Primero que nada les agradezco por la respuesta que ha recibido el fic, recibió pocos reviews, pero después de tanto tiempo desaparecida creo que es normal, aunque no me molestaría para nada recibir su opinión sobre la historia :p y agradezco enormemente a todos los que ya tienen en alerta o en lista de favoritos mi fic, en verdad se los agradezco enormemente!

Y segundo, les pido una disculpa por el retraso, la semana pasada tenía toda la intención de actualizar, pero últimamente he estado con la cabeza en ningún lado y cuando menos me di cuenta la semana se me fue, y esta fue simplemente imposible, de hecho ahora mismo debería estar durmiendo por que mañana debo madrugar, comencé a trabajar en una agencia organizadora de eventos y parece que Mayo es el mes de la locura, no hemos dormido desde el sábado (bueno, yo el sábado no dormí por que me fui de fiesta, pero a partir del domingo fue por cuestiones laborales), y parece que no podré dormir hasta el próximo lunes, si bien nos va, pero bueno, mientras no vuelva a enfermarme todo bien :)

Mientras intentaré actualizar

OoOoOoOoO

Había pasado las dos últimas semanas encerrada en su oficina y el estudio de su casa, estaba segura de que Ron no tardaría en volver a sugerir; con más intensidad; que renunciara a su trabajo, pero no podía detenerse ahora, estaba a un solo paso de terminar sus cálculos y lograr viajar en el tiempo.

– ¡Hermione, es hora de que salgas de ahí! – lo escuchó gritar al otro lado de la puerta, mientras la golpeaba.

Lo ignoró siguiendo con sus trazos y quiso gritar de alegría al darse cuenta de que había finalizado, pero no podía cantar victoria hasta haberlo probado.

– Ginny y Harry quieren que vayamos a cenar con ellos mañana… creo que Harry por fin se comprometió con mi hermana – escuchó su voz más relajada y ella estuvo a punto de rasgar el pergamino con la punta de su pluma.

Sintió que su respiración se hacía más difícil – No puedo ir… ¡tengo cosas que hacer! – dijo un poco agitada e intentó reparar el desastre que había hecho.

– Vamos a ir, ya le dije a Ginny que iríamos – Sentenció Ron, y estuvo segura de que ya no estaba detrás de la puerta.

No le importaba, ella tenía cosas más importantes que hacer, que ir a festejar un compromiso con el que estaba totalmente en contra. Sin pensarlo demasiado tomó el giratiempo que había hecho y su varita, desapareciendo sólo con un lugar en la cabeza.

Estuvo a punto de caer al sentir un movimiento brusco y se sorprendió al ver dónde estaba, era sólo un recuerdo en su cabeza, no había hecho nada, ni había activado el hechizo, ni usado el giratiempo, no entendía porqué había viajado a ese lugar.

Salió del compartimiento y se sobresaltó al ver a dos niños pasar corriendo frente a ella, ambos con el uniforme de Hogwarts y la corbata de Hufflepuff ondeando sobre sus hombros.

Se sintió aún más nerviosa, eso no debía ser posible, aún faltaban un par de meses para el inicio de otro año escolar y aún no era periodo de vacaciones. Pensó en seguir caminando en busca de una forma de salir de ahí, pero se detuvo al abrirse la puerta de otro compartimiento, del que salió una niña de 11 años, cabello enmarañado y un gesto de extrema suficiencia, vistiendo su túnica de Hogwarts con la corbata negra del colegio.

Sintió su corazón latir con fuerza y volvió a cerrar los ojos concentrándose en su casa, dentro de la cual estaba su estudio, y agradeció la tirante sensación que se apoderó de ella al desaparecer y aparecer frente a su escritorio.

– Ginny y Harry quieren que vayamos a cenar con ellos mañana… creo que Harry por fin se comprometió con mi hermana – volvió a escuchar la voz relajada de su esposo, pero en esta ocasión ella no pudo responder, estaba demasiado impactada por la imagen que continuaba dando vueltas en su cabeza.

Respiró profundamente y observó a su alrededor, estaba segura de que había viajado en el tiempo y no habían sido sólo horas, viajó a través de los años, logró viajar más de diez años atrás, ahora podría hablar con Harry… ese podría ser su regalo de boda.

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No logró dormir la noche anterior, pensando en la forma de poder ausentarse de la cena con sus amigos, no sabía qué era lo que había pasado con ella, ¿cómo pudo creer estar enamorada de su amigo cuando realmente amaba a su otro mejor amigo?, ella lo supo desde siempre, pero se había resignado a aceptar el amor de su otro amigo cuando se dio cuenta de que nunca sería correspondida. Pero no había sido justo ni para ella ni para Ron, pensó que podría hacerlo feliz, pero estaba segura de que si ella no lo era jamás llegaría a hacerlo feliz.

Pensó en usar el giratiempo para arreglar las cosas, pero no podía interferir, las cosas habían sucedido de esa manera por las decisiones que ella había tomado, si no era feliz lo tenía merecido.

Así que la resolución a la que había llegado para librarse de la cena era entregarle su regalo a Harry esa misma mañana, segura de que decidiría dejar para después la cena y usarlo junto con Ginny.

Entró a su oficina y se sintió tan feliz de tener un despacho propio y no estar compartiendo un cubículo, necesitaba de un lugar privado para poder hablar con Harry, y esperaba que todos esos rumores, de que las paredes del Ministerio oían, fueran falsos.

Escuchó que llamaban a su puerta y no tardó en verla abrirse – Hola – la saludó el rostro sonriente de su mejor amigo – ¿Pasa algo? – le preguntó mostrándole el pergamino arrugado en el cual había escrito "Búscame, ¡Urgente!".

Le sonrió indicándole que entrara y la frase "Me voy a divorciar" pasó por su mente – Necesito hablar contigo – le dijo señalando la silla frente a su escritorio y se sentó al verlo esperar a que ella lo hiciera – Antes de cualquier cosa, quiero felicitarte, por un momento pensé que no te comprometerías – dijo sonriendo de la forma más sincera que le fue posible.

El moreno sonrió ligeramente – Creo que Ginny habría terminado conmigo si no lo hacía – dijo hasta cierto punto divertido, y ella sólo pudo fingir una corta risa.

Se acomodó mejor en su lugar y buscó en su cajón – Lo descubrí hace unos días – decía quitando los hechizos de protección que había puesto – No sé qué hacía Ron con esos documentos, pero me sorprendió bastante el encontrarlos – le explicó antes de sacar el giratiempo haciendo que el moreno abriera bastante los ojos.

– Ron me ha dicho que tienes mucho trabajo, pero ¿eso es necesario? – le preguntó señalando el objeto mágico, haciéndola sonreír.

Negó – Pensé que te traería buenos recuerdos – dijo sintiéndose un poco nostálgica, y ahora fue el moreno el que sonrió.

Se acercó un poco más a ella – Son buenos recuerdos, pero creo que aún me dan escalofríos al recordar a todos los dementores que nos atacaron esa noche – dijo aún con una ligera sonrisa, haciéndola reír – ¿Entonces George te está ahogando con el trabajo? – le preguntó adquiriendo un gesto serio, y la castaña negó – ¿Es Ron? – preguntó confundido y ella deseó tanto poder sincerarse con su amigo, pero decidió negar – No entiendo – se rindió cruzándose de brazos, logrando hacerla sonreír de nuevo.

Suspiró pensando en cómo explicarle que podría conocer a sus papás – Es posible viajar en el tiempo – dijo con tono serio, recibiendo una mirada inexpresiva de su amigo – Más allá de unas cuantas horas – completó manteniendo su tono serio y esperó un poco a que su amigo comprendiera lo que había dicho.

La observó con seriedad y se apoyó sobre el escritorio – ¿Te refieres a viajar días atrás? – preguntó un poco inseguro, y asintió observándolo con intensidad – ¿Más de unos días? – le preguntó con un deje de temor.

Le sonrió ligeramente – Puedes viajar años atrás – dijo acercando el giratiempo a Harry, que la observó sorprendido – No sé si se pueda viajar siglos atrás, lo probé una vez y logré viajar más de diez años atrás… al día de nuestro primer viaje en el Expreso de Hogwarts – dijo sonriendo con el temor de que su amigo no le creyera.

La observó con intensidad – ¿P-podría…? – no se atrevió a completar su pregunta, pero no hizo falta, ella le entendió y asintió.

– Aún no he descifrado su funcionamiento, pensé que haría falta un hechizo, aparte del que usé en el giratiempo, pero me bastó con pensar en el momento al que quería ir, y llegué al lugar, sólo unos instantes antes del momento – le explicó observando su reacción, y se sobresaltó al verlo levantarse de su lugar y salir de la oficina sin decir nada. Tal vez pensaba que era una broma de mal gusto.

Estuvo a punto de volver a guardar el giratiempo, cuando la puerta de su despacho se abrió de nuevo y entró su amigo, cerrándola a su paso y acercándose a ella con gesto decidido – Sé a dónde y qué momento quiero ir – le dijo con tono serio, tomando con una mano la suya y con la otra el objeto mágico, que aún sostenía la castaña.

Sintió la tirante sacudida y todo a su alrededor desapareció por más de tres segundos. Cuando sus pies volvieron a tocar el suelo habría caído de no ser porque Harry seguía sosteniéndola, lo observó sorprendida – ¿Hogsmeade? – le preguntó al darse cuenta de que estaban en el pueblo mágico, aunque se veía un poco diferente, sólo un poco.

El moreno observó a su alrededor antes de asentir sonriendo – Hoy mi papá le pedirá a mi mamá que se case con él – dijo apretando su mano – Remus me contó lo que pasó este día, es su última visita a Hogsmeade – le explicó sabiendo que Hermione se preguntaba cómo estaba al tanto de ese suceso.

Siguió al moreno, que comenzó a caminar por el pueblo buscando algo, sin soltar la mano de la castaña, quien se colgó el giratiempo con dificultad alrededor del cuello – ¿Sabes dónde fue? – le preguntó intentando seguir su paso, y Harry se limitó a asentir, llevándola al pequeño salón de té de Madame Puddifoot – ¿En serio fue aquí? – preguntó sorprendida, haciéndolo reír.

– Mi papá intentando ser romántico – dijo divertido, contagiándole su risa – Tendrás que fingir ser mi novia – le susurró antes de calmar su paso y entrar al local, sin darse cuenta del sonrojo que había provocado en su amiga.

Estuvo a punto de chocar con él, pues se había detenido completamente – ¿Qué pasa? – le preguntó confundida, pero no obtuvo respuesta. Lo observó con seriedad y no tardó en darse cuenta de que no apartaba su mirada de un lugar en particular, siguió su dirección y no le fue difícil identificar quiénes eran las dos personas que observaba su amigo.

Se veían como una más de las parejas que acostumbraban llegar a ese local, él envolvía sus manos con las suyas y ella lo observaba con intensidad, prestando completa atención a cada palabra que él le decía, no lograban escuchar la conversación, pero era claro, él se veía enamorado y ella tenía los ojos llenos de lágrimas. Se sobresaltó ligeramente al escucharla soltar un ligero gritito y lanzarse a los brazos de su novio; y estuvo segura que si estuviera en su lugar, con el hijo de la pareja, reaccionaría de la misma manera – Vamos, Harry, nos correrán si nos quedamos aquí parados – dijo empujándolo ligeramente para hacerlo caminar.

El moreno se dejó guiar sin apartar la mirada de sus papás, que ahora se besaban sin importarles que sus tazas de té descansaban volcadas sobre el mantel de papel morado.

– Pensarán que somos sólo un par de mirones – lo reprendió intentando hacer que apartara la vista de ellos, y se sorprendió al ver una lágrima deslizarse por la mejilla de su amigo – No soy tan mala novia – intentó bromear mientras limpiaba su mejilla, haciéndolo reír.

– Estoy seguro que no – le dijo tomando su mano y guiándola a una mesa ligeramente apartada de la pareja, que ahora se sonreía y platicaba tranquilamente – ¿Crees que deba hablar con ellos? – le preguntó con ansiedad – Tal vez pueda advertirles – dijo volviendo a centrar su atención a la pareja.

Negó nerviosa, cómo no se le había ocurrido que eso podría pasar – Sabes que no podemos interferir, las cosas sucedieron por… ¡Harry no! – lo reprendió al verlo levantarse.

– No les diré quién soy, sólo… Hermione, merecían vivir más… ellos… merecía tener una familia – le dijo con gesto dolido, y ella sabía que así era, que él más que nadie merecía ser feliz, pero no podían hacer eso, no sabían cómo afectarían la realidad.

Tomó su mano haciéndolo sentarse – Si hacemos algo podría morir más gente de la que lo ha hecho… – no deseaba recordarle a cuántas personas habían perdido ya, pero necesitaba saber las consecuencias de lo que quería hacer – Uno de nosotros podría desaparecer – dijo aferrándose a su mano, y lo sintió devolverle el gesto, logrando relajarse.

– Seré egoísta por una vez en mi vida – dijo antes de apartar su mano con agilidad y levantarse sin que ella pudiera evitarlo.

– ¡Harry! – intentó detenerlo llamando la atención de los pocos clientes del local, pero el moreno ya estaba casi frente a sus papás, que apartaron la mirada de ella, para observar al muchacho que estaba delante de ellos. Y fue Lily la primera en reaccionar y notar el parecido que había entre su novio; ahora prometido; y el joven frente a ellos.

James lo observó confundido – ¿Se te ofrece algo? – le preguntó poniéndose de pie con gesto retador y descubriendo que era un par de centímetros menos alto que el moreno.

Les sonrió – No me conocen, pero yo sí sé mucho de ustedes – dijo con la misma calma con la que se sentó frente a ellos – No quiero molestarlos en un momento tan especial para ustedes, pero necesito decirles… advertirles algo – les dijo con tono resuelto.

– Eres Harry… eres… – decía Lily sin apartar su gesto sorprendido.

James asintió sin volver a ocupar su lugar – Sí, tú escuchaste gritar a esa chica, ¿los conoces? – le preguntó confundido.

La pelirroja negó – No, pero… creo que lo conoceré en un par de años – dijo sin dejar de observarlo, aunque ahora ya no era la sorpresa lo que ocupaba sus ojos, sino la más pura y tierna fascinación.

– ¿De qué hablas? – le preguntó su novio confundido, y ella sonrió.

– ¿Es tu novia? – preguntó ignorando a su pareja y observando a Hermione, que se hundió en su asiento al sentirse observada.

El moreno negó sonriendo – Es mi mejor amiga – dijo volteando sobre su hombro y le indicó que se acercara a ellos – Está bien, Hermione, ella sabía que vendríamos – le dijo con calma, sin poder apartar la sonrisa de su rostro.

La castaña se acercó con inseguridad y los observó con aprensión al estar frente a ellos – H-hola… – saludó temiendo empeorar las cosas.

– ¿Estás seguro de que no es tu novia? – le preguntó la pelirroja confundida, haciendo que Hermione se sonrojara, y el moreno negó.

– Somos amigos desde que entramos a Hogwarts – le explicó y sintió a la castaña golpear su espalda a modo de advertencia – Eso no puede afectar en nada – le dijo con calma, y le acercó una silla para que se sentara entre él y su papá.

James los observó con el entrecejo fruncido – ¿Me pueden explicar qué pasa? – preguntó confundido y un tanto molesto.

Lily sonrió divertida – Nunca creí en una sola de las predicciones de la profesora Trelawney, pero parece que esta vez no se equivocó – dijo con incredulidad – Hace dos noches me encontré con ella y estaba actuando más extraña de lo normal, me dijo que… que Harry y su novia vendrían a darnos un mensaje que cambiaría nuestros destinos – les explicó recibiendo miradas sorprendidas de sus acompañantes – Bueno, al menos se equivocó en algo… ustedes no son novios – dijo observándolos un poco decepcionada.

Hermione intentó sonreír – Creo que era mi intención, que viniera con su novia, pero su… pero Harry suele ser muy precipitado – terminó un poco nerviosa, esperando que no se dieran cuenta de su error, pero se relajó al escucharlos reír.

– Creo que conozco a alguien así – le dijo Lily divertida, acariciando la espalda de su prometido, que la observó ofendido, haciendo reír a Harry – Tienes la misma sonrisa… – dijo observándolo conmovida, recibiendo una mirada nerviosa de Hermione, una confundida de James y una ansiosa de Harry.

El moreno ese acercó un poco más a ella – ¿Cómo lo sabes? – le preguntó con el pulso acelerado.

Lily le sonrió – Trelawney me lo dijo, pensé que estaba loca, pero es obvio… tienes mis ojos – le dijo observándolo detenidamente, haciendo que Harry se sonrojara y James los observara confundido.

– ¿Tus ojos? – le preguntó prestando mayor atención al moreno y se sobresaltó al darse cuenta de lo que decía – ¡Tienes razón! – dijo sorprendido, acercándose un poco más a Harry para observar sus ojos – Son exactamente iguales – dijo sonriendo, recibiendo una sonrisa de su prometida – Pero… ¿por qué? – le preguntó volviendo a su confusión.

La pelirroja sonrió ligeramente y se acercó a él susurrándole algo al oído, provocando que sus ojos se abrieran bastante.

– ¡Estás jugando! – dijo observándola sin caber en su sorpresa, pero Lily negó – P-pero… si ni siquiera… tú y yo… ¡Además éste ya está muy viejo! – se quejó observándolo de arriba abajo.

Hermione se acercó a ellos interrumpiendo cualquier cosa que Lily fuera a decir – Por favor, ignoren todo lo que hemos dicho o lo que han visto, pretendan que nunca estuvimos aquí – les pidió con gesto nervioso, intentando hacer que Harry se pusiera de pie.

Fue la pelirroja la que se puso de pie y se acercó a la castaña, que la observó preocupada – La profesora me dijo que reaccionarías así, pero no te preocupes Hermione, creo que entiendo todo esto – le dijo intentando tranquilizarla, ambas mujeres tenían la misma estatura, aunque la castaña se veía un par de años mayor que la pelirroja.

Hermione negó sin apartar su gesto nervioso, pero accedió a volver a ocupar su lugar – N-no entiendo… c-cómo… se supone que nosotros no deberíamos estar aquí, y por lo mismo ustedes o tú no deberías saber nada de nosotros – decía comenzando a agitarse, y ahora fue Harry el que intentó tranquilizarla.

– ¿Es el de la profecía? – interrumpió James, que parecía no haber prestado atención a nada de lo que Hermione o Lily habían dicho, recibiendo la atención de los tres y un asentimiento de parte de su prometida.

El moreno lo observó confundido – ¿Saben de la profecía? – le preguntó sin poder creer que se hubieran enterado tan pronto.

Ambos chicos asintieron – Dumbledore nos dijo… está bien, yo me enteré – confesó al ver la mirada reprobatoria de Lily, y Harry se rió al verse reflejado, siendo reprendido por Hermione.

– ¡Merlín, vamos a cambiar todo nuestro futuro! – dijo agobiada, recibiendo una mirada preocupada de los estudiantes – Por favor, Harry, diles todo lo que viniste a decirles antes de que me arrepienta – le pidió tapándose los ojos, como si de esa forma pudiera fingir que nada de lo que pasaba estaba realmente sucediendo.

El moreno sonrió y no tardó en comenzar a contarles lo poco que sabía de sus vidas y lo que había sucedido al iniciar la primera Batalla, así como lo que sabía del pacto Fidelius y de quién los había traicionado, deteniéndose un poco para permitir que James despotricara contra Peter Petigrew, siguió contándoles cómo los había perdido y muy poco sobre su vida después de su primer año.

Lily lo observó apenada y con lágrimas surcando sus mejillas, y James no dejaba de verse molesto – Primero Colagusano y luego nosotros… y… no puedo creer que Dumbledore haya permitido que creciera con tu hermana – se quejó observando a su prometida, que se sonrojó ligeramente.

– Estoy segura de que no fue tan mala… mira, es un buen chico – dijo observándolo, haciendo que se sonrojara, y Hermione sonrió.

– Pueden estar seguros de que Harry es un chico excelente, pero estoy segura de que eso sólo se debe a sus genes y no a los buenos tratos de Petunia – dijo adquiriendo un gesto serio, y se torció ligeramente al sentir un tirón en el estómago.

El moreno la observó preocupado – ¿Te encuentras bien? – le preguntó pasando un brazo por sus hombros y la castaña asintió.

– Estoy bien, es sólo que no he comido nada – dijo sonriendo para restarle importancia.

Lily los observó preocupada – ¿Entonces Petunia no te trató bien? – preguntó abatida.

El moreno la observó un poco apenado – Tuve lo necesario para poder crecer sano y con educación – le dijo intentando hacer que no se escuchara tan malo como había sido.

– No puedo creer que esa rata nos haya traicionado – se quejó James, haciéndolos olvidar los malos tratos de los Dursley – Tendré que hablar con Lunático y Canuto – dijo con tono serio, recibiendo miradas preocupadas de Harry y Lily.

– No sé cómo vaya a afectar esto el futuro, pero deben tener cuidado, no sean demasiados obvios y… – decía Hermione, pero se detuvo por falta de aire.

El moreno se acercó más a ella – ¿Qué pasa? – le preguntó preocupado.

Negó alejándose de él – Cuida a Lily y Harry… podrían… pueden pedirle ayuda a Snape, sé que no es agradable pero… es más confiable de lo que creen, estoy segura de que haría cualquier cosa por cuidar a Lily… tal vez si tú se lo pidieras – dijo observando a la pelirroja con la respiración pausada – M-me tengo que ir… ya saben todo lo que pasará ahora… ustedes deben… hacerse cargo… – balbuceó antes de levantarse de su lugar y salir a tropezones del local.

Todo estaba cambiando, lo podía ver en su cabeza, habían afectado la realidad con las revelaciones que les hicieron, y no estaba segura si ella sería parte de la nueva historia.

– ¡Hermione! – la llamó Harry saliendo en busca de ella – ¿Qué pasa?, ¿quieres comer algo?, nunca te había visto así – le decía preocupado, ayudándola a mantenerse en pie, y ahora fue él quien sintió un tirón en el estómago – Creo que también me hace falta comer algo – dijo intentando hacerla sonreír.

La castaña negó – Cambiamos el futuro… espero verte de nuevo – le dijo antes de desvanecerse en sus brazos.

El moreno observó preocupado cómo iban deslizándose de entre sus manos pequeñas partículas de lo que había sido su amiga – ¿Qué hice? – dijo sintiendo sus ojos arderle, y observó alrededor en busca de ayuda, pero todo comenzó a disolverse. Sintió otro tirón y pudo ver a sus papás huyendo de unos Mortífagos con ayuda de Remus y Sirius, otra punzada lo llevó a una pequeña habitación en la que dormían una pareja con su bebé recién nacido y a través de la puerta pudo ver a Remus haciendo guardia. Cayó de rodillas frente a la cama, que desapareció para ser reemplazada por un cuarto de baño en el que se escuchaban las risas de un bebé y dos adultos, no alcanzó ni a verlos cuando el escenario ya había cambiado, ahora se encontraba en un campo de batalla viendo a los magos pelear a muerte, vio morir a Ojo Loco y vio a Sirius derrotar a Bellatrix, también vio caer a algunos magos que recordaba haber visto alguna vez en el Ministerio, al igual que varios Mortífagos como Dolohov, Greyback; quien fue derrotado por Remus; y a los hermanos Carrow, y además pudo ver a Dumbledore debatirse a duelo con Voldemort, quiso saber qué pasaba, pero la escena cambió y se vio a él de cuatro años junto a una mujer pelirroja que lo ayudaba a levantarse, y con alegría vio que era su mamá. Y no le importó saber qué más pasaría, ella estaba viva.

Como si el transcurso del tiempo le hubiera leído la mente lo llevó hasta sus primeros años en Hogwarts, se vio fuerte y bien alimentado, seguía siendo delgado, pero ya no estaba tan debilucho como cuando era un niño, y se alegró al ver que seguía siendo amigo de Ron, Ginny estaba con ellos y Neville también; con suerte él también había podido conservar a sus papás sanos.

Pasaron un par de años más y seguía junto a Ron, Neville y Ginny; parecía que su relación era mucho más cercana con la pelirroja de lo que lo había sido en la realidad, pero se reprendió al tardar en darse cuenta de que Hermione no aparecía en ninguna de sus visiones de lo que era ahora su realidad, y; justo como había sucedido momentos atrás; el paso del tiempo se detuvo al sólo desear poder saber qué pasaba.

Se encontró a mitad de uno de los pasillos del colegio, con la suerte necesaria para estar cerca de un aula y poder esconderse al ver a sus amigos, junto a su otro yo, acercarse a él. No sabía cómo lo haría, pero permanecería en ese lugar hasta averiguar qué había pasado con su amiga, no podía haberla hecho desaparecer, no a ella.

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Se levantó de su lugar un poco confundida, sentía como si hubiera perdido el conocimiento por varios minutos, pero ninguno de sus compañeros parecía haber notado nada, así que tal vez sólo se debía a un mareo. Recogió sus cosas y salió del aula, esa noche quería iniciar temprano sus labores de Prefecta para poder terminar sus deberes esa misma noche.

– ¡Hola, Hermione! – la saludó Luna fuera del aula, haciendo que se sobresaltara.

Observó confundida a la rubia y un agudo dolor en la cabeza la hizo doblarse, apartando a la rubia de ella. Comenzó a ver diferentes imágenes pasar por su cabeza, eran imágenes que ella estaba segura de ya haber visto y vivido, pero otra parte de ella dudaba haber sido parte de esos momentos.

Se vio llegando a Hogwarts sola y siendo sorteada en Ravenclaw, donde fue recibida, pero no aceptada, su primer año no había sido el mejor, pero al iniciar su segundo curso hizo amistad con Luna Lovegood, a la que conoció en el tren; con forme pasaron los meses de ese curso su nueva amiga intentó hacer que entablara amistad con Ginny Weasley, hermana de Ron Weasley; un chico de su curso que no hacía más que burlarse de ella y hacerle malas caras; y amiga de Harry Potter; el niño más presumido que nunca había conocido; así que ella no tenía el menor interés en ser parte de ese grupo, y aunque intentó alentar a su amiga de que se uniera a ellos sin preocuparse por ella, la rubia decidió quedarse a su lado; y así transcurrieron casi cinco años, sólo contaba con la compañía de Luna y podía estar segura de que no le hacía falta nada más, pero, para sorpresa suya esa otra parte que se negaba a aceptar haber vivido todo eso, veía a Harry Potter de la misma forma en que ella lo había hecho de unos meses a la fecha. Ahora cursaba su séptimo año y no quería nada más que mantener su buen promedio, su amistad con Luna e iniciar una relación con Harry Potter.

Abrió los ojos de golpe y aspiró profundamente en busca de aire, como si sus pulmones acabaran de abrirse. Sintió a alguien tomar su mano y una lucecita la cegó por unos segundos al acercarse a su rostro.

– ¡Señorita Granger, que susto nos dio! – escuchó la voz molesta de madame Pomfrey, ella había vuelto a cerrar los ojos, se sentía exhausta – La señorita Lovegood la trajo al finalizar las clases, no respondía a nada, sólo se quejaba de un fuerte dolor en la cabeza, y luego perdió el conocimiento hasta este momento – le explicó la enfermera, y ella sólo pudo asentir deseando que la dejaran sola, sentía como si se estuviera partiendo en dos.

Sintió a Luna acariciar su mano y acercarse a ella – Creo que ya está mejor – dijo hablando con la enfermera, que soltó un chasquido molesta – La llevaré a su habitación, debe descansar porque seguramente mañana querrá levantarse muy temprano para ir a clases – dijo con calma mientras la hacía reincorporarse.

Como si la rubia no escuchara los reclamos de la enfermera ayudó a su amiga a vestirse y salir de la enfermería con toda la calma que la caracterizaba – Me diste un buen susto – la reprendió observándola con sus enormes ojos azules, haciéndola sonreír apenada.

– No sé qué pasó, sólo me dolió la cabeza y después simplemente empecé a soñar con mi vida, todo lo que ha pasado hasta ahora – le explicó, tenía una gran relación con Luna, sabía que podía contarle cualquier cosa sin temor a que revelara todo o la observara como si estuviera loca – Parecía como si una parte de mi no supiera qué es lo que ha sido de mi vida – dijo con aire cansado y agradeció sentirla pasar un brazo por sus hombros.

La rubia le sonrió – ¡Sabía que no era la única loca del dúo! – dijo divertida, haciendo reír a la castaña.

– Yo sabía que pasar tanto tiempo contigo me terminaría volviendo loca – dijo fingiendo gesto molesto, pero no pudo ocultar su sonrisa por mucho tiempo.

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Llevaba todo el día buscándola, parecía como si se hubiera esfumado de la escuela… aunque probablemente él había hecho que desapareciera de la tierra, ella se lo había advertido "Si hacemos algo podría morir más gente de la que lo ha hecho…", "Uno de nosotros podría desaparecer", y lo había hecho, se encargó de que su amiga desapareciera.

Se encerró en una de las aulas, ahora estaba ahí, sin saber cómo regresar para cambiar lo que había hecho o seguir adelante y olvidarse de la estupidez que cometió. Al menos debía pensar en una forma de salir del Castillo sin ser visto, no podía arriesgarse a volverse a sí mismo loco, ya era suficiente con haber perdido a Hermione.

Estuvo a punto de salir del aula, pero se detuvo al escuchar unas risas, abrió un poco la puerta para ver quiénes eran; no pudo evitar notar algo familiar en las risas; y sintió que el alma le regresó a su cuerpo al ver a una rubia y una castaña pasar frente a él sin notarlo siquiera, abrió aún más la puerta y las vio alejarse entre risas, y él también quiso reír, jamás pensó que le daría tanta felicidad volver a ver a su amiga, y quiso salir a abrazarla y disculparse por haber cambiado las cosas, pero sabía que sólo afectaría más la situación.

Y con más calma salió del salón para poder esconderse en un mejor lugar, al menos hasta encontrar la forma de nivelar el tiempo, pero otra duda lo atajó, si Hermione estaba bien, en Hogwarts, ¿porqué en ninguna de sus visiones estaba con ella?, ¿porqué la única que permanecía cerca de él era Ginny y no Hermione?, quería a Ginny, pero Hermione era su mejor amiga, ella siempre había estado a su lado, ¿porqué ahora no?, ¿qué había cambiado en él?... o en ella.

Iba tan enfrascado en sus cavilaciones, que nunca se dio cuenta que otro chico caminaba hacia él volteando a su espalda para asegurarse de que no estaba siendo seguido, chocando contra él – ¡Lo siento! – se disculpó apartándose inmediatamente, con temor de ser reconocido, pero no pudo evitar quedarse congelado al ver quién estaba frente a él, y de lo diferente que se veía de acuerdo a como él se recordaba, estaba vestido impecablemente, su cabello seguía revuelto, pero parecía que estaba así a propósito, como si él lo hubiera acomodado, le recordaba bastante a su papá en su quinto curso.

– Disculpe señor, yo… sólo iba al servicio de los Prefectos… – decía intentando alejarse de ahí, pero se detuvo al notar algo – Tienes los mismos ojos que… ¡Eres mi…! – decía exaltado, pero no pudo continuar, pues el Harry mayor le había tapado la boca impidiéndole completar su suposición, y en ese momento justo un destello de luz los envolvió haciéndolos caer de rodillas, y la intensidad de la luz le impidió mantener los ojos abiertos haciéndolo sentir mareado, no quiso abrir los ojos, sabía que todo el pasillo se estaba moviendo y no deseaba verlo, bastaba con lo que estaba sintiendo, por eso agradeció que todo se fuera.

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– ¡Te digo que escuché algo! – reprendió Hermione a su amiga, haciéndola regresar sobre sus pasos – Hoy no hice mi ronda, así que lo menos que puedo hacer es ir a ver qué pasa – decía mientras la llevaba consigo a donde sea que estuviera ocurriendo algún altercado, y logró ver un destello de luz al final del pasillo, que se desvaneció en segundos – ¿Viste eso? – preguntó preocupada y la rubia asintió apurando su paso junto a ella.

Con forme se iban acercando pudieron notar que había alguien en el suelo, apoyado sobre sus manos y sus rodillas, y alcanzaron a ver cómo se desvanecía perdiendo el conocimiento.

– ¡Es Potter! – dijo la rubia sorprendida, y Hermione no tardó en acercarse a él.

Se hincó a su lado levantando su rostro y pudo ver una pequeña herida en su frente.

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Ok, de nuevo les pido una disculpa por cualquier falta de ortografía o error, prometo hacer una mejor revisión para el siguiente cap.

No olviden en decirme qué les pareció, ahora sí hay un poco más de contenido, aunque no creo que los capítulos sean tan largos como este, igual espero que los disfruten.

P.D. Como tal vez pudieron darse cuenta en mi nota al inicio del fic tenía pensado publicar este capítulo el viernes, pero Word falló cuando estaba guardando el archivo y se cerró y pensé que se había eliminado todo, pero luego me di cuenta que no, pero se me atravesó la actualización de Word así que tuve que volver a cerrarlo y después; honestamente; me olvidé por completo de la actualización :$ estaba cayendo de sueño y como lo creía, no dormí nada el fin de semana, pero al parecer esta semana volveré a ser una mujer con tiempo libre, así que no volveré a retrasarme en las actualizaciones :)

Saludos, que tengan una bonita semana!