Kagome555m, Nanny PGranger, Crazzy76, Bella-Bere, mil gracias por sus reviews, no tienen idea de cuánto bien me hacen sentir, sobretodo en estos momentos que tanto lo necesito, espero la historia siga siendo de su agrado. Y a todos los que han puesto en favoritos y/o aleta la historia, también mil gracias!
Sin más que decir, los dejo leer :)
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Dos semanas habían pasado volando, su graduación llegó antes de lo que ella misma esperaba, y el verano se había esfumado entre entrevistas de trabajo y exámenes de admisión a todas las academias mágicas que conocía. Harry había conseguido entrar a la academia de Aurores del Ministerio de Magia y empezaba sus clases en unos días, y ella aún no decidía a qué academia asistiría.
Tampoco podía olvidar el día que el moreno se presentó ante sus papás como su novio, ni la formalidad con la que la presentó a los señores Potter, que la recibieron con bastante gusto, como si ya formara parte de la familia. Debía aceptar que su papá no había sido tan amable con Harry, pero estaba segura que podría haber sido un poco peor.
Y había intentado pasar el mayor tiempo posible con su mejor amiga, que había dedicado muchos de sus días a ayudar a su novio a entrar a la academia de Aurores, el pelirrojo pasaba el verano en su casa, aunque más parecía vivir en casa de los Lovegood, pues no había día que llegara a visitar a su amiga y él no estuviera ahí.
– La única forma de ser aceptado en la academia de Aurores del Ministerio de Magia, sería si mis papás tuvieran una fortuna – se quejó el pelirrojo, mientras Luna lo ayudaba a estudiar una vez más la guía de Encantamientos.
Le sonrió sentándose cerca de ellos, mientras observaba a su amiga pasar las hojas de la guía – ¿Y el examen? – le preguntó señalando el libro.
Ron se quejó desplomándose sobre la mesa que estaba frente a él y Luna – No hay forma de pasar ese examen, no sé tantas cosas – decía cerrando la guía y agitándola frente a ella.
– Pero has estudiado mucho, seguro lo consigues – lo animó quitándole el libro de las manos, pues podía ver las delgadas hojas comenzar a desprenderse de la pasta – Luna es muy buena en encantamientos, te puede explicar cualquier cosa en la que tengas duda – le decía mientras hojeaba la guía sobre sus piernas – No es tan complicado – dijo reconociendo todos los encantamientos.
Lo vio observar a su novia embelezado – Desearía que ella pudiera hacer el examen por mi – decía sin apartar la mirada de ella, que le sonrió acariciando su mejilla.
– Hermione tiene razón, ya lo tienes todo cubierto, sólo necesitas repasar una vez más y mañana te irá excelente en ese examen – le aseguró sin dejar de sonreír, y lo besó, contagiándole un poco su buen humor.
Los observó feliz, sabía que sus amigos se amaban – Está bien, si se ponen melosos tendré que irme – molestó a la pareja, especialmente a Ron, que era el que solía sonrojarse con más facilidad.
– No hables, que Harry y tú no pueden estar sin tocarse cuando están juntos – contraatacó el pelirrojo, haciéndola sonrojarse completamente, pues en cierta forma tenía razón, aunque no era tan morboso como él había hecho que se escuchara, más bien era que no podían estar juntos sin tener sus manos entrelazadas o él rodeándola por la cintura o los hombros, pero nada más.
Luna se rió por la reacción de su amiga y volvió a tomar la guía – Deja de molestarla y mejor ponte a estudiar – le decía con calma, mientras volvía a buscar la página en la que se habían quedado.
No podía pedir nada más, tenía un novio al que amaba y que la amaba, y su mejor amiga era feliz y amada.
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– Deberías ayudar a Ron – le sugirió mientras pasaba los brazos por su cuello, al pie de la entrada de su casa – Está muy preocupado por su examen de mañana y, aunque estoy segura de que le irá bien, tal vez podrías decirle a tu papá que hable con sus conocidos en la academia, sólo para asegurar su entrada – dijo como no queriendo la cosa, haciéndolo reír.
– Me alegra ver cuánto confías en los conocimientos de nuestro amigo – dijo divertido, antes de darle un beso, que Hermione no tardó en detener – Está bien, hablaré con mi papá y le pediré que interceda por Ron, aunque estoy seguro de que no lo necesita – dijo antes de volver a besarla, haciéndola sonreír.
Acarició sus labios entrelazando los dedos en su cabello y se separó de su rostro dándole un rápido beso en la mejilla – ¿Quieres pasar? – le preguntó separándose completamente de él – A mi papá no le gusta que pasemos tanto tiempo en la entrada de la casa – le dijo sonriendo apenada, y el moreno asintió.
– Vamos, no quiero que el señor Granger no me deje verte – le dijo tomando su mano para entrar junto a ella. Conocía esa casa, había ido a visitar a Hermione en otras ocasiones, y los señores Granger lo habían invitado a cenar varias noches – Oh, ¿está tu papá? – le preguntó de repente, mientras se sentaban en la sala.
Lo observó confundida – Sí, ¿por qué? – le preguntó sin entender para qué quería saber su novio si su papá estaba o no en casa.
– Mi papá le consiguió entradas para un partido de Quidditch, creo que quiere quedar bien con él – dijo haciéndola reír.
– ¿Para qué querría quedar bien tu papá con mi papá?, el que se debe preocupar por eso eres tú – le dijo divertida.
Le sonrió – Sí, pero a veces ayuda saber que la familia del novio no es tan mala – dijo sin dejar de sonreír, rodeándola por los hombros, y la sintió apoyarse en él.
– Hablas como si fuéramos a casarnos – dijo también sonriendo, bloqueando la imagen de una boda sin sentido.
El moreno sonrió aún más – Podría ser… – dijo con calma, con ese tono divertido que le hizo saber a Hermione que no era una broma completamente.
Volteó hacia él y lo besó, sabiendo que la vida podía cambiar en un segundo, pero deseando que la llevara a donde la llevara, siempre estuviera con él.
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Sonrió feliz, lo había conseguido, después de tantos desvelos, guardias y semanas enteras sin ver a Hermione, por fin se había graduado. Ahora podía comenzar a trabajar de verdad para tener algo que ofrecerle a su novia de ya más de cuatro años.
Se acercó a ella, que lo observaba orgullosa, parecía como si llevara años sin verla. Estaba hermosa y radiante, la abrazó sintiéndola cubrir su rostro con las manos y besarlo en el acto, cada segundo de espera por volver a verla valía la pena.
– ¡Felicidades! – le dijo al terminar el beso, sin dejar ir su rostro – ¡Estoy muy orgullosa de ti! – decía sin dejar de sonreír – ¿Ya ves que puedes ser un buen Auror y sacar buenas calificaciones? – le preguntó divertida, haciéndolo reír, pues había recibido una mención honorífica por su desempeño práctico y otra por sus materias teóricas.
La volvió a besar – Te lo debo a ti – le dijo antes de separarse de ella para recibir un abrazo de su mamá, que estaba emocionada hasta las lágrimas.
– ¡Estamos muy orgullosos de ti! – le dijo Lily envolviéndolo entre sus brazos mientras su papá le daba unas palmadas en la espalda.
Les sonrió – Gracias – dijo recibiendo un abrazo de su papá, que sonreía feliz – Ya me pueden dar ese regalo que sé que me tienen preparado – le dijo haciéndolo reír.
– Confórmate con que te dejemos seguir viviendo en la casa, ya eres un adulto graduado, nosotros ya cumplimos con nuestra parte, así que bien podría echarte de la casa, pero soy un buen padre y te dejaré quedarte un tiempo más – le dijo con calma, haciéndolos reír.
– James deja a tu hijo en paz – lo reprendió Lily tomando su mano.
– ¡Muchas felicidades, hijo! – se acercó a él Jane, la mamá de Hermione, brindándole un abrazo.
Le sonrió agradecido antes de estrechar la mano del señor Granger – Bien hecho, muchacho, no esperábamos menos de ti – le dijo orgulloso, haciéndolo ensanchar su sonrisa.
Con el transcurso de los años su relación con el papá de Hermione había mejorado bastante, tanto que en algunas ocasiones él y su papá se reunían con el señor Granger para ver algún partido de cricket o fútbol. No estaba seguro en qué momento de esos cuatro años sus familias se habían vuelto tan unidas, pero en los últimos meses, cuando tanto él como Hermione tenían tiempo libre, solían pasar los fines de semana juntos.
Tomó su mano – Creo que es hora de que nos vayamos o perderemos la reservación – les recordó Hermione, haciendo que Harry la observara confundido – Mi papá quería que festejáramos como se debe este día – le dijo antes de darle un ligero beso en los labios.
Le sonrió y la siguió a la salida de la academia, reconociendo a su amigo y a Luna entre el grupo de cabezas rojas que los rodeaban. A fin de cuentas su amigo no había necesitado la ayuda de su papá y logró entrar junto a él a la academia, convirtiéndose en su mancuerna en todas las guardias y misiones. Y como Hermione le había dicho, Luna estudiaba para medibruja, aunque además tomaba cursos de creación mágica en una escuela de dudosa procedencia, cosa que le ponía a Hermione los pelos de punta, pero ninguno de los tres podía hacer nada más que apoyar a la rubia e irla a visitar a la enfermería de la escuela cuando algún nuevo hechizo salía mal.
Al verlos Luna sonrió ampliamente levantando su mano izquierda para mostrarles un anillo que portaba orgullosa. Hermione se detuvo sorprendida y tiró de su brazo para acercarse a sus amigos, dejando a sus papás en el olvido.
– ¿Cuándo? – le preguntó emocionada, abrazando a su amiga, que no dejaba de sonreír ni soltaba la mano de Ron, que también sonreía feliz.
La rubia la observó con su mirada soñadora – Hace unos minutos – dijo con calma, haciéndose acreedora de otro abrazo de su amiga.
– ¡Felicidades!, ¡felicidades a los dos! – dijo antes de abrazar al pelirrojo, que los observaba un poco sobrecogido por la emoción – ¡Tenemos que ir a festejar! – les dijo con el gesto mas serio que podía conseguir con la emoción que la embargaba – ¡Mañana en la noche, por que seguro ustedes querrán festejar hoy! –
El moreno sonrió observando a su novia – Hermione, tranquilízate o te dará un colapso – le dijo divertido, haciéndola reír ligeramente – Felicidades amigo, felicidades Luna – les dijo abrazándolos, mientras sostenía a su novia por la cintura – Nos vemos mañana, nosotros también vamos a festejar – les dijo sin dejar de sonreír, alejándose de sus amigos, que asintieron con amplias sonrisas en sus rostros.
– ¿Lo puedes creer? – le preguntó mientras alcanzaban a sus papás en el estacionamiento – Mi hermana se va a casar – le dijo al punto de las lágrimas, haciéndolo sonreír.
Se detuvo tomándola entre sus brazos – Y será muy feliz con mi amigo – le aseguró limpiando sus mejillas con una mano, y la besó cerca de su ojo – Cásate conmigo – le susurró haciéndola detener sus sollozos – Nunca es la forma adecuada, pero siempre parece el momento correcto – le dijo separándose de ella lo suficiente para poder observar su rostro – Te amo y tú me amas, quiero pasar el resto de mi vida a tu lado, ¿quieres compartir conmigo tu vida? – preguntó volviendo a acercarse a ella, besando su frente.
Sonrió acariciando su pecho sobre su túnica de gala y levantó un poco el rostro besando su barbilla – Quiero hacer nuestra vida juntos – le dijo antes de sentirlo besarla con ternura, y lo sintió acercarla más a él, sin dejar de acariciar su mejilla con una mano – Quiero ser tu esposa – le dijo en susurro, escuchando los lejanos murmullos de sus papás, y las voces emocionadas de sus mamás.
El moreno sonrió volviendo a apartarse de ella y le mostró su puño cerrado – Te haré la mujer más feliz sobre la tierra – le dijo antes de abrir su mano, con la palma hacia arriba, presentándole un delicado anillo con una piedra verde incrustada en él – Es lo menos que puedo hacer por convertirme en el hombre más feliz del planeta – dijo antes de ponerle el anillo y volverla a besar, escuchando los gritos emocionados de sus papás.
Serían una familia, como siempre debió haber sido.
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Sonrió acercándose a él mientras lo veía batallar con su corbata – Para ser un Auror altamente calificado, tienes demasiados problemas para atar una corbata – bromeó haciéndolo apartar sus manos de la prenda y haciendo el trabajo ella – ¿Estás nervioso? – le preguntó al ver su mirada inquieta, a pesar de su sonrisa.
Se encogió de hombros – No todos los días se casa tu mejor amigo – dijo intentando no darle mucha importancia, haciéndola reír ligeramente.
– ¿Estás pensando en tu boda? – le preguntó terminando de hacerle el nudo a su corbata de moño, y el moreno asintió – Todo saldrá bien, y puedes tomar la boda de Ron como un ensayo – le dijo sin dejar de sonreír y besó su frente – Los papás de Hermione ya están abajo, ella se adelantó, tiene que estar con la novia – le recordó Lily haciéndolo suspirar.
En los últimos meses había visto muy poco a su futura esposa, ya fuera por su trabajo o por el internado de ella, o por todas esas tardes que Hermione pasaba con Luna , la señora Granger, la señora Weasley y su mamá, que se dedicaron a organizar ambas bodas; así que el tiempo que le quedaba para ver a su novia y futura esposa, era casi nulo.
No se quejaba porque realmente había estado ocupado en el trabajo, pero no podía evitar extrañarla y desear poder estar más tiempo con ella, pero como le había dicho su mamá, debía acostumbrarse un poco a la ausencia y pensar más en el amor que se tenían, pues las constantes misiones a las que eran enviados los aurores los mantenían fuera de casa hasta meses completos, él lo sabía porque su papá era auror, y recordaba todas esas veces que su mamá le escribía para darle noticias de su papá luego de largos periodos de ausencia.
– Te esperamos abajo – le dijo Lily haciéndolo salir de sus pensamientos.
Quería que llegara el día de su boda, hacerla su esposa y su mujer, y asegurarle que su única prioridad seria hacerla feliz por el resto de sus vidas.
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– ¡Te ves hermosa! – le dijo sonriendo con lágrimas acumulándose en sus ojos, mientras observaba a su mejor amiga con su vestido de novia blanco, con pequeños detalles amarillos, pues la rubia insistía que vestir ese color le traía buena fortuna a los novios.
Le sonrió – No llores, sólo voy a casarme – le dijo con calma, haciéndola reír ligeramente mientras un par de lágrimas escapaban de sus ojos – Además, viviremos bastante cerca una de la otra y somos brujas, recuérdalo, podemos aparecernos – le dijo mientras la abrazaba, consiguiendo que sollozara.
– Sé que nos seguiremos viendo, pero no lloro por eso, estoy feliz – le decía sin dejar de abrazarla, asegurándose de no arruinar el tocado de su amiga – No sé si me da más alegría verte tan feliz o mi boda con Harry – dijo con una débil risa, contagiando a su amiga.
Se apartó un poco de ella – Estoy segura que es lo primero – dijo con calma, haciéndola reír.
Observó a su amiga darse la vuelta para verse en el espejo, asegurándose de que todo estuviera bien, siguió con la mirada cada detalle de su vestido y ella pudo ver en los ojos de su amiga los nervios y la felicidad que brotaban de ella, estaba segura que nunca había visto a alguien tan dichosa como su amiga, y no quería imaginarse qué pasaría con ella cuando decidieran tener hijos.
No quiso pensar en su propia boda, porque sabía que sufriría un colapso nervioso y eso era lo que menos necesitaban en ese momento, así que se concentró en la felicidad de Luna y Ron.
Sonrió al ver a su amiga levantar la cabeza con sus grandes ojos azules atentos, pues había escuchado claramente la voz de un nervioso Ron – No tarda en empezar – le dijo sin dejar de sonreír y la rubia asintió.
Escucharon la música que Fred y George; hermanos de Ron; se habían encargado de encantar y hacer sonar por toda la Madriguera, para indicarles que la ceremonia daría comienzo, y no tardaron en ver a Xenophilus Lovegood aparecer tras la puerta – Vamos, cariño – le dijo acercándose a su hija como si no se diera cuenta de nada más.
Los observó y con una sonrisa se despidió de su amiga para tomar su lugar junto al altar. Vio a su novio ocupando su lugar y sonrió acercándose rápidamente a él, se veía muy guapo con su túnica de gala y el cabello más revuelto, parecía que había intentado peinarse. Le sonrió al captar su mirada y se acomodó frente a él, que la observó con intensidad, dejándole saber que estaba ansioso por que su día llegara.
Habían decidido esperar, pues Hermione no tardaba en terminar su internado y pronto estaría ocupada aplicando para un trabajo, y a él lo habían asignado a una misión a finales de año, así que esperarían unos meses para no sentirse presionados por el trabajo de ninguno de los dos, y poder disfrutar su boda y su luna de miel.
La música cambió de ritmo y pudo ver a su mejor amiga colocarse junto a su papá al final del pasillo, y la emoción se apoderó de ella, no pudo evitar que una lágrima se escapara de su ojo. Sintió la mirada de alguien sobre ella e, incluso antes de voltear, supo quién la observaba.
Le sonrió segura de que en su cabeza podía ver claramente su propia boda. Tuvo que apartar su mirada de él cuando su amiga pasó junto a ella sonriéndole, y no tardó en responderle mientras sostenía su ramo y la vio aceptar la mano de Ron, que sonreía embriagado por el amor que flotaba alrededor de los dos.
La ceremonia fue divertida y conmovedora, no podía haber esperado otra cosa, conociendo a sus amigos. La señora Weasley no había parado de llorar desde que comenzaron a arreglar la casa, y no era para menos, después de todo se casaba el menor de sus hijos; no quería imaginarse cómo estaría cuando se casara su única hija.
Se acercó a Harry sintiéndolo tomar su mano aún antes de pararse junto a ella, y la acercó más a él para pasar un brazo por su cintura – Te ves hermosa – le dijo al oído, mientras eran rodeados por los invitados que se acercaban a felicitar a los recién casados.
Le sonrió dándole un rápido beso en los labios, antes de abrirse paso entre la gente para acercarse a sus amigos, seguida por su novio – Una vez más, felicidades, ¡estoy segura que serán muy dichosos! – les dijo atrapándolos a ambos en un abrazo, haciéndolos reír.
– Gracias, sé que estás muy emocionada, Hermione, pero si nos sigues abrazando de esta forma, nos dejarás viudos el mismo día de nuestra boda – dijo ligeramente encorvado, para poder quedar a la altura de la castaña, que se rió separándose de ellos con los ojos llenos de lágrimas – No llores, nunca sé qué hacer cuando lloran – decía observándola preocupado – ¿Tú también? – dijo sorprendido al ver a su, ahora, esposa, llorando junto a su amiga – Haz que dejen de llorar – le dijo con gesto preocupado a su amigo, haciéndolo reír.
Se acercó a Hermione y Luna y las abrazó – Ya, cálmense que están asustando a Ron – les dijo sin dejar su gesto divertido, haciéndolas reír.
Se apartaron un poco de ellos, pues la gente comenzaba a aglomerarse alrededor de los novios y con señas le indicó a su amiga que los verían en la mesa de los novios, que acababa de aparecer mágicamente en el lugar donde antes había estado el grupo de sillas que ocuparon los Weasley durante la ceremonia.
Sintió un brazo de su novio deslizarse por su cintura y no pudo evitar sonreír – Intentaré controlarme el día de nuestra boda – le dijo estirándose un poco para alcanzar sus labios, mientras llegaban a la mesa de sus amigos.
Negó dándole un ligero beso en la punta de la nariz – No te controles, me gusta que escurras cada emoción por tus ojos – le dijo antes de volverla a besar, haciéndola sonreír.
¿A caso podía pedir más de lo que ya tenía?, de un día para otro su vida había cambiado completamente, no podía decir que había sido infeliz, por que la compañía de su amiga siempre había conseguido hacerla olvidar que; además de sus papás; sólo la tenía a ella, pero desde que Ron había llegado a la vida de Luna, y Harry a la suya, no había existido un solo momento en el que se sintiera miserable.
La fiesta transcurrió sin contratiempos, sólo un par de bromas de los gemelos; Fred y George; y una pequeña discusión de unos novios que nadie estaba seguro a qué familia pertenecían, pero fuera de eso, todo había sido como un sueño para su amiga. Harry le había contado que Ron estaba muy nervioso por su primer baile, y cuando llegó el momento se notaba un poco su nerviosismo, pero la felicidad y el amor parecían haberlo anestesiado pues bailó con su esposa sin preocuparse de los traspiés que hubiera dado.
Se apoyó en el hombro de su prometido, estaba agotada, dudaba poder aparecerse y llevar a sus papás con ella – ¿Cómo se encuentran tus papás? – le preguntó buscándolos con la mirada.
Se rió viendo a su papá bailar completamente fuera de ritmo, haciendo reír a su mamá – ¡Mi mamá excelente! – dijo divertido, haciéndola darle un ligero golpe mientras intentaba contener la risa – ¿Qué?, no es mi culpa que a mi papá se le hayan pasado un poco las copas – se defendió sin dejar su tono divertido.
Negó separándose de él – Sólo está un poco… ¡alegre! – dijo intentando un tono serio.
Se acercó a ella dándole un beso en los labios – Te prometo que no le diré nada si aceptas que está pasado de copas – le dijo sonriendo con calma, tomando su pierna para subirla a la de él y le quitó el zapato comenzando a masajear su pie – ¿Quieres que le diga a mi mamá que nos ayude a aparecer a tus papás? – le preguntó mientras ella perdía la compostura recargándose en la silla, casi acostándose en ella, disfrutando el masaje, y asintió con los ojos cerrados – Voy a buscarlos, no te muevas de aquí – le dijo antes de dejar su pie sobre la silla y darle un beso en la frente.
Sonrió observándolo alejarse para alcanzar a su mamá que le sonrió al verlo dándole un abrazo, y supo que cuando decidieran tener hijos, serían unos niños llenos de amor.
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¡Huston, tenemos un problema!
Y uno muy grande :s aquí se termina lo que llevo avanzado del fic… bueno, sí pero no, tengo más escrito, pero hay un hoyo negro entre el final de este capítulo y el resto del fic. Espero (por favor, no olviden pedirle a las musas que regresen a mi) que la creatividad vuelva, porque tengo muchísimas ganas de terminar este fic y que ustedes lo puedan leer terminado; y si todo eso puede suceder antes de que termine el año yo seré muy feliz (probablemente ustedes también).
Así que… en verdad espero regresar pronto con otro capítulo terminado!
Gracias por seguirme leyendo!
