Hola! Sip, estoy de regreso y ahora no me tardé tanto! (o sí?), Espero que todos se encuentren excelente y que este cap; aunque un poquito corto; les guste!

Muchas gracias por todos sus reviwes, favoritos y alertas!

Los dejo para que disfruten el cap!

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Observó a su mamá hablar seriamente con la castaña, seguro disculpándose por él, no dudaba que le estuviera asegurando que no sabía en qué había fallado, y ni él sabía qué lo había hecho comenzar a actuar de esa manera, su papá nunca había sido grosero y mucho menos le había faltado el respeto a su mamá ni a ninguna otra persona, pero a él se le había hecho fácil comenzar a burlarse de quien se pusiera delante suyo, simplemente porque le parecía divertido.

Quiso acercarse a Hermione para disculparse, pero su mamá lo detuvo – Déjala, no estoy segura de que quiera hablar contigo en este momento, ya tendrás el resto del curso para enmendar lo que has estado haciendo – le dijo a modo de reprimenda, recibiendo una mirada sorprendida del moreno – ¿Pensaste que nunca nos íbamos a enterar de tu actitud?, no sé qué clase de imagen deseas proyectar, porque en casa no eres así, eres un chico educado, amable… ¿qué te ha hecho Hermione para que la ofendas de esa manera? – le preguntó enojada.

Bajó la mirada apenado – No s-… nada, nunca se ha metido conmigo, yo… era diferente… era hija de muggles y… – decía rascándose la nuca, pero se detuvo ante la voz furiosa de su papá.

– ¿Eso qué tiene que ver en todo esto? – le gritó enojado – No te atrevas a insinuar que eres mejor que ella sólo por eso, porque… – decía comenzando a ponerse rojo, pero se detuvo al sentir la mano de su esposa sobre su brazo.

– Creo que se olvidó de sus raíces… – la escuchó decir con voz distante y sin recibir una mirada la vio alejarse, seguida por James, que no tardó en rodearla por los hombros; mientras su corazón terminaba de oprimirse, dejándolo sin respiración.

– Harry… – escuchó la voz preocupada de su amigo, que se acercó a él colocando una mano sobre su hombro en señal de apoyo.

Lo observó apenado y pudo ver a la castaña y su amiga alejarse, dejándolos solos – ¿En qué me estoy convirtiendo? – le preguntó cabizbajo, sintiéndolo apretar su hombro.

– Vamos, amigo, creo que te hará bien descansar un poco… – le dijo haciéndolo caminar en dirección a su sala común, y no dudó en seguirlo a pesar de que aún era temprano, no quería encontrarse con nadie.

– ¿En verdad te molesta que salga con Luna? – se atrevió a preguntarle su amigo mientras él se ponía su ropa de dormir.

Lo volteó a ver un poco confundido, pero no tardó en sonreír apenado – No… – dijo negando con la cabeza – Lamento haber actuado de esa forma. Creo que… si te hace feliz… – dijo un poco inseguro, pero le bastó verlo sonreír para saber que su amigo no había sido víctima de ningún hechizo o poción, lo que sentía por esa rubia era sincero.

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Entró a su habitación seguida por Luna, quien había permanecido en completo silencio desde que dejaron el despacho del director, y ella lo agradecía, no tenía deseos de hablar, necesitaba reponerse del altercado con Potter y meditar lo que la señora Potter le había dicho.

Se puso su ropa para dormir sintiendo la constante mirada de su amiga, y se acostó intentando ignorarla, pero no tardó en sentirla sentarse junto a ella, haciendo que el nudo en su garganta se aflojara, dándole paso a los sollozos. La abrazó ocultando su rostro entre la cama y la cadera de su amiga, que no tardó en inclinarse hacia ella acariciando su cabello y espalda – ¿Qué le hice?, ¿qué fue lo que le hice para que me odiara tanto? – le preguntó entre lágrimas.

La rubia acarició su cabello – Tal vez sus sentimientos cambiaron y no puede soportar estar enamorado de la chica a la que ha molestado desde el momento que la conoció – le dijo con calma, haciendo que la castaña la observara ofendida – Ronald me dijo que ha estado actuando extraño, y no creo que te odie, creo que sólo está confundido –

Se apartó de ella molesta, era el peor consuelo que le había dado su amiga – Sería muy tonto y cobarde de su parte, yo no tengo la culpa de sus confusiones, y de que todos sus amigos sean tan idiotas que se tienen que ocultar cosas – dijo molesta, sabía que su amiga no tenía la culpa de nada, pero le molestaba pensar que ahora que los amigos de Weasley sabían de su relación, también ella le diera la espalda.

La observó apenada – Entiendo que estés enojada, yo también lo estaría, pero debes aceptar que él nunca había sido tan… malo – le dijo meditando sus palabras, y la interrumpió al ver que intentaba refutarle – Sé que ha sido molesto y en algún momento hasta grosero, pero nunca te había agredido de esa forma… quiero decir, algo cambió en él – dijo encogiéndose de hombros.

– Sí, tal vez algo cambió, pero no creo que eso sea amor. Desde hace siglos los hombres dejaron de conquistar a las mujeres a punta de golpes – refunfuñó molesta, haciéndola reír ligeramente, mientras ella le daba la espalda – No entiendo cómo puede ser así, teniendo una mamá tan noble – dijo confundida, recordando lo que la señora Potter le había dicho.

Luna se acercó a ella con precaución – Se ve que adora a su mamá, se veía realmente agobiado cuando la señora Potter reprobó su actitud – le dijo sentándose a su lado – Tal vez nunca se imaginó que descubrirían la clase de muchacho que es – dijo encogiéndose de hombros, haciendo que su amiga la observara confundida – Bueno, algunos adolescentes actúan de cierta forma en sus casas, pero cuando están con su grupo de amigos, son completamente diferente – meditó apoyándose en su hombro, y de cierta forma ella agradeció ese contacto.

– Podría ser, los señores Potter se veían realmente sorprendidos por lo que vieron, nunca imaginé que serían unas personas tan amables… bueno, después de todas las horribles experiencias que he tenido con su hijo, imaginé que serían seres arrogantes, como los señores Malfoy, pero en cambio, la señora Potter no dejaba de pedirme perdón por su hijo, y repetir que no debería comportarse así conmigo, que me debían mucho… – terminó de hablar en un susurro, recibiendo la mirada confundida de su amiga – Yo tampoco lo comprendo, pero… sé que parece una locura, pero… ¿recuerdas lo que te conté hace días, después de mi desmayo? – le preguntó un poco insegura, y la rubia asintió – Desde ese día no dejo de pensar que no pertenezco a este lugar, como si las cosas estuvieran mal, como si yo no debiera estar aquí… – le intentaba explicar, ante la mirada atónita de su amiga – Lo sé, es una locura, pero así me siento, como si estuviera viviendo la vida de alguien más… – dijo acariciando su brazo, donde Harry había dejado unas marcas.

La rubia suspiró – Si fuéramos muggles, pensaría que te has vuelto loca, pero creo que es posible, he visto algo diferente en ti desde ese día, tal vez eres otra Hermione de una mundo alterno – dijo con calma, recibiendo una mirada sorprendida de su amiga – Debes aceptar que actúas extraño – la acusó haciéndola reír – Además, en el mundo mágico es posible – dijo sin darle importancia, y ambas chicas se voltearon, quedando espalda con espalda.

– Sería posible si se pudiera viajar a través de los años, pero sabes que no es así, sólo puedes viajar un par de horas atrás, no más. ¿Imaginas el desastre que se haría en el espacio-tiempo si se pudiera viajar a través de los años?, todos intentarían corregir sus errores del pasado y sólo ocasionarían más problemas. Por eso es imposible viajar en el tiempo, va en contra del orden natural – dijo sin siquiera poder imaginarse eso, y sintió a su amiga encogerse de hombros, sabía que esto sería otro tema fascinante para ella.

– Sería una forma de explicar porqué te sientes tan extraña, además, no me sorprendería que tú descubrieras la forma de alterar el tiempo, claro, con mi ayuda – dijo logrando hacerla reír, y sonrió satisfecha. – ¿Lo amas? – le preguntó luego de un largo silencio, y supo la respuesta al sentirla dejar caer su cabeza contra su hombro.

Suspiró sintiendo a su amiga apoyar la cabeza en la de ella – Es la cosa más ilógica que he hecho. Potter lleva años molestándome y ha tomado la manía de agredirme, pero hay algo… siempre ha habido algo en él… es como si supiera que su actitud arrogante fuera sólo un escudo… o tal vez quiero hacerme creer eso, tal vez sólo quiero inventar una razón lógica por la cuál puedo sentir este amor irracional por él – decía desesperada, haciendo sonreír a su amiga.

– Tal vez es sólo que ves su alma a través de sus ojos – dijo con calma.

Negó – Eso sólo puedes hacerlo tú… y a veces creo que inventas lo que ves – dijo con recelo, haciéndola reír.

Se encogió de hombros – Yo sólo creo que tú pudiste ver algo en él que ni él mismo se ha dado cuenta que está ahí – dijo con tono resuelto, escuchándola bufar – Y respecto a lo que dijo la señora Potter, tal vez así sea. ¡Deberías escribirle! – dijo emocionada, levantándose de la cama, casi consiguiendo que su amiga se fuera de espaldas – Tal vez ella sabe lo que te sucedió y puede ayudarte a resolverlo, así entenderías lo que pasa en tu cabeza y con Harry y… – se detuvo en seco frunciendo ligeramente su entrecejo – Y tal vez te olvides de mi – dijo cabizbaja, haciéndola voltear a verla.

– No creo que eso llegue a suceder – dijo convencida – No, nada de lo que pueda pasar, así no pertenezca a este universo o como quieras llamarle, tú siempre serás mi mejor amiga… no creo poder estar en otro mundo sin ti – sentenció aterrada con la sola idea.

Luna sonrió agradecida – Sí, sería difícil no contar con tu amistad – dijo volviendo a sentarse junto a su amiga, que la abrazó – Pero, aunque esa sea la realidad, creo que debes averiguar qué pasa, y sigo pensando que la señora Potter puede saber la respuesta, también el señor Potter parecía saber algo… O tal vez sólo son una familia extraña – dijo encogiéndose de hombros, haciéndola reír. No, no podía pensar en una realidad en la que no estuviera junto a su amiga.

– Tal vez debemos dejar así las cosas, si sólo nos imaginamos que escuchamos eso y los señores Potter no saben nada, sólo pensarán que estamos locas… bueno, rematadamente locas – dijo girando los ojos al ver la expresión de indiferencia de su amiga. Definitivamente, un mundo sin Luna sería una locura.

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Observó a su alrededor, se sentía nervioso y avergonzado, no le apenaba que lo vieran con ella, le apenaba plantarse frente a ella después de lo que le había hecho, sabía que nunca habían tenido una buena relación; y aceptaba que mayormente era por su culpa; pero nunca había estado entre sus planes lastimarla de esa forma.

Caminó resignado, necesitaba cumplir su castigo, pero sobre todo, necesitaba, de alguna forma, ganarse el perdón de la prefecta.

Lo observó nerviosa, había esperado que no se presentara, prefería seguir pensando que era un arrogante a demostrarle que temía estar a solas con él – No necesitabas venir – le dijo fingiendo ese tono indiferente que siempre le había dirigido, aunque ahora intentaba ocultar su temor – Si quieres puedo decir que te presentaste, de cualquier forma, no creo que seas de mucha ayuda – le dijo molesta, tal vez si se enojaba con él sería más fácil ocultar sus nervios.

La observó apenado – No es sólo por el castigo, yo… quiero demostrarte que estoy realmente arrepentido, no… por favor, no lo hagas más difícil – le pidió con tono suplicante, ganándose una mirada ofendida de la castaña.

– ¿Yo lo hago difícil? – le preguntó plantándose frente a él – A ver, recapitulemos… ¿quién es el que ha ofendido y maltratado?, ¿quién se ha esmerado en encontrar un nuevo insulto para dirigirse a mi o a mi mejor amiga?, ¿quién no se ha cansado de burlarse a mi espalda insinuando que soy la zorra de Ravenclaw, la chica que todos usan para divertirse un rato?, ¿quién fue el que me agredió hace unos días?, ¿quién es el malo aquí?, ¿quién es el que hace difíciles las cosas? – le preguntó enojada, había esperado que se iría después de decirle que no necesitaba estar ahí y asegurarle que ella sostendría que había cumplido su castigo, pero ahí se había plantado, con su falso arrepentimiento, y después la culpaba por su difícil convivencia.

– ¡Basta! – le pidió desesperado – Sé que he sido un idiota todos estos años, me he comportado como un imbécil, y todos estos días he intentando encontrar una razón a mi comportamiento, pero no sé por qué lo hago, no entiendo. Te aseguro que con mis papás soy… intento ser una buena persona, ellos me han enseñado a ser así, pero… no se me ocurre ninguna excusa razonable para justificar mi actitud… creo que es como si intentara demostrar algo… – susurró al final, captando la completa atención de la castaña, que sin proponérselo bajó un poco sus defensas – No quiero justificarme, porque nadie me obligó a actuar de esa manera, pero siempre fue como si… temía que mis amigos me dieran la espalda si no contribuía a sus bromas o inventaba alguna nueva burla. De verdad, mis papás no me educaron de esa forma – dijo apenado, sin atreverse a verla, y se sorprendió al sentir su mano sobre su brazo.

– Puedo enviarle una lechuza a tu mamá, decirle que no se equivocó contigo. Tal vez nosotros… sólo no congeniamos, pero puedo ver que no eres tan malo… eso creo – dijo insegura, haciéndolo sonreír.

Negó un poco más relajado, como si le hubieran quitado un peso de encima – Mi mamá tiene la idea de que eres demasiado noble y que tienes una cierta debilidad por mi – le dijo con una sonrisa divertida, haciéndola sonrojarse completamente – Me advirtió que fuera bueno contigo… creo que de alguna forma te has ganado a mis papás, y ni siquiera te conocen – dijo encogiéndose de hombros, y ella creyó por un momento en lo que le había dicho su amiga.

– ¿Ya arreglaste las cosas con ellos? – le preguntó temiendo quedarse en silencio, mientras tomaban su camino a la torre de astronomía.

El moreno asintió metiendo las manos en los bolsillos de su pantalón – Creo que me disculparon antes de lo que yo mismo esperaba, aunque estoy seguro que arruiné nuestra relación. Sé que nunca dejarán de quererme, son mis papás, pero los decepcioné… – dijo cabizbajo, sin apartar la mirada del pasillo, ni darse cuenta de cómo poco a poco conseguía que fuera desapareciendo la barrera que había plantado Hermione entre ellos.

– Estoy segura que las cosas volverán a ser como antes, tu papás son unas personas muy nobles, sólo tienes que demostrarles que dices la verdad, que ellos no se equivocaron contigo – le dijo con calma, aunque estaba segura de que terminaría lamentándose por dejarse doblegar tan fácilmente, no podía evitar sentir cierta empatía por él.

Le sonrió agradecido – Creo que mis papás no se equivocaron respecto a ti – dijo sintiéndose mucho mejor. Parecía que había cometido un gran error con Granger, tal vez, si le hubiera dado la oportunidad, podrían haber sido grandes amigos, pero ahora sólo podía conformarse con conseguir enmendar todo el daño que le había causado –Yo… – dijo deteniéndose, haciendo que la castaña lo observara confundida – Sé que con esto no basta, pero… quiero pedirte disculpas por lo mal que te la he hecho pasar estos… años – susurró apenado – S-si me lo permites, me gustaría reparar todos los errores que he cometido y… tal vez nunca podremos ser amigos, pero quisiera mantener una relación cordial contigo – le dijo sonriéndole, mientras le tendía una mano, y se sorprendió al darse cuenta que estaba llorando – L-lo digo en serio, n-no quiero volver a ser un idiota contigo, d-de verdad me gustaría corregir todo, y-y poder ser buenos compañeros – dijo preocupado, sin saber si acercarse y enjugar sus lágrimas, o permanecer donde estaba y esperar el desprecio de la castaña, tal vez lo más sensato era lo segundo.

Sonrió al verlo dispuesto a recibir su castigo, pero negó tomando su brazo – Sé que eres sincero, lo puedo ver… y si lloro es porque tengo la habilidad de escurrir cada emoción por los ojos… bueno, eso dice Luna – dijo un poco sonrojada, al ver la mirada confundida del moreno.

Rió ligeramente – También con ella debo disculparme – dijo sintiéndose realmente relajado – Entonces… ¿buenos compañeros? – le preguntó volviendo a extender su mano hacia ella.

– Buenos compañeros – le dijo tomando su mano, y se sintió abrumada por una emoción desconocida, que llenó su pecho, haciéndola sentir confundida, y al parecer no fue la única, aunque ambos decidieron ignorarlo.

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Muchas gracias por seguirme acompañando en esta historia que la verdad disfruté (y sigo disfrutando) escribir, ahora sólo les pido que no olviden dejar sus comentarios y que soliciten a los dioses de la inspiración que me la regresen para poder terminar esta historia y todas las que tengo empezadas, entre ellas la continuación de Sueño de Una Noche de Verano, un songfic con la canción Mañana Es Para Siempre (de Alejandro Fernández) y otro de Mary's Song (de Taylor Swift), la continuación de Mi Vestido Azul, y más historias de las que me puedo acordar :p en verdad espero que regrese para poder traerles más historias de esta pareja que tanto amamos!