos.

Ya justo entre la recién tormenta. Ahora por ahí cerca, unos sonidos destinos a los truenos. Los dos oponentes viraron entre los arboles como sobresalía una cosa. Que llegada a los 2,65 metros de altura, empujaba los arboles con facilidad. Y se avecinaba.

Al mismo tiempo que se empezaba a escuchar una melodía del viento. El capitán y el cazador no estaban seguros de que era lo audible, pues parecía estar sonando muy lejos pero se podía escuchar un poco.

Cada obstáculo pequeño fue aplastado por esos enormes pies, las ramas de los arboles más fuertes fueron rotas por el cuerpo de gran tamaño. Destrozo todo hasta llegar a la zona de batalla.

El nuevo contrincante no miro hacia los que antes estaban ahí, debido a que su sombrero ocultaba sus ojos, pero lo que no estaba discreto era su boca.

Babeaba mientras mostraba unos dientes inhumanos. Parecía que sus labios eran inexistentes. Pero de pronto junto su boca, formando una posición de silbar.

De ese hoyo muerto estallo un chillido enorme.

Seymour y Mortem en una rápida reacción trataron de taparse los oídos, pero aunque no escuchaban totalmente ese chirrido, podían sentirlo. Ren no actuó bajo ese sonido, solo veía a esa criatura soltar esa alarma paralizante.

Apretó su espada y la apunto hacia el ser de gran estatura.


Aquel chirrido tan fuerte había causado que una bandada de aves escapara del cercano lugar. En las afueras del bosque por la montaña, las marras estaban adoloridas por escuchar tan horrible sonido, todas se cubrieron sus oídos con sus manos mientras apretaban sus ojos.

Igual paso dentro del laboratorio, Victoria se detuvo de golpe cuando sus oídos casi se destruyeron.

El dolor agudo también afecto a Hilda y la bibliotecaria. Ellas también presionaban sus manos contra sus orejas.

Todas en esa parte sufrieron hasta que el doloroso sonido acabo. Quedando con unas pequeñas secuelas en sus oídos.

"¡¿Que fue eso?!." Preguntó Kelly.

Ella junto a las demás habían entrado al laboratorio, viendo primero las caras doloridas de todas las presentes.

"El Silbón."

"Está aquí." Dijo la bibliotecaria.

"No puede ser, eso no es bueno. ¡Para nada lo es!." Dijo Victoria.

"Tú sigue trabajando, pensaremos en algo." Respondió la bibliotecaria.

"¿Tienes algún plan?." Preguntó Hilda.

"Estoy en ello." Respondió la bibliotecaria.

"¡No hay tiempo de pensar en una estrategia, tenemos que actuar!." Grito Victoria.

"¿Qué no entendiste lo que te dije?." Pregunto la bibliotecaria.

"Aunque pienso que está delirando. No creo que este tan equivocada, pero me cuestiono a mí misma. ¿Podemos hacer algo?." Dijo Rachel.

"¡Eso es!. Ustedes pueden evitar que venga hacia aquí. Pueden detenerlo." Dijo Victoria.

"¿Qué estás pensando, Van Gale?."

"¡No puedes enviarlas a una misión de muerte!." Grito la bibliotecaria.

"Podría creerlo si alguien que no fueras tú me lo dijera." Respondió Victoria.

"Entiende que las circunstancias pasadas me obligaron a hacer eso contra Jack."

"Y puede que esta situación con el silbón sea igual o peor que Jack, no podría cometer la misma decisión apresurada." Dijo la bibliotecaria.

"¿Jack?."

"¿Quién es Jack?." Preguntó Kelly.

De pronto, la mujer de la capa quedo muda por unos segundos, mirando de izquierda a derecha. Pensado en que decir.

Hilda se veía angustiada igual, con solo ver a su compañera sabía que a donde fuera la situación, iría a algo fuerte.

Victoria sonrió para sí misma, sin dejar de trabajar.

"El… Fue…"

"Él fue el que secuestro a casi todos." Dijo Hilda, interrumpiendo a la bibliotecaria.

"¿Qué?." Pregunto Kelly.

"Él fue quien torturo y casi mato a los que ahora están en el hospital. Él nos dañó a mí y a Jaeden también. Esta muerto ahora, Pero volvió."

Hilda se dispuso a salir del laboratorio, sin voltear a ver quiénes la seguían. Al salir, unas briznas la acompañaron. Las marras vieron lo que ella veía.

"Jack sigue aquí. Está en esa nube, controlado todo y trajo una amenaza que está muy cerca de nosotras. El silbón. Dijo Hilda.

"Hilda… No debiste…" Susurro Kelly.

"Lo sé, de nuevo fui imprudente. Lo siento…"

"No, no. Eso no. Tú no debiste estar dispuesta a sufrir a manos de Jack." Dijo Kelly.

"Eso ya paso, pero igual dolió." Respondió Hilda.

Kelly majo la cabeza, mirado solo al suelo mientras las gotas rojas caían sobre todas.

"…Esta cerca, el causante de nuestro encierro…" Dijo Ellie.

"Esta allí. Puede salir en cualquier momento." Dijo Alice.

"¿Qué podemos hacer?." Pregunto Libby.

"El tiempo se está agotando, no parece que tenga paciencia con nosotras." Dijo Sharon.

Rachel en medio de pensar posibles soluciones, volteo hacia Kelly, quien temblaba mientras mostraba un enojo en su cara. Hasta pareciera que sus ojos estaban cubiertos.

La bibliotecaria salió del laboratorio, viendo principalmente a Kelly.

"Bibliotecaria. ¿El responsable está causando todo esto?." Preguntó Kelly.

"Ha regresado de la muerte, de seguro él quiere venganza." Respondió la bibliotecaria.

"¿Jaeden logro acabar con él?. ¿Sola?." Preguntó Kelly.

"Sin usar sus poderes sí, le costó muy caro pero lo logro." Respondió la bibliotecaria.

"Ya entiendo..." Susurro Kelly.

"Kelly. ¿Qué piensas?." Preguntó Rachel.

Kelly con la misma cabeza baja, se separó del grupo. Colocándose enfrente de todas. Volteado y subiendo la cabeza mostró una sonrisa.

"No tengo miedo ahora, la causa de mi valor son ustedes."

"El amor de los demás levantó a Jaeden para continuar."

"¿Por qué no podría pasar lo mismo con nosotras?."

"Todo el tiempo no hemos intentado luchar por todos, ahora que las cosas se cansaron de esperarnos. Es momento de alcanzarlas." Dijo Kelly.

"Kelly. ¿Estas segura?." Preguntó la bibliotecaria.

"Lo estoy completamente." Respondió Kelly.

"Tiene razón. No podemos quedarnos aquí sin hacer algo."

"El maldito esta allá, no podemos dejar que llegue aquí." Dijo Rachel.

"No podremos vencerlo, pero si detenerlo." Dijo Alice.

"Las posibilidades de ganar en algo son altas pero también las de perder lo son." Dijo la bibliotecaria.

"No valdrá la pena llegar a la gloria si no lo intentamos." Dijo Sharon.

"Es arriesgado, será divertido." Dijo Libby.

"Ya está. ¡Vamos a arreglarlo con unos combos!." Grito Sharon.

En eso, en medio de lo emocionante que se sentían, Ellie temblaba mientras se cubría con sus brazos. Kelly al verla, dejo de sonreír.

"Sé que te sientes con miedo, pero ese miedo no durara por mucho." Dijo Kelly.

"¿…De verdad lo crees?." Preguntó Ellie.

"Es claro, lo creo. Tu valor está luchando por salir, no dejes que tu miedo le impida salir." Dijo Kelly.

"...No es fácil, pero tampoco difícil." Dijo Ellie.

"Calma, el miedo inexistente solo está en tu mente." Dijo la bibliotecaria.

"…¿Enserio?." Preguntó Ellie.

"Deja que los miedos se queden en el suelo." Dijo Rachel.

"Bloquea tus temores, cierra tu miedo. Y vamos a pasear." Dijo Sharon.

Elle en medio de todas las miradas centradas en ella, formo una gran sonrisa para luego subir su flequillo, viendo todas las personas que confiaban en ella.

Su temblor personal dejo de ser fuerte, ahora movió su pie para iniciar su tramo. Uniéndose con sus amigas.

Todas las marras voltearon una vez más hacia Hilda y la bibliotecaria.

Hilda mostraba una buena sonrisa, ahora su ojo malo no era el centro de atención.

La bibliotecaria volvió a formar una sonrisa tranquila, la lluvia y el viento hacia mover su capa.

"Sean cautelosas. Ser cauteloso es una buena forma de vivir." Dijo la bibliotecaria.

"No se limiten, usen todo su poder." Dijo Hilda.

"Lo haremos. Volveremos aquí riendo." Dijo Kelly.

Los trueno parecían que ya querían que se fueran, así que Kelly dando el primer paso, volteo hacia el espeso bosque. A continuación todas lo hicieron igual, cada una sonriendo a su manera. Y con una sincronía todas emprendieron la carrera.


En el trascurso del alboroto dañino para los oídos humanos, El capitán Ren quien no parecía ser afectado por la estridencia. Corrió a toda potencia contra el silbador.

El aparente espectro no mostró sorpresa por ver que una de sus subimos no estaba en el suelo, en lugar de eso, esa excepción corrió hasta apuntar su arma en su contra.

El espectro viendo cómo se acercaba más, lanzo un golpe con uno de sus flacos brazos, el golpe principalmente dirigido hacia Ren, no llego hacia él, solo llegando al suelo mientras hacía era esquivado.

Ren con solo moverse hacia la derecha, aprovecho el estado expuesto del enemigo para hacer una cortada fugaz en el brazo extendido, logrando hacer una herida pequeña.

El silbón gruñendo soltó su otro brazo, esta vez atacando furioso como si el suelo fuera un tambor, Ren con pequeños saltos iba rodeándolo mientras era seguido por esos brazos.

Ya dando una vuelta completa al silbador, Ren acelero para llegar a su espalda, saltando en el mejor momento mientras cargaba un ataque.

El silbón al no ver de frente al molesto humanoide, presentía algo a sus espaldas. Estirando sus brazos hacia atrás logro atrapar al capitán, tomando con una de sus grandes manos su torso.

Ren en medio de la captura, intento apuñalar la mano que lo retenía, siendo también detenido por la otra mano que le quito espada para lanzarla lejos.

El capitán viendo como su arma se fue de su vista, miro la mano que lo sostenía, era muy flaca. Casi esquelética, viendo esto en pocos segundos le dio una idea.

Abrió su boca he inmediatamente mordió con una gran potencia la mano grande. El temblor de la mano por el dolor fue la única reacción, pues no lo soltó ni aflojo su agarre.

Ren en medio de su mordida vio como la otra mano venia hacia él, así que actuando rápido saco todos sus dientes de la herida y escupió la sangre.

De pronto la imagen del Gurrbol ciento retenido se fue, como si hubiera desaparecido. El espectro no pensó que se hubiera ido, todavía sentía que tenía algo en su mano.

Acerco esa meno que tenía algo agarrado, al abrirla vio una roca mediana que al solo verla se preparó para lanzarla hacia el hombre que sufría de una herida en su hombro.

La roca a una gran velocidad fue lanzada, pero antes de estar cerca del hombre herido. Se veía que esa piedra hacia movimientos erráticos, como si quisiera cambiar su dirección.

Seymour sosteniendo su hombro herido vio como directamente una roca iba hacia su cabeza, eran pocos los segundos para hacer algo.

Ren antes de estrellarse hizo una jugada inesperada, se volvió a su forma grande para extender sus brazos, y al girar un poco su cuerpo consiguió evitar destruir los huesos de Seymour.

El capitán con los brazos extendidos, logro agarrarse de un árbol mediano. Pero no lo hizo para parar, en su lugar giro entre todo el árbol para después salir despegado hacia la dirección donde había sido disparado.

Volviéndose a su forma pequeña para agarrar ese mismo impulso.

El silbón extendió su mano para atrapar el objeto que venía hacia él. Y aunque estaba preparado para atraparlo, gran velocidad no lo permitió.

La roca al golear tan duramente la mano abierta que por la el impacto retrocedió, a milímetros de haber sido atrapado de nuevo cuando la mano se cerró por reflejo.

Ren al casi caer al suelo se volvió a su forma grande, cayendo de pie mientras flexiono sus piernas. Aprovechando que había aterrizado bien, uso un pulso para dar un salto.

Con fuerza coronó su puño hacia arriba, haciendo un exitoso gacho alto y golpeando duramente la mandíbula del silbón.

El golpe aunque logro darle directamente, eso no detuvo al brazo a los brazos del afecto en agarrar otra vez al capitán.

Sujetando aún más fuerte. El espectro soltó al Gurrbol hacia los árboles, con una gran potencia, Ren se perdió entre los bosques mientras derrumbaba árboles en su trayecto.

El silbón al dejar de mirar el rastro que dejo esa molestia, vio como otra cosa fue lanzada hacia él. Una red apretada de pronto acertó en su boca, impidiendo que haga algo con ella.

"Apaga tu moribunda boca." Dijo Mortem.

A continuación, el cazador guardo su pequeña pistola utilizada, sacando una metralleta que soltó demasiadas balas con dirección al espectro. Algunas pocas atravesando su delgado cuerpo y otras que se pasaron de largo.

El silbón tratando se gruñir al principio sintió que era inútil, la red en su boca le impedía sacar algún sonido. Así que dirigió una de sus manos hacia su cabeza.

Su palma que fue abierta de pronto fue detenida, Mortem había sacado otra pistola que había lanzado una pequeña navaja que fue encajada directamente en el centro se la mano del espectro.

"Y mantén tus manos quietas." Dijo Mortem.


Por allí, en los arboles derrumbados el capitán se iba levantado. Viendo que ya estaba lejos, dejo de respirar con problemas para cortarlo y remplazarlo por un silencio en él.

Retrocedió un poco y emprendió carrera. Al principio por su lentitud no avanzaba mucho pero al dar un salto pequeño se volvió a su forma de pierda, rodando a una gran velocidad se alejó de la acumulación de árboles.

En poco tiempo, la roca rodante atravesó una parte del bosque, esquivando árboles caídos y rocas trolls petrificadas.


Mortem otra vez revelo su machete, a una gran velocidad fue directamente a su presa. El espectro ya habido varias heridas de bala no daba la impresión de estar vulnerable.

El cazador al estar a una cercanía buena, dio un salto, pensando en dar un profundo corte en el silbón, quien no parecía moverse a causa de todas las heridas que recién obtuvo.

A milímetros de dañar la piel muerta, un brazo con agujeros reacciono y desvió la intención del machete, haciendo que esa arma saliera disparada. El cazador viendo su mala situación rápidamente saco su pequeño cuchillo, al mismo tiempo que una mano intentaba agarrarlo.

Con rapidez, Mortem dirigió su cuchillo en forma de defensa, desviando y cortando al mismo tiempo las manos que se intentaban acercar a él.

Los brazos largos del espectro pronto tenían grandes heridas a causa de intentar tomarlo, así que levanto un brazo y cerrando el puño intento golpearlo directamente.

El cazador al ver el inminente golpe, saco otra cosa de su manga. Haciéndolo lo más rápido que podía, tiro una bomba de humo.

Al toque con el suelo, el humo los envolvió, pero no detuvo al silbón de lograr golpear a Mortem. El cazador salió a la fuerza del humo, cayendo al suelo mientras rodaba.

Aunque aturdido levemente por el golpe, se levantó con rapidez y sintiendo dolor en su pecho. Preparó su arma corta y se esforzó en estar de pie.

El miraba la masa de humo, no logrando ver totalmente si el espectro guía ahí.

De pronto en medio del humo, una mano abierta salió a toda velocidad, no dejando reaccionar a Mortem.

El silbón por fin capturo al cazador, tomando su torso completo por la fuerza, llevándolo hacia un árbol.

Sin salida, el espectro lo estampo contra un árbol. Apretando con fuerza su víctima.

Cerca de ahí, un objeto rodante se acercaba a gran velocidad. Deteniéndose cuando reconoció a medias el escenario. Dejando de rodar para creer de altura.

Ren vio en seguida como el espectro tenía a su merced al cazador. El capitán retrocedió un poco para tomar impulso, se preparó de cuerpo y mente y justo cuando iba a tomar carrera, alguien cortó su ritmo.

Ren confundido rodó a causa de una embestida sorpresa, quedando en el suelo. Viendo de primeras una persona molesta.

Seymour no perdió tiempo y coloco rápidamente su pistola en la frente de Ren, jalando el gatillo y sacando una bala que traspaso esa frente de piedra.

Las intenciones de Ren se fueron cuando el sonido del disparo se fue, ahora el Gurrbol permanecía tieso como una verdadera roca. Aún tenía un odio en esos ojos ahora sin movimiento.

El jefe al ver que había logrado su objetivo, se quitó de encima. Viendo con una fría mirada de victoria el cuerpo inmóvil del capitán.

"Fuiste un rival interesante, capitán Ren. Pero ahora ya no eres una molestia."

Como si fuera una broma cruel, Seymour guardo su arma y tomo con sus dos manos una mano de Ren, agitándola como si fuera un saludo.

Seymour cerro sus ojos y respiro hondo, podía escuchar los cantos de los pájaros y las gotas caer. Tenía una gran paz en el.

"No."

Las manos de Seymour fueron apretadas con mucha fuerza, sus huesos casi se estaban por romper. El jefe abrió sus ojos, viendo como el agujero de la cabeza del capitán se iba restaurando, abajo vio también la mirada furiosa.

Ren con su otra mano logro tomar las manos capturadas de Seymour, capturándolo y levantándose al mismo tiempo.

Seymour veía impresionado la situación.

"¿No moriste?." Preguntó Seymour.

"No es mi tiempo para irme." Respondió Ren.

Habiendo capturado los brazos del jefe, Ren levanto a Seymour y lo estrello en el suelo, con una gran fuerza que hizo que Seymour tuviera problemas para respirar.

"Tú recordarás este día como el día que conociste al capitán Ren de la tropa rama del nido."


El silbón al escuchar un disparo muy cerca de él, volteo para examinar la zona. La vista de Mortem tenía dificultades por el apretón de todo su cuerpo, tanto que veía borrosa la criatura que lo sostenía.

Queriendo dar una apuñalada en un lugar específico, lanzo su brazo hacia el pecho del silbón.

El cuchillo no tardo en atravesar la piel grisácea, causando una hemorragia que casi llego al corazón.

El espectro al sentir una herida más profunda, volteo de regreso a su víctima. Levantando por fin su cabeza lo suficiente para dejar ver sus ojos.

Mortem aun con una vista indeficiente, vio por fin los ojos del silbón.

Enfrente de él lo estaban viendo dos agujeros totalmente blancos, no tenía pupila ni rasgos humanos. Era como si mirarlos lo alejaran de la realidad.

El grupo que ya tenía buen rato corriendo de pronto detuvieron su búsqueda, viendo a sigilosamente la gran figura que estaba ahora muy cerca de ellas.

"Ahí esta es cosa extraña. Es muy grande." Dijo Kelly.

"…Es muy inquietante." Dijo Ellie.

"Y eso sin tener en cuenta lo desagradable que es." Dijo Sharon.

El silbón con su mano libre, delicadamente agarro el cuchillo insertado en él. Quitándoselo fácilmente, cuando el objeto salió, se llevó una gran cantidad de sangre oscura, demasiada para ser solo una herida pequeña.

Empujando al principio suavemente, el espectro enterró el cuchillo directamente en el corazón de Mortem, después con la fuerza de un solo dedo logro enterrarlo completamente.

El silbón dejo de sostener el cuerpo de Mortem, ahora el cuchillo lo sostenía, dejándolo colgado en el árbol.

Habiendo terminado ese inconveniente, decidió a acercar su mano a su rostro de nuevo.

"¡Oye flaco!."

El movimiento lento del espectro se detuvo por reacción, volteando hacia su derecha.

"Por fin te has decidido a salir para luchar. ¿Verdad, demacrado desafinado?."

El silbador de pronto miro a esa entrometida interrupción, reconociendo al instante de quien se trataba.

"Pues mírame."

"He escapado, he escapado, he escapado. Y no te imaginas cómo."

La molesta canción de Libby, junto a su sonrisa confiada hizo que el ser alto alejara su mano de su cara.

De pronto en las espaldas del espectro, el capitán salto rápidamente, dirigiendo su espada hacia un punto vital, Casi como la anterior ocasión, el silbón movió ambas manos hacia atrás con la intención de capturar al Gurrbol.

Con ambas manos tan cerca de atraparlo de nuevo, dejo por descuidado su parte de enfrente.

De improviso, de la cima de un árbol. Una figura salió disparada hacia el silbón, dando una fuerte patada directa al rostro del espectro.

El golpe al ser directo y efectivo, descolocó al afectado. Haciendo que fallara, con ello. El capitán logro insertar su espada en su nuca.

Ya habiendo dado unos ataques efectivos, Ren saco su espada y salió de alcance, mientras que la marra que había dado la patada, al instante se transformó en brizna para escapar.

Ren tomo una distancia al aterrizar y la brizna se acercó a Libby, regresando a su forma.

Kelly habiendo llegado al suelo, miro al herido espectro.

Rápidamente, el silbón dejo de permanecer parado y corrió hacia las marras, cargando sus dos brazos para dar un golpe a cada una.

Antes que las tocara, sus reflejos ganaron, escapando en su forma de brizna. Flotando lejos de el. Todavía permaneció atrás del enemigo, Ren se preparó y corrió.

A casi llegar con él, dio un pequeño salto y se deslizo por el suelo, al pasar cerca de una de sus piernas, corto una de ellas. Haciendo que el silbón se tambaleara un poco.

Cuando Ren se levantó vio un puño ir directo hacia él, en respuesta, Ren uso la afilada y dura hoja de su espada como escudo, haciendo que el puño no lograra darle.

El puño izquierdo del espectro ahora era sostenido por la espada, con cada uno luchando por ser el primero en perder el equilibrio.

El silbón al ver que no era útil seguir batallando, cerró su otro puño y golpeo el estómago de Ren, haciéndolo salir volando.

El ser alto habiendo dejando fuera la criatura que había regresado, se enfocó en quitarse lo que le impedía hacer sus silbidos.

Para la mala sorpresa del espectro, Una acumulación de polvo verde apareció frente a él, para que en un solo segundo, se transformara en una chica que también reconoció.

"¡Golpe introductorio!."

Ágilmente Sharon tomo vuelo con su pierna y le dio una fuerte patada derecha a la cabeza del silbón, el por su parte. Trato de tomar a la chica flotante. Fallando cuando se volvió a ser polvo.

La brizna se alejó un poco, pero regreso al instante, de nuevo la chica apareció.

"¡Secuela expansiva!."

De un momento a otro, las dos piernas de Sharon se unieron en sincronía para hacer una serie de patadas, todas golpeando brutalmente el rostro del silbón.

Al medio minuto de la sucesión de la patada bicicleta. El silbón dirigió otra vez una mano hacia la chica, aunque lo hizo más lento debido al dolor acumulado.

Y nuevamente, el instinto de Sharon la llevo a esquivar el ataque con su forma de brizna.

El espectro ya enfurecido, intento tomar esa capa de polvo que se alejaba en el aire hasta llegar a una altura lejana para el ser alto.

La criatura que miraba hacia arriba de pronto dejo de tomarle atención, pues sintió una apuñalada en su espalda, volteando hacia atrás vio otra chica que enterró muy profundamente el machete de Mortem en él.

Libby habiendo casi metido el arma, escapo. Dejando al silbón bajar la guardia, dando a Sharon una excelente oportunidad.

En la cima, la figura de Sharon se revelo para tomar una pose de patada aérea, tal cual como un rayo. Sharon cayó en picada, su pie llego a su objetivo a una gran velocidad, estampándolo en toda la cara del espectro, hasta se escucharon unos crujidos después del sonido del impacto.

Con su otro pie, lo alejo hacia atrás. Y en solo cinco segundos. Llego a la mandíbula del silbón, pateándola con toda la fuerza que pudo dar. Haciéndolo retroceder un poco.

A causa de la potente velocidad de la patada, Sharon hizo una vuelta completa hacia atrás, cayendo justo de pie en el suelo.

Mientras que el ser alto al retroceder, de pronto sintió otro dolor en la nuca. Atrás de él, un duro codazo se presentó por parte de Kelly, se notaba furiosa en ese momento.

Sharon sonrió en milisegundos, para después hacer unas rondadas hacia atrás, esquivando el riesgo de ser aplastada.

Otra brizna se colocó en el lugar donde el silbón iba a caer, De improvisto. Rachel apareció y cargo su puño derecho, esperando justo el momento en que el espectro se acercara violentamente.

Y con un buen calculo, Rachel logro darle un puñetazo que desvió su ya de por si empujón violento.

El silbón a punto de caer al suelo, detuvo su trayecto. Enderezándose mientras sus huesos se rompían y algunos se arreglaban.

En medio de todo, dejo de tener la cabeza baja, ahora la subió y mostró sus ojos blancos. Tan rápido como pudo, se abalanzó contra las chicas.

Detrás del escenario, en uno árbol seguían escondidas Alice y Ellie. Mirando preocupadas el combate.

Una brizna llego de afuera hacia el interior del árbol.

"¿Vieron eso?. Le metí el machete y ahora está cubierto por sangre negra." Dijo Libby.

"No creo que esa sangre sea buena." Respondió Alice.

"Lo bueno es que la estrategia de Rachel está sirviendo, aunque es un poco desordenada." Dijo Libby.

"…Parece que necesitan ayuda." Dijo Ellie.

"No parece, la quieren." Dijo Libby.

"Lamento decepcionar pero no tengo las grandes habilidades de pelear." Dijo Alice

"…Yo no tengo tanta experiencia pelando, más bien soy defensiva." Dijo Ellie.

"Entonces solo hagan lo mismo que yo, piensen rápido y actúen rápido." Libby.

"Improvisar no siempre es muy útil en las batallas a muerte."

"Pero…"

Alice salto del árbol. Acercándose rápidamente a la espada enterrada de Seymour, la tomo y se transformó para sacarla rápido.

"Muy buen trabajo por tomar la iniciativa."

Cerca de la chica, salió el capitán. Mirando como ella poseía la espada.

"¿Tienes experiencia con la espada?." Preguntó Ren.

"He asistido por cinco meses a clases de esgrima." Respondió Alice.

"Soberbio, estas experimentada, ahora prueba tu potencial en sacar hemorragias." Dijo Ren.

"Disculpe capitán. ¿No le afecta esos silbidos?." Preguntó Alice.

"Por supuesto que no. Nuestra raza tiene la habilidad de desactivar nuestros sentidos a voluntad." Rió Ren.

Ren riendo fuertemente al correr de nuevo al enemigo. Alice contagiada levemente por el ánimo del capitán, levanto la espada y lo siguió.

Libby observaba la escena con una sorpresa positiva. Riendo mientras miraba como los dos espadachines se acercaban al gran malo.

"¿Viste eso?. Alice tomo coraje y ahora ha entrado en la batalla."

"Tal vez deberíamos…"

"Deja el miedo en el suelo…"

"Deberíamos… Oye. ¿Qué haces?."

"Deja el miedo en el suelo…"

"¿Por qué estas meditando justo ahora?."

"Deja el miedo en el suelo…"

"Sé que estas nerviosa, pero es mejor tranquilizarse."

"Deja el miedo en el suelo…"

"Deja el miedo en el…"

"¡SUELO!"

A toda potencia, Ellie salió del árbol. Corriendo velozmente y llegando al silbón en poco tiempo. El cual volteo al escuchar un enorme grito de batalla, pero al voltear fue recibido por un duro golpe.

Ellie en un instante dio una patada al pecho, donde estaba la herida de cuchillo. Y logrando esquivar el golpe que el silbón pretendía hacerle.

"¡Eso es!. ¡Eres grande!. Gritó Ren.

Libby aun sorprendida, vio como todo paso tan rápido. Se hecho una risa y salto del árbol.


Cada mano experta de Victoria iba para traer cosas útiles y alejaba las cosas inútiles. Mientras pasaban los minutos, el invento laborado iba tomando forma.

"Según un cálculo rápido, el prototipo estará casi listo. Para que logre funcionar, necesito hacer un movimiento en contra de la defensa de la nube." Dijo Victoria.

"¿Ya pronto estará listo?." Preguntó Hilda.

"Pues claro, nunca tardaría en hacer algo si mi vida depende de ello. Eso me recuerda a mi viejo empleo, era tan…"

"Date prisa. ¿Quieres?." Dijo la bibliotecaria.

"Ya lo veo, creo que será mejor para la seguridad que piensen rápido." Respondió Victoria.

Tomando una pequeña pausa, la científica con su misma emoción, acerco un mecanismo con un botón azul.

"Arriesgarse es algo poco ortodoxo pero es a veces efectivo."


Dentro del bosque, Alice con un reflejo instantáneo salto hacia atrás. Quitándose del rango del puño malo, para enseguida volver mientras preparaba su espada, con fuerza libero su movimiento ofensivo, dañando el brazo del silbón con una lesión.

El espectro cada vez más furioso, se iba a encargar de ella, pero no se descuidó. En seguida vio venir otro ataque por detrás.

Pretendiendo ir por Alice, se dio la vuelta para intentar rematar a Rachel. Ella por poco iba a ser capturada. El puño grande solo toco el aire mientras la brizna se desvanecía.

De igual manera, alzo su puño hacia arriba, casi golpeando a Sharon. Y extendió su otro brazo hacia su izquierda, por milímetros casi se acercó a Kelly.

Para casi acabar, espero por poco tiempo para disparar sus dos puños. Que fueron esquivados por Ellie y Libby.

Pareciera que se había librado de sus ataques pero olvido otra molestia. Una roca rodó velozmente y paro para ser su forma grande e inmediatamente saltar, dando un espadazo y haciendo una gran herida en el escuálido pecho.

Después en el aire, flotando se acercó Alice. Dando un ataque sorpresa que logro enterrar su espada en su pecho. Sacándola para esquivar la inminente respuesta.

El silbón vio de frente como la chica de lentes desapareció, dejando ver como otras dos estrellaron sus puños en su cara.

Kelly y Rachel tomando un gran pulso, dieron justo en el blanco. Consiguiendo que el espectro retrocediera. Y despareciendo al instante para dejar paso a Ellie y Libby, quienes con más impulso, ambas dieron una patada voladora. Logrando por fin que el silbón perdiera el equilibrio.

Cayendo hacia atrás en milisegundo fue la oportunidad de Sharon. Ella desde lo más alto, tenía su pierna alzada, llego cuando el espectro estaba a punto de tocar el suelo. Bajando con mucha fuerza su pierna para aplastarlo. Lo clavo en el suelo, para después irse.

De dos direcciones opuestas, una roca rodaba a toda velocidad y en la otra una brizna se elevaba.

La roca salto, la chica apareció. Los dos prepararon su arma y enseguida la clavaron en el espectro.

Las dos lo traspasaron, que llegaron al suelo.

Ren enterró aún más su espada, Alice al verlo. Trato de seguir su ejemplo, empujando hacia abajo.

El capitán, sin esperar mucho saco su arma, volteando hacia la cara del enemigo afectado. Encontrando la apuñalada por la espalda.

Todos vieron como el aparente herido de gravedad movió su brazo sin dificultad, llegando a su cabeza y tomando la red y jalando con fuerza, arrancando partes de su piel. Para por fin liberarse del silencio.

Formo sus labios, juntándolos y soplo.

Una enorme brisa de aire fue lanzada y con ello, Ren salió volando.

No solo fue eso, el horrible sonido chirriante volvió y todas las chicas empezaron a agonizar.

Con una clara dificultad, el silbón se levantó y se quitó la espada de Seymour. Miro primero a la que le había enterrado esa misma espada, sin dejar de silbar.

Fue acercando su mano, Alice en medio de tanto dolor se arrastró para alejarse.

No había nada que alejara al espectro de llegar a ella, o eso se pensaba.

Detrás de él, una luz resplandeciente brillo en todos, el espectro vio como todo se tornaba en un tono azul claro. Amargado se dio la vuelta, mirando como en el cielo un rayo azul estaba por impactar a la nube roja.

Ese rayo al tocarla, genero una explosión visual. La nube se veía afectada por eso, se notó por la lluvia que ahora se volvió más fuerte.


"Viene hacia acá." Dijo la bibliotecaria.

"No te empieces a desesperar, el prototipo está por terminar." Respondió Victoria.

"Hace poco que no había silbado, no creo que sea algo bueno." Dijo Hilda.

"Rápido, Hilda, Van Gale. Haremos esto." Dijo la bibliotecaria.

Afuera del laboratorio, se empezaron a escuchar unos silbidos lejanos al parecer. Esos chirridos acabaron de pronto. Pero inmediatamente surgió un grito.

Y de entre los arboles cercanos, una figura de 6 metros de altura. Llevaba un costal en su espalda, aun es su estado gigante tenía todas las heridas y moretones.

Con solo tres pasos, llego a la montaña.

Preparo su brazo colosal y con un primer golpe destruyo una parte de la montaña, no se detuvo ahí. Siguió dando golpe tras golpe hasta acabar con la cima. Pronto fue con la parte baja.

Cada golpe que hacia daba un ligero temblor en el suelo, todo a su alrededor comenzó a sufrir un caos. Toda criatura y animal corrían lejos del gigante que destruía lo que quedaba de la montaña.

Desde la lejanía, en el hospital. Los heridos que estaban despiertos vieron el fenómeno descomunal.

En unas habitaciones en específico, una mujer que mantenía un ojo cerrado, veía con horror lo que pasaba y en su hombro un elfo escribía intranquilo lo que sucedía.

En otra, una adolescente veía atónita lo que pasaba. En un momento trato de levantarse pero la mitad de su cuerpo no respondía, tan solo veía con algunas lágrimas la escena.

El gigante al ver que solo quedaba la parte baja de la destruida zona, dio una patada que levanto la estructura, no fue muy lejos pero aplasto mucho terreno.

Observando que todo quedo hecho en ruinas, con un silbido bajo, se rebajó de tamaño. Volviendo a su tamaño normal.

Todo el lugar fue destrozado, como si una bomba hubiera explotado. El silbón veía todo con paciencia.

Entre la observación, al voltear hacia un árbol donde no había sido afectado. Encontró algo extraño de ver.

Ahí tan cerca vio directo a los ojos a esa persona que igual la miraba tranquila.

Estaba una mujer mirando tranquila, el fuerte viento movía su capa. Y los rayos la iluminaban por pocos momentos.

El silbón estiro su brazo y abrió su palma, la empezó a mover. Mientras que la única respuesta de la bibliotecaria fue cerrar los ojos.

Cerca de allí. Una científica y una niña estando muy cerca, veían el momento.

El silbón empezó a mover su mano repugnantemente, dando la impresión de que se rompía.

Comenzó a silbar dulcemente. La mujer comenzó a sentir mareos.

Escuchar esa melodía era como si golpearan su cabeza por dentro, pero siguió resistiendo a pesar de que ya casi no podía.

Cuando la melodía estaba a punto de acabar, la bibliotecaria abrió sus ojos de golpe. Encontrando los ojos blancos del espectro directamente.

Esa fue la señal.

La científica con una leve emoción, apretó el botón del prototipo. Con ellos, se encendió y un enorme rayo salió disparado de él. Ese rayo blanco tan rápido como un rayo, colisionó con la nube carmesí.

Primero haciendo un enorme destello corto, y al segundo una explosión titánica rodeo el cielo.

Con esa explosión, todo rastro de la nube de pronto de dividió, con cada parte siendo desintegrada.

Así paso con cada una, hasta que el mismo rayo formo una fuente de luz. Con ella ya puesta, todo el escenario se ilumino y todas las gotas dejaron de caer.

Ahora cada rayo celestial toco el bosque y la ciudad, iluminando a toda potencia.

En medio de todo, El silbón dejo su acto por la interrupción de la luz. Algo pasaba con él.

Primero se intentó cubrir con un brazo, al hacerlo. Su piel herida comenzó a tener señas de quemaduras que se iban abriendo hasta que su brazo se desprendió debido a las altas quemaduras.

Al caer, su piel siguió quemándose hasta que se empezó a desintegrar. Desde el codo hasta los dedos se fue desvaneciendo.

El espectro viendo eso primero, intento mover sus piernas para salir. Sus piernas no solo no respondían, sino que una se rompió para después empezar a quemarse a una alta velocidad.

Su torso no teniendo esa parte que le daba equilibro, cayo hacia el suelo. Viendo directamente como su pierna se quemaba. No pensó en nada y soltó su costal para usar su único brazo, intentaba arrastrarse con él.

Con ese impulso, su otra pierna se desprendió de él. Ahora ya solo le quedaba su brazo.

Miraba como lo usaba para intentar escapar, eso no le hizo darse cuenta de lo que sentía. Comenzó cerrar los ojos con más frecuencia, hasta que en uno de sus parpadeos seguidos, vio que su brazo dejo de responder.

El cuerpo del silbón ya tenía demasiadas quemaduras, que fueron avanzando hasta hacerse polvo.

En pocos segundos, lo único que iba quedando fue su cara, el silbón temblaba mientras las quemaduras llegaban a sus párpados.

Dejo de moverse cuando sus ojos dejaron de ver. Todo en él, se hizo polvo.

La luz responsable comenzó a dar enormes destellos, hasta que culmino con un gran destello que provoco una lluvia calmada.

En el mismo lugar, Hilda y victoria salieron de su escondite. Mirando como todo a su alrededor tenía una paz.

Hilda miro como la bibliotecaria estaba tirada en el suelo. Rápidamente corrió hacia ella, igual, en ese momento. La mujer se iba levantando. Iba enfocando su mirada para ver primero la cara de Hilda preocupada.

Ella al ver como estaba bien, sonrió. Demostrando una tranquilidad.

La bibliotecaria viendo como todo parecía estar en calma, no pudo evitar sonreír al levantarse.

Hilda no pudiendo evitar ocultar su emoción, comenzó a reír. Por fin sintiéndose alegre después de todo.

Cerca de ahí, de unas direcciones opuestas. Llegaron los demás, las marras llegaron inquietas y enojadas, pensado en actuar. Pero esas miradas cambiaron al ver la escena.

El capitán Ren llego furioso, esperaba ver algo temeroso, pero encontró algo calmado. Dejo de permanecer en guardia.

Los que recién habían llegado se acercaron, Hilda al ver a Kelly y las demás, no lo dudo. Corrió primero hacia Kelly, la abrazo de sorpresa.

Kelly le tembló el corazón al recibir ese gesto. Sin embargo, eso no cambio nada en su decisión de responder.

Se arrodillo y abrazo a Hilda, mientras unas lágrimas brotaban en sus ojos cerrados.

Las demás al ver eso, obtuvieron finalmente una paz en ellas. Libby empezó a reír victoriosamente mientras le daba unas palmaditas a Rachel, ella solo asintió con un cabeza.

La bibliotecaria, se acercó, volteo hacia su lado al sentir una presencia.

Ren mostrando una gran sonrisa de felicidad, le extendió su mano. La cual fue estrechada con gusto por parte de la bibliotecaria.

Mientras todos por fin respiraban tranquilos, cerca de ellos. Un objeto se empezó a mover bruscamente. Aquello empezó a ser notado por todos al alrededor.

En el suelo, todavía estaba el costal. Algo dentro estaba luchando por salir, y de un momento a otro, se abrió.

Dejando ver primero un gran destello que hizo a todos apartar la vista. No duro mucho, fueron segundos. Al irse, todos volvieron a mirarlo. Y allí en toda la zona aparecieron docenas de personas acostadas en el suelo.

Niños, adultos, ancianos, incluso bebes.

Algunas empezaron a tener conciencia, representándola con pequeños movimientos consientes.

Las marras veían asombradas cuantas personas estaban ahí, algunas en especial buscaban a dos personas en específico.

Miraban las personas, encontrado varias personas conocidas de la ciudad. Pero ninguna tenía la vestimenta que buscaban.

Finalmente al terminar de ver a todos los inconscientes, no los encontraron. Pero no se sentían decepcionadas, creían en algo. Algo positivo para ellos.

"Somos libres, ahora." Dijo Kelly.

"Pero están heridos, deben ser tratados de inmediato." Dijo la bibliotecaria.

Ella a continuación les dio una explicación al grupo de marras, al saber lo que tendrían que hacer fueron a hacerlo sin dudarlo.

Cada una se dirigió hacia una persona, tomándola por su mano y después transformarse para llevarla con ella.

Hilda y Ren veían el trabajo con calma.

"Muy bien, Hilda. Esto es el hasta pronto." Dijo Ren.

"¿Qué?. ¿Te vas a ir?." Preguntó Hilda.

"Dadas las circunstancias, he visto como esta ciudad está en la línea delgada. Debo de regresar para traer apoyo. Pero no te preocupes, volveremos lo más rápido posible." Respondió Ren.

"Eso es de mucha ayuda, muchas gracias. Realmente necesitamos mucha ayuda." Dijo Hilda.

"Yo también espero ver la ayuda profesional, capitán Ren." Dijo la bibliotecaria.

"Lo verán y cuando los vean, todos aquí se sentirán seguros." Dijo Ren.

"Te estaremos esperando, buen viaje de regreso." Dijo Hilda.

"Eso es, no importa el tiempo. De seguro las volveré a ver. Es una promesa." Respondió Ren.

"Adelante, nosotras y todos los demás agradeceremos que ustedes estén aquí." Dijo la bibliotecaria.

"Ustedes fueron de mucha ayuda, requeriremos de su ayuda en todo momento." Dijo Ren.

"Que el valor jamás te abandone." Respondió la bibliotecaria.

"Gracias, no veremos cuando la paz se detenga." Dijo Ren.

Guardando su espada, Ren se transformó en su pequeña forma, para después retroceder un poco y en seguida tomar carrera, saliendo rodando entre el campo.

Las dos compañeras lo veían hasta que se perdió de vista, la bibliotecaria al dejar de míralo, se fue hacia un pequeño tronco, sentándose mientras respiraba pasivamente.

Hilda la siguió y se sentó a lado de ella. Viendo el campo tranquilo, acompañado de una lluvia relajante.

Pronto Victoria apareció, sacando con cuidado el retoño del prototipo, devolviéndoselo a Hilda. Ella lo agradeció y la bibliotecaria no mostró tanto desagrado como antes.

Victoria se despidió a su manera y pronto se fue.

Pasaban los tranquilos minutos en silencio, veían también como las marras regresaban y se llevaban a otra persona. Así hasta que en el campo solo quedaban ellas dos.

Pronto todas las marras llegaron, viéndose calmadas. Kelly con una sonrisa extendió su mano.

La bibliotecaria rió un poco al levantarse, acercándose hacia ellas. La siguió Hilda, ella se veía emocionada al ir con ellas.

La mujer de la capa acerco su mano hacia la de Kelly, juntándola. Después de unió con ella en la transformación.

Hilda junto con emoción su mano con la de Alice, que se arrodillo para llegar más rápido. Esa alegría fue contagiada hacia la marra, mostrando una extensa sonrisa.

Muy pronto, toda esa zona destruida se quedó vacía.

Igual de pronto, las briznas llegaron al hospital. Regresando a su forma, Hilda ajustaba su vista cuando volvió a su forma normal.

"Fue emociónate." Dijo Hilda.

"Así fueron las primeras veces." Respondió Kelly.

"Vamos, hay que ver si todos están bien." Dijo la bibliotecaria.

Esta vez, ella espero a que todas la siguieran, el grupo completo, se dirigió hacia la entrada.

Al entrar, vieron un cambio completo. Muy diferente a lo que esperaban, dentro todavía habían personas preocupadas. Pero eran una minoría, los demás respiraban tranquilos y unos pocos dormían cómodamente.

"Desde que vieron a sus conocidos y familiares, se ha tranquilizado. Eso fue bonito de vivirlo." Dijo Sharon.

"Todos los heridos ahora están en una habitación, tanto civiles como miembros de la patrulla de seguridad." Dijo Rachel.

"Después de mucho, lo hemos logrado."

"Muchas gracias, a ustedes, al capitán y la científica." Dijo Kelly.

"Ustedes también ayudaron mucho, me sorprende positivamente que hayan ayudado." Respondió la bibliotecaria.

"Me equivoque, ustedes no son como lo que yo pensaba. Lo siento." Dijo Hilda.

"No, no. Tienes razones para pensar eso, la verdad, incluso nosotras tampoco éramos como nosotras pensábamos." Dijo Rachel.

"Se ve bastante bien esto, es como un nuevo comienzo." Dijo Libby.

"Pues en unas circunstancias tienes razón. Aparentemente, algo está iniciando." Dijo la bibliotecaria.

Las palabras de la mujer consiguieron que las chicas mostraran tranquilidad, cada una haciendo su propia sonrisa.

"Su presencia es muy agradable, quisiera seguir hablando pero tengo que ir a ver a mi mamá." Dijo Kelly.

"Es entendible, yo también iré a ver a mi familiar." Dijo Rachel.

"…Yo también." Dijo Ellie.

"Bueno, vamos a verlos y después seguiremos hablando." Dijo Alice.

"Fue un gusto conocerlas y que nos conozcan, nos vemos pronto." Dijo Kelly.

Las marras estuvieron de acuerdo, cada una antes de irse, mostraron respeto por la bibliotecaria y Hilda. Todas sin usar su transformación, subieron las escaleras.

"Hoy fue un largo día." Dijo la bibliotecaria.

"Demasiado y al final todo resulto bien." Dijo Hilda.

"Lo sé, ahora quisiera descansar. ¿Tú no lo harás?." Dijo la bibliotecaria.

"Me gustaría, pero tengo algunas cosas que hacer." Respondió Hilda.

"Pues adelante, yo ahora voy a meditar." Dijo la bibliotecaria.

"Dulces sueños." Cantó Hilda.

Hilda emocionaba, se fue de prisa mientras reía. La bibliotecaria no pudo evitar reír de nuevo, esta vez haciéndolo discretamente, cerró sus ojos y tomo asiento. Manteniendo su sonrisa mientras se iba durmiendo.

*TOC, TOC*

Johanna y Alfur mirón a la puerta, en ella unos repentinos golpes sonaron. Intercambiaron sus miradas.

Una ansiedad brotaba en Johanna, miro de nuevo la puerta. Su respiración se cortaba.

Hasta que un pequeño pulso le hizo actuar, alzo la voz para dar la indicación de entrar.

Esa llamada de afirmación le llego a quien tocaba, empujo la puerta.

Hilda se presentó, empapada de humedad veía el ojo de su madre. La mente de Johanna se congelo al ver quien la llamaba.

Del ojo abierto de Johanna salieron lágrimas, de igual manera. El pequeño Alfur se dejaba llevar por su sentimiento de felicidad.

Los dos ojos de Hilda también caían lágrimas. No tardo nada en decidir en ir con ellos.

La madre y la hija se unieron en un abrazo, las dos sacando sus sentimientos en el abrazo.

El cariño y el afecto hicieron que el abrazo durara más de cinco minutos.

Las dos se separaron cuando ya se sentía libres.

"Hilda, estas aquí. Gracias…" Dijo Johanna.

"Mamá, ahora todo puede ir bien. No estaremos siempre hundidas." Respondió Hilda.

"Eso es muy correcto. ¿Qué ha pasado allá afuera?." Dijo Johanna.

"Ha sido un largo día. Uno de esos que pueden cambiarlo todo." Dijo Hilda.

La atmósfera por la que empezaba a iniciar, fue cambiada de a poco mientras Hilda contaba lo que paso.

Cada detalle y situación fue contada, Johanna mantenía la postura firme, no dejándose llevar por las cosas malas que pasaron.

Alfur incluso anotaba cada parte de la historia, haciendo muchas páginas de lo que Hilda contaba.

"Al final, gracias a mi retoño y al plan de Victoria, todo resulto. Por suerte nadie salió herido. Las víctimas del silbón están hospitalizadas." Dijo Hilda.

"Definitivamente ahora las cosas peligrosas están viniendo, no quiero pensar en algo peor que podría venir." Dijo Johanna.

"Lo sé, es muy preocupante saber que las cosas malas no han terminado, que vendrán más. Pero también sabemos que pronto tendremos apoyo, mucho apoyo. Cada vez más, estaremos unidos para luchar contra cualquier cosa." Dijo Hilda.

"Fue verdad que estas cosas malas nos tomaron por sorpresa, es mucho mejor estar preparados ahora." Dijo Alfur.

"Alfur tiene razón, venga lo que venga. Estaremos alertas." Dijo Hilda.

"Hilda, si quieres seguir involucrándote en todo esto, debes prometer algo." Dijo Johanna.

"Debo de tener cuidado, lo sé muy bien. Porque…"

"No, debes saber cuándo tienes que correr y huir." Dijo Johanna.

"¿Qué?." Preguntó Hilda.

"Ahora que tienes algo mágico no significa que debas enfrentar a todo, estas empezando a aprender y lo mejor es que sigas aprendiendo, ahora no puedes luchar." Dijo Johanna.

"lo… Lo entiendo, no soy tan poderosa como mis compañeros, pero eso no me hará quedarme quieta, ayudare con todo, daré todo de mí para ayudar. Ya lo he demostrado. Y lo puedo volver a hacer." Dijo Hilda.

"Esa actitud es más poderosa que cualquier fuerza sobrenatural. Llegaras muy lejos, Hilda."

"Estoy muy orgullosa de ti." Dijo Johanna.

Nuevamente, Hilda abrazo a su madre, mostrando una felicidad que no había conectado con ella desde hace mucho.

"Voy a superar todo, lo hare por ti y por todos los que amo." Dijo Hilda.

"Hablando de eso. ¿Ya visitaste a tus amigos?." Preguntó Johanna.

"De hecho no. No los he visto desde el festival." Respondió Hilda.

"Es muy probable que estén preocupados por ti. Hay que verlos de nuevo." Dijo Alfur.

"Pues en ese caso, ustedes dos vayan a buscarlos." Dijo Johanna.

"¿Enserio?. ¿Estas segura?." Preguntó Alfur.

"Claro, agradezco mucho tu compañía, ahora mereces un poco de aire fresco." Respondió Johanna.

"Pues en ese caso, hay que buscarlos juntos, Alfur." Dijo Hilda.

"Está bien, Vayamos a encontrarlos." Dijo Alfur.

De un salto, Alfur llego al hombro de Hilda. Ella se dirigió hacia la puerta, antes de salir miro otra vez a Johanna, se despidió con su brazo mientras sonreía.

Johanna también lo hizo. Ver como su hija estaba cambiando la sorprendía, ver esa cicatriz la preocupaba mucho pero al ver que al mismo tiempo sonreía la tranquilizaba.

Hilda y Alfur al despedirse alegremente, salieron de la habitación, Hilda cerró la puerta mientras pensaba en donde ir.

"¿Crees que estén en este mismo hospital o tal vez en otro lugar?." Preguntó Alfur.

"Los buscaremos por todo lugar, pero…"

"¿Pero?." Preguntó Alfur.

"Quiero hacer algo muy importante antes de buscarlos." Respondió Hilda.


"Muy bien, es sencillo. Uno, dos, tres. Uno, dos…"

"Hilda. ¿Por qué estás tan nerviosa?, normalmente no eres tan indecisa." Dijo Alfur.

"No lo estoy, solo que…"

"No quiero interrumpir su paz. ¡Si, eso!." Respondió Hilda.

"Bueno, si no quieres interrumpir su paz entonces no grites, te puede escuchar." Dijo Alfur.

"Lo siento, solo que…"

"Solo que nada, relájate y deja fluir la comodidad." Dijo Alfur.

"Está bien… Aquí vamos…" Susurro Hilda.

"Oh no, no lo creo." Respondió Alfur.

"¿Qué?." Preguntó Hilda.

"No quiero ser un mal tercio, esperare aquí." Respondió Alfur.

"¿De qué estás hablando?. Ella de seguro se alegrará de vernos a los dos." Dijo Hilda.

"De eso no lo dudo, pero primero es tu turno." Dijo Alfur.

"Pero necesito de tu apoyo." Dijo Hilda.

"Te apoyaré desde afuera." Rió Alfur.

"Eso no cuenta." Dijo Hilda.

"Solo relájate y deja fluir la atmósfera. Y otro consejo, No te rías de todo lo que diga." Dijo Alfur.

"¿Qué?. ¿Por qué me reiría de lo que dijera?." Preguntó Hilda.

"A veces suele suceder en este tipo de situaciones." Respondió Alfur.

"¿Este tipo de situaciones?. ¿Qué son estas tipo de…"

"Olvídalo y toca." Dijo Alfur.

"Pero…"

De unos saltos, Alfur se alejó de Hilda, llegando a una ventana cercana. Dando un gesto de ánimo.

Hilda se quedó callada por unos momentos, mirando al suelo en un instante. Para solo volver a la puerta. Su mano temblaba un poco, pero cerrando el puño la calmo un poco.

*TOC, TOC*

"Pase."

Hilda aun siendo temerosa, agarro la cerradura y le dio la vuelta, empujando después la puerta. Todo a un ritmo rápido para su propio pensamiento.

La chica en cama se sorprendió por no ver a alguien alto como un doctor o un adulto, en lugar de eso bajo su vista hacia una niña. No pudo evitar sonreír al verla, y ni siquiera lo intento ocultar.

El instinto de Hilda la hizo hacer una sonrisa tonta al ver a Jaeden, La cual borro para dar una sonrisa normal, aunque todavía había rastros de la sonrisa anterior.

"H-Hola de nuevo." Dijo Hilda.

"Hola. ¿Qué tal?." Respondió Jaeden.

"T-Todo está muy bien, amiga." Dijo Hilda.

"Me alegra escuchar eso, me gustaría saber qué fue lo que paso hoy. Si no te molesta recordarlo." Dijo Jaeden.

"N-No, no, para nada." Dijo Hilda.

Acto seguido, Hilda rió nerviosamente sin darse cuenta. Cosa que Alfur noto desde atrás, chocando su mano con su frente en señal de decepción.

Hilda se acercó de un modo calmado pero impaciente para ella, mirando a los ojos de Jaeden en todo momento.

A Jaeden no le molesto, casi ni se dio cuenta.

Hilda rió un par de veces más antes de calmarse y empezar a relatar lo sucedido.

Minutos pasaron y los acontecimientos fueron contados, entre cada cosa que era revelada Jaeden se sorprendía por lo que paso en solo un día. Tanto que cuando Hilda acabo de relatar, se quedó satisfecha de una manera.

"¿Todo eso paso hoy?. Vaya." Dijo Jaeden.

"Sí, hoy fue un gran momento, un antes y un después." Dijo Hilda.

"Me sorprende que Kelly y las demás tomarán un enorme riesgo para detener al silbador." Dijo Jaeden.

"Al parecer siguieron un ejemplo a seguir." Respondió Hilda.

"(Suspiro) Otra vez estoy en calma, aunque no creo que dure mucho. Estoy segura que pronto llegara otra cosa peligrosa." Dijo Jaeden.

"Es lo más probable, pero ahora no será tan fuerte." Dijo Hilda.

"¿No lo será?." Preguntó Jaeden.

"No. Ahora que Ren vendrá con refuerzos y que Kelly y compañía están de nuestro lado, estamos formando un grupo grande, uno que podrá enfrentar a toda criatura mala que venga." Respondió Hilda.

"Es cierto, cada vez somos más. Unidos por una causa." Dijo Jaeden.

"Así es, cada uno de nosotros ayudara en algo para proteger a todos." Dijo Hilda.

"Eso es lo que tanto queremos." Dijo Jaeden.

"Lo es y será, voy a esforzarme por proteger a todos los que amo." Dijo Hilda.

"Eso es muy admirable, Hilda." Dijo Jaeden.

"Gracias, esa motivación me ayudara a levantarme si caigo, y más si pienso en ciertas personas." Respondió Hilda.

"Entiendo eso, yo también lucharía con todo por salvar a alguien que amo." Dijo Jaeden.

"Claro, si pienso en algunas personas muy importantes para mí, avanzaré cada vez más rápido."

"En especial si pienso en ciertas personas, como tú…"

Hilda al darse cuenta de lo que iba a decir, se tapó su boca, mientras un pequeño sonrojo se mostraba en sus mejillas.

"¿Cómo quién?." Preguntó Jaeden.

"Como… Como…"

"Como las que tú conoces." Dijo Alfur.

El elfo salto a la escena, mostrado un gran espíritu en sus palabras.

"Oh. Hola Alfur." Dijo Jaeden.

"Buenas tardes, Jaeden. Espero llegar en buen momento." Respondió Alfur.

"Por fin apareces…" Susurro Hilda.

"Bueno, nos alegra que estés bien." Dijo Alfur.

"Yo también me alegro de verlos, los extrañe tanto." Respondió Jaeden.

Hilda al escuchar eso le genero una sonrisa, aun trataba de ocultar sus sonrojo.

"Nosotros también nos encanta de volver a vernos." Dijo Hilda.

"Esto es correcto, manteniéndonos juntos nada podrá separarnos." Dijo Alfur.


En la entrada de un edifico grande, un joven caminaba en círculos, esperando a alguien mientras la lluvia seguía.

Cerca de ahí, un hombre caminaba con dificultad. Cubriendo la herida de su hombro para no derramar sangre.

El joven al percatarse de su presencia corrió hacia él.

"Señor." Dijo Oliver.

"No te preocupes, no estoy herido gravemente." Respondió Seymour.

"Correcto." Dijo Oliver.

"Es momento de tomar medidas grandes, ve a preparar una reunión inmediatamente."

"Es momento de hablar de la operación salida suave." Dijo Seymour.

"Entiendo señor." Dijo Oliver.

Seymour habiendo escuchado lo que quería se concentró en llegar a la entrada, atrás de el. Oliver antes de seguirlo, miro hacia los alrededores. No Encontrando a una persona que creía que también había regresado.

"Señor. ¿Dónde está…?"

"No llego." Respondió Seymour.

"Entiendo. Señor." Dijo Oliver.


Cerca de un árbol con un agujero en el, había un rastro de sangre que manchaba el pasto verde, aunque la lluvia limpiaba el rastro, solo lo hacía con la sustancia roja.

Lejos de ahí. El cazador trataba de correr, pero el enorme dolor de su pecho no lo dejaba ir a su máxima velocidad.

Tanto que en un momento de esa huida lenta, cayó al suelo.

Su dolor en su corazón no lo dejaba respirar tranquilo, el dolor opacaba todo en él. Sentía como su propio cuchillo seguía dentro de él. Pero de alguna manera, no había muerto.

Se arrodillo por no poder levantarse, toco con fuerza su herida, tratando de detener el sangrado. Pero al sentir que una de sus manos se llenaba de un líquido viscoso, decidió en dejar de presionarla para mirarla.

Al ver su propia mano, no creyó ni razono, no intento buscar una explicación, pues el dolor no lo dejaba pensar.

En vez de ver su mano cubierta de sangre, vio otra cosa que la estaba cubriendo. En su mano estaba usa sustancia negra, que poco a poco se iba expandiendo por su brazo, escurría grandes cantidades para llegar al codo.

Mortem vio esta vez su pecho, de su herida en el corazón. Esa sustancia negra estaba saliendo de su hemorragia, opacando su propia sangre.

La velocidad de la salida aumento cuando se quitó su otra mano, ahora esa sustancia estaba llenando todo su cuerpo. Llegando tan rápido a sus pierna y torso.

Inesperadamente, la sustancia subió hasta sus hombros, llegando de ellos hasta todos sus dedos.

Pronto todo el cuerpo del cazador fue cubierto por la sustancia negra, la última parte era su cabeza.

La sustancia se movió hasta llegar al cuello, donde fue subiendo más y más.

Mortem no sabía que estaba pasando, no podía pensar. Y pronto dejo de sentir todo cuando la sustancia se adueñó de su vista.

Toda criatura y todo animal huyo despavorida cuando un rugido grave sonó. Fue más fuerte y estrepitoso que un trueno, y el responsable de dañar la paz se levantó.


Continuara…