Castle
Halsey
" Cansada de toda esta gente hablando, enferma de todo este sonido
Cansada de todas las luces de cámaras, enferma de ser lista (...)
Oh, todos estos minutos pasando, enferma de sentirme usada
Si tu quieres tirar estas paredes abajo, vas a salir lastimado (...)
Me dirijo directo al castillo, me quieren hacer su reina ".
La azabache cayó al suelo de su habitación derrotada, las lágrimas no tardaron en salir con abundancia de sus ojos. Estaba harta de ser siempre la de las soluciones, la buena Marinette que siempre estaba dispuesta a ayudar a todo el mundo y a su vez, poner a todos por delante suyo. Estaba cansada de no poder declararse al chico que le gustaba, de ser tan torpe y que por el bien de otros, ella tuviera que estar pasando por momentos de desesperación y tristeza. Era injusto.
Y cabe sumar que su responsabilidad como heroína y ahora nueva guardiana también era algo que ahora mismo la estaba abrumando. Llevar una vida normal era imposible para Marinette y ahora solo le quedaba ver a la distancia como Adrien llevaba una relación normal con Kagami, y como todos sus amigos también desempeñaban sus actividades con normalidad.
Ella también quería disfrutar su juventud en conjunto a sus amigos, estaba cansada de tantas responsabilidades y de no poder tener tiempo para sí misma. A veces solo quería ser una adolescente normal.
No notó cuando una mariposa negra entró volando a su cuarto y esta se posicionó en el bolso que ahora mismo estaba sujetando en su mano.
—¿Marinette? —Tikki preguntó con preocupación, pues su portadora estaba sucumbiendo ante las fuerzas de Hawk Moth —¡Marinette! ¡No te dejes influenciar! ¡Piensa positivo! —insistió la Kwami, pero su dueña pareció no escucharla.
Toda la desesperación, angustia, tristeza y rabia que Marinette sentía, pareció aumentar y fue ahí cuando sintió una voz hablarle.
—Princess Justice —la voz de Hawk Moth habló por segunda vez en su cabeza, pero la ojiazul no respondió —. Das mucho y recibes poco, la personas parecen no apreciar todos tus esfuerzos, estás cansada de que todos pasen por sobre ti y que tus buenas acciones no se vean pagadas con la misma moneda.
» Es hora de que el mundo se vuelva más justo. Te daré las habilidades de hacer justicia. Solo con una mirada a los ojos de los demás, sabrás si merecen ser castigados o seguir con su libertad, además ya no pasarás desapercibida nunca más, ahora todos te alabarán con solo mirarte y obedecerán a tus ordenes —explicó Hawk Moth —. Pero a cambio quiero que me concedas un regalo, la vida no fue justa conmigo y por ello necesito los miraculous de Ladybug y Chat Noir.
—La justicia será lo primordial dentro de mi reinado —aseveró la euroasiática y en sus labios se formó una sonrisa siniestra poco antes de que una bruma oscura la envolviera.
Del otro lado de la llamada, Hawk Moth también sonrió con malicia, muchas veces había tratado de akumatizar a esa niña. Era especial y por eso era el arma perfecta, porque cuando un corazón puro es corrompido por el odio, este se vuelve imparable.
—Oh no, no, no, no —la kwami murmuró a las espaldas de la chica a penas ella se comenzó a transformar.
Sin dudarlo, la Kwami huyó del lugar atravesando la pared, necesitaba buscar la ayuda urgente de Chat Noir porque si Marinette era acumatizada, el mundo entero como era conocido peligraba.
Cuando la bruma oscura desapareció, Marinette tuvo un cambio radical, ya no lucía como la chica inocente y bondadosa que todos conocían, en su lugar, ahora tomaba paso una hermosa joven con su piel de porcelana que desprendía un brillo hechizante. Su cabello negro como la obsidiana caía en ondas sueltas y desordenadas hasta la mitad de su espalda desnuda, este solo era decorado por una tiara dorada con un rubí en la cima de su cabeza.
Su facciones angelicales se habían endurecido, sus cejas estaban más marcadas, el sombreado negro sobre sus ojos rojos cubría la mayor parte de su párpado y a medida que se alejaba, este se iba difuminando. Sus labios al igual que sus ojos, estaban coloreados de un rojo intenso que resaltaba ante la blancura de su piel.
Su típico vestuario se vio reemplazado por un vestido negro con bordados dorados, cayendo desde sus hombros hasta el suelo dejando hacia atrás unos centímetros extras que se arrastraban por la superficie. Su escote caía en V hasta su cintura en donde se cernía un cinturón dorado adornado con una flor en el centro. La falda caía en un corte imperial con un tajo en la pierna izquierda que dejaba a relucir unos relucientes tacones romanos dorados.
Su cuello y brazos descubiertos se encontraban cubiertos con diferentes joyas doradas que iban a juego con todo su traje y el bastón de mando que cargaba en su mano derecha. Este último era completamente de oro y le llegaba a la chica hasta la altura de su hombro con la terminación de una flor de loto y otros ornamentos delicados y característicos del modernismo que se cernían a su alrededor y bajaban hasta el suelo tallados en la superficie.
Ella ya no era más Marinette, de ahora en adelante era Princess Justice.
...
Los tacones de la pelinegra comenzaron a resonar por las calles parisinas llamando la atención de todos los transeúntes del sector. Caminaba con tranquilidad por el centro de la calle donde todos los vehículos se detuvieron para admirar a la joven que se tomaba la vía como su pasarela de modas personal.
Todos y cada uno de los ojos de las persona que se hallaban a su alrededor, apenas se posaron sobre la chica, se sintieron atraídos por la misteriosa joven que caminaba a un paso constante y con un rumbo fijado a una no tan larga distancia. La nueva Marinette iba camino a reclamar su trono, ella traería la paz y la justicia al reino de París, pero para ello necesitaba reclutar personas y sentarse en su silla de mando de la cual tendría una vista perfecta de todo su territorio.
La Princesa de la justicia encantó a todos a su alrededor, provocado que todos ellos dejaran de hacer sus actividades normales para comenzar a alabarla. Se detuvo en mitad de camino y una sonrisa apareció en su rostro, levantó su cetro unos centímetros del suelo y con suavidad lo golpeó en el suelo logrando que todas las voces que antes clamaban por ella, ahora se callaran y se quedaran quietos.
—Cuando llegue a la Torre Eiffel, quiero mi trono listo para sentarme y comenzar a hacer justicia dentro de esta ciudad —vociferó la de potentes ojos rojizos.
Un unísono "A sus órdenes, princesa" se escuchó por toda esa avenida. Entonces el caos comenzó.
Todas las personas comenzaron a moverse hacia todos lados en búsqueda de cualquier cosa para que el trono de su majestad fuera adecuado. Mientras tanto, la ex Ladybug se dispuso a seguir a paso lento y constante hacia la Torre que futuramente sería su palacio.
Su tacones sonaban al chocar con el pavimento y la cola negra de su vestido se arrastraba tras cada paso que daba.
—Buen trabajo, Princess Justice, pronto tendrás a todos bajo tu merced —Hawk Moth le habló a la chica a la vez que reía, pero la chica mantuvo su semblante serio.
...
La Kwami de la creación no dudo ni un segundo antes de llegar a la habitación del joven Agreste, apenas este se dio cuenta se vio preocupado de que podría estar haciendo ella ahí. Así que con Plagg se acercaron a su encuentro.
—¿Tikki? ¿Qué pasó? ¿Qué haces aquí? ¿Y Ladybug? —el chico se vio preocupado de que el Kwami de su compañera se hallará allí sola.
—Acaba de pasar algo muy muy malo —la criatura de las motas soltó preocupada y a su vez desesperada.
—Ay no —Plagg se preocupó también, tenía una idea de que es lo que podría estar pasando.
—¿Ladybug perdió su Miraculous? —Adrien preguntó preocupado, aunque si lo hubiera hecho Tikki no estaría allí y menos con las manos vacías.
—Algo mucho peor —mencionó la kwami asustada.
Justo en ese momento, la noticias de la TV mostraron como una nueva akumatizada merodeaba por las calles de París provocando que todos a su alrededor cayeran por su encanto y volviéndolos sus esclavos.
—¡Oh no! —Tikki dijo con voz ahogada —. Esto es peor de lo que pensaba.
Adrien se puso a observar la televisión con atención para ver qué era lo que ocurría y poder informarse un poco antes de partir hacia allá. La televisión mostraba una imagen de las alturas que poco a poco se iba acercando a una chica de cabellos oscuros y vestido negro.
—Ella… ella es… ¿Es Ladybug? —el rubio preguntó y justo en ese instante, la chica se detuvo y lentamente se volteó hasta la cámara que cargaba aquel dron —. ¡Marinette!
Apenas la vio, el joven se alteró un poco, una de sus mejor amigas había sido akumatizada, pero había algo que no lograba entender.
—¿Qué tiene que ver Marinette con Ladybug? ¿Le hizo algo? —preguntó Adrien al aire con la esperanza de que alguno de los kwamis le dieran la respuesta.
Plagg solo se llevó una de sus manos al rostro.
—No lo puedo creer —la criatura negra se avergonzó de lo ciego que podía ser su portador teniendo las respuestas ahí al frente.
—Tiene todo que ver —respondió la Kwami de la akumatizada —, porque sin ella no hay Ladybug —confesó.
Entonces recién ahí a Adrien se le prendió la ampolleta sobre su rubia melena.
—Tenemos que salvarla —Adrien dijo con convicción.
Estaba a punto de invocar su transformación, pero Tikki lo detuvo.
—No puedes ir así, Adrien, todo aquel que la vea queda bajo su hechizo —inquirió la kwami después de haber visto las noticias —. Si sigo aquí, es porque aún no le ha entregado su miraculous a Hawk Moth, pero no se cuanto tiempo más pueda pasar hasta eso. La caja de los miraculous peligra también, la estabilidad de todo lo que conocemos está en riesgo con Marinette acumatizada.
—¿Y qué quieres que haga? ¿Qué espere a que entregue su Miraculous y todos estemos perdidos? —Adrien refutó.
—Trata de no mirarla y no te acerques mucho, Adrien, o todos estaremos perdidos —Tikki le rogó.
—Seré cuidadoso, lo prometo.
El rubio le dio un último vistazo a las noticias, al parecer el dron que mostraba a Marinette no dejaba de seguirla y mostrar todo lo que hacía y decía por televisión, como si ella lo controlara para llegar a todo Francia.
—¡Plagg, garras fuera!
Y así se fue saltando por los tejados.
...
Princess Justice se encontraba ya sentada en su trono, se sentía bien estar al mando. Todas las personas la rodeaban, la alababan y servían en lo que quisiera. Había armado un ejército para protegerla y para hacer cumplir todos sus deseos, cada uno de sus miembros tuvo que pasar por la corte de sus ojos, los cuales veían si es que quienes estaban frente a ella eran pecadores o seres puros.
Aún quedaba gente que se renegaba a ella y su guardia especial se encargaba de ir a buscar a todos los que no habían sucumbido aún a sus encantos.
Si bien, la joven de ojos rojos tenía un arduo trabajo por hacer teniendo que dejar pasar a cada persona existente en la ciudad por sus ojos, valía la pena. Si quería que su reinado fuera un lugar de paz y justicia, debía castigar a todos los descarriados y que la gente pura aprendiera qué ocurría si es que se cometía una injusticia.
—Princess Justice, lamento tener que molestar a su corte, pero no te has esforzado ni un poco en buscar los miraculous que te pedí —Hawk Moth le habló a la joven y la pelinegra sonrió.
—Tarde o temprano vendrán a mí, ¿no? —la chica anunció.
—No me gusta tener que esperar —desde otro lado de la ciudad, en la mansión Agreste apretó uno de sus puños causándole un fuerte dolor a la chica.
—¡Basta! ¡Detente! —se quejó la princesa mientras se agarraba la cabeza.
—Puedo quitarte tus poderes en cualquier momento si es que no me das lo que quiero —el hombre amenazó.
Pero eso no asustó a la princesa, más bien provocó que una sonrisa cínica se asomara nuevamente en sus labios.
—Eres muy impaciente, Hawk Moth. ¿Qué ocurre si te digo que ya tengo el miraculous de Ladybug? —inquirió la chica.
—¿Qué? —Hawk Moth dijo conmocionado —. No me gustan las bromas, su alteza. Menos si es con respecto a los miraculous.
—No es ninguna broma —entonces la chica se quitó los aretes que tenía puestos aún y los colocó sobre la palma de sus manos.
—No puedo creerlo —el hombre del miraculous de la mariposa estaba impresionado, ¿acaso había akumatizado a Ladybug?
A penas la pregunta surcó en su cabeza, no pudo evitar comenzar a reírse, nunca había estado más cerca de conseguir su objetivo. Si ella estaba bajo su poder, significaba que no solo obtendría el miraculous de la creación, sino que también la caja de los miraculous y no habría nadie que pudiera librar a París de lo que ahora mismo se estaba desencadenando.
—¡Dame el miraculous! —exigió con regocijo.
—Tengo mis condiciones, Hawk Moth —la chica cerró sus manos y volvió a colgarse los aretes.
—¡¿Qué dices?!
El hombre apretó nuevamente su mano causándole dolor por unos momentos antes de dejarla nuevamente, pero el desconcierto lo tuvo cuando la chica comenzó a reír.
Un hombre de la guardia real que la princesa armó, se acercó a su majestad para informarle algo al oído.
—Se ha localizado a Chat Noir —le informó.
—Consigue su miraculous también —ordenó el hombre que le había dado sus poderes.
Marinette cargaba una sonrisa maliciosa en su rostro cuando se colocó de pie. Todos los que la rodeaban hicieron una reverencia hacia su princesa. La chica caminó unos pasos hacia la baranda de la torre para mirar la ciudad en busca del gato negro y fue ahí cuando lo distinguió en la lejanía.
Nuevamente la princesa se volteó hacia su trono, levantó su cetro y lo golpeó contra el suelo, todos a su alrededor se pusieron al pendiente de la nueva orden que daría la princesa.
—Traigan a Chat Noir ante mí.
Fue entonces cuando la mitad de los presentes se fueron corriendo de allí para correr la voz y atrapar al superhéroe.
...
La princesa volvió a sentarse a su trono para seguir castigando a las personas que se lo merecían, Hawk Moth la había dejado tranquila por unas horas desde que le exigió conseguir el miraculous de Chat Noir. Aunque su intención principal con él no era quitarle su anillo, tenía otros planes para el gatito.
Siguió atendiendo a la larga fila de parisinos que esperaban para pasar por la corte judicial cuando decidió tomarse un descanso. Abandonó el trono y siendo escoltada por dos hombres decidió subir a la parte más alta de la torre para tomar algo de aire fresco y admirar sus tierras.
—¿Cómo va la captura de Chat Noir, princesa? —otra vez la voz de quien le había dado sus habilidades, le habló.
—Tengo a todo el reino en su búsqueda —comentó la chica con su semblante serio.
—Y dígame, su majestad, ¿cuál es la condición para que me entregue los miraculous?
Una sonrisa volvió a aparecer en su rostro antes de contestar: —Mi única petición es que venga usted mismo a buscarlos, pero antes deberá de pasar por mi corte de justicia visual.
—Eso es absurdo —el hombre reclamó —. Ahora mismo podría quitarte tus poderes, ya sé cual es tu identidad, Ladybug, podré encontrarte.
—¿Y podrás encontrar a Chat Noir? —replicó la chica.
—Después de derrotarte a ti, no será muy difícil encontrar a Chat Noir.
Una persona subió hacia donde se encontraba la princesa con gran agitación.
—Mi señora, Chat Noir se encuentra esperándola en la sala de tronos —indicó tratando de recuperar el aire.
—¿Ves? Nunca habías tenido los miraculous tan al alcance de tu mano —burló la chica para luego dirigirse hacia su trono —. Te estaré esperando.
...
Una vez llegó a la sala de tronos, vio como el chico de traje negro se encontraba arrodillado ante el trono vacío, ella pasó por su lado y tomó asiento frente a él.
—M'Lady —saludó el gato sin moverse de su posición.
—Mi pobre gatito —sonrió con ternura—, no temas —le indicó la chica —, puedes levantar tu mirada.
—Lo lamento, prrrincess, me temo que no puedo hacer eso.
El chico se mantuvo con la mirada baja por un momento más, no quería tener que levantar su cabeza y tener que ver cómo el amor de su vida había sido akumatizada, porque sabía que si lo hacía, no iba a poder poner resistencia a cualquier cosa que ella le pidiera.
Princess Justice suspiró resignada y se agachó frente a él para quedar a su altura. Guió sus manos hasta el rostro del chico y cuando sus pieles entraron en contacto, Chat Noir no pudo evitar sentir un escalofrío recorrerle por todo su cuerpo y no porque su piel estuviera helada, su tacto logró que cada músculo de su cuerpo cediera y se relajara.
Marinette acunó el rostro de Chat Noir entre sus manos y con delicadeza, levantó su mentón hasta que sus ojos pudieron entrar en contacto. Ella le sonrió con ternura.
—Eres un ser noble que ha sufrido mucho, pero no te has dejado decaer por las injusticias de la vida —leyó el expediente que veía en la profundidad sus ojos —. A pesar de todo, nunca te alejaste de tus valores y has sido fiel a ellos hasta el final. Eres uno de los seres más puros que conozco, Chat Noir y por eso —la azabache hizo una pausa en donde llevó una de sus manos para tomar el brazo del rubio y así ambos se colocaron de pie —. Por eso te quiero aquí conmigo, Sir Chaton, para que seas mi mano derecha.
—A sus órdenes, Princess Justice —Chat Noir hizo una reverencia y se posicionó al costado de la chica.
¿Qué sería de París ahora con sus dos héroes fuera de combate y con la caja de los Miraculous situada en un lugar desconocido? Esa era la gran pregunta que Tikki se hacía junto a los demás Kwamis en el mundo mágico que guardaba la caja. El mundo entero corría peligro ahora.
...
La princesa no se vio sorprendida cuando un hombre, vestido con un traje oscuro violáceo y cubriendo la mayor parte de su rostro, apareció frente a su trono con un bastón en sus manos.
—He venido para cumplir nuestro trato —Hawk Moth habló y Marinette le dedicó una sonrisa ladina.
—Acércate —ordenó la joven.
El hombre titubeó un poco antes de acercarse.
—Quiero los miraculous —exigió.
Marinette se sacó los aretes y los dejó sobre la palma de su mano, pero sin la intención de entregárselo al hombre frente a ella, al menos no aún.
—Mírame a los ojos —exigió la chica, pero el hombre desviaba su mirada hacia cualquier parte menos los rojizos de ella y eso le molestó por lo cual hizo resonar su bastón contra el suelo una vez más —. Te ordeno que me mires a los ojos, Hawk Moth.
Entonces Gabriel Agreste obedeció ante las órdenes de su majestad. A penas sus miradas chocaron, la mueca de disgusto que se estampó en la cara de Marinette era inigualable. La azabache se colocó de pie.
—Eres repugnante, no tienes ningún ápice de justicia corriendo por tus venas. Tu mente está retorcida, no te importa nada ni nadie, eres capaz de herir a todos a tu alrededor con tal de lograr tu cometido —escupió la princesa con asco en cada una de sus palabras, hizo sonar su cetro nuevamente y dijo: —¡Castigo!
—¡¿Qué?! ¡¿Y mis miraculous?! —el hombre exclamó exasperado —. ¡Lo prometiste!
—Yo no prometí nada, Gabriel, solo te dije que debías pasar por mi corte y no lo lograste.
La rabia inundó al hombre, quería atacarla y quitarles los miraculous a la fuerza, quería deshacer su akuma, pero no reaccionó lo suficientemente rápido.
El bastón de mando chocó contra el suelo.
—¡Quieto! —y el hombre no se movió, golpeó otra vez la superficie donde se encontraban todos de pie y expectantes ante la siguiente orden —. Gabriel Agreste, te condeno a cadena perpetua con vigilancia las 24 horas del día, desde hoy hasta siempre y —otro golpe —, estás condenado a no destransformarte nunca —golpe —. Y te ordeno a que guardes silencio a menos que se te pida lo contrario.
Así fue como el hombre fue arrastrado por su guardia hasta el calabozo que se había armado para su reinado. Agotada, la chica se sentó en su trono y se colocó sus aretes nuevamente.
—Lo siento, gatito, de verdad lo siento mucho —murmuró acariciando el cabello de Chat Noir quien se había acomodado a sus pies luego de enterarse de que aquel villano era su padre —. Ya no habrá más mal en nuestro reinado, te lo prometo.
Palabras: 3511
